Historia al azar: Cosas de la Navidad
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La viajera del tiempo de Panem » Capítulo 3
La viajera del tiempo de Panem (R13)
Por guirl of night
Escrita el Lunes 29 de Febrero de 2016, 22:19
Actualizada el Jueves 30 de Julio de 2020, 23:44
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Capítulo 3

El ruido que hace Gale al cerrar la puerta me despierta como todos los días, me levanto con cuidado de no despertar a Rory, camino lentamente a la puerta y salgo del cuarto, me visto con el uniforme. Aún tengo tiempo para arreglar mi cabello en una coleta, tomó el desayuno que nos toca a cada uno y el de Rees; y Gale aún no ha salido del baño cuando Rees llega a la habitación.

 — Buenos días. — Es lo único que susurra. Me doy cuenta de que esconde algo en sus manos, un pequeño papel, me mira con una sonrisa triste y me lo entrega. — Feliz cumpleaños Lavinia.

  Nunca creí en las coincidencias, ni un poco, el tiempo me ha demostrado seguir la lógica. Y sin embargo ver el pequeño regalo de Rees en mis manos me hace regresar a la realidad. Lavinia Levithan y yo cumplíamos años el mismo día. Hoy ella tendría 12 y yo los cumplo.

 — Gracias. — Es lo único que logro decir, desenvuelvo el papel y veo 5 galletas glaseadas, de esas demasiado caras que sólo se exhiben en la panadería. Rees debió de haber gastado todos los ahorros que teníamos hasta ahora.

 — No lo digas, yo no lo compré. — Tal vez la duda en mi rostro le hizo ver que no entendía. — Michel vino temprano para dejarlas.

  Inmediatamente saco una de ellas y la deposito en su mano, en estos 6 meses que he estado aquí no he sido muy unida a Rees, espero que por lo menos con este gesto pueda demostrar que de verdad lo aprecio. No cualquiera puede vivir con 3 hijos y cuidarme a mí.

 — No Lavinia, no puedo aceptar esto. — Habla negando, esta a punto de devolverme la pequeña galleta pero yo no la acepto. — Es algo que te dio Michel, no puedo aceptarla.

 — Y yo no quiero que la regreses, — digo en el mismo tono que él. — Quedatela, todo el tiempo estás dejándome vivir aquí con tu familia, te debo esto y mucho más.

   Cierra su mano sobre la galleta y la guarda. Yo guardo el resto de las galletas en mi pequeña mochila. Gale sale corriendo del baño y toma su mochila, los tres salimos de la casa como siempre.

 — ¿Qué les parece los nombres que hemos escogido para el bebé? — Pregunta Rees a mitad del camino. 

  Ayer Hazelle nos puso a discutir a todos sobre los nombres que nos gustarían para el bebé, casi todos - Gale, Rory, Vick y Hazelle - al pensar que será un niño, escogieron el nombre de Rees para nombrarlo como su padre, y solamente Rees y yo nos pudimos del lado de que era una niña - bueno, yo vengó del futuro no podía negar que iba a ser una niña -, Rees escogió de nombre Posy y yo lo apoye.

 — Creó que sí es niño, tal vez podamos incluirle como segundo nombre el que dijiste. — Señaló Gale.

 — O tal vez ponerle Posy Ree — se burló Rees de su comentario, Gale sólo hizo una mueca muy rara.

 — Por mí esta bien, siempre y cabo lleve tu nombre. 

 Rees se separa de nosotros antes de que el camino vaya al centro -el siempre toma el de la entrada a la mina oeste, igual que Michel, Thomas y el padre de Katniss -, le revuelve el cabello a Gale y a mí me sonríe antes de irse. Está a más de 20 metros de nosotros cuando grita: — ¡Y no olvides desearle un feliz cumpleaños a Lavinia, Gale!

 — ¡Feliz Cumpleaños Lavinia! — Gale sonríe de una manera que no he visto desde hace meses, en su cumpleaños.

 — Vaya, gracias Gale — procuro decir con un tono despreocupado.

  Caminamos por un gran tramo en silencio, cuando el sonríe rápido. 

 — Bueno, sabes lo que falta, tu abrazo de cumpleaños — la palabra "abrazo" y más proviniendo de Gale me resulta un poco extraña, la última vez que lo abrace en su cumpleaños - sin tomar en cuenta cuando ambos no podemos dormir y dormimos juntos -, lo miró un poco cómica.

 — Que sí no has despertado extraño, Gale — miró mis dedos, sopesando sí mis palabras son graciosas. — Primero le das la razón a Rees para que le pongamos el nombre que quiere al bebé y luego me quieres abrazar.

 — Lo que pasa, Lavinia — me mira serio, pero negando las afirmaciones que he hecho, acercándose a mí con cada paso que damos. — Es que sólo soy así con la gente que quiero.

  Su abrazo es cálido y protector, me deja un poco distraída al momento pero le correspondo más que rápido. Luego se separa de mí y me da un beso en la frente; aún después de eso caminamos cómo siempre a la escuela, entonces comienza a tomar la ruta distinta a la mía. — Adiós — hace un ligero movimiento para despedirse, antes de que lo haga, tomo una de las galletitas y se la doy a Gale, me mira con asombro y luego asiente. — Gracias. — Sólo veo como se va.

  El restó del camino hacia la escuela lo camino sola, pero cuando estoy cerca comienzo a sonreír, sabiendo que mi a misión natural se le suma la de ser casamentera de Katniss y Peeta. Va a ser un poco difícil, porque a penas y se hablan y cuando lo hacen es porque están cerca. Katniss es mejor amiga -claro que también esta Madge - y Peeta me considera una buena amiga. 
  
  Aunque también un nexo a una posible relación con Katniss. El mismo me lo ha dicho.

  Hace un par de semanas me pidió que lo ayudará a acercarse a ella para luego ser amigos, y tal vez, sí se diera la oportunidad, una pareja. Yo le he dicho que es algo tonto, que a esta edad aún no sabemos lo que queremos - Peeta cumplió años hace poco, y la única que falta para tener 12 es Katniss, aunque la idea le aterra -, y sin embargo, eso no lo ha desanimado. A veces puedo ver pequeñas partes del hombre en que se convertirá.

  Cuando llego al salón, apenas y hay pocos niños, no me toma mucho tomar mi asiento al lado de la ventana mientras espero a alguien conocido. Miro al paisaje, los árboles y más lejos y casi invisibles las montañas, me gustaría poder hacer dibujos del paisaje cómo los hace Peeta, pero no tengo esa habilidad. Pasan algunos momentos para que Peeta llegue y se siente en su lugar, siento como se voltea para verme pero yo sigo tan distraída que lo ignoro.

  Susurra una cosas para sí mientras se limpia el sudor y se arregla y su cabello rubio. 

 — ¿No has visto a Delly? — Pregunta,  muevo mi cabeza para demostrar que no, luego se remueve en su asiento y se voltea a verme por completo. — Por cierto, ¡Feliz Cumpleaños Lavinia! —Genial, ahora todos pueden recordar mi cumpleaños, Peeta deposita un objeto largo y delgado en mi butaca, trato verlo mejor y me quedo paralizada. Son dos pequeños listones que no se separan por dos tuercas en cada uno de sus extremos, uno de ellos en azul, ambos son azules, de hecho. 

  Sólo que uno es del color de mis ojos y el otro como los de Peeta. Lo más sorprendente y lo que me hacer tener la boca abierta son la pequeñas letras escritas en blanco, la pulsera tiene mi nombre, en pocas palabras, algo precioso.

 — ¡Oh! Peeta no debiste molestarte, esto... — Me quedo sin palabras mientras miro la hermosas pulsera. — Esto debió de haberte costado muchísimo...  ¿cuánto de costo? Yo te lo pagaré — hablo con prisa tratando de no boquear, algo como esto, en el Distrito 12 debe haber tenido un precio excedido.

 — No te preocupes — dice en tono despreocupado. — Básicamente es el dinero que he estado ahorrando, y Rye me ayudo mucho.

  Me levantó para darle un abrazo, el también lo hace; no puedo evitarlo me siento feliz, esto es como si fuera un abrazo de mi padre, aunque básicamente si lo es. Después, cuando nos sentamos el me pregunta si me puede poner la pulsera, claro que asiento, la pone delicadamente como si con un movimiento rápido se fuera a romper. Cuando termina una Katniss muy enojada pasa a nuestro lado y se sienta atrás mío.

 — ¿Qué te sucede, Kat? — Le pregunto usando el diminutivo que le puse hace unos meses.

 — Nada, pero es que te vi muy acaramelada con el PANADERO. — ¡Ay!  Dijo la palabra panadero muy alto, sólo cierro los ojos mientras ruego y espero que Peeta no la escuche... Demasiado tarde, varias caras de compañeros se nos quedan viendo como si se aproximará una buena pelea.

 — ¡Mira que también es mi amiga y puedo hacer con ella lo que quiera! —Es demasiado tonto, pero deseo que Katniss no se moleste mucho ante la simple y pequeña insinuación, pues lo ha dicho demasiado alto.

 — Lav, — habla tranquilamente y supongo que tratando de ignorar el último comentario, que utilice mi apodo significan que quiere pasar por alto las cosas, o eso quiero pensar —. No me enoja que estés con él, avisame la próxima vez.

 — O tal vez sólo sentiste un poco de celos — se sonroja demasiado, sus mejillas, no se sí es por enojo (siempre que se enoja arruga su nariz) y por lo vergüenza que se escapa de sus ojos.

— ¿Yo? ¿Con celos? Si, tal vez es solo que sentí algo de celos — no me lo puedo creer ¿Katniss Everdeen celosa? y de... ¿Peeta Mellark? eso es algo extraño o eso creo, pero es sorprendente que ella lo este admitiendo

 — Esta bien, sabes que el Peeta es todo tuyo, — a veces suelo hacerle insinuaciones de este tipo y ella siempre me da un ligero golpe en el brazo cuando las escucha. Hoy no es la excepción, pero me golpea más fuerte de lo normal. — ¡Auch!

  Su risa hace que yo también ría, somos observadas unos cuantos segundos por los demás chicos, Peeta esta mirándonos, Delly a su lado parece examinarnos, pero lo dejamos pasar, por el momento es mejor dejarlo así.

 — Bueno yo también te he traído algo, — en seguida se voltea y rebusca en su mochila. — Mira —, es una cadena de metal con un detalle de ¿madera? que dice "Lavinia". — El detalle en madera lo hizo mi padre, te puedo dar un abrazo por tu cumpleaños.

— Claro, mejor amiga — me levanto justo al tiempo para abrazarla, es un abrazo cariñoso, Katniss procura no meterme en problemas, me quiere mucho, a veces le digo que me cuida como si fuera su hija, aunque eso es verdad, no le gusta mucho la idea, ella misma me dice que no quiere tener hijos. — Relajate Katniss, por nada del mundo olvidaría que lo eres y no te cambiaría por nadie.

 — Lo sé — es lo único que me responde. Nos soltamos y nos sentamos en nuestros lugares, de reojo veo a Katniss sonreír y a Peeta platicando con Delly, es como sí cualquier otro día.

  En algún momento la profesora comienza su clase, prestó atención, tomo apuntes, hago pequeños chistes con Made y en los pequeños descansos platico con Katniss sobre lo sosa que es la clase, sin embargo no hablo con Peeta, por más que el trata de hablarme sólo le digo, "en la hora del almuerzo".

  Espero a Kat mientras saco mi ración de carne de todos los días, y salimos juntas hacia la cafetería, donde nos sentamos junto a Madge, la verdad es que ella me agrada aunque no muchas personas no se juntan con ella debido a que es la hija del alcalde. Finjo que tengo que ir al baño, aunque cuando estoy cerca de Peeta le toco su hombro para llamarle la atención, el voltea y le hago un signo con la cabeza para que salga de la cafetería. 

  Salgo de la cafetería y me pongo al lado izquierda de la puerta, para que no me vean desde dentro, espero unos cuantos segundos a Peeta y cuando sale me mira desconcertado, caminamos un poco más para que nadie nos escuche y empiezo a hablar.

— ¿Por qué le hablaste así a Katniss? ¿Sabes que tal vez por eso no te hable? — las preguntas salen de mi boca y estoy muy, muy enojada. Si de verdad quería algo con ella, no debió hablarle así.

 — Bueno, primero calmate. — No se si es la manera en que lo miro pero se calla e intenta hablar otra vez, intento hacerle caso, pues no vale la pena estar tan enojada con él, es Peeta, mí amigo. — En realidad, no sé porque lo hice, es como un instinto natural además de que me dijo panadero. 

 — ¿Y acaso no lo eres? — le digo con una voz cómica para relajarlo.

  Se ruboriza mientras encuentra la respuesta, hasta que finalmente lo dice: — Bueno sí, pero... Dile que me perdone — usa una cara de perrito triste y hace que me de una sensación extraña de tristeza, así me sería imposible decirle que no.

 — Esta bien, — doy un largo suspiro, — pero quiero que sepas que será más difícil convencerla para que te hable —. Empiezo a dar la vuelta para volver a la cafetería, Peeta me sigue rápidamente y me alcanza, finalmente decide que lo mejor es que no nos vean juntos. — Nos vemos en una rato, Peeta.

  Cuando entro y regreso a platicar con Madge y Katniss, todo esta muy normal hasta que suenan las alarmas. Sé lo que pasa cuando suenan, pero solo una vez había escuchado que sucedía realmente mientras ese atronador ruido inundaba tus oídos; siento que la sangre desaparece de mí rostro, porque hubo un accidente minero. 

  Mire a Katniss y luego a Madge, Gale me había explicado que si llegaba a suceder fuera por Rory y regresara a casa.

 — Me voy al salón — me levante y tome rápido mis cosas, luego las miré y me despedí de ellas — nos vemos luego.

— Espera, — la voz de Katniss me sorprendió, acababa de tomar sus cosas y me estaba alcanzando — voy contigo.

  Fuimos primero al salón a tomar nuestras cosas, en la desgastada pizarra se leía una nota donde nos indicaba tomar nuestras cosas e irnos - tanto para chicos del área de comerciante así como los de la Veta -, luego nos dirigimos al salón de Prim y Rory, donde ambos nos esperaban y al salir de la escuela nos separamos. 

 — Adiós Katniss. — Levemente hago un asentimiento de cabeza, antes de irme por completo y que ya no me escuche le digo: — Suerte.

  Las calles de la Veta están solas, no hay ningún ruido y a mí me viene bien, necesito relajarme y no pensar en lo que debe de estar sucediendo en alguna de las entradas a las minas. Y sin embargo, a medio camino Rory decidió hablar.

 — ¿Qué sucede Lavinia? — la pregunta me tomo por sorpresa, ¿cómo le diría a un niño que su padre podría estar muerto? Y aun peor mis padres podrían estar muertos, el simple pensar eso hizo que se me escapara una lágrima de mis ojos. Sólo pienso en sus rostros, en la última vez que los vi, en la sonrisa de Michel y el carácter de Thom.

 — Necesitamos ir a casa Rory, ahí todo estará bien — fue lo único que me atreví a decirle, no era capaz de decirle más, me limpie mi lágrima solitaria, pero fue en vano porque al instante me salió otra. Esta vez pensé en Rees, el hombre que se había encargado de darme asilo aun cuando nada ni nadie lo había obligado.

— No llores Lavinia, te vez más bonita sonriendo — a pesar de que Rory era un niño pequeños lo que dijo fue hermoso parecía de alguien mucho mayor, sin poderlo evitar se me escapo otra lágrima más, limpie ambas, casi llegábamos a casa cuando caí en la cuenta de que el que tenía las llaves era Gale, tendríamos que tocar para que  nos abrieran.

  Al llegar Gale estaba esperándonos afuera de su casa, nos dejo pasar y me indico que dejara todas mis cosas. — Cambiate, tenemos que ir a la entrada de la mina con mí madre.

 — ¿Que hay de Rory y Vick? — pregunte, ambos niños estaban distraídos jugando con unos carros.

 — He preparado algo de comer, de todas maneras uno de los tres tiene que regresar para comer. — Casi ni me mira, su mente pareciera estar en otro lado. — Además mi madre dijo que dejáramos a los niños y nosotros fuéramos con ella, — dicho esto salimos de la casa y nos dirigimos a la entrada oeste de la mina.

  Pasan las peores 3 horas de mi vida, desde que Gale y yo llegamos, han salido sólo 2 cargamentos de mineros, todos heridos, pero entre ellos no están ni mis padres ni el padre de Gale. He perdido una gran parte de la esperanza que tenía al llegar. A lo lejos veo a Katniss que esta con Prim y su madre, del otro lado, del lazo que nos separa del elevador que sube a los pocos sobrevivientes.

  De repente, en mi mente surge la gran idea de poder ir por teselas mientras Gale no presta mucha atención, así que, me acercó más a él y a Hazelle, tengo que estirarme mucho para alcanzar su oído y decirle : — Voy a ver cómo están Rory y Vick, no te preocupes por mí, vuelvo en cuanto pueda.

   Doy media vuelta y me encamino al Edificio de Justicia, al cabo de unos minutos noto que alguien me sigue y volteo para ver quién es, aunque no me sorprendo mucho, Katniss siempre me sigue en silencio, preocupada de que me pueda pasar algo malo, esta vez sus ojos lucen  más preocupados de los normal. Regreso los pocos pasos que nos separan para platicar con ella, que igual se me acerca.

 — ¿A dónde planeas ir? — El tono de su voz es de verdadera curiosidad y preocupación.

 — Bueno, pues voy a pasar a ver a mis primos para ver si están bien y... ¿no deberías estar con Prim? — La pregunta se me hace obligatoria, porque he visto el aspecto de su madre - o en realidad mi abuela - en estos momentos y no es muy confiable, se ve que ya se está sumiendo en esa tristeza de la que me contó una vez mi madre.

 — La deje un momento con mi madre, — mi mirada debió de haberla cuestionado mucho ya que se mueve incómoda y empieza a caminar. — Pero no te preocupes creo que ya está mejor, la desperté de su "sueño" — hace unas comillas en el aire, lo que le da un toco cómico, la sigo y comenzamos a caminar, las calles de la Veta siguen vacías y no hay nadie que pueda vernos... e incluso escucharnos.

 — Katniss, te puedo decir algo pero no se lo dirás a nadie ¿verdad? — Trato de verla veo a los ojos para asegurarme de que no pueda mentirme.

 — Claro que si Lav, sabes que no podría hacerte eso — sus ojos grises brillan de una manera extraña, hasta ahora no los había visto brillar así.

 — Bueno... Yo quiero que me ayudes a pedir mis teselas, — me paso una mano por el cabello — pero no quiero que jamás, por nada del mundo, se lo digas a Gale, ya sabes podría matarme. — Le guiño el ojo, para dar un toque confidencial.

 — Bueno... si es lo que tú quieres te ayudare, aunque no te apoye. — Su cara es de una preocupación mezclada con resignación. — Y tampoco estoy diciendo que sea la mejor opción que tienes.

  Pasamos a la casa de Hazelle y cuidamos por un tiempo a Rory y Vick, después salimos en camino al Edificio de Justicia, cuando llegamos veo que aquí tampoco hay muchas personas, supongo que por el accidente en las minas, vemos con atención cada puerta, pues una de ellas debe de decir "Teselas", no es que sea una experta en este tema, pero Gale y yo venimos a pedir las de él hace unos cuantos meses.

  Cuando entramos observamos a una señora de mediana edad enfrente de un escritorio, ella levanta la vista y nos pregunta: — ¿Qué desean niñas? — Katniss me mira y yo hago unos cuantos pasos hacia enfrente, comienzo a hablar con una voz de borreguito asustado, aunque nunca pretendí que sonara así.

 — Bueno... yo quiero pedir teselas - la señora saca un libro enorme que dice "Registro".

 — Bueno, ¿cuál es tu nombre nena? — Sé que la mujer está tratando de ser amable, pero su sonrisa y sus ojos no me dan nada de confianza.

 — Soy Lavinia Levithan y tengo 12 años — ahora que le he dicho mi edad a la señora, parece aterrada, mueve la cabeza tratando de dispersar su pensamiento.

 — Mmm, hace unos meses tu madre dijo que ahora vivías con tus tíos, ¿cierto? — asiento, aunque es un movimiento tan leve que temo que la mujer no lo note. — En ese caso, serán 9 teselas — veo el rostro de Katniss palidecer y empezar a mover la cabeza para decirme que no, pero no le haré caso. La mujer me observa con una sonrisa malévola en su rostro. — Si sabes que cada tesela equivale a una persona verdad, y en este caso tu tía está embarazada.

 — Está bien — me acerco más a ella y tomo una bolsa enorme, cuando Gale y yo venimos a pedir sus teselas no eran de este tamaño. — ¿Por qué son muy grandes?

— Es que este mes no dieron paquetes. — Asiento porque no quiero tardar tanto, sí le dije a Gale que volvería en cuanto pudiera, pero tengo que llegar rápido, no quiero dejarlo a el solo ahí, y mucho menos a Hazelle.

  Nos da las 9 bolsas y salimos del Edificio de Justicia, Katniss toma 4 y yo cargo con las otras 5, ahora que estamos llegando a la Veta me doy cuenta de que solo necesitaremos 6, lo más seguro es que Michel, Rees y Thomas no hayan sobrevivido, lagrimeo un poco pero aguanto las lágrimas, aún no es el momento para llorar. Miro a Katniss y me acercó para quitarle una de las bolsas: — ¿Sabes? Creo que puedes quedarte con esas bolsas, después de todo, — en esta parte se me quiebra la voz y comienzo a llorar — no creo que hayan sobrevivido mis padres.

 — Está bien... pero no llores. — Sabe que al asumir que mis padres están muertos, ella tendrá que aceptar que el suyo también lo esta. Limpia mis lágrimas, al igual que dentro de unos años cuando sea mi madre. — De verdad, creo que todo va a salir bien, no te preocupes, nos vemos donde antes, a la salida del accidente — se voltea dirigiéndose a su casa, camina veloz con las 3 teselas que le he dado, me limitó a avanzar los pocos metros que me separan de la casa sin derramar una lágrima más.

  Cuando llego veo que Rory y Vick ya se han comido lo que Gale les preparo: — Lo lamento mucho Lavinia, pero teníamos hambre — dice Vick.

 — No se preocupen, fui a comprar algo — tal vez pueda mentir y decir que compre las bolsas de cereal con el poco dinero que tenía ahorrado. — ¿Quieren que les prepare algo? — Ni siquiera habían respondido pero yo ya estaba preparando demasiada comida, la suficiente para ellos y para Hazelle, Gale y yo, cuando termine no siquiera dejaron que la comida se enfriara, comieron todo lo que les había preparado. 

 — Esto está muy bueno Lavinia — dice Rory con sus mejillas llenas de comida, trato de sonreír y comienzo a limpiar los platos que he utilizado, revuelvo el material de las teselas con cereales que tenemos guardados y al final parece que ni siquiera he pedido teselas.

 — ¿Van a querer un poco más? — pregunto, ambos mueven sus cabezas y voy saliendo de la casa. — Bueno, me iré con Gale y su madre, no tardaremos mucho en regresar, cuidense. — Echo lo que he preparado  en una pequeña bolsa de plástico, me despido de ambos y cierro la puerta.

  Corro para ir con Hazelle y Gale, a pesar de todos mis intentos mi cuerpo esta agotado, no quiere hacer mucho y mis ojos hinchados no ayudan a que pueda ver mejor. Cuando llego veo que muchas personas se han ido y me es mucho más fácil encontrarlos. Gale se me acerca sonriendo, cuando estamos cerca me quita la bolsa de la comida y huye con ella. Me río un poco lo alcanzo y comemos juntos, le demos la mayor parte de la comida a Hazelle, para que también coma y mejor que nosotros.

  Las horas antes del atardecer son lentas, además del cargamento de mineros que salió mientras me fui sale otro...Y no más. Las personas esperamos tontamente a que salga otro, la mayor parte de las personas que esperaban aquí se han ido, he escuchado a varias personas que llevarán a sus heridos con el sanador del Distrito, la señora Everdeen se sostiene de la cuerda que nos separa de la entrada y su mirada esta clavada en ella, es ella la que nos advierte de la venida de otro cargamento.

  Los hombres corren a ayudar a que suba el ascensor, es más rápido que los anteriores, Hazelle, Gale y yo nos mantenemos lejos con la esperanza de que Thomas, Rees o Michel se acerque a nosotros. Sin embargo se escuchan los gritos de los nombres de los mineros que vienen, nunca mencionan a un Levithan, un Nooney o un Hawthorne.

 — No hay más sobrevivientes, este es el último cargamento de soldados, ya no hay más.

  Las lágrimas salen de mis ojos, una tras otra, volteo a ver a Gale, tiene una cara donde procura ocultar su dolor, a pesar de que no lo está logrando se acerca para abrazar a Hazelle, el ha perdido un padre. Yo simplemente me acerco a él y lo abrazo, no espero que me regrese el abrazo. Hazelle si lo hace y llora en silencio, a lo lejos la madre de las Everdeen grita, Primrose y Katniss se alejan rápidamente, puedo ver a Katniss con los ojos húmedos desde aquí, pero no llora, se mantiene fuerte por Prim, ella también ha perdido un padre.

 — Vámonos a casa Lavinia, aquí no nos queda nada.

  El camino a casa es deprimente, pienso en todas aquellas veces donde vi a Michel y a Thomas sonreír juntos, a Rees protegiendo a Gale. Recuerdo la última vez que vi a Thomas, este domingo.

 — Dentro de una semana ya no vivirás con los Hawthorne, Michel ha conseguido una casa para ti y para ella. Podrán vivir juntas finalmente y todo saldrá bien. — Quiero gritar y preguntarle a Thomas porque me ha mentido, porque su hija está muerta y no está pasando por lo que Gale y Katniss lo están pasando, es una suerte que ella no esté ahora viva, yo siento todo lo que ella debería de estar sintiendo.

 — La última vez que vi a papá hoy en la mañana —  solloza Gale a Hazelle, acariciando el vientre de ella. — Me dijo que podríamos ponerle Posy Ree, para llamarla como el... Y sí es niño, definitivamente será Rees.

  Hazelle asiente mientras limpia las lágrimas que cubren todo su rostro, se da cuenta de que estoy lejos de ella y me abraza, trata de borrar todo el resto de lágrimas en mi rostro, ni siquiera me di cuenta de que había parado de llorar.

 — ¿Cuando fue la última vez que viste a tus padres, Lavinia?

  La última vez que vi a Michel estábamos en el bosque, me dio unas cuantas moras para que festejará mi cumpleaños, me beso la frente y se despidió de mí sonriendo, sus ojos azul oscuro brillaban como no lo habían hecho antes. Y hoy me dejó las galletas, probablemente están guardadas entre mis cosas de la escuela, mañana las repartiré entre todos nosotros, debo de aprovechar bien el último regalo que me dio.

 — Bueno, no importa ahora, Lavinia. — Miro al suelo y sigo sin contestar a las preguntas de Hazelle. — Como sea, mañana iremos a su casa, Michel me dijo que hacer en caso de que esto pasará, tomaremos todas las cosas importantes y lo demás lo donaremos.

  Cuando llegamos a casa, trato de abrir la boca para poder decir algo a Rory y Vick pero rompo a llorar; todos comenzamos a llorar, no hay descanso, lágrima tras lágrima se derrama, sin pensarlo, me dirijo al cuarto, me pongo mi pijama y trato de dormir. Sin embargo, no funciona, me despierto interminables veces al imaginar en mi sueño como exploto la mina, de los últimos momentos de Michel, la mujer que me quiso sin tomar en cuenta que no era su verdadera hija. 

  Me doy cuenta de que no podré dormir y me limito a llorar en silencio, de repente la puerta se abre y Gale entra por ella.

 — ¿Podemos dormir juntos esta noche? — Pregunta mientras se acomoda en su cama.

 — Sí es lo que quieres. — Es lo único que digo, después de eso pasamos lo que queda de la noche en silencio, juntos.

  A partir de ahora las cosas no serán como lo había planeado.

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Hola, hola, hola
¿Cómo están? ¿Disfrutaron de sus vacaciones? ¿Les gusta el ritmo que tiene la historia? A mí sí, y que mas si este capítulo es de 5000 palabras (algo cansado y doloroso para mis dedos) pero narra a la perfección este momento que marcará una parte importante en la historia de Lavinia.
He llegado un poco tarde está ocasión, pero sólo un día, no más, no planeo dejar esta historia al aire, de verdad quiero concluirla, ¿a ustedes les gusta la historia? Me gustaría muchísimo que dejaran algún comentario sobre su opinión... Y eso es todo, al menos por estas semanas así lo es, espero leerlos pronto.

Besos y abrazos cariñOsitos
Karen J.


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