Historia al azar: Nuestra historia de 2
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Una vida sin magia, la vida continua (2ª parte) » Capítulo 35
Historia terminada Una vida sin magia, la vida continua (2ª parte) (ATP)
Por adillita27
Escrita el Viernes 1 de Mayo de 2015, 08:22
Actualizada el Viernes 24 de Julio de 2015, 07:22
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Capítulo 35

Levantándose se acerco al teléfono que estaba encima de la mesa y marco a su familia.

¿Draco como te sientes?

−Mucho mejor abuelo, acabo de comer y tomarme mis pociones, y ahora me voy a dormir de nuevo.

Mejor, descansa todo el tiempo que necesites, aun os queda mucha comida, ¿verdad?

−Sí, media tienda y cosas sueltas.

Estupendo, entonces descansa y cuando estés mejor continuáis.

−Lo haremos, abuelo me voy a dormir, dale besos a todos seguro que están preocupados, diles que me siento mucho mejor, cuando me vuelva a despertar volveré a tomarme las pociones y os llamare.

Hazlo, descansa, hablamos. −Y colgó.

Draco dejo el teléfono de nuevo en la mesa y miro a sus amigos. −¿Qué haréis vosotros?

−Ir a dormir también, ya está todo el trabajo terminado, el cuaderno está en su día, los dibujos terminados y las ilustraciones a color igual, así que como ves este parón no solo nos ha ido bien para descansar sino también para terminar todo lo que teníamos pendiente que aunque no era mucho habían cosas.

−Bien, nos vemos. −Metiéndose de nuevo en la tienda de campaña se volvió a quitar la camiseta y acostándose en la cama se volvió a quedar dormido enseguida.

Ocho horas más tarde, Draco se despertaba estupendamente, el dolor de cabeza se le había ido completamente estaba preparado para afrontar un nuevo día, lo primero que hizo nada más salir de la cama fue irse a bañar, hacia más de 20 horas que no se bañaba y le apetecía mucho un buen baño, cuando termino se puso ropa limpia y salió de la tienda.

−Buenos días. −El chico sonrió a sus amigos y se sentó preparado para desayunar.

−¿Cómo te sientes?

−Genial, me siento muy bien, preparado para un nuevo día.

Tristán asintió. −Bien, entonces ya podemos levantar el campamento, hace casi 20 horas que estamos aquí, y aunque la salud es lo primero como Draco ya está bien, nos moveremos.

−Me parece bien, pero antes desayunaremos y Draco se tomara sus pociones de nuevo, para estar seguros de que esta les funciona sin tienen algo que curar. −Les dijo Mary.

−Claro, pero después de desayunar, saben mal y no quiero que me estropeen el desayuno. −Y de buen humor se pusieron a desayunar, cuando terminaron, mientras los demás recogían el campamento, Draco llamaba a su familia.

¿Draco como te sientes?

−Muy bien, el dolor de cabeza ya se ha ido completamente, después de desayunar me he tomado las pociones para estar seguros de que si tengo algo se cura.

Igual cuando vuelvas iremos al médico.

−Si mama, hoy volveremos a ponernos en camino, no creo que quede mucho hasta llegar a Grissauld.

Está bien, cariño te quiero, besos de todos, no tardes mucho en llamarnos.

−No, yo también te quiero. −Colgando guardo el teléfono en su mochila y ayudo a sus amigos a terminar de recoger las cosas.

Cuando terminaron emprendieron el viaje de nuevo.

Mientras a cientos de kilómetros de allí, en el valle Malfoy, la familia estaba disfrutando de un día de verano.

La familia se estaba poniendo a merendar, cuando Ariadna salió y se sentó al lado de su suegra.

−¿Cómo está Draco? −Le pregunto Hermione.

−Bien, se ha tomado las pociones y ya hoy se ponían a caminar de nuevo, ahora es cuando quiero que regresen, me preocupa el golpe que recibió.

−Ya no creo que les quede más de tres semanas. −Draco miro a su nuera. −Cuando vuelvan lo llevaremos al médico para estar seguros de que ese golpe que recibió no sea nada.

La mujer asintió, igual no estaría tranquila hasta que su hijo regresara a casa.

−Abu, abu. −El pequeño Cygnus de 9 años se acerco corriendo y se tiro en brazos de su abuelo. −Abuelo me persiguen dos monstruos.

Draco lo miro sin entender. −¿Dos monstruos?

−Sí. −Y señalo a su tío y a su padre, que iban detrás de él riéndose.

−Haber niños que es hora de la merienda. −Hermione los miro riéndose. −Dejar el monstruo para después.

−Después nos tenemos que ir al partido de quidditch, es mañana por la noche, pero esta noche es la fiesta de los equipos, así que iremos a pasárnoslo bien. −Dijo Orión sentándose al lado de su mujer.

−Yo quiero ir. −Dijo Cygnus. −Quiero ver quidditch.

Orión sonrió a su hijo. −Lo veras, pero antes tienes que merendar.

El niño que estaba sentado en las piernas de su abuelo asintió y cogió unas galletas en forma de sol con una cara sonriendo y llenas de chocolate.

−Leche para todos. −Violeta empezó a llenar los vasos de leche y los fue repartiendo a los niños.

Blaise se acerco a su padre y se sentó encima de sus piernas, mientras el cogía unas galletas de crema de cacahuete.

Orión miro a su hijo mayor. −Tienes que tomar leche.

−Sí. −Cogiendo un vaso de leche, se lo tomo junto a sus galletas.

Poco a poco todos se fueron sentando alrededor de la mesa que estaba llena de galletas, sándwiches, zumos y leche.

Alex que estaba al lado de su padre miro a su hija mayor. −¿Herms preparada para la universidad?

La chica que estaba al lado de su prima y su hermana, asintió. −Estoy muy contenta, voy a ser la mejor medimaga del mundo.

Alex le sonrió. −Eso está muy bien, pero recuerda que son muchos años de estudios y que no quiero que te estreses.

−No me voy a estresar me tomare las cosas con calma.

−Estupendo.

Scorpius que estaba al lado de su tío Sirius vio que las chicas no dejaban de susurrarse cosas.

−¿Elena quieres contar algo? -Le pregunto.

Su hija lo miro. −Bueno es que…

−¿Es que qué? −Pregunto su padre.

−No quiero seguir en hogwarts.

Al escuchar eso todos la miraron. −¿Y si no quieres continuar en Hogwarts que quieres hacer?

−Ir a un instituto normal.

−¿Y eso porque?

−Ahora vengo. −Levantándose se fue, y no tardo mucho en volver con una carpeta que le entrego a su padre. −Quiero ir allí.

Scorpius y Ariadna se pusieron a leer la carpeta que su hija le había dado. −Escuela internacional de cocina. −Los dos adultos miraron a su hija. −¿Quieres ser chef?

Elena que se estaba comiendo una galleta asintió. −Sí, quiero ser chef y aprender a cocinar ricos platos.

Scorpius asintiendo volvió a prestar atención a la carpeta que su hija le había dado. −Según esto, el curso es de cinco años, y aprenderán a cocinar cientos de platos y no solo eso, también idiomas e historia de los platos más importantes que ha habido en el mundo, como las comidas que les gustaba a los reyes y cosas así, parece muy completo.

−Enséñamelo. −Dijo Draco.

Scorpius cerrando la carpeta se la pasó a su padre y este con su madre se pusieron a verlo.

−Parece muy interesante. −Dijo Hermione sin dejar de leer la carpeta. −En cinco años se puede aprender muchos platos y muchas cosas, la mitad de las academias de cocina solo son un año o dos.

−Es la mejor academia de Estados Unidos y por suerte está en Nueva York, además tienen cursos internacionales en verano si sacas buenas notas te envían a cualquier lugar del mundo, como Roma, Hong Kong o mucho más.

Scorpius miro a su hija. −Puedes ir, pero cariño entiende que la universidad es algo serio, no puedes estar apuntándote y luego borrándote porque recuerda que hay mucha gente que quiere ir y la plaza que tu ocupas la podría buscar otra persona y si tú te burras del curso ya es una plaza perdida para otra persona.

Elena asintió. −Lo sé, y no me borrare quiero ir a esa academia.

−Pues hecho, mañana lunes llamare al instituto donde fue tu tía Casi para que te guarden una plaza, así cuando termines el instituto podrás ir a esa escuela de cocina.

−Gracias.

−De nada.

La chica feliz siguió merendando ahora que su sueño de ser una gran chef estaba más cerca.

Mientras en el valle Malfoy merendaban, en los pasadizos el grupo caminaba, hacía casi dos horas que habían empezado su camino, cuando vieron que había claridad al fondo.

Al ver eso, todos se miraron. −¿Qué es eso?

−Ni idea. −Draco miro su mapa y vio que allí no había nada reflejado. −Según esto es el camino.

−Vamos, cuanto antes lleguemos antes saldremos de dudas. −Y sin dejar de caminar poco a poco se fueron acercando a la claridad y de pronto el techo del pasadizo se terminaba.

Los chicos al ver eso no supieron que decir.

−Esto no me lo esperaba, eso quiere decir que la ciudad está al aire libre.

−Puede ser.

Draco los miro. −Nos quedaremos aquí un rato. −Y miro a Tristán. −Coge una escoba y prueba a volar, pero no vayas solo puede que haya un escudo para proteger el lugar.

−No iré solo. −Y miro a Mary. −Te toca venir conmigo.

−¿Yo? ¿Por qué yo? No me gusta volar. −Y miro a Draco. −¿No puede ir otro?

El chico se rio y levanto las manos. −Yo me lavo las manos, ocuparos vosotros. −Y miro a los demás. −Trabajaremos lo que hemos visto, yo llamare a mi abuelo para decírselo, estaría bien que encontraran la ciudad con nosotros.

Los chicos que estaban de acuerdo asintieron y se pusieron a trabajar.

Draco cogiendo su teléfono llamo a su familia.

Draco que pronto llamas.

−Abuelo tengo una sorpresa para ti.

¿Sorpresa?

−Sí, sorpresa, hemos encontrado un pasadizo que esta al aire libre, creemos que ya no tardaremos mucho en encontrar la ciudad, y me preguntaba si queréis venir a encontrarla con nosotros.

¿En serio?

−En serio.

Gracias y si que vamos, queremos estar con vosotros cuando hagáis el descubrimiento.

−Genial, pero traer comida y otras cosas, para nosotros hay más que suficiente pero si vosotros venís no sé si nos llegara.

No os preocupéis llevaremos esperarnos tres horas.



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