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Plumas de Fénix » Capítulo 19
Plumas de Fénix (R13)
Por andypotter92
Escrita el Miércoles 20 de Mayo de 2015, 17:28
Actualizada el Domingo 10 de Febrero de 2019, 23:41
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Capítulo 19

A pesar de tener tiempo suficiente para los próximos exámenes, como siempre los profesores hacían el recordatorio a cada uno de sus alumnos de que debían comenzar a estudiar y por supuesto que habían varios estudiantes que comenzaban a quejarse de tener que cambiar su tiempo libre para sumergirse en las páginas de tantos libros. Las clases comenzaban a ser tediosas y en ocasiones aburridas con tantas teorías que debían aprenderse, hechizos y fechas importantes, memorizar ingredientes de pociones y demás, todo con tal de aprobar los exámenes.

El tiempo que Amshel y Andy compartían juntos era casi siempre diversión aunque igual compartían momentos en donde se iban a la biblioteca a realizar los deberes necesarios por lo que así, la castaña podía evitar que le dieran lata con ello. Realmente ella no se esperaba ser tan sociable, a veces pasaba tiempo con Mena, Gus, Keisi y Alexander aunque otros los pasaba con su capitán Gavin. Como resultado de esto habían corrido ciertos rumores, que realmente no le daban importancia y menos siendo tan pequeña como para andar pensando en romances o algo así, de cualquier modo su vida estaría llena de rumores debido a lo ocurrido en la batalla del castillo.

Algo en lo que tenía que agradecerle a Weasley era la paciencia que había logrado desarrollar, quizás por esa razón le restaba importancia a todas las habladurías que se daban en torno a ella, aunque igual a la última broma fallida hacía su persona, la hacía estar más atenta hasta en su propia sombra.

—    Hecho de menos esos días en el bosque — dijo Andy una vez mientras estaba estudiando con Amshel en una aula vacía

—    Ya falta poco para las vacaciones Green, no desesperes

—    ¿No podríamos ir a dar una vuelta o algo?

—    Sabes que aquí no puedo

—    Sería divertido — respondió con un largo suspiro, a veces para la castaña le resultaba muy tedioso estudiar, solía ser algo perezosa

—    Y dime ¿qué tal van las cosas con Weasley y Rookwood?

—    Pues tu dímelo, tu lees los pensamientos ¿traman algo contra mí?

—    Pues hasta el momento nada

—    Qué bueno que me advertiste de su última broma sino ahorita estaría llena de pelo — dicho eso ambos comenzaron a reír.

Mena tenía mala espina sobre el chico Santino, todavía le intrigaba de algún modo su comportamiento, era eso o que en definitiva no le agradaba que hablara demasiado con sus dos mejores amigos; por algunas extraña razón sentía que le dejarían de hablar por estar con él y eso no lo iba a permitir.

Tenía rato que no veía ni a Gustav ni a Andy, por lo que intuía que estaban juntos con su queridísimo amigo Santino, y por lo general, siempre se encontraban en el patio del colegio. Fue hasta ahí, y efectivamente no se equivocaba, los tres estaban charlando tan animadamente preguntándose que era eso que los hacía reír demasiado. La pelirroja los observó muy atentamente logrando vislumbrar como Amshel sacaba una pequeña botellita de ¿Poción? ¿Qué era eso exactamente? Sus amigos la observaban maravillados y se estaba preguntando si eso era lo que los mantenía de algún modo hechizados. No lo podía permitir.

Ellos eran sus amigos, como decían ella tenía derecho de antigüedad. Conocía a Gus desde hacía mucho tiempo y ni se diga de Andy. No iba a permitir que ese tal Santino les hiciera daño o algo peor… sus pensamientos de paranoia se detuvieron cuando se imaginó a su mejor amigo, el chico más inteligente ser "hechizado" por alguien, así que igual, ella estaba exagerando un poco, sintiendo celos irracionales, aunque tampoco sentía que estaba lista del todo para darle una segunda oportunidad al niño Ravenclaw.

Le daría un cierto tiempo para que la convenciera de que era una persona de fiar y trataría de ser tolerante, al menos por el bien de sus amigos, pero lo mantendría vigilado.

[***]

El verano estaba por llegar a los campos del castillo. El cielo y el lago eran del mismo azul claro y en los invernaderos brotaron flores como repollos. Por las ventanas se podían ver a Hagrid, cruzando el campo a grandes zancadas con el viejo Fang detrás, mientras que en el interior del castillo, los profesores insistían con los exámenes.

En la primera clases del día que tuvieron, Encantamientos. A los diez minutos de empezada la clases, el profesor Flitwick les recordó que los exámenes comenzarían el 1 de junio, y sólo faltaba dos semanas para ello.

—    Los exámenes tendrán lugar como de costumbre, y confío en que estén todos estudiando duro

¿Qué había aprendido durante aquel curso? Se preguntaba distraídamente Andy mientras garabateaba en su cuaderno. Lo único que le llegaba a la mente eran las veces que había estado castigada por bromas, y que debía cuidarse por si las serpientes tramaban algo en su contra. Realmente no le venía a la cabeza ni una sola cosa que pudiera resultar útil en un examen. Dio un largo suspiro mientras arrancaba un pedazo de pergamino, escribiendo en el y pasándosela a su amigo Amshel, que en ese día se sentó a su lado.

Estoy aburrida

Presta atención a la teoría sino reprobaras — escribió el niño disimuladamente

Podemos practicar después

No me distraigas

En verdad me aburro— garabateó también dibujando una carita triste

—    Green… — susurró

—    Santino…

Por el resto de la clase, mientras todos practicaban, la castaña se la pasó molestando a su amigo, quien increíblemente se mostraba muy paciente con ella, aunque algo cansado; no había oportunidad de que les llamaran la atención y eso lo aprovecho aún más la niña. Al término de la clase, mientras iban camino hacía el gran comedor para la comida, Andy no pudo evitar seguir molestando a Amshel, hasta que llegó un punto en que lo fastidio.

—    Basta. Me molestaste toda la clase, eres como un remolino

—    Llévame a volar

—    Sabes que no puedo

—    Por favor, ¿sí?

—    No puedo, estamos en el castillo y además debemos estudiar para los exámenes

—     Solo una noche, por favor.

—    No…

—    Anda — seguía rogando tomando asiento en la mesa

—    ¿Qué gana el vampiro a cambio? — preguntó casi comenzando a ceder

—    Mi felicidad — Andy puso la mejor cara tierna posible, con una sonrisa que denotaba triunfo al ver el semblante rendido de su amigo

—    Osh

—    ¿No me quieres hacer feliz?

—    Los humanos y sus caprichos

—    Me dijiste humana — afirmó dramáticamente

—    Green…

—    Eres un cruel

—    ¡Bien! — dijo en un tono alto — te llevaré a volar — susurró — siempre y cuando te comportes y estudies

—    Define comportarse

—    Qué dejes de fastidiarme con lo mismo

—    Ohh, lo consideraré

—    Eres increíble Andy Green

—    Lo sé, Santino. Lo sé

Tanto Amshel como Andy acordaron verse más tarde, el niño la vería justo afuera de la sala común de los leones, así para evitar que alguien los viera, además que le pidió extremo cuidado y cautela a la hora de salir. La mayoría de sus amigos se encontraban en la sala común tratando de estudiar mientras que la castaña se encontraba recargada en sus libros mientras que su mirada se perdía a las afueras, en los terrenos.

—    ¿A qué horas piensas estudiar? — preguntó Mena dejando sus apuntes de lado

—    Luego

—    Luego ¿A qué horas?

—    Cuando tenga ganas — dijo observando su reloj — tengo que irme, nos vemos luego —dicho esto salió bajo la atenta mirada de su amiga. Algo tramaba, y la conocía bastante bien para no darse cuenta de ello.

Tenía una mala espina sobre ello, esperaba que no se metiera en problemas, pero al final nunca se sabía con ella. Retomó sus estudios, ya averiguaría más tarde, además que igual ella tenía que salir, tenía práctica con Gustav.

Green y Santino llegaron a la cabaña de Hagrid, se podía escuchar los leves ladridos de Fang, a pesar de estar viejo todavía mantenía su alegría a ver los pocos estudiantes que le caían bien. Trataron de pasar inadvertidos, la mayoría de los estudiantes se encontraban dentro quizás estudiando o tan solo en sus respectivas salas comunes. Caminaron un poco penetrándose en el bosque, ambos habían encendido la luz de la varita mágica pero no era necesario gracias a las habilidades de Amshel

Caminaron unos quince minutos, sin hablar, con el oído atento a otros ruidos que no fueran los de ramas al romperse o el susurro de las hojas. Más adelante, cuando el bosque se volvió tan espeso que ya no se veían las estrellas del cielo y la única luz provenía de la varita, Amshel creyó prudente que podían por fin sobrevolar los árboles, dejó que Andy se trepara en su espalda y estando listos, sus pies se despegaron del suelo.

Dejaron que el frío viento golpeara sus rostros, dejaron el colegio y los próximos exámenes atrás para poder disfrutar de la vista, a pesar de ser el bosque prohibido. Tuvieron la suerte de ver un par de unicornios, y por fortuna no se toparon con ninguna otra criatura mágica ni terrorífica, y eso les alegraba a ambos, ya que tenían la misma fobia: las arañas.

Siguieron volando un rato más hasta que vislumbraron un pequeño lugar, algo lúgubre y solitario, consideraron que sería algo seguro, además si se avecinaba algún peligro el niño Santino lo sabría. Redujo la velocidad y por fin aterrizó, Andy bajó de su espalda observando todo, el cual ciertamente era hermoso.

—    Guau, esto es… — expresó la castaña hacía su amigo, de quien sólo veía sus ojos, que reflejaban la luz de la varita

—    ¿Hermoso?

—    Si ¿Cómo es posible siendo el bosque prohibido?

—    Técnicamente se llama así por los peligros de las criaturas que representa para nosotros — explicó observando el lugar

—    Ajá ¿Y eso que tiene que ver?

—    Que eso no significa que todo deba ser feo, Green

—    Tienes razón… Vayamos a ver 

—    No podemos…— no le agradaba esa idea, quizás tenía habilidades increíbles pero no estaba del todo seguro estando en un lugar desconocido

—    Ya estamos aquí

Comenzaron a andar, no podían avanzar muy rápido porque había tocones y raíces de árboles en su ruta, apenas eran visibles en la oscuridad. Caminaron durante una media hora por lo menos; las túnicas se les enganchaban en las ramas bajas y en las zarzas.

—    Espero que esto no nos delate — mencionó Amshel al ver una rasgadura en su túnica

—    Nadie lo sabrá

Al cabo de un rato notaron que el bosque comenzaba a hacerse más denso; los arboles era más nuevos y frondosos, y a medida que el camino descendía siguiendo un pliegue de las lomas y de unos setos profundos de avellanas. Un arroyo de agua cristalina, decorada con varias flores llenas de color que imaginaban se verían más hermosas con la luz del día, y con algunas otras extrañas plantas que no se atrevieron a tocar.

Vadearon el arroyo y salieron de prisa a un amplio espacio abierto, cubierto de juncos y sin árboles. Poco más allá había otro cinturón de árboles, en su mayoría robles altos y algunos olmos y fresnos. El suelo era bastante llano, con poca melaza, pero los arboles estaban demasiado juntos y no permitían ver muy lejos. Unas ráfagas súbitas hacían volar las hojas, era agradable sentir el soplo del viento; quedando fascinados por aquel paisaje que consideraron por tomarlo como su segundo lugar favorito en donde pudieran escapar. Decidieron que quizás pudieran volver otro día por lo pronto debían volver antes de que oscureciera por completo y por ende alguien se diera cuenta que se encontraban fuera sin permiso, y más aún en el bosque prohibido.

Regresaron sobre sus pasos para que así Amshel pudiera retomar el vuelo, todavía no oscurecía pero ya no faltaba mucho para que el cielo se llenara de estrellas. Al bajar por completo, localizaron la salida del bosque, trataron de rodear la cabaña de Hagrid hacía los invernaderos y pasando cerca del lago negro y entraron como si nada al castillo, sin haberse percatado que alguien los había visto.

Mena se encontraba en shock, no podía entender cómo es que tanto Andy como ese niño Santino estuvieran volando y sin ¡escobas! Esto le resultaba sumamente extraño; lentamente la idea de la pócima cobraba más fuerza ¿Sería eso, lo que le daba poderes? No era la primera vez que pensaba que algo más que magia, tenía ese niño. Cada que se encontraba cerca de él, sentía la extraña sensación que le leía los pensamientos, y eso que no mantenía algún contacto directo a sus ojos, porque hasta donde recordaba, ese era un requisito indispensable para la legeremancia.

Y ahora que lo pensaba, aquella vez en la que tanto Weasley como Rookwood quisieron atacarla por la espalda… él tenía una mirada escalofriante. Todos esos pensamientos la acompañaron hasta que llegó a la sala común, esperaría a que llegara su amiga y no tardó mucho en hacerlo.

—    Hola — saludó la castaña apenas entró por el retrato mientras que la pelirroja se encontraba sentada enfrente de la chimenea

—    ¿Dónde estabas? — preguntó Mena sin levantar la vista de las llamas que chisporroteaban

—    Por ahí…

—    Haciendo ¿qué?

—    Estudiando — dijo con simpleza mientras tomaba asiento a su lado  

—    ¿Y puedo preguntar con quién?

—    Con Amshel — tomó el Profeta que alguien había dejado en el sillón — estuvo fastidiándome con lo mismo, así que le hice caso — comentó mientras se perdía detrás del periódico

—    Ah ya veo — el tono de voz de Mena era algo indiferente pero con cierto recelo que no notó Andy

—    ¿Y tú? ¿Dónde te metiste toda la tarde?

—    Igual, anduve repasando con Gus

—    ¿Sabes dónde están los demás?

—    Supongo que en el Gran Comedor cenando o quizás dormidos, no lo sé

—    Oh cierto, perdí la noción del  tiempo. — Se levantó del sillón y luego se estiró dejando a un lado el Profeta — Bueno, entonces iré a buscarlos y aprovecharé para comer algo, muero de hambre. ¿Vienes? — la chica ya se encontraba a punto de salir  

—    No, estoy cansada, me voy a dormir

—    De acuerdo, que descanses

Andy salió de la sala común dejando absorta a su amiga, necesitaba saber a ciencia cierta qué era lo que le daba esos poderes al chico Santino, no podía permitir que sus amigos corrieran riesgo pro ninguna circunstancia, por lo que ahora más que nunca estaba decidida a saber que era lo que contenía aquella pócima.

Y su oportunidad llegó justo un par de días después, cuando iban hacía los invernaderos para la clase de Herbología, no prestaba atención a lo que hablaban Alexander y Keisi, sólo mantenía su vista en la botellita que le sobresalía de su túnica, aceleró su paso y estando a unos palmos de él, logró tomarla sin que nadie se diera cuenta ni siquiera una ligera sospecha de lo ocurrido. ¿Qué haría con ella? ¿La llevaría a su abuela? No sabía con exactitud qué hacer, quizás solo guardarla y tratar de averiguar que era.

Amshel no se había percatado de absolutamente de nada, estaba tranquilamente con sus amigos esperando a que la profesora Sprout apareciera, y preguntándose qué clase de planta verían ese día. No era un día tan caluroso sin embargo con el paso de la clase comenzó a sentir la quemazón en su piel.

― ¿Todo bien? ― preguntó Andy al ver el semblante de su amigo

― Si, es sólo que estoy empezando a sentir mucho calor

― Quizás es mejor que bebas la poción ― opinó Gustav

― Si, es mejor que la beba ya ― el joven buscó entre las solapas de su túnica la botellita de la pócima esperando que con eso le aliviara un poco, pero sorpresa se llevó cuando no encontró nada ― ¡No esta!

― ¡¿Cómo que no está?! ― preguntaron ambos sorprendidos

― No la encuentro

― Búscala bien, Santino ― el chico rebuscó de nuevo en su túnica, al no encontrar ahí decidió buscarla en su mochila, sacando sus libros y pergaminos, pero no encontró nada.

― No hay nada

― Quizás la dejaste en la torre ― apenas mencionó eso cuando el timbre dio por terminada la clase por lo que salieron apresurados mientras que Amshel comenzaba a ponerse rojo.

Gustav desesperado y sin opción salió corriendo hacía la torre de Ravenclaw  para hacer una búsqueda, Andy no quería quedarse esperando por lo que salió corriendo hacía la enfermería con la intención de preguntarle a Madame Pomfrey que podía hacer, o quizás llevarlo hasta ahí y hacer algo.

Debido a la exposición al sol dentro de los invernaderos, Amshel comenzó a llenarse de ampollas, por las manos, los brazos y la cara; algo avergonzado corrió a ocultarse entre las sombras para que nadie lo viera pero debido al calor quedó desmayado a mitad de camino.

― ¡Santino! ― gritó Andy al llegar a su lado, ya había tomado un color bastante bronceado y con un enorme esfuerzo lo arrastro hacía las sombras para tratar de reanimarlo

― Andy… ― susurró débilmente

― Eres un idiota, Santino. ¿Cómo se te ocurre no traer una botellita extra?

― Lo siento…

― ¡Green! ― para su asombro, la profesora McGonagall llegó a su lado y con un rápido movimiento de varita hizo aparecer una camilla para llevárselo a la enfermería ― Vaya a su sala común señorita Green

― Pero profesora…

― Obedezca ― la castaña se queda desconsolada por la decisión de la directora

[***]

Gus no se detenía para charlar con sus compañeros que los saludaban al pasar, entró a su sala común subiendo raídamente a los dormitorios, buscando entre las cosas de Santino, buscando entre todos los lados. Sin obtener resultado, de nuevo bajó a la sala esperanzado a que quizás ahí se encontrara, pero nada. No sabía qué hacer, por lo que regresó de nuevo hacía los invernaderos esperando encontrar otra solución a ese problema.

Mientras tanto, Mena al salir de clase corrió hacía la sala común para tratar de averiguar de qué se trataba el contenido de la botella de un líquido plateado y bastante brillante, tenía que admitir que era bastante hipnotizante y hermosa a su vez para ser una poción, hasta se veía apetecible… ¿Sería eso? ¿Era el modo en que sus amigos habían caído en la trampa? Siguió caminando hasta llegar a la sala común, por el camino se había topado a su abuela que pareciera iba hacía los terrenos, no se quedó a pensar en el para qué.

Apenas llegó, la sala estaba vacía y los pocos alumnos que se encontraban ahí parecían no prestarle atención. No tenía la menor idea de cómo averiguaría lo que era realmente el contenido de la pócima, y no podía pedirle ayuda a nadie, quizás a Alexander que era bastante bueno en pociones; si realmente pensaba hacer algo debía hacerlo pronto antes de que alguien se diera cuenta de la perdida de dicha botellita.

Tenía que pensar rápidamente, su mirada buscó entre la sala común esperando que mágicamente alguien le dijera lo que necesitaba hacer, hasta que se detuvo en una revista precisamente de pociones que alguien había dejado, quizás un alumno de séptimo, junto con el Profeta. Lo que llamó su atención era el gran encabezado ¡VAMPIROS AL SOL! e iba acompañado por una foto que casualmente se parecía a la botellita que tenía en esos momentos. Curiosa comenzó a leer:

Recientemente y gracias a la investigación realizada por un grupo de medimagos calificados, se llevó un gran descubrimiento después de tantos estudios, logrando realizar una poción que ayudara a todos los vampiros y semi- vampiros (casos muy raros) que les ayudara a resistir a la exposición del sol sin sufrir alteraciones en su piel.

"Con este descubrimiento queremos ayudar a toda la comunidad vampírica y a esos casos de semi- vampiros a que puedan disfrutar de los rayos del sol y puedan tener una vida normal" mencionó un mago implicado en esta investigación "Así tampoco tendrán que ocultarse debido a los prejuicios ocasionados, consideramos que eso quedó en el pasado y siempre buscaremos mantener la cooperación y el respeto entre las criaturas y seres"

Dicha pócima funciona como protector solar, remitirá al mínimo los daños y el que la beba tendrá que hacerlo cada hora al menos para que haga efecto y pueda resistir, de lo contrario los efectos serán dañinos e irreversibles. La poción tiene una característica muy peculiar, ya que si el líquido se expone a los rayos solares o al calor se tornará de un color plateado mientras que en la oscuridad se tornará de un tono rojo carmesí.

Este descubrimiento se suma a la poción matalobos, que ayuda a la transformaciones de los hombres lobos y reducir los efectos. Algunos ingredientes son realmente básicos y otros realmente raros pero la combinación ha dado buenos resultados…

Mena dejó de leer, ese artículo hizo que se quedara en estado ausente; sacó entre su túnica la botellita llevándose una mano a la boca por la sorpresa. El color del líquido había cambiado tal cual como mencionaba la información de la revista. Comenzó a unir los puntos, las habilidades que tenía Santino era naturales no causados por magia. Trató de recordar si alguno de sus amigos había mencionado algo pero en su mente solo llegaba aquel fragmento leído "beberla cada hora o de lo contario los efectos serán dañinos e irreversibles". La guardó de nuevo en su túnica y salió corriendo hacía los terrenos, quizás todavía se encontraban ahí pero algo le decía que no era así. Casi por instinto cambió de rumbo para dirigirse al gran comedor.

Al saber lo que realmente era el contenido de la pócima, comenzó a sentir demasiado miedo y sin pensarlo demasiado corrió de nuevo a buscar a Santino para entregársela, pero en el camino chocó con Gustav.

― ¡Gus! Que bueno que te encuentro

― Tengo prisa, luego hablamos

― Espera

― ¿Qué pasa?

― Yo… toma ― dijo sin preámbulos sacando la botellita de su bolsillo

― ¿Es…?

― Lo siento ― Gustav furioso se la arrebató de la mano ― No era mi intención, yo…

― Eres una paranoica ― y sin esperar una respuesta, salió rumbo a los invernaderos seguido de la pelirroja, pero apenas llegando al vestíbulo se topo a la castaña ― ¡Andy! ¿Dónde esta Amshel? ― preguntó asustado

― La profesora McGonagall se lo llevó a la enfermería

― Tengo la pócima

― ¿Dónde estaba?

― Digamos que alguien la tenía ― no tardo en explicarle lo sucedido bastante molesto, mientras que Andy incrédula observaba a su amiga, comenzaba a enojarse

― ¿Qué rayos te sucede McGonagall?

― Lo siento, en verdad no sabía…

― Mejor vayamos a entregarle esto ― ambos corrieron hacía la enfermería, Mena iba detrás suyo disculpándose por todo

Apenas vieron a Madame Pomfrey, le entregaron la poción que de inmediato se la suministro a Amshel, esperando que comenzara a tomar efecto y por ende, que el chico se recuperara. Lo único que les quedaba en esos momentos era guardar silencio, cada uno sumido en su mente.

De inmediato la poción comenzó a hacer efecto, poco a poco los ojos de Santino comenzaron a abrirse, lo primero que vio fue la cara de preocupación de todos sus amigos, en especial la de Mena, que le sorprendió bastante sus ojos aguados.

—    ¿Cómo te sientes? — preguntó Andy suspirando de alivio

—    Me siento mucho mejor — dijo tratando de incorporarse de la cama

—    ¿Seguro? — Gustav no estaba del todo convencido

—    Si, con un delicioso aroma a pollo frito

—    Creo que delira

—    ¿No entienden? Soy águila y casi me quemo por completo… o sea pollo frito — soltó una leve sonrisa por su chiste pero a ninguno le parecía gracioso

—    Lo siento tanto, Amshel — susurró Mena bastante avergonzada por lo ocurrido

—    ¿Por qué? — aunque él ya lo sabía debido a que no pudo evitar leer sus pensamientos pero esperaba que ella le dijera todo

—    Por… yo fui quien te quitó la poción… no sabía que era y yo… lo siento mucho

Pero antes que alguien más dijera algo, la profesora McGonagall entró en la estancia, pasó su severa mirada por cada uno de los alumnos. No pasó desapercibido el hecho de que las niñas estuvieran llorando, otro que se mostraba bastante molesto y uno en cama casi hecho polvo.

—    ¿Qué pasó? — Gus volteo a ver a Mena para instarla a contar lo sucedido

—    Yo… tenía la poción de Amshel pero… — antes de que dijera nada más, el niño la interrumpió

—    Ella la encontró. Se me habrá caído mientras iba a los invernaderos para la clase — Tanto Andy como Gustav se quedaron boquiabiertos mientras que la pelirroja guardaba silencio — Mena la encontró y amablemente me la entregó en este preciso momento. Si no fuera por ella, yo no estaría aquí

—    ¿Es cierto, eso? — preguntó la profesora mirándola incrédulamente. La niña solo asintió silenciosamente — De acuerdo, será mejor que no demoren tanto, el joven Santino debe descansar — dicho esto salió de la habitación dejándolos a todos solos.

—    ¿De verdad piensas solapar su tontería de la paranoica? — preguntó molesto Gustav, Amshel solo sonrió

—    Tampoco es para que la metan en problemas.

—    Casi mueres

—    Yo haría lo mismo si alguien llegara a intentar quitarme a mis amigos, yo también haría hasta lo imposible por defender lo que es mío

—    Es suficiente. No soporto las boberías de uno ni la idiotez del otro por perdonarla — El chico indignado, decidió para su bien irse de ahí dejando solo a las leonas, la cual, Andy entre susurros comenzó a reñirla

—    ¿Cómo se te ocurrió? ¿Acaso no te diste cuenta de lo que estabas ocasionando? — poco a poco su voz fue elevándose debido a la molestia mientras que la pelirroja sollozaba.

—    Basta ya, Green. Déjala en paz — interrumpió el niño su pequeño regaño

—    ¿Es enserio?

— Ya tuvo suficiente, ya escarmentó por este día

—    No puedo entenderlo — dicho esto también se fue molesta dejando a los otros dos en un incomodísimo silencio que de repente era interrumpido por los lloriqueos y sorbetes de la leona

—    ¿Por qué lo hiciste?

—    Ya no importa, si tú quieres puedes hacer de cuenta que, lo que le dije a tu abuela es lo que en verdad pasó

—    No, debería decirle la verdad y atenerme a las consecuencias — comentó recordando la infinidad de veces que regañaba a su amiga cada vez que se metía en problemas

—     Si de verdad quieres ser expulsada… porque aunque haya sido un accidente o lo que pueda interpretarse, ése es el castigo y tú más que nadie sabe las reglas

—    Soy una tonta

—    Todos cometemos errores…

—    Pensé que tenías hechizados a mis amigos. Los vi, a Andy y a ti la otra noche volando

—    Oohh. Le dije que alguien nos vería — susurró entre dientes — Bueno, ya la conoces, además que no dejaba de fastidiarme con lo mismo.

—    Te juzgue muy mal y por eso, Gus y ella están molestos conmigo

—    Ya se les pasara…

—    En verdad lo siento mucho. Tienen razón, soy una paranoica

—    Solo un poquito — dijo el niño con un gesto — debes aprender a relajarte un poco, pero igual no pasó nada — Amshel trataba de calmarla, no tenía rencores y era inevitable que leyera sus pensamientos — Deberías tratar de hablar con tus amigos, créeme que si te digo que no estaban tan enfadados como parecían.

—    Quizás tengas razón

—    Un poco… la poción me está dando somnolencia, deseo dormir un poco

—    Te dejaré para que descanses, entonces. Y disculpa de nuevo…

—    Con tanta disculpa me dará alergia — ese comentario hizo sonreír a la pelirroja, lo necesario para sentirse un poco mejor y tener valor de ir a buscar a sus amigos

Mena sabía que había hecho mal en juzgar a Santino, y el hecho de haber desconfiado de sus amigos no ayudaba mucho su situación. Debía disculparse con ellos, y primero lo haría con Andy, aunque tampoco podía quejarse tanto, dado que de nuevo rompió las reglas; pudo haberse metido en problemas. ¡Sobrevolar el bosque prohibido! ¿Y si le pasaba algo? Debía dejar eso para después por el momento tenía una mejor idea que la ayudaría a disculparse.

Se dirigió rumbo al gran comedor, pero al final de la escalinata dobló a la izquierda, llegando a un amplio corredor de piedra, el cual estaba iluminado con antorchas y decorado con alegres pinturas, la mayoría bodegones. Solo se detuvo enfrente de una gran pintura que representaba un gigantesco frutero de plata; alargó el índice y le hizo cosquillas a una enorme pera verde, que comenzó a retorcerse entre risitas, y de repente se convirtió en un gran pomo verde. Mena lo accionó, abriendo la puerta y echando un rápido vistazo a la sala enorme con el techo alto, y tan grande como el Gran Comedor que había encima, llena de montones de relucientes ollas de metal y sartenes colgadas a lo largo de los muros de piedra, y la gran chimenea de ladrillo al otro extremo.

En la cocina había al menos cien pequeños elfos, que se inclinaban sonrientes; todos llevaban el mismo uniforme: un paño de cocina estampado con el blasón de Hogwarts y atado a modo de toga.

—    ¿Le apetecería una taza de té a la señorita? — Los elfos domésticos les dispensaron una cálida acogida, haciendo reverencias y apresurándose a prepararle un té

—    Si, gracias — aceptó, le vendría bien después de todo lo ocurrido

Al instante, unos seis elfos domésticos llegaron al trote por detrás, llevando una bandeja grande de plata cargada con una tetera, un par de tazas y una lecherita junto con un plato lleno de pastas.

—    ¿Me podrían hacer un favor? — preguntó antes de que se retiraran

—    El que guste, señorita

—    ¿Me podrían proporcionar unos cuantos pastelitos?

—    ¿De chocolate, de fresa o nata?

—    ¿Podrían ser de los tres?

—    Claro, en un momentito se los traemos — el elfo se inclinó y se apresuró para llevarle los pastelitos               

Luego de un rato, cuando se disponía a irse, los elfos que había por allí se acercaron a fin de ofrecerle cosas para picar, decidió que sería buena idea llevar empanadillas mientras que el otro elfo le llevó una enorme bandeja de plata llena de pastelitos; les dio las gracias mientras que hacían una profunda reverencia.

Buscó a Andy por todos lados y pensó que quizás la encontraría en la sala común. Precisamente estaba tratando de estudiar pero como siempre le estaba costando mucho trabajo. Alexander y Keisi se encontraban en la misma situación, aunque no les resultaba tan complicado como a ella.

—    Hola — saludó la pelirroja tomando asiento observando a la castaña que no se inmutó al verla

—    Hola Mena — a pesar del ambiente aburrido que se respiraba. Alexander respondió muy alegre — No te hemos visto en todo el día — al escuchar eso intuyó que no sabían nada sobre el percance de Santino

—    Estuve algo ocupada

—    ¿Qué traes en esa caja? — preguntó de pronto Keisi mientras hacía a un lado sus libros

—    Pastelitos

—    ¿Te los comerás todos? — exclamó Alexander sorprendido — pensé que la única glotona era Andy

—    Muchas gracias por el cumplido Alex — espetó la mencionada con cierto interés

—    No, no son para mí…

—    Pues ya nos dirás después, por ahora se nos está haciendo tarde para Defensa — los chicos tomaron sus respectivas mochilas, tanto Alex como Keisi se adelantaron y cuando Andy estaba por salir, Mena la detuvo.

—    Lamento lo ocurrido, el haber desconfiado de ustedes. No tenía idea… yo… te traje algo — dijo entregándole la caja, que al abrirla de inmediato se le hizo agua la boca

—    ¿Piensas comprarme con comida? — preguntó incrédula

—    ¿Funcionó?

—    Ay McGonagall… — suspiró rendida — tengo que admitir que me conoces

—    Siento mucho lo de Amshel

—    Olvídalo, aunque no entiendo como no se dio cuenta

—    Los vi en el bosque prohibido

—    En mi defensa, me encontraba  aburrida…

—    Con esto estamos a mano

—    Me parece bien, nadie supo ni vio nada — dijo mientras tomaba un pastelito y se lo metía a la boca — Gus está algo más enfadado — continuo mientras se comía otro pastelito

—    Lo sé

—    Tendrás que hacer muchos méritos para que te perdone — respondió tragando y saboreándose la nata

Andy tenía demasiada razón, Gustav se encontraba demasiado enojado por lo ocurrido, que no le importaba bastante ignorar a su amiga Mena. Por supuesto que habían dejado de verse, ni siquiera eso que tanto ocultaban podía ser una solución. Tanto Amshel como la castaña se sentían un poco mal, querían ayudarla a que las cosas se arreglaran; trataron en innumerables veces hablar con él pero siempre que trataban de sacar el tema a colación, los evadía.

—    Al parecer tendrás que comprarlo con algo — dijo la niña una mañana mientras terminaban de desayunar

—    ¿Cómo qué? — la pelirroja se sentía bastante frustrada por la situación

—    Yo sé que — desde el pequeño percance de la poción, Amshel comenzó a pasar más tiempo con las niñas — Quiere algo sobre varitas — le susurró al oído exactamente lo que era

—    ¡Me costará demasiados galeones! — exclamó mientras escuchaba

—    Pues es eso, o que en definitiva siga sin hablarte

—    ¿Qué es lo que quiere? ¿Qué le vas a regalar, Mena? ¡Díganme!

— Tranquila Green, ya lo verás                                                                                               

Mena se resignó a tener que gastar sus galeones, porque Amshel tenía razón, o le daba ese regalo que tanto quería o se olvidaba de volver hablar con él. Su encargó llegó una semana después de haber hecho el pedido, lo envolvió en un papel de color azul, que sabía le gustaría y fue a buscar a su amigo para entregárselo.

Lo encontró, para variar en la biblioteca que se encontraba enfrascado estudiando y preparándose para los próximos exámenes. No sabía si sería buena idea interrumpirlo pero prefería aclarar las cosas cuanto antes con él.

—    Hola

—    Hola ¿Se te ofrece algo?

—    Gus… no me gusta que estemos peleados, yo… sé que fui una paranoica y que no tenía derecho de dudar de ustedes ni de Santino y… traje algo — eso último captó su atención y curiosidad

—    ¿Qué cosa?

—    Algo que querías  

El chico tomó el paquete, pesaba demasiado e igual pensaba que sería un gran libro lleno de embrujos; rasgó la envoltura azul con bastante curiosidad y preguntándose que sería; pero realmente no estaba preparado para lo que recibiría. El corazón le dio un vuelco cuando quitó el papel viendo un estuche de cuero negro.

—    ¿Esto es lo que pienso que es? — preguntó anonadado, ya que Mena le había obsequiado era un set de confección de varitas para principiantes, exclusivamente de la tienda especial de Egipto — ¡No puedo creerlo!

—    Pues créelo, además que contiene una "Guía de últimos y novedosos núcleos mágicos para encantar tu varita"

—    No sé qué decir

—    Me basta con que me digas que me perdonaste

—    Sí, sí, sí. Quedas absuelta de toda culpa — dijo distraídamente mientras comenzaba a inspeccionar el set

—    Creo que mejor te dejo con tu set de varitas — comentó aliviada, Gus tenía una enorme sonrisa en su rostro, tal cual como un niño y su caramelo.

—    ¿Cómo lo supiste…? — preguntó Andy a Amshel, cuando le hizo caso de ir a fisgonear en la biblioteca — ah sí, le leíste la mente

—    Si, al parecer lo vio en el Profeta y desde entonces no ha parado de pensar en el modo de cómo obtenerlo

—    Y yo que me conformé con comida — suspiro

—    Bueno Green, cualquiera que te conozca sabe que eres una glotona y que la comida es tu debilidad

—    ¡Eso no es cierto! Al menos que sean pastelillos de chocolate…

—    Eres un caso perdido

Las cosas volvieron a la normalidad, o casi, ya que el regalo de Mena había hecho no solo enteramente feliz a Gustav, sino que algo fastidioso; todo el tiempo se la pasaba hablando de lo increíble que era, de todos los detalles que puede tener una varita. Hablaba de lo genial que sería poder confeccionar con otro tipo de maderas poco convencionales, y solo lo escuchaba aquel que estaba dispuesto a hacerlo, y eso implicaba cada uno de sus amigos.

Amshel había cumplido parte del trato, había llevado a volar a Andy por el bosque prohibido, lo que implicaba que ahora ella debía cumplir y ponerse a estudiar para los exámenes que cada vez estaban más cerca.

Aquel día en particular, en el Gran Comedor y par ser más específicos en la mesa de Gryffindor, mientras desayunaban, iban repasando cada uno sus apuntes y consultándose cada uno datos que les faltaban. Por supuesto que Mena y Gus compartían información ellos, al igual que Alexander y Keisi, mientras que hacían lo propio Andy y Amshel, cuando no pudieron evitar escuchar la voz irreconocible de Connor Reed, aquel chico que de cierta manera, hacía sonrojar hasta las orejas a la castaña; iba hablando con uno de sus compañeros.

—    Solo te diré que prefiero los exámenes

—    ¿Y de cuándo acá prefieres estudiar?

—    Desde que escuché esa puntada de los Slytherin de que ahora vamos a trabajar con ellos — se quejó en voz alta, y fue inevitable que el grupito de los chicos hicieran a un lado sus apuntes para oír mejor — Ya me imagino — dijo dramáticamente — Las clases de Defensa vamos a terminar todos en la enfermería…

—    ¿Quién te dijo todo eso?

—    Lo oí, el profesor McMillan está dejando trabajos finales y en equipo, con otra casa

—    Pero no creo que no las aplique a nosotros ¿o sí?

—    No lo sé, espero que no. Qué flojera trabajar con las serpientes…

—    ¿Escuché bien? — preguntó Keisi algo sorprendida

—    Connor es un fanfarrón

—    Pues no sé, pero sonaba muy convencido — opinó Alex pensativo

—    Yo no me veo trabajando en equipo con Slytherin — dijo Andy volteando a ver hacía la mesa de las serpientes — Ni mucho menos con Weasley

—    Gus tiene razón — respondió Mena — Igual solo es puro cuento de Connor, le gusta ser el centro de atención y pensemos que todo lo sabe

—    Pues me conformo con que nosotros no estemos en ese plan

[***]

El silencio que debía reinar en el aula estalló en diversas quejas, Mariana suspiró al escuchar los murmullos de sus amigos cuando el profesor McMillan sugirió dejarles un trabajo que tendría el valor más alto de su calificación final.

—    ¡Silencio!

—    Pero…

—    He dicho que guarde silencio señor Smith Ύ el chico calló de inmediato sonrojado Ύ Como iba diciendo antes de sus "quejas" tendrán que realizar un bien elaborado trabajo de investigación. Contará con diez pergaminos en donde incluirán algunas imágenes hechas por ustedes, y sin magia. Ύ Aclaró mientras de nuevo se escuchaban las quejas de los alumnos

—    ¿No cree que sean demasiados pergaminos?

—    No lo harán solos, señorita Doreen. Contarán con un compañero. El trabajo se realizará en parejas y yo mismo las asignaré Ύ el silencio que ya había reinado volvió a ser roto por los murmullos de los alumnos que estaban inconformes por la idea Ύ La lista la pondré afuera de mi oficina hoy por la tarde, les sugiero que pasen a consultarla para iniciar su trabajo de inmediato. Ahora pueden salir.

—    Espero que me toque con alguno de ustedes

—    No te emociones tanto, Mark

Cada uno fueron saliendo del aula no tan entusiasmados por el gran trabajo que debían realizar, el grupito de los Slytherin fueron rumbo a las mazmorras todavía algo indignados por el hecho de que ellos no pudieran escoger a sus compañeros, realmente ninguno tenía ganas de compartir tiempo de calidad con nadie que no fuera de su casa y menos con los alumnos de la casa de Gryffindor.

—    Que fastidioso es el profesor — habló con cierta pesadez Mariana, mientras todos seguían caminando a su sala común

—    Lo sé, en definitiva es estúpido que nos mezclen con esos Gryffindors y para colmo tener que trabajar más de cerca con ellos. ¡Qué asco! — expresó Mark haciendo bolita el pergamino que les había dado el profesor McMillan

—    No sé por qué debemos compartir tantas clases con esos perdedores — masculló Holly con bastante desagrado

—    Pretenden que nos llevemos bien — dijo Theo desde atrás, sólo Adam y Mariana se giraron para verlo  

—    Podría ser interesante — dijo Adam quitándole la bolita de papel de las manos a Mark, desdoblándolo para poder leerlo

—    No le veo nada de interesante esto. Además es imposible — la voz chillona de April se escuchó

—    Sería difícil no imposible — dijo Mariana pensando en alguna buena amistad con alguien de Gryffindor ¿Sería eso posible? — Además… — continuó — sea con quien sea que te toque trabajar deberás hacerlo

—    No necesariamente — sugirió el chico pasando sus brazos por los hombros de Holly y Mariana

—    ¿A qué te refieres? — preguntó Holly quien miraba extrañada a su amigo

—    Bueno… — comenzó sin dejar de sonreír burlonamente — digamos que no pretendo mover al menos un dedo para esto, queridas.

—    Mark… no sé — Mariana no estaba del todo convencida mientras retiraba el brazo que él había puesto sobre sus hombros

—    ¿Qué? — respondió como si nada poniendo de nuevo su brazo donde estaba hacia un momento, la niña sólo rodó los ojos pero aun así él continuo  — Ya sabemos que para eso están

—    Claro que lo sabemos pero… ¡Por Morgana! Eres tú Mark, y es obvio que no te saldrá bien eso que estás pensando hacer — dijo Holly con superioridad

—    Te vas a meter en problemas — espetó Adam después de mantenerse un rato en silencio. A veces le molestaba esa actitud en sus compañeros de casa

Los Slytherin habían llegado a las mazmorras, de a poco fueron entrando luego de dar la contraseña. Al ver que April y Theo ya habían entrado, Mark se puso en la puerta impidiéndoles el paso a sus tres amigos.

—    ¿Ahora qué? — preguntó Holly de mala gana

—    Nada, sólo les quiero decir cuál es la solución a todo esto

—    ¿Qué? ¿A qué te refieres? — lo cuestionó Mariana

—    No hay nada que no se pueda resolver con magia  — dicho esto dio media vuelta y entró

Los niños querían preguntarle más a Mark pero Adam sabía que se meterían en problemas, así que era mejor no saber. Empujó a sus desconcertadas amigas para que entraran en la sala común, era obvio que la conversación sobre el tema de los compañeros de clases se daba por terminada.

[***]

Todos estaban demasiados cómodos en los sillones de la sala común de Slytherin y les hubiera gustado mandar solo a uno de ellos para revisar las listas, y al parecer el elegido para dicha tarea sería Craig, pero conociéndolo que solía ser bastante bromista prefirieron ir todos juntos.

Iban por los pasillos esperanzados en que cada uno de ellos fueran sus respectivas parejas y hacer el trabajo pero para su infortuna no sucedió así. La mayoría se encontraba arremolinados a fuera de la oficina, no solo eran ellos sino de las otras tres casas, esperando tener la oportunidad de buscar su nombre.

 

Lista de parejas para el trabajo de DCAO

Kelly Doreen - Cristian Wood

James Lovegood - Mark Wallock

Mariana Somender - Jessica Gonzalez

Noa Smith - Adam Heather 

Craig Jayson - Alan Jerome

Amber Williams - Gina Fox

April Donovan - Eve Stevens

Jenna Rubens - Vincent Pierce

Theo Matthews - Troy Werner

Pam Parker - Holly Rayner

—    ¡No puedo creerlo! — exclamó Mark indignado — Me tocó con el lunático de James Lovegood — no estaba del todo feliz por esa idea mientras veía a su compañero aparecer para ver la lista

—    Al menos a mí me tocó con Wood

—    ¿Enserio Kelly? — expresó al ver la cara que ponía su amiga

—    Sí, se me hace algo guapo

—    ¿Y a ti Mariana? — preguntó Adam tranquilo, a él no le preocupaba en lo más mínimo quién fuera su pareja. La serpiente buscó su nombre, y al encontrarlo no supo cómo reaccionar.

—    ¿Quién es Jessica? Ύ preguntó Mark en su lugar

—    No lo sé, pero tendré que trabajar con ella  Ύ suspiró, en ocasiones no prestaba demasiada atención a sus demás compañeros por lo que apenas sabía a ciencia cierta con quienes compartía clases, aunque había algunos que tenían cierta fama en el castillo y a otros por el simple hecho de estar en la misma sala común.

No todos estaban conformes con la decisión del profesor sin embargo si querían aprobar y no querer correr el riesgo de que le restaran puntos por irresponsables e incumplidos, debían poner manos a la obra y comenzar a realizar el trabajo. Algunos ubicaban a sus respectivas parejas, ya que compartían algunas asignaturas y no tenían problemas mientras que otros, ni en sueños se caerían bien.

Apenas habían pasado unos días cuando el profesor McMillan ya había recibido miles de quejas de sus alumnos que nos les agradaba en lo absoluto su compañero de trabajo, y que por supuesto este no cedió ante tanto barullo, le bastó con restar unos cuantos puntos para que aprendieran a controlar su genio y trataran de trabajar "unidos"

Mariana era una de los pocos que habían dejado de tener los viejos prejuicios sobre la sangre limpia aunque no podía decir lo mismo sobre sus amigos. Se preguntaba qué tal les iría, después de todo la intención del profesor era crear la convivencia sana. Lo único que sabía de su compañera y lo más obvio era que pertenecía a Gryffindor, por lo que decían que era hija de muggles. En una primera instancia no tenía idea sobre ella pero después notó que compartía más clases que solo Defensa.

Jessica  era una chica demasiado tímida, en ocasiones los profesores solían llamarle la atención, suponía que era por el hecho de no saber demasiado sobre la magia. No podía dejar de pasar más tiempo, así que al término de la clase de pociones hablaría con ella para ponerse de acuerdo y comenzar a realizar dicho trabajo.

Casi siempre, era una de las ultimas en salir del aula, Mariana se hizo a un lado de la puerta esperando a que saliera mientras sus demás compañeros se hacían paso para ir al Gran Comedor para comer.

—Hola — saludó al verla

—Hola — respondió tímidamente

—Eres Jessica ¿verdad?

—Emmm… si

—Bueno, no sé si ya viste, pero el profesor McMillan nos puso en parejas para hacer el trabajo

—Si ya lo había visto — por alguna extraña razón Jessica se ruborizo un poco — trataré de hacerlo todo yo, así no tendrías que hacer nada

— ¿Por qué te dejaría que lo hiciera sola? — preguntó confusa  

—Porque eres Slytherin — susurró con un ligero rubor en sus mejillas

—Porque soy… ¿qué? — la chica mantuvo por unos instantes la vista en su escudo de su túnica — Si, pertenezco a Slytherin ¿Y eso qué tiene que ver? — dijo rodando los ojos imaginándose hacia donde iban sus pensamientos

—Pues… Mmm… ustedes están acostumbrados a que les hagan todo

—Tú eres de Gryffindor ¿No?

—Sí, así es.  Por eso digo que yo hago todo el trabajo

—Ustedes los leones y sus tontos complejos — exclamó exasperada — siempre siendo tan esplendidos en todo — Mariana sonaba bastante molesta

—Ammm…— Jessica se mantuvo en silencio sin saber que decir — yo solo decía. Quizás tienes cosas más importantes que hacer o algo así

— ¿Sabes? Yo quería hablar contigo sobre el trabajo pero efectivamente tengo cosas más importantes que hacer — espetó furiosa mientras guardaba el pergamino que les había dado el profesor, no quería ser grosera ni nada por el estilo pero le molestaba que por ser parte de su casa asumieran que era mala. Dio media vuelta y comenzó a caminar — Y cuando termines el trabajo me lo muestras — dijo dejando a su compañera parada en medio del pasillo.

Cuando llegó a la sala común todavía se encontraba bastante molesta, realmente no entendía cómo es que su compañera había pensado eso, sino que también estaba el hecho de que en verdad Jessica la había juzgado ¿Cómo se atrevía? ¿Quién era ella para pensar de ese modo? Mariana pretendía ayudar a su compañera en todo pero quería hacer sola el trabajo, pues bien, perfecto, dejaría que se ahogara sola.

Después de cruzar la sala común y dirigirse a su dormitorio, Mariana entró echando chispas y se tumbó en la cama ignorando por completo a Holly, quien se encontraba ahí.

—    ¿Todo bien? — preguntó Holly al verla entrar así

—    Sí, ¿por qué la pregunta?

—    Estas molesta ¿qué ocurrió?

—    Nada

—    Ajá, si claro… dime qué pasó, tienes una mirada de basilisco — obviamente ese comentario no le había hecho gracia — ¿Qué te pasa? — volvió a preguntar Holly al ver a su amiga en tal estado anímico

—    ¡Mi querida compañera, eso pasa! — exclamó la rubia-castaña muy molesta

—    ¿Esa Gryffindor? ¿Cómo se llamaba? ¿Pam? — dijo en un tono asqueado

—    Jessica… la tuya es la que se llama Pam — la chica estaba bastante irritada

—    Oh cierto — respondió sin darle importancia

—    Bueno si, Jessica, ella… fui a hablar con ella sobre el trabajo. Ya sabes, para ponernos de acuerdo y esas cosas y ella, lo único que hizo fue decirme más asustada que un ratón que haría el trabajo porque no quería morir mientras trabajábamos juntas — explotó de pronto Mariana — Ni siquiera me dio el beneficio de la duda, digo… ¿Quién se cree que es? Yo tampoco la conozco y aun así estaba dispuesta a hacer el trabajo, yo no la quite del camino por no querer trabajar con ella, por ser una Gryffindor y además una hija de muggles.

—    Una hija de asquerosos muggles — la corrigió Holly — ¡Qué horror! Todavía no trabajan juntas y ya te hizo algo pero en fin, yo no sé por qué te sorprende amiga, si ya sabemos que nada bueno o agradable puede salir de esos leones — dijo mientras se sentaba en la cama de Mariana y ponía una mano en su espalda

—    Si, supongo que tienes razón. Pero ¿en verdad cree que por que pertenezco a Slytherin la mataría o torturaría solo por hacer mal el trabajo, o algo así? — espetó tratando de tranquilizarse

—    La verdadera pregunta aquí es ¿Tú que harás?— preguntó Holly conteniendo la risa y enarcando la ceja

—    Bueno, ella quería hacer el trabajo sola pues lo hará — dijo de forma arrogante

—    ¡Bien! — exclamó Holly con alegría — Supongo que la matarías si no apruebas

—    Obvio sí, dalo por hecho — volvió a decirlo de una forma arrogante

—    Honestamente no esperaba menos de ti — ante este comentario ambas rieron

[***]

Todavía le quedaban por hacer unos exámenes por lo que debía estudiar, casi no salía de la biblioteca; cuando pasó por uno de los pasillos, se encontró con su compañera, Jessica. Se acercó lo necesario para poder observar como trabajaba tal cual como un elfo doméstico en lo que debía ser el trabajo para el profesor McMillan. La chica no lucía para nada bien, al contrario, se mostraba demasiado cansada, y unas ojeras se asomaban debajo de sus ojos, debido a eso, Mariana tenía una batalla interna entre si ayudarle o no; por un lado seguía molesta por aquel comentario respecto a su casa pero por el otro… no podía ser mala, no al menos por ello. Se acercó más a la mesa y alcanzó a ver el pergamino que les había dado el profesor con los requisitos de dicho trabajo. Se podía leer lo siguiente:

 

Introducción a la Defensa Contra las Artes Oscuras

•Defina con sus propias palabras lo que es la Defensa Contra las Artes Oscuras

-          Especifique cómo están formadas tanto las artes oscuras y su defensa

-          En qué se dividen dichas artes

•Defina la palabra hechizo y conjuro

-          Mencione al menos tres hechizos, cuáles son sus características (movimiento, descripción y efecto)

-          Realice un dibujo de dicho hechizo

A lado de ese pergamino pudo ver otro con la descripción del primer tema, al parecer estaba bien detallado, sin embargo tendría que revisarlo para poder saber si estaba bien. Con un suspiro se acercó a la mesa y tomó esos pergaminos y comenzó a leer para saber sino le faltaba información.

Entenderemos la Defensa Contra las Artes Oscuras como el conjunto de actuaciones en las que podremos utilizar hechizos, objetos o estrategias para defendernos de lo que llamaremos, Artes Oscuras.

Estas Artes Oscuras estarán formadas por aquellas criaturas, maleficios, maldiciones, objetos, etc. Resumiendo, todo aquello que pretenda perjudicarnos o tenga algún efecto negativo para nosotros y para nuestra salud.

Actos mágicos:

Son todos los hechizos, y son clasificados según su naturaleza.

Clases: Hechizos, encantamientos, transformaciones, maleficios, maldiciones e invocaciones.

-Encantamientos: Aplicar la magia en un objeto o persona con el fin de añadir propiedades, tienen que ser usados siempre sobre algún objeto.

-Transformación: Es un hechizo que tiene la finalidad de cambiar el aspecto y la composición química temporal de un objeto o persona.

Detuvo la lectura, hasta ese momento todo iba bien y le sorprendió ver lo casi completo que estaba la información, pero todavía le faltaban algunas cosas. Sacó su pluma y tintero, y un libro que había sacado precisamente hacía días de la biblioteca para obtener mayor información y comenzó a escribir.

-Maleficios: Son encantamientos ya que deben aplicarse siempre a algo pero tienen una connotación negativa en esas propiedades que añade.

-Maldiciones: Son igual que los maleficios pero los efectos que provocan son más fuertes y peligrosos, pueden ir desde parálisis hasta la muerte.

-Invocación: Es un hechizo capaz de llevar a la realidad algún tipo de dibujo mental.

-Hechizo: Son llamados así vulgarmente a toda acción mágica con la varita, pero hechizo tiene también otra definición que es la de Aplicar la magia a nada para conseguir algo.

Los Hechizos tienen dos partes:

*Movimiento: Es la acción que permite que el flujo mágico se mueva desde tu núcleo interno, hasta el núcleo de la varita, esperando al conjuro para ser materializado.

*Conjuro: Es la palabra que usamos para que el acto mágico se materialice. Dentro de unos años, descubriremos que esta parte no siempre es necesaria.

La magia es una energía que fluye entre lo que se denominan núcleos esenciales. Los núcleos esenciales es donde residen los entes alquímicos, la combinación de los entes, da lugar a las esencias. Se trata de un flujo que va entre esos núcleos y se canaliza a través de nuestra varita, que es un artefacto que nos ayuda a controlar la magia.

Sin usar la varita, la magia saldría de nosotros cada vez que nos sintiéramos alterados emocionalmente o cada vez que quisiéramos que saliera pero no podríamos controlarla. Toda clase de actos mágicos son pedacitos de este flujo de magia, que lo que hacen es adherirse a la esencia de esa cosa y obligan a esta a que cambie.

Mariana terminó de escribir lo necesario, no se había percatado que tenía puesta la mirada de Jessica sobre ella. En sus ojos se reflejaba la interrogante de "¿Qué haces aquí?" mientras la pluma estaba al aire; al verla había dejado de escribir sin atreverse a decir algo por miedo a recibir una respuesta nada buena.

—    ¿Qué? — preguntó al darse cuenta que la estaba viendo — Creo que te hicieron falta algunos detalles pero, termino esto. Tú continua con lo que estabas escribiendo y… — se detuvo un momento observando los demás pergaminos — haz la letra más bonita

—    Yo… bueno si, ahora lo hago

—    No quiero ser grosera, solo es una observación — le respondió en un tono neutro

Mariana siguió revisando y haciendo algunas correcciones, al final pudo notar que le faltaban los dibujos, aunque ella no era buena en eso, lo intentaría. Leyó la información y se dispuso a recrear el movimiento de varita que pedía el hechizo y un ejemplo de ello. EL primero era sobre el hechizo petrificus totales, escribió los detalles de este:

Hechizo: Petrificus Totalus
Movimiento: Mantener rigida la varita
Tipo: Maldición de inmovilización total
Descripción: Extiende un flujo de magia por toda la superficie del cuerpo haciendo
que se paralice toda la superficie del cuerpo, el interior seguiría
funcionando
Efecto: Paraliza dos turnos totalmente al oponente

 

Hizo una pasable imitación del efecto del hechizo, no podía presumir que era buena dibujando o algo así pero era lo que estaba pidiendo en las instrucciones, por lo que lo tenía que hacer, además eso no era del todo algo que iba a calificar el profesor. Si bien lo conocía, estaba segura que le importaba más el contenido y el hecho que hagan una buena investigación y no sólo se quedaran con la información que venía en su libro y que él solía darles.

 

Todavía le faltaban cuatro hechizos más, Locomotor mortis, Rictusempra, Tarantella y Flippendo. Cada uno describió el movimiento que debía realizar, y obviamente los efectos que conllevaba cada uno, de igual modo el contra hechizo. Y por supuesto que cada uno con su respectivo dibujo o imagen que los representara.


Ambas trabajaban en silencio solo se escuchaba el rasgueo de la pluma, pasaron casi toda la tarde terminando el trabajo hasta que era hora de que la Señora Pince cerrara la biblioteca.

 

—    ¿Sabes qué? Terminaré esto en la sala común — dijo Mariana señalando con la cabeza los pergaminos que tenía en los brazos

—    De acuerdo, haré lo mismo

—    Si, necesitamos terminar esto para hoy, no mañana ¿Entendido?

—    Entendido

—    Nos vemos después Gryffindor  — ella sabía que decirle de esa forma estaba de más pero no podía olvidar como los prejuicios de Jessica sobre su casa las había hecho comenzar mal, así que si tanto le importaba a su compañera la distinción de las casas, Mariana se encargaría de que así fuera y así se despidió como su educación lo dictaba yendo hacia las mazmorras.

Jessica llegó a la torre de Gryffindor cargando un montón de libros y pergaminos, que no la hacían ver por dónde iba, aunque sabía que ya estaba cerca del retrato de la Dama Gorda, y justo cuando estaba a punto de darle la contraseña, alguien que iba saliendo chocó con ella haciéndole perder el equilibrio y cayendo con todas las cosas.

—    Oh lo siento — se disculpó la chica, que terminó siendo Andy la que iba saliendo

—    No hay por qué — respondió irritada mientras comenzaba a recoger sus cosas

—    Supongo que ibas a entrar en la sala, ¿no?

—    Si

—    Lo siento, es que iba al Gran Comedor a cenar… al parecer iba algo rápido y sin fijarme

—    No te preocupes

—    Si quieres te ayudo a meter todo

—    Gracias

Ambas entraron a la sala común, una cargaba los libros y la otra los pergaminos; entre uno de ellos, la castaña alcanzó a leer el título que llevaba, y por ende, dedujo que la niña a la que estaba ayudando debía ser de primero.

—    ¿Es cierto que el profesor McMillan les dejó un trabajo en parejas con alguien que no fuera de su casa?

—    Si, así es

—    ¿Puedo preguntar con qué casa te tocó?

—    Con una chica de Slytherin — al mencionarlo, un ligero rubor subió a sus mejillas. Realmente no pensó que su compañera la fuera a ayudar con el trabajo, y hasta cierto punto se sentía algo mal por juzgarla de inmediato

—    Perdona mi curiosidad, sé que es raro y siendo honesta no me imagino trabajando con ellos — comentó mientras depositaba los libros en una mesa junto al fuego que emanaba la chimenea — Y menos Weasley — dijo pensativa — ¿Qué se siente?

—    Pues…

—    Depende con quien te haya tocado — respondió alguien más que no era Jessica

—    ¿A qué te refieres, Cris?

—    Te diré que mi compañera no es tan mala después de todo — respondió con cierta tranquilidad

—    ¿Quién es?

—    Kelly Doreen

—    Ni idea quien sea — respondió Andy alzando los hombros, en ningún momento dejaron que Jessica hablara, ella solo los observaba con atención

—    Al menos está haciendo su parte del trabajo — esto último lo dijo el chico con una sonrisa tonta

—    Bueno, espero que les vaya bien a ambos en su trabajo — la castaña se despidió de ambos, dejándolos solos

—    A ti ¿Quién te tocó?  — preguntó Cristian a su compañera

—    Mariana Somender

—    ¿Aquella chica que siempre esta con el idiota de Wallock?

—    Amm... — a decir verdad, ella no conocía mucho a sus compañeros de clase por lo que solo asintió

—    Se me hace mucha belleza para que se junte con un tipo así — mencionó como si nada — pero así son las serpientes, aunque creí que era más inteligente — dicho esto, también salió de la sala dejándola sola con la infinidad de trabajo que todavía le quedaba pendiente.

[***]

—    ¿Qué es todo eso? — preguntó Adam al ver a su amiga entrando por la sala común con un montón de pergaminos

—    El trabajo de defensa, debo terminarlo — dijo Mariana mientras dejaba todo su material en la mesa de centro

—    ¿Qué? — Reclamó Holly sorprendida — Creí que dejarías que tu compañera lo terminaría sola

—    ¿Sola? ¿Por qué siento que no sé de qué hablamos? — Adam no estaba del todo enterado de la situación. Miró a sus dos amigas y al ver que ninguna tenía la intención de hablar, volvió a insistir — ¿Y bien? ¿"amigas"? — expresó haciendo énfasis en lo ultimo

—    Amm… es una larga historia, mi amigo — dijo Mariana ignorando por completo el hecho de que Adam le molestara no saber y es que ella le hubiera contado todo si no estuviera tan ocupada, así que se dispuso a terminar su trabajo.

—    ¿Holly? — el chico la miró mala para que le dijera

—    ¡Bien! ¡Agh! Te lo contaré yo solo por esta ocasión y porque Somender está más  atareada que un elfo doméstico — la niña al oírla la miro mal por la comparación pero en ningún momento dejó de dibujar — La Gryffindor, la compañera de Mariana no quería trabajar en pareja con ella porque tenía miedo de un par de crucios por si se equivocaba con la información. Al parecer los Slytherins no somos los únicos con prejuicios

—    ¿Y? — preguntó inocentemente

—    ¡¿Y?! — respondió una irritada Holly — creo que te imaginarás lo que pasó, aunque no entiendo porque lo está terminando ella 

—    No… no la dejaste en la enfermería ¿O si, Mariana? — Adam estaba algo incrédulo por la situación — O peor… ¿está destrozada en su sala común?

—    ¡¿Qué?! ¡No! Claro que no ¿Cómo puedes pensar eso? — Mariana no paraba de reír ante semejante comentario pero sin dejar de trabajar

—    Entonces… ¿Por qué estás haciéndolo tú, si ella no está en coma o lloriqueando por ahí?

—    Digamos que… a las dos nos interesa que esto salga bien — respondió concentrada — Un momento… ¿Qué tipo de persona crees que soy para dañar a mi compañera? — cuestionó seriamente a su amigo y dejando su pluma de lado

—    Bueno… es solo que no es exactamente un secreto que tengas carácter, ya sabes… — trató de componer la situación sin salir afectado, algo nervioso continuo — Pero aun así te amamos y estamos muy orgullosos de nuestra pequeña, tan madura, tan generosa, tan inteligente, tan… — miró a Holly pidiendo ayuda pero obvio que esta le divertía y no lo ayudaría a salir de esa situación.

—    Adam, querido — habló Mariana — ¿No tendrías que estar terminando tu trabajo en lugar de estar diciendo estupideces? — lo miró fastidiada, quería mucho a su amigo pero no soportaba cuando se ponía la soga en el cuello él solo.

—    Si, cierto. Es mejor que lo termine en cuanto antes — sonrió — me alegra que hayas hecho lo correcto a pesar de ese humor de perros — ella enarcó una ceja y lo miró — Bien, me retiro — acomodó su túnica y antes de irse revolvió el cabello de Holly, quien se molestó y después le dio un beso en la frente a la ocupada Mariana, salvado de esta se fue a su dormitorio.

Mientras ellos discutían ese pequeño asunto,  Mark escuchaba atentamente la conversación de sus amigos, lo que hizo que se preguntaran como le estaba yendo al lunático de Lovegood. Siendo sincero no le había costado para nada convencerlo de que hiciera el trabajo solo y sin necesidad de utilizar algún tipo de magia. Todavía era algo temprano y la mayoría de los estudiantes se encontraba cenando en el Gran Comedor, así que sería el momento idóneo para que le aclarara ciertos puntos a su compañero.

Salió de las mazmorras sin que nadie se diera cuenta, iba repasando mentalmente lo que planeaba decirle, debía ser más convincente al hablar con él.

—    ¡Ey Vincent! — gritó al ver a su otro amigo, quien era bastante robusto y podía servirle de mucho

—    ¿Qué pasa, Mark? Voy a cenar  — dijo señalando las puertas de roble

—    Eso puede esperar. Necesito que me acompañes a hacer algo

—    ¿A dónde? — preguntó toscamente y de mal humor

—    Digamos que es una visita a un compañero de estudio

—    ¿No lo puedes hacer tú?

—    Vamos Vincent, aprenderás de esto

—    ¡Maldición Wallock! Espero que valga la pena

—    Lo valdrá — el chico dio un vistazo rápidamente hacia el Gran Comedor, ubicando la mesa de los leones.

No podía pasar desapercibida la melena rubia de los Lovegood, pero era claro que James no se encontraba cenando. Se recargo en la pared a lado de las puertas, esperando mientras que Vincent comenzaba a impacientarse pero su espera no duró tanto.

— Qué bueno que te encuentro, Lovegood — habló tranquilamente Mark — Verás... — dijo arreglándose la túnica — he estado algo preocupado por el trabajo de McMillan

—    ¿Por qué?

—    No sé, quizás porque lo estás haciendo tú

—    No entiendo — respondió el rubio confuso.

—    Necesito revisarlo, tu locura, Lovegood me preocupa que manche mi buen renombre que tengo como estudiante

—    El profesor  está de acuerdo en que seamos creativos... — pero hasta este punto fue cuando Vincent entró en acción tomándolo por las solapas de la túnica y alzándolo unos centímetros del suelo

—    Óyeme bien, Lunático — tomó su varita tocando su rostro con ella  — más te vale que hagas bien las cosas y que este trabajo no esté lleno de tonterías y locuras como las que acostumbra tu familia, ¿me entendiste?

—    Pero...

—    ¿Entendiste? — esta vez fue la voz de Vincent que se escuchaba amenazante

—    Si...

—    Bien — dijo arreglándole la túnica luego de que Vincent lo bajará — siéntete afortunado. Confiare en ti por esta vez pero si cometes un paso en falso, te las verás conmigo.

Por supuesto que cada pareja asignada por el profesor McMillan estaba haciendo su mayor esfuerzo para poder terminar su trabajo que estaban a días de entregarlo. En su mayoría, tuvieron que hacer a un lado las diferencias e ignorar los colores de sus casas, ya que no se podían permitir tener una mala nota.

Casi todos los chicos de primero se encontraban en la biblioteca, les gustara o no debían "tomar" en consideración la opinión del otro y ese lugar era idóneo para poder trabajar.

Para que el profesor tuviera la oportunidad de evaluarlos correctamente, les pidió a sus alumnos de que entregaran el trabajo unos días antes de su clase, así para que él tuviera las notas a tiempo y resolver cualquier duda o queja.

Antes de entregar el suyo, Mariana lo revisó por último y estando de acuerdo ambas chicas, lo entregó. Tanto ella como su amigo Adam fueron juntos a entregarlo a la oficina del profesor y ya eran varios los que estaban ahí. Vieron pasar a Lovegood y no se extrañaron que el rubio estuviera solo.

El día de la clase todos se encontraban hasta cierto punto, nerviosos; el único que se mostraba relajado y sereno era Mark, en su rostro reflejaba un exceso de confianza

—    Buenos días — Saludó el profesor McMillan — ya tengo sus notas — dijo mientras mostraba el montón de pergaminos — les voy a pedir que se sienten con su respectivo compañero

Se hizo un revuelo mientras cada uno se levantaba de su asiento para estar con sus compañeros. Mariana se levantó y fue hacía donde se encontraba Jessica, delante suyo estaba Kelly junto con el chico Wood y a dos asientos más estaba Holly, mientras que Adam se encontraba a su lado y Mark, él no se había movido, estaba al fondo del aula.

—    ¡Perfecto! — Exclamó feliz el profesor — antes de comenzar quiero saber que tal les pareció trabajar con alguien que no fuera de su casa. ¿Alguien quiere compartir su experiencia? —esperaba que cada uno hablara ordenadamente pero fue obvio que el descontento  todavía estaba latente, por lo que todos comenzaron a hablar a la vez.

—    A mi encantó trabajar con una estrella de Quidditch — alcanzó a escuchar Mariana que decía Kelly observando cómo le tomaba la mano, él solo sonreía arrogante. La chica rodó los ojos, su amiga Holly que igual había alcanzado a oír fingió que vomitaba

—    ¡Silencio! — ordenó el profesor — pasaré a sus lugares a entregarles sus notas

Y así fue, poco a poco los alumnos iban recibiendo sus trabajos con la nota dada por el profesor y con algunas anotaciones en ellas. Primero empezó por la pareja de Cristian y Kelly, que al parecer lograron apenas un aceptable. Luego fue el turno de Mariana y Jessica, a pesar de las cosas, ella estaba segura que les iría bien.

—    Quiero felicitarlas a ambas. Hicieron un excelente trabajo de investigación y por lo que noté, son un buen equipo. Felicitaciones — les entregó los pergaminos mostrando un "extraordinario"

Ninguna dijo nada, realmente no esperaban que les fuera ir tan bien. Mientras tanto, para Adam y su compañero, y al igual que Holly lograron un buen "supera las expectativas" pero la sorpresa se la llevó Mark cuando...

—    ¡¿Insatisfactorio?! — Gritó enfurecido al ver la nota — ¿Cómo puede ser posible?

—    Señor Wallock, su trabajo carece de información. Es evidente que no investigaron aunque sus ilustraciones fueron lo rescatable

—    No puede hacerme esto...

—    Agradezca que no fue una D o en todo caso una T

—    ¡Maldita sea, Lovegood!- rechino entre dientes mientras lo veía y repasaba los pergaminos

—    En general, la mayoría hizo un buen trabajo — comenzó el profesor McMillan — claro que hubo unas excepciones — por unos instantes su mirada se detuvo en la pareja de Mark y James — Quiero felicitarlos por su buen compañerismo. No olviden estudiar para el examen. Ahora pueden retirarse

Cada uno fue saliendo pero algunos que no estaban de acuerdo con la nota obtenida se acercaron al escritorio del profesor. Mark estaba que echaba chispas por todos lados, no sirvió de nada si quiera acercarse a replicar.

—    Me las va a pagar ese lunático

—    Bueno Mark, no quiero decir "te lo dije" pero te lo dije — Holly no desaprovecharía la oportunidad de burlarse de que el gran Mark Wallock se había equivocado

—    ¡Cállate! No estoy de humor para oírte — se adelantó dejándolos atrás seguido de Vincent

—    Por cierto... Felicidades — Adam paso un brazo por los hombros de Mariana — no pensé que te fuera ir tan bien

—    Y tú que pensabas asesinar a la chica leona

—    Solo fue un buen trabajo en equipo — respondió modestamente

—    Yo que tú, tendría cuidado

—    ¿Por qué? — preguntó alarmado el chico

—    No se te vaya a pegar eso de tomar leche y sacar las garritas — Holly estalló en carcajadas con sus propio chiste pero Mariana pensaba que quizás podrían llevarse bien, al final no le veía nada de malo ser amiga de un Gryffindor. Quizás era posible, al final todo podía pasar, aunque ciertamente no se imaginaba siendo amiga tal cual de un Gryffindor, pero… tampoco se negaba a esa posibilidad, solo el tiempo lo diría.

 




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