Historia al azar: Campanas de Boda
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La viajera del tiempo de Panem » Capítulo 17
La viajera del tiempo de Panem (R13)
Por guirl of night
Escrita el Lunes 29 de Febrero de 2016, 22:19
Actualizada el Jueves 30 de Julio de 2020, 23:44
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Capítulo 17

La noche parece esperanzadora. Ninguno discute, pero ya es evidente que no podemos seguir juntos. Antes de irnos a dormir Alexis comienza a hablar sola, miro a Drake que está en el saco y busca mi mirada. Tiene razón, es un buen momento para escapar de aquí.

Antes de que se vuelva loca del todo, me digo.

Sueño con el bosque, mis padres y mi hermano corriendo, buscamos el lago, ahí vamos a pasar nuestros fines de semana. Corremos riendo, nos encanta hacer esto, mis padres nos persiguen y tratamos de que no nos alcancen. Me gusta estar con mis padres. Entonces llego a una pradera que nunca había visto, rodeada de árboles, con el pasto pequeño, apenas cubriendo mis pies, espero a mis padres o a mi hermano, pero nadie llega.

No llega nadie que yo haya esperado.

Pero ahí están Willow y Hope, las dos chicas de ojos azules. Ambas me miran y yo no puedo decir nada, pensé que no tendría que volver a verlas después de la última vez. Ya había aceptado mi inminente muerte, pero ahora que solo quedan otros 6 tributos me niego a morir; no he llegado tan lejos para nada. No moriré sin darle algo a la rebelión o que el futuro mejore. No estoy dispuesta a eso.

—Lo has hecho bien.

—Sí, me niego a rendirme. No he aceptado que moriré.

—Nunca dijimos que morirías —, me responde Hope. Sus ojos se quedan viéndome fijamente.

—¿Qué? Pero ustedes dijeron...

—Que lo que tú harías era importante para la historia. 

Me siento confundida, ¿qué no eso significaba mi muerte en la Arena? ¿Significa que tengo esperanza? Me doy cuenta que no me están respondiendo nada, sólo me están confundiendo. No dicen que moriré, tampoco me dicen como viviré, solo han dicho que lo que yo haga es importante, eso ya lo sé, ¿no?

—No quiero a volver a hablar con ustedes, sólo me han confundido.

—Queremos ayudar —, responde Willow —. No queremos causarte problemas, sólo queríamos ayudarte.

—No han sido de mucha ayuda —, me limito a responder. 

Doy la vuelta y comienzo a correr, quiero encontrar a mis padres, no quiero que mi sueño termine en esto, no quiero que las cosas se acaben aquí, necesito soñar más; los sueños habían sido lo único que me daba esperanza mientras estaba en la Arena y ahora ellas han aparecido y me han arruinado mi mundo de ensueño.

Despierto con algunas lágrimas en los ojos, veo a Drake que parece despierto, aunque sigue en su saco; él saca su mano y limpia mis lágrimas.

—¿Una pesadilla?

—No —, logró responder —. Solo fue un sueño muy raro.

—Ya veo —, apenas veo como sonríe por la poca luz que entra en la ventana —.  Bueno, lo mejor será que duermas un poco más.

No veo a Alexis cerca, supongo que debe de estar dando una vuelta mientras vigila. Por eso Drake está despierto, además de que estoy segura de que no ha dormido algo desde que yo comenzó a dormir.

—Puedes dormir tú si quieres...

—No me hace falta, puedo seguir así...

Pienso en las horribles ojeras que se le hicieron, como parecía tener moretones debajo de sus ojos, mañana será un día pesado y yo he estado durmiendo bien.

—Duerme ahora, es una orden...

Se ríe un poco y luego sacude su cabeza, cierra los ojos y en unos cuántos segundos escucho como su respiración cambia. Debe de estar muy cansado. Siento que tal vez solo ha dormido unas dos horas en los últimos días, no puede ir así mañana, necesitará toda la energía posible si iremos al banquete. Yo no quiero pelear por comida, no necesito llenarme a "reventar" como dice Alexis, la comida que tengo con Drake es suficiente.

Aun así la pregunta me llega, ¿por qué Haymitch no me me ha enviado nada? Tal vez es porque durante casi dos semanas he podido sobrevivir por mi cuenta, tampoco es como si necesitara algo, comida y agua las he encontrado y Drake me ayuda a sentirme protegida.

Alexis llega unos minutos después, con hacha en mano, se queda en la entrada del cuarto, como si pensara demasiado en algo.

—¿Hay algún problema? —, sacude la cabeza y comienza a caminar hacia nosotros —. ¿Te pasa algo, Alexis? ¿Estás bien?

Salgo del saco y llevo mi mano de inmediato a un cuchillo largo, no para lanzar, solo para defenderme si se acerca demasiado... No me responde, pero se deja caer sobre el saco sin decirme nada. Supongo que eso significa que se siente muy cansada y que quiere dormir. No me quejo para mí es mejor si puedo vigilar a ambos.

Me siento recargada a la pared que da a la entrada del cuarto, así si alguien llegará a acercarse podría verlo, tengo las gafas puestas y un cuchillo en mano. Debo de ser más cuidadosa con ellos, he perdido 3 cuchillos en combates y desde ayer no encuentro una de las cuchillas; tal vez debió de haberse caído en una de las caminatas o tal vez no la coloqué bien en el cinturón y cayó...

De todas maneras, solo me quedan 5 cuchillos y 3 cuchillas... Todavía tengo el cuchillo jamonero guardado en su estuche, pero me siento reacia a sacarlo; más ahora que tengo de regreso las flechas que obtuve de Ópalo. Son 10, perdí una con el muto en el quinto día y las demás me las pasó limpiándolas. Solo las uso para cazar.

La madrugada es cálida, se escuchan algunas aves cantar y es como una pequeña canción de cuna. Sin darme cuenta me quedo dormida.

Estoy de regreso en la pradera, con la misma ropa que llevo en los Juegos y con el cuchillo en mano, volteo y veo a Hope y Willow sentadas en el suelo observándome, esto tiene que ser una broma.

—Les he dicho que no quiero hablar con ustedes.

—Sólo queremos darte un consejo...

—Adelante, entonces —, les digo con completa irritación. No se esperaban esa respuesta.

Se miran, esperando a que alguna de las dos hable. La más pequeña se levanta y llega hasta donde estoy, me doy cuenta de la diferencia de estaturas, es muy pequeña, es delgada, me fijo en su expresión, está preocupada. Miro más allá de ella y veo a Willow, con el ceño fruncido, el rostro preocupado igual.

— No confíes en todos. 

¿Se refiere ahora o es para después? ¿Es por lo que pasa con Alexis o habrá algo aún peor después? Trato de procesarlo, pero necesito más respuestas, necesito más ayuda, no quiero que ellas me confundan más.

— ¿Qué?

— Vete rápido —. Willow se levanta y me toma de la mano, comienza a correr y yo la sigo aún tomada de su mano, su rostro pasa de la preocupación al verdadero pánico —. Vete ahora, Lavinia, antes de que sea aún más tarde. 

Corro detrás de ella, corro sin llegar a algún lugar, ¿a dónde tengo que ir? ¿Ya es tarde?

Cuando despierto me siento desconcertada, tengo la garganta completamente seca, el sol entra de lleno al cuarto y me lastima los ojos hasta que recuerdo que llevo las gafas, aún así me siento mareada, busco la botella de agua y tomo un buen trago. Entonces me doy cuenta que los sacos están vacíos, no está Alexis y tampoco Drake.

Tal vez fueron por el desayuno, por los rayos del sol debe de ser cerca de las 9 de la mañana. Comienzo a guardar los sacos en la mochila de Drake y la mía, preparo todo para cuando regresen podamos desayunar e irnos hacia la Cornucopia, habíamos dicho que a partir de mediodía nos dirigiríamos hacia ella.

Una vez que todo está en su lugar tomo otro trago de agua. Me doy cuenta que casi no tenemos, tendremos que pasar cerca del manantial. Creo que Drake y yo podríamos regresar aquí después del banquete, lo tiene todo, no solo hay ardillas, también hay conejos y ayer por la mañana habíamos capturado una especie de reptil grande que sabía bastante bien; además de que el manantial es una buena fuente de agua y está escondido, hay que pasar por una pequeña caverna para encontrarlo...

Miro hacia la ventana y espero verlos, aunque sea de lejos, pero no están, intento pensar que podría haber pasado, ¿se encontraron con Yia y los ataco? No, no podría ser, ella no podría contra ellos dos. Ellos tienen sus armas, están preparados...

Solo ahí lo pienso, el tridente de Drake está cerca de la pared, donde estaba el saco que guarde, no están las hachas de Alexis, y aun así, ninguna de las dos armas es buena para ir a cazar; mi mano va de inmediato al cinturón, pero tengo todos los cuchillos restantes, el arco y el carcaj los tengo colgados en mi espalda... No podrían ir a cazar, tal vez pasarían por las trampas que tenemos, pero ya deberían de haber regresado...

Antes de pensarlo más, tomo mi mochila y salgo corriendo.

No creo que estén bien, hay demasiadas condiciones, pensé demasiado, no debía de haberlo hecho, debí de salir a buscarlos en cuanto noté que no estaban, ¿en qué estaba pensando? Me llega la voz de Willow como si me estuviera gritando "antes de que sea aún más tarde", eso con la advertencia de Hope, de que no confiara en nadie, debí de haberlo visto antes, debí de haber sido más lista.

Doy vueltas al edificio esperando escuchar algún ruido, algo que me diga dónde están, pero no llega nada, ni un solo ruido... Comienzo a seguir la ruta de las trampas, en caso de que puedan estar ahí, tal vez se enojaron y decidieron acabar con todo, terminar con la vida del otro sin más, pero... El tridente de Drake estaba en el edificio...

¿Será que Alexis lo ha engañado para que la siguiera? ¿Lo habrá llevado a un lugar para que pudiera matarlo? Me imagino a Alexis en el lugar de Major, sosteniendo el hacha encima de su cabeza para después bajarla y enterrarla en el cuello de...

—¿Drake? — Ya no lo soporto más, debo de encontrarlo, no quiero que suceda lo mismo con Luke, no me puedo quedar sin hacer nada y dejar que el muera —. ¿Drake? ¿Drake, dónde estás?

Estoy gritando a todo pulmón, sin nada con que defenderme, solo le estoy buscando mientras sigo nuestra ruta de trampas, saco uno de los cuchillos y lo sostengo con fuerza; no tendré piedad alguna si Alexis lo está dañando, en el mejor de los casos el cuchillo servirá para defenderme, en el peor habría encontrado a Alexis y Drake con nuestro desayuno, entonces todo había sido un error y podría relajarme.

—¿Drake? — Vuelvo a gritar, entonces veo a un pájaro de bonito color verde levantando el vuelo sobre mí, da unas cuantas vueltas y luego comienza a volar lento, como si quisiera que lo siguiera, tal vez estoy alucinando, pero lo sigo...

Las carcajadas son casi leves, pero mientras sigo el camino del pájaro el ruido aumenta y es claro que es una chica la que se está riendo, sigo corriendo y llego para verla de espaldas. Drake cuelga de una de las trampas que hicimos para humanos, está al menos tres metros arriba del suelo, las manos de él colgadas, apenas con fuerzas, tiene un pie colgando en el aire y el otro en un alambre... Tiene los ojos cerrados, pero desde aquí ya he visto que ha perdido el color de su cara.

Alexis baila al rededor él mientras ríe a carcajadas, puedo ver aun como suelta varios golpes en el cuerpo de Drake y reacciono de inmediato. Lanzo el cuchillo esperando que le de en la mano y le advierta que estoy aquí, que al menos tenga tiempo para tomar algo y defenderse, pero no veo su hacha cerca.

Casi he llegado, casi estoy con Drake, tal vez solo son diez metros antes de que esté con ellos. Alexis grita cuando el cuchillo le da en la mano, por un momento la veo caer y entonces comienza a reír con histeria, el solo ruido me produce un escalofrío que pasa por toda mi espalda. Pero ella se levanta y se arrastra atrás de Drake. Drake abre los ojos solo un poco y se fija en mí.

—Corre —, susurra Drake —. Vete de aquí antes de que sea demasiado tarde.

Otra vez eso, otra vez que debo de irme... No lo haré.

Cuando llego con Drake miro detrás de él, Alexis está levantándose con su hacha en mano. Tomo otro cuchillo y lo lanzo en su brazo izquierdo, suelta el hacha por inercia y ésta cae al suelo. Veo sus ojos de Alexis, inyectados en sangre, pero sigue riéndose de manera histérica; tan solo ver su rostro me provoca un miedo enorme. La veo arrancarse con furia el cuchillo del brazo y luego lo lanza.

El grito de Drake es automático, ha enterrado el cuchillo en su pierna, tomo otro cuchillo con la mano solo para defenderme, aún sí intentará lanzarlo sé que mi puntería con esta mano es horrible; la mano de Alexis ha comenzado a sangrar, la sangre se escurre por sus dedos y cae al suelo, veo que intenta tomar su hacha otra vez, pero no sé si pueda hacerlo; su rostro pasa de la histeria a la indecisión. Sabe que su única oportunidad para matarnos a ambos es si logra tomar el hacha.

— ¡Basta! —, le digo, subo un poco mi cuchillo en caso de que se acerque a nosotros —. Basta, puedes irte de aquí y no pasará nada, olvidaremos lo que ha pasado...

— ¿Irme? ¿Para qué? Sé que ustedes intentan matarme... Sea aquí o en la Cornucopia —, no entiendo de qué habla, necesito repasar todo lo que Drake y yo hemos hablado, nunca dijimos algo sobre matarla, ¿o sí? — No soy una tonta, los he escuchado, como les desagrado, como planeaban abandonarme, esto es simplemente mi venganza.

Pienso en cuando Drake dijo que no le agradaba nadie que quisiera enterrarle un hacha, pienso en lo que dijimos ayer por la noche de dejarla sola durante el banquete, nosotros solo queríamos regresar a nuestra alianza en pareja, sin incluirla a ella porque causaba muchos problemas.

Tal vez sonó mal, bueno, sonó demasiado mal; supongo que para ella el ser abandonada significa la muerte.

De su espalda saca una cuchilla y me apunta con ella... Creo que es la cuchilla que creía perdida, se abalanza hacia mí y yo solo intento esquivarla, lo hace varias veces y terminamos cambiadas de lugar, yo cerca del hacha y ella cerca de Drake...

— Vamos, Alexis, no quiero hacer esto.

— Pero sí quieres, quieres matarme justo como mataste a Luke.

— Yo no lo maté —, respondo con furia, no puedo pronunciar su nombre, no cuando en mi cabeza solo se repite la imagen de Major levantando el hacha para cortar su cuello —. Yo nunca podría hacerle eso, no podría hacerte esto porque sé que te quería.

Su rostro vuelve a cambiar de expresión, ahora parece triste, siento que es mejor manejarla ahora que está triste, tal vez sea mejor tenerla así.

— Puedes irte, Drake y yo no te buscaremos, no tenemos nada en contra tuya; sólo queríamos regresar a la tranquilidad que nos daba estar solo nosotros dos, no teníamos otra intención...

No le importa, toma la cuchilla con más fuerza, levanta el brazo y la entierra en la pierna de Drake. En lo que considero un acto reflejo o más como un instinto de defensa, me estiro hacia el suelo, tomo el hacha y la lanzo al abdomen de Alexis. Son solo unos segundos aún así siento que el tiempo es lento mientras veo como el hacha se entierra y yo caigo el suelo. 

Ambos gritan, al levantar la vista hago el conteo de heridas: Drake tiene ambos cuchillos enterrados en el muslo derecho y Alexis se aferra al que acaba de enterrar para no caerse, corro hacia ellos y forcejeo con Alexis.

Ella cede y suelta el cuchillo, cae detrás de Drake y deja el hacha en su abdomen... Tomo otro cuchillo y lo lanzo hacia el alambre, Drake cae de espaldas y gime, inmediatamente sé que los cuchillos ya se le han enterrado más. Miro hacia Alexis, lista para tomar otro cuchillo y la veo acostada, viendo hacia el cielo, su respiración se vuelve pesada pero no veo mucha sangre.

Levanta un poco su rostro y me mira, ya no con furia, tampoco con tristeza, es como si se hubiera limpiado la niebla que cubría sus ojos, pierden el rojo que había en ellos y se ven casi blancos. No gime, solo respira más lento, vuelve su rostro otra vez para ver el cielo y habla.

— Es lindo morir viendo lo que más amo, los árboles —, su voz es apenas un susurro.

Tomo el cuchillo que tiene cerca, supongo que es el que aventé hacia su mano, contando los que Drake tiene enterrados en su pierna debo de regresar a tener 8 cuchillos. Cuando volteo sobre mí veo otro tirado en el suelo, debe ser el que use para liberar a Drake.

Me acerco a Drake e intento cargarlo, su rostro ha comenzado a recuperar color, pero cuando está de pie no puede soportar su pierna derecha, paso mi brazo por su espalda e intento sostenerlo, pesa un poco, pero es posible, creo que puedo llevarlo a un lugar seguro; él apoya su brazo en mis hombros, casi como si intentara abrazarme a medias. Comenzamos a alejarnos cuando escuchamos un gracias de Alexis, después el cañón.

Hago todo el esfuerzo que puedo para llevarlo al menos al edificio donde antes estábamos, recuerdo que él en su mochila tenía algunas vendas y alcohol, una vez que llegamos ahí dejo que se acueste, aunque tiene más color aun parece adolorido. Subo rápido y tomo su mochila y su tridente. Cuando llego a la planta baja me encargo de que tome agua, y en cuanto le quito los cuchillos vuelve a gemir, a pesar de eso notó que no se han enterrado demasiado y Alexis los clavo en un buen lugar, ni siquiera rozan el hueso, aunque uno si atraviesa toda su pierna, después de esperar unos minutos ninguna herida sangra demasiado; al echarle alcohol en las heridas cierra su boca y aguanta los quejidos; mientras le vendo la pierna, me mira con paciencia.

— ¿Puedes cargar tu mochila? 

— Lo intentaré.

Se para y aunque le cuesta apoyarse veo que está tan fuerte como siempre, cuando se estira para tomar el tridente es cuando gime, más alto y con mucho más dolor que las veces anteriores.

— ¿Estás bien?

Hasta ese momento no me doy cuenta que tiene toda la camisa rasgada, le indico que se acueste otra vez y que se quite la camisa para ver las heridas que tiene. La camisa no tiene sangre, pero aun así me quedo bastante preocupada. Si estuviera bien, ¿entonces cuál sería la causa de su queja al estirarse?

— ¿No es muy pronto? — Dice mientras se quita su chamarra —. Deberías de haberme invitado a una cita antes. 

Ambos reímos, cuando se quita la chamarra puedo ver su pecho lleno de rasguños y moretones, hay un moretón que me preocupa en particular, lo tienen en el abdomen y no solo es de color azul, sino que tiene picos morados y rojos, lo toco un poco y el gime inmediatamente.

— Te golpeó muy fuerte, ¿no?

— Me ocupo como un saco de papas y con la cuchilla se encargó de pelarme. 

Limpio sus heridas y le doy la camisa grande que yo tenía, a él le queda a la perfección. No le duele más que apoyarse en su pierna y al estirarse demás; no sé si Drake es demasiado fuerte o simplemente está aguantando el dolor, de todas maneras, toma su tridente como si fuera un bastón y yo lo vuelvo a envolver con mi brazo sin presionar demasiado. Cuando comenzamos a avanzar regresa a sus chistes de siempre, aunque tenemos el estómago vacío.

Al pasar del mediodía decido que comamos algunos peces, aunque tengamos que caminar demasiado para el lago es lo más seguro para ambos. En estas condiciones no creo que sea prudente ir al banquete. De alguna manera nuestros pies nos llevan a la casa dónde pasamos nuestros primeros días como aliados, recuerdo que el río pasaba cerca de aquí y caminamos un poco más.

Cuando llegamos hace un calor húmedo que hace que se me pegue la ropa al cuerpo por el sudor, veo que Drake necesita un descanso y lo planto cerca del río, le acerco una roca pequeña para que le sirva como apoyo. Mientras pesco los peces con las flechas le veo de reojo, no está tomando color, aunque hace calor y estamos en el sol, sigue igual de pálido.

Desayunamos ya que es tarde, Drake ha dejado de hacer bromas, en su rostro siento que le duele algo.

— Voy a bañarme —, el levanta una ceja de forma sugerente, de inmediato me río —. No estaré muy lejos de aquí, en cuanto regrese te limpiaré a ti.

Me guiña el ojo y se acomoda como si las mochilas fueran almohadas. Cierra los ojos y veo que descansa. El color de su piel no ha mejorado, aún con un buen rato en el Sol sigue pálido, aún más pálido que antes. Me lavo el cuerpo con rapidez y trato de lavar mi ropa, no está tan sucia, pero las manchas de sangre de la chica del 8 y Flux no han salido (nunca lo harán). Como Drake no ha hecho ningún ruido me acerco a verle. 

Su rostro demuestra dolor ahora que está dormido, aunque no se ve muestra alguna de sangre prefiero despertarle para ver qué pasa. De todas maneras, tiene que quitarse la ropa para que lave todo lo posible. 

— ¿Yo debería de quitarme los pantalones o lo haces tú? 

Está haciéndolo de nuevo, usando ese tono seductor que me pone nerviosa. Sacudo la cabeza y niego. No tengo necesidad de limpiar su pecho porque ya lo hice al limpiar sus heridas, pero cuando le limpio el rostro se termina mojando la camisa. Le ayudo a quitársela, estoy riéndome por todo lo que me insinúa, me detengo en seco al ver que el moretón en el abdomen ha crecido; ahora cubre todo el lado izquierdo del abdomen y se extiende por el pecho.

Tiene un color azul oscuro, casi verde. Es como las ojeras que tenía por la noche porque no había dormido. Tiene los ojos fijos en mí, aunque yo no sé qué significa el moretón, él sí lo sabe, sostiene mi cara con su mano izquierda.

— Estoy muerto —, es todo lo que dice, con una sonrisa triste.

La sola frase me hace decaer, hace una semana que estoy con él, tal vez no era una alianza para siempre, pero me sentía cómoda al estar a su lado, los lugares se me hacían más seguros, descansar era más fácil y podíamos cuidarnos. Nunca se me pasó por la mente que otro aliado quisiera matarlo, Drake era amable, era gracioso y era protector.

Es, intento corregirme, Drake es amable, gracioso y protector.

Y ahora estábamos a orillas del río, él acostado y con una mano en mi rostro, yo en cuclillas con mis manos aun tratando de no tocar el horrible moretón. Nuestros rostros se acercan un poco y le doy un beso, mitad en la mejilla, mitad en los labios. No puedo ofrecerle más, cuando nos alejamos me dedica otra sonrisa triste, sabe que no podemos ir a más...

— ¿Qué te parece si disfrutamos lo poco que me queda? 

Es imposible, cuando intento levantarlo esta vez me cuesta más que la anterior, a él le cuesta levantarse y erguirse. Lo llevo un poco más lejos, río abajo, terminamos encontrando lo que parece una choza, con tres de sus paredes destruidas y la cuarta inexistente; de todas maneras, no importa. Si alguien llegará a atacarnos tendría que entrar por la pared destruida y yo le lanzaría una flecha o un cuchillo, lo que hiciera falta.

Comemos otro poco de pescado. Como la choza carece de techo, tenemos una vista preciosa del atardecer en la Arena; al menos sé lo que eso significa. Mientras oscurece espero escuchar al menos un cañón que me diga que alguien más está muerto, que me haga pensar que solo quedamos 5 y que las cosas irán más rápido.

Un cañón suena cuando el cielo se ha oscurecido del todo.

Y eso es todo.

Poco menos después de una hora se ilumina el cielo con el símbolo del Capitolio, luego aparece el rostro de Alexis, maldigo inmediatamente porque no murió Yia durante el banquete, creo que bufo porque Drake se ríe muy bajito. Luego aparece el rostro del chico del Distrito 10.

Sí, solo quedamos 5 en total, pero entre nosotros está aún Yia.

Hago recuento mental de quiénes seguimos aquí, pero por más que lo intento no me viene a la cabeza quiénes siguen aquí.

— Las chicas del 5 y 11 —. Susurra Drake al verme concentrada, luce más pálido, levanto rápidamente su camisa y veo que el moretón se ha extendido por el pecho —. No nos queda mucho, ¿o sí?

Me acurruco con él, aún con los ojos abiertos, el me da un beso en la frente y luego le escucho respirar lentamente. Le está costando respirar, no sé a qué refería cuando dijo que no nos quedaba mucho, yo no conozco de esta herida, yo no sé cómo tratarla.

Ayer esperaba que nuestros rostros no aparecieran en el cielo por la noche; hoy solo espero poder disfrutar lo que me queda de él.


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