Historia al azar: La cama junto a la ventana
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Perdidos en el tiempo » Capítulo 72
Historia terminada Perdidos en el tiempo (ATP)
Por adillita27
Escrita el Viernes 8 de Enero de 2016, 08:18
Actualizada el Lunes 22 de Enero de 2018, 13:38
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Capítulo 72

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  81. Capítulo 81
  82. Capítulo 82
  83. Capítulo 83
  84. Capítulo 84
  85. Capítulo 85
  86. Capítulo 86

−Eso espero, ¿nos vamos?

−Sí. −Cogiendo sus cosas se fueron para clases. −¿Y tú qué tal?

Maritza la miro. −Mis sueños no son iguales que los tuyos.

Su amiga le había confesado que ella tenía sueños de color rojo, pero no eran igual que los de Hermione, incluso Leonora y Aisha tenían diferentes sueños, cada una de un color diferente.

−Por lo menos los tuyos te dejan descansar bien. −Le dijo Hermione sonriéndole.

−Espero que se despierte algo antes de que me haga vieja. −Y se rio. −No me imagino teniendo 100 años y viendo al dios por primera vez.

Ante eso Hermione la miro. −Pero Maritza si tú tienes 20.000 años.

La chica le sonrió. −Me conservo genial, ¿verdad?

−Verdad, espero que al llegar a tu edad me conserve tan bien.

Maritza se rio. −Ya verás como si.

−Sii. −Riéndose se fueron a su clase.

Un par de días más tarde, Hermione estaba durmiendo cuando escucho que la llamaban, la chica al despertarse vio que estaba en un sueño.

En esa ciudad no había nada como aquello, era una explanada con arboles congelados a un lado todo rodeado de nieve y un hombre vestido de azul estaba en medio.

−¿Tu eres el que me llamabas? −Pregunto acercándose.

−Lo soy, eres la más adecuada para ser mi poseedora.

−Yo? Bueno siempre he querido tener poderes increíbles como los que un dios tiene, pero yo apenas viviré muchos más años en esta ciudad, pronto cuando termine de estudiar volveré a mi casa y te puedo asegurar de que serán muchos años aburrido.

−Lo sé, se todo lo que tú has vivido, por eso te escojo, porque tu alma es la más llena de magia que he encontrado en todos los milenios que llevo vivo. −Cerrando los ojos aparecieron los otros tres dioses, con sus amigas.

−Vosotras cuatro sois las nuevas escogidas, a partir de ahora no habrán mas sacerdotisas.

−Pero. −Hermione los miro. −Ellas cuentan con vosotros, esperan que las escojáis para proteger la ciudad.

−Lo sabemos, por eso lo que haremos será darles el mismo poder a todas, pero solo vosotras tendréis nuestros poderes.

Ante eso, las cuatro se miraron entre sí.

−¿Qué hacemos? −Les pregunto Leonora a sus amigas.

−No lo sé, yo quería los poderes pero no si tengo que quitárselos a las demás. −Les dijo Hermione.

−Yo pienso igual. −Les dijo Maritza. −Estoy muy confundida.

−Solo nos queda una solución. −Les dijo Aisha.

−Sí. −Y llamaron al único que podía ayudarles a Elián.

El hombre no tardo mucho en aparecer, al ver aquello miro a las chicas. −¿Ellos son…?

−Si Elián, son los cuatro dioses celestiales, nos han dicho que a partir de ahora ellos no volverán a dar más poderes a nadie, nosotras somos las ultimas, y no sabemos qué hacer.

Ante aquello Elián miro a los cuatro dioses, la verdad es que no se los esperaba así para nada, aunque se notaban muy poderosos eran normales como el mismo o Karik.

−Chicas. −Elián las miro. −No creéis que ellos son los que tienen derecho a escoger, digo aunque son dioses son como nosotros, personas con sentimientos que se merecen paz y si aquí no la encuentran pues que la busquen donde sea.

Las chicas al escuchar eso, asintieron.

−Es verdad. −Les dijo Hermione mirando a sus amigas. −Nosotras siempre pedimos que nos dejen hacer lo que nosotras queramos y ahora somos nosotras quienes nos estamos negando a que ellos hagan lo que quieren, y si se quieren venir con nosotras yo no le diré que no. −Y miro a Seiryu. −Siento no haber escuchado tus deseos, si quieres venir conmigo, puedes venirte.

El dios asintiendo le puso el dedo en la frente. −Gracias Hermione, ahora podre descansar después de muchos milenios despierto, mis poderes te pertenecen ahora, no los uses mal.

−No lo hare, confía en mí.

−Confió en ti, por eso ahora eres mi guardiana, se de tu colgante cuando llegues a tu mundo, júntalo con el que llevas ahora y todo se juntara.

−Lo hare.

−Cierra los ojos. −La chica haciendo caso al dios, cerró los ojos y pronto estuvo rodeada de una luz azul, los otros dioses haciendo lo mismo con las amigas de Hermione sintieron que algo las rodeaba y un gran poder entraba en ellas.

Mientras los dioses pasaban sus poderes a las chicas, Elián lo miraba todo fascinado, nunca creyó que vería a unos dioses de verdad.

−Consejero Elián. −Seiryu bajando el dedo de la frente de Hermione, miro al hombre. −Tú y tus compañeros seréis los protectores de estas chicas, si algo les pasa tendréis que dar muchas respuestas.

−Ellas son como mis hijas, nunca permitiría que les pasara nada.

−Eso espero. −Haciendo aparecer un baúl de madera de color marrón se la entrego. −Para ti y tus compañeros, se de tu mundo, pero nosotros no nos apareceremos allí, solo ellas tendrán nuestros poderes.

−Es mejor que esto quede aquí, si queréis paz y tranquilidad.

−Es lo que queremos. −Le dijo Suzaku que no había dicho nada hasta ahora. −Gracias por entendernos.

−De nada, descansar, lo que estamos aprendiendo en esta ciudad tendrá que valerles a los demás.

Los dioses asintiendo desaparecieron y pronto se vieron las formas animales de los dioses y estos desapareciendo y solo viéndose unas luces de colores entraron en los colgantes de las chicas.

Hermione cogiendo el suyo vio que el interior del colgante había pasado a ser de color azul con un dragón en su interior.

−Chicas. −Elián las miro. −Esto no se lo digáis a nadie, mañana cuando despertéis si la profesora os pregunta le decís que solo tenéis los poderes no digáis que sois las guardianas.

−Elián no diremos nada, no queremos que la ciudad se levante en masas, no creo que entiendan.

−Es lo mejor, nos vemos en verano.

−Sí. −Y viendo como se iban las cuatro se miraron.

−Hermione, tienes una marca en la frente. −Le dijo Maritza y le puso el dedo en el mismo sitio donde Seiryu había puesto su dedo.

−Tú también, la tuya es de color roja. −Le dijo y miro a sus amigas. −Las vuestras son blancas y negras.

−La tuya es azul. −Le dijo Leonora.

−Chicas. −Aisha las miro. −Tengo la piel de gallina. −Y se paso la mano por el brazo. −Somos guardianas de cuatro dioses guapísimos.

−Sí. −Abrazándose se pusieron a saltar. −Eran guapísimos.

−Siii. −Y no dejaron de saltar, a ellas no les importaba mucho tener más poderes, ya tenían más de los que nunca utilizarían lo que a ellas les gustaba tanto es haber visto a cuatro hombres tan guapos.

−Chicas. −De pronto Elián se apareció. −Dejar de pensar en hombres y volver a dormir. −Y se rio. −Las chicas y sus hormonas las tienen como locas.

−Elián. −Hermione lo miro. −Es normal somos chicas, y nos gustan los chicos.

−Lo sé. −Suspirando las miro. −O os vais a dormir, o mañana tendréis unas ojeras desde los ojos hasta las mejillas.

−Es verdad, que horror. −Se quejo Maritza. −Ni loca me despierto con ojeras, además no nos dejan maquillarnos. −Con ese susto se despidieron y cada una volvió a su cama.

−Chicas. −Elián que ya estaba en su cama, suspiro, pasaran los años que pasaran ellas no cambiarían, eran chicas y les importaba mas su aspecto físico y haber visto a cuatro hombres guapos que tener nuevos poderes.

Ante eso sonrió, él las había criado así, para que sus niñas, porque aunque no eran sus hijas de sangre, eran sus hijas de corazón, fueran la mejor de las personas y pensaran con el corazón en vez de ser ambiciosas.

Bajándose de la cama, se acerco al cofre y abriéndolo vio ocho colgantes, dos de cada color ahora tenía que escoger a quienes se lo entregaban, los dioses habían sido claros y concisos no permitirían que sus guardianas fueran heridas ni maltratadas.

Elián que estaba muy cansado, cerró el baúl y volvió a su cama.

Al día siguiente Hermione despertándose al principio pensó que la cosas que había vivido con Seiryu eran un sueño, hasta que vio que su colgante era de color azul, sonriendo se levanto de la cama y se fue a preparar para ese nuevo día.

Una vez en clases, la profesora las llamo. −Chicas solo queda una semana para que terminéis este curso, así que comprobare vuestros colgantes.

−¿Y que pasara entonces? −Le pregunto una chica.

−Entonces os separareis por elementos, alguien que tiene al dios Suzaku no tiene los mismos poderes que el dios Genbu. −Y empezó a comprobar los colgantes, cuando llego el turno de Hermione, la chica se puso muy nerviosa, no sabía que le diría a su profesora cuando lo viera, Elián le había dicho que le dijera que le había dado sus poderes, pero no sabía se lo creerían.

La profesora mirando el colgante de Hermione le dijo: −Seiryu, el próximo año, estarás en la clase del agua.

−Si profesora. −Y al ver que seguía mirando los otros colgantes se saco un peso de encima.

Cuando la profesora termino de repasar los colgantes, vio que en ese curso habían muchas más escogidas que en otras clases, los dioses acostumbraban a coger entre ocho y diez chicas para dar el siguiente paso, pero allí habían quince, seguramente los dioses las habían escogido por su gran poder.

Sin darle mucha importancia miro a las que no habían sido escogidas. −Por desgracia vosotras no habéis sido escogidas, podéis esperar un año más, para ver si sois escogidas o podéis ya pasar a formar parte del ejercito, tenéis este mes de vacaciones para pensarlo bien. −Y miro a las que habían sido escogidas. −Felicidades, cuando volváis de vacaciones empezareis una nueva etapa en vuestra vida, pasareis a los cuatro edificios. −Y se los enseño. −A lo lejos se veían cuatro edificios iguales pero a la vez diferentes. −Allí estaréis cinco años.

−¿Recibiremos las marcas de los dioses? −Le pregunto una chica.

−Así es, pero ya os aviso que no todas, los dioses eso lo miran mas, y ahora sin decir nada mas, empezaremos la clase, sacar vuestros libros.

Las chicas cogiendo sus libros empezaron las clases.

Mientras ellas estudiaban en su casa, Elián los reunía a todos.

−Anoche, las chicas fueron escogidas como guardianas de los dioses.

−¿Guardianas? −Le pregunto Karik.

−Si guardianas, los dioses han decidido no dar más sus poderes a nadie más, están cansados y quieren descansar, y han escogido a las chicas como sus últimas poseedoras. −Y les enseño el baúl y los medallones que habían en su interior. −Ellos me lo dieron, para que nosotros seamos sus protectores, nunca se ha hecho algo parecido así que como veis esto es muy serio.

−¿Quiénes serán esos protectores? −Le pregunto Draco.

−No lo sé, pero hay que escoger bien.

−A mi no me escojas. −Le dijo Rio. −No puedo proteger a Hermione y olvidarme de Maritza, las dos son muy importantes en mi vida y es verdad que hace años que no somos pareja, ¿pero como protejo a una y me olvido de la otra?, no me lo quiero ni imaginar.

−Yo pienso igual que Rio. −Le dijo Draco. −Tanto Hermione como Maritza, son las madres de mis hijos sin contar que son muy preciadas para mí, no puedo escoger entre una y la otra.



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