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Plumas de Fénix » Capítulo 20
Plumas de Fénix (R13)
Por andypotter92
Escrita el Miércoles 20 de Mayo de 2015, 17:28
Actualizada el Domingo 10 de Febrero de 2019, 23:41
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Capítulo 20

Tanto Weasley como Rookwood todavía seguían enfurecidas por la última broma fallida hacía las leonas, no les había agradado estar llenas de pelos ni mucho menos que sus compañeras estuvieran tan campantes sin castigo alguno. No olvidaban semejante humillación y no estaban dispuestas a que pasara como algo digno que recordar.

Buscaban la forma de vengarse, estaban hartas de que tanto Green como sus amigos inseparables Flitwick y McGonagall salieran limpios de todo. Muchos creían que eran los estudiantes modelos a seguir, pero estaban equivocados y demostrarían a todo el mundo que ellos eran una mentira y que solo se pavoneaban por el castillo, tan sólo por llevar un apellido de "renombre."

Durante las vacaciones de Pascua, los de segundo tuvieron algo nuevo en que pensar. Había llegado el momento de elegir optativas para el curso siguiente, por lo que cada uno pensaba muy detenidamente, o bueno, los que se lo tomaban muy enserio como siempre eran Mena y Gus.

Deben pensar bien, ya que podría afectar su futuro — dijo Gustav a sus amigos mientras repasaban minuciosamente la lista de las nuevas materias

Lo único que me encantaría es una asignatura sin los Slytherins, eso me haría muy feliz — expresó Andy observando la lista

Sabemos que eso es imposible

Soñar no cuesta nada — se sentía algo confundida y preocupada, leyó la lista de las materias, consideraba que Aritmancia le iba a ser complicado, dado que los números no le gustaban mientras que si quería algo fácil podría escoger Estudios Muggles.

¿Enserio estás considerando tomar Estudios? — preguntó Gus

Pues sí, así no tendría que esforzarme mucho dado que sé sobre los muggles

Pero también considera que tendrías que asistir a clases, escuchar sobre lo que ya sabes. ¿No crees que sería aburrido y luego tedioso?

No…

Aunque igual puedes tomar Runas Antiguas

Me resulta interesante, no lo voy a negar.

Sin embargo, Mena también la tomará y pues sabes como es. No te dejará tranquila en ningún momento y…

No me ayudas Gus… — la joven miró feo a su amigo

Te estoy enseñando tus posibilidades

Esto sin duda es un dilema

Pues depende de adónde quieras llegar, Andy — le dijo— Escoge aquello para lo que valgas, para lo que eres buena

Pero lo único que se le parecía que se le daba realmente bien era el quidditch y bueno, meterse en problemas con los Slytherin. No creía que eso fuera algo digno de enorgullecerse.

¿Y tú cuales tomarás?

Todas menos Estudios Muggles

¿Enserio?

Si, estudios muggles se me hace innecesario mientras que adivinación… no considero que sea buena asignatura pero pienso que sería útil

Al final terminó eligiendo las que consideró útiles, a decir verdad desde la guerra, y aunque el mundo mágico estuviera en paz, le llamaba la atención la carrera de auror. Quizás podría ser uno y muy bueno.

Por otro lado los exámenes finales habían concluido y crecía la expectativa sobre la final de quidditch. A Gryffindor le tocaba jugar el siguiente partido contra Ravenclaw. Gavin los machacaba con entrenamientos en equipo cada noche después de cenar, de forma que tanto Andy como Mena llegaban exhaustas a la sala común. Sin embargo, los entrenamientos iban mejor, y la noche anterior al partido del sábado se fue a la cama pensando que Gryffindor nunca había tenido más posibilidades de ganar la copa.

Andy despertó pronto el sábado por la mañana, se quedó un rato en la cama pensando en el partido de quidditch. Comenzaba a ponerse nerviosa, sería la primera vez que se enfrentaba a su amigo Gustav, realmente nunca se imaginó que tal acontecimiento pudiera pasar, pero sobretodo se imaginaba lo que diría sino conseguían la copa.

Después de estar tumbada media hora con las tripas revueltas, se levantó, se vistió y bajó temprano a desayunar. Había un día espléndido con un sol intenso y una brisa ligera y refrescante, el resto del equipo todavía no bajaba sólo se encontraba Sasha, Taylor y su capitán. Estaban nerviosos y apenas hablaban; con el paso de los minutos el gran comedor ya casi estaba a rebosar, los alumnos hablaban más alto de lo habitual y reinaba una atmósfera llena de vida y entusiasmo.

¡Perfectas condiciones para jugar quidditch! — dijo Gavin a los de la mesa de Gryffindor, llevando los platos con los huevos revueltos — ¡Andy, levanta el ánimo, necesitas un buen desayuno!

No tenía realmente mucha hambre pero debía serenarse y estar tranquila para poder jugar, mientras engullía el desayuno Mena tomó asiento, tampoco se notaba para nada bien, sin embargo, al igual que ella trató de serenarse y concentrarse en el partido. Alexander y Keisi se sentaron enfrente de ellas, llevaban bufandas y escarapelas de color rojo y dorado.

¿Cómo se encuentran? — preguntó el chico a sus amigas bastante entusiasmado

Algo nerviosas

Ya no sé si quiero hacer esto — dijo Andy mientras respiraba lentamente para tranquilizarse

No digas tonterías, Andy — respondió Alex regalándole una sonrisa — eres una excelente guardiana

Y Mena una excelente cazadora — coincidió Keisi también con una sonrisa para ambas

Sí, pero…

Cuando terminen de desayunar — interrumpió Gavin al haber ido hacía donde se encontraban acompañado de Sasha Werner y Taylor Douglas — pueden ir directamente al terreno de juego. Comprobaremos las condiciones del campo y nos cambiaremos

Iremos enseguida — aseguró la castaña

Buena suerte chicas — Alexander se acercó a ella y le dio un beso en la mejilla, y luego le regaló de nuevo una sonrisa tranquilizadora

Andy quedó algo aturdida por ese gesto pero lo agradeció internamente, quizás podría ser un augurio de buena suerte para ese día. Cuando las chicas llegaron, Gavin ya se había cambiado y estaba hablando con el resto del equipo; se pusieron sus túnicas y luego tomaron asiento para escuchar la charla previa al partido, mientras en el exterior el murmullo de las voces iba aumentando de intensidad a medida que el público salía del castillo y bajaban al campo de quidditch.

En la voz de Gavin había cierto tono de desesperación mientras se dirigía a sus compañeros de equipo en los fríos vestuarios del campo.

Es nuestra oportunidad de ganar la copa — dijo paseándose con paso firme delante de ellos — Sabemos que contamos con… el… mejor… equipo… de este… colegio — añadió golpeándose la palma de una mano con el puño de la otra

Lo vamos a conseguir — aseguró Sasha

Por supuesto

Esa copa tendrá nuestro nombre — dijo Andy cerrando el puño

El león rugirá

Faltando poco para las once, el colegio en pleno empezó a dirigirse hacia el estadio de quidditch, el equipo comenzó a escuchar cientos de pasos que ascendían por los bancos escalonados de las tribunas el público.

¡Ha llegado el momento! ¡Ánimo, chicos! Buena suerte

Los miembros del equipo se levantaron, se cargaron las escobas al hombro y salieron del vestidor entre el rugido de la multitud. Tres cuartas partes de los espectadores llevaban escarapelas rojas, agitaban banderas rojas con el león de Gryffindor o enarbolaban pancartas con consignas como "Ánimo Gryffindor" y "La copa para los leones" pero los Ravenclaws no se quedaban atrás. El águila en bronce brillaba en sus banderas, al igual el ánimo que le mostraban a su equipo.

Y aquí llega los de Gryffindor — comentó Terry Jordan — Green, Werner, Darrell, Douglas, Brooks, McGonagall y capitaneados por Harrison — los comentarios fueron bien recibidos por la muchedumbre roja — y ahora entra en el terreno de juego el equipo de Ravenclaw. Jason, Flitwick, Max, Chamber, Daves, Belby, capitaneados por Stretton.

Los equipos saltaron al campo de juego en medio del clamor del público. Andy despegó para hacer un vuelo de calentamiento alrededor de los postes, mientras que la señora Hooch sacaba las pelotas. Ravenclaw, que jugaban de color azul, se habían reunido para repasar la táctica en el último minuto.

¡Capitanes, dense la mano! — ordenó la señora Hooch

Harrison y Stretton se aproximaron y se estrecharon la mano, la mirada de Gus y la de sus amigas Andy y Mena, se cruzaron para desearse buena suerte en el encuentro.

¡Monten en sus escobas! — se puso el silbato en la boca y pitó al mismo tiempo que se levantaban en el aire catorce escobas. La castaña salió como un rayo hacia los aros de gol.

Y Ravenclaw tiene la quaffle, Belby se dirige hacia la meta de Gryffindor. Belby va bien encaminado. Ah no… Harrison intercepta la quaffle ¡ZAS! Buen trabajo con la bludger por parte de Flitwick. Harrison deja caer la quaffle, la coge Davies y Ravenclaw vuelve a tenerla. Un bonito quiebre a Brooks ¡Y…! PARADÓN DE GREEN

>> Y Brooks con la quaffle… esquiva a Stretton, lo ha superado ¡ay! La bludger de Max ha golpeado a Kelly por detrás… Belby atrapa la quaffle, se la pasa a su compañero Davies quien sube de nuevo por el campo y una buena bludger de Werner le ha dado de lleno en la cabeza a Belby, que suelta la pelota, la atrapa McGonagall de Gryffindor, le hace un pase hacia atrás a su capitán Harrison y sale disparado… <<

Los comentarios de Terry Jordan resonaban por el estadio y se podía oír el barullo del público que gritaba, observaba y cantaba sin descanso.

…Regatea el capitán Stretton, esquiva una bludger, te has salvado por un pelito Brooks y el público está entusiasmado.

>>Y Gryffindor vuelve a tener la quaffle, porque McGonagall la ha recogido y Davies va a su lado ¡Oh no! ¡Davies lleva la quaffle, va volando hacía la meta de Gryffindor! ¡Ahora, Green! ¡Parala! <<

Pero por más que Andy se estiró, no logró llegar y Davies ya había marcado, por supuesto hubo una ovación por parte del público de Ravenclaw, que gritaba con euforia.

… ¡Y Harrison vuelve a pasársela a su compañera McGonagall! Hace un bonito quiebre — gritó Terry Jordan — ¡Vamos Mena! Ya solo tiene que superar al guardián… LANZA Y ¡¡¡AAAYYY!!!

Jason, el guardián de Ravenclaw, había parado la pelota; luego lanzó la quaffle a Belby que salió como un rayo con ella, zigzagueando entre Gavin y Kelly. Andy estaba suspendida ante los tres aros de gol mientras el corpulento Belby iba como un bólido hacia ella.

Belby tiene la quaffle, va hacía la portería, está fuera del alcance de las bludgers y solo tiene al guardián delante… — pero un grito colectivo de alegría surgió de la zona de las águilas. Andy se había lanzado a la desesperada, con los brazos en alto, y la quaffle había pasado volando entre ellos y había entrado limpiamente por el aro central de la portería de la castaña. — ¡Ravenclaw ha marcado! — sonó la voz del comentarista entre los vítores y los silbidos del público — veinte a cero para las águilas.

>> Y Gryffindor vuelve a estar en posesión de la quaffle, y ahora McGonagall es quien recorre el campo.

McGonagall consiguió que la puntuación quedara en 20 a 10 a favor de Ravenclaw, pero Davies marcó un tercer tanto, lo que ocasionaba que el equipo de leones se volviera de un modo más ofensivo con tal de empatar el encuentro.

Belby ha vuelto a regatear a Brooks y se dirige hacia los postes de gol… ¡Parala Green!

Hubo un terrible gemido de decepción en el extremo del campo de Ravenclaw, acompañado de gritos y aplausos de los Gryffindor. Después de muchas idas y venidas, y algunas buenas jugadas por parte de ambos equipos, Stretton marcó: 40 a 10, pero momentos después Werner lanzaba a Belby una bludger, quitándole la quaffle de las manos, Brooks la cogió y volvió a marcar quedando 40 a 20.

Davies se la lanza a Stretton, quien a su vez se la lanza a Belby, pero de inmediato se la devuelve a su capitán, parece que están haciendo una jugada ¿Será que no sorprenderán con otra jugada como el "aletazo de águila"? pero Harrison no se queda a esperarla, interviene y atrapa la quaffle, se la pasa a Brooks, buena pasada, no, mala: recibe el impacto de una bludger de Flitwick de Ravenclaw y Stretton vuelve a estar en posesión… ¡HA MARCADO! ¡HA MARCADO! ¡Ravenclaw en cabeza por 50 a 20! — pero en instantes Gavin marcó, acercando a Gryffindor, tenían la posibilidades de recuperarse con un tanto 50-30

En todo el partido casi no se había visto la snitch pero Douglas, el buscador de Gryffindor bajaba a toda velocidad con una expresión de triunfo en su rostro, entre menos ventaja tuviera Ravenclaw más posibilidades de ganar tenían. Allí, a unos metros del suelo, había un resplandor dorado. Bajó en picada… sin embargo, en cuestión de segundos Chamber descendió como un rayo hacia la izquierda de Douglas; Chamber era una figura borrosa, azul y bronce que volaba pegada a su escoba…

Volando a unos palmos del suelo, Chamber soltó la mano derecha de la escoba y la estiró hacia la snitch… A su derecha, Douglas también extendió el brazo, estirando al máximo, intentando alcanzar la bola…

El estadio se vino abajo, el grupo de hinchas del equipo azul saltaban ya las barreras y entraban en el terreno de juego, mientras que ambos equipos descendían del aire, unos eufóricos mientras otros con la tristeza reflejada en su rostro. Andy descendió de su escoba, se sentía algo culpable por haber permitido anotarse tantos goles, aún así se acercó a su amigo.

Muchas felicidades, Gus. Buen juego — dijo estrechándole la mano mientras él no paraba de sonreír

Gracias, también ustedes jugaron muy bien

Felicidades — Mena también había descendido para poder felicitarlo

¡Animo chicas! — Alexander y Keisi habían bajado al campo, claro que como aficionados les dolía la derrota, pero también se habían un excelente sabor de boca por ese gran juego que acababan de presenciar.

La profesora McGonagall estaba en las gradas esperando a que el equipo de Ravenclaw subiera; el capitán Stretton tomó la copa alzándola mientras el resto de los estudiantes águilas aplaudían y vitoreaban energéticamente. Los gritos de júbilo no cesaron y los aplausos se intensificaban cuando la copa pasaba en manos de cada jugador, sonrientes por la victoria.

[***]

Andy se había topado un par de veces a Kissy y Lesma, tenía el extraño presentimiento de que tramaban algo y por lo tanto debía estar al pendiente de cualquier juego sucio, debía estar a un paso adelante que ellas y más aún, debía evitar cometer el mismo error del curso pasado. A pesar de que Ravenclaw ganó la copa de Quidditch, todavía Gryffindor mantenía la ventaja  de llevarse la copa de las casas y no pretendía que por una estupidez la perdieran, pero ese presentimiento de que las serpientes buscaban perjudicarla hacía que pensara en hacer algo.

Su lado malvado y travieso comenzaba a salir de su descanso y la idea de ser ella en hacerles una nueva broma estaba bastante latente. Antes de tomar una decisión, decidió tener una voz de la razón, y por supuesto que no hablaba de Gus, se refería a Santino; después de todo él los previno la última vez, sino ahora estaría llena de pelos.

¿Qué opinas? — preguntó la castaña una vez que le contó la idea

No sé, suena genial. Pero…

¿Hay un pero?

No le veo el propósito. Creí que no te querías meter en más problemas

Y eso pretendo pero ellas quisieron llenarme de pelo primero, con eso debería bastar para tomar represalias

Pero ¿Para qué arriesgarte a que te resten puntos o te castiguen?

¿Sabes qué? Tienes razón, mejor lo dejaré en el olvido — ambos se encontraban en la biblioteca hablando en susurros, lo que no sabían es que alguien más los había escuchado.

Andy iba caminando hacía su sala común después de haber estado todo el día en los jardines con Gavin, creía que todavía seguía molesto por la derrota, pero molestarla a ella en particular era la única forma de que se le bajara el mal humor. Se encontraba exhausta y ahora que estaban a días de regresar a casa prefería mantenerse en un perfil bajo y discreto, es decir, ser una niña bien portada.

¡Vaya, vaya! Mira a quién tenemos aquí

Weasley… no tengo ganas de pelear, por favor dame permiso — pidió pacientemente al ver que le impedía el paso

Te mencioné que todo lo que me harías lo pagarías ¿Cierto? — preguntó ante el silencio de la chica — Bueno, pues si no lo recuerdas, te digo que así es

Yo no te he hecho nada — respondió rodando los ojos

No olvidaré ese momento humillante

Que solita te humilles no es mi problema, no me vengas a echar culpa que no tengo

Te pasé el hecho de que me pintaras de colores pero que me llenaras de pelo…

Técnicamente eso fue tu culpa

Lo  vas a pagar muy caro, al igual que tus amiguitos

No sé si seas capaz de contar los galeones, Weasley

¿Te burlas de mí, Green? — la pelirroja la tomó con fuerza del brazo

No tengo tiempo para tus amenazas, toma todo lo que te digo como quieras — se deshizo de su agarre con la intención de irse de ahí y evitar meterse en problemas cuando todo oscureció.

Espero que aprendas la lección, Green — alcanzó a escuchar

Sus instintos entraron en alerta, sabía que nada malo había pasado y conocía a la perfección el efecto del polvo peruano de oscuridad instantánea de Sortilegios Weasley. Sus ojos trataron de acostumbrarse a la oscuridad, dio apenas un par de pasos, necesitaba salir de ahí cuando sin previo aviso se escuchó un "splash". Lentamente el efecto del polvo comenzó a esparcirse hasta que todo estaba visible de nuevo.

Tremenda sorpresa se llevó al descubrir al profesor MacMillan, quien estaba cubierto de una gelatina verde junto con una capa de harina. Las cubetas donde tenían ambas sustancias, colgaban de la puerta del despacho.

La chica se había salvado, por suerte se movió de ahí, y trataba por todos los medios no reírse de la situación. El profesor se limpió la masa gelatinosa de sus ojos.

Señorita Green, señorita Somender ¿Me pueden explicar esto? — Andy se estaba preguntando a quien se había dirigido el profesor cuando vio a su lado a una chica de cabello rubio oscuro y de ojos cafés.

Profesor… yo no tuve nada que ver. Weasley… — sabía de antemano que disculparse no serviría de mucho, dado que en el pasillo sólo estaban ellos tres

Yo sólo pasaba

Que conveniente para ambas — dijo el hombre observándolas atentamente — ¿Creyeron que sería divertido gastarle una broma a un profesor?

No señor, por supuesto que no — se apresuró a decir Andy — en verdad que yo no tuve nada que ver, es más, puedo comprobarlo

¿Cómo?

Quizás tendría que haber utilizado un encantamiento levitatorio para poner los contenedores, dado que mi estatura no me lo permite. Puede observar mi varita — dijo con total seguridad, agradecía internamente a Gustav en esos momentos, por aquella charla sobre las varitas

El profesor MacMillan la observó con detenimiento, aunque su argumento era meramente válido, pidió su varita y efectivamente comprobó que su último hechizo realizado había sido un "reparo"

¿Lo ve? No fui yo

Quizás Green, pero lamento decirle que no está libre de las consecuencias

Señor…

Somender y tú están castigadas

Pero yo sólo iba pasando…

Profesor, ella no estaba aquí, al menos castígueme solo a mí

He dicho, que ambas Green. Castigadas hasta que se vayan a casa y eso es toda la semana. Y aparte le restaré 15 puntos a Gryffindor y Slytherin

¿Por qué? En verdad que nosotras no fuimos

Por estar en el momento y lugar incorrecto

Pero señor…

¿Quiere que sean más puntos, Green?

No profesor

Bien, ahora vayan a sus salas comunes. Les enviaré una lechuza para decirles sobre su castigo. Ahora… fuera de mi vista

Al menos pudo haber sido peor — comentó la castaña mientras iba hacía la torre de Gryffindor…

Al llegar a la sala común, el único que se encontraba sentado en el sillón leyendo era Alexander, no se veía por ningún lado a Keisi o Mena, por lo cual, por unos instantes Andy respiró tranquilamente, ya que no quería escuchar aún un sermón.

¿Todo bien? — Preguntó el chico al verla

Si, ¿Por qué la pregunta?

Te ves molesta

No es nada, ya sabes… Weasley. Por su culpa estoy castigada la última semana de clases

¿Ahora qué hiciste, Green? — Sin duda tener que escuchar esa voz a veces le aterrorizaba, suspiro resignada, de todas formas sus amigos se iban a enterar

Yo no hice nada, fue Weasley…

¿Qué hiciste? — Volvió a preguntar la pelirroja

No sé cómo le hizo, pero llenó al profesor MacMillan de harina y una especie de gelatina, tengo que admitir que fue buena la broma pero… — se calló al ver la mirada de basilisco que le lanzaba su amiga — Me castigó por estar en el momento y lugar equivocado

¿Te restó puntos?

Si, sólo 15 y bueno, el bendito castigo — refunfuñó — lo positivo es que no sólo yo estaré cumpliendo eso

¿Por qué? — Preguntó curioso Alex, que dejó de leer su libro, sin duda le era más importante la historia de la castaña

Porque una chica de Slytherin, que al parecer, iba pasando también terminó en este rollo, así que no haré el castigo sola

¡Vaya! Enserio Andy, tienes muy mala suerte. Siempre terminas en líos con las serpientes

Ya sé, y realmente no me ayudas Alex

Tengo que admitir que estaba a punto de darte un sermón — comenzó Mena todavía con el ceño fruncido — sin embargo, me basta con saber que estarás castigada.

Debes estar bromeando…

No, no bromeo porque sabes que es cierto — replicó con tranquilidad —Alégrate que todavía podemos ganar la copa — dicho esto, la pelirroja subió al dormitorio de las chicas, al menos tenía razón.

Todavía no sabía qué clase de castigo sería, aunque comenzaba a pensar que sería algo sumamente aburrido, es lo único que sabían hacer los profesores. No era para nada placentero que tuviera que pasar su última semana de clases castigada y mucho menos con una slytherin, que ciertamente debía estar odiándola por meterla en un asunto que no tenía nada que ver.

[***]

Mariana Somender era una chica de primer año y no le parecía para nada correcto lo que estaba sucediendo. Llegó bastante enfurecida a las mazmorras, tenía demasiadas ganas de torturar de mil formas a esa chica Gryffindor. La gran Andy Green, que como siempre se la pasaba fastidiando a los demás con sus tontas bromas y en esta ocasión era ella la que estaba pagando sus tonterías. Sus amigos se encontraban todos sentados sin nada aparente que hacer, cada uno sumido en sus cosas cuando ella entró en la sala.

Pensé que no tardarías…

Ahora no, Adam — espetó entre dientes mientras se iba a los dormitorios de chicas

¿Qué pasa? ¿Por qué estas enojada?

¿Enojada? — estaba más que eso, estaba furiosa y con esos instintos natos para querer torturar a alguien — ¿Sabes qué pasó? —bufó, sus deseos de asesinar a esa chica leona se estaban incrementado considerablemente

No… por eso te pregunto. —Respondió Adam. Conocía perfectamente a su amiga y quizás fuera su imaginación pero había notado un brillo maligno en sus ojos.

¡Esa Gryffindor! ¡La causa de mis problemas!

¿Quién de todas?

¡Green! ¿Quién más va a ser? ¡¿Quién más se la pasa haciendo sus estúpidas bromas?!

Tranqui…

No me pidas que me tranquilice… — siseó, trataba de no perder los estribos. Estaba tratando de controlar sus emociones. Realmente necesitaba algo coherente para no irla a buscar y hacerla pagar por lo ocurrido.

De acuerdo, pero sólo dime qué te hizo porqué no entiendo nada

¡Estoy castigada!

¿Castigada?

¿Estás sordo, Adam? —la joven puso los ojos en blanco, exasperada por la situación — Si, estoy castigada por culpa de Green.

¿Te hizo una de sus bromas? ¿Ya eres su enemiga o qué?

Quizás sea la mía — susurró para si misma — No. Yo sólo iba caminando cerca del aula del profesor MacMillan. No le encuentro sentido al jueguito que tiene Weasley y Green de estarse haciendo bromas por todos lados

¿Kissy Weasley? — a estas alturas le surgieron también las ganas incontenible de golpear a su amigo.

Mejor me retiro a mi habitación, sino voy a terminar matándote también a ti

¿Yo? ¿Por qué? — de nuevo puso los ojos en blanco.

Lo único que necesitaba era estar sola y hacerse a la idea de que estaría castigada por el resto del curso escolar. Algo que evidentemente no era para nada placentero e injusto. Por unos instantes había creído que Green era otro tipo de persona a lo que había escuchado hablar, porque si, en ocasiones se topaba en la sala común a Weasley y Rookwood aunque nunca hablaban nada bien de nadie. Ahora sólo comprobaba que era una inmadura y el hecho de haber luchado con un hombre lobo no definía nada.

En la tarde mientras comían llegaron notas tanto para Andy como para la niña Somender, cuyo apellido era lo único que se sabía

"Su castigo tendrá lugar a partir de mañana a las ocho de la mañana. Ayudarán a limpiar y ordenar los libros de la biblioteca. La señora Pince las vigilara.

Prof. E. MacMillan

Solo tú Green, te metes en problemas una semana antes de salir — como siempre Mena la regañó, de nuevo.

Pero esta vez no fue mi culpa…

Deberías alegrarte que sólo te restaron muy pocos puntos

Lo sé, tengo que admitir que Weasley fue bastante inteligente, pero… ¡Agg! Tendré que levantarme temprano en sábado

Ni modos — dijo la pelirroja mientras se levantaba de la mesa

¿Por qué siempre cree que fue mi culpa? — preguntó mientras la observaba alejarse

Técnicamente lo fue — respondió Alex terminando de comer

¿De qué  lado estás Alexander?

¿Del tuyo?

A la mañana siguiente, se levantó bastante temprano y todavía algo somnolienta se cambió, saliendo del dormitorio sin hacer demasiado ruido. Moría de sueño y prefería mil veces estar en su cama que castigada por algo que ciertamente no había hecho. Caminó por los pasillo solitarios hasta la biblioteca llegando apenas unos minutos antes de la hora. La señora Pince se encontraba esperándola, ya que la otra chica de igual manera se encontraba ahí con cara de pocos amigos.

Tendrán que ordenar los libros y quitarles el polvo y ¡sin magia! — exclamó mientras les daba a ambas un plumero y un par de trapos — Y mas les vale que tengan cuidado con los libros. ¿Entendido?

Si — respondieron ambas chicas

Pueden empezar — la bibliotecaria salió de ahí rumbo a su oficina dejándolas solas

Yo empiezo limpiando este lado — dijo de pronto la niña señalando su lado derecho — Tú puedes limpiar por allá — dio media vuelta e ignorándola por completo

De acuerdo — Andy comenzó su tarea, se sentía un poco culpable y avergonzada, ya que ella debería estar sola cumpliendo el castigo.

Después de un rato limpiando en silencio, la castaña consideró que al menos debería tratar de disculparse.

Oye… — pero solo recibió silencio — amm… te apellidas Somender ¿Cierto? ¿Cursas primero? Veo que eres de Slytherin — la niña seguía ignorándola y no tenía intención de prestarle atención — Bueno… yo soy Andrea Green y soy de Gryffindor — le ofreció su mano pero la bajó de inmediato al ver que la presentación estaba resultando un asco

Sí, sé quién eres. La que siempre se la pasa haciendo bromitas que le salen mal — susurró entre dientes mientras seguía limpiando

Antes que nada, yo… emmm… te pido una disculpa — dijo mientras se pasaba su mano por su melena castaña, un claro gesto de nerviosismo; la pequeña Somender la observaba con una mirada de "¿enserio?" se mostraba bastante molesta por lo ocurrido — Toda la culpa fue de Weasley, en verdad, traté de que te quitaran el castigo, pero yo… — pero seguía siendo ignorada — No pretendía que estuvieras aquí…

¿Por qué crees que me puedes hablar? — interrumpió de pronto su discurso

Yo sólo trato de disculparme, enserio que no era mi intención

Tampoco la mía el estar aquí, realmente — espetó fríamente — No lo tenía planeado

Es que Weasley…

No es mi problema el que tengas con ella. Ni con Weasley ni Rookwood, debería estar haciendo otra cosa en estos momentos que estar limpiando libros de miles de años con una Gyrffindor.

Lo siento mucho, quizás yo podría…

Mejor cállate y sigue limpiando, no quiero que me alarguen el castigo — respondió impaciente — No quiero estar aquí contigo, quiero salir cuanto antes y dejar de limpiar libros

Sí, tienes razón, aunque debo admitir que el profesor MacMillan lleno de gelatina y harina fue divertido — sonrió burlonamente pero al ver la mirada asesina de su compañera, se calló.

¿Sabes qué es más divertido? — preguntó con algo de malicia en su voz — Que Weasley y Rookwood se están riendo de ti por una broma que sería para ellas mientras tú estás limpiando. Sí, creo para ellas es divertido que tus bromas siempre salgan mal.

Eso realmente le había dolido de una forma a la castaña, odiaba darle la razón y más a una Slytherin, pero era cierto. Siempre debía estar pagando por cosas que ni siquiera habían sido su culpa. Tenía que haberle hecho caso desde un principio a sus amigos e ignorarlas, pero ya era tarde, ahora se encontraba atrapada en un castigo con una chica que aparentemente ya la odiaba y todo, una vez más por Kissy Weasley.

Yo… tienes razón. Mejor sigo limpiando… — se enfrascó en la tarea que tenía por delante en completo silencio.

[***]

Cuando por fin salieron de la biblioteca ambas chicas cayeron en cuenta de que era muy tarde, Mariana no podía creer que realmente eso le estuviera pasando. Se le ocurrian mil formas de perder  un domingo pero, sin duda alguna esta era la más injusta y ridícula. Claramente sabía que le quitaron un día tan espléndido y al estar castigada por culpa de alguien, que además ni siquiera conocía, alguien con quien no tenía intención alguna de conocer jamás. Ahora sabía que no le agradaba.

Se encontraba cansada, fastidiada y molesta, más molesta que nadie en el castillo y a escasos segundos de explotar como bomba;  a la más mínima provocación tanto que de encontrarse a Peeves en su camino sería él quien huiría del lugar. La Slytherin además de estar enojada, dentro de su cabeza se cuestionaba varios asuntos, el castigo no era justo para alguien que no lo merecía, la habían privado de su último día de descanso antes de iniciar la semana. Se preguntaba profundamente si debía quejarse con alguien que si pudiera hacer algo, como su padre, por ejemplo. Él era un hombre tan correcto, nada paciente con este tipo de circunstancias y estricto... pero no, Mariana lo conocía lo suficiente para saber cómo iba a reaccionar y a no ser que estuviera realmente ocupado con el trabajo, él mismo vendría desde Egipto para hablar con Minerva después de recibir la noticia.

También estaba el asunto del honor y la reputación y esa advertencia que le hizo antes de iniciar el ciclo escolar "No quiero nada de problemas ni nada de malos comportamientos. Compórtate cómo quién eres: una Somender. Tú sabes a lo que vas, concéntrate en lo importante y sobre todo cuida bien las amistades que hagas. Son importantes, no compartas tu tiempo con quien no lo merece. Tu madre y yo confiamos en que sabrás diferenciarlos.Haz que me sienta... nos sintamos orgullosos, sabemos lo que vales y tú también, así que muestraselos y aprovecha esta oportunidad.Te amamos." Continuaba su camino pensando en eso y si le decía, lo menos que podría pasar es que además de molestarse con ella, mandaría a su padrino Han Moody a solucionar ese asunto; sería mejor no mencionarlo y enfrentar este acontecimiento con madurez.  Tampoco quería quedar como algo a lo que muchos llamarían niña mimada y no sería las primera vez, así que con todo y su enojo sería mejor dejarlo por la paz. Por fin al llegar, las mazmorras estaban en un ambiente relajado como siempre, estando a días de salir de vacaciones, era obvio que todos estuvieran disfrutando de ese pequeño descanso.

—¿Qué tal tu primer castigo con la chica Gryffindor? — preguntó Adam al verla entrar, al parecer no tenía nada mejor que hacer y decidió esperar a que su amiga volviera.

—Si, mira que cara traes. Anda Mariana,  platícanos cómo fue convivir con un gatito,  aunque no se necesita gran ciencia para descubrirlo. Mírate nada más  — a Holly le divertía la situación y ella no era del tipo de chicas que se privan de los placeres de disfrutar momentos como este.


—Aburrido, obviamente... nada que no sepamos de los castigos y de los Gryffindor — respondió. Lo último lo dijo bastante irritada. Seguía preguntándose por qué ella estaba castigada si no había hecho nada y por qué debía ser un castigo compartido.


— Pobrecita ¿Hasta cuando termina tu suplicio? — ella sólo los miró mal y respiró profundamente


— Será cuando terminemos de limpiar toda la biblioteca

— Guau… yo creí que sería hasta que nos vayamos de vacaciones...

— Adam, cariño. Pensé que el tonto aquí era el gorila sin cerebro que acompaña a Mark — respondió Holly dándole una palmadita en su hombro el chico, él rodó los ojos y se alejó— Está claro que hablamos de la señora Pince y puedo apostar a que el profesor MacMillan las dejaría castigadas incluso en el siguiente curso — comentó alzando los hombros

— Espero que no… — dijo Adam tratando de hacer sentir mejor a Mariana  

— Ni yo. No me agradaría que pasaras más tiempo con ella y se te pegaran las malas mañas de los Gryffindor… o su olor — dijo mientras olfateaba a su amiga dramáticamente.


— Déjame — la jóven se alejó a Holly y le preguntó —¿Ah sí? ¿Cómo cuáles?

— Pues ya sabes… son impulsivos y poseen una arrogancia que claramente no merecen. Créeme que me basta tan sólo con ver al idiota de Wood para querer pedirle que se retire y nos deje vomitar en paz o a Lovegood. De verdad tener que estar con ellos en clase es bastante indeseable —suspiró

— Sí, tienes bastante razón deberían de darnos una medalla o algo … pero no fue tan malo trabajar con Jessica — intervino Mariana en la conversación

— Pues si al final ella quería hacer el trabajo sola. Tú eres una tonta por intervenir aunque bueno si no lo hubieras hecho tal vez no hubieran obtenido tan buena nota; son salvajes, no son los más listos. Y ella tenía la creencia de que los Slytherins matabamos con la mirada o algo así — dijo recargada en el brazo del sillón esmeralda


—¿Y no lo hacen ustedes dos? — ambas chicas le lanzaron una mirada basilisco a su amigo quien instintivamente retrocedió causando una carcajadas en sus amigas — Son preciosas y no me malinterpreten tienen unos ojos divinos pero siento que estamos cayendo en esa situación de odio entre Gryffindor y Slytherin solamente por los indeseables compañeros que tenemos de esa casa… como sea, creo que ya es muy tarde y deberíamos dormir a menos que quieran hacer algo.


— ¿Algo como peinar o trenzar nuestro cabello mientras te pinto las uñas y hablamos sobre los niños que nos gustan? ¿o quién es el niño más atractivo del Castillo? — dijo Mariana a su amigo recuperando su estabilidad y sarcasmo usual.


— El más guapo es obviamente el jugador estrella de nuestro equipo de quidditch — comentó Holly como si nada


— Bien, podría acceder a darte un masaje por el día agotador que tuviste pero realmente no es mi intención entrometerme en su noche de chicas, así que me voy. Tengan una entretenida y femenina noche — dijo abandonando el lugar dirigiéndose a su dormitorio dejando en la sala a dos chicas riendo.

Después del primer castigo junto con la niña Somender, Andy realmente no sabía qué pensar o que sentir, de cierto modo le había herido un poco en cómo le había respondido. Se sentía culpable aunque ciertamente no tenía culpa alguna, Kissy al final de cuentas se salió con la suya, y ahora se encontraba castigada la última semana de clases con una niña que la odiaba.

Aquel  día, siendo un jueves espléndido que pedía salir a dar un paseo y disfrutar del sol, que ella estaba desperdiciando estando metida en la biblioteca, no quería pasar otro día así, en un momento incómodo y en total silencio, sintiendo esa antipatía de la niña serpiente. Habían pasado casi cuatro días limpiando tan exhaustivamente de la misma forma, cada una por su lado, siendo ignorada y se estaba cansando de lo mismo por lo que pensaba en encontrar otra forma de librarse el castigo, o al menos que la serpiente se fuera a hacer sus cosas tan "geniales."

Recordaba vagamente una clase que le había dado Gustav sobre cómo confundir a los demás, y se suponía que ese tipo de encantamiento todavía no lo habían visto, pero teniendo a su biblioteca andante, todo era posible. Trató de recordar lo más posible, si pudiera confundir a madame Pince y hacerle creer que ya todo estaba limpio… no, no, no. Era demasiado complicado, quizás un hechizo de limpieza… se pegó la frente con su mano, se estaba complicando más la existencia pero… su respuesta a todo eso le vino a su mente de inmediato.

Salió precipitadamente de la sala común yendo hacía el Gran Comedor, pero en lugar de entrar ahí, entró en el pasillo de lado donde se topó con una pintura de un frutero. Le hizo cosquillas a la pera, y de inmediato se transformó en una puerta. Era algo que sus amigos no sabían pero desde hacía un tiempo que entraba en las cocinas. De inmediato, varios elfos se acercaron a ella ofreciéndole pastelitos; no pudo negarse a ello, ya que era bastante temprano y no tendría tiempo de ir a desayunar.

Después de un rato, salió disparada hacía la biblioteca, casi llegó derrapando.

Llega tarde, señorita Green

Lo siento — se disculpó una vez más mientras la chica Slytherin la veía mal

Bueno, ya saben la rutina. Las dejo para que continúen su trabajo

Andy suspiró al ver que la situación no cambiaba por lo que, toda duda de lo que planeaba hacer desapareció.

Emmm… oye niña serpiente… Mariana… — carraspeó al recibir esa mirada de que no le estaba permitido hablarle como un igual — Somender… ¿Quisieras salir de aquí?

Al ver a su compañera de castigo, Mariana no pudo evitar sentirse molesta de nuevo, y en cuanto Madame Pince decidió dejarlas solas para continuar con su trabajo, ella comenzó a limpiar, aunque sabía que no importaba cuanto lo limpiara, esto sería cuestión de nunca acabar. Y así siguió, pero cuando Andy la llamó "niña serpiente" no se sintió ofendida, para nada, ya que para ella era mejor que la gente estuviera al tanto de lo que era, pero le molestó el hecho de que una Gryffindor creyera que le podía hablar así, aún después de que le había pedido que no lo hiciera; sin embargo, lo que le dijo a continuación captó su atención, después de pensarlo unos segundos.

No lo estarás diciendo en serio ¿Verdad? — dijo sin siquiera voltear a ver y sin dejar de limpiar

Sí, lo digo muy en serio. Tengo la solución perfecta para poder salir de aquí — comentó alegremente la castaña — Bueno, al menos para que tú salgas y te vayas a hacer tus "cosas" — dijo muy segura, necesitaba convencerla y sobre todo asegurarse de que no la delataría, al final era para un bien de ambas, pero no quería ni deseaba más problemas — Vamos Somender, al menos dígnate en verme. No muerdo.

Tal vez yo sí — susurró antes de voltear a verla de mala gana — ¿Sabes? Yo tampoco bromeaba… ¿Y en qué consiste tu "solución perfecta?— la niña dijo esto último en un tono de burla — Pero por supuesto que me gustaría ir a hacer "mis cosas" en lugar de estar aquí contra mi voluntad — reprochó — con una Gryffindor que sin siquiera conocerla, me metió en problemas — soltó

Eres cruel, como todas las serpientes, ¿No? No es como que me guste juzgarlos pero bueno…

El que sea o no cruel no viene al caso, ustedes dicen que no juzgan pero aun así lo hacen siempre

Digo, no te voy a obligar a que quieras aceptar mi propuesta para salir — se volteó en aquella ocasión dándole la espalda y comenzando a limpiar — realmente creí que podías confiar un poco en la idea de salir de aquí y disfrutar del bellísimo día que se asoma por las ventanas, pero si no quieres, pues no. Sin problema. Yo sigo por este lado — dijo señalando su lado izquierdo — y tú en el tuyo, cada una en sus cosas — comenzó a alejarse e internándose más en el pasillo

No me chantajees… y dime cuál es tu maravillosa idea para salir de aquí — dijo sin perder la calma ni un segundo aunque la realidad era que Andy empezaba a exasperarla un poco.

Le fastidiaba que sólo hablara y poca acción, se detuvo y no limpió más esperando, al no obtener respuesta carraspeó un poco la garganta y la observó esperando que hablara rápido.

Andy al ver ese semblante, no pudo evitar que sus labios formaran una enorme sonrisa. Lo sabía, su compañera de castigo se estaba exasperando. Hacia el mismo gesto al igual que lo hacía Mena cuando comenzaba a perder la paciencia, y eso era digno de ver. Quizás si tenía tendencias a buscar problemas…

No hay ningún chantaje de por medio, sólo se trata de que si confías en mí o no — dijo dándose cierta importancia — Como te dije, no te voy a obligar a que me escuches, así que si no confías en un inofensivo león menos confiaras en poder salir de aquí — terminó calmadamente alzando sus hombros con indiferencia

Algo me dice que me necesitas para esto de una forma u otra — comentó alzando la ceja — Si quieres te puedes arriesgar pero está claro que yo no me arriesgaría por ti, ni para salvarte la vida ni nada, pero a diferencia de ti, sé respetar y si decidí escucharte fue porque por un minuto, en verdad creí que tenías un buen plan

Dio por finalizada la charla para darse media vuelta y seguir limpiando a lado de su compañera de castigo sin darle importancia alguna a lo que había estado a punto de pasar.

Antes que Andy revelara su plan, se aseguró de que Madame Pince no estuviera cerca, y al ver que no había nadie por ahí, ni siquiera Peeves, chasqueo los dedos, apareciendo un elfo doméstico. Era como casi todos, bajito y algo regordete, y llevaba uniforme: un paño de cocina estampado con el blasón de Hogwarts y atado a modo de toga. Tenía un inusual, un mechón de pelos esponjosos, que parecía algodón de azúcar, era de un tono rosáceo, lo que le hacía parecer que no tenía orejas.

¿Me llamó, señorita?

Sí, ¿Recuerdas lo que hablamos en la mañana?

Sí, señorita. ¿Quiere que lo realice ahora?

Serías tan amable…

Lo haré en unos segundos — y con un crack, el elfo desapareció ante la mirada atónita y curiosa de su compañera

¿Entonces…? ¿Esta es la parte donde salimos corriendo? ¿O debería de llamar a Madame Pince? O, espera ya sé ¿cerramos los ojos y contamos hasta mil y cuando los abramos todo esto habrá terminado? — dijo en un tono de burla pero aún así con bastante curiosidad y si, con algo de complicidad mientras se recargaba en uno de los libreros

¡Mira! Los Slytherin si tienen sentido del humor… — espetó con cierta frialdad por la burla pero antes de que pudiera decir algo más, de nuevo se escuchó un sonoro crack, apareciendo el elfo

Ya está señorita Green… — al escuchar su apellido hizo una mueca

¿Cómo te pedí que me dijeras?

Andy, señorita — el elfo se ruborizo un poco

Muy bien, entonces ¿ya quedó?

Sí señorita — respondió haciendo una reverencia

De acuerdo. Si quieres puedes llamar a Madame Pince y al profesor MacMillan y decirles que ya terminamos

¿Enserio?

Verás — comenzó al ver la cara de sorpresa y confusión de su compañera — tendrás el privilegio de que un ingenuo y burlonezco león te cuente un secreto y que ni siquiera sus amigos cuentan con ello. Espero que en un futuro, una serpiente como tú, Somender, valore este voto de confianza que estoy por darte.

>>Hace años, la familia de mi mejor amigo tuvo un elfo doméstico — carraspeó un poco para evitar que las lágrimas llenaran sus ojos, porque no lloraría enfrente de un Slytherin — Por ciertas cuestiones… — de nuevo se aclaró la garganta — Decidieron darle la libertad, sin embargo, tampoco querían abandonarlo y dejarlo a su suerte, significaba mucho para ellos, así que quisieron que nos sirviera a mi familia y a mí. Bueno, yo no podía… — le estaba costando mucho poder hablar sobre eso, como siempre ocurría al hablar de Dave.

>> Decidimos que lo mejor que podíamos hacer  era mandarlo a Hogwarts, al fin que el castillo siempre requiere de ayuda, y accedió a venir aquí. Este elfo doméstico, este — dijo tomándole la mano con cariño — se llama Gludy, y accedió a ayudarnos a limpiar todos los libros restantes con magia, y está dispuesto a confundir a Madame Pince y al profesor, en caso de ser necesario aunque no le pediría eso — añadió rápidamente — no quiero que se meta en problemas por mí y menos que se aleje… yo… casi siempre que puedo lo visito, y viceversa.

>> Así que eso es mi "brillante" idea

Mariana quedó en silencio después de escuchar la historia de Andy y por fin agregó

Algo peculiar nuestro sentido del humor, diría yo. Los Gryffindor no son sólo unos narcisistas por lo que veo — hizo una pausa para observar a la criatura que se suponía les había ayudado — Entonces… ¿Quieres que los llame? — añadió

Si, hazlo

¿Segura?

Entre más pronto vean que terminamos, más rápido estarás lejos del alcance de alguien que te metió en problemas y así podrás hacer tus cosas — comentó como si nada

De acuerdo, voy por ellos. Y por cierto — dijo antes de salir a buscarlos — fue muy generoso de parte de los padres de tu amigo a dejarte conservar a su elfo, una criatura bastante noble y talentosa — dijo mientras miraba al pequeño Gludy

Lo sé — volteó su rostro esperando a que las lágrimas no salieran de sus ojos, no le gustaba para nada perderse en los recuerdos.

Tenía que desviar sus pensamientos si no quería ponerse mal, y que por ende, sus amigos estuvieran de preguntones. Gludy sabía todo lo ocurrido, no existían los secretos y sabía lo que la castaña estaba pensando, por lo que hizo aparecer discretamente un pañuelo.

Gracias Gludy — carraspeó de nuevo ya que su voz sonaba algo ronca — te puedes retirar, pronto iré a verte o ya sabes, puedes verme cuando quieras

Gracias señorita, así lo haré

Gludy — llamó Mariana al elfo antes de que este pudiera desaparecer, por lo cual la criatura la miró — Gracias por ayudar — el elfo le sonrió a modo de respuesta, desapareciendo con un crack. La niña podría ser todo pero jamás sería descortés o mal educada, mucho menos con alguien que la estaba ayudando — Bueno Green, veamos si tu maravilloso plan funcionó

Ten un poco de fe, Somender

Pues espero que ese plan logre sacarnos rápidamente a las dos de aquí… me gusta la biblioteca pero no así — comentó en tono neutro al darse cuenta de la actitud de la leona.

Fue directamente a la oficina de la bibliotecaria, mientras que esta a su vez llamó al profesor mediante polvos flú, que de inmediato se apareció. Ambos quedaron muy sorprendidos por cómo se veía la biblioteca. Por unos instantes, el profesor MacMillan dudó de la veracidad de todo.

¿Las dos lo hicieron?

Si, profesor — respondió Andy, por fortuna había logrado controlarse lo necesario para que todo fuera creíble — tuvimos que hacer a un lado la rivalidad — comentó observando a su compañera — pero de igual forma, si cree que hicimos magia, puede comprobar las varitas; aunque siendo honesta, dudo que ninguna de nosotras tenga todavía el nivel de magia para esto y quiera meterse en más problemas

Dijo sin magia y nosotras le hicimos caso

Está bien — dijo alzando las palmas de la mano pidiendo calma — al parecer, trabajaron muy duro. Se pueden ir. Para la próxima tengan más cuidado en quien hacer sus bromas

No se preocupe, no volverá a suceder

De acuerdo, ahora retírense — ambas comenzaron a caminar ante la mirada atónita de la bibliotecaria, sus libros estaban impecables — Y Green,  Somender… — ambas voltearon — Buen trabajo

Dicho esto, salieron de la biblioteca, y lo único que pensaba Andy era que debía darle un regalo a Gludy por su ayuda, al final todo había resultado bien.

Te libre del castigo — mencionó como si nada — lamento mucho en haberte metido en problemas

Bueno, igual no fue tan malo… — respondió algo indiferente — seguiríamos limpiando sino fuera por tu amigo, así que… no estuvo mal — comentó Mariana prácticamente tratando de hacerle saber que ya todo había terminado, y no tenía ningún tipo de resentimiento hacía ella — Supongo que también tendrás cosas que hacer ¿No?

Ehh… si, algunas cosas — suspiró, seguía preguntándose por qué tenía que afectarle tanto hablar de Dave, o todo lo relacionado con él — Espero que disfrutes del día, Somender

Mariana notó que Andy se había puesto rara pero recordó que no era nadie para poderse meter en eso, así que trató de ser breve.

Ah sí, te lo aseguro. También espero que lo aproveches Green. Hasta luego — se dirigió tranquilamente a las mazmorras, volteando ocasionalmente hacía atrás para mirar a la chica, que se había quedado ahí.

Ansiedad. Comenzaba a ponerse ansiosa, resultado de pensar tanto en recuerdos dolorosos; sentía que le faltaba un poco el aire, obviamente no podía llegar así a la sala común ni siquiera ir a otro lado en donde estuvieran sus amigos… Amshel quizás se enteraría de inmediato, al final con él no existían los secretos. Respiró varias veces para tratar de calmarse, estuvo tentada en llamar de nuevo a Gludy pero no quería ni deseaba meterlo en problemas, tampoco era como si se llevara tan bien con los demás elfos.

Trató de serenarse y así poder largarse de ahí antes de que Filch o la señora Norris apareciera y la castigara tan sólo por respirar.

Mariana no sabía qué pensar, todo lo recién ocurrido había sido bastante peculiar. Lo que sí sabía era que tampoco quería entrometerse en nada que no fueran sus asuntos, y menos con una persona como Andrea Green, quien después de todo era una simple compañera de castigo y con quién no compartía absolutamente nada más. Pero era raro. No podía negarlo, del mismo modo que no podía afirmar nada, apenas la había conocido bajo desafortunadas circunstancias y sólo la dejaban ahí parada con un extraño sentimiento.

Debía alegrarse de que se libró del castigo y de que la niña Gryffindor había cumplido su promesa, ella la había metido en ese lio y de igual forma la sacó de él, sin embargo, estaba dándole vueltas al asunto. Le inquietó su actitud.

— ¡Vaya! si que llegaste temprano el día de hoy — dijo Adam bajando las piernas de la mesa de centro mientras apartaba la vista del libro que leía.

Permanecía sentado  en el sillón negro de la sala, Holly estaba a su lado matando su constante aburrimiento debido a la ausencia de su amiga y a falta de alguien a quien molestar, ni siquiera se encontraba ahí April, que siempre se les pegaba como chicle al zapato.

— Terminamos el castigo de una vez por todas — respondió alzando los hombros y con una sonrisa que de inmediato se borró


— ¿De verdad? No te ves muy feliz y por sentido común que a ti no te falta deberías estarlo a menos que… ¿pasó algo?

— Por supuesto que está feliz, sólo es que igual está algo cansada por todos estos días de agonía pagando un castigo con una compañía que no la merecía — dijo Holly mientras se levantaba del sillón y caminaba hacia su amiga para abrazarla — No es que dude de tu capacidad y de verdad que siempre me sorprendes pero ya dime ¿Cómo hiciste para convencer a la niña felino de hacer el trabajo por ti? — preguntó

— Creo que sería lo correcto decir que… en realidad fue ella quien lo solucionó — confesó Mariana rascándose nerviosamente el codo

— ¡Por los calzones de Merlín! No me digas que ella, además de meterte en ese problema tambien te... ¿Te obligó? — Se exaltó el chico mientras cerraba de una vez por todas el libro que tenía en las piernas y se acercaba a las chicas

— ¿Qué? No, claro que no… ¿por quién me tomas ?

— Si amigo, ¿Con quiénes crees que estás tratando? — Se ofendió a lo que Mariana agregó

— A veces me sorprende lo que puedas pensar de mí en esa cabecita tuya — lo miró con una fingida decepción y caminó hacía el fondo de la sala — Pero no fue así, muy lejano a lo que se les hubiera ocurrido y créanme que no lo esperaba, pero Green hizo algo brillante, no me miren así... — dejó de observar a sus incrédulos amigos y caminó recordando el motivo por el cual se sentía curiosa e intrigada — simplemente ella sugirió algo para que termináramos de una forma rápida y eficaz — aunque no habían quedado en nada ni se debían nada, no sabían si se agradaban o no, ella decidió que no les diría ni siquiera a sus amigos sobre Gludy y su extraña aparición o el favor que les hizo.

— Mariana… no es que no te crea pero ¿de verdad estás segura que no la mataste o algo?

— Si,  aunque Adam lo haga sonar como algo malo créeme que nadie aquí te juzgaria. Tal vez te admirarían. Entonces cuéntanos

— Eso sería cumplir con la fantasía de varios compañeros de nuestra amada casa — rio  — No. No lo hice y sigo sin saber por qué siempre piensan lo peor de mí — respondió Mariana entre divertida y haciendo su característico gesto.

Sus amigos intercambiaron miradas hasta que él habló

— Bueno… al menos ya no estás castigada

—No, ya no. Es realmente genial y me lo merezco — y eso le alegraba por completo pero todavía tenía sus dudas con respecto a su compañera. Quizás debería no darle importancia a eso — ¿No tienen hambre ?

[***]

La última semana transcurrió bajo un sol radiante y abrasador, Andy bajó sola a la fiesta de fin de curso, a pesar de que siempre le alegraba ver a Gludy, no podía evitar sentir nostalgia por recordar a Dave. Sus amigos ya habían bajado a la cena y cuando llegó, el Gran Comedor ya estaba lleno. Sin duda, por fin hasta cierto punto su buena conducta había funcionado. Estaba decorado con los colores de Gryffindor, de escarlata y dorado y un gran estandarte cubría la pared de la mesa alta, mostraba un león.

¡Otro año se va! — Dijo alegre la profesora McGonagall — Esperamos que hayan aprendido mucho este curso, y que este verano sirva para que descansen y regresen con las ganas de seguir aprendiendo más.

>>Hay que entregar la copa de la casa y los puntos ganados son: en cuarto lugar, Hufflepuff, con trescientos cincuenta puntos; en tercer lugar Slytherin con trescientos ochenta y dos; Ravenclaw tiene cuatrocientos cuarenta, y Gryffindor, cuatrocientos ochenta. Por lo tanto la copa de la casa le pertenece a… ¡Gryffindor!

Una tormenta de vivas y aplausos estalló en la mesa de los leones, y alguien que hubiera estado en la puerta del Gran Comedor había creído que se había producido una explosión, tan fuertes eran los gritos que salieron de la mesa de Gryffindor.

Nunca, jamás, olvidaría aquella noche. Era el turno de Andy de fastidiar un poco a su amigo Gustav por haber ganado la copa, aunque casi no recordaba ya que tenían que recibir los resultados de los exámenes, pero estos llegaron. Por fortuna pasó, al igual que sus amigos con buenas notas. Muy pronto llegó el momento de volver a casa en el expreso de Hogwarts; y de pronto, sus armarios se vaciaron, sus equipajes estuvieron listos… todos los alumnos, sin excepción recibieron notas en las que los prevenían para que no utilizaran la magia durante las vacaciones.

Ya Hagrid estaba allí para llevarlos en los botes que cruzaban el lago. Subieron al expreso de Hogwarts, charlando y riendo, mientras el paisaje se volvía más verde y menos agreste.

Mena, Andy, Gus, Alex, Keisi y Amshel tuvieron todo un compartimiento para ellos. Aprovecharon al máximo las últimas horas en que les estaba permitido hacer magia antes de que comenzaran las vacaciones. La castaña reía y disfrutaba y más cuando le recordaba la copa recién ganada a su amigo, aunque él argumentaba con que había ganado su primera copa en su primer año como jugador de quidditch, pero eso no le importaba, consideraba que ella era una buena guardiana y ya tendría la oportunidad de ser campeona con su equipo.

El compartimiento estaba lleno de risas, y disfrutaban de las golosinas, era inevitable que Andy dejara de comer, se había vuelto más glotona desde que la pelirroja le había regalado los panecillos; apenas se iba a llevar precisamente un pastelito de chocolate a la boca cuando vio pasar a su ex compañera de castigo, la chica Slytherin. Tenía el impulso de salir y saludarla, no sabía por qué, así que se guardó el panecillo y salió excusándose con sus amigos.

¡Hey! Mariana… Somender — rectificó al recordar que no le agradaba

Hola Green — saludó amablemente al percatarse quien le estaba hablando — ¿Se te ofrece algo?

Ehhh… bueno, yo sólo quería saludarte… — respondió nerviosamente — Sé que no te llevaste buena impresión de mí por lo del castigo pero…

¿Cómo está Gludy? — interrumpió con una pequeña sonrisa

Bien, creo… No siempre tengo oportunidad de despedirme de él, ya sabes, por lo del banquete de despedida y esas cosas

Oh bueno, espero que se encuentre bien, al final fue él quien nos ayudó

Si, lo sé. Será mejor que regrese con mis amigos…

Sí, yo también

Espero que tengas unas excelentes vacaciones

Igual tú

Toma — dijo Andy sacando de su bolsillo el panecillo — Un gesto de disculpa por haberte metido en problemas este curso y créeme que no está envenenado

No lo creo, gracias

Bueno, supongo que nos veremos después. Que tengas un excelente verano

De igual manera te deseo lo mismo — la castaña sonrió y dio media vuelta — Y Green…

¿Sí?

Felicidades por haber ganado la copa de las casas

Gracias — sonrió ampliamente — Nos vemos

Andy entró en su compartimiento, al igual que Mariana en el suyo, que curiosamente estaban bastante cerca, y que ninguna de las dos se había dado cuenta. Durante el resto del viaje, comieron las grageas de todos los sabores, pasaron a toda velocidad por las ciudades de los muggles, se quitaron la ropa de magos y se pusieron camisas y abrigos. Bajaron en el andén nueve y tres cuartos de la estación de King Cross. Tardaron un poco en salir, mientras que un viejo guarda estaba al otro lado de la taquilla, dejándolos pasar de dos en dos o de tres en tres, para que no llamaran la atención saliendo de golpe de una pared sólida, pues alarmarían a los muggles.

Cada uno no tardó mucho en detectar a sus respectivas familias, Andy de inmediato vio a sus padres junto a su pequeña hermanita, y antes de partir se despidieron. Amshel le guiñó un ojo con complicidad mientras que Mena y Keisi la abrazaba, Gustavo le estrechó la mano y Alexander besó su mejilla. Esperaban que fuera un buen verano y que no fuera aburrido, después de todo, todavía quedaba una incógnita sobre lo que pasaría el siguiente curso.

[***]

A muchas millas de distancia, mientras que la fresca neblina que presionaba contra la ventana de las casas, y apenas con un imperceptible "pop" una delgada y encapuchada figura se apareció de la nada, en la orilla del río.

La figura pareció estar orientándose, luego se alejó con zancadas rápidas y ligeras, con su capa remendada y crujiendo contra el pasto. El bosque de Epping era el lugar perfecto para ocultarse, aquella zona boscosa que se encontraba al sureste de Inglaterra. Creciendo sobre una cordillera baja entre los valles que formaba los ríos Lea y Roding y cerca, había una pequeña choza, tenía cegadas con tablas algunas ventanas, al tejado le faltaban tejas y la hiedra se extendía a sus anchas. Con un segundo y más fuerte "pop" otra nueva figura encapuchada se materializó.

¡Espera! — Su chillido sobresaltó a un pequeño zorro que salió corriendo

¿Qué?

Por un momento creía que era alguien más, quizás un auror

¿Un auror? Estamos solos, nadie conoce este lugar — respondió entrecerrando los ojos y con cierta obviedad

¿Para qué me hiciste venir? — El hombre abrió la puerta de la cabaña, el otro individuo no estaba del todo seguro de entrar y más aún, permanecer a solas con él — ¿Aquí vives? — Preguntó con cierta voz despreciable — Es un chiquero

Pero bastante seguro — respondió con una especie de gruñido

¿Para qué me llamaste?

Sabes muy bien para que te llamé — por supuesto que lo sabía, rio nerviosamente, no estaba del todo convencido

Si bueno… realmente no estoy seguro de poder confiar en ti. Los tipos como tú suelen estar equivocados — jadeó, sus ojos brillaron momentáneamente bajo la capucha mientras seguía mirando alrededor para verificar que realmente estuviesen solos

¿Acaso me temes, Avery? — de nuevo una risotada en forma de gruñido se escapó de su garganta — cuéntame ¿Qué tan fabulosa es tu vida? — el hombre esperó a que su invitado dijera algo, sin embargo, no dijo nada — ¡Es cierto! ¿cómo lo pude olvidar? Vives escondiéndote ¿Qué tal son los muggles?

Cállate — gruñó Avery retirando su varita debajo de su capa, sosteniéndola amenazadoramente en la cara del otro

Vamos, hazlo — el hombre se acercó más a él — me encantaría ver cómo te pudres en azkaban. —Respiró profundamente, aspirando el nauseabundo olor que desprendía aquel hombre, bajando su varita como si fuese una navaja.

¿Qué es lo que quieres de mí?

Así me gusta —  Se le dibujó una sonrisa burlona todavía por debajo de la capucha,  cerrando por completo la puerta con un chasquido detrás de ellos — Tú sabes lo que quiero

¿Mis servicios? — Avery trató de mofarse pero la seguridad que había adquirido se esfumó de inmediato

No confías en mí — puso sus manos sobre el mango de una silla, sonriendo con el ceño fruncido — Te doy la oportunidad de que me digas lo que piensas ¿A qué se debe que no confías en mí?

Por varios motivos — dijo él en voz alta, andando por detrás del sofá arruinado — Según los de tu comunidad apoyaba al señor oscuro… no recuerdo haberte visto en la batalla. ¿Por qué no peleaste a su lado? ¿Qué has estado haciendo estos años? Tu hermano ya era parte de nosotros ¿Por qué nunca tuvo intención de buscar al Señor Oscuro cuando este cayó? — hizo una pausa, su pecho se desinfló rápidamente mientras que su acompañante solo sonrió.

Antes de que yo te responda… oh claro que te responderé, puedes llevar mis palabras a los otros, quienes susurran a mis espaldas y me maldicen por lo bajo por no acompañarlos en su terrible vida — Avery se quedó en silencio esperando una respuesta viéndose un poco dubitativa — Preguntas del por qué yo no estaba peleando a su lado, pues déjame desmentirte. Yo estuve ahí, cumpliendo mis órdenes, o caso ¿No recuerdas quien te salvó de último momento de una maldición asesina? — asintió con la cabeza imperceptiblemente y luego abrió su boca, pero lo previno — Preguntas por qué mi hermano no hizo nada para encontrarlo cuando desapareció. Por la misma razón que tú mismo no lo hiciste. Creyó que estaba acabado, así que sólo estábamos viendo por nuestros propios intereses, debo admitir que no era gran cosa hasta que el mismo Señor Oscuro nos ofreció más pero así fue.

Sigo sin ver la gran lealtad de la que te mofas

¡Piensa Avery! Usa un poco el cerebro — respondió impaciente — ¡Piensa! Nunca nadie me había visto, ni siquiera sabían que mi hermano tenía familia. Era una ventaja permanecer en las sombras, actuar en silencio y sin que nadie se interpusiera en nuestro camino.

¿De qué ha servido?

He sabido jugar bien mis cartas — dijo tranquilamente — Entre menos sepan que existo mejor sabré moverme. Piénsalo Avery, para vencer a tu enemigo no necesitas que todo el mundo lo sepa, ni mucho menos que sea gran cosa. Si algo aprendí del Señor Tenebroso fue a manipular las cosas a su antojo, y eso haré; atacaré de una forma que ni ellos mismo sabrán de nada, hasta que estén suplicando piedad, y eso quiero antes de matarlos. Quiero hacer sufrir a cada uno, quizás eso te motive a ti también. Que paguen la miserable vida que llevas entre los muggles, ¿o no? Allí descansa mi gran valor y lealtad hacia el Señor Oscuro

¿Qué quieres que haga?

Así me gusta... primero reúne a todos, los más discreto posible. Búscalos y encuéntralos, así sea de la forma más muggle, no quiero que tan pronto el Ministerio meta sus narices

¿Y tú? ¿Qué harás?

Ya lo verás




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