Historia al azar: La otra oportunidad de Tom
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Plumas de Fénix » Capítulo 13
Plumas de Fénix (R13)
Por andypotter92
Escrita el Miércoles 20 de Mayo de 2015, 17:28
Actualizada el Domingo 10 de Febrero de 2019, 23:41
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Capítulo 13

Algunos rayos de luz se lograron colar por la ventana de la habitación, y algunos otros más por las cortinas de dosel que cubrían las camas. Andy seguía durmiendo plácidamente, bastante calientita entre las cobijas, cuando salvajemente alguien la despertó.

-Es hora de levantarse

-Grrrrr

-Anda Andrea, que debemos ser puntuales.

-Es primer día de clases- dijo la niña aferrándose a la almohada

-Precisamente por eso, primer día.

-Pero Mena....- su reproche se había quedado en el aire, ya que su amiga ya había entrado al baño para arreglarse.

Por lo que decidió hacer lo mismo, antes de que regresara para seguir fastidiando con lo mismo. Una de las cualidades de la castaña es que no tomaba mucho tiempo para arreglarse, por lo que bajo antes que todos. Ya en la sala común se encontraba Alexander, y unos minutos después bajaron Keisi y Mena.

Entraron en el Gran Comedor para el desayuno, era un cielo encantado, que aquel día estaba de color gris, y las cuatro grandes mesas correspondientes a las cuatro casas estaban repletas de soperas con gachas de avenas, fuentes de arenques ahumados, montones de tostadas y platos con huevos y beicon.

Gustav de inmediato al verlos, se dejó caer sobre un asiento en la mesa de Gryffindor junto a la castaña, quien no paraba de mirar a la mesa de las serpientes.

-¿Sucede algo?

-No, todo en orden- respondió con una mueca.

-Entonces....¿Por qué esa cara?

-Ya sabes, lo de siempre.

-Espero que no estés tramando algo- la pelirroja la miro entrecerrando los ojos- Deberías olvidarte de ellas

-Sí, supongo

-Por cierto, los horarios.

La primera clase que tenía en ese día era de Encantamientos con el profesor Flitwick, donde tenían la fortuna de compartir con los Ravenclaw.

Según su horario, después de Encantamientos tenían pociones, y una vez más con las serpientes, algo que no le agradaba en absoluto a la castaña, sin embargo no le quedo opción, más que entrar a clase.

Bastaron unas cuantas pequeñas bromas de Weasley y Rokwood para que Andy salieran tan precipitadamente al término de clase, que no se molestó en esperar a sus amigos. Sólo salió al patio, al menos para poder respirar algo de aire fresco.

-Hola Andy- saludó alguien

-Hola Gavin- la niña observó bien al joven que tenía enfrente notando una insignia en su pecho- ¡Eres capitán!

-Ehh, sí. No esperaba que me la dieran

-¡Felicidades!

-Gracias. ¿Ahora si este curso te animaras a entrar al equipo?

-¿Hay vacantes?

-Pues de hecho, la mayoría del equipo ya se graduó, por lo que haré pruebas para tener un equipo y competir.

-¿Escuché bien?- dijo alguien que ninguno de los dos conocía- ¿Habrá pruebas para el equipo de Quidditch?

-Sí, eso dije

-¿Quién eres tú?- preguntó Andy. Era un niño con una sonrisa arrogante, apenas un año menor que ella

-Lo siento, soy Cristian Wood- estrechó la mano de ambos- Mi padre....

-Tu padre fue un excelente guardián, y tengo entendido que jugó en Puddlemere United, ¿No?

-Si, por eso quiero entrar al equipo.

-¿También eres guardián?- eso le interesaba a la castaña ya que realmente quería ser parte del equipo.

-No, soy cazador como mi mamá

-Buenos pues, cuando decida hacer las pruebas les avisaré.

Los tres siguieron hablando de Quidditch unos minutos más hasta que decidieron entrar para la hora de la comida. Iban rumbo a la mesa de los leones cuando una pelirroja se acercó a ellos.

-¿Otra vez?

-¿A qué te refieres?

-Sólo hablábamos de Qudditch- mencionó Cris como si nada, sabiendo de inmediato quien era la chica que se había acercado a ellos.

-Wood, se nota que eres amigable y nada apretado. Deberías juntarte con gente como tú o intentar suavizar a la leona

-Ya no me haces tanto caso, Andy.

-Salí a tomar aire y me los encontré. Cris tiene razón, estábamos hablando de Quidditch.

-"Andy ya no me hace tanto caso"- comenzó a molestar Gavin- Podemos comenzar los trámites y todo tipo de papeles para tu adopción. ¿Qué te parece, McGonagall?

-Que prefiero ser amargada y apretada a una persona conocida en el colegio, tan sólo por montar una escoba- tanto Cris como Gavin iban a responder cuando Gustav pasó a su lado.

-Mena ya es hora. Vamos

-Después hablamos Andy, sobre tus amistades nuevas y las materias. Que por cierto no te vi en Transformaciones.

-Mena relájate, es la primera semana. Además que no entiendas el Quidditch no significa que tengas que limitar a los que si- gritó al ver como su amiga se iba enojada con Gustav.

-Te necesito concentrada Mena, deja eso atrás. Sabes que sí juegas y por lo tanto no debes mostrarles nada- mencionó tratando de tranquilizarla un poco- Además, si alguien conoce de escobas eres tú. Por cierto,  ¿Cómo va el nuevo modelo que está creando tu mamá?

+++++++++++++++++

-Deberías no ser tan obsesiva Andy, eso te causará problemas y más con Mena

-Lo sé, pero a veces no puedo controlarlo, estallo y ya.

-Eso es obvio, lo he notado, pero al final terminarán mal, sabes cómo es ella- dijo Gustav muy seriamente. 

Cuando Andy pensaba replicar, escuchó otra voz y alarmada sacó su varita en defensa.

-¿Qué demonios haces? ¡Me espantaste!

-Claramente escuché la voz de alguien cerca de nosotros.

-¿En serio? Yo no veo nada- dijo con una leve sonrisa en su cara.

-Creo que estoy enloqueciendo.

-Lo dudo, pero por si acaso lo fuera, sabes que eres bienvenida en Ravenclaw.

Andy frunció el entrecejo algo irritada y confusa. De nuevo ocurrió, una risa leve y suave y un silbido pausado le hizo sentir temor.

-¿Qué acaso hablas parsel?

-¿Estas demente o qué?, ¡Jamás! Eso no se aprende.

-Algo me ocultas, aunque si lo vemos de ese lado no sería la primera vez.

-No te oculto nada Andrea, deberías de relajarte, tal vez no estés loca y esas voces si existan. Todo indica que debes esperar a que las cosas lleguen a su debido tiempo. O tal vez mañana despierte sin nariz y las mate a todas.

-Eso no es gracioso Gus.

-¡Ah claro! Y decirme que hablo parsel lo es. No bueno que gran sentido del humor señorita Green.

Ambos se miraron y echaron a reír, caminaron de nuevo hacia el gran comedor y Gustav levanto su brazo rodeando su cuello y dando un afectuoso abrazo mientras se alejaban.

++++++++++++++++

-Deberías estudiar más en ese aspecto, no podemos rezagarnos- mencionó Gustav seriamente.

-¿Estudiar? ¿Más?, tengo demasiados deberes como para seguir estudiando, no me queda tiempo de nada y quieres que estudie y practique.

-Si crees poder seguir con esto debes hacerlo, no tienes opción. Además ambos tenemos los mismos deberes y yo ya casi termino con todos. Si te quejaras menos y actuaras más cambiarían las cosas.

-No empieces con eso de los Ravenclaw ¡eh!, pero supongo tienes razón, odio esa forma que tienes tan fría de hacernos ver las cosas.

-Es mi trabajo, creo. Aunque si te soy sincero creo que esta situación con Andy te está volviendo dispersa, no te concentras y ayer casi sales lastimada. Recuerda que empiezo a aplicar el nivel intermedio contigo, no puedes darte el lujo de andar en otra parte a la vez. También he meditado que no podemos ocultarle todo a Andy, pero, no sé, no quiero que se descubra algo y todo se eche a perder.

En ese momento Mena empezó a escuchar vocecillas en su cabeza, con cara aterrada volteó a ver a Gustav y éste le devolvió la mirada extrañado.

-¿Ahora qué te pasa?

-¡Nada! Creí escuchar voces, supongo es el cansancio.

-Lo dudo. Creo que tú y Andy están en las mismas condiciones, oyen voces y viéndolo de esta forma sólo confirmo lo que acabo de decir, ambas están hechas un lío.

-Pareces oráculo. ¿Qué te hace estar tan seguro de lo que dices?

-Amm, digamos que tengo mis formas de hacer mis hipótesis y confirmarlas. No creo que me vayas a contradecir, ¿o sí?

-Creo que no, no tengo argumento alguno para hacerlo. Pero es extraño ¿no crees?, escuchar voces en tu cabeza y no sólo yo, dices que Andrea también. Deberíamos cuidarnos de alguien o algo.

-No, no lo es, al menos no para mí. Estás más segura que una cámara de Gringotts custodiada por un bola de fuego Chino. Me voy, debo ir a la sala común a entregar unos horarios que me pidió mi abuelo, adicional tengo que darle un recorrido a una chica que no se acuerda dónde están las cosas, dice que se mueven y no está muy errada que digamos. Te pido de favor hagas caso de lo que te digo y trates de echarle ganas, los resultados serán prósperos, ya lo verás.

-¡Esta bien! Aunque me deberías de contar más acerca de ese chico Santino....

 Zsssssss Meeeen!

-¡Ahí está de nuevo! ¿Lo escuchaste?- Volteó a ver en todas direcciones tratando de hallar la fuente del sonido.

Gustav la miró como si acabara de ver a una demente, puso los ojos en blanco y le puso el dedo en la frente.

-Ya deja esa paranoia. Trooooll- Susurró. Le regaló una sonrisa y se echó a correr en dirección a las escalinatas.

Mena simplemente sonrío con aire preocupado y caminó en dirección a su sala común, no sin antes pensar que en cualquier momento algo malo podría suceder.

++++++++++++++

Gustav subía tranquilamente la escalinata y llegando a la puerta tocó el águila plateada, ésta abrió el pico y las alas generando un humo plateado que susurraba un acertijo:

"Soy tu guía pero no soy un faro, soy tu guardián pero no soy soldado, tengo tu esencia pero jamás tu forma"

- Ammm......Eres mi patronus.

El águila aleteo y seguido la puerta se abrió. Gustavo caminó sobre el pasillo principal con las cortinas de seda azul y filos de bronce, entró a la iluminada y bella sala con los pergaminos en el brazo y llamó a todos para que pusieran atención.

-¡Listo! he llegado, disculpen la tardanza. El Profesor Flitwick me dejó encargado que les diera estos horarios de clase. No los pierdan son muy importantes. Les deja dicho que ni se les ocurra saltarse clases ya que estará al pendiente de sus deberes y sería muy malo que perdiéramos puntos por ello, también me pidió que le echara un vistazo a sus varitas- "Cosa que no me agrada mucho" Pensó- ¿Les parece si por la tarde que tengan un rato libre me permitan ir analizándolas? Gracias.

-Disculpa Gustav, ¿recuerdas lo que te dije ayer?, ¿me podrás ayudar?- dijo una chica acercándose a él

-¡Claro! A eso mismo iba, ¡vamos!... Hasta luego chicos.

Salieron juntos de la sala común atravesando la puerta y bajando la escalinata.

-Veo a los nuevos muy contentos, les encanto el lugar y más el secreto de la sala común- mencionó Viry entablando conversación

-A todos les encanta, yo sigo impresionándome de ella.

-¿Sabías desde antes del colegio como era? Me refiero a la sala y todo lo que contiene.

-La verdad es que no, nunca me lo dijeron y eso es debido a que tengo sangre Ravenclaw y Slytherin por mi madre. Sin embargo, todo apuntaba para que me quedara en Ravenclaw. Por si las dudas no me dijeron absolutamente nada.

-¡Wou! Así son los padres, nunca te cuentan nada más de lo necesario.

-Me dijiste que las cosas se mueven ¿verdad?, también hay que tomar en cuenta que eres muy despistada ¡eh!, deberías dejar muestras mágicas para que no te extravíes seguido.

-Lo sé, soy un desastre. Pero no creo que imagine cosas al decir que no están donde recuerdo que estaban el día anterior, si lo estuvieran no estaríamos en esta penosa necesidad.

-No te preocupes, la verdad es que sí, se mueven las cosas. El por qué nunca es cierto, pero, nada aquí es normal. Debes entender que las cosas con huellas mágicas terminan teniendo casi voluntad propia y más tratándose de retratos, eso me lo explicó el profesor Flitwick.

-Es tu abuelo, ¿por qué no le dices así?

-Sigue siendo un profesor, de ambas formas es correcto decirlo, y creo que por respeto a su cargo. Antes que mi abuelo, es profesor en este colegio, además no me gusta sentirme aventajado por ello, no sería justo para los demás.

-Supongo es pesado cubrir las expectativas de tu abuelo, lo que espera de ti.

-Un poco, pero puedo imitar a papá, es un Ravenclaw increíble pero no hizo por cumplir expectativas de nadie, él hizo lo que le apasionaba y creo el abuelo lo entendió al final.

-¿Ves? Ya le dijiste abuelo- respondió con una risita

-Te dije que ambos formas era correcto- él también rió

-Ayer vi que tenía aún problemas con tu…

-Ah sí, no soy yo como tal, disculpen el estallido, no era mi intención espantarlos y mucho menos despertarlos. Debo ver la manera de resolverlo, aunque ya tengo una idea, creo.

-No hay problema, pero podrías hacer un cambio. Por cierto, ¿ya notaste que Santino ya sale por los pasillos?

-¿Un cambio? ¡Jamás!; y en efecto, me alegro mucho por ello. Ahora podrá acompañarnos a las clases como debe ser, él estará muy contento de ello.

-Pero no crees que…

-No, no lo creo. No depende de cómo lo tomen los demás, sino de cómo lo tratemos nosotros mismos, sigue siendo uno como nosotros, ni más ni menos.

¡Hemos llegado! Ten… te dejo este pergamino con las contraseñas. No las pierdas, ahí también dice qué cuadros son a los que pertenecen dichas contraseñas. Ten cuidado con el cuadro de Sir Muntoun Patapiú querrá destazarte si no lo saludas diciéndole "noble y apuesto caballero" junto con una reverencia que llegue tu nariz casi al piso, es molesto pero su acceso es primordial, te lleva desde nuestra torre hasta el vestíbulo, ya te acostumbrarás. ¡Bueno! te dejo, tengo que ir al cl…amm ya se me hizo tarde y tengo que ver a alguien.

-Te hemos visto mucho con la nieta de MgGonagall. Se llevan muy bien ¿verdad?

-Sí somos buenos y viejos amigos. Estamos haciendo un proyecto escolar juntos pero debo afinar muchas cosas aún.

-Oh ya, bueno muchas gracias Gus, te veo más tarde… te debo una.

-¡Claro! Cuídate mucho y suerte con Sir patas piojosas- Sonrío imaginando decírselo en su cara

Gustav corrió en dirección un retrato de una bruja hermosa que sacaba al bosque, dio la contraseña y se perdió en la oscuridad de adentro.

++++++++++++++++

Apenas era mitad de semana y ya anhelaban que llegara el fin de semana, en especial a Andy, que de cierta manera era algo perezosa con las asignaturas, y más cuando tienes a varias personas a tu alrededor que sólo están para fastidiar tu existencia.

La castaña ya se había cansado de todos los comentarios y cosas que le hacían Kissy Weasley y Lesma Rokwood, estaba ya fastidiada por lo que estaba dispuesta a tomar cartas en el asunto.

Aquella mañana había bajado a desayunar sola con una idea tan brillante en su mente, o más bien con las ganas de llevar a cabo ese plan. Sus amigos ya estaban sentados en la mesa de los leones, tomó asiento a lado de Alexander sin dejar de observar a la mesa de Slytherin, y acercándose algunas tostadas.

Siguieron desayunando, aunque la mirada de la castaña seguía puesta en chicas. Apenas le dio un sorbo a su jugo de calabaza cuando se escuchó un fuerte ¡Pum! Todos voltearon hacía la mesa de Slytherin, donde salía un pequeño humo. Apenas se aclaró, pudieron ver a dos niñas tosiendo y con cara de sorpresa; y es que Kissy Weasley y Lesma Rookwood tenían la piel con los colores de Gryffindor. Un color escarlata que constantemente cambiaba con destellos dorados, y sus respectivos cabellos estaban de varios colores, tal cual un arco iris. Algo que no quedaba en absoluto con el verde de sus túnicas; todo el Gran Comedor estalló en carcajadas, pero la que no pudo evitar reír más fuerte fue Andy.

-Te queda muy bien esos colores, Weasley

-¡Fuiste tú!- gritó enfurecida con la varita en alto.

-¡Señorita Weasley!- reprendió de inmediato la profesora McGonagall- Baje la varita, por favor.

-¿Por qué?- grito enojada

-Primero, más le vale que controle ese tono de voz conmigo, sino quiere salir castigada; y segunda está haciendo acusaciones serias.

-Pero......

-Pero nada. Tendrá que esperar a que aparezca el culpable

No había podido terminar de disfrutar ni un poco, cuando Andy observó la cara de Mena, quien a pesar del enojo y reproche parecía haberle divertido el camuflaje de las chicas Slytherin, ya que desde la riña donde defendió a su amiga, empezaba a tolerarlas mucho menos.

Aun así, no acuso a la castaña, pues la chica serpiente era muy antipática y tenía varios platos rotos que pagar con varios Gryffindor, pero esa mirada compartida con Gustav hizo que se callara Andy.

Ambos estaban seguros de que ella había tenido algo que ver, sin embargo era algo imposible, ya que la niña se la había pasado todo el tiempo con ellos, y con Gavin. A Mena le hubiera encantado tener a ciencia la respuesta,  sabía que no podía reclamar algo que sólo intuía.

A los pocos minutos del incidente, el ambiente en el Gran Comedor cambio tan drásticamente, se podía respirar la tensión. Andy sabía que el castigo sería severo, si encontraban al responsable.

En la mesa de Slytherin, se veía a Weasley y Rokwood que miraban a la castaña con cierto odio y con ganas de asesinarla.

Los pocos alumnos que ya habían terminado de desayunar y salido del Gran Comedor, fueron dirigidos nuevamente adentro por el profesor Filius.

Entre algunos de ellos, llegó un león bastante enojado, el niño Cristian Wood, quien había quedado de ir en su hora libre a practicar un poco de Quidditch, con las intenciones de entrar al equipo y romper las propias marcas de su padre. Tomó asiento en el lugar que dejó Gustav, ya que todos debían estar en sus respectivas mesas.

-¿Qué paso, Mena?- preguntó bastante enojado- Apenas pude tocar la escoba cuando nos hicieron regresar.

Mena estaba por explicar lo que paso, cuando entraron más alumnos, entre ellos un tejón de gafas,  al cual Andy ubicaba bien. Se llamaba Gerard y a pesar de ser un chico serio, en cuanto vio a las chicas Slytherin, soltó una ligera risa y ocupó su lugar en la mesa de su casa.

Detrás de él, entró el chico Santino, de quien Mena aún intuía que escondía algo, pero antes de tomar lugar en su mesa llego donde estaban ellos.

-Green, ¿No se supone que los arcoíris dan alegría con su luz?  Esas dos tienen más cara de ira que una banshee.

Alexander miró a su amiga pelirroja de reojo, ya que casualmente ese comentario había sido bastante audible para ellos. Y esa era una pista que necesitaba,  si había sido Andy la responsable de que todo el colegio estuviera en serios problemas por la broma.

La profesora McGonagall ya se encontraba frente a todos, pidió silencio.

-Este tipo de acciones no serán toleradas, y menos cuando apenas se inicia el curso. Basta de bromas, espero que él o la responsable acepte lo que hizo. Y por ende, las consecuencias.

-¡Fue Green!- gritaron al mismo tiempo Weasley y Rokwood.

-No debemos acusar a nadie sin pruebas- mencionó el profesor de Defensa con cierta calma que recordaba un poco al difunto Remus Lupin.

-Como se desconoce quién fue el responsable de está broma, todos tendrán represalias. Si para el fin de semana, el responsable no se entrega, las medidas serán más drásticas. Se cancelan las próximas visitas a Hogsmeade- hubo algunos abucheos y silbidos por parte de los estudiantes mayores- Y para los demás, las reglas en el Quidditch cambiaran.

Todos los que habían sido aplausos a quien hizo la broma, ahora solo eran abucheos, en especial de los amantes del deporte mágico.

-Ahora, pueden ir a sus primeras clases. Espero que recapaciten si una broma vale tantos castigos.

En cuanto salieron del Gran Comedor, Mena detuvo a su amiga.

-Usted y yo tenemos una plática pendiente, señorita- fue lo único que le dijo, se retiró mientras que a lo lejos se escuchaban las quejas de Wood y Gavin.

-Parece que la amargura ronda a las McGonagall, ¿Verdad?- expresó el chico

Todos estaban muy molestos, Keisi y Alexander sólo pasaron al lado de Andy.

-Espero que se entregue, porque todo esto es injusto- logró escuchar.

Al llegar a la puerta, Mena vio a Gustav con aquel chico extraño, Santino, el cual se reía como a quien le hubiera dado de lleno un Rictumsempra.

Alexander se percató de eso, por lo que apresuro el paso, tratando de detener a su amiga.

 -Tranquila- dijo poniendo una mano en su hombro- Sé lo que piensas, pero no puedes acusarlo- la pelirroja lo ignoró

Estaba muy molesta, algo le decía que ese chico Santino escondía algo, y sobretodo que Andy estaba rara, no era la misma desde que lo conoció en el verano pasado.

-Me permites un momentos a solas, Gustav. Necesito hablar con él, por favor. En un momento te veo- la miró de manera rara y estaba por retirarse cuando se escuchó un grito en el vestíbulo del Gran Comedor.

-¡Suéltenme!- gritaba

Todos corrieron a ver qué pasaba, no era de esperarse que las chicas Slytherin hubieran pensado en hacer algo. Rokwood tenía a Andy sujeta por los brazos mientras que Weasley la amenazaba.

-Mira Green, a mí no me engañas. Tú fuiste la que nos hizo esto.

-Piensa lo que quieras, no tuve nada que ver. Deberías alegrarte, al menos te ves mejor con algo de color en tu fea cara.

-Eres tan patética, que no pensaba seguir haciéndote nada,  pero con esto es como si declararas otra guerra mágica, matalobos.

Cuando Mena reaccionó,  Santino ya estaba al lado de Andy para ayudarla. Ella lo siguió, detrás iban Viry y Gustav que esperaban a su compañero para ir a su sala común.

-¡Vaya Weasley! dos contra una. Hasta para un Slytherin eso es bajo ya.

 -Claro Green, tú siempre bajo las faldas de McGonagall- respondió la chica con cabello de arcoíris.

-Ya han sido muchos problemas por hoy- dijo Gustav deteniendo a Viry, que pensaba intervenir- La cordura debe estar presente en estos casos.

-¡Vaya Flitwick!- exclamó Lesma con una carcajada- Tú hablando de cordura, interesante- Gustav sólo le regresó una amplia sonrisa

-Bien Mena- dijo Kissy con cierto desprecio en su voz y tomando un mechón de su cabello- Ya que estás aquí para defender a tu amiga, batámonos a duelo. Somos dos contra dos, claro siempre y cuando esos pajarracos no se metan. Pongamos a prueba la osadía de la que tanto presumen, gatitos.

Andy conocía muy bien a Mena y sabía que tenía un carácter explosivo, no dudaba que con toda la ira que reflejaban sus ojos, dejara a un lado lo recto de su apellido y se lanzará contra la chica, aunque fuera al estilo muggle.

-Créeme que me encantaría darte una lección, pero hoy no Weasley.

-Cobardes

-Claro ¿Acaso no te has visto en un espejo? Por el día de hoy ya estas suficientemente ridiculizada, brillitos.

Tomó a Andy de la mano, se dirigieron a la salida cuando grito de terror las hizo voltear. Tanto Weasley como Rokwood se encontraban tiradas en el piso, Santino las miraba de pie de una manera muy rara.

-Amshel, basta ya. Vamonos.- pedía Viry.

Gustav pudo percatarse de que ambas serpientes tenían varita en mano, habían intentado atacar por la espalda a sus amigas.

Mena no pudo evitar sentir escalofríos al ver así a Santino, y el pánico en los ojos de las chicas.

-Vamonos, no lo vale.

Al terminar, todos salieron al Gran Comedor y se dirigieron al patio, afuera donde se encontraba la cabaña de Hagrid y en ese mismo instante, Mena le susurró o más bien le gritó a Andy.

-¡Debes de confesar tu falta! ¡No puedes hacer lo que se te pegue la gana!

-No Mena, ellas lo merecen. Además, eso hará que sepan que, con quien no deben meterse.

-¡Estas equivocada! Yo te delatare, eso es lo correcto.

-Lo haces y termina aquí todo- amenazó la castaña

-¡Por Merlín, Andrea!

-Así están las cosas McGonagall, tú no eres la directora, eres otra alumna más. Deja de compórtate como si lo fueras.

Gustav, Viry, Santino y otros Gryffindor las veía discutir con interés. El chico hizo señas y todos se fueron menos él, ambas habían sacado sus varitas y sí era necesario, volverían a enfrentarse en ese momento. Gustav alterado, buscaba en su túnica; parecía sonar un chivatoscopio pero entre los gritos de las chicas no se distinguía.

Ambas seguían reclamándose, cuando de repente Gustav sacó su varita y de ella salían chispas rojas y silbidos extraños.

-¡Ya me tienen harto!- hizo un movimiento tan rápido con la varita, que ellas no tuvieron tiempo para reaccionar. Dos encantamientos golpearon a las chicas de frente y ambas salieron despedidas producto del Expelliarmus que les había lanzado, cayendo de bruces en el húmedo pasto.

-Son la peor clase de cabezas huecas que he tratado. Discuten por todo, ya me tienen cansado. Las voces que escuchan no son más que la resonancia de mi varita. Cuando la gente está mal, ella lo indica y trata de advertirlo; tiene esa habilidad especial. Es sorprendentemente susurrante; esto ya llegó a su límite y yo también. 

>>Si no pueden resolver este asunto como la gente decente ni intenten buscarme. Andrea, ya muchos problemas causaste a todos con tu estúpido orgullo, justos pagan por pecadores y no permitiré que metas a un Ravenclaw en esto. Y con respecto a ti Mena, Andrea tiene razón, deja de pretender ser tu abuela. No lo eres, así que despierta de tu nube. 

>>No permitiré que sus inestabilidades afecten a mi varita y persona. Y sí, reacciona porque el vínculo que las une a mí  ya es más que sólo amistad, es una hermandad. ¡Entiéndalo! así que o resuelven esto o no cuenten conmigo para nada. Me voy de aquí,  y Mena no te veré de lo que sabes hasta que esto se resuelva.

Por primera vez se vio a Gustav muy molesto, salió dando grandes pasos y se perdió en el espesor del bosque prohibido. Ambas estaban adoloridas y petrificadas de la impresión, sin embargo cada una se marchó en direcciones diferentes. Ese día salió mal, no sólo por la broma de las chicas Slytherin, sino algo más fuerte se había roto.

 

 

 

 



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