Historia al azar: Los héroes siempre mueren...
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La viajera del tiempo de Panem » Capítulo 2
La viajera del tiempo de Panem (R13)
Por guirl of night
Escrita el Lunes 29 de Febrero de 2016, 22:19
Actualizada el Jueves 30 de Julio de 2020, 23:44
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Capítulo 2

Me columpio por los árboles esperando encontrar una presa fácil, una pequeña ardilla o un conejo, pero no encuentro nada más que pájaros en las ramas; los sinsajos silban delicadamente una pequeña melodía y puedo a escuchar a alguien cantar, inmediatamente ellos es callan y escuchan la canción. Cuando el hombre termina, - porque es un hombre el que canta - una pequeña voz infantil le sigue, entonces los sinsajos comienzan a imitar la canción.

 — Mira papá, se callan cuando tu cantas,  — dice una niña emocionada, desde la altura puedo ver como son sólo dos personas las que se acercan a mí sin saberlo.

 — También cuando tu lo haces, Katniss. — Tengo que sostenerme fuerte de unas ramas para no caer, la razón es que en frente de mí están los Everdeen, por tercera vez desde que llegue aquí.

 — No es cierto, nadie podría cantar más bonito de lo que tu lo haces. — Caminan por el sendero del bosque y se van, sin darse cuenta de que los estaba observando.

  Bajo del árbol y comienzo a recoger la línea de trampas que Gale tiene en el bosque. Todas están colocadas de manera en que tengan muchas presas, Gale es excelente haciéndolas, Rees es un grandioso pescador que nos acompaña los domingos, y Michel es excelente con los cuchillos igual que yo. Ellos están esperandome en la última trampa del tramo, Michel me mira con una preocupación admirable.

  Caminamos de regreso al Distrito, Michel y Rees nos dejan en casa mientras ellos van a cambiar lo que hemos ganado al Quemador; Hazelle comienza a preparar la cena, hoy dará un anuncio importante, se ha enterado de que está embrazada. Preparamos la mesa entre los 4 chicos y luego jugamos, para cuando termina de cocinar la cocina Michel, Rees y Thomas ya han llegado.

  Es extraño ver como Michel y Thomas conviven felices y sin problemas, sí una persona normal los viera no notaría que se van a separar. Son cómo amigos, viejos amigos que se aprecian, porque cuando se miran ya no hay ningún rastro de amor en sus ojos. 

  Todo el mundo se alegra al escuchar la noticia que Hazelle tiene, excepto Gale, que frunce el ceño más de lo normal, está preocupado, va a tener otro hermano más en la Cosecha. La cena se acaba rápido, eso significa que "mis padres" se tienen que ir. Thom me sostiene la mirada mientras sacude mi cabello.

 — Lamento mucho que las cosas sean así. — Me da un pequeño beso en la mejilla y luego se va, no hay más que eso.

  Michel es otra cosa, me deposita varios besos en todo mi rostro mientras ríe, luego me hace un poco de cosquillas y me habla cariñosamente al oído.

 — Dentro de unos cuantos meses ya tendré una casa para que tu y yo vivamos ahí. Sólo se paciente. — Dice antes de irse, luego regresa bruscamente y deposita otro beso, esta vez en mi frente. — Recuerda que te amo, Lavinia.

  Desearía que esta noche fuera rápida, pero no lo es. Mañana oficialmente comenzarán las clases, para muchos el regreso de Lavinia Levithan es evidente, muchos chicos en la Veta sonríen al verme, se alegran de ver que sigo viva y que sólo necesite menos de un año para recuperarme, y los chicos del área de la ciudad se sorprenden al verme, nunca pensaron que sobreviviría, y no lo hice, Lavinia Levithan no lo hizo. Entraré al curso en el que Lavinia debía de estar, "lo repetiré" porque ella iba adelantada un año y no lo termino porque su enfermedad le afectó tanto que ya no podía asistir a la escuela; tendré que acercarme a Katniss Everdeen y Peeta Mellark para que cumpla mi plan, necesito que sean amigos antes de los Juegos para que todo sea más fácil.

  Trato de dormir pero no puedo.

  No puedo dormir, simplemente, no puedo dormir; tal vez sea porque estoy nerviosa y eso me afecta mucho, no había llegado a pensar con exactitud lo que me esperaría porque tendré que actuar, a partir de mañana oficialmente estaré actuando toda mí vida.

 — No puedes dormir ¿o sí? — Me sorprende de repente escuchar la voz de Gale, es algo extraño, pero puedo asegurar que es porque lo quiero como mi hermano mayor.

 — No, supongo que regresar será algo... extraño — le respondo. Escuchar su risa despreocupada y la respiración de él y Rory me relaja.

 — ¿Quieres dormir conmigo? — Pregunta después de mucho tiempo, me toma por sorpresa y me siento algo dislocada, pero no importa.

 — Sí, tal vez eso me relaje un poco. — Susurro a la oscura habitación.

 — Pero primero tendré que encender la luz, no quiero que te tropieces con algo.

 — No lo hagas, no es necesario — lo interrumpo — puedo ver un poco en la oscuridad.

 — Es en serio, ¿cómo es que puedes hacerlo? — me pregunta interrogativo.

 — Te digo, pero antes dejame acomodarme para dormir contigo — me muevo por las camas y llegó a la de él. — ¿Puedo acostarme?

 — Claro — se levanta para dejarme, entro en las cobijas y Gale después, me abraza pero mí cabeza apenas llega a su pecho, su cuello está reposando en mí frente y yo estoy sintiendo su respiración en mí pelo. Es extraño, pero podría llegar a acostumbrarme a sentir está extraña sensación en mi pecho.

 — Bueno todo empezó cuando era pequeña tenía unos 5 años cuando salí de casa y fui al bosque, en ese entonces era muy silenciosa así que pase 2 o más horas esa noche dentro de el bosque. — Pienso en esos tiempos, cuando aún no sabía de los Juegos y de la guerra. La historia que le cuento es de verdad, sobre como aprendí una de mis habilidades que me sirven ahora. — Sin pensarlo se volvió cosa de todos los días... Bueno, en realidad de todas las noches y mis ojos se acostumbraron a ver en la oscuridad — le cuento todo eso porque confió en él, salía al bosque porque me gusta estar ahí al igual que Gale, y al igual que mí madre.

 — Cierra los ojos e intenta dormir — me dice arrullandome. — Por cierto tus ojos se ven del mismo tono en la oscuridad, se notan por sobre todo lo negro — dice eso y me da un beso en la coronilla, poco después lo escuchó roncar. Y finalmente yo también me duermo. 

   Me despierto en la mañana por el ruido que hace Gale al cerrar la puerta del cuarto; observo el cuarto, me doy cuenta de que no estoy en mí cama.

  Así que no fue un sueño y de verdad dormí en la cama de Gale; me levantó procurando no hacer mucho ruido moviendome entre las camas para salir a la sala donde ya esta preparado mi uniforme. Me visto rápidamente para que nadie me vea, y justo cuando termino sale Gale del baño ya vestido.

 — Lamentó haberte despertado — me dice en tono... en tono ¿formal? Mira fijamente hacia atrás de mí, en donde está el cuarto de Hazelle, Rees y Vick, escucho pasos y no puedo evitar voltear para ver quien es.

  Rees nos ve a ambos desde la puerta, su mirada busca algo en mí, sus ojos de cazador penetran los míos, cómo sí hubiera algo diferente en mí.

 — Lamento no haberlos despertado chicos. — Camina hasta la cocina y cuando regresa lleva en sus manos tres bolsas. 

 — No hay porque, Gale es... como mí despertador — me rio, pero paro cuando Rees me mira con cara de pocos amigos.

 — Sus desayunos. — Nos entrega a cada  quien una bolsa, la otra se la guarda en una pequeña caja de metal. Gale toma su mochila y me pasa la mía, luego me da una botella e igual la guardo.

  Rees sale con nosotros de la casa, el y Gale hacen pequeños chistes en el camino. También me explica porque Hazelle y los niños no se han levantado a esta hora, para ellos el horario de clases comienza después que el de nosotros. A mitad del camino para la escuela se separa de nosotros.

 — Gale cuida a Lavinia, será su primer día en la escuela avanzada... Otra vez, pero cuidala, nadie quiere que tenga una recaída. — Sacude su cabello y luego se dirige a mí. — Y tú cuida a Gale, después de todo mi hijo no es un santo.

  Y seguimos nuestro camino, vamos caminando tranquilamente hasta que Gale empieza a hablar de manera muy  rápida, tanto que ya no llego a entender lo que dice 

 — Callate Gale, desesperas — le digo en tono bromista.

 — Lo lamento es que estoy pensando que dirán si me ven llevándote a ti a la escuela — dice en tono nervioso. A juzgar por su mirada al verme, no creo que haya escuchado a mí corazón rompiéndose en muchos pedazos.

 — Bueno si quieres nos separamos — suelto, ya enojada empiezo a alejarme de él. — Nos vemos por la tarde — escupo las últimas palabras con ira, le hago un gesto con la mano para decirle adiós y desviarme un poco de la ruta, para regresar a ella unos minutos después y entrar en la escuela, donde encontraré a mis padres pero jóvenes.

  Busco con cuidado la fila de mi grupo, me formo y casi nadie me reconoce, aunque a lo lejos puedo escuchar a las personas susurrando mi nombre. Un instructor nos pide que nos formemos por apellidos, tontamente busco a la M, cuando me doy cuenta de mí error estoy justamente entre una chica de la Veta y un chico de la zona de comerciantes. Miro a sus ojos azules despistada y lo pregunto: — ¿Cúal es tu nombre? 

 — Peeta Mellark. — Asiento y me formó delante de él. Tomo fuerzas para no desmayarme y mantenerme en pie, ¿acabo de hablarle a mi padre El chico me mira levantando una ceja, debe de estar confundido del porque me he adelantado en la fila

 —Yo voy adelante de ti —, le digo tratando de disculparme. — Mi nombre es Lavinia Levithan, es un gusto conocerte Peeta.

  El chico boquea un par de veces intentando encontrar aire, al ver que no va a decir más me volteo y le doy la espalda. Escucho como hace unos intentos de conversación, pero cualquier palabra que sale de su boca es interrumpida por otro intento de oración. Hasta que logra decir algo coherente: — Bueno, para mí también es un gusto conocerte, — me extiende su mano y sonríe. 

  Pienso en las probabilidades de que algo salga mal sí me hago su amiga, hay muchas y ninguna podría ayudarme en mi misión, pero no me importa. Yo también le doy mi mano para demostrarle que quiero ser su amiga. Sus manos son cálidas, y algo rasposas, en sus brazos hay una que otra quemadura pero no más.

 — ¿Tu eres el menor de los Mellark? — Pregunto mirando las quemaduras que se extienden por sus brazos. El chico sólo asiente y me mira extrañado a los ojos.

 — Sí, mi hermano más grande es Quick, luego Rye y yo. — Trata de no verme directamente a los ojos pero falla, muchas veces. — Rye te ha visto antes en la panadería.

  Es verdad, cuando Gale y yo solemos ir a cambiar ardillas por panes el hijo de en medio nos atiende. Es la combinación de Peeta y Quick, creo, porque tiene los mismos ojos azules de Peeta, pero su cabello es castaño claro.

 — Pensé que mentía sobre tus ojos, pero tiene razón, son tan oscuros como el cielo de la noche. — Susurra tímido, intentando huir de mí mirada. — Me burle de él porque me dijo que se había enamorado de tus ojos por lo fantásticos que son, pero... Creo que el tenía razón... Me disculparé con él esta misma tarde.

  No puedo evitar sonrojarme, la piel de mis mejillas debe de ser un color aún más fuerte que el rojo normal.

 — Yo... mmm, no sé que decir... pero... a mí no me interesa buscar novio, por ahora todavía soy demasiado joven... Ya sabes —, trato de evitar lo incómodo que se ha vuelto este momento.

  Uno de los instructores grita algo, algunas filas comienzan a moverse hasta que le toca a la nuestra. Sigo a los chicos por toda la escuela hasta que llegamos al edificio de nuestro salón. Es gris, al igual que todo en este Distrito, pero me gusta. 

  Peeta sigue hablando conmigo como sino hubiera dicho nada sobre mis ojos, siento muchas miradas curiosas sobre mí, pero trato de ignorarlas, pero los susurros y pequeños chismes llegan también. A lo lejos puedo ver como Gale se mueve por la escuela, camina con seguridad dentro de su fila, muchas chicas lo siguen dejando, un rastro de baba por todo el lugar, literalmente.

  Cuando llegamos al salón el instructor nos pide que nos detengamos para que pueda abrir la puerta del salón, espero unos segundos mientras abre, para que luego cuando ya este abierta la puerta avancemos a paso rápido.

 — Pueden sentarse donde quieran — dice una profesora que nos espera adentro en el salón, el instructor se va y nos deja con ella; — en las butacas ya están todos los libros del año.

 — Sientate atrás de mí — me aconseja Peeta, aunque sé que es mi padre será difícil acostumbrarme a pensar en el cómo simplemente Peeta. — Es que enfrente se sienta mi amiga Delly — completa él.

  Peeta escoge la fila que está más cerca a la ventana, por ella a la lejanía puedo ver el bosque, tal cómo lo hacía antes. Varios niños ya están sentados cuando veo a Peeta sentándose. En eso me doy cuenta de que él se sienta 2 butacas en frente de a la chica que ayer vi en el bosque, tomo el lugar que esta entre Peeta - que tengo enfrente - y la que creo Katniss - que esta atrás de mí -, le presto más atención verificando que es ella, su rostro que en cierto modo es de la misma forma que el mió y su nariz, bueno supongo que es una replica exacta  de la mía.

 — ¿Quién es ella? — le pregunto a Peeta señalando a mi madre, trata de evitarlo pero aún así se sonroja.

 — Ella es Katniss Everdeen — me responde en un susurro.

  Me siento en medio de los 2, depositó mi mochila y con falso interés de guardar mis pocos libros en la mochila me volteo.

 — Disculpa, ¿cuál es tu nombre? — le preguntó yo.

 — ¿A mí? — me pregunta ella, levanta la mirada confundida y volteando a otros lados para ver si le pregunto a alguien más. — Soy Katniss Everdeen ¿por qué? ¿qué se te ofrece? — las últimas preguntas las hace rápido.

 — No lo sé, creo que ya te he visto en otra parte — le miento. Aunque es verdad, la veía todos los días, al despertarme, al comer, cuando ibamos al bosque, antes de dormir, cuidando de mi hermano, esta es la mujer que me crió.

 — No lo creo casi no salgo de casa — me dice ella pero obviamente es malísima mintiendo. — ¿Como te llamas tú?

 — Soy Lavinia Levithan es un gusto conocerte — extendiendo la mano. La clase empieza, no le presto mucha atención, a veces noto que Peeta voltea a ver discretamente a Katniss y cuando ella se da cuenta lo mira levemente, el rompe la conexión y ella lo sigue mirando hasta que paren. Así una y otra vez.

  Cuando tocan la campana que marca el descanso, me volteo para tomar discretamente mi desayuno, Katniss hace lo mismo y me dedica una sonrisa graciosa.

 — Oh lo lamento olvide que estabas conmigo —. Peeta viene hacia a mí con una sonrisa. — Ven ¿quieres comer conmigo? — esa pregunta me toma por sorpresa pero ya se que responder. Y más con Katniss atrás mío.

 — No gracias Peeta eres muy amable, pero no — le digo y el me ve atontado. — ¡Qué te vayas, pues! ¡Puedo ir yo solo a la cafetería! — le digo algo enojada.

 — Tan siquiera dejame llevarte a ella ¿sí? — parece que esta algo confundido es algo extraño para mí yo siempre lo veía decidido de hacer cualquier cosa. Miro a Katniss, que parece absorta de nuestra conversación, me acerco a Peeta y me voy con él.

  Nos dirigimos a la cafetería, tomo nota de que caminos debo tomar para que no me pierda, cuando llegamos nos separamos porque el se va a sentar con sus amigos en una mesa grande - supongo que es muy popular -, yo en cambio me siento sola en una de las mesas donde nadie pueda interrumpir mi tranquilidad, nadie puede reconocerme mi rostro es distinto al de Lavinia, o eso creo hasta que llega alguien.

 — Entonces si tu amigo es Peeta Mellark ¿por qué no te sientas con él? — La voz me toma por sorpresa porque simplemente la voz es de Katniss.

 — No lo sé. Tal vez es sólo que no quería deberle nada a él, no me gusta deberle cosas a las personas — le respondo con voz seria.

 — Bueno en ese caso creo que me podre llevar bien contigo, ¿cuentame más de ti?

  Pasamos todo el desayuno hablando de nosotras, casi al final de junta Madge Undersee, Katniss me la presenta y dice que tal vez seamos buenas amigas. Creo que podemos serlo, Madge es una persona realmente amigable, pero no recuerdo haberla visto antes, en el futuro. Al entrar a clases me disculpo con Peeta por haberlo tratado mal.

 — No hay porque, es decir... — Se rasca el cabello tratando de lucir menos nervioso, pero no sirve. — Yo no debía de haberte dicho que vinieras conmigo, después de todo ahora parece que te juntarás con Katniss y Madge.

 — Peeta quiero que seas mí amigo. — Le suelto, el parece muy sorprendido. — Fuiste la primera persona en hablarme este año, te estaré muy agradecida por eso.

  Asiente y tomamos asiento, más relajados y sonrientes. El resto del día pasa en calma y cuando memos me he dado cuenta las clases han terminado. Guardo todas mis cosas y me despido de Katniss y Peeta. Espero encontrarme con Gale a hora que regresamos, pero veo a Michel, corro básicamente a sus brazos mientras sonríe.

 — Nos han dejado salir temprano para ver a nuestros hijos. — Más lejos, puedo ver a Thomas, acercándose a ambas. — Vamos a ver a tu padre.

  Caminamos lento por la poca distancia que nos separa de él y entonces ella lo pregunta: — ¿Cómo ha estado tu primer día de clases, cielo?

A lo que le contesto: — No pudo haber ninguno mejor.

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¡Hola! ¡Hola! ¡Hola!
Llegue un poco tarde pero llegué, les recuerdo que por un tiempo no voy a poder actualizar de manera regular (la razón de que tarde básicamente 2 semanas en hacerlo). Ahora, les digo que los primeros capítulos de la historia serán los mismos de la primera historia, pero mejorados.
  Cuentenme, ¿alguien recuerda los primeros textos de esta historia? ¿Alguien leyó mis intentos de esta historia antes de esto? Espero que comenten para decirme si les gusta o no.

  Besos y abrazos, nos leemos luego.
Karen J.


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