Historia al azar: Mi vida sin voldemort
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Plumas de Fénix » Capítulo 14
Plumas de Fénix (R13)
Por andypotter92
Escrita el Miércoles 20 de Mayo de 2015, 17:28
Actualizada el Domingo 10 de Febrero de 2019, 23:41
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Capítulo 14

Los días fueron transcurriendo sin ninguna demora, en momentos rápidos y en otras bastante lentos. Aquellas niñas que compartían una cierta amistad seguían sin dirigirse la palabra;  ya habían pasado algo similar el curso pasado, casi por un problema igual, con la diferencia de que, en esta ocasión el orgullo de ambas no iba a ceder.

Mena estaba completamente atareada con los deberes, mientras que trataba de resolver las cosas con su mejor amigo, ya que le enviaba cartas una y otra vez a Gustav,  pero todas se las regresaba, sin siquiera haberlas leído. Él seguía sin dirigirles la palabra,  tal y como dijo debían aclarar sus cosas y valorar más la amistad que simples tontas discusiones, sin embargo el carácter de ambas decía, que llevaría bastante tiempo.

Andy por su parte,  creyó que caería de nuevo en esas pesadillas,  su nuevo amigo Santino la animaba cada que podía. Trataba de recordarle los buenos momentos del verano pasado, esperando que con eso no cayera en la depresión, y lo más reconfortante era que esas niñas serpientes no molestaran,  lo cual en ocasiones le daba mucha curiosidad.

Cada vez que se veían la pelirroja y la castaña, era imposible evitar que pelearan. Sólo eran indirectas, reclamos y reproches, y en especial por el Quidditch, que estaba cerca de que iniciara la temporada.

Mena estaba fastidiada de que creyeran que no tenía idea sobre el deporte mágico, por lo qué se empeñaría en entrar al equipo y demostrarles a todos sus habilidades, en especial al nuevo capitán. Que siempre que podía, la molestaba con sus indirectas, claro que le resultaba imposible no enfurecerse más, estando con él su ex-amiga, o amiga, todavía no definía eso, siempre ella le seguía la corriente al chico.

La profesora McGonagall había hablado de cambios en las reglas hacía el Quidditch,  y por supuesto que todos tenían pánico, temor de los nuevos cambios impuestos. Para la mala fortuna de Andy, las pesadillas regresaron, sólo que ahora soñaba con sus amigos,  alejándose de ella y todo por  sus torpes bromas. Se preguntaba sí Mena tenía razón. ¡No! No puede tener la razón, se recriminaba cada vez que sus pensamientos tomaban ese rumbo.

En la hora de la cena, Mena se sentó en el extremo contrario a la chica y comenzó a comer en silencio, tanto para Alexander como para Keisi era cansado eso, por más que trataban de hacerla entender, ninguna iba a ceder. Terminando la cena, Andy vio de reojo a la pelirroja acercándose a la mesa de Ravenclaw, justo con  Gustav. Observó que discutían algo, pero no pudo acercarse a ver que pasaba.

Siguió observándolos a distancia, en cuestiones de segundos él sacó su varita, y ella de inmediato hizo  un gesto de disculpa. Lo que interrumpió eso fue que la profesora McGonagall se levantó de su asiento, tomando la palabra y silenciando a todos. La mirada de la castaña seguía en los chicos, quienes se daban la mano, como si estuvieran cerrando un trato.

-Buenas noches alumnos. Espero que los días que di, para pensar, hayan servido- la mayoría del Gran Comedor comenzó a murmullar- Durante toda la semana espere que el culpable se entregara.

Algunos abucheos se escucharon, la mayoría estaba inconforme por las medidas impuestas por algo que no tenían nada que ver.

-En vista del éxito no obtenido pasará lo siguiente.....Los permisos no existirán. Como había mencionado antes, las visitas a Hogsmeade estarán canceladas. Y la regla sobre que los alumnos de primer curso puedan ser parte del equipo de Quidditch queda cancelada. No podrán participar.

>>Lo cual, es una lástima. Todas las casas perdieron grandes jugadores al graduarse y ahora pierden a los más prometedores.

-¡Ahora si es el colmo de la cobardía!- exclamó Mena en un tono que, Andy logró captar el desprecio en todas y cada una de las palabras.

-¡Eso no es justo!- gritó bastante enojado Cris- Nosotros no tenemos la culpa de que alguien haga bromas a las serpientes

-Era de esperarse señor Wood- replicó la profesora algo irritada, recordando las veces que su padre hacia lo mismo- Le pido por favor que mantenga silencio. Las cosas seguirán así hasta que, si es que el culpable, tiene el valor de enfrentar las consecuencias de sus actos. Así que, la regla de ningún estudiante de primer curso pueda jugar se mantiene.

-Agg espero que se caiga en vómito de dragón el culpable- exclamó muy molesto Gavin, que estaba a lado de la castaña

La profesora volvió a pedir silencio, al parecer el castigo no terminaba en eso.

-Además que sólo podrán participar diez jóvenes por casa en las pruebas para sus respectivos equipos de Quidditch. Los interesados, deberán inscribirse con Madame Hooch.

Mena se levantó dirigiéndose a Alex y Keisi, quienes no sabían exactamente que pensar o decir al respecto.

-Qué feo, ¿No? Es una lástima que aún no haya salido el culpable- vio a Cris, que seguía anonadado por la noticia. -Lo siento Wood,  tal vez el siguiente año- dijo Mena como si nada

-Es tu abuela, tú podrías convencerla.

-No Cris,  no lo hará. Para ella no somos más que tontos arriba de escobas. Al contrario, pedirá horas para su ajedrez mágico- replicó la castaña entrecerrando los ojos

-Andy tiene razón Cris, además seré un capitán estricto y la nena puede lastimarse- Gavin observó a la chica- No tiene las agallas para jugar, por eso no le interesa nuestro deporte.

Mena estaba a punto de replicar, pero por primera vez, su carácter no salió a flote, sólo les sonrió a ambos.

Como lo había advertido la profesora McGonagall, sólo diez estudiantes por casa tendrían la oportunidad de presentarse a las pruebas. Desafortunadamente la culpa estaba haciendo estragos en Andy, que olvidó por completo anotarse con Madame Hooch, y cuando logró recordar, ya había sido demasiado tarde.

-Lo siento mucho, Señorita Green, pero la casa de Gryffindor ya tiene a sus diez aspirantes

-¡Diantres!- expresó entre dientes- Gracias- dijo saliendo de la oficina. Iba caminado por los terrenos, demasiado cabisbaja por todo cuando escuchó su nombre.

-¡Andy!- gritó Gavin mientras trataba de alcanzar a la chica- Hooch me acaba de entregar la lista de los aspirantes. Pensé que querías estar en el equipo  ¿Por que no te inscribiste para las pruebas?

-Quería, pero....lo olvidé

-Mena McGonagall esta en esa lista- eso lo dijo de una manera como si fuera reproche

-¿Enserio?

-Si. No sé que intenta, pero veremos de que es capaz....

-Gavin.. -interrumpió con cierta culpa en su voz- Yo......lo siento- Por unos instantes estuvo a punto de ser sincera con él y decirle que ella había sido la culpable sobre la broma hacía las Slytherins.

-Supongo que será para la otra, Green. Si es que a McGonagall se le quita el mal humor.

Lo mejor que podía tener Andy, era el Quidditch; se preguntaba si lo que hacia Mena por entrar al equipo era simplemente venganza, además que ya tenia tiempo que no hablaba con Gustav. A veces lo veía de reojo junto con Amshel, quien parecía que le estaba costando un poco adaptarse a las clases de día.

-¡Green!

-Hola Santino- saludó sin mucho ánimos- ¿Qué tal las clases?

-Fáciles. Lo complicado es soportar las miradas de esos curiosos estudiantes

-Supongo

-Pero, ¿Cómo estás tú?

-¿Podemos hablar después? Tengo cosas que hacer- la niña no espero a recibir una respuesta, sólo siguió su camino.

Una vez más comenzaba a sentirse deprimida, ahora ni siquiera Keisi o Alexander se atrevían a hablarle. Las pesadillas comenzaban a ser de nuevo recurrentes, pero eran diferentes a como solían ser. Ya no aparecía Dave, ahora era cada uno de sus amigos; Mena, Gustav, Alex, Keisi, cada uno muerto por culpa suya. Incluso lograba ver a Santino en ellas mismas. La culpa la absorbía lentamente, no sabía hasta que punto soportaría todo eso.

Por otro lado, Amshel no podía evitar estar al pendiente de su amiga; estaba al corriente de lo sucedido, sobretodo escuchaba cada sueño que tenía, y eso le preocupaba. Él conocía a ciencia cierta de lo mal que se ponía con esas pesadillas.

Se sentía de cierto modo culpable, tenía la necesidad de hacer algo, por lo que apenas salieron de clase, decidió hablar con la pelirroja.

-¡McGonagall!

-¿Se te ofrece algo?

-Sólo quiero hablar contigo,  McGonagall.

-Santino, ¿Verdad?- respondió en tono amargo.

-Sé lo que piensas de mi.

-¿Ah si?

-Yo no te quité a tus amigos- mencionó tranquilamente- Pero eso lo resolveremos otro día. Por lo pronto, me preocupa Andy Green.

-¿Qué tiene que ver ella en esto?

-Mucho

-No importa. La puedes acompañar en sus travesuras. Al parecer no son capaces de aceptar las consecuencias de sus actos- dio media vuelta pero ya se encontraba de nuevo enfrente de él.

-Ojalá pudieran ver lo que yo. Sus pesadillas han cambiado. Quizás no se caiga de la Torre de Astronomía,  pero todo lo que sueña terminará por consumirla- y sin más desapareció a un paso lento, esta vez dejando sumida en sus pensamientos a la pelirroja.

Entró al Gran Comedor para el almuerzo, reflexionando en las palabras que le había dado el chico Ravenclaw,  cuando la vio a lo lejos, removiendo su plato. Sin evitarlo hizo un gesto reprobatorio, no le agradaba eso, no quería que descuidara su salud, pero fue una grata sorpresa, cuando la castaña se llevó la cuchara a la boca. Quizás ese chico Santino no le traía confianza del todo, pero de cierta manera estaba de acuerdo con él. Simplemente no le agradaba estar peleada con dos de sus mejores amigos, eso no podía seguir.

++++++++++++++++

-¿Cómo estás?

-Da igual- respondió alzando los hombros indiferentemente.

-No puedes seguir así

-¿Así, cómo Santino?- preguntó observándolo directamente a esos ojos azules- Mena tiene razón. Me excedí con esto- dijo mientras lanzaba un par de piedras al lago- Nadie me habla...

-¿Y yo qué? ¿Soy invisible o pintado?

-Sabes a lo que me refiero- el chico dejó escapar un suspiro

-Es verdad que McGonagall tiene razón, pero no en todo. Debería relajarse un poco.

-Yo no debería pertenecer a Gryffindor. Soy una cobarde.

-¿Acaso dudas de tus capacidades?

-Ya ni sé. De cualquier forma, si me entrego será peor que el castigo que me pongan

-No asumas nada.

-Amshel- dijo seriamente- Los malditos retratos no saben lo que es tener algo de privacidad. Se correrá como pólvora, que yo soy la culpable de que todos estén castigados.

-Andy....

-Ya no importa- en aquella ocasión el oji-azul no la siguió con esa velocidad que lo caracterizaba.

A pesar de las pesadillas y el cansancio que dejaba eso, Andy prefirió refugiarse en sus estudios. Sus notas eran bastantes buenas, en muy raras ocasiones hablaba con Gavin o con Wood, pero ninguno lograba subirle el ánimo.

Mientras tanto, Mena hacia todo lo posible y ponía todo su esfuerzo para tratar de arreglar las cosas con Gus, pero este seguía negándose a hablar con ella, hasta que resolviera las cosas, aunque al menos la saludaba cada vez que la veía, dejando de ser tan hostil y frío.

Seguía entrenando sola para las pruebas, les demostraría a todos de lo que era capaz.

El día de las pruebas llegó, un caluroso sábado, que algunos aprovecharían para salir a los terrenos para descansar, es lo menos que podían hacer después de tener un castigo injustamente.

Aquel día, Andy no quiso salir de la torre, no quería torturarse más de lo que se estaba haciendo daño.

-Mena- estaba en la sala común, mientras que la mayoría salía, algunos para hacer deberes y otros para tomar un poco de aire.

-¿Si?

-Suerte hoy- dijo antes de subir a los dormitorios de las chicas. La pelirroja sonrió un poco ante ese gesto, mientras salía rumbo al campo de Quidditch.

La castaña se recostó en su cama, pensando en todo y en cada uno de sus amigos, hasta que tomó una decisión; ya no importaba nada.

+++++++++++++++

Una cuarta parte del colegio se encontraba en las gradas, esperando a que las pruebas de Quidditch de Gryffindor dieran inicio. Gavin estaba un poco nervioso, y no por ser la primera vez que se presente como capitán, sino le preocupaba el hecho de no poder armar un buen equipo debido por el castigo impuesto. Mentalmente lanzaba maldiciones al culpable.

-Les pondré una prueba sencilla. Después se presentarán para el puesto que desean ocupar en el equipo- dijo el chico algo irritado.

Como eran pocos, fue más rápido todo; había hecho lo mismo que su antecesor, poner una prueba elemental. Los aspirantes a entrar en el equipo, tenían que dar un vuelta al campo montados en sus escobas, por fortuna todos volaban muy bien.

-¿Quiénes darán la prueba para cazador?- apenas cuatro personas levantaron la mano, incluidos Mena.

Uno por uno demostró sus habilidades ante los obstáculos que ponía enfrente de ellos, y cuando toco el turno de la pelirroja...

-Espero que no te vayas llorando después.

-No te preocupes, no lo haré

Al finalizar las pruebas, Gavin estaba entre maravillado y enfadado por ciertos inconvenientes. Disponía de dos cazadores: Kelly Brooks, una chica hábil que evitó todos los obstáculos impuestos por el capitán, y Mena McGonagall, quien había volado mejor que nadie, la más veloz de todos, marcando varios tantos, simplemente dio una muy buena exhibición. También contaba con su antiguo buscador, Taylor Douglas; un chico de estatura mediana pero bastante veloz, y con su anterior golpeador Sasha Werner. Alguien bastante fornido que evitaba cualquier bludger.

-Ahora los guardianes, por favor- pidió todavía con cierta irritación en su voz- ¡Esto es imposible! ¡¿Cómo pretender armar un equipo con diez aspirantes?!

-Quizás podríamos pedirle permiso a la profesora McGonagall- sugirió Sasha a su amigo

-Ya veremos- respondió Gavin

No acordaron nada del próximo entrenamiento, ya que les faltaban dos jugadores. Cada uno fue por su lado, aunque Gavin se quedó un rato más

-¡Ey! ¡McGonagall!

-¿Sucede algo?

-Yo...bueno- pasó sus manos por su cabello algo nervioso, o igual, tragándose el orgullo- Felicidades por entrar al equipo

-Gracias

-Les avisaré cuando sea el entrenamiento

-Estaré al pendiente- respondió con una sonrisa. Ver la cara de sorpresa de su, ahora capitán, había sido fantástico, que no cambiaría por nada del mundo.

+++++++++++++++++++

Estaba feliz, no había podido dejar de dar saltitos de alegría. Mena iba rumbo a la sala común, esperando encontrarse a sus amigos y darle la nueva noticia de que pertenecía al equipo. Después de tanto tiempo, sonreía realmente hasta que apareció un gato plateado. Un patronus que reconocería siempre.

"Te quiero ver en mi oficina"

Extrañada, y sin tiempo a cambiarse la túnica de Quidditch,  fue directo hacía el despacho de la directora.

Dio la contraseña a la gárgola y subió; suavemente tocó la puerta, escuchando un leve "pase"

-Toma asiento, por favor

-¿Sucede algo?

-Nada en particular, sólo quería saber tu opinión respecto al castillo.

-¿Me preguntas a mí, abu......profesora?- rectificó

-Dejemos a un lado los formalismos. Dime que piensas al respecto

-Pues....- no sabía exactamente a lo que se refería

-¿Estoy exagerando?

-¿Con el castigo?- analizó unos minutos, recordó las palabras que le había dicho Andy, incluso Gustav. Ella no era su abuela, y no siempre tendría que estar al pendiente de todo- Quizás un poco, pero honestamente es innecesario.

-Si lo dejo pasar, seguirán haciendo bromas y....

-Abu, no todo es educación ni correcto.

-Lo sé, pero ya tuve bastante con James Potter y sus amigos

-Los merodeadores fueron grandes- expresó Mena con una sonrisa

-Los gemelos Weasley- enumeró la profesora- seguidos de ese trío "dorado" que siempre se metían en problemas.

-Los problemas los seguían a ellos

-Para variar, el trío de "plata"

-Ellos no valen. Aquellos mortífagos, los Carrow estaban jodie....estaban defendiendo al castillo- rectificó Mena al ver el ceño fruncido de la profesora.

-¡Y luego esto! ¿No crees que merezco un descanso?

-Y déjame decirte Minerva, que faltan algunos más en tu lista

-¿A quién te refieres, Albus?- preguntó asustada

-Bueno, tengo entendido que el joven Potter esta con la señorita Weasley, al igual que el señor Weasley esta con la señorita Granger

-No estoy muy al pendiente de su vida privada, Albus

-Estoy seguro que el amor prevalece en ellos. Y no dudo que formarán una familia. Así que, esos pequeños, imagino que tendrán la vena bromista- explicó el retrato del profesor Dumbledore, mientras que los demás cuadros sólo escuchaban un poco interesados.

-¡Olvídalo Albus! No puedo

-Abuela- intervino de pronto la pelirroja, interrumpiendo el intercambio de los profesores-¿A qué viene todo esto?

-El culpable vino a verme. Hace unos minutos.

-¿Enserio?

-La señorita Green se declaró culpable de la broma.

-No sabía

-¿Qué? ¿Qué era culpable o que se haya entregado?

-No negaré que tenía mis sospechas, en especial cuando esas chicas serpientes se la pasan molestándola

-Tenga mucho cuidado- una voz pausada habló. El retrato al lado del profesor Dumbledore, un hombre con nariz ganchuda, que una cortina de cabello negro le caía sobre su rostro.

-Lo siento profesor Snape, pero es la verdad

-¿Pero por qué no vino a decirme algo?

-¿Sabes por qué perdimos la pasada copa?

-No hablemos de eso, como ex-jefa de la casa de Gryffindor me dolió bastante

-Lo sé, pero fue una broma de la Kissy. El profesor Higgs no le importó la explicación de nadie, y restó los puntos.

-No permitiré que levanten falsos

-Tranquilo Severus. Creo que esto ya lo habíamos vivido en un cierto punto

-De acuerdo- la profesora McGonagall hizo un ademán con la mano para silenciar a los retratos

-Hablaré con el profesor Higgs al respecto. Mientras pensaré bien las cosas. Al final tuvo el valor de asumir lo que hizo, sin importar su temor.

-¿Temor? ¿Cuál temor?

-A que hubiera represalias.

-¿No entiendo? ¿A qué te refieres?

-A todos ellos- respondió Minerva señalando a los cuadros. Algunos se sentían un poco ofendidos.

-Estamos de acuerdo que la señorita Green tiene razón. No somos capaces de mantener la boca cerrada- el profesor Dumbledore expresó tranquilamente- así que, no compliquemos más esto

-¿Estará castigada?

-Lo pensaré. Por lo pronto levantaré el castigo al resto. Y por cierto, ¿Cómo te fue en las pruebas?

-¡Conseguí el puesto!

-Excelente. Te felicito.

-Gracias abu. Pero nadie se presentó para el puesto de guardián y, nos falta un golpeador

-¿Qué? Así no podemos ganar la copa de Quidditch

-Conozco a alguien capaz, pero no creo que te agrade la idea

-¿Pues de quién se trata?

-Andy

-Mena.....

-¡Por favor abuela!- ya a este punto, tenía ojitos de borrego a medio morir- ella es muy buena.

-Deberías darle una oportunidad, Minerva.

-De acuerdo- suspiró rendida- Pero tendrá un castigo y sólo por esta ocasión, no le restaré demasiados puntos.

-¡Gracias!- la abrazó muy efusivamente

++++++++++++++++++

Después de salir del despacho del director, Andy regresó a la torre de Gryffindor. No sabía como le había ido al equipo, y tenía que admitir, que ansiaba saber como le fue a su amiga.

Incluso olvidó por unos momentos el posible castigo que le impondrían, por unos instantes le cruzó por la cabeza la expulsión; sus amigos tenían razón: que en ocasiones era demasiado fatalista.

Sabía que no tardaría en llenarse la sala común, así que prefirió salir rumbo a la biblioteca. Y ahí estuvo por un rato, hasta la hora de la comida, tampoco le apetecía comer, así que salió hacía los terrenos, tratando de ocultarse en los arbustos cerca del lago Negro.

Mena seguía sumamente feliz, además que Andy por fin había hecho lo correcto. Si la castaña fue capaz de dejar a un lado el orgullo, ¿Por qué ella no?

Entró en los dormitorios de las chicas, esperando encontrarla pero las cortinas de su cama estaban corridas, por lo que no se encontraba ahí. La buscó por los pasillos, en incluso visitó a Hagrid, pero no estaba ahí. Temía que algo malo hiciera, incluso la buscó en la Torre de Astronomía, nada. Vio a lo lejos a Santino, tenía la leve esperanza de que estuvieran juntos, sin embargo, lo único que vio fue a una de sus compañeras, Viry; ya tendría que esperar a que apareciera la castaña.

Llegó la hora de la cena, Mena no podía evitar sentirse preocupada; todos cenaban tranquilamente hasta que la profesora McGonagall se levantó de su asiento y pidiendo silencio.

-Buenas noches alumnos. Les informo que el castigo impuesto hace unos días, se levanta. Regresan las visitas a Hogsmeade y todos los permisos- hubo gritos de júbilo por parte de todos, por lo que la profesora, volvió a pedir silencio- El culpable apareció- mencionó.

Alex y Keisi compartieron una mirada de sorpresa. Gustav también volteó hacía la mesa de los leones, conectando sus ojos con los de Mena.

-¿Quién es?- preguntó Kissy Weasley, que todavía tenia rastros de la broma,  a pesar del tiempo.

-Eso señorita Weasley, no le puedo decir. Espero que un futuro se comporten mejor

-Fue.....

-Shhh- calló Mena a Alex- Ahora no- respondió disimuladamente al ver que Weasley los observaba.

-¿Dónde está Andy?- preguntó Keisi, también notando eso.

-En la sala común. Ya sabes, muchos deberes.

Después del anuncio, los alumnos terminaron de cenar, comenzando a salir rumbos a sus respectivos dormitorios. En la entrada, Kissy y Lesma tomaron por el brazo a Mena.

-¿Y tu amiga?

-Eso no te incumbe

-Es raro que no haya estado en el Gran Comedor, justo cuando la profesora nos quitó el castigo.

-No sé de qué hablas

-Sé que fue ella- susurró con enojo

-Piensa lo que quieras. Si me disculpas...

Pero Kissy seguía sosteniéndola del brazo con fuerza; después de tanto tiempo de contenerse, el carácter de Mena, salió a flote. Sacó su varita al mismo tiempo que la otra chica lo hacia.

-¡Expelliarmus!

-¡Expulso!

-¡Protego!- Mena era bastante rápida repeliendo los hechizos de su contrincante. Algunos alumnos se encontraban alrededor de ellas observando. -¡Colortus!- el cabello pelirrojo de Weasley ahora estaba, una vez más, de otro color.

>>Te queda bien ese color

-¡Palalingua!- gritó Gustav al ver como Lesma trataba de hechizar a la pelirroja por la espalda.

-¿Qué pasa aquí?- la directora observaba a todos muy severamente.

-Ella empezó, profesora- chilló Kissy Weasley.

-De hecho, fue al revés. Ella me atacó y yo sólo me defendí.

-Quisieron atacar por la espalda, profesora- habló la voz pausada de Gustav

-Les acabo de levantar el castigo y aún así, siguen metiendose en problemas.

-Creo Minerva, que son varias veces que ellos se meten en problemas.

-Le recuerdo profesor Higgs, que no debería haber preferencias por sus respectivas casas. He escuchado lo mismo que estas señoritas me han dicho. Al parecer sus alumnas han estado molestando a varios alumnos.

-¿Nosotras?- ambas chicas se hicieron las inocentes.

-No hicimos nada

-Admito que la ataque, pero yo no empecé. Ellas se la pasan molestando- respondió Mena

-¡Basta ya! Treinta puntos menos para cada casa y diez para Ravenclaw- mencionó al ver a Gustav. Todos a sus camas. ¡Ahora!

Cada uno se fue por su lado para descansar, Lesma y Kissy estaban furiosas mientras que Mena seguía bastante sonriente. Alexander y Keisi no lo podían creer; fueron caminando hacía la torre donde le dieron de inmediato; la contraseña a la Dama Gorda.  La pelirroja subió a la habitación, pero la castaña no se encontraba ahí. Estuvieron un rato en la sala, calentándose con las llamas de la chimenea, justo cuando el hueco del retrato se abrió. Andy traía el cabello un poco alborotado, enredado con varias hojas.

-¿Dónde estabas?- preguntó medio molesta, la pelirroja.

-Por ahí- respondió cansada. Mena la tomó de la mano.

-Estás fría- ella simplemente alzó los hombros. La llevó al sillón para que entrara en calor.

-¿Haz comido algo?

-No

-¿Y por qué?- Andy cada vez se sentía extrañada por el reciente comportamiento de su amiga.

-No tenía hambre- hizo un gesto reprobatorio.

-Nosotros....- empezó Alex- ya nos esteramos de lo que paso.

-¿De qué?

-Sobre....la broma

-¡Oh! eso- giró la cabeza para asegurarse de que no hubiera nadie- Ya no tiene de que preocuparse

-Lo sentimos- se disculpó Keisi

-¿Por?

-Pero que cortante, ¡Eh, Green!

-Porque tienes razón. Esas chicas se lo merecen.

-Sí, pero mejor me comportaré de ahora en adelante- ante este comentario, Mena frunció el ceño

-Te perdiste el duelo

-¿Duelo? ¿Cuál duelo?

-Esa serpiente no se queda con las manos cruzadas. Ya no soporté más, así que saqué mi varita.  Quiso hechizarme como una traidora. Por la espalda- aclaró al ver la cara de confusión de la chica- Tengo que admitir que le queda bonito el morado.

-Gustav también entró en el duelo

-¿Enserio?

-Si. No saben pelear limpio por lo que entró a defenderme, pero bueno, mi abue no me dejo acabar con ella.

-No te ves tan arrepentida- mencionó Keisi

-Y no lo estoy

-Será mejor que nos vayamos a la cama- dijo de pronto Alexander

Ambos chicos, se despidieron de sus amigas y subieron las escaleras de sus respectivos dormitorios.

-Creo que también voy a la cama

-Andy, espera

-¿Paso algo más?

-Quiero disculparme. Tienes razón. No soy mi abuela, supongo que las expectativas que tiene de mi son demasiadas, y debo de dar el ejemplo.

-Lo entiendo, no te preocupes. Y como dije, me comportaré. Adiós diversión, creo que será lo mejor.

-No, No es lo mejor. No quiero que cambies nunca, quiero que seas la misma.

-¿La misma?

-Si, bromista y traviesa. Así te quiero boba- la pelirroja se acercó y la abrazó con cariño

-¿Enserio le pateaste el trasero a Weasley?

-Si- respondió con una sonrisa- Por cierto, logré entrar al equipo

-¡Felicidades! Sinceramente no sabía que jugaras Quidditch- a pesar de que su felicitación era sincera, no podía evitar sentirse mal por perderse las pruebas- Me hubiera gustado ser parte del equipo- suspiró

-Te tengo una noticia. ¿Adivina qué?

-Ammmm......Gavin y tú se besaron

-¡No! ¡Que asco! Nunca besaría a ese idiota

-Bueno, entonces ¿qué es?

-El equipo de Gryffindor todavía no tiene guardián, además que falta un golpeador

-¿Y eso es?

-Ay Green. Pues que mi abuela nos quitó el castigo. Supongo que Gavin hará las pruebas necesarias

-Eso sería genial

Todos estaban muy felices porque les quitaron el castigo, ahora los alumnos mayores esperaban que pasaran los días para ir Hogsmeade.

Y como predijo Mena, el capitán convocó a su equipo para decidir el día de las pruebas.

Cristian Wood estaba de muy mal genio, y más cuando se enteró de las intenciones de Gavin; sólo había dos vacantes en el equipo. Él aseguraba que era mucho mejor que varios de los jugadores presentes, por lo que el día de la prueba, el capitán no paro de discutir.

-Wood, por favor. Retírate del campo

-Lo sabes bien Gavin. Ni siquiera me haz visto jugar

-Yo no tuve culpa al respecto. Si alguno de mis jugadores no está a la altura, tendrán la oportunidad.

-Cris.....-Andy trató de hacerlo entrar en razón antes de presentar la prueba- Siempre tendrás alguna oportunidad, y no dudamos de tus habilidades.

-Mejor sal del campo, amigo- a regañadientes salió rumbo a las gradas- Bien, comenzaré de nuevo con algo sencillo.

Todos los aspirantes dieron una vuelta al campo, unos cuantos no pudieron pasarla, por lo que tuvieron que retirarse. Gavin prefería probar a los golpeadores, soltó unas cuantas veces la bludger, probando a cada uno hasta que se convenció de quien debía elegir.

Por último pasaron los aspirantes al puesto de guardián. Andy se encontraba bastante nerviosa, apenas había logrado entrenar un poco y sentía que en cualquier momento se caería de su escoba. Su amiga pelirroja le sonrió con confianza, esperando que eso lo ayudara a tranquilizarse.

Pasaron al menos tres chicos, los cuales no pararon más de dos tiros; cuando fue el turno de Andy, logró mirar hacía las gradas donde estaban sus amigos, Alexander, Keisi y sí, Gustav. Apenas se posicionó enfrente del aro, esperaba no sentirse mal como en la anterior ocasión.

La chica nueva, Kelly Brooks se encargó de lanzar la quaffle; como pudo todos los desvió. El último tiro, se lanzó al lado izquierdo pero la quaffle iba hacía el aro central, no supo con exactitud como, pero logró evitar que la pelota entrara.

Se escucharon varios vítores, aunque la castaña no podía dar por hecho que tenía el puesto asegurado. Todavía faltaban un par de aspirantes más, pero por fortuna ninguno logró parar los cinco penales.

-Muy bien jugado- felicitó Gavin

-¡Bien hecho!- Mena abrazó a la castaña que seguía sin creérselo.

Ahora sí, el equipo de Gryffindor estaba completo; contaban con tres extraordinarios cazadores: Gavin Harrison, Kelly Brooks y Mena McGonagall. Dos golpeadores que no dejarían pasar las buldgers:  Sasha Werner y Lenin Darnell. Un buscador veloz y hábil: Taylor Douglas y finalmente una guardiana excelente que los aros estarían bien protegidos: Andy Green.

Acordaron el próximo entrenamiento para el miércoles; las chicas fueron a los vestidores para cambiarse y reunirse con sus amigos.

-Muchas felicidades ambas- felicitó Gustav con una sonrisa radiante

-Gracias

-¿Me permiten hablar con Andy, a solas por favor?

-Claro- la pelirroja sólo se alejó un poquito, dándoles el espacio para que pudieran charlar tranquilos.

-Lo siento mucho Gus, no debí de portarme de esa manera. Primero fue con todo eso de las insinuaciones y luego esto. Lamento hartarte hasta el punto que dejaras de hablarnos, y voy a comprender que quieras dejar de ser mi amigo.

-Andy tranquila. Lo entiendo, en parte nosotros te dimos razones para que pensaras cosas que no eran ni son. Segunda, al menos sirvió de algo este distanciamiento. Como te dije, ustedes par de cabezas de troll son más que mis mejores amigas, son mis hermanas.

-En verdad, lo siento.

-No lo sientas. Tuve la oportunidad de hablar con Amshel.

-¿Qué tiene que ver él?

-Entiendo que seas reservada, con respecto a tu pasado- agregó ante el semblante de confusión de la chica- Y sé que no a cualquiera le contarías.

-¿A qué viene esto?

-Amshel me contó que tan mal te ponen esos sueños; sabía de que trataban pero....- suspiró esperando una reacción- No quiero que te enfades, no pretendía ser indiscreto.

-Ni siquiera Mena sabe los detalles. Aunque ella fue la primera en saber sobre Dave. Y Santino lo "escuchó" yo jamás le dije nada. Tuve que aclararle las cosas, no es que ustedes fueran a juzgarme o algo así, pero con él, no sé...fue fácil contarle.

-No me gustaría que nos ocultaras nada

-Lo mismo digo- respondió con una sonrisa.

-Sabes que nos tienes a nosotros, y aquí estaremos si algún día quieres hablar sobre ese pasado.

-¡Pero si ya lo sabes!

-Yo quiero que me tengas la confianza de que me lo cuentes tú. Escucharlo de tus propios labios.

-De acuerdo. Algún día se los contaré a ambos. Al final, ustedes son mis mejores amigos, los cuales les confiaría mi vida.

-Ya sabes lo que pienso yo

-Aunque claro, que me encantaría saber que es lo hacen, que me lo tienen que ocultar- a ese punto, la pelirroja ya estaba lo bastante cerca para poder oírlos.

-A ver troll, tú a tus cosas Green- sonrió un poco ante el gesto de su amiga- Y mejor dedícate a parar pelotas.

-Que gracioso- los tres dejaron el campo para entrar al castillo, e ir a comer algo.

Por fin, volvían a ser amigos como debía ser, sin que el orgullo los separara.



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