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La viajera del tiempo de Panem » Capítulo 10
La viajera del tiempo de Panem (R13)
Por guirl of night
Escrita el Lunes 29 de Febrero de 2016, 22:19
Actualizada el Jueves 30 de Julio de 2020, 23:44
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Capítulo 10

Esta vez en mis sueños estoy en el patio de una casa de la Aldea de los Vencedores, no es ni de lejos en donde yo vivía con mis padres. Está cerca, pero no es la misma. 

  El jardín tiene muchas flores, desde flores rojas y amarillas a prímulas, me gusta mucho ver la decoración que, de alguna manera me recuerda demasiado a la que había en mi casa. Claro que las plantas no duraban mucho por los gansos que Haymitch aveces cuidaba.

  De la puerta trasera de la casa se acercan las dos chicas que había conocido antes, ¿acaso estoy soñando? No puedo recordar el momento en el que llegue a mí piso, en realidad, ni siquiera recuerdo terminar de subir el tramo de escaleras... ¿Entonces que hago aquí si no estoy soñando? ¿Ahora estoy alucinando? Ambas chicas ríen y hacen que vuelva a prestar atención a donde están ellas.

  Tienen vestidos muy bonitos y podría jurar que se parecen a mí, ambas tienen un poco de mi apariencia como yo tengo de mi madre. Pero Hope, Hope es como sí tuviera los rasgos de mí padre combinados con los de alguien más; el resultado es probablemente la chica más linda que vea en toda mi vida. Tampoco es como sí Willow fuera menos atractiva que su hermana, sus ojos parecen ser el cielo de la noche y en ellos puedo ver todas las constelaciones que aprendí cuando era una niña.

— Hola Lavinia, — su voz me distrae, es como sí fuera un eco en el vacío, distorsionada y un poco irreal. Willow chasquea sus dedos en frente de mi rostro pero aún así me cuesta reaccionar. — ¿Estas segura de que esto está bien?

— ¿Willow? — Mi voz suena un poco peor que la de ellas. — ¿Que estoy haciendo aquí? ¿Por qué me visitan? ¿Por qué a mí?

  Hope se mueve hacia a mí y me toma por los hombros, me he estado moviendo demasiado sin darme cuenta.

— Escuchame Lavinia, — Hope me mira fijamente y concentra sus ojos azules en los míos. Claro y oscuro contrastan mientras ella me sostiene mucho más fuerte que antes. — Tu eres importante para nuestra sola existencia, sí tu mueres...

— ¿Voy a ganar los Juegos? — La interrumpo, todo mi mundo da vueltas, apenas y puedo sentir las manos de Hope sobre mí, pero aun así puedo ver a Willow, acercándose a su hermana y poniendo una de sus manos sobre su hombro y una sobre la mano de ella sobre el mío.

— Eres indispensable para esta historia Lavinia. — Pierdo la visión y me muevo bruscamente para hacer que la oscuridad se vaya, buscando la luz que va a tardar demasiado tiempo en llegar, gimoteando por como se comporta mi cuerpo una vez que tengo conciencia sobre él. Las palabras de Willow se revuelven en mi cabeza haciéndome sentir peor.

  Todo mi cuerpo se siente húmedo y caliente, pero mi frente se siente fría, llevo mi mano a ella y siento un trapo húmedo. Cuando abro los ojos me sorprende mucho ver que estoy en mi habitación en la doceava planta del Centro de Entrenamiento, ¿cómo llegué aquí? Me pregunto otra vez, una voz en mi cabeza hace que recuerde probablemente lo último que hice, y me hace pensar que este alucinado desde hace mucho tiempo.

  No es posible que yo haya besado a Drake.

  Ni de lejos.

  Me levanto de la cama y me quitó toda la ropa que me dieron para entrenar, me dirijo al enorme armario para escoger ropa limpia cuando me veo en el espejo. Otra vez no soy yo, suelto un grito al ver a la chica que me esta viendo. Y ahora todo el mundo se dará cuenta de que estoy despierta y nadie puede verme así, nadie.

  Sí alguien lo hiciera se preguntaría que es lo que esta pasando. Aunque yo tampoco lo sé.

  Corro al armario y entro en el, cierro de una manera tan suave que espero no se escuche, me escondo entre toda la ropa que hay. Aquí nadie me encontraría, no al menos en un largo período de tiempo. Y el frío que hay en las paredes y en el suelo se siente bien cuando hace contacto con mi cuerpo caliente.

  Tengo el suficiente tiempo para tocar todas las facciones de mi rostro. No es tan diferente al de ahora, pero siento muchas más cicatrices que antes. La chica que había visto en el espejo no podría pasar de los 18 años.

  Sigo envejeciendo.

  Sigo cambiando cosas.

  Y no sé si eso es bueno.

  En mi mente aparecen las palabras de Willow como si fueran irreales... "eres indispensable para esta historia Lavinia", ¿que significa eso? Mi cabeza le da muchas vuelta hasta que entró en conciencia de lo que significa y no puedo evitar llorar.

  No ganaré los Juegos del Hambre.

  Pero aún así soy importante para la historia de la rebelión. No sé a que punto, pero debe de ser muy grande para que yo cree la existencia de muchas personas. Sí hago algo mal ellas morirán.

  Trato de recordar todas las cosas nuevas que hay en mi vida. Es como sí hubiera vivido la misma vida con muchas variantes, pero sólo una de ellas es más real y vivida que las demás.

  La mayor parte de lo que recuerdo son cosas de niños, cosas hermosas que volvería a hacer si me lo preguntarán. No soy la misma niña cobarde que quiso regresar hace poco más de dos años. Ya no quiero regresar a ese tiempo sí eso significa perder todas las cosas que he vivido.

  Mi cuerpo ha dejado de estar caliente, pero aún así me siento extraña. Incluso más distinta que antes. Sí pienso en la última y única vez que pasó esto, recuerdo que se fue una vez que había dormido. A demás, el piso del armario no es tan incómodo para hacerlo.

  Finnick y yo siempre hemos tenido muchas cosas en común. Escondernos en el bosque cuando estamos solos es de las cosas que más disfrutamos. Ya ni me inmuta saber que me trae al claro en frente de la cabaña que encontramos hace mucho tiempo mientras merodeábamos. El claro esta lleno de flores y escondido entre demasiados árboles, mamá nunca me había traído aquí porque siempre vamos al lago que ella compartía con su padre.

  Este lugar es tan Finnick y yo, no nos importa saber que hay dentro de la cabaña, que a pesar de verse recién hecha no es habitada por dentro. Antes por supuesto que nos moríamos de la curiosidad por saber que hay adentro, después de muchos intentos fallidos decidimos dejarlo, en algún momento tiene que llegar el dueño para abrirnos y descubrir que hay dentro de ella. O al menos saber a quien pertenece esta belleza de casa.

— Ya te he dicho que sí la sigues mirando el dueño jamás llegara a abrirnos. — Finnick sonríe mirándome, ya ha puesto nuestro trapo en el pasto y espera que me siente. El siempre espera que yo haga lo que el diga.

— Y yo te he dicho que eso me importa poco. — Y yo siempre hago lo contrario a lo que el quiere, y el hace lo mismo cuando yo quiero algo. Supongo que así somos, después de todo el es diferente a mí en casi todos los sentidos.

— ¡Vamos! Sientate, aunque creo que ya has olvidado porque vinimos aquí. — En realidad no lo he hecho, pero el sentimiento de dejar a todo lo que conozco me aterra. — Si quieres podemos irnos, tendremos otro día cuando regreses... sí es que regresas.

  Se que a Finnick le gusta romper la magia de un lugar de demasiadas maneras, su humor suele ser casi siempre agrio cuando esta conmigo, cosa que no pasa cuando estamos acompañados porque así el siempre es el más simpático de todos.

— Por supuesto que regresaré, te lo he dicho como mil veces solamente este día. — Me defiendo finalmente, me muevo y camino hacia donde está él. Con burla me siento en frente de él y como la fresa que tenía en sus manos. — ¿De donde sacaste estas?

— Las conseguí por ahí...

— Fue un lugar muy bueno entonces... — Hace mucho tiempo me dejó de incomodar el silencio entre Finn y yo, es algo que sabes que esta totalmente bien. Sin embargo, hoy se siente confuso es raro y para nada normal, me enfoco en mirarlo para saber que estaba mal.

— Antes de irte... ¿No quisieras cantarme? Es decir, prometiste que alguna vez lo harías pero sigo esperando, y no quiero esperar mínimo otros 5 años para escuchar tu horrorosa voz.

— No se si pueda regresar en 5 años, Finnick...

— Con más razón, — Suspira, lleva otra fresa a sus labios y la come, yo también suspiro, ¿cuando tendré la oportunidad de volver a ver a mi mejor amigo? No lo sé, pero espero que no tengan que pasar 10 años para verlo.

— ¿Que canción es la que más te gusta? Es decir, sí voy a cantarte que sea una canción que te guste... — No suelo cantar, ese es el talento de mi madre y el de Rye, yo no canto muy bien como lo desearía el mismo Finnick lo ha dicho, los sinsajos no repiten lo que canto cuando termino de hacerlo.

— La que dice... Mmm, la que no te sabes completa, aunque yo sí. — Eso la hace más difícil, Finnick puede aprenderse canciones y poemas enteros mientras yo sólo las estrofas principales. — La que más me gusta de todas.

— Si tanto te gusta, ¿por qué no la cantas? — Le reté, me miro de la manera más graciosa que pude ver. — Lo lamento, olvidé que sí cantas probablemente se darán cuenta de que nos escapamos.

— No nos escapamos...

— ¿Le dejaste una nota a mis padres donde decía a donde vendríamos?

— No, sabes que sí lo hubiera hecho tu padre no te hubiera dejado venir.

— Tampoco es como le cayeras tan mal...

— Jamás va a superar que esto, — se estira y toma mi brazo, sus dedos marcan el camino de la cicatriz en mi brazo. — Es mi culpa.

— Finnick, eso ya pasó, sabes que el ya lo superó...

— Sí, y por eso me sigue viendo como si quisiera matarme. — Baja la mirada y se concentra en sacar el resto de la comida que tenemos, debemos irnos antes de que sea demasiado tarde, se supone que tengo que llegar a tiempo a la fiesta de despedida que me hicieron. — Entonces, ¿si vas a cantarme?

— Tal vez estoy rompiendo conmigo misma, — canto delicado, por alguna razón es la parte que más recuerdo de la canción. — Tal vez estoy pensando que debería continuar con todo lo que me han dicho, esperar a que los colores se vuelvan oro

»¿Tú lo sabes?
Eres todo lo que sé
Cuando todo se viene hacia abajo
Eres todo lo que sé

»Estoy lista para el otoño
Estoy lista para que todo lo que creé se vaya
Lista para las hojas
Lista para los colores que queman el oro y se desmoronen a lo lejos

»Tal vez estoy destinada a ser perturbada
Por una razón siempre
Rompiendo hasta mis rodillas en la oscuridad de la noche
Sigo rezando para ver la luz

»Tal vez estoy rompiendo conmigo misma
Tal vez solo estoy pensando que debería continuar con todo lo que me han dicho
Esperar a que los colores se vuelvan oro«

— ¿De verdad estas lista para todo eso? — Pregunta asombrado, me río, sonriendo con él, ¿desde cuando también el lo está haciendo? Su sonrisa es mucho más blanca y perfecta que la mía, el es mucho mejor que yo en todos los sentidos. Por eso el no se va, el se queda esperandome aquí.

— Después de esto vas a tener que decirme un poema, Finnick.

  Ensancha aún más su sonrisa, pero cuando abre la boca para hablar no es él. Pareciera que se esmera en hablar como Effie Trinket.

— ¡Lavinia! ¿¡Donde rayos...!? — El aire frío se topa con mi espalda y gimoteo, se que sí me doy la vuelta para observar perderé a Finnick por un largo tiempo, no quiero hacerlo otra vez. — ¡Lavinia levantate del suelo, cariño!

  En un parpadeo la imagen de Finnick en el bosque cambia y veo la luz entrar por la puerta del armario. Una mano me jala para que me acerque a ella y encuentro a una mujer de cabello rubio mirándome asombrada.

— Lavinia, ¡no puedes quedarte aquí! Sigues teniendo fiebre y dormir en el suelo no debe de ser la mejor solución. — La mujer me jala suavemente, me levanto del suelo, la mujer sonríe levemente y me toma de la mano ayudándome caminar. — No deberías de dormir en el suelo, por más calor que sientas.

  Por unos segundos temo que la mujer me vea fijamente y se de cuenta de que mi apariencia no es la de siempre, pero se queda callada mientras me examina detalladamente sin decir nada, ¿no cambie de apariencia? Probablemente estoy tan mal que aluciné todo lo que pasó desde que desperté de hablar con Willow y Hope, menos lo que hice, por eso llegue al armario...

— Estás muy cansada, ¿no? — La mujer me deposita en la cama y pasa su fría mano por mí frente. — Bueno, ya no estás tan mal, cuando te encontré en la sala del piso te veías muy mal... Ni siquiera respondías a lo que te decía... ¿Ahora me entiendes? ¿No?

  Asiento y trató de abrir la boca pero solamente sale un graznido. Llevo la mano directamente a mi cuello y lo acaricio un buen rato. La mujer entra a mi  baño y yo trato de levantarme para que no me vea, tengo que buscar a Effie o a Haymitch para que puedan conseguirme algo para no estar tan mal, faltan poco menos de 3 días para que empiecen los Juegos y no puedo estar mal.

  Sin embargo cuestiono mis habilidades físicas en cuando quedó completamente de pie, doy unos cuantos pasos antes de caer y golpearme contra el suelo. La mujer rubia - como he decidido llamarla -, llega corriendo hacia a mí, me toma del brazo y trata de llevarme a la cama, forcejeo con ella y vuelvo a caer.

— Yo... necesito ir con Haymitch o Effie... Yo... — Graznó una y otra vez hasta que la mujer para de forcejear conmigo, de tira al suelo mientras ríe a carcajadas, aunque no entiendo que le causa gracia, me siento un poco lastimada, mi voz no puede sonar tan mal. — Oiga, no se ría, para mí no es gracioso...

— Es que... —, la mujer suspira mientras se levanta y ayuda a que yo lo haga, me deja en la cama y se limpia las lágrimas que han escapado de sus ojos. — Yo soy Effie Trinket, cariño.

  Decir que me quedo sin palabras es muy poco. La mujer regresa al baño y sale con un vaso de agua y algo en sus manos, me las da a mí y me indica que me las tome. Cuando lo termino de hacer me le quedo viendo, memorizando todas y cada una de las hermosas facciones que tiene porque son demasiado diferentes a las del futuro.

  Ella también me mira, pero ella sonríe, acomoda mi cabello tras mi oreja y después de mucho tiempo se sienta a mi lado en la cama.

— Yo... lamento no haberte reconocido, Effie. — Mi voz suena mucho mejor que antes así que ella sólo asiente mientras sonríe.

— No te preocupes, supongo que es normal...

  La habitación queda en silencio y poco a poco dejó de sentirme mal, volteo a ver a Effie para decirle que ya estoy mejor pero ella se ha quedado dormida. La cubro con las sábanas de mi cama y busco algo que ponerme para salir de la habitación, tengo tanta hambre que ni siquiera se podría comparar con los peores días que pasé en el Distrito 12.

  Al salir de mi cuarto escucho platicar a alguien, sólo confirmo esto cuando veo que en la mesa del comedor platican Haymitch y Larissa. Me acerco a ellos lo suficientemente para ver que observan una pequeña pantalla entre sus manos. Los saludo antes de dirigirme a la gran mesa con comida y escoger un platillo tan grande que ni siquiera yo creo poder terminar.

— Pensé que debido a tu estado no podías comer ese tipo de cosas... — Volteo a ver a Haymitch mientras me dirijo a la mesa para sentarme, comienzo a comer con una sonrisa algo sínica.

— ¿A qué estado te refieres? — Le cuestiono yo.

— Cuando llegamos aquí estabas inconsciente en el sillón de la sala de estar, — apunta con su dedo al sillón más grande de todos. — Luke tuvo que cargarte hasta tu habitación y Effie te estaba cuidando hasta que se cambió...

  Sigue contando todo lo que paso mientras estaba inconsciente, me sorprende un poco ver que ya ha regresado la energía en todo el Edificio. Mientras como espero a ver a Luke llegar, pero no lo noto ni cuando termino de comer ni ahora que estoy sentada en la sala de estar. En el mismo sillón donde estaba inconsciente hace unas horas.

  Trato de recordar que pasó antes de caer inconsciente, pero entre mis últimos recuerdos sólo aparecen sentirse demasiado mal, Alexis y Luke tomando el almuerzo con Drake y conmigo, tratar de subir las escaleras y ya...

  Los demás recuerdos me suenan demasiado irreales para creerlos realidad, sigo dándole vueltas a eso de alucinar besar a Drake, yo no soy así para haber hecho eso. Se supone que Drake es un enemigo, un profesional que planea matarme, sin embargo sus palabras se repiten en mi cabeza, no es posible que el me quiera ¿o sí? Debí de haber esperado a Alexis y a Luke para regresar a la planta, tal vez así no sería tan difícil recordar.

  No tengo ni una idea pasó después, y no veo a Luke para preguntar que pasó antes de que empezará a alucinar con Willow y Hope... Necesito a Luke para saber que fue lo que pasó...

— ¿Donde está Luke? — Termino por preguntar, Haymitch y Larissa tienen una pequeña pelea de miradas.

— Está en el Entrenamiento... — Susurra Haymitch esperando que explote al saber porque no estoy en el Entrenamiento. Me encojo de hombros y miro el paisaje del Capitolio desde la ventana del piso. — Pensé que iba a reaccionar muy mal...

  Por dentro si estoy hecha una furia, pero intento controlarme. Me siento bien, aunque eso no evita que mi cuerpo crea que esta agotado físicamente, lo que hace que precisamente el Entrenamiento de tributos sea la cosa que menos me interese en estos minutos. Además, ya he tenido el Entrenamiento suficiente para conocer varias armas...

— Lavinia, — Larissa se levanta de la mesa y se acerca a mí, toma mi mentón entre sus dedos y lo eleva para que la mire a ella. — Debes de comprender porque no te dijimos, estabas mal, apenas y pudimos buscar algo que te mejorará porque estabas hirviendo de temperatura...

— Larissa, yo entiendo porque lo hicieron —, la interrumpo, ella se me queda viendo sorprendida. La tomó de las manos y sonrío. — Sé que no estaba en condiciones de ir, sigo sin estarlo, comprendo que en este momento traten de cuidarme y no me importa que lo hagan.

  Haymitch se queda con la boca abierta y yo espero que el diga algo sobre lo que acabo de decir. Asiente levemente y eleva su pulgar sobre su mano.

— Muy bien, cielito, esa es la actitud que necesitamos para conseguir patrocinadores. — Me quedó un poco desubicada por el apodo que acaba de usar para mí, recuerdo que a mi madre la llamaba preciosa, pero es muy diferente a que a mí me llame cielito. — Hablando de patrocinadores, ¿no te importa que te dejemos sola para ir a buscar patrocinadores? De verdad creemos en ustedes, pero eso ni evita que nos haga falta dinero para cuando estén en la Arena.

  Tardan demasiado tiempo en prepararse, tanto que Effie se despierta y al ver que se van también decide acompañarlos. No puedo disimular que no me gusta la apariencia de Effie ahora que "está arreglada", tal vez es porque comparada con la ropa que diseña Larissa el estilo de Effie se me hace menos peculiar, - bueno, Larissa hoy se ha vestido y maquillado de tonos morados sin decir que la ropa que se diseña para ella misma es hermosa -, me repito que eso no tiene nada que ver. Lo más probable es que sea porque verla ahora sin maquillaje es la cosa más normal que he visto de ella aquí en el pasado.

  Salen cuando apenas está oscureciendo en el Capitolio, a esta altura todo se ve más aterrador que cuando se ve desde el piso de abajo. La noche hace que el Capitolio brille aún más que en el día, y que las cosas luzcan más sádicas y siniestras para mí.

  En el cielo del Capitolio casi no hay estrellas, a penas hay pequeños destellos, el color del cielo si lo reconozco, es algo parecido al de mis ojos. No tanto como en el Distrito 12, pero me sirve para saber porque comparan a mis ojos con el cielo de la noche. Es oscuro.

  Para cuando Luke regresa viene con Alexis, me sorprende mucho verla aquí, pero ella dice que necesitaba ver que estaba bien. Luke nos deja un momento para cambiarse la ropa del entrenamiento, ella se sienta a mi lado y sonríe mientras toma mi mano.

— Me alegra que te veas mucho mejor que hoy en la mañana. — Asiento mientras le sonrío, ella aprieta más fuerte mi mano. — ¿Te digo algo que se me hace muy interesante a mí?

  — ¿Que pasa? — Ella suelta mi mano y se sienta más natural, como si estuviera en su propio piso. Suelta una risa cuando me ve.

— No todo el mundo tiene su vida asegurada, — susurra mirando la vista del Capitolio por la ventana. — Y menos nosotras, porque ahora somos tributos y tal vez en cuestión de días estaremos muertas.

  Es lo único que me dice, porque después Luke regresa y ambos se dedican a hablarme de este entrenamiento. Sólo escuchó que Drake ya no estaba con ellos, todo el tiempo estuvo con los profesionales; confirmo que sólo lo bese en mi alucinación. Sin embargo eso ya no me importa, porque lo que me dijo Alexis se queda atrapado en mi cabeza durante toda la noche, mis sueños y el siguiente día de entrenamiento.

  Willow y Hope me lo dijeron, mi historia es importante para que varias cosas pasen. Y si mi muerte también lo es, no voy a cambiar el futuro como ya lo hice antes.

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Hola, hola, hola, ¿que tal sus semanas?
Wow, creo que en mucho tiempo no había estado cumpliendo los días en que actualizaba, así que se los repongo con esto.
Si alguien tuvo la oportunidad de leer el fanfic original, (al menos los pocos capítulos que subí y que todavía no han sido mostrados completamente) podrá darse cuenta de que este capítulo no figuraba, sip, es nuevo en toda la extensión de la palabra.
¿Les está gustando el ritmo que toma la historia? ¿Que tal un comentario dejando sugerencias o cosas que crean que van a pasar?

Besos y abrazos cariñOsitos
Karen J.


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