Historia al azar: casarme por culpa de una ley
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La viajera del tiempo de Panem » Capítulo 1
La viajera del tiempo de Panem (R13)
Por guirl of night
Escrita el Lunes 29 de Febrero de 2016, 22:19
Actualizada el Jueves 30 de Julio de 2020, 23:44
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Capítulo 1

Primera parte: El pasado

Lo que me despierta son los primeros rayos del sol que se filtran por la cortina de mi ventana, el reloj que esta al lado de mi cama no indica que pasé de la madrugada y aún así me levanto para poder prepararme. Es algo cansado pero es la única vez donde lo que hago tiene importancia y también la primera de una larga lista de cosas que haré... Me preparo y me visto, cuando termino finalmente me sorprende ver el resultado. 

  No soy bonita, al menos no como mi madre, pero mis ojos azul oscuro resultan hipnotizantes para muchas personas, mi cabello se esparce suelto por toda mi espalda y me hace ver bonita, más bonita de lo que las personas pueden ver en mí.

  Trato de no hacer ruido mientras tomó las cosas que necesito, todas están perfectamente ubicadas donde pueda tomarlas, todo lo hecho en la sencilla mochila negra, mi ropa, el relicario que me regalaron mis padres, pequeñas fotos de mí familia y un diario de notas. Lo demás lo dejó en su lugar, no sé realmente cuanto tardaré, mi viaje puede durar tanto años como meses.

  Los pequeños rayos del sol apenas sobresalen de las nubes cuando salgo de casa, camino disfrutando de la vista que tengo de mí casa y mi Distrito, y entonces llegó al bosque. Mi bosque. Recuerdo que a penas tenía un par de años cuanto entre al bosque con mi madre, la belleza de los árboles grandes, el canto de los sinsajos arrullando a los demás pájaros, el río, el lago, todo me había maravillado, y desde aquel momento me quedé tan prendada a él que era difícil para mí regresar a casa. Sin embargo, esta vez no estoy aquí para admirar la tranquilidad que hay dentro de el, estoy aquí para tomar mi arma más preciada, los cuchillos que he acumulado con el pasó de los años.

  El plan es que yo viaje en el tiempo para arreglar la mayor parte de las cosas que salieron mal durante la rebelión, tengo que salvar a muchas personas y advertir a otras de lo que pasará. Sería un misión muy fácil de no ser que viajaré antes de que todo comience, cuando Katniss Everdeen aún es una niña feliz con su padre y Peeta Mellark, el niño enamorado que la vigila.

  Encuentro mi colección de cuchillos y cuchillas en la pequeña bolsa de piel donde siempre las guardó, las tomo y las guardo en mi mochila, son de las pocas cosas que llevaré al pasado. Me dirijo a mi casa, no tengo prisa así que tardo 20 minutos en llegar, pero lo que escucho no me agrada: es el llanto de mi madre, ¿qué le sucederá? Entro y cierro la puerta silenciosamente y me dirijo a la sala, encuentro a mi madre llorando y a mi padre consolandola.

 — ¿Por qué Peeta la dejamos hacerlo? Ella es tan joven, no quiero que sufra lo mismo que nosotros, apenas es una niña, no sabe lo que va a pasar con nosotros y ella se esta metiendo en cosas fuera de nuestro... — Jamás había visto a mí madre así, ni siquiera con las pesadillas de sus Juegos se destroza de esta manera, me acerco a ella y trato de limpiar sus lágrimas con mis manitas.

— ¿Por qué lloras mamá? — La interrumpo y ella mira incrédula. —  Aún sigo aquí, no me he ido. — digo con voz fuerte, ella asiente rápidamente y me besa toda la cara, ahora llora, pero creo que son lágrimas de felicidad.

— Yo pensé que te habías ido, — se levanta y me abraza, — sabes que te amo, y que vales más que mi propia vida. — Me carga y me eleva por los aires, mientras sigue derramando un poco más de lágrimas. Yo también la abrazo, pero a diferencia de ella trato de no soltar las lágrimas que amenazan con salir de mis ojos, tengo que ser fuerte por ella, por papá y por mí.

 — Katniss, también es mi hija ¿ya puedo abrazarla? — interrumpe mi padre, sus ojos igual de lagrimosos que los de mí madre. — Ven acá mi pequeña Lavinia — me toma en brazos y me carga al igual que ella, me sonríe y entonces se percata de que ya tengo la mochila, su rostro de felicidad cambio y se vuelve sombrío. — ¿Ya llevas la…?

 — Claro que sí, vamos al patio. — Los tomo a ambos de la mano y nos dirigimos afuera, me miran desde el umbral de la puerta mientras me coloco la pequeña pulsera. — Diganle a Rye que lo quiero, que no tardare en regresar. Los amo, me verán antes de lo que piensan.

  Antes de que me arrepienta corro a abrazarlos y por un momento me regaño a mí misma de haber tomado esta decisión, me alejo rápido y me pongo enfrente de ellos y veo la pulsera en mi mano izquierda, pesada y con unos números anotados en su pequeña pantalla, tiene varios botones, pero el que realmente importa es el rojo, aquel botón que marcará el resto de mí vida. Mi madre aguanta la lágrimas al mismo tiempo que yo, los miro a ambos, y trato de guardar esa pequeña imagen fuertemente en mi memoria para no olvidarla. 

  Pulsó el botón rojo de la pulsera. Cierro los ojos y siento como el ambiente cambia, escucho sinsajos trinar canciones en lugar del simple viento que hay en la Aldea de los Vencedores y cuando abro los ojos veo el bosque, tan diferente del que yo conozco. Y es muy tarde para arrepentirme de lo que he hecho.

  Es distinto, es diferente. Cómo si el ambiente de paz y libertad que antes conocía dejará de existir y me adentrará en uno de opresión y rebeldía, en el aire respiro la frustración que no encontraba en mi tiempo real, trato de recordar porque estoy aquí, que esa sensación es la que me trajo aquí. La sensación de tener una olla a punto de explotar.

  Veo el árbol enfrente mío, no es más grande o especial que los demás árboles, pero tiene un hueco en sus raíces, ¿qué posibilidad hay para que alguien note que hay algo muy preciado dentro de él? Marco una pequeña equis donde comienza su tronco, y ahí, en el hueco que hay entre sus raíces escondo la pulsera que me trajo aquí. Es algo fúnebre, guardada en una simple bolsa de plástico y escondida entre un gran montón de tierra esta escondida la única esperanza que tengo para salir de aquí. La oportunidad que tengo de cambiar las cosas es lo único que me puede dar la pulsera además de escapar en caso de que las cosas se pongan mal.

  Camino hacia la salida del bosque, paso a paso, tranquila y sin prisas para llegar a mi nueva casa, pensando en todo lo que me llevó a aquí.

  Cuando entré a la escuela, la primera materia que me enseñaron fue la historia de Panem, llena de tragedias y luchas para alcanzar la paz, no comprendía muchas cosas de lo que pasó, hasta que mis padres me lo contaron todo. Los Juegos del Hambre, los Trágicos Amantes del Distrito 12, el Quarter Quell, mi madre, el Sinsajo, la rebelión y con ello la guerra, la muerte de personas inocentes. Era una niña, con suficiente pensamiento, pero nada predecía que a esa edad yo decidiera hacer algo de total magnitud: regresar en el tiempo a prevenir algunos sucesos para que no fueran tan... horribles o de plano eliminarlos por completo para reemplazarlos con algo mejor.

  Así empezó todo, el inventor del Distrito 3, el señor Latier creó una maquina del tiempo que se podía utilizar como una pulsera, pero transportaría a todo lo que estuviera en contacto físico con el ser humano que la tenga puesta.

  Tuve que aprender a defenderme de muchas maneras, me entrenaron con múltiples armas para que supiera defenderme y me convertí en una excelente actriz. A mis 11 años, era más de lo que cualquiera hubiera pedido y tenía que aprovechar todo el conocimiento que tenía del futuro para cambiar las cosas que pasarían.

  Cuando salgo del bosque y cruzó la pequeña alambrada que lo separa del Distrito, me sumerjo en las calles de la Veta, tratando de buscar a la casa correspondiente a los Levithan. No es la primera vez que vengó a la Veta, y menos a pasar el tiempo con ellos, desde el año pasado, me he aparecido unas cuantas veces por aquí para confirmar que existía. 

  Michel Nooney, es una mujer que nació en la Veta con los mismos rasgos que su familia, cabello oscuro y lacio, y aunque fuera raro sus ojos de un azul oscuro. Se crió en la Veta y se casó con Thomas Levithan, un joven con cabello oscuro y ojos grises; después de un largo tiempo lograron concebir a su primera hija, Lavinia Levithan, una niña con cabello oscuro y ojos azul oscuro, con la misma gracia que la de Michel. Un día, cuando Lavinia tenía 11 años, enfermó gravemente, ambos padres trabajaban en las minas hasta entrada la noche, por lo que cuando llegaron a su casa pensando que acababan de terminar con otro día largo, pensaron que Lavinia soportaría la temperatura que tenía todos los días. Y sin embargo se equivocaron, porque Lavinia estaba muerta.

  Nunca pensé que podría aprovecharme del dolor de alguien, pero la situación y que puedo utilizarla como coartada, la hacen ideal. Nos costó mucho encontrar a alguien que quisiera que yo entrara en su vida, hasta que con el viejo registro del Distrito 12 encontramos a Lavinia Levithan, lo único que encontramos fue su acta de nacimiento y una de defunción. Mamá y papá no tardaron mucho en encontrar a los Levithan y en convencerlos de que no declararán la muerte de Lavinia, que en cuanto pudieran sería reemplazada, sólo tenían que fingir una coartada para que la niña desapareciera durante menos de un año, se les cumplió que a principios del verano tendrían que cuidar de la chica que ya se les había presentado antes. Este día se cumple la fecha acordada, hoy a Michel y Thomas Levithan les llega el reemplazo de su hija.

  Cuando llegó a la casa de los Levithan tocó delicadamente la puerta, espero unos segundo para que me abran; es Michel quien me abre, debajo de sus ojos se forman grandes ojeras y sus ojos están rojos. Veo el mismo color de mis ojos en los de ella, pero los de ella están apagados e idos... sin vida.

 — Pasa cariño, en unos instantes te llevare con los Hawthorne solo terminó de preparar la comida — me dice ella. Me pregunto de que habla cuando dice que me llevará con los Hawthorne, y entonces recuerdo que Thom y ella se están separando. — Te digo que vas a tener que decirme mamá a partir de ahora — dice con voz melancólica y triste, de lejos mirándola, puedo ver como se limpia una lágrima. En realidad las pocas veces que he venido ella siempre me ha tratado bien, supongo que es porque en cierta manera me parezco a ella, a su hija.

 — No te preocupes mamá, lo tengo todo arreglado — le digo cumpliendo su petición, en su rostro una sonrisa se forma.

 — Listo, ¡vamónos! — Caminamos lentamente por las calles de la Veta, nadie cuestiona nada, es como sí finalmente la pequeña hija de los Levithan se hubiera recuperado. — ¿Como has estado desde la ultima vez que veniste? Has crecido demasiado, creo que a Hazelle y a Gale les va dar gusto verte otra vez.

  Conozco a los Hawthorne, Hazelle y Michel son muy buenas amigas, y cuando iban a visitarse yo aparecía para conocerlos, para que mi presencia no fuera tan extraña, aunque en realidad desde que vengo me han llevado con Hazelle, Gale, Rory, Vick y Rees para que los conozca, desde que miré por primera vez a Gale Hawthorne supe que era todo un rompecorazones, y la verdad es que Gale es muy guapo, pero nada me atrae de él, es como sí supiera donde va a terminar sí llegáramos a tener algo, y eso no me vendría bien ni a mí, ni al futuro.

 — Bueno, pues yo he estado entrenando un poco más, además de que Johanna me ha enseñado unos cuantos trucos que tal vez me sirvan. — Le digo cómo que restándole importancia, la verdad tampoco me gusta presumir mucho de las armas que se manejar, ni los trucos que se hacer, no sería correcto que todo el mundo sepa de mis habilidades con las armas blancas.

 — Me alegra que sepas utlizar los cuchillos. — Sonríe mientras acaricia mi cabello, me gusta ver a Michel trantadome así, cómo sí fuera su hija. — Recuerda que pronto iniciarán las clases y entraras en la escuela, ya has perdido un año por esa extraña enfermedad. — Dice ella, lo bueno es que esta familia sabe mentir muy bien. Aunque no quiero asistir, todo el mundo preguntará porque "soy diferente" a antes, porque además de los ojos azules y el cabello oscuro, no me parezco en nada a Lavinia Levithan. —  Lavinia, tu madre me dijó que te cuidara como ella lo hace o como lo hará.

— Eso es muy gracioso — le digo pensando en la situación. — No tienes porque preocuparte mamá, no haré mucho problemas lo prometo. — Le digo con total seriedad.

  Michel suspira y relaja su expresión. — Lo sé, es sólo que a veces quisiera que fueras cómo ella...

  No sé mucho sobre ella, se que era inocente y encantadora, pero a la vez un pequeño desastre al ser tan distraída. Era la niña que había deseado Michel, entiendo que la amaba más que a su vida misma y ahora está muerta. Me pregunto que sentiría mi mamá si se enterará de que estoy muerta, una vez me contó que mi abuela entró en una depresión muy grande por ver morir a mí abuelo, ella me dijo que seguramente haría eso si mi padre se muriera, pero nunca me dijo que pasaría si yo lo hiciera.

 — ¡Muy bien! — Michel da un largo suspiro mientras toca la puerta, ni siquiera me di cuenta de que ya habíamos llegado. — Recuerda todo lo que tienes que hacer Lavinia — dice, me da un beso en mi frente y mira hacia el frente, entonces nos abren.

 — ¡Oh! ¡Michel! ¡Lavinia como has crecido! —  Comienza Hazelle con una sonrisa y yo simplemente se la devuelvo.  Empieza a hablar con Michel, hablando de en cuanto tiempo no se han visto. Luego reacciona un poco y nos deja entrar en la casa, veo a Rees, Rory y Vick jugar en la pequeña sala, el único día de la semana en que pueden hacerlo. 

  Hazelle nos invita a tomar asiento y grita: — ¡Gale ven aquí! ¿Que no vas a saludar a tu prima? — Caigo en cuenta de que los Hawthorne me consideran como eso, pero bueno que le voy a hacer.

 — Mamá ¿de qué prima estas hablan...? ¡¡Lavinia ven para acá pequeña!! —También olvidé que Gale tiene un gran cariño a la verdadera Lavinia, pero aun así corro y antes de llegar brinco para qué él me cargué.

 — ¡Oye! Yo también te extrañe mucho Gale — le digo cuando me baja, con una inevitable sonrisa.

 — Lo lamento mucho, que modales tengo ¿no? Yo también te he extrañado demasiado Lavinia — me sonríe y luego me abraza delicadamente.

 — Sabes que soy así Gale, para eso soy tu prima. — Comenzar a actuar duele, porque eso significa que estoy dispuesta a suplantar a alguien, a fingir ser alguien desconocido. Pero, tengo que hacerlo por un bien mayor a mí.

 — Por supuesto que sí Lavinia, nadie como tú para ser mí prima. — A veces, la mayor parte del tiempo, me preguntó como es que este Gale Hawthorne podrá convertirse en el hombre serio y frío que conozco.   

  Hazelle le explica a Gale me situación, inmediatamente me lleva al cuarto que ocupan el y Rory, que es donde voy a dormir a partir de ahora. Es pequeño y sencillo, pero tiene tres camas y un pequeño mueble donde Gale me indica que guarde mi ropa. No es mucha, porque se supone que mis padres no tienen mucho dinero; toda ella cabe en la mitad de uno de los cajones y Gale se sorprende al ver lo poco que tengo.

 — Supongo que es lo único que te queda después de que te enfermarás — susurra en voz baja mirando las pocas prendas.

 — Realmente no importa. — Le respondo sin mirarle, en mis manos guardo el único recuerdo del futuro, la bolsa de terciopelo que guarda a mis cuchillos. — ¿Cuando será la próxima visita al bosque? — Pregunto cambiando de tema.

 — ¿Quieres ir a cazar hoy?, — me pregunta él, con una sonrisa traviesa.

 — Claro que me gustaría, pero sí tu padre y tú no pueden no hay ningún problema,  — le digo con toda libertad porque se que el confía en mí.

 — Iríamos hoy en la tarde... pero... Bueno pero ¿sabes utilizar algún arma? — Me mira curioso la pequeña bolsa que hay entre mis manos.

 — ¿Con quien crees que hablas? — Le digo con una voz que no parece la mía. — Tal vez pueda enseñarte algunas cosas.


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¡Hao! Tanto tiempo sin subir algo y me parece algo súper bueno comenzar con esta historia en este día que sólo tenemos cada 4 años, aquí, donde yo vivo, sigue siendo 29 de febrero, admito, tenía que hacer especial el regreso de esta historia.
Para los que no se han dado cuenta, ésta es mi primera historia renovada, esta vez tengo intención de terminarla o que al menos tome el rumbo que siempre espere de ella... No voy a ser muy puntal en cuanto a subir capítulo, pero voy a hacer todo lo posible para ustedes.

Sí les gusta la historia, haganmelo saber.
Nos leemos pronto.
Karen J


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