Historia al azar: un verano ,mil amores
Regístrate | Recupera tu contraseña
     
     
Menú




 
¿Quién ha añadido esta historia a sus Favoritos?
Plumas de Fénix » Capítulo 5
Plumas de Fénix (R13)
Por andypotter92
Escrita el Miércoles 20 de Mayo de 2015, 17:28
Actualizada el Domingo 10 de Febrero de 2019, 23:41
[ Más información ]

Capítulo 5

Podía sentir de nuevo la desesperación, el miedo a perderlos a todos. Su único amigo también se encontraba en la línea de fuego, tenía el temor de no volverlo a ver. Corría lo más rápido posible, lo que le permitían sus cortas piernas, y ahí estaba él, plantándole cara a la situación, enfrentando solo a una bestia.

-¡¡¡¡¡Dave!!!!- ese grito quedó atorado en su garganta

Aquel cuerpo destrozado, lleno de sangre. Sus ojos sin vida, sin ese brillo especial, ella tenía la culpa de todo, por ella estaba muerto.........Andy despertó, temblando y empapada en sudor, mientras que sus ojos comenzaban a empañarse de lágrimas. Se dio la vuelta, esperando volver a dormir, pero sabía que si cerraba los ojos, lo volvería a ver.

Todavía era bastante temprano, por lo que la niña estuvo un rato más en su cama, cuando los primero rayos del sol le dieron en su rostro, decidió levantarse para darse un baño, prefería estar debajo del agua fría a estar metida en las cobija, recordando y sintiéndose mal por lo ocurrido hace tanto tiempo. Apenas se termino de poner su túnica, sus compañeras de cuarto comenzaban a levantarse, una por una para comenzar a arreglarse para el primer día de clases. Se quedó un rato en la sala común mientras esperaba a que bajaran Keisi y Mena, sumida en sus pensamiento y observando el crepitar de las llamas.

En su momento, Andy había escuchado que en Hogwarts corrían siempre todo tipo de murmullos, y que por lo general era mejor ignorarlos, pero seguía fastidiándole el hecho de que, cada vez que pasaba la señalaran como si hubiera hecho una gran hazaña; algunos otros si se atrevían a preguntarle acerca sobre la batalla con el licántropo, lo que ocasionaba que se pusiera de mal humor, ya era bastante con tener que soportar las pesadillas cada noche.

-Ignóralos- le dijo Mena mientras iban hacía el Gran Comedor para el desayuno

-Suena tan sencillo

-No empieces tan mal el curso

-Como no es tu caso

-Keisi tiene razón, no te amargues la vida- las tres chicas tomaron asiento, sirviéndose un poco de lo que había en la mesa.

-No amargarme la vida- bufó con pesar

-Hola chicas

-Hola Gustav- saludaron

-¿Qué tienes, Andy?- preguntó mientras se sentaba a lado de Mena

-Lo de siempre

-¿Y qué es lo de siempre?

-Recordarme la muerte de mi mejor amigo, cada dos segundos- ya no tenía hambre, por lo que hizo a un lado su plato de avena, esperando a que les pasaran sus horarios.

-No les des más vueltas- sugirió el niño

-Tengan por seguro que pateare algo, el día de hoy. No tengo humor

-Bueno, relájate- trató de tranquilizar Mena- No tocaremos más el tema

-De acuerdo

-Y mejor apresurémonos, que llegaremos tarde a clases

En Hogwarts habían tantas escaleras, algunas llevaban a un lugar diferente y otras un escalón que desaparecía, pero lo que más destacaba de todo, eran los parches que se notaba en el techo del castillo, reflejaban los estragos que había dejado la batalla. Hasta donde sabían, se fue reconstruyendo poco a poco con magia, pero se veía tal cual como una guerra que dejó cicatrices.

Hubiera sido realmente difícil recordar dónde se encontraba todo, sino hubiera sido por Mena y Gustav, que conocían el castillo debido a sus respectivos abuelos, Andy y Keisi no sabrían que hacer. El primer día ya se habían topado a Peeves, y a sabiendas de todo lo que era capaz de hacer, siempre que podían lo evitaban.

Al que no podían, ni ensueño evitar era al celador, Argus Filch y su gata la Señora Norris; era bastante detestable, ni siquiera la guerra que se dio, lo hizo que se olvidara de su amargura. Las clases estaban resultando más que solo agitar la varita, cada miércoles a media noche, estudiaban los cielos nocturnos, estaban las clases de Herbología, que eran tres veces por semana en los invernaderos detrás del castillo con la profesora Sprout.

-Un poco de aire

-Aja

-Cambia ese humor

-Enfrentarme a plantas extrañas y hongos, mejorara mi día.

-Deja el sarcasmo para después- reprochó Mena

Entraron al invernadero, en donde les llegó el olor a tierra húmeda. La profesora Sprout estaba en medio de entre algunas macetas, y su túnica estaba manchada de tierra.

-Hoy hablaremos sobre lo que consiste la Herbología. ¿Alguien me puede decir que estudia?

-Es la ciencia que estudia la vida basada fundamentalmente en el conocimiento de las plantas, saber diferenciarlas, usarlas y cuidarlas- respondió Gustav, ya que esa clase la compartían con algunos Ravenclaws

-Muy bien. En este curso nos enfocaremos en la herbolaria común, veremos lo que son las Mandrágoras,  Lazo del Diablo y algunas otras más, nos enfocaremos solo en la teoría- añadió al ver las caras de sorpresa de sus alumnos.

Una chica que se encontraba en la última fila, levantó la mano agitándola para llamar la atención de la profesora. Sprout le hizo un gesto con la cabeza.

-¿Señorita Grayson?

-Si. Profesora.....¿Es verdad que usaron todo eso en contra de los mortífagos?

Al escuchar eso, Andy se tensó un poco, lo que notaron sus amigos. Lo menos que querían es que siguiera de mal humor, Gustav puso su mano en su hombro para tranquilizarla.

-¿Qué les hace pensar eso?

-He leído en Historia de Hogwarts que usaron plantas en la defensa......

-Creo que eso no me corresponde a mí. Tendrán que hablarlo con el Profesor Binns

-Binns no nos dirá nada- susurró Gustav- En todo caso, podremos sacarle la sopa a mi abuelo

-Mi abuela nunca me ha dicho algo- espetó Mena- Y siempre que saco el tema dice que soy muy pequeña

-Pues a mí, no me interesa saber más. Ya bastante tengo con mis propias pesadillas.

-¿Tienes pesadillas?- preguntó Mena preocupada

-¿Tú que crees?

-Enfrente de ustedes tienen algunas plantas. Quiero que se reúnan en equipo y clasifiquen cuales creen que son mágicas y cuales las utilizan los Muggles.

La profesora Sprout fue pasando entre sus alumnos formando los equipos, tanto Mena como Keisi se mantuvieron juntas con otros dos chicos de Ravenclaw, mientras que Gustav lo juntaron con unas niñas de su misma casa, por lo que Andy se quedó sola, esperando a que la profesora le asignara a sus compañeros.

-Señorita Green....trabajara con el Señor Mason- señaló a un niño de cabello castaño, sus ojos miel los había visto antes.

-Hola, soy Alex- saludo el chico; ahora recordaba. Lo vio en la selección, a decir verdad, le importaba un rábano en donde mandaban a los demás chicos, pero cuando paso él, simplemente había sido algo diferente.

-Hola- regresó el saludo

-¿Andy Green?

No pudo seguir pensando en nada más, ya que la profesora la saco de sus pensamientos, presentándole a sus otros compañeros de trabajo

-Señorita Weasley, Señorita Rookwood......

-¿La que dicen que venció a un licántropo?- preguntó una niña pelirroja, con algunas pecas que salpicaban su rostro, la miró incrédula de pies a cabeza, sonriéndole falsamente Pues....¡Guau! Si tu venciste a Greyback con esa facha, yo mato con la mirada como los basiliscos- y sin más, estalló en carcajadas al unísono con su amiga

-Pues aunque lo dudes, yo luché en contra de él

-No me hagas reír- espetó observándola- Mi primo lo acabo

-Me da igual lo que pienses

-Si, claro. Oí que perdiste a tu amigo, eso demuestra que no todos los leones son valientes- espetó la niña, Rookwood

-No hablen de él como si lo conocieran

-Pues cualquier idiota con un poco de cerebro no se hubiera enfrentado a un hombre lobo

-Déjalo Andy- intervino Alex antes de que respondiera- Será mejor que nos pongamos a trabajar- dijo observando a las otras dos chicas

A pesar de ese intercambio de palabras, se pusieron a trabajar, por un lado solo eran Alexander y Andy, mientras que del otro extremo de la mesa se encontraban las niñas Slytherin, que en algunas ocasiones lanzaban miradas burlonas a los leones.

-No les hagas caso

-Me fastidia que me recuerden eso

-Si te enojas, les das la satisfacción

-No es agradable soñar noche tras noche, y luego....-apretó con fuerza una ramita, partiéndola en dos

-Mejor enfoquémonos en terminar esto

Así siguieron trabajando, separando las hierbas que comúnmente usaban los Muggles de las mágicas. Alexander conocía algunas plantas, por lo que solo esperaban a que, sus compañeras terminaran su parte.

La castaña mientras contaba los minutos para salir, fue a ver cómo le iba a sus amigas, pasando detrás de Weasley y Rookwood, que no pudo evitar escuchar una conversación, casualmente justo en el momento en que pasaba.

-¿Puedes creer que maté a un hombre lobo?- mencionó la pelirroja

-¡No te creo!- respondió su amiga- Te ves muy flacucha

-Si verdad. No estoy lo suficientemente nutrida. Debe ser mi cara de cobarde

-Si, definitivamente de cobarde. No creo que  hayas matado a un hombre lobo

-Es que no fui yo, fue un Weasley que me salvo la vida

-Me gusta colgarme de la fama de otros- al escuchar esto, Andy cerró sus puños con fuerza, sentía la cara caliente debido a todo el enojo contenido.

-Ni siquiera fue él- espetó con los dientes apretados

-¡Lo admitió!- exclamó la niña con una sonrisa

-¡Lo sabía! No entiendo por qué creen que eres una heroína- sonrió burlonamente mientras que su amiga comenzaba a reír a carcajadas.

Trató de calmarse y alejarse de ella, pero el simple hecho de ver sus sonrisas burlonas, hizo enfurecerla más, no le importaba en absoluto nada, ni siquiera las palabras de sus amigos, ni las de Alexander, solo quería que la dejaran en paz. Tomó una pequeña macetita en donde se encontraba un cactus, y se los aventó.

-¡Ay!- exclamó la pelirroja al sentir las espinas clavadas en sus manos

-¡¿Cómo te atreves?!- fue esta vez Rookwood

-¡Señorita Green!- de inmediato, la profesora Sprout se encontraba ahí, en medio de las niñas- ¿Qué significa esto?

-Lo siento profesora, se me cayó de las manos

-No le creo, 10 puntos menos para Gryffindor

-Esto no se quedará así- espetó la pelirroja antes de ir con la profesora para que le quitara las espinas

-¿Qué sucedió?- preguntó Gustav al termino de las clases

-Les dije que patearía a alguien

-Eso no fue correcto- respondió Mena escandalizada, al igual que Keisi

-Me importa un rábano lo que sea correcto o no. No lo toleraré que esa.....esa....cara de rana, se meta conmigo

-¿Cara de rana?

-Si, es Wesley la rana René. Aunque no tiene nada de ternura

-¿Qué es la rana René?- los tres veían a su amiga confundidos, sin entender nada

-Es...digamos que es un muñeco que les gusta a los Muggles- explicó Andy con paciencia, de alguna manera, la ignorancia de sus amigos le producía cierta tranquilidad.

Después de ese mal rato en los invernaderos, tuvieron clase de Historia de la Magia, por supuesto que esa asignatura seguía siendo de las más aburridas, y claro que nadie se atrevió a preguntarle al profesor acerca de la batalla en el castillo. En todo caso, como decía Gustav, podía preguntarle a su abuelo, el profesor Flitwick. Un brujo diminuto, que usaba algunos libros para ver encima de su escritorio, y daba la asignatura de Encantamientos.

-¿Creen que nos cuente algo?- preguntó el niño a sus amigas

-Lo dudo- espetó Keisi

-Nos dirán cuando estemos listos

-A mí sigue sin interesarme

Las clases de Transformaciones eran un poco más complicadas, ansiaban poder transformar cosas en animales, pero necesitaban bastantes conocimientos y tiempo, para poder aprender todo eso. Por supuesto, que la clase que más esperaban era la de Defensa Contra las Artes Oscuras, albergaban la esperanza de que les pudieran contar acerca de lo ocurrido en la guerra, poder conocer cada detalle y aprender hechizos. Pero se vieron decepcionados, ya que el profesor, al igual que los otros no dirían absolutamente nada.

Por fin, era viernes y podían afirmar que su primera semana en el colegio no había sido tan mala del todo, al menos para Andy y Keisi ya recordaban los caminos para llegar a sus clases a tiempo.

-¿Qué asignaturas nos toca hoy?

-Pociones dobles con los de Slytherin

-Odio mi mala suerte- espetó la niña, recordando su reciente encontronazo con Kissy y Lesma, a quienes no toleraba ni un poquito.

-Deja de darles tanta importancia

-Lo haré cuando dejen de meterse conmigo- espetó fríamente.

Justo en aquellos momentos llegó el correo, Andy vio a su hermosa lechuza Hermes, dejando caer un sobre, el cual abrió de inmediato. Era una carta de sus padres, preguntando por sus primeros días en la escuela, y adjuntándole una foto de su hermanita. 

Hola mamá, papá:

Gracias por su carta, yo también los extraño muchísimo. No hay muchas novedades por aquí, solo el hecho de que cada que me ven, murmuran o me preguntan acerca de lo que paso con Dave, y no me gusta.

En fin, quedé en Gryffindor y ya tengo grandes amigos. Primero está Mena, que es la nieta de la Profesora McGonagall, aunque supongo que deben conocerla, y luego esta Gustav, que es el nieto del Profesor Flitwick, y él es de Ravenclaw. Por último esta Keisi, la conocí en el tren y también está conmigo en Gryffindor.

Creo que eso es todo lo que les tengo que contar, denle un beso muy fuerte a Dayra, díganle que la extraño mucho, prometo escribirles pronto.

Los quiero.

Besos, Andy.

Cuando su lechuza retomo el vuelo, decidieron encaminarse hacia su clase de pociones, rumbó a los calabozos, donde se sentía frío, sin mencionar que se veía tétrico. Con forme avanzaba la clase, el profesor los puso en parejas, por supuesto que tanto Mena, Keisi y Andy estuvieron juntas, trabajando cerca. Tenían que hacer una sencilla poción para curar forúnculos, estaban pesando ortiga y aplastaban colmillos de serpiente, todo iba en orden cuando sin más, el caldero comenzó  a emitir nubes de humo verde.

El caldero en cuestiones de segundos explotó, llenando de poción a Andy, que era la más cercana, era un engrudo hirviente que se derramaba por los suelos. Sentía sus brazos y piernas arder mientras le aparecían pústulas rojas.

-¿No les dije que debían añadir las púas de erizo antes de quitar el caldero del fuego?

-No sé qué paso, Profesor- gimió Andy de dolor

-Tiene razón, todo estaba en orden- replicó Mena tratando de entender las cosas

-Señorita Green, puede ir a la enfermería

Cuando la castaña iba saliendo, sintió el brazo de alguien deteniéndola lo suficiente para decirle algo.

-Estamos a mano

-Weasley.......

-Te acompaño- se ofreció Alexander, ignorando las miradas asesinas que se lanzaban ambas niñas

-Gracias

Una hora más tarde, tanto Mena como Keisi se apresuraron a ir a la enfermería, pero su amiga no estaba ahí, por lo que fueron a buscarla a la sala común. Andy se encontraba recostada en su cama, con algunos vendajes en sus manos, gracias Madame Promfrey no le dolían, pero tenía que esperar al menos un día, para que le sanaran.

-¿Cómo estás?- pregunto Mena de inmediato al verla

-Es seguro que hoy no podré hacer tarea- replicó

-No entiendo que sucedió- mencionó Keisi pensativa

-Weasley y Rookwood

-¿Otra vez con ellas? Olvídalas

-Fueron ellas- explicó sentándose para ver mejor a sus amigas- Esto fue por lo del cactus

-¿Cómo sabes eso?

-Ella me lo advirtió. Y justo cuando salía, me lo confirmo

-Mena tienes razón, Andy. Ignóralas, no tiene caso que te metas en problemas por su culpa....

-Esto no se va a quedar así- replicó la niña. Estaba más dispuesta a no dejarse, en especial por que seguía molestándole el hecho de que hubieran hablado de Dave como si nada. Era un hecho de que tanto Kissy Weasley como Lesma Rookwood, pagarían caro su bromita del caldero, y estaba decidida a que se tragaran sus palabras.

 

 

 

 

 

 

 



« Capítulo 4 Comenta este capítulo | Ir arriba Capítulo 6 »


Potterfics - Harrylatino
Potterfics es parte de la Red HarryLatino

contacto@potterfics.com

Todos los derechos reservados. Los personajes, nombres de HARRY POTTER, así como otras marcas de identificación relacionadas, son marcas registradas de Warner Bros. TM & © 2003. Derechos de publicación de Harry Potter © J.K.R.