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Plumas de Fénix » Capítulo 11
Plumas de Fénix (R13)
Por andypotter92
Escrita el Miércoles 20 de Mayo de 2015, 17:28
Actualizada el Domingo 10 de Febrero de 2019, 23:41
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Capítulo 11

Andy Green no podía creer que hacía solo unos pocos días había terminado su primer año de educación en el prestigioso Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería, había ganando muchos amigos y juntos a ellos había pasado por muchas aventuras que resultaba difícil de creer que todo eso pasara durante ese tiempo.

La castaña se sentía un tanto impaciente por que comenzara el segundo año, pues extrañaba a sus amigos y compañeros de casa Mena y Keisi, también le hacia falta los sabios consejos y voz tranquila y pausada de Gustav, un chico perteneciente a la casa de Ravenclaw.

También quería volver a ver a Alex, un chico de su mismo curso que se hizo un buen amigo y compañero de aventuras. Pero existían dos chicas de la casa Slytherin con las que chocó, desde que cruzaron palabras. Kissy y Lesma, a Andy le resultaba un poco complicado que una Weasley pudiera pertenecer a la casa de las serpientes.

Sus días eran bastante aburridos, apenas había mandado un par de cartas desde que llegó de Hogwarts, no tenía mucho que hacer en casa, hasta que los nuevos vecinos aparecieron.

El número siete de esa calle había estado deshabitado hasta hace algunos días, lo que no se explicaba la gente era el por qué siempre parecía que tuviera el aspecto de una casa fantasma, o que pareciera que estuviera habitada por vampiros; de todo eso sólo una parte era real.

Lo que la niña no comprendía era la aparición de gente extraña de la noche a la mañana, porque desde que ella supiera, ese lugar no lo había ocupado nadie. Una noche mientras se ponía su pijama a través de la cortina pudo divisar a un pequeño que corría por el jardín delantero, la pequeña niña de pelo castaño lo tomo de forma indiferente y se fue a la cama. Desafortunadamente las pesadillas seguían acechando la tranquilidad de sus sueños, después de tanto tiempo. Aquella noche, despertó sudorosa y gritando....

-¡Dave, no Dave!- las lágrimas corrían por su rostro y el cabello castaño humedecido por el sudor; repentinamente la puerta de la habitación se abrió, era su papá.

-Hija, ¿Estas bien?- Robert Green la sujeto con fuerza mientras limpiaba las lágrimas del rostro de su pulga, como él la llamaba- Tranquila pequeña, yo cuidare de ti hasta que vuelvas a dormir- Andy se refugio en el pecho de su padre hasta que se quedo dormida

Santino, cuando despertó escuchó decir a su madre, que una familia con ese apellido se acababa de mudar al número siete. Los señores Santino tenían un hijo de la edad de la pequeña Andy, lo que despertó la curiosidad en la niña, pues quería saber de quien se trataba. Conocer al chico se había convertido prioridad.

Aquel día, Andy jugaba en la sala de estar con su hermanita sin dejar de mirar por la ventana, a la espera de alguna señal; presurosa terminaba sus alimentos para regresar a su vigilancia de modo que pudiera descubrir a aquel niño que le causaba tanta intriga.

-Amor, ¿Has notado que Andy no es la misma desde hace unos días?- preguntó la señora Green

-No mucho- respondió su marido distraído- ¿Por qué? ¿Qué sucede? ¿Es algo malo? ¿Está todo bien?- preguntó sobre saltado.

-Tranquilo, no es nada malo. Pero la siento un tanto más alerta que de costumbre- dijo en tono tranquilo

Los días seguían su curso y Andy no se daba por vencida, aunque estaba un poco fastidiada porque Gustav le mandaba una lechuza para recordarle que la casa de Ravenclaw había ganado la copa de las casas. Todavía estaba algo molesta consigo misma porque de no haber tomado lugar ese encuentro con Kissy Weasley, la copa pertenecería a los leones.

-¿Qué tanto miras por la ventana?- se sobresalto al escuchar a su madre- El día no ser irá más rápido porque te entretengas por ahí- Era el sexto día de su vigilancia y es que todavía no podía descubrir de quien se trataba las veloces sombras que veía a través de las cortinas del número siete.

Una tarde mientras se encontraba leyendo, diviso a un niño de piel blanca y cabello negro, asomado en la ventana del piso superior de numero siete; se desilusionó que cuando parpadeo el chico ya no estaba.

-Pulga, ya esta oscuro, no creo que puedas leer así- ambos estaban afuera- además ya es la hora de ir a la cama- la castaña que ya no ponía mucha atención, sino mas bien estaba sumida en sus propios pensamientos. Miraba distraídamente al infinito, dio un pequeño respingo al regresar a la realidad- ¿Pero en qué piensas niña?- su padre se sentó a su lado intentando descubrir hacia donde miraba- Últimamente te he visto algo distraída, no pones atención y no escuchas lo que decimos.

-¿Por qué lo dices?

-No haz abierto las cartas de tus amigos, dime ¿Todo bien o pasa algo?

-Papá, las cartas son de Gustav, supongo- respondió alzando los hombros sin mucha importancia- Bueno, en su mayoría deben de tener la misma leyenda "Querida Andy: aún no se donde nos iremos de vacaciones, pero lo que si sé es que Ravenclaw ganó la copa de las casa" así fueron las primera dos- dijo de manera distraída. Su padre sacó un fago de sobres y se los entregó.

-Pequeña, Gustav no debe ser el único que has conocido o ¿Me equivoco? Deberías por lo menos responderles.....

-¿Quienes son los vecinos?- lo interrumpió la niña quien seguía con la mirada perdida

-Eso no es.....¿los del siete? ¿Por qué lo preguntas?

-Es que hace días te escuché hablar con mamá, solo recuerdo el nombre de Santino

-Pues no sé mucho. Llegaron dos días después de que comenzaron las vacaciones; que tienen un pequeño de tu misma edad, pero no sale mucho, creo que padece una enfermedad, fotofobia me parece.

-Ajá, ¡Entonces no aluciné!- exclamó provocando que su padre se sobresaltara- Hace un rato me pareció ver a un chico y hace días, bueno más bien noches, mientras me ponía la pijama creí verlo- explicó- Pero no parecía enfermo puesto que jugaba en el jardín, pero no le di importancia....-comenzó a hablar para sí misma- Ya me tocara topármelo.....

-¡Ay pequeña!- su padre había comenzado a reír- ¿Por qué de pronto quieres saber de los vecinos?

-¿No se te hace raro que de repente aparecieran? ¿Qué no se ha presentado o qué un niño juegue en la oscuridad? Yo haré de todo para saber quienes son

-Eres demasiado curiosa. Creo que el sombrero seleccionador se equivocó al enviarte a Gryffindor, porque bien pudiste haber sido una curiosa águila- bromeo Robert Green mientras se levantaba y ayudaba a su hija, quien no pudo evitar poner los ojos en blanco por la broma y juntos entraron en la casa, lo que no sabia es que ese deseo se haría realidad antes de lo planeado. 

"Corría desesperada por la linde del bosque, evadiendo por poco los haz de luz chocaban contra los árboles, buscando desesperadamente; de repente lo noto a lo lejos, corrió hacia ahí intentando llegar para ayudar en la batalla. El camino se dificultaba por las raíces de los árboles, haciéndola tropezar; en ocasiones corría y corría, gritaba pero nadie la escuchaba, quería desesperadamente ayudar a Dave, sentía que se hacia daño la garganta por gritar tanto."

Seguía corriendo lo más fuerte que sus pies le permitían, pero el camino se dificultaba; de pronto piso algo blando y cayo de bruces, como pudo se puso de pie, al quitarse la tierra de la cara, entorno los ojos para ver lo que la había hecho caer y lo que vio no le gusto. Ellos yacían en el suelo, con sus ojos sin expresión mientras hilillos de sangre escudriñando, sus cuerpos caídos formando ángulos extraños, no quería creer que eran Mena, Gustav y sus demás amigos. Comenzó a gritar sus nombres con el horror plasmado en la cara.

-¡¡¡GUSTAV!!! ¡¡¡MENA!!! ¡¡¡KEISI!!! ¡¡¡ALEX!!! ¡¡¡DAVE!!! ¡¡¡NO...NOOO DAVEEE!!!- Pudo sentir cómo volvía a la realidad; la pequeña estaba sudando y envuelta en sus sabanas, le ardía la garganta. Espero un poco nerviosa, por si había despertado a alguien; nada. Se levanto mientras se calzaba sus pantuflas con forma de pandicornio y bajo a la cocina por un vaso con agua para tranquilizarse. Mientras llenaba el vaso, vio que afuera hacia una noche despejada y decidió dar un pequeño paseo antes de volver a la cama.

Con mucho cuidado trato de no hacer ruido al girar el pestillo de la puerta, salió de puntillas al frescor de la madrugada, el viento soplaba alegremente y sintió como pasaba junto a ella, despejando su mente y haciendo que olvidara un poco la pesadilla que acababa de tener.

De pronto, algo se movió del otro lado de la calle, froto los ojos pensando que aún seguía bajo los efectos del mal sueño; sin embargo, junto todo el valor que su corazón de león le permitió y emprendió la búsqueda de aquello que le provocaba curiosidad. Cruzo la calle y cuando estaba por llegar algo, o más bien dicho alguien, bajo sorpresivamente del árbol. Era un niño un poco más alto que ella de piel muy blanca y con el cabello negro, un  poco alborotado por el salto, llevaba unas gafas un poco torcidas detrás de las cuales el escondían unos ojos azules intenso, que te hacía recordar el mar en su tranquilidad total. Se quedaron en silencio unos minutos mirándose el uno al toro en oscura calma de la noche.

Nadie decía nada, quizás fuera porque ella estuviera atemorizada de lo que pudiera suceder o por que había quedado fascinada por la intensidad de sus ojos y esa sonrisa que él mostraba ampliamente.

-Hola Andy Green- dijo el joven sin dejar de sonreír- Espera, no vayas a gritar- continuo al ver la expresión de miedo en la niña.

-¿Quién eres tú? ¿Cómo es que sabes mi nombre?- preguntó Andy con una voz entrecortada, tratando de mantener la calma- ¿Qué haces tan tarde, fuera de tu cama? ¿No tienes casa o familia?

-Oye calma, son demasiadas preguntas- el niño la miro desconcertado pero decidió contestar lo que pedía- Mi nombre es Santino, Amshel Santino. Se de ti por que llevas días mirando hacia mi casa; estoy fuera por que me agrada mucho la oscuridad y calma de la noche. Mi casa como ya te lo mencione ese esa- dijo señalando el lugar y con cierta tranquilidad- Vivo con mis padres ¿Algo más?- el niño seguía sonriendo- Por cierto, también debería preguntar lo mismo pero tengo curiosidad de otra cosa ¿Puedo preguntar quien es Dave?

Sintió una punzada de dolor en el hombro y como la rabia ascendía hasta su cara, tornando sus mejillas de color rojo.

-Eso es algo que no te import.......-comenzaba a decir pero se desconcertó, ella no había mencionado nada sobre su amigo- ¿Y tú cómo rayos es que sabes ese nombre? Ni siquiera he dicho nada.....

-Para ser una Gryffindor,  haces muchas preguntas- mencionó en tono burlón, Andy se sorprendió por lo que dijo el chico, seguía observando sus ojos- Tengo entendido que nosotros los Ravenclaws somos los curiosos- lo decía con toda calma como si estuvieran hablando del clima.

Andy se quedó muda pues no recordaba a ninguno de sus compañeros de la casa Ravenclaw con ese apellido. Intento recordar la ceremonia de selección y supo que en verdad, lo había visto ahí.

-Eres el chico que estaba detrás de Gustav Flitwick?- ya no sentía tanto temor, por el contrario le intrigaba aquel niño, que sin miramiento le confesó que también era un mago, pero quería saber porque conocía el nombre de su amigo.

-Así es, también conozco a Gustav y al resto de todos tus amigos

-¿Y cómo es que no te habíamos visto antes?

-Espera- aguardaron en silencio- ¡Ash! Mi madre me llama, me dice que mi padre ha llegado con buenas noticias ¿Nos vemos al anochecer?- dijo entre triste y divertido

-¡Oye!, pero aún no me has dicho nada ¿Cómo es que sabes de nosotros y nadie te conocía a ti? ¿Por qué...? ¿Hasta la noche? Podemos vernos más tarde.

-Te cuento después, por ahora es momento de despedirnos. Me da mucho gusto hablar contigo, nos debemos otra platica. Te veo por la noche ¿Vale? ¿Podrás?

-Pero..... es que no entiendo ¿Por qué no más tarde?- insistió Andy

-Luego te explico, me llaman- le tendió la mano- ¿Amigos?

-Yo no oigo a nadie....-lo miró extrañado, pensando que el niño le mentía- ¿Cómo es que dices esas cosas? No te creo, no, no puedo ser amiga de alguien que me miente- le dio la espalda, o al menos eso pensó porque Amshel se hallaba frente a ella que se sobresalto- ¡Oye! ¿Cómo hiciste eso?

-No te diré nada sino aceptas mi amistad- dijo sonriendo  y volviendo a tenderle la mano.

-A eso en mi casa se le conoce como chantaje ¿eh?- respondió devolviéndole la sonrisa y estrechando la mano del niño- ¿Seguro regresaras?

-Seguro- se acomodo las gafas. Andy parpadeo y ya no lo vio, esperaba por lo menos verlo alejarse, eso dejo a la castaña todavía más intrigada acerca de ese niño llamado Amshel.

Regresó a casa, pero tal fue su sorpresa al ver a su padre esperando en su habitación, en total calma

-Señorita Green- dijo su padre en un tono severo y divertido, pues él estaba al tanto de lo que hacia Andy- ¿Se puede saber donde ha estado metida? Son casi las cinco de la mañana y usted fuera de la cama

-Sólo salí a tomar aire- Mintió compartiendo una mirada cómplice a su padre

-Muy bien señorita, pues la siguiente ocasión, tenga la cortesía de avisar que va a salir o me veré en la necesidad de restringir sus permisos ¿Entendido?- dijo el señor Green guiñando un ojo

-Claro papá, de todas formas no quiero saber más por el resto del día y espero que no te moleste si me levanto tarde- menciono mientras se metía en la cama

**************

En casa de los Santino todo era tranquilidad, quizás pareciera deshabitada porque todo se realizaba por la noche, podría tener la apariencia de una casa abandonada, pero no era así, ya que adentro vivían tres de las personas más extrañas del vecindario. El señor Santino trabajaba para el Departamento de Regulación y Control de las Criaturas Mágicas. Él estaba casado con la señora Santino, quien era una amable ama de casa, ambos tenían un hijo de doce años llamado Amshel, quien había dejado con una intriga enorme a la pequeña Andy Green, porque este chico, al parecer sabía todo de ella, pues se habían conocido unas horas y ella seguía impaciente por saber quien era.

-¿Hola? ¿Papá?- habló cerrando la puerta tras de si. Encontró a sus padres en la salita de estar, al parecer su padre le comentaba algo a su esposa con una sonrisa radiante -¿Qué sucede?

-Tardaste un poco, deberías de dejar de andar fuera tan tarde. Tu padre nos trae agradables noticias de San Mungo- comentó su madre- Algo que deseas con el corazón

-¿En serio?- dio un salto de alegría- Esto lo tiene que saber mi nueva amiga

-¿Nueva amiga?- dijeron sus padres al mismo tiempo

-¡Oh sí! Andy Green, es la vecina de enfrente; ya les había platicado de ese chica de la casa de Gryffindor, me resulta un humano interesante y buena persona- sus padres lo miraron sorprendidos

-Bueno, si esa es tu consideración, confiamos en ti- dijo con un suspiro su madre- Naciste con buenas habilidades, dales un buen uso- lo abrazó y le dio un beso en la frente.

-Gracias mamá- Amshel sonrió de nuevo- ¿Y bien? ¿Qué era eso tan importante?

-¡Ah cierto!- dijo su padre rebuscando en su maleta- Fui a San Mungo para saber si había algún avance en la investigación que propuse y miren- sacó una botella con una poción parecida a la sangre- Esto los ayudara en mucho, la poción los dejara salir a la luz del día.

-Eso es una buena noticia cariño

-Pero como toda la única complicación será que la deberán tomar cada hora durante el día.

-No importa con tal de conocer el mundo soleado ¿Puedo probarla ya?

-No, aun no. Debemos esperar hasta la luna llena para que este madura- el niño torció un poco el gesto y dijo un poco triste- Pero ¿Podré seguir saliendo por la noche?

-Por supuesto, siempre y cuando no te vean

-Claro papá, descuida, los humanos a veces son interesantes. Bueno iré a dormir, espero con ansia que llegue la noche. Quiero contarle todo a esa niña- volvió a sonreír

-Anda con cuidado hijo, los humanos no somos tan confiables como tu piensas, esa niña podria.....

-Guardar bien un secreto, ella también tiene los suyos. Lo sé padre, pero es mas divertido cuando los compartes, se que ella no me traicionara, quédate tranquilo.

Más tarde, durante el desayuno, Andy no paraba de revisar el reloj, le impacientaba que estuviese pasando lentamente, distraída miraba por la ventana y casi no ponía atención en lo que hacía. Trató de distraerse haciendo algo, al menos hasta que fuera la hora de la comida.

-Andy, créeme- dijo su madre cuando alcanzó a tomar un plato que casi se le caía de la manos mientras ponían la mesa para la ahora de la comida- No porque te quedes mirando por la ventana signifique que el tiempo pasará de prisa. Tranquila, tu padre te ha dado permiso de salir pero lo que me intriga es porque por la noche.

-No lo sé mamá, lo único que se es que quiero saber quién es, cómo es que sabe cosas que ni siquiera mencione

-Si quieres puedo tratar de hacer algo y hablar con su madre, porque la noche puede ser peligrosa.

-Descuida mamá, estoy intrigada no asustada. Ese niño no se ve con intenciones de querer hacerme daño, si así fuera ¿No crees que lo hubiera hecho ya?

-Tienes razón, bueno, solo por favor cuídate ¿Vale?

-Mamá, por favor, he pasado por cosas peores. Ya lo dije, estoy intrigada no asustada, así que tranquilízate por favor.

-De acuerdo, entonces pon atención a lo que haces. Desde hace unos minutos estas poniendo el plato extendido encima del sopero.

Andy miro y se dio cuenta que lo mismo había hecho con el resto, ambas prorrumpieron en una sonora carcajada cuando oyeron que se abrió la puerta de entrada.

-Ese es papá

Comieron con calma, degustando el estofado de Mary Green que había cocinado mientras recordaban  lo sucedido durante su ausencia,  cuando llegaron a la parte de los platos todos rieron con ganas, de pronto su papá recordó algo que había escuchado.

-¿Sabes querida? Al parecer han logrado hacer una poción mata-vampiros, la cual permite llevar una vida un poco más normal

-¿De verdad? A mi me causa un poco de miedo, no me imagino a nuestra hija siendo amiga de uno de ellos

-Te recuerdo cariño, que tuviste un amigo lobo. Además que debemos ser tolerantes y aprender de los errores del pasado, la repulsión por las criaturas mágicas es lo que a veces produce guerras

-Tienes razón, sólo externaba mi opinión cariño, no quise entrar en debate. Prometo que si conozco a un vampiro, lo saludare como a cualquier persona

-No es necesario que prometas, amor-respondió con amabilidad- Sólo estamos haciendo observaciones sobre los avances de los sanadores. Hace unos años descubrieron una poción que ayudaban a los licántropos ya era justo que se descubriera algo nuevo.

-Papá ¿Enserio fuiste Ravenclaw? Porque tu último comentario tiene de sabio, lo que el fantasma de Gryffindor de decapitación- dijo Andy intentando no reír, pero fallo haciendo que todos estallaran en carcajadas.

Terminaron la comida y se fueron a mirar algo de televisión, mientras la niña hacia un poco de deberes de Transformaciones y su hermanita jugaba tranquilamente; hacia el atardecer Andy ya no podía concentrarse, pues cada se acercaba el momento de volver a ver a ese niño que le intrigaba. No podía soportar el paso del tiempo y subió a su habitación, intento distraerse jugando con su varita pero de igual modo se desespero.

Faltaba poco menos de veinte minutos para el anochecer y salió, quiso tranquilarse con la brisa del día que llegaba a su fin; poco a poco se fue oscureciendo, la noche comenzaba a caer. Andy lejos de preocuparse empezó a sentirse molesta porque pensaba que aquel muchacho no llegaría, se sintió ofendida ya que había pasado una hora desde que anocheciese y no llegaba. Se estaba dando por vencida, molesta se levantó de la acera donde estaba sentada sin darse cuenta de nada, se sacudió los pantalones y dio medio vuelta, aunque casi se va de espaldas cuando levanto la vista y vio a Amshel sonriente bajando del árbol.

-¡Eres un idiota! ¿Por qué no me dijiste que ya estabas aquí? Una como tonta esperando y tú divirtiéndote de lo lindo. De seguro te reíste al verme como mensa. ¡Deja de reírte!

-Tranquila Green- dijo Amshel, le divertía la manera de actuar de la niña- Llegué antes que tú, sólo que me puse a observarte, es interesante ver los cambios de humor, aunque me sigo preguntando ¿Quién es Dave?

-¿Y eso a ti que te importa?- expresó de mal humor- No tengo porque decírtelo, me has generado tal repugnancia ¡Vete! Aléjate  de mí, me importa un cacahuate  quien seas o que quieras ¡Todos ya me hartaron! ¡Dejen de meterse en mi vida! ¡Me largo de aquí! ¡Fue mala idea confiar en alguien que ni siquiera conozco!- estalló en lágrimas.

Amshel por su parte seguía con el semblante sereno, no se había movido nada, salvo para acercarse y tranquilizar a la llorosa chica.

-Lo siento Green, no pensé que tuvieras todo ese revoltijo sentimental en tu interior, es sólo que los humanos me resultan interesantes y complejos.....los pude analizar un poco el curso pasado, pero no todos son interesantes.

-¡No me llames Green! Me llamo Andy, gracias....-detuvo de pronto tanta palabrería-¿Humanos? ¿De qué rayos estás hablando? ¡Oye! ya basta, en serio no estoy de humor y menos contigo

-Perfecto, vamos a hacer un trato. Tú me cuentas, yo te cuento y así sirve que nos conocemos mejor ¿vale? Tú me dices un secreto y yo te revelo algunos míos ¿Qué te parece?

-¡Pero eso no es posible! ¿Cómo pretendes que te diga mis cosas a un tipo que ni siquiera conozco? No, definitivamente se me hace injusto. A parte creo, tú llevas ventaja porque sabes más de mí que yo de ti- él sólo sonrió burlonamente- ¡Y deja de sonreír! Me desconcierta que hagas eso, siento que te burlas de mí.

-Lo siento- dijo sonriendo ampliamente- No puedo evitarlo, es algo natural en mí. Dime ¿Te apetece dar un paseo? La noche empieza y tenemos mucho que conversar- Andy dejo de ponerse a la defensiva y se tranquilizó cediendo para dar un paseo, algo que no pensaba que fuera tan interesante y emocionante.

-Este es uno de mis secretos, cierra los ojos- se sorprendió por tal sugerencia  y en lugar de cerrarlos, los abrió aún más- Vamos, dijimos que confiarías ¿Recuerdas?- la chica no le quedó opción- Ahora  toma mis manos, no mejor, sube a mi espalda- dijo mientras apoyaba una rodilla en el suelo y le daba la espalda a la castaña, la cual contrariada subió y se sujetó con fuerza.

-¿A dónde piensas llevarme?- preguntó con cierto temor en la voz

-Calma, ya lo sabrás. Dije que daríamos un paseo, pero no quiero miradas indiscretas- explicó con obviedad- Vamos a uno de mis lugares favoritos ¿Aún tienes los ojos cerrados?- preguntó tratando de asegurarse- Perfecto. Por otro lado, tengo el permiso de mis padres ¿Y tú?

-Sí, pero ¿Porque hacemos esto?- preguntó pero tuvo que callarse al ver la reacción del niño- Está bien, confió en ti- cerro los ojos con fuerza y se aferró al cuello del chico.

De repente reparo en que el muchacho se puso en pie sin mucho esfuerzo

-¡Oye! ¿Cómo..?- la pregunta quedo en aire

-Este es uno de mis secreto Andy Green- abrió los ojos y disfruto de la hermosa vista, grito aferrándose todavía más al cuello del muchacho no podía creer lo que pasaba. ¡Estaba volando!

Sin previo aviso sintió como se precipitaba hacia el vacío. ¡Que tonta! Se sentía que iba camino a una muerte segura. Gritando sin que nadie pudiera escucharla, odiaba aquel chico de gafas que se le había llevado con engaños. No quería morir, no aún, era muy pronto, todavía le faltaban muchas cosas por saber "¿Porque fui tan tonta? ¿Porque confié en este imbécil?" pensaba.

Empezó a soltar lágrimas amargas que se perdieron en su vertiginosa caída. Y sin más, algo, o mejor dicho alguien la sujeto.

-¿Creías que dejaría que murieras Andy Green?- preguntó Amshel con su sonrisa de siempre, la que por cierto empezaba a causarle molestia a la pequeña castaña- Esto lo hice para que supieras que cuentas conmigo, confía en mí. Volemos juntos, que mientras pueda yo no te dejare caer, te lo digo de forma metafórica y real, quiero sellar de esta forma nuestra amistad, a pesar de ser diferentes casas….¡ah! ya casi llegamos- empezó un descenso más tranquilo

-¡Eres un idiota! ¿Lo sabias? Por un momento te odie, pensé que dejarías que llegara a estrellarme en el suelo. Ahora veo que Mena tiene razón, tirarme de la torre de astronomía no es tan bueno después de esto- bromeo Andy divertida- Aunque espero que nunca se enteré que le di la razón ¿A dónde piensas llevarme?

-Ahí- Amshel señaló un bosque que se notaba un tanto lúgubre, a Andy le dio un poco de miedo- Confía, no dejare que pase nada- por esta vez esa sonrisa odiosa la tranquilizo- Siempre que puedo vengo aquí, gracias a mis habilidades; paso algunas horas lejos del mundo muggle, supongo ha de ser hermoso durante el día

Andy fue atando los cabos sueltos y recapitulo lo que su papá había hablado esa mañana; le causo escalofríos esa idea

-Amshel, ¿Cuánto tiempo más voy a esperar? ya me puedo bajar- dijo Andy con la voz quebrada, quizá si corría lejos, no la alcanzaría

-Ni lo sueñes- respondió ante esos pensamiento no formulados- Estamos a 23 kilómetros de casa. Tardaras horas en salir de aquí y medio día más para llegar a casa, claro si es que logras salir de aquí. Ahora es momento de hablar- mencionó con voz pausada, la cual a Andy le recordó Gustav- Vamos a la par ahora, quiero que me digas quien es Dave- saco un pañuelo y se puso a limpiar sus gafas cuadradas y se las volvió a colocar, observo a Andy la que seguía muda, quizá le doliera el hombro, quizá cediera a ese chico que insistía tanto en querer saber quién había sido.

-¡Dave, Dave, Dave! Todos quieren saber quién era, pero te diré que nadie lo conocía como yo- empezó a gritar mientras que sus ojos comenzaron a inundarse en un llanto amargo, sin embargo no despegaba la mirada de aquellos ojos azules y rompió a llorar.

Comenzó a contarle quien fue, su amistad y su muerte de la cual seguía culpándose, no sabía por qué pero se sentía más tranquila, por fin alguien la escuchaba sin juzgar, sin interrumpir y sin dar una opinión que ella no había pedido

-Y sigo sin saber de ti, ¿por qué hiciste eso? A nadie le había contado nada y tú de pronto llegas y te cuento mis andanzas ¿Por qué? ¿Quién eres? ¿Qué quieres de mí? Le abrí mi corazón a un completo desconocido, eso es injusto.

-Injusto es que yo te dejara aquí, sola como estabas hasta hace unas horas- respondió con calma- Pues bien, pequeña pulga, tienes muy buena intuición, pues tus sospechas son ciertas a medias

-Es decir…¿Que si lo eres?- preguntó Andy con los ojos muy abiertos, mientras retrocedía, tropezando con las raíces de un árbol- Llévame a casa, no quiero saber más- ya no sabía que pensar, no quería seguir junto a alguien que en algún momento le pudiera hacer daño.

-Eres una tonta. Jamás se me ocurriría causar daño alguno y menos tratándose de un amigo. Además que yo no te interrumpí y deje que hablaras ¿Me equivoco? En fin, ¿Puedo continuar? ¿O seguirás con esas ideas tontas?- enarcó una ceja esperando una respuesta- Deja te explico, por favor y si no quieres continuar con nuestra amistad lo entenderé, pero te recuerdo lo que dije antes de llegar aquí que…

-Nunca me dejarías caer, mientras puedas…pues espero tus respuestas.  Habla porque mi paciencia es poca- dijo la castaña exasperada por esa tonta promesa- ¡Vamos! ¿Me vas a decir que ya no quieres hablar?

-No es eso, sólo que estoy meditando por dónde empezar

-Pues es obvio, por el principio, no seas tonto- bromeo la castaña

-Empezamos bien, por fin veo que Green puede sonreír,  así que te contare quien soy porque también confío en ti amiga- seguía sonriendo a pesar de la cara de pocos amigos que había puesto la niña.

-Antes de que empieces te recuerdo y espero no lo olvides, si es que quieres ser mi amigo, deja de decirme Green, me llamo Andy ¿De acuerdo?

-Me parece perfecto Gr...Andy- corrigió de inmediato al ver el semblante de la castaña- Pues bien, como te dije. Tus sospechas son ciertas a medias, mi padre es un mago y mi querida madres es un vampiro. Si, así es. No preguntes cómo fue posible que naciera yo, porque tampoco lo sé, no han querido explicarme nada. Como te habrás dado cuenta, nosotros no somos de aquí. Venimos del norte de Transilvania, la parte más fría del mundo según mi padre, conoció a mi madre en una expedición que realizo por parte de su trabajo.

-¿Cómo fue posible que...? Disculpa, puedes continuar- se sonrojo un poco

-Qué se conocieran? ¿O que salieran y se casaron? Eso es algo que tampoco sé. Hay ocasiones en las que creo que papá es el esclavo vampirico de mi madre, aunque me queda claro que ella también lo ama. Como te decía, en la región donde venimos, el apellido más importante es el materno, y pues llevo el de mi madres, sino sería Kennington como mi padre. Después de que él terminara su investigación pidió su transferencia a nuestra ciudad para poder casarse con mi madre, ellos querían vivir allá pero cuando yo cumplí dos años, papá recibió una notificación que había sido nombrado Jefe de su departamento, que sigue siéndolo en la actualidad. Le agradaba la idea desde entonces vivíamos en las afueras de un pueblo al norte, a papá no le gusta la idea de habitar por esas zonas, hasta el año pasado que mi padre dio con la casa con el número siete. No es la casa a la que mi madre estaba acostumbrada pero le gustó, dice que cómoda y así es como te conocí.

-Pero ¿Por qué quieres ser amigo mío? Digo, no somos de la misma casa, además que soy un caso perdido

-Puede ser, en sí también he estado sólo, porque casi no conozco a mis compañeros de casa, salvo Gustav, que luego se quedaba conmigo platicando y haciendo los deberes, pero a los demás no, debido a mi condición.- explicó con una mueca- Ya es hora de volver, ya casi amanece- dijo en tono serio

-¡Oye! No es justo. Yo te dije mis cosas y sólo sé el principio de las tuyas

-Tranquila, pequeña pulga. Aún nos quedan muchas noches, si es que puedes y quieres. Sería divertido, ya lo verás

Andy aceptó a regañadientes porque apenas sabía nada de ese niño, pero tenía razón, estaban a mitad de Julio y todavía quedaba mucho para el comienzo del siguiente curso. Subió a su espalda y esta vez ya no sintió miedo, se sintió libre, feliz de tener un nuevo amigo.

-Hemos llegado- dijo Amshel mientras que ayudaba a la niña a ponerse de pie- Nos vemos al anochecer ¿De acuerdo?

-¿Es una broma? Ahora que tengo con quien entretenerme en estas vacaciones ¿Crees que no volveré?- exclamo emocionada- Además aún quedan cosas por saber, aunque de cierto modo llevas ventaja Santino- no sabia por qué pero el azul de sus ojos detrás de esas gafas le gustaba, la tranquilizaban.

-Espero que llegue pronto luna llena. Podría darte otra sorpresa- de pronto Andy se sorprendió, porque la sonrisa de él ya no le molestaba tanto.

-¿Todavía le agregas algo más? Son demasiadas cosas. En fin, tenemos bastante tiempo según tú.

-Tranquila, sí. El tiempo es relativo...-dejó la frase inconclusa porque señaló algo que se acercaba en la oscuridad.

-¿Qué sucede?- preguntó dirigiendo su vista hacía donde señalaba- ¡Ah! Es Noctowl, la lechuza de Gustav. Apuesto lo que quieras a que la nota traera un recordatorio de que la casa de Ravenclaw  ganó la copa- Andy estaba un poco fastidiada con tantos "recordatorios", no paraba desde el primer día. Siempre recibía una nota suya celebrando el triunfo de las águilas. Simplemente Amshel le parecía divertido.

Querida Andy:

El abuelo nos ha traído de vacaciones a Grecia, no sabes lo sorprendente que es la magia de este lugar. Sus ruinas, el Partenón guarda secretos sobre la magia sorprendentes. ¡Esto es genial!

Por cierto, también para avisarte que el abuelo Phil me ha dado permiso para visitarte la semana previa al comienzo de clases, así que nos vemos, espero la noticia no te tome por sorpresa.

Un abrazo, Gustav.

P.D: Se me olvidó comentarte que ¡Ravenclaw ganó la copa de las casas! Que tengtas buen día.

 

Andy quería arrugar el pedazo de pergamino pero, aún así Gustav era uno de sus mejores amigos, por muy pesado que se pusiera.

-Sólo falta que llegue una nota de Mena, por lo general siempre llegan juntas, no una detrás de la otra, pero sí el mismo día.

-No te preocupes, te he seguido la pista y lo he notado. ¿Algo bueno en la carta?

-Pues dejando a un lado sus recordatorios, Gustav vendrá de visita la última semana de Agosto. Bueno, tengo que responderle así que luego nos vemos- dicho esto, le tendió la mano al niño.

-Por supuesto, hasta el anochecer, entonces- dejo Amshel tomándole la mano.

Luego se separaron, Andy parpadeo, pero esta vez ya no le causó ninguna sorpresa. Entró en su casa, subió a su habitación, se puso la pijama y se metió en la cama, no podía creer lo que acababa de pasar, había ganado un nuevo amigo. Pensando en eso, se quedó en un sueño profundo.

Cuando despertó, ya era cerca de medio día, lo cual le impresiono ya que no solí levantarse tan tarde. Se dio un baño y ya arreglada bajo a la sala de estar donde su madre estaba leyendo mientras su hermanita jugaba.

-Hola mamá- saludó- ¿Por qué no me despertaste para desayunar con papá?- preguntó Andy frotándose los ojos.

-Tu padre no me lo permitió. Dijo que hacía días que no te veía dormir de esa manera. Por cierto, llegó una nota de Mena. La deje en la mesita de tu habitación.

-Si mamá, ya la leí. Mena y Gustav vendrán a pasar la última semana de vacaciones, aquí en la casa. Espero que no te moleste.

-Por supuesto que no, me alegra saber que los amigos de mi hija estarán por aquí- respondió la señora Green con una amplia sonrisa- Hablando de amigos, ¿Cómo te fue con ese niño, el hijo de los Santino?- la niña se atragantó con la tostada que había tomado.

-Bien, de hecho mejor de lo que esperaba. Es curioso y se ha hecho mi amigo, pertenece a la casa de Ravenclaw. Por lo visto, mis amigos serán en mayoría de esa casa, claro, que sin contar los que tengo en la mía- suspiró- ¿Puedo volver a salir esta noche?

-No lo sé hija, ese niño, más bien esa familia no me da buena espina ¿Por qué quiere que lo veas de noche?. Mejor espera a que llegué tu padre para ver que piensa al respecto- Andy asintió desanimada, pero sabía que su padre lo aprobaría. Más animada por esa idea, subió a su habitación para continuar con los deberes.

Robert Green llegó, como siempre, cansado y hambriento para la hora de la cena. Amaba la forma de cocinar de su mujer. Abrió la puerta de la casa y entró para dirigirse al comedor, donde las mujeres de su vida lo esperaban para comer y conversar. Ya estaba por el postre, una tarta e limón, cuando recordó que su hija no había dicho nada de su aventura de la noche anterior.

-Bien papá, fue algo extraordinario- Andy comenzó a contarle lo sucedido con el vecino. Cuando sin previo aviso, quizá por el entusiasmo, no se dio cuenta, pero se le salió el decirles que Amshel Santino era mitad mago y mitad vampiro.

Quedaron en silencio unos minutos, lo único que se escuchaba era el sonido de los cubiertos contra los platos, hasta que Mary habló.

-¿No es peligroso que ande por ahí alguien cómo él? ¿Más bien, ellos?

-Cariño, ya habíamos hablado al respecto sobre las criaturas mágicas y la tolerancia que debemos tener hacía ellos- Rober Green estaba serio al decir eso.

-Pero es peligroso, en cualquier momento.....

-Mamá, ya te había dicho que pasado por cosas peores. Ahora bien, si fuera peligroso ¿No crees que algo me había pasado anoche?- su madre no supo que responder ante eso- De verdad mamá, no espero que lo entiendas, pero yo lo quiero seguir viendo, después de todo, también lo veré en el colegio.

-De acuerdo. Dicen por ahí que si no puedes con el enemigo....sólo por favor, cuídate.

-Lo haré. Siempre lo hago, aunque no lo parezca- bromeó la castaña y con esas palabras rompió la tensión del momento, le agradaba que por lo menos sus padres comprendieran que quería ser amiga de aquel niño mestizo.

Andy ya no se desesperó aquella segunda noche, pues ya sabía que ese niño aparecería en cualquier momento y la llevaría a donde ella quisiera. Y así fue, Amshel saltó del árbol donde estaba la noche anterior, la observó un poco serio.

-¿Qué haz hecho? Creí que teníamos en común acuerdo que esto era secreto- Andy no sabía exactamente a lo que se refería, hasta que recordó la conversación con sus padres, se sentía bastante avergonzada, pero no esperaba que él lo supiera.

-¿Cómo te enteraste? No gritamos, ni mucho menos estabas cerca- lo miró suplicante- Por favor, disculpa. Me entusiasme, siempre he podido contar con mi papá y le he contado todo, se que sabrá callar.

-Aja ¿Y tu madre? Por lo que oí, no le agradó mucho la idea de que seamos amigos, supongo debe tener razón- era la primera vez que lo veía serio- Bueno, Andy Green, quizás nos volvamos a ver, quizá no, no lo sé. Me agradabas ¿sabes? En fin, nos vemos- se despidió poniendo el dedo índice y medio en la sien, girando la muñeca hacia la frente. La niña parpadeó, pues sus ojos empezaban a llenarse de lágrimas mientras que Amshel desaparecía.

Se quedó sola, bajo el árbol, llorando amargamente, odiándose por su entusiasmo, por no poder contenerse

-¡Amshel! Perdón ¡Regresa!- gritó, pero sin recibir una respuesta regresó a casa. No prestó atención a los llamados de sus padres. Subió a su habitación y cerró con fuerza, puso la llave y se tiro en la cama, llorando hasta que se quedó dormida.

Despertó gritando de nuevo el nombre de Dave, no soportaba la idea de quedarse sola otra vez, odió aquel niño de ojos azules y sonrisa tranquila. Lo detestaba porque le había abierto su corazón, se sintió observada; se levantó y corrió a la ventana, quizá Amshel estuviera afuera, velando sus sueños como le había contado, pero se equivocó. Al abrir la cortina, no distinguió movimiento alguno, no había nadie. Miró el cielo, eran casi las seis de la mañana, de cualquier manera, él ya no estaba.

Los días pasaron, la vieja pesadilla la seguía acechando, ella sabía que Amshel seguía sin aparecer. Se encontraba triste, creía que serían las mejores vacaciones, pero la estaba pasando realmente mal; no hablaba con sus padres, sólo se limitaba a salir de su habitación para ingerir algo de comida. Y de nuevo regresaba a encerrarse a su habitación, mientras intentaba terminar los deberes, pero le era imposible concentrarse. Cansada de la situación, tomó un trozo de pergamino y escribió una nota dirigida a él.


Amshel:

Por favor, tenemos que hablar. No lo hice con intenciones de ningún tipo. Por favor, no soporto esta situación, si quiera deja que te explique las cosas.

Andy.

Salió a escondidas, sus padres veían algo de televisión; cerró con cuidado y se dirigió al número siete. Contuvo la respiración y se acercó a la puerta, arrojó el pergamino por la rendija y regresó a casa. Al cerrar se sobresaltó porque frente a ella,  se encontraban sus padres.

-Señorita, ¿Se puede saber dónde ha estado?- preguntó su madre, que parecía alegre al verla fuera de su encierro.

-Pequeña, tu madre tiene razón. ¿Por qué sales sin avisar? Eso no es propio de ti

-Sólo quería algo de aire. En serio, pero ahora vuelvo a mis deberes, pareciera que no en vacaciones puedo tener un poco de relajación, así que con permiso, me retiro.

-Bien, aunque siento que te estas perdiendo de una hermosa luna llena. Esta hermosa.

Asintió con una leve cabezada, se fue a su habitación. Dentró se acercó a la ventana y vio la luna y extrañamente la vio azul, recordó los ojos de aquel niño, volvió a odiarla, pues la castaña creía que respondería pronto, se enfadó y cerró las cortinas; decidió dejar los deberes por esa noche y se fue a dormir.

Al día siguiente se arregló para bajar a desayunar, no sabía por qué sentía que sería un gran día, después de recibir por enésima vez la nota de Gustav, se acercó al comedor donde sus padres ya había comenzado.

-Buenos días papá y mamá- saludó de buen humor- Tal parece que hoy es un día maravilloso, así que estaré fuera, quiero caminar y tomar un poco de aire ¿Puedo salir?

-¡Vaya! Parece que alguien se levantó muy de buenas- externo su madres, mientras le pasaba una taza de chocolate

-¿Te sientes mejor?- su padre estaba algo sorprendido por el repentino cambio de humor en su hija.

Se sentaron a la mesa y tomaron tranquilamente el desayuno, entonces el señor Green se levantó para irse a su trabajo, llegó a la puerta mientras se despedía de su familia, tocaron el timbre.

-¿Esperas a alguien cariño?-preguntó a lo cual Mary negó- ¿Y tú Andy?- también negó con un gesto; algo curioso abrió. Fuera esperaba un niño que no había visto, le pareció más o menos de la edad de su hija, lo miró unos segundos y luego dijo- Hola pequeño, ¿Qué se te ofrece?

-Buen día señor ¿Se encuentra Andy? Me gustaría hablar con ella- esa voz se le hizo bastante familiar, la castaña se sintió alegre y molesta a la vez.

-Es mi hija, espera- respondió el señor Green, la niña había comenzado a hacer señas que su padre no vio a tiempo- En seguida le hablo.

-Bien, me llamo Amshel Santino, entiendo que su hija esta molesta. Bueno, con permiso, regresaré más tarde.

-¿Santino? ¡Eres el niño del que habla mi hija! Espera, por favor.

Amshel se quedó en la puerta extrañado por el comportamiento del señor pero esperó pacientemente. Dentro de la casa, el señor Green intentaba que su hija saliera a recibir al niño.

-Anda, pequeña pulga. Ese niño ha salido ¿A la luz del sol?- preguntó extrañado- Creo que te equivocaste al decir que es vampiro, porque tengo entendido que ellos no pueden salir sin sufrir fatales consecuencias

-Papá- cortó la niña- A veces dudo de tu capacidad para hacer sido de la casa de las águilas. Si no ml recuerdo, hace unos días comunicabas algo sobre una poción ¿No es así? Entonces, quizás si funcionó....ayer fue luna llena, y ahora que lo recuerdo, dijo que me iba a sorprender después de luna llena, quizás sea eso.

-Entonces ¿Vas a salir y hablar con él?

-Descuida amor, ya nos lo ha dicho incontables veces. Puede con eso y más- respondió orgulloso- Anda pequeña, ve y arregla todo.

-¿Cómo es que todos se enteran de todo menos yo?- refunfuño irritada- Saben que eso no me agrada ¿Verdad?

-Vamos hija, luego hablamos. Y sí, será luego porque llego tarde- besó a su esposa, abrazó a su hija, y salió diciéndole al niño que esperase.

Andy dudó unos segundos, pero decidió hacer frente a aquel niño que la había dejado sola en medio de la oscuridad de la noche. Salió a la mañana que tenía un hermoso sol dorado, y se plantó cara a cara con Amshel.

-¿Y bien? ¿A que debo tu presencia matutina en la entrada de mi casa? Al final, según tú, ya no querías verme, porque no sé guardar secretos. Pues como verás, nos hemos hecho ricos a costa suya, también ¿Ya notaste que los sanadores de San Mungo están haciendo experimentos con ustedes? Porque después de que te fuiste, envié una lechuza al Departamento de Regulación y Control de las Criaturas Mágicas- dijo entre disgustada y divertida, sacando toda esa frustración que tenía guardada.

-Espera. Tranquila, respira y relajate- él se encontraba consternado- Ya se que también metí la pata, pero es que creí que lo habías hecho a propósito, después medité y analicé. Me di cuenta que me había equivocado y que puedo confiar plenamente en ustedes. No me odies, por favor, no me odies.

-Bien, pues si me oías como dices tú ¿Por qué no lo notaste? ¿Por qué esperaste hasta hoy?

-Me sentía impotente, pero aquí estoy y sé que rompí una promesa, pero si me lo permites, estoy dispuesto a no equivocarme más, al menos no contigo. Te lo prometo, de verdad- volvió a mostrar esa sonrisa que por una extraña razón la tranquilizó.

-De acuerdo, pero te lo advierto Santino, que tengo límites en mi paciencia ¿De acuerdo? Es la única vez que lo haré- dijo Andy apuntando con el dedo a Amchel

-Me parece perfecto- le tendió la mano- Ahora bien, me parece un día hermoso ¿Te parece si vamos dónde siempre?- ella sonrió y subió a la espalda de aquel muchacho, y juntos se elevaron rumbo al infinito azul del cielo, rumbo al bosque que Amshel ya conocía.

Al llegar, Andy no reconoció el lugar, pues sólo había visto una vez, al caminar un rato en silencio y sentir la brisa del aire se tranquilizo.

-¿Qué es lo que me tienes que decir?

-Mira- sacó una botellita de si chaqueta- Esta poción me ayuda a soportar la intensidad del sol, aunque la sangre de mi padre también me ayuda, en fin, al menos ya podré tomar clases durante el día- la niña se empezó a reír- ¿Qué te causa tanta gracia? Es enserio, sino no estaría aquí.

-Es que yo pensé que comenzarías a brillar cuan bella hada. De esas que sueñan casarse y tener bebés- no pudo más y soltó una carcajada.

-No tiene gracia Green- respondió en tono serio, pero al cabo de unos segundos ambos comenzaron a reír.

Juntos caminaron en silencio por un rato admirando el bello paisaje que el bosque ofrecía, rieron y se divirtieron.

-Es bello el lugar por el día, me gusta mucho.

-Aun no me cuentas más de ti, Santino. Dime eso de "oir" ¿Es legeremancia?

-Si y no, aunque hay mentes que no puedo escuchar, no necesito esos encantamientos para poder escucharte.

-He estado investigando un poco y pues leí eso de los crucifijos y ojos, también lo de la luz solar y esas cosas, ni se diga de tu velocidad.

-¡Vaya, vaya Green! Haz estado haciendo deberes extra, pues deja te resuelvo tus dudas. No, no, depende y gracias. Listo.

-Me agrada más esto, caminar como dos personas normales, disfrutando del sol, la belleza de los colores, no me los imaginaba así.

-A ver, si tienes una vista excepcional ¿Por qué usas gafas? ¿Eso esta en las falsedades?

-Apuesto a que me dan un toque personal y resaltan mis ojos ¿A que si?

-Bueno, de cierto modo tienes razón pero yo creo que no deberías usarlas, no sé, de verdad envidio tu perfección.

-Bromeas ¿cierto? Tú por lo menos puedes salir al sol sin sufrir grandes consecuencias, como sea, me alegra por fin, estar aquí.

-A mi también me da gusto, no me hacía gracia hacer todo de noche- siguieron divirtiéndose un rato más, cuando decidieron regresar a casa.

-Bien, tengo que terminar mis deberes ¿Puedes creer que aún no acabo?

-¿Ah no? Es que....yo los terminé el día que te conocí

-¿Me dejas echar un vistazo? Tal vez pueda tomar algunas ideas

-No creo que a Mena McGonagall le haga gracia que te deje hacerlo, parece que le gusta que hagas las cosas como son.

-¡Vamos!- insistió- Sólo será un vistazo, prometo no copiar, tampoco es que sea deshonesta, Mena y Gustav llegarán antes de iniciar el curso. ¡Anda! No se van a enterar

-De acuerdo, te los presto luego, pero nada más será un vistazo

-Vale, ahora iré a comer algo que muero de hambre- ya se había acostumbrado a la pronta desaparición de aquel muchacho.

Afortunadamente para ambos chicos, los días pasaron tranquilos sin ninguna novedad, salvo las notas diarias de Gustav, lo que divertía a Amshel, mientras que Andy se fastidiaba; volaban veloces hasta aquel bosque y caminaban cerca de un pequeño lago que habían descubierto, se contaban cosas y situaciones graciosas, también le contó sobre Lesma y Kissy, sus enemigas, de cómo se conocieron y las bromas que se gastaron. Amshel por su parte, se mostró más abierto y también confesó que había bebido sangre humana en algunas ocasiones, lo que hizo que Andy soltara un grito.

Sin darse cuenta, sólo faltaban un par de días para que Mena y Gustav llegaran, ya habían recibido las cartas con las listas del material y los libros, sólo que se estaba postergando la visita al Callejón Diagon para ese día en especial; habían acordado verse allí, y claro que después regresar a casa de Andy para poder disfrutar de los días que quedaban antes de volver al colegio.


N/A: Este capítulo no lo escribí yo, tuve el enorme placer de que un gran amigo mío contribuyera. Arturo, que se esforzó bastante para esto. Cito sus agradecimientos: 

Pandita: gracias por su paciencia para dejarme escribir cada locura que ha salido de mi cabeza y ha quedado plasmada en este capitulo. Hinadori Otou-San porque es regalo de cumpleaños atrasado, y Takeshi que después de comentarle que iba a escribir este capitulo me alentó a que lo hiciera a pesar de  mis temores y conjeturas antes de tiempo. Y de nuevo pandita por prestarme esta oportunidad.

 

 

 

 

 

 

 

 

 



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