Historia al azar: Una Sorpresa Muy Especial
Regístrate | Recupera tu contraseña
     
     
Menú




 
¿Quién ha añadido esta historia a sus Favoritos?
Plumas de Fénix » Capítulo 9
Plumas de Fénix (R13)
Por andypotter92
Escrita el Miércoles 20 de Mayo de 2015, 17:28
Actualizada el Domingo 10 de Febrero de 2019, 23:41
[ Más información ]

Capítulo 9

Andy pasó algunos par de días más en la enfermería, como bien le había dicho Mena, estaba ahí no por la caída de la escoba, sino por dejar de comer y no descansar como debiera; claro que las costillas rotas y los diversos golpes por el entrenamiento habían sanado rápidamente, lo que tenía que recuperar, era al menos un poco de energía, antes de regresar a clases. 

Todos los días Mena iba a visitarla, y se aseguraba que su amiga tomara todas sus pociones y que comiera todo lo que le daba Madame Pomfrey, claro que si se negaba, le lanzaba la típica mirada al estilo McGonagall, no por algo era su abuela.

Por supuesto que sus demás amigos, también la visitaban, y trataban de subirle el ánimo con tal de que dejara de tener aquellas pesadillas, que todavía le acechaban por la noche, y que hasta ese momento, Alexander y Keisi ya estaban al corriente.

-Ya quiero salir de aquí- refunfuño la castaña

-Pues no saldrás hasta que te recuperes- respondió la niña pelirroja con cierta mirada de reproche

-Pero si ya me siento mejor

-Pues eso no hubiera pasado, si no te hubieras querido auto- destruir

-Solo quería practicar algo de Quidditch 

-Sabes muy bien que no fue por eso

-Esto nos comprueba que nunca cambiarán y que Andy ya está bien- susurró Gustav a sus amigos mientras observaba a las niñas

-Era de esperarse

-Tarde o temprano Mena le reprocharía eso

-De acuerdo, Andy se equivocó al tomar esa decisión- hablo el chico tranquilamente- y ya aprendió la lección- La niña le regaló una sonrisa, pero sabía que tendría que soportar este tipo de escenas, al menos por un cierto tiempo.

-Lo menos que quiero, es que me regañes todo el tiempo

-Pues es que no sabes comportarte

-Si llegaras a ser profesora, temo por la vida de esos pobres estudiantes- dijo Andy con una sonrisa burlona que recibió una cierta mirada macabra a modo de respuesta.

-Si, pobres- secundo Gustav, fue cuando los demás soltaron una carcajada 

-Bueno, les prometo que estudiare mucho para llegar a ser prefecta y poder castigarlos- al momento de escuchar eso, los niños callaron

-Eso sería abuso de poder

-De hecho no, los conozco bastante bien como para atraparlos in fraganti

En tan solo pocos días y con lo cuidados de Madame Pomfrey, Andy había recuperado un poco de color en su rostro, su cabello ya tenía cierto brillo, aunque todavía le costaba sonreír como antes, pero esperaban que fuera poco a poco, tomando en cuenta que la niña pelirroja todavía estaba algo molesta con ella.

Iban camino hacía la sala común, donde la oji-miel se topó a Gavin, quien venía regresando de un entrenamiento. No pudo evitar sentirse algo mal por el hecho de no haberse cuidado, y por ende, perder el puesto de guardián; esperaba que en un futuro no muy lejano, fuera parte del equipo. Se detuvo unos minutos para charlar con él, le tenía cierto aprecio y agradecimiento por haberla ayudado a entrenar, aunque las circunstancias fueron otras.

Seguía intercambiando algunas palabras con el chico, cuando sus ojos se toparon en la pareja de sus amigos. Una cabellera pelirroja y otra negra, un Gryffindor y un Ravenclaw, para ser exactos. No quería que eso de nuevo causara más problemas, por lo que entró a la torre, prefiriendo terminar los deberes restantes que tenía pendiente, ya tendría oportunidad para encararlos después, o para tratar de ser paciente.

Basto un día para que, la poca paciencia adquirida en Andy, se fuera literalmente por el caño. Por mucho que se esforzará, tenía que aceptar que le seguía fastidiando el no saber que era lo que tramaban Gustav y Mena, por lo que, una vez más decidió enfrentarlos a la hora de la cena.

-Ya moría de hambre- exclamó Alex mientras se servía un poco de todo.

-¿No comerás, Andy?

-No tengo mucha hambre

-Vas a comer- respondió Mena tranquilamente

-Creo que no, no tengo ganas

-Andy.....

-Al parecer los guisantes no son tan confiables- Keisi y Alexander no tenía idea de lo que hablaba, ni siquiera le tomaron importancia, pero la pelirroja captó de inmediato la indirecta.

-Vas a tener que cenar algo, no te moverás de aquí- espetó con cierto tono de advertencia. No iba a permitir que se volviera a mal pasar.

A regañadientes se sirvió un poco de lo que había en la mesa, cenó sin muchos ánimos y sumergida en sus pensamientos. Al termino, los cuatro regresaron a la torre, pero antes de entrar por el retrato de la Dama Gorda, Mena detuvo a Andy por el brazo.

-¿Otra vez?

-Otra vez ¿qué?

-No querías cenar, y entendí la referencia de los "guisantes"

-Pues no se de que me hablas

-Simplemente dime lo que piensas

-Veo que a pesar de todo, siguen sin confiar en mí

-Es mejor que te mantengas en tus asuntos- dijo con cierto tono de advertencia

-Mis asuntos, es bueno saber que puedo contar con ustedes

-Sigues delicada, y no dejaré de ponerte atención. Pero si sigues con esa TERQUEDAD de saber lo que hacemos Gustav y yo, tendrás que buscarte a alguien más para que te ayude.

-Bien podría caerme por la torre de astronomía- susurró por lo bajo

-Deja de ser tan fatalista, y ahora vete a la cama

-Bien- la niña ya no quería seguir peleando

Las horas de sueño fueron recuperándose lentamente, y las pesadillas seguían apareciendo pero sin tanta intensidad como antes, sin embargo su mente ya era ocupada por otras cosas como para estar preocupada por lo que hacían sus amigos a escondidas.

Los exámenes se acercaban, por lo que Mena comenzaba a hacer ciertos horarios para repasar, y recalcar las ideas más importantes de los apuntes. Tanto Alexander como Andy eran algo estudiosos, solo estudiaban cuando era debido, mientras que Keisi era diferente a ellos y prefería prepararse con tiempo, pero por supuesto, los más estudiosos eran Mena y Gustav, y ambos fastidiaban todo el tiempo para que hicieran lo mismo que ellos.

-¿Por que debemos estudiar si todavía falta una eternidad para los exámenes?- se quejó Alex

-Son diez semanas- replico Mena

-Ustedes no deberían repasar, ya se lo saben todo.

-Repasamos para aprobar. Tenemos que pasar estos exámenes para entrar en segundo año- mencionó Gustav acomodándose sus gafas

-Son muy importantes, tendríamos que haber empezado a estudiar hace un mes

-Suenas como tu abuela

-Pues es que tengo razón

Desafortunadamente, los profesores pensaban igual que Gustav y Mena. Les dieron demasiados deberes que sus vacaciones de Pascua no fueron divertidas como las de Navidad, aunque para algunos, tampoco fueron para nada, emocionantes.

Estando con Gustav, era difícil relajarse, pero la que fastidiaba más era la pelirroja, como siempre demostrando que todos sus veranos los pasaba a lado de su abuela, por lo que en cada momento, se la pasaba practicando movimientos de varita.

Alex y Andy eran tal para cual, un poco flojos; por lo general se la pasaba quejándose y bostezando, era bastante gratificante saber que la castaña había recuperado su habitual estado de humor, el que era bastante juguetón. Los tres se la pasaban siempre en la biblioteca junto con McGonagall y Flitwick, tratando de hacer todo el trabajo complementario.

-Dudo mucho que me acuerde de todo esto- estalló Andy una tarde, arrojando la pluma.

No pudo evitar mirar por la ventana de la biblioteca con cierta nostalgia, era realmente el primer día bueno desde varios meses. El cielo era claro y el aire ya comenzaba a anunciar el verano.

-Sería genial salir a tomar un poco de aire

-Debemos estudiar- respondió Alex también con cierto fastidio. 

La castaña, seguía perdida entre la hermosa vista que tenía enfrente, no quería seguir encerrada entre tantos pergaminos y libros.

-Veo que te diviertes tanto- dijo una voz bastante conocida para ella

-Quisiera estar allá fuera- respondió en un suspiro

-Salgamos de aquí. Te reto a una carrera- sugirió Gavin con una sonrisa arrogante,  a lo que la chica no se pudo negar. Rápidamente comenzó a guardar todas sus cosas en su mochila ante la mirada atonita de su amigo.

-¿A dónde vas?

-Por ahí. No les digas a los chicos que me fui con él, por favor.

-Me fastidiaran a mí

-Por favor, Alex

-De acuerdo, pero me debes una- pero eso no supo con exactitud si lo escuchó o no, ya que la niña había salido corriendo detrás del chico.

Cada vez que Mena salía de la torre de Gryffindor, procuraba avisarle a sus amigas, en especial a Andy, aunque de cierta forma ya comenzaba a controlar su curiosidad, y como había mencionado Gustav, la lección estaba aprendida; después de todo y por mucho que lo confirmara la pelirroja, ella no era nadie para meterse en sus asuntos, sin embargo la culpa empezaba hacerse presente en ella, tanto estudio combinado con lo que hacía con su amigo, comenzaba a ser bastante cansado.

-¡Auch!- exclamó Mena al recibir en la cabeza un libro

-Estás bastante distraída- respondió Gustav. Ambos estaban practicando el encantamiento levita torio en una aula vacía.

-No es nada

-Claro que sí. Dime que sucede

-Es solo que me fastidia seguir mintiéndole

-Técnicamente no le estamos mintiendo- respondió bastante tranquilo y repasando algunos movimientos de varita

-¿Qué es lo que estamos haciendo aquí?- preguntó Mena dejando escapar un suspiro 

-Ya sabes

-Gustav, estamos desconfiando de ella

-Claro que no, simplemente no es el momento de decirle

-No quiero que piense mal y que..

-Mena, ella aprendió la lección- mencionó pacientemente y dejando de observar sus apuntes- Además ninguno de nosotros vamos a permitir que acabe con su vida lentamente........

-Lo bueno es que eres tan positivo- interrumpió la pelirroja 

-Me refiero a que ella sabe que no esta sola

-Ya no quiero mentirle más. Viste como se puso la última vez

-Lo se, pero te recomiendo a que seas paciente, aunque se que no lo serás

-¿Qué insinúas?- preguntó entrecerrando los ojos

-Nada- siguieron estudiando y practicando un rato más, antes de ir a comer.

Haber salido de la biblioteca, al menos por un rato, le había servido de mucho a Andy, y sobretodo pisar de nuevo el terreno de Qudditch después de su accidente era lo mejor. Podía ser bastante tonto, pero jugar a las carreras con uno de los mejores cazadores que tenía el equipo, era bastante divertido.

Estuvieron volando por unos minutos extras, hasta que se sentían demasiados cansados, por lo que regresaron  al castillo; antes de entrar al Gan Comedor, se quedaron un rato afuera charlando animadamente, la típica conversación de quien era el más rápido o simplemente sobre ese deporte mágico.

Los próximos día eran similares, Andy aprovechaba cualquier oportunidad para escaparse con Gavin, por lo que sus horas de estudio se reducían; Alexander la cubría todas las veces, y fingía que no sabía en donde se metía, Keisi comenzaba a tener sus sospechas, pero prefería no meterse en problemas, ella seguía metida en sus propios asuntos. Por supuesto, la que comenzó a notar todas esas ausencias era Mena, que no podía evitar pensar que su amiga había caído a esos hábitos de faltar a clases y dejar de comer.

La pelirroja estaba buscando a su amiga, quería que le diera una explicación sobre esas desapariciones; ambos chicos se encontraban en los jardines charlando animadamente, y compartiendo opiniones acerca de las mejores escobas de carreras, cuando el chico vio como se acercaban dos jóvenes; la castaña le había contado un poco de ellos, en especial el pequeño problema con la pelirroja.

-Cuidado Andy, hay viene la madrastra leona. Viene con su amigo Gustav- advirtió Gavin con una sonrisa burlona

-¿Disculpa?- eso lo había escuchado perfectamente

-Si, te queda bastante bien.

-¡Vaya! Con que madrastra

-Pues si, el apellido que llevas lo dice todo

-¿Esta....esta bestia es con la que te escapas cuando debemos hacer deberes?- preguntó observando a la castaña

-¿Cómo que bestia, eh?- exclamó bastante exaltado

-Si- interrumpió Andy antes de que Gavin dijera algo más

-¿Por qué no me habías dicho nada?

-Bueno, Gustav y tú tienen su secreto- respondió inocentemente, aunque sin cierto reproche

-¿Eso qué quiere decir?

-Que yo también puedo y tengo con quien escaparme

-¡Excelente! Muy bien Green. Suerte con el niño de las escobas- sin más la niña los dejo a ambos, seguida de su amigo, quien se había mantenido en silencio todo el tiempo.

Una vez más, Mena estaba enojada con Andy. En esta ocasión le había aplicado la famosa Ley del hielo, no hablaba con ella, y si tenía que darle o la necesidad de hablar con ella, lo hacía a través de sus amigos. Hay que admitir, que sino fuera por las excursiones y salidas con Gavin, era probable que sucumbiera de nuevo a la depresión. Ya harto de la misma situación, Gustav decidió enfrentar a ambas chicas, al menos que se dijeran lo que pensaban cara a cara.

-Esto debe terminar

-Yo no hago nada- respondió Andy tranquilamente 

-Y que me dices eso de no decirnos a donde vas- espeto Mena

-Ustedes no me dicen lo que hacen, me dijeron que dejara de meterme en sus asuntos. Y eso hago

-La amistad es algo valioso que se tiene que cuidar, y por lo tanto demostrar

-Pero también es a base de confianza- contestó la castaña

-Por supuesto y honestidad, pero con paciencia

-¿Lo ves? No necesitas saber mucho

-Además que debes de dedicarle tiempo a tus amigos- esto último se lo dijo observando a la pelirroja- No solo debes de estar conmigo. Tienes más gente que conocer, hay más leones.

-A ti te conozco desde hace tiempo

-Eso es un golpe bajo

-Dejen de comportarse de esa manera. Todos merecemos tener nuestro propio tiempo para nosotros mismos. A mi parecer, cada quien es responsable de sus propias acciones. Es tonto, perder una amistad solo por suposiciones 

-Supongo- suspiró Andy

-¿Tú que piensas, Mena?- apenas abrió  la boca para decir algo, cuando alguien interrumpió el rumbo de sus pensamientos

-Les diré lo que yo pienso- ahí estaba esa odiosa voz para la castaña. Estuvo tan sumida en su propia depresión, que se había olvidado de ella- Pienso que los leones, no son más que cobardes, que se cuelgan de la fama de los demás.

-Creo que nadie pidió tu opinión. 
-Nosotros decimos lo que queramos- dijo la niña Rockwood con una enorme sonrisa burlona y arrogante.

-Me enteré que estuviste algo así como deprimida- Kissy se acercó a Andy tomándole un mechón suelto- ¿Es verdad?- la castaña no sabía como es que se había enterado, podía sentir como sus mejillas se teñían de rojo.

-Vete al demonio 

-Al parecer Kissy, es verdad- Lesma soltó una sonora carcajada 

-Ya sé, Lema. Es increíble que alguien así haya podido acabar con un hombre lobo

-Siento que esto ya lo he visto- hablo por primera vez Gustav, tan tranquilamente como siempre- Y como siempre, el mismo factor

-La cobardía se ve en todos lados- espetó Kissy

-Es irónico que hables de cobardía, cuando siempre un Slytherin finge valentía- mencionó Mena- Cuando ustedes mismo empiezan la batalla y a la primera oportunidad huyen de ella.

-¿Quién huye?- exclamó Lesma enojada y apunto de sacar la varita

-Calma Les. Se nota que no se pueden defenderse solos

-Al menos, nosotros conocemos la L-E-A-L-T-A-D- recalcó la pelirroja fríamente 

-Se sienten importantes....

-Lo somos- contesto con cierto tono amenazante- ¿O a caso se te olvida quién es mi abuela?

-¡Que patético!

-Veamos que tan patético sea, cuando le diga a la directora que estas molestando

Tanto Kissy como Lesma intercambiaron una mirada, no tenían otra opción mas que dar media vuelta y dejar a los chicos en paz, al menos por ese momento. Por qué Kissy Weasley todavía tenía un cuenta pendiente con Andy, que quería que pagará.

-Gracias, aunque no debieron responderles

-Eres nuestra amiga

-Esto me demuestra que si me quieren- bromeó la chica. 

-Por supuesto, pero no te confundas- dijo Mena todavía un poco enfadada por las chicas Slytherin- Eso no quiere decir que te diremos todo....

-De acuerdo- interrumpió- Solo estaba bromeando. Dejemos este tema por la paz, yo dejaré de preguntarles sobre lo que hacen  Gustav, tiene razón. Sería una tontería perder nuestra amistad por algo así

-Bien, nadie se meterá en los asuntos del otro

-Excelente

No sabía como es que se las arreglaron para hacer los exámenes, hacía mucho calor, en especial en el aula donde les aplicaban los exámenes escritos. Los respondían con plumas especiales, que estaban hechizadas con encantamientos antitrampas.

Por supuesto que también tenían exámenes prácticos, transformar objetos o hacerlos bailar, realizando pociones importantes. Los chicos hicieron lo mejor que podían, habían estudiado lo suficiente para pasar. El último examen era Historia de la Magia. Una hora respondiendo preguntas sobre viejos magos chiflados y después sería libres, o al menos hasta que recibieran los resultados. Querían pasar un rato tranquilo, por lo que terminaron debajo de un árbol cerca del lago, sin muchas preocupaciones.





« Capítulo 8 Comenta este capítulo | Ir arriba Capítulo 10 »


Potterfics - Harrylatino
Potterfics es parte de la Red HarryLatino

contacto@potterfics.com

Todos los derechos reservados. Los personajes, nombres de HARRY POTTER, así como otras marcas de identificación relacionadas, son marcas registradas de Warner Bros. TM & © 2003. Derechos de publicación de Harry Potter © J.K.R.