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La viajera del tiempo de Panem » Capítulo 12
La viajera del tiempo de Panem (R13)
Por guirl of night
Escrita el Lunes 29 de Febrero de 2016, 22:19
Actualizada el Jueves 30 de Julio de 2020, 23:44
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Capítulo 12

— Quiero morir cuando decline el día,
en alta mar y con la cara al cielo,
donde parezca un sueño la agonía
y el alma un ave que remonta el vuelo.

» No escuchar en los últimos instantes,
ya con el cielo y con el mar a solas,
más voces ni plegarias sollozantes
que el majestuoso tumbo de las olas.

» Morir cuando la luz triste retira
sus áureas redes de la onda verde,
y ser como ese sol que lento expira;
algo muy luminoso que se pierde.

»Morir y joven; antes que destruya
el tiempo aleve la gentil corona
cuando la vida dice aún: «Soy tuya»
aunque sepamos bien que nos traiciona.

  Las suaves palabras de Finn se quedan en el aire mientras yo las proceso, siempre me ha gustado estar así con él. Es algo natural y sencillo, vernos acostados sobre nuestro trapo, con solamente las flores rodeándonos. Siempre me ha gustado escucharlo decir poemas, pero este resulta peculiar, habla sobre la muerte, cuando en nuestros tiempos es algo imposible entre los jóvenes.

 — No seas tonto, tu no vas a morir joven Finn. — Volteo a verlo, el tiene su ceño fruncido lo que se me hace raro.

 — ¿Y quien me asegura que no? — Escupe enojado, pensé que ya se había pasado el mal trago de hace unos minutos. 

 — ¿Por que te enojas, Finn? Sabes que en cuanto me vaya me encargaré de que tengas a tu padre contigo... que lo conozcas y puedas est...

 — Tu sabes que lo que me molesta no es mi padre... — Rueda por el trapo y se acerca a mí, me toma de la mano y suspira rápidamente. — Estoy muy preocupado por ti, tengo miedo de que no regreses nunca.

 — Finn, te lo te dicho un montón de veces hoy, estoy decidida a regresar, no importa lo que pasé. — Concluyó mirándolo de cerca, nunca habíamos hablado sobre mi decisión de irme, se que a él no le agrada mucho pero pensaba que lo hacía para llevarme la contraria como siempre. — No te preocupes demasiado por mí.

 — Ese es el problema, — su otra mano sube hasta mi rostro y recorre mis ojos y mis labios. Cierro mis ojos porque me produce un placer inimaginable lo que está haciendo, finalmente su mano termina su recorrido y se fija en mi mejilla.

 — ¿Cual es el problema? — Mi voz es apenas un susurro, tengo miedo de abrir los ojos porque no se que va a pasar. Mi mano libre sube hasta su pecho y se posa ahí, nuestras respiraciones tan acompasadas y lentas me relajan un poco... sólo un poco. — Finn, ¿cual es el problema?

 — El problema es que me importas demasiado. 

  Sus labios son demasiado suaves. Jamás habría pensado en mi vida que pudiera pasar algo así entre nosotros dos. Es decir, sí, somos básicamente los mejores amigos que puede haber, pero siempre pensé que esto solo era amistad, ahora esto parece una clase de amor muy distinto al que había conocido antes.

  Nuestras bocas se mueven inexpertas, es mi primer beso, no se si sea el de él, pero es exageradamente lindo, demasiado lindo.

  Cuando finalmente nos hemos separado el sonríe, yo también lo hago.

 — Promete que te cuidarás cuando estés ahí.

 — Lo prometo, Finn. 

  Se levanta y me da la mano para que también lo haga, recogemos el trapo y vamos saliendo del claro tomados de la mano. Volteamos a ver la cabaña nostálgicos, le estoy diciendo adiós a nuestro lugar. Tal vez cuando regrese el dueño de la cabaña al fin pueda conocernos. Finnick me mira otra vez y me regala un breve beso, esta vez nuestros labios apenas se tocan. Toma las cosas que tengo en mis manos y sale corriendo. 

 — ¡Hey! — Grito tratando de alcanzarlo.

 — No queremos llegar tarde a una fiesta de despedida. — Contesta volteando hacia a mí.

  Corro siguiendo su camino hacia la Aldea de los Vencedores del Distrito 12, cuando llega a la alambrada se detiene para esperarme y la cruzamos juntos. Tomados de la mano, admiramos el atardecer de mi último día aquí, cierro los ojos para que los últimos rayos del sol me toquen y yo pueda disfrutarlos. Si me gusta estar aquí con Finn, ¿cual es la razón por la que me voy? 

 — Lavinia...

 — ¿Que pasa, Finn?

 — Abre los ojos.

  Al abrir mis ojos no hay ningún Finnick tomandome de la mano. Ni un atardecer en el Distrito 12. Estoy acostada en el sillón que da directo hacia el ventanal, donde apenas hay estrellas para alumbrar la noche en el Capitolio. Una mano acaricia mi cabello y entonces me doy cuenta de que mi cabeza reposa sobre las piernas de alguien. Al levantar la vista descubro que es Luke quien me acaricia el cabello, pero al ver que he despertado se detiene.

 — Gracias a Dios que has despertado. — Luke sonríe mientras yo me siento en el sillón. — Pensé que nos darías un susto como antes.

 — ¿Cuanto tiempo he estado dormida? — Pregunto levantando mi cabeza y separándome de el. Me peino un poco, porque me imagino que mi apariencia no debe ser la mejor de todas.

 — Poco menos de una hora...

 — ¿Me dormí sobre tus piernas desde un principio? — El asiente un poco avergonzado. — ¡Rayos! Alexis me va a matar.

— No lo creo, — se estira por todo el sillón, como quitándole importancia. — Le agradas mucho.

—¿Si? Pensé que seguía a prueba para ver si nos llevábamos bien.

— Lavinia, — le miro a los ojos mientras me acomodo en el otro extremo del sofá. — Tu superaste esa prueba desde el primer día.

   El monitor se enciende y nuestras miradas van directamente a el, debe de comenzar la transmisión de las Entrevistas.

—¿Le dijiste a Haymitch lo que paso con los Profesionales...? — Pregunto sin mirarle.

— No, estaba esperando que lo hicieras. — Suspira demasiado alto y se pasa varias veces la mano por su rostro. — No vas a hacerlo, ¿verdad?

— Así están las cosas bien...

— Por supuesto que no lo están, en cuanto entremos a esa Arena tu vas a ser su primer objetivo.

—¿Y temes que de verdad puedan hacerme daño? — No sé realmente hasta que punto Luke sepa de lo que soy capaz, pero no creo que sea lo suficiente. — No voy a dejar que eso pase.

— Aún no es tarde para unirte a nosotros, si tu quieres... — Me explica sobre su alianza con Alexis y Silver, se que de todas maneras me voy a negar, lo tomo de las manos y niego.

— Es su alianza, estoy segura de que estarán mucho mejor sin mi. —Le dedico una sonrisa ladeada y le sacudo el cabello. — Y no insistas, sabes que soy terca y seguiré sin aceptar.

  El suelta una carcajada y me ayuda a levantarme, en la mesa ya están Effie, Haymitch y Larissa, están discutiendo sobre la impresión que han dejado todos los tributos esta noche. Me dedico a darles pequeños comentarios durante toda la conversación y a comer en silencio. Luke parece sorprendido de que no comente nada sobre lo que paso con los profesionales, pero el tampoco lo hace.

  Haymitch nos toma por sorpresa cuando nos levantamos para ir a dormir.

— Ya me dijeron los mentores de los profesionales que has rechazado su propuesta de Alianza.

  Ambos nos quedamos callados, ninguno sabe que decir, aunque es fácil porque Luke no tiene que hacer nada. Yo soy la que tiene que responder pero mi boca parece haberse convertido en un desierto en este momento.

— ¿Qué esperabas?¿Querías que entrará con ellos? — Pregunto indecisa mientras comienzo a jugar con mi cabello. — Yo no puedo hacer eso Haymitch, sabes que mi plan sigue siendo estar sola en esa Arena y sobrevivir.

  Volteo a ver a Larissa y Effie, suspiro y pongo mi mano sobre mi cabeza.

— Necesito que me ayuden, por favor.

  Para sorpresa de todos en la habitación Haymitch no dice nada, Effie y Larissa nos acompañan a Luke y a mí caminando por el pasillo. Al llegar a su habitación Luke me mira, Effie y Larissa se dirigen a mi cuarto sin siquiera preguntar y nos dejan solos.
 
 — Supongo que eso es todo. — Luke se rasca su cabello un poco nervioso. — ¿Sabes que voy a hacer todo lo posible para cumplir la promesa que le hice a Gale? 

 — No lo dudo, — evito mirarlo porque me siento vacía. — Hemos pasado por varias cosas estos últimos días y ahora somos amigos Luke, no dudes que yo también intentaré protegerte en esa Arena.

 — ¿Aunque no estemos juntos y nos separen muchos tributos? 

 — Aunque eso pasé, yo voy a tratar de ayudarte.

  Finalmente Luke se despide de mi con un leve abrazo. Me desplazó hacia mi cuarto, tomo el pomo de la puerta cuando Luke vuelve a hablar.

 — Lavinia...

 — ¿Si?

 — Por favor, si ves mi muerte, no llores.

  No volteo para mirarlo, pero asiento antes de entrar a mi habitación.

  Effie y Larissa están platicando cuando entro en la habitación. Les explico a ambas lo que quiero hacer, Larissa acepta lo que digo pero Effie no esta muy de acuerdo. Pero tengo que hacerlo si no quiero tener muchas incomodidades una vez que este en los Juegos, así que estoy segura de que esto valdrá la pena.

- Si ganas los Juegos no podrás volverlo a lucir. - Exclama Effie enfadada mientras Larissa sale para buscar sus tijeras y traer una silla.

- Si gano los Juegos en cualquier momento regresará a la normalidad. - Me quito el maquillaje de mi rostro y suspiro. - Tampoco me gusta mucho la idea Effie, pero es algo que tengo que hacer.

  Un silencio extraño se instala entre ambas, Effie logra deshacer finalmente el sencillo peinado que tenía y deja caer  mi cabello por mi espalda. Aún después de que me cortaron una parte con esa hacha me llega a mi espalda baja.

- ¿ Effie?

- ¿Que pasa ahora, querida?

- Aun tienes guardada la ropa que use en la Cosecha, ¿verdad?

- Hice lo que me pediste, la tengo aquí mismo... ¿Deseas que te la traiga?

- No, así esta bien. - Trago saliva y suspiro. - Confío en que si muero, tu te encargarás de que esa ropa regrese al Distrito 12 con mi cuerpo incluido.

  No me sorprendo que Effie no diga nada, la escucho a ella tragar saliva.

- Y también quiero que si muero este relicario vaya con esa ropa, no quiero llevarlo puesto para ese entonces. - Volteo a verla y puedo ver como asiente. No se si esto resulta difícil para ella, aunque estoy segura de que es muchas cosas menos sencillo.

  Cuando Larissa llega con todo lo necesario me siento sobre la silla y me quedo quieta. Larissa ya sabe que es lo que tiene que hacer, cuando toma el primer mechón de pelo aguanto el aire. Las tijeras hacen un ruido que se queda atrapado en mi cabeza y mi cabello cae al suelo, pasa lo mismo una y otra vez. Al terminar con todo mi cabello grandes mechones de cabello reposan en el piso, apenas distinguibles porque son oscuros, Effie llama a un avox para que venga a limpiar. Larissa me lleva hacia el espejo de la habitación y suspira pesadamente cuando mira nuestro reflejo.

  Ella sigue luciendo glamurosa con toda su ropa y accesorios de color azul claro, yo me veo mejor que en las entrevistas. Ya no hay maquillaje que transforme mi rostro de niña, aunque ahora el vestido se luce más porque mi cabello ya no oculta mi espalda.

  Mi cabello casi llega a mis hombros, es un buen corte, pero no reacciono ante el.

  Es extraña esta sensación de que mi cabeza es un poco más ligera que antes.

- Gracias por todo, Larissa. - Susurro después de un rato.

- Gracias a ti, de hecho. - Se acerca y me abraza. - ¿Puedo ver tu relicario?

  Me ayuda a quitármelo y se lo entrego en sus manos con miedo, es la única cosa que llevaré a la Arena y que representa mi Distrito, tengo terror a que algo le pase.

 — ¿Es tu símbolo? — Asiento un poco insegura, a lo que ella niega con la cabeza. — Tengo que llevármelo a revisión, los Vigilantes tienen que saber que no es un arma y no te va a beneficiar en la Arena.

  No digo nada y me dirijo hacia el armario, saco una pijama y le digo a todos que me bañaré, Effie me dice que para cuando salga ya habrá terminado de limpiar el avox y ellos no estarán aquí. Así que se despide oficialmente de mí, deposita un pequeño beso en mi frente y me desea suerte. No estoy muy segura de porque no dijo nada cruel al final, pero me da igual. 

  Espero que el agua caliente que pasa por todo mi cuerpo me relaje lo suficiente para dormir toda la noche. Al contrario de lo que esperaba, sólo me hace pensar en todo lo que he cambiado en cuestión de días, los nuevos recuerdos se reproducen en mi cabeza una y otra vez. Los más lindos siempre los pasó al lado de mi familia, de Rye - el pequeño diablo de mi hermano - o de mis padres. 

  Una sensación de melancolía se aprovecha de todo mi cuerpo y me hace querer regresar, sólo es una pequeña parte de mi conciencia la que quiere hacer eso, la otra me exclama que no haga tonterías y siga con mi objetivo. Asegura que para cuando regresé al futuro y vea las cosas que cambie, valdrá la pena todo lo que estoy pasando, y que si no regreso (que es lo más probable) habré sacrificado mi vida para un bien mayor.
 
  Me pongo un pijama y me acuesto sobre la cama intentando dormir, mi mano va a mí cuello buscando el relicario que me dio Hazelle recuerdo a Larissa llevándoselo y me da un poco de tristeza saber que no lo tendré conmigo hasta mañana. 

  Por mi cabeza pasan todos los recuerdos disponibles que tengo de los Juegos y por un momento tengo miedo de que no pase lo mismo. La idea resultaría lógica si consideramos todas las cosas que han cambiado desde que yo llegué aquí. Aunque dudo mucho que cambien el diseño de la Arena, lo que si puede y va a cambiar demasiado es el orden en que los tributos mueran, porque para empezar no planeo dejar que Luke muera mañana. Ese no sería un buen final para él, si por mí dependiera yo haría que Luke pasará sus últimos momentos en el Distrito 12, pero sé que el no se sentiría bien si logrará ganar.

  Probablemente yo tampoco lo haría.

  Guardo completamente silencio lo que me hace escuchar todos los ruidos que hacen fuera de la habitación, las únicas voces que logró escuchar son las Effie y Haymitch y después de un tiempo se van. Todos los ruidos se van y las luces que se filtraban por mí puerta son apagadas. Pronto el silencio reemplaza a todo lo que había antes y resulta algo fastidiante el hecho de que aún no puedo dormir. Doy vueltas por toda la cama tratando de encontrar un posición cómoda, en algún momento tiro la almohada y trato de dormir en el suelo pero tampoco funciona.

  ¿Cuantas horas han pasado desde que las luces se fueron? He perdido la noción del tiempo y no estoy muy segura de saber si han pasado minutos u horas, da igual, a nadie le importaría ver a un tributo nervioso deambulando por el Edificio de Entrenamiento a estas horas. Decido qué si no logro dormirme después de una hora saldré a pasear o iré al tejado a tomar aire. La segunda idea me gusta más porque sólo he ido al tejado una vez y eso fue ayer. Nadie nunca me contó sobre la sensación de paz que tienes cuando el aire frío azota contra tu cara. Tomo una posición diferente para dormir en el suelo y suspiro tratando de hacerlo.

  Justo como lo sospechaba, no logro cerrar los ojos para descansar, me levanto y comiendo a caminar por la habitación como si se tratará de un león enjaulado. Con un bufido de frustración aviento la almohada contra la cama y me dirijo hacia la puerta para salir del cuarto e ir al tejado. Estoy tomando el pomo de la puerta cuando se escucha el abrir y cerrar de un puerta y alguien caminando por el pasillo, ese alguien se detiene y toca una puerta, no mucho después se abre la puerta y supongo que dejan a entrar a ese alguien porque sólo se escucha como se cierra la puerta.

  Aprovechándome del ruido salgo de la habitación y corro hacia la puerta que da al tejado. Me doy la molestia de dejarla abierta, no quiero despertar a nadie para que venga a abrirme, lo más seguro es que recibiría un regaño diciendo que no debería de hacer eso la noche antes de los Juegos y no tengo el humor para soportarlo.

  Justo como lo pensé el aire frío me relaja lo suficiente, más de lo que esperaba.  A diferencia de mi cuarto, el tejado esta lleno de toda clase de ruidos, el bullicio de la gente que está abajo se puede escuchar a la perfección, me acerco al borde y miro a toda la gente acumulada, no se logra distinguir lo que están haciendo pero se puede ver la mezcla de colores llamativos. Me dedico a mirar por todo el borde del edificio viendo a los diminutos puntos que representan a las personas desde distintos puntos, cuando me cansó de ellos y su ruido voy hacia el jardín que hay al otro lado de la cúpula. Varias flores reposan en macetas y lechos, varios árboles hacen sombra a la poca luz de la noche y le dan un lindo ambiente al jardín, ayer no había tenido oportunidad de estar aquí, a lo mucho me había quedado con Larissa en la sala que da al tejado y entre estar ahí o en este jardín la respuesta es indudable.

  Me acuesto en el suelo y miro hacia el cielo. No me resulta tan lindo, las luces del Capitolio no dejan que se vean todas las estrellas que se ven normalmente desde el 12. Me imagino que los Hawthorne ya deben de estar dormidos y si no lo están lo más seguro es que estén igual que yo, lo cual creo imposible; el único que podría estar así de preocupado sería Gale y el no estaría preocupado, el se mostraría enojado e incluso un poco angustiado; al menos el Gale de hace unos años estaría así.

  Pienso en todo lo que he hecho y no creo que haya dejado lo que soy, está bien así, el Capitolio nuca tendrá la oportunidad de haber conocido a la verdadera Lavinia; pensándolo bien, nadie tiene la oportunidad de conocer a la verdadera Lavinia. Yo misma he decido qué las cosas van a ser de esta manera, no puedo morir siendo Lavinia Mellark, pero tampoco quiero ser la persona que la situación ha creado. Quiero morir siendo yo misma y no sé si eso sea bueno o malo.

  Los pasos de alguien caminando por las baldosas me espantan un poco, sin embargo me quedo en mi lugar sin hacer ruido. Doy un respingo cuando los pasos se escuchan aún más cerca y siento la presencia de alguien acercándose directo hacia mí, aguanto un suspiro de resignación cuando la persona finalmente habla.

 — Es una linda noche, ¿no lo crees? 

  No volteo a ver a Drake y tampoco me muevo para nada, no quiero verle, habiendo 23 tributos además de mi y varios mentores en este edificio la persona con la que me topo es Drake que es casualmente la única que no quería ver. Grandes ironías de la vida. A pesar de mi indiferencia y de que no le contesté se acuesta a mi lado. Estamos un rato juntos sin decir nada a pesar de que la tensión en el aire es tan tangible como el y yo.

— ¿Que fue lo que paso?¿Por que dejaste de hablarme de un día para otro?¿Hice algo mal?¿Por que no aceptaste nuestra alianza?¿A que te referías con lo último que me dijiste? ¿Que pasaba por tu cabeza cuando hiciste eso?¿Que sientes por mi?- Explota haciendo pregunta tras pregunta, no alcanzo a comprender la mayor parte de ellas, mas las respuestas llegan rápido y con ganas de salir desde mi boca.

  Se nota cuando mi instinto de estupidez sale a flote .

- No se que responder a la mayor parte de tus preguntas. Solo se que me agradas Drake más de lo que deberías de hacerlo; - por un largo tiempo nos quedamos en silencio, no es uno incómodo, yo ya conocía esta clase de silencio, lo descubrí con Finnick hace mucho tiempo. - Tampoco es como si tu hicieras las cosas dando a entender todo lo que piensas.

- ¿Quien pensaría  que el zafiro es más frío de lo que aparenta? - Su tono jocoso no me molesta aún recuerdo nuestra primera plática, el dijo que podíamos ser la Esmeralda y el Zafiro.

- Y la esmeralda es menos comprensiva que en un principio. - Muevo mi cabeza para ver como reacciona ante esas palabras, pensé que el miraba hacia arriba también al parecer se ha pasado viéndome todo este tiempo; mis palabras no tienen ningún efecto negativo sobre el, hacen que sonría. Yo también estoy sonriendo. - ¿Recuerdas la primera vez que hablamos? Solo sonreímos.

- La recuerdo a la perfección, - suelta un suspiro y sus ojos brillan más de lo normal. - Recuerdo de maravilla las pocas veces que he estado contigo, en especial cuando estabas mal, porque sin ánimos de hacerte sentir incómoda, es el mejor recuerdo que tengo de ti.

- ¿Acaso es porque estaba al borde de la inconsciencia y toda sudorosa? - Hago que el ría un poco aunque yo este con el ceño fruncido. - No puedo recordar bien que paso aquella vez.

  Ahora el esta frunciendo el ceño, suelta un bufido de frustración y deja de mirarme.

- No debí de haberte dejado en la sala, yo debía de haberme quedado contigo hasta que estuvieras mejor; fui un estúpido al dejarte así. Pero es que me hiciste sentir tan bien y a la vez tan confundido. O pude ir a verte esa tarde después del entrenamiento si mis nervios de verte no hubieran sido  tan grandes.

- Lo entiendo... Solo desearía saber que paso mientras subíamos las escaleras nadie más que tu puede decirme que fue lo que pasó realmente.

  Su risa llena de ironía hace que el suelo ya no se sienta tan bien como antes y que la sonrisa que tenía desaparezca, me siento y me levanto con cuidado, bajo mi mirada para verlo, no se si hace a propósito esto de hacerme querer tenerlo cerca. - Voy a estar de las macetas, si quieres seguir hablando no voy a moverme de ahí en un buen rato.

  Me acomodo y reposo mi espalda sobre una maceta, sigo mirando hacia donde estaba hace poco. No me esperaba que el no tardara ni un poco en venir acá.

- Quiero decirte muchas cosas, Lavinia, entre ellas lo que paso. -Exclama sentándose a mi lado apoyándose sobre otra maceta. Me mira a los ojos y no puedo evitar sonrojarme a la vez que sonrío. Su mano va discretamente hacia la mía, no lo evito ni tampoco retiro mi mano sus dedos entrelazados con los míos me dan una ligera sensación de comodidad. - Esa vez, te estaba cargando y tratando de llevarte hacia tu piso, no sé porque comencé a hablarte de lo que pasaba por mi cabeza en esos momentos y de repente...

- No tienes porqué decirlo, Drake -exclamo un poco avergonzada apartando mi mirada de la suya. Lo que parecía una pequeña alusión pasa por mi cabeza repitiéndose placenteramente. - Ya recuerdo que fue lo que paso después, lamento haberlo hecho... es decir, pensé que sólo fueron alucinaciones mías, pero se veían tan reales y después no te busqué para hablar, no hay palabras para explicar lo que he estado pensando en estos días pero la manera en la que me comporte no fue justa.

  Me siento cansada justo como ayer, mi mano libre va directo hacia uno de los moretones que tengo en mi brazo y lo presiono un poco. Drake no dice nada, solo escucho su respiración acompasada y lenta, deseo con toda mi suerte que suelte mi mano y se vaya de aquí para no dejarme confundida.

 — Lavinia, no me importa todo lo que pasó hoy, voy a cumplir lo que te dije ese día.

  Sus palabras están en una neblina en la que apenas puedo sumergirme por miedo a lo que recuerde. Volteo a verlo y me sorprende ver su rostro demasiado cerca del mío, creo que en cualquier momento nuestros labios se tocarán; cierro los ojos y espero el contacto que no llega a dónde esperaba. Me da un suave beso en la frente y me suelta la mano.

 — Nos vemos hasta mañana, Lavinia. Por cierto, tus ojos se ven demasiado lindos, — se levanta y lo puedo ver caminado hacia la sala, suspiro y acaricio mi mano para asegurar que no ha sido un sueño y procesar lo que acaba de pasar. No tardó demasiado en correr hacia Drake, pasó por mi piso y luego rápido voy por las escaleras, bajo un piso y otro, y otro, corro como si fuera la última oportunidad que tengo de sobrevivir. Bajo piso por piso lastimando mis pies, la pijama que llevo puesta no es de ayuda pero no me detiene. Tengo que decirle a Drake justo lo que estoy pensando en este momento.

  Distingo su silueta a dos pisos más abajo, el está bajando lento y sin prisas, tal vez lo alcancé antes de que llegue a su piso. Estoy a unos pocos metros de el cuando mira detrás de si hombro y se detiene, haciendo que yo azote mi cuerpo en su espalda. Me permito el leve place de abrazarlo durante unos segundos y medito lo que estoy apunto de decir.

 — Cuidate, por favor, Drake, no podré descansar mañana en la Arena sabiendo que algo malo te puede pasar, se prudente y no confíes en ellos, sino estoy muerta mañana te voy a esperar para que seas mi aliado y si no quieres no importa, sólo espero que yo no tenga que encontrarme contigo en la Arena para hacer las cosas más difíciles.

 — Hey, para el carro, ve lento y directo al grano... — Me separa un poco de él y toma con sus manos a mi cabeza para que lo mire. Notó la gran diferencia de tamaño que hay entre el y yo, y me siento tan diminuta...

 — Perdón por no ser clara, lo que quiero decir es que no sólo me agradas Drake, te quiero. — Esboza una sonrisa demasiado grande mostrando sus dientes perfectos y hace que yo también sonría levemente.

 — Yo también te quiero, Lavinia —. Es como si el recuerdo de lo que paso a ese día azotara en mi cabeza, todas las palabras de Drake se repiten en mi cabeza. — Cuidate, no hagas ninguna tontería en los Juegos.

  Asiento y me estiro para darle un beso en la mejilla para despedirme, el me toma de las piernas y me estira. Un extraño calor se instala en mi vientre cuando riendo le doy el beso muy cerca de los labios, ese no era el destino que yo planeaba, pero esta bien. Sus brazos se aferran a mi cintura y pasó mis piernas por su cadera, aferrándome lo más posible a todo su cuerpo, el me da un beso en la coronilla y lo escucho suspirar.

  Eso esta muy bien, de hecho.

  Lo abrazo más fuerte antes de soltarlo y cuando me baja finalmente hago un ademán con la mano y comienzo a subir las escaleras. Siento que estoy dejando algo importante de mí con el, pero no hago nada más que mirar hacia arriba.

  Esta vez cuando reposo mi caheza contra la almohada me duermo instantáneamente. En mis sueños se repiten las palabras de Drake y me prometo hacer todo lo posible para estar con él en la Arena.

«Creo que soy muy valiente diciéndote que a pesar de cualquier cosa seré tu aliado en la arena porque yo te quiero más de lo que podría demostrarlo.»

  Un sudor frío me recorre la espalda cuando pienso que eso sono demasiado a Finn.

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Chan, chan, chan...
¿Que tal estás dos semanas hermos@s lector@s? ¿Han tenido un buen tiempo? Ya sé, vengo a dejarles uno de mis capítulos favoritos de este fanfic hasta ahora, no sé porque, pero me gusta demasiado.

¿Que creen que pasará con Drake en los siguientes capítulos? ¿Y la alianza de Luke, Alexis y Silver durará mucho? En el siguiente capítulo inician oficialmente los juegos, así que... Habrá muchas muertes 3:D. ¿Les gusto este capítulo? Dejen un comentario y si gustan pueden darle un click a este fic para que esté entre sus favoritos.

Besos y abrazos cariñOsitos, nos leemos pronto.
Karen J.


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