Historia al azar: ¿Esto es amor?
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Plumas de Fénix » Capítulo 15
Plumas de Fénix (R13)
Por andypotter92
Escrita el Miércoles 20 de Mayo de 2015, 17:28
Actualizada el Domingo 10 de Febrero de 2019, 23:41
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Capítulo 15

La amistad volvía a ser la misma entre Mena, Andy y Gustav, sin que ninguno abusara de la confianza que se tenían el uno con el otro. Tanto McGonagall como Flitwick seguían en sus propios asuntos, y Green hacía lo mismo. Cada vez que podía, pasaba tiempo con Amshel, que a pesar de tener ya semanas del curso, todavía le resultaba complicado ir a clases en el día.

Por lo pronto, la temporada de Quidditch se acercaba, y cada casa se la pasaba practicando arduamente. Después de haber obtenido el puesto, Mena se la pasaba en la biblioteca, un hábito algo inusual en ella, a pesar de que su mejor amigo se la vivía en ese lugar, sin embargo, era que sólo quería evitar a Cristian Wood.

¿La razón? Sentía que le había arrebatado el puesto de cazador y por lo tanto la culpa la carcomía por dentro, aunque parte de si misma, le recordaba que se había ganado el puesto por méritos propios.

En esos instantes, la pelirroja se encontraba en la biblioteca, compartía mesa con otros alumnos, entre ellos estaban Ale Grayson. Una compañera de su propia casa, que por supuesto compartían clases juntas, pero ella era una chica bastante callada, aunque últimamente comenzaba a ser más social, algunos otros alumnos como Mariana, una pequeña niña de la casa de Slytherin pedía ayuda para encontrar un libro.

Por más que la pelirroja trataba de concentrarse, no podía, después de unos segundos se dio cuenta de que llevaba leyendo las mismas líneas, las cuales no había entendido nada, y menos con tanto alboroto.

Las voces se escuchaban desde afuera de la biblioteca, era una conversación bastante acalorada. Pudo distinguir muy claramente a Cristian y Gavin, lo cual una vez más discutían. Wood quería que las pruebas para pertenecer al equipo de Quidditch se repitieran, dado que las circunstancias eran diferentes en las que se hicieron, y ahora habían cambiado, por lo que sentía que tenía derecho a formar parte de dicho equipo; todavía le costaba aceptar que no podría jugar esta temporada.

-¡Debes de repetir las pruebas!

-¿Por que debería de hacerlo?- Gavin de alguna u otra manera estaba controlando su carácter- Mi equipo esta completo

-Te estás engañando

-Claro que no

-Si, no sabes reconocer el talento, no tienes idea de nada

-¡Wood!- la paciencia se le había acabado a Gavin, tomó de la túnica al chico, que a pesar de ser de primer curso, era alto- No voy a permitir que cuestiones mi puesto, soy el capitán, por si no te habías dado cuenta- dijo mientras se señalaba la insignia- Yo decido quien esta a la altura de perteneceer al equipo o no, y aunque lo dudes Wood, sé distinguir el talento en mis jugadores, ahora te pido por favor que dejes de darme lata con lo mismo, sino se me olvidara que eres apenas un niño y te hechizaré.

-No puedes

-Si puedo Wood

Cada estudiante que se encontraba en el lugar pudo escuchar toda la conversación, Mena tomó sus libros y se levantó de la mesa, era la única que no se había asomado a ver de que se trataba el asunto. No quería oír más quejas ni reproches, ni mucho menos amenazas, y con tanto ruido era imposible que pudiera concentrarse.

Había logrado salir del lugar cuando de la nada, apareció alguien que Mena no esperaba ver y menos después de aquella pequeña plática que había tenido con él.

Santino se detuvo de inmediato después de haberla visto, observándola muy atentamente con sus ojos azules tan penetrantes, analizándola.

-Hola McGonagall- saludó el chico sin recibir una respuesta- Vaya, si que eres más amargada que tu abuela

-No tengo tiempo para ti.  Hazte a un lado

-¿Puedo llamarte por tu nombre?- preguntó amablemente

-No, no puedes.

-De acuerdo "Mena"- respondió Amshel recalcando su nombre y con una sonrisa en su rostro- Así como vas, no tendrás tiempo ni de respirar.

-No tengo tiempo para tus bromas

-Al final, me alegro que hayas hecho lo correcto. Créeme que Andy Green necesita el apoyo de sus amigos aunque no lo parezca.

-Gracias por el consejo. Ahora si me disculpas, tengo cosas que hacer- dio media vuelta para ir a la torre de Gryffindor.

-¡Mena! ¡Mena!- Cristián gritaba, mientras corría para alcanzarla

No tenía idea de lo que quería pero prefería saber nada de él.

-¡McGnagall! no me ignores

-¿Qué quieres?

-Quisiera que me ayudaras

-¿A qué?

-Quiero que se repitan las pruebas

-Eso lo sé, pero yo no tengo nada que ver. Gavin es el capitán, como ya te lo dijo

-¿Podrías hablar con tu abuela?

-No puedo, Cris

-Por favor

-No. Eso es abusar de su poder y de mi apellido. Así que no, lo siento. Tendrás que vivir con ello.

-¡Esto es una injusticia!- exclamó el chico frustrado- Yo debería pertenecer al equipo

-Lo siento mucho, ya tendrás tu oportunidad- le dio la espalda, realmente le daba pena verlo así.

Siguió su camino hacia la torre con sus pensamientos llenos de culpa que sentía.

Todavía no había terminado sus deberes, por lo que tomó asiento en uno de los sillones vacíos cerca de la chimenea.

Por unos instantes el asunto del equipo quedó atrás, se dispuso a terminar la redacción que tenía para Pociones. Le estaba dando las últimas conclusiones cuando Andy y los demás entraron en la sala.

-¿Dónde estabas? llevo todo el día buscándote.

-He estado aquí casi todo el día

-Yo te busqué aquí y no estabas

-Primero estuve en la biblioteca. ¿Para qué me querías?

-¿Podrías ayudarme con mis deberes de Encantamientos?

-Claro- respondió de inmediato

-¿Te encuentras bien?

-Ehhh......Si

La pelirroja ayudó en lo que podía,  en un silencio que incomodaba a la castaña bastante.

-¿En verdad te encuentras bien?- volvió a insistir

-¿Por qué lo preguntas?

-Bueno, porque usualmente me regañas cuando dejo hasta el último mis deberes y porque no te gusta el silencio. ¿Sigues enojada conmigo?

-¿Qué?- toda la explicación que le había dado Andy no le prestó la menor atención posible

-¿Lo tomo como un sí?

-¿Si, qué?

-¡McGonagall!- casi gritó un poco molesta por la falta de atención- ¿qué sucede? en verdad estas muy distraída

-No es nada, Green- enfatizó haciéndola sonreír

-Claro. Ya dime que pasa

-Me siento mal por Cris- respondió con un suspiro

-Oi que volvió a discutir con Gavin.

-Todos los que estábamos cerca pudimos enterarnos del asunto

-¿Entonces estuvo interesante la discusión?

-¡Green!

-¿Qué?

-Nada, simplemente no estoy interesada en lo que hablaron y no ando me interesan loa chismes

-Ya, de acuerdo- dijo Andy tranquilamente- ¿Pero por que te sientes mal por él?

-Siento que le quite el puesto

-Pensé que la que tenía complejo de culpa era yo

-Hablo enserio

-Honestamente no entiendo porque te sientes así, tú presentaste las pruebas y Gavin te eligió

-Ya sé, pero aun así.....

-Gavin no es tonto- interrumpió con si nada- al menos dentro del campo, y lleva cierto tiempo en el equipo. Sabe lo que hace y conociéndolo diría que,  si no hubiera estado de acuerdo con los pocos aspirantes, le hubiera hecho un drama a tu abuela, con tal de tener mas oportunidad de elegir mejor a sus jugadores

-Si, pero....

-Basta ya, Mena. Te ganaste el puesto por tu esfuerzo y talento; deja de darle vueltas al asunto.

-¿Y si tiene razón Cris? ¿y si es mejor que yo?

-Lo dudo. Es un Wood y es obvio que quiere destacar más que sus propios padres, pero tendrá que esperar hasta que llegue su oportunidad. Y en todo caso la que debe sentir culpa soy yo

-¿Por que tú?

-Fui yo quien hice la broma y por mi, castigaron a todo el castillo.

-Bueno, en eso tienes razón aunque creo que esas niñas serpientes se lo merecían

-¿Oí bien? ¿Mena McGonagall felicitándome por una travesura?

-No te acostumbres Green

-Claro- respondió con una enorme sonrisa- si tanto quieres calmar tu culpa, dale un detalle. No sé, haz algo lindo por él y se acabo.

Mena estuvo pensando bastante en la idea de Andy, darle algún regalo o algo así; incluso cuando se reunió con Gustav para seguir con su secreto, seguía bastante distraída,  a lo cual la pelirroja fue reprendida por su amigo por no prestar atención a lo que debía.

-Lo siento Gus- dejó escapar un suspiro

-Un "lo siento" no te servirá de nada.

-Ya sé, es sólo que....

-¿Qué?

-No sé que hacer con Cristian

-¿Cual Cristian?

-Wood, Cristian Wood

-¿El chico que habla todo el tiempo de Quidditch?

-Si, ese

-¿Y qué le harás?- preguntó con una sonrisa traviesa

-Nada, mal pensado- le dio una mirada de reproche- es sólo que le arrebaté el puesto

-¡Es verdad! olvidé que lograste entrar al equipo

-¿Qué hago? Andy piensa que debo dejar de darle tantas vueltas al asunto

-¿Apoco Andy piensa!- sonrió al imaginarse la cara que pondría su amiga con ese comentario- por primera vez le doy la razón, no le des importancia.

-Quisiera

-Pues espero que ese problema ya no te distraiga de lo que estamos haciendo

-No volverá a pasar

-Claro, y hablando de Quidditch ¿Cómo va ese prototipo de escoba?

-¡Eso es!- exclamó Mena entusiasmada. Una gran idea se le estaba ocurriendo para subirle el ánimo al chico- eres un genio Gus.

-Siempre lo he sido- pero antes de que pudiera decir algo más, la pelirroja recogió sus cosas y salió rumbo a la lechucería.

Por los próximas par de días, Mena seguía bastante intranquila, y no podía evitar buscar, a la hora del desayuno, a su lechuza; hasta que por fin tuvo algo de suerte, cruzó los dedos antes de abrir el sobre.

 

Mena:

¿Cómo estás? Espero que te estés comportando como se debe, y no importa que tu abuela te castigue por mal comportamiento, yo igual lo haré.

Te felicito por haber quedado en el equipo, no me dijiste que querías intentarlo, pero estoy muy orgullosa por ese logro tuyo.

Sabes que siempre estoy encantada de que estés en casa, y más en la fiestas navideñas. No me importaría que vinieras con tus amigos. Por cierto ¿Cómo está Gustav? y en lo que respecta a lo del prototipo, sería genial que un aficionado al Quidditch, y en especial siendo hijo de un jugador profesional, me diera su opinión.

Envíame la respuesta con tiempo si vendrás a casa, y también con quien. Cuídate y no te metas en problemas.

Te quiero,

Mamá.

 

Había sido una buena noticia, el hecho de que su mamá le haya dicho que si a esa estupenda idea que tuvo, simplificaba un poco las cosas, aunque de cierta manera, le faltaba decirle a Cristian.

Suponía que no se negaría, ya que, como muchos lo mencionaban, es un gran aficionado al Quidditch, sin dejar a un lado, que lleva en su cuerpo, sangre de grandes jugadores, que en su momento, tuvo la casa de Gryffindor, en las mejores épocas de Hogwarts.

También le agradaba la idea de poder llevar a sus amigos y pasar una linda navidad todos juntos, después de todo, la anterior no había sido, para nada buena.

Ya les diría a sus amigos si querían ir a pasar con ella las fiestas, lo que más le preocupaba era como decirle al chico Wood. No tardó mucho en encontrar el momento adecuado, a lo cual, tal como se lo imaginó, Cristian no se negó. A la pelirroja le alegraba bastante la emoción que mostraba, sin embargo, debía esperar al consentimiento de sus padres.

Los profesores comenzaban a dejar demasiados deberes antes de que se fueran a casa, Andy y Mena habían comenzado con los entrenamientos de Quidditch, a Gavin no le importaba nada, entrenaban bastante duro, por lo que, acaban muertas; aquel día, cuando Mena entró al dormitorio de las chicas, encontró a su lechuza parada en su almohada con un sobre, que a distancia pudo reconocer la caligrafía.

 

Hola Mena:

Espero que te encuentres bien. Disculpa que no te haya respondido tu carta de inmediato pero la escuela me tiene bastante ocupado.

Pero...cuéntame ¿Qué tal va el colegio? Imagino que ha de ser muy difícil, en especial llevando el mismo apellido que la directora, supongo que te exige de más, debes ser un ejemplo para los demás estudiantes. Ojalá no estés olvidando divertirte.

Por cierto, me enteré de que para navidad, tendremos la visita de tu abuela en el Instituto. Me intriga saber el por que, pero supongo que ya me enteraré a su debido tiempo. Me agradaría mucho poder verte, hasta el momento sólo ha sido un par de veces que te he visto.

Ojalá pueda tener la suerte de deleitar mis ojos con tu belleza.

Tengo que irme, espero tu pronta respuesta.

Con cariño,

Vladimir.

Con una sonrisa terminó de leer la carta que le había enviado su amigo. No pudo evitar sumergirse en los recuerdos, en aquella vez que lo conoció, y como de la nada, se habían convertido en muy buenos amigos.

"Era uno de los tantos aniversarios que recordaban el derramamiento de sangre mágica, de aquel día en que varios magos y brujas lucharon valientemente, de aquellos que perdieron a un amigo o familiar, una victoria que resultó demasiado caro.

Hogwarts era un lugar bastante hermoso y majestuoso, con cada estudiante que mostraba sus respetos hacía los caídos y cierta admiración a los sobrevivientes, un total respeto a los que prefirieron quedarse a luchar en lugar de buscar un sitio seguro.

La profesora McGonagall, como cada año después de haber tomado el puesto como directora, se encontraba dando algunas palabras de consuelo para las familias presentes. El ministro de Magia y Harry Potter no fueron la excepción en decir algo, y algunas otras personas más también lo hicieron.

Para una niña pelirroja era de cierta manera, un poco aburrido escuchar tantas palabras, después de todo, no todo lograba entender algunas cosas. Apenas terminó la ceremonia, se levantó y comenzó a caminar rumbo a la cabaña de Hagrid, sabia que tardaría un poco en regresar, pero deseaba pasar un rato tomando un té.

-¿También huyes de todo eso?

-¿Quién eres? ¿De dónde sales?- preguntó la pelirroja exaltada

-Lo siento- un niño salió entre algunos arbustos cerca de la cabaña, parecía que se estaba ocultando de algo- No me gusta estar entre tanta gente

-¿Quién eres?

-Edward Vladimir McMahon Vlamont

-¿Por que tu nombre me suena tan familiar?

-Quizás porque mi padre fue un mortifago- respondió con una mueca

-¿Fue?

-Eres bastante curiosa

-Pues me diste un tremendo susto- replicó

-Supongo que tienes razón. Bueno, mi padre fue un mortifago como hace unos segundos comente, murió en la caída de Lord Voldemort, y en su momento, mi padrino fue Igor Karkarov

-¿El director de Durmstrang?- en aquella ocasión le tocó a ella hacer una mueca

-Si- dejó escapar un suspiro- Sé lo que piensas, pero yo no soy así. No me interesó ser parte del lado del Señor Tenebroso

-Lo siento

-No importa, es por eso que estoy aquí, aunque me aburre tanta palabrería. Y dime, ¿Tú cómo te llamas?

-Soy Mena McGonagall, y sí, mi abuela es la directora de Hogwarts.

-Supongo que estudiarás aquí

-Pues todavía me falta unos meses para cumplir los once, pero sí. ¿Y tú?

-¿Yo?

-Si

-No lo sé, tengo mi plaza en Durmstrang. Honestamente no me he imaginado estudiar en otro colegio

-Pues créeme, Hogwarts esta lleno de misterio

-Al igual que Durmstrang

Desde ese entonces, ambos niños se hicieron amigos, no pudieron evitar mandarse lechuzas, y conociéndose un poco más día a día.

*********

Tantos años y eran las mismas palabras que escuchaba siempre, decidió caminar un poco, en lo que esperaba a su familia, cuando vio a lo lejos a una niña en el lago. Se acercó a ella, y estando cerca se dio cuenta que estaba llorando, suponía que era algo relacionado por ese día. ¿A quién no le afectaría recordar a los muertos en una batalla? De inmediato se ofreció a escucharla a pesar de que se mostraba reservada para poder hacerlo, sin embargo, a pesar de no decir mucho dijo lo suficiente para hacerla sentir mejor.

-Gracias- respondió la niña algo avergonzada mientras se limpiaba las lágrimas- ¿Cómo te llamas?

-Mena, Mena McGonagall

-¿Mcgonagall? ¿Eres algo de la directora?

-Es mi abuela ¿Y tú?

-Soy Andy Green

-¿Eres la chica que acabó con Fenrir Greyback?

-Yo no fui, pero.....si soy yo. En fin gracias por tu apoyo, en verdad lo aprecio

-Ni lo menciones

-Será mejor que me vaya, mis padres esperan

-Fue un gusto conocerte

-Igual

Vio alejarse a la niña mientras se quedaba un rato pensativa

-Hola- escuchó una voz a sus espaldas bastante conocida, que hacia tiempo no escuchaba.

-Edward- lo abrazó con cierto entusiasmo

-Casi nadie me llama por mi primer nombre- respondió con una sonrisita- Hola Mena

-Que gusto verte

-Lo mismo digo ¿Quién era esa niña con la que estabas hablando? y perdona mi curiosidad.

-Andy Green

-La que....

-Si, ella- cortó de inmediato- No le gusta que la reconozcan por ello

-Viene de una familia interesante, de hecho. Algunas amigas de mi mamá les gusta bastante la ropa que diseña la señora Green.

-Supongo que algún día tendré que cambiar mi guardaropa- respondió con una sonrisa

-Te aseguro que con lo que te pongas te verás bonita

-Gracias- las mejillas de Mena tomaron un color rojizo debido al cumplido del niño- Y dime... ¿Te veré pronto?

-¿A que te refieres?

-¿Vendrás a Hogwarts?

-No- suspiró- Mi madre y yo hemos decidido que iré a Durmstrang

-Ah- dijo algo decepcionada- pues espero que te vaya bien

-Ve conmigo. Te aseguro que allá es mejor

-No puedo Vladimir, sabes el cargo que tiene mi abuela, además que literalmente, aquí crecí.

-Sería una nueva experiencia- trató de convencerla

-Mejor tú quédate. Estudia aquí conmigo, puedo asegurar que serias un digno león.

-Gracias, pero ya lo decidí

-¡Oh Vlad!- exclamó abrazándolo

-Hasta el momento eres la única mejor amiga que tengo- dijo en suspiro

-Y lo seguiremos siendo, nos escribiremos

-Era hermoso imaginarse estudiar juntos

-Lo sé"

Le daba algo de nostalgia recordar, hubiera sido genial que ambos estudiaran juntos, pero al final él se encontraba lejos, estudiando en otro colegio.

A pesar de que Gustav era su mejor amigo, Vladimir era alguien diferente, no sabía explicarlo, pero era agradable tener a alguien con quien divertirse un rato.

Le había encantado recibir una carta de él, pero debía pensar muy bien como le haría para verlo, quería aprovechar la oportunidad de que su abuela haría el viaje al norte, sin embargo, en su mente sólo pensaba en pasar las navidades con Cristián y que pudiera ver el prototipo en el que estaba trabajando su mamá; por el momento saco un pedazo de pergamino de entre sus cosas para escribir una respuesta rápida.

 

Hola Vladimir:

Estoy muy bien gracias y espero que tú también estés de maravilla.....El colegio hasta el momento es todo muy normal. No sé mucho pero sí algo supe de que mi abuela iría para Navidad al Instituto. Espero poder acompañarla para verte, le contaré a Gustav para ver si podemos ir ambos a visitarte. Hay muchas cosas que contarte.

Por el momento, te comento que logré entrar al equipo de Quidditch de mi casa como cazadora.

¿Y tú cuéntame? ¿Qué tal el Instituto? (¿Ya vas a recapacitar y pedir el cambio?), Bueno espero estés de maravilla.

Saludos,

Mena.

Sería genial poder volver a verlo, esperaba que todos sus planes salieran bien, y no que tuviera que andar improvisando, aunque siempre la pasara súper bien, siempre y cuando, estuviera a lado de sus amigos.

++++++++++++++

Aquel duelo con McGonagall y Flitwick pesaba bastante en el orgullo, el simple hecho de salir impunes y sin ningún castigo le fastidiaba, y es que para Kissy, nada olvidaba por lo que estaba más empeñada que nunca para vengarse, no sólo de Green, sino esta vez de sus asquerosos amigos.

Buscaba una forma de hacerlos pagar, al menos por el insignificante detalles de no sufrir el castigo adecuado, aquel que se merecían.

Estuvo unos días dándole vueltas a todas y cada una de sus posibles ideas, hasta que encontró la adecuada. De inmediato, mandó una lechuza, y fue sorprendente la rapidez con la que la atendieron. Una bonita lechuza parda con un paquete de Sortilegios Weasley se acercó a ella, y con una enorme sonrisa sacó varias botellitas que le serían muy útil.

-¿A dónde vas Kissy?

-Me vengaré de Green y sus amigos

-Yo te ayudo- Lesma se emocionó bastante con esa nueva novedad

-Bien, ve a la Torre de Ravenclaw e ingéniatelas como puedas para vaciar esta botellita

-De acuerdo, pero...¿Qué hace?

-Ya lo verás

Lo que no sabían esas chicas serpientes era que alguien las estaba "escuchando", lo suficiente para permitir que las Slytherin cayeran en su propia trampa.

*********

Caminaba de puntitas, con cierto nerviosismo, quizás asustada y temerosa. Subió por las escaleras con cuidado, estando cerca del retrato de la Dama Gorda y esperando a que alguien saliera de la misma, y así fue, por fin habían mordido el anzuelo.

-Espero que no te moleste- su voz se escuchó alto, con una risa malévola que le helaría la sangre a cualquiera

-¿Qué rayos....

-Estaremos a mano después de esto

-¡GREEN!- de la nada apareció una mota de pelo rojo soltando chillidos de dolor. Una sonora carcajada se escuchó muy cerca

-Te jodes Weasley. Te lo mereces

Andy no paraba de reír al ver a Kissy cubierta de pelo enmarañado tratando de levantarse pero sin ningún resultado.

-¿Qué pasó Andy?- Mena iba llegando a la sala común y cuando vio a la chica serpiente, y sin evitarlo también comenzó a reír- Te ves bien

-¿Has visto a Gustav?

-Aquí estoy- respondió su amigo llevando consigo a otra mota de pelo pelinegro- Tenías razón Andy, pensó que podía hacerme esto

-Me estoy perdiendo de algo

-Pasa Mena, que estas cosas peludas pretendían hacernos una bromita

-Y les salió mal- corroboró el chico

-Me las pagaras Green- refunfuño la mota pelirroja, aunque no podía ver nada con tanto pelo

-Como digas Weasley

-Supongo que hay que llevarlas a la enfermería

-¿Podríamos dejarlas aquí?- sugirió la castaña todavía con una sonrisa

-No, llevémoslas a las enfermería

-De acuerdo

Entre Mena y Andy tomaron por los brazos a Kissy, o más bien, la mota pelirroja mientras que Gustav sólo llevaba a Lesma. Por supuesto que Madame Pomfrey no le agradó para nada el estado de ambas chicas, y por más que movía la varita no ocurría nada.

-¿Cómo ocurrió esto?

-Ni idea- se adelantó la castaña al responder- Íbamos rumbo a nuestra sala común cuando las encontramos

-Pues no sé que fue, nada funciona- respondió Madame Pomfrey con preocupación

-Esperemos que se resuelva. Tenemos que irnos

Los tres salieron de la enfermería sin dejar de reír por lo ocurrido.

-No encontrará la solución

-¿Se quedarán así?

-No, pero si Kissy hubiera leído la etiqueta se hubiera librado de inmediato de ese pelo

-¿Cómo lo sabes, Andy?

-Fácil, poción crecepelo. Durara quizás más de tres días. Irónico es que lo haya conseguido a través de su tío y no haya sabido nada.

-¿Y eso es.....?

-Sortilegios Weasley. Si no mal recuerdo, tiene que decir cierta palabra tantas veces como botellitas fueron usadas. Sólo eso.

-¿Qué palabra es?- preguntó Gustav curioso, la castaña giró la cabeza checando que no hubiera nadie que pudiera oírla

-Fácil, Olepecerc- y sin poder seguir conteniendo la risa, los tres estallaron en una carcajada.

 

 

 

 



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