Historia al azar: Te amare desde mi muerte
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Una vida sin magia, la vida continua (2ª parte) » Capítulo 34
Historia terminada Una vida sin magia, la vida continua (2ª parte) (ATP)
Por adillita27
Escrita el Viernes 1 de Mayo de 2015, 08:22
Actualizada el Viernes 24 de Julio de 2015, 07:22
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Capítulo 34

Los demás estando de acuerdo, siguieron caminando, hasta que llegaron de nuevo a la sala de las columnas y se fueron por el pasillo de los pegasos, como la otra vez no tardaron mucho en llegar y vieron que un brillo dorado salía, y entrando vieron que habían cientos de monedas de oro, también habían joyas hermosas y cofres con tesoros.

−Huau. −Los chicos se quedaron parados, nunca habían visto tantas cosas brillantes en su vida.

−Vámonos. −Draco los miro. −Esto es otra trampa.

Al escuchar eso, todos lo miraron. −¿Cómo?

El chico se rio. −Como os digo tenéis que ver más la televisión, películas. −Saliendo de la estancia se puso de nuevo en camino. −En todas las películas muggles de tesoros que he visto, siempre hay algún objeto que es una trampa, guarda un interruptor que hace que las puertas se cierren de golpe, salga agua o se llene de tierra, serpientes y cosas así, esas salas son para distraer a los exploradores. −Y los miro. −El lugar nos está probando, por si somos lo suficientemente buenos para llegar a su ciudad.

−Creo que a partir de ahora voy a ver esas películas.

−Hacerlo, como digo son bastante interesantes. −Y como con el otro pasadizo no tardaron mucho en llegar a la sala de las columnas. −Ahora solo falta el pasillo de los dragones.

−Pues vamos. −Y se pusieron rumbo hacia el norte, al llegar allí miraron un momento los dragones y entraron. −¿Qué creéis que nos encontraremos?

−Ni idea, pero mejor que estemos preparados, por si acaso. −Y poniendo atención a todos lados se pusieron a caminar, a la misma distancia en que se habían encontrado las otras dos salas se encontraron una sala azul, esta sala era diferente a las demás, era azul con unos cristales muy grandes, como si fueran pequeños icebergs.

−Nunca había visto nada parecido. −Dijo Draco acercándose a uno de los cristales pero sin tocarlo, de pronto en una de las superficies del cristal, vio a su tío Sirius, pero él no se parecía en nada al hombre que era ahora, era un chico joven, incluso más joven que él. −Tío.

−¿Draco? −Los demás se acercaron. −¿Has visto algo?

−Mi tío Sirius. −Y alargando el brazo, toco el cristal y todo se volvió negro.

−Despierta, despierta. −Y sintió que lo zarandeaban.

Draco abriendo los ojos vio a la gente que había visto en el espejo.

−Veo que te has despertado.

−Es normal, Canuto, te has pasado 10 minutos zarandeándolo. −Un chico castaño muy guapo lo miro. −Siento que mi amigo te haya despertado así, la mitad de las veces no usa el cerebro.

−No pasa nada. ¿Dónde estoy?

−En hogwarts. −Dijo un chico con gafas mirándolo. −Rubio con ojos claros eres un Malfoy, un slytherin.

−No, soy ningún slytherin o lo que sea, soy arqueólogo.

Los tres chicos se miraron sin creérselo del todo. −Eres rubio y has entrado en Hogwarts así que eres un Malfoy.

Draco lo miro. −Soy americano, y como he dicho antes no soy ningún slytherin, soy arqueólogo estudie en la universidad de historia y arqueología en Roma, y he entrado en el colegio porque soy mago.

−James, el chico tiene razón, no por ser rubio ya tiene que ser un Malfoy. −El chico castaño miro a sus otros dos amigos. −Así que no digáis nada más.

−Está bien. −James lo miro. −¿Cómo te llamas?

−Es de mala educación preguntar sin antes presentarse.

−Me llamo James Potter. −Y miro a los otros dos. −Ellos son Remus Lupin, y el moreno Sirius Black.

Draco al escuchar abrió mucho los ojos, nunca supo que esa sala azul lo llevaría en ese momento de la historia. −¿En qué año estáis?

−Este es el último mes en que estaremos aquí, pronto nos graduaremos, y seremos libres. −Dijo James riéndose.

Draco sin prestar atención al castaño, cogió a Sirius de la túnica y lo acerco a su cuerpo.

El chico al verse agarrado, intento soltarse, pero Draco era más fuerte. −¡Suéltame!

−Escúchame bien, cuidado con Peter Petegrew es un traidor, matara a los Potter, James y Lily Potter 1981 valle de Godric, no confíes en Petegrew esa rata traidora esta a las ordenes del señor tenebroso, protege a Harry James Potter. −Y antes de que pudiera decir nada, volvió a quedarse todo negro.

−Despierta, despierta. −Y como la otra vez le zarandearon, al abrir los ojos vio a esos tres de nuevo, pero esta vez eran mayores. −Veo que te has despertado.

−¿Otra vez vosotros? ¿Dónde estoy?

−Estas en mi casa. −James se le acerco. −Y esto es muy extraño, el lugar tiene un fidelio y anoche no había nadie y esta mañana al bajar te he encontrado en mi sofá, y lo más extraño de todo es que no has cambiado desde la última vez que te vimos que fue en 1978 y que apareces y desapareces como si de un fantasma se tratara. ¿Qué eres?

−Ya os lo dije soy arqueólogo. −Y miro a Sirius. −¿Hiciste lo que te dije?

−Lo hice, aunque no sé porque me dijiste todo eso, Peter nunca nos ha traicionado.

−¿Qué fecha es?

−1981.

−¿Mes?

−Septiembre.

−Aun te queda un mes para saber si te he engañado o no. −Y miro a los demás. −Protegeros el 31 de octubre de 1981 después de las 10 ese tipo estará aquí, lord Voldemort, para matar al pequeño Harry James Potter. −Y miro a su tío. −Tenias razón soy un Malfoy, me llamo Draco Sirius Malfoy vengo del futuro de dentro de unos 50 años, si todo pasa como te digo y todo termina bien, vete a Nueva York allí busca a una mujer que se llama Susan Randall te hará muy feliz. −Y miro a Remus. −Tu tardaras en casarte. −Y volvió a mirar a su tío. −No impidas que Draco Lucius Malfoy y Hermione Jane Granger se vayan a Nueva York, y cuida de tu ahijado, no dejes que se acerque a un chico llamado Ronald Weasley es una garrapata que se pasara toda la vida aprovechándose de Harry. −Y como la otra vez todo se volvió negro.

Esta vez cuando se despertó vio que estaba en la cueva de los cristales, rodeado de sus amigos.

−¿Estás bien? −Tristán lo miro preocupado. −Llevas más de 3 horas inconsciente.

−¿Qué me ha pasado?

−Cuando has tocado el cristal, después de llamar a tu tío un bloque se ha desprendido del techo y te ha golpeado en la cabeza. ¿Cómo te sientes?

Draco se iba a levantar cuando sintió un gran dolor en la cabeza, así que se volvió a acostar. −Me duele mucho.

−Ahora lo solucionamos. −Mary acercándose le dio un vaso. −Viendo que no te despertabas, hemos contactado con tu familia, y nos han puesto en contacto con un medimago y nos ha dicho que te teníamos que dar por si sufrías fuertes dolores de cabeza, tómatelo.

−Gracias. −El chico cogiendo el vaso se lo llevo a la boca y al sentir el mal sabor puso cara de asco. −Asqueroso.

−Mucho, pero te irá bien.

−Gracias. −Y mirando a su alrededor vio que los cristales estaban igual, olvidándose de ellos miro a sus amigos. −No creo que hoy pueda continuar.

−No te preocupes, pondremos las tiendas y ya en cuanto mejores continuamos, ¿a no ser que quieras regresar?

−No, no creo que falte mucho, hoy descansare y haber que tal mañana.

−Si te encuentras mal, nos lo dices. −Jessie lo miro. −No nos importa volver y regresar en otro momento.

Draco le sonrió. −Os lo diré, ahora solo quiero descansar.

−Pronto lo podrás hacer, ¿puedes caminar?

Draco intento ponerse de pie y vio que las piernas le funcionaban bien. −Puedo caminar, pero que no sea mucho.

−No, saldremos de este lugar y pondremos las tiendas, nosotros te ayudaremos. −Tristán le paso un brazo por la cintura y le ayudo a caminar.

No mucho tiempo después, salían de la estancia de los cristales y como le habían dicho a Draco colocaron las tiendas mientras él hablaba con su familia.

¿Draco como estas? -Le pregunto Ariadna

−Mama estoy bien, me he tomado las pociones que me ha dicho el medimago y ahora descansare.

Draco se que esa expedición es importante y creemos que te queda poco pero si ves que los dolores no se van, volver, no nos importa preparar una nueva expedición y volver a intentarlo. -Le dijo Scorpius.

−Gracias papa y si lo hemos hablado entre todos, dame tres días, si veo que los dolores siguen volveré.

Es lo que quiero, las pociones te las tienes que tomar cada ocho horas, y no las mezcles con medicinas muggles no sabemos cómo te afectarían.

−No mezclare nada.

−Draco esto ya está. −Dijo Tristán acercándose. −Ahora prepararemos algo para comer suave para que comas y después a descansar.

−Lo hare, dame un momento. −Y prestando atención al teléfono les dijo a su familia. −Ahora voy a comer, en 8 horas os llamare de nuevo.

Descansa y esperaremos tu llamada.

−Sí, os quiero. −Colgando miro a su amigo. −En ocho horas me tengo que tomar de nuevo las pociones y no la puedo mezclar con nada.

El chico asintió. −Lo tendremos en cuenta. −Ayudándole a levantarse lo llevo a una silla que estaba cerca de la mesa, no mucho tiempo después la comida ya estaba preparada y se pusieron a comer, cuando terminaron, Draco se metió en su cama y pronto estuvo dormido, le seguía doliendo la cabeza y ahora solo quería dormir.

Esperaba que en un par de días ya estuviera bien, no quería regresar aun, no cuando ya les quedaba tan poco para encontrar la ciudad.

−Draco despierta, te tienes que tomar tus pociones. −Tristán despertó a su amigo y lo miro. −¿Cómo te sientes?

−Mejor, ¿Cuánto tiempo he pasado durmiendo?

−Ocho horas, es hora de tus pociones.

El chico asintiendo salió de la cama y se puso una camiseta. −Quiero salir un rato, haber que tal.

−Claro, hemos decidido quedarnos ocho horas más aquí, para que las pociones que te tomes ahora te hagan más efecto.

−Como queráis. −Saliendo de la tienda vio que solo estaba Mary despierta, y estaba en la cocina. −¿Y los demás?

La chica terminando de cocinar, le acerco un plato de comida y le sonrió. −Están durmiendo, la verdad es que estábamos muy cansados, así que aprovechamos que tenemos que quedarnos aquí unas horas más para recuperar horas de sueño. ¿Cómo te sientes?

Draco le sonrió. −Mucho mejor, ahora comeré y luego me tomare mis pociones y hablare con mi familia, seguro que están preocupados.

−Es normal, recibiste un fuerte golpe y estuviste tres horas inconsciente, ya te íbamos a sacar de allí cuando abriste los ojos.

−Ayer me dolía bastante la cabeza, hoy mucho menos pero está bien que pueda descansar un rato más. −Metiéndose la cuchara de comida en la boca suspiro. −Buenísimo como siempre. −Sonriendo a su amiga, siguió comiendo.

Un rato más tarde, cuando termino se tomo las pociones y como el día anterior puso cara de asco, estaba muy malo, pero le iba bien así que no diría nada.



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