Historia al azar: Centauro
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Una vida sin magia, la vida continua (2ª parte) » Capítulo 01
Historia terminada Una vida sin magia, la vida continua (2ª parte) (ATP)
Por adillita27
Escrita el Viernes 1 de Mayo de 2015, 08:22
Actualizada el Viernes 24 de Julio de 2015, 07:22
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Capítulo 01

Un niño se encontraba durmiendo en su gran cama, cuando la puerta se abrió y una mujer sonriendo entro para despertarlo.

−Draco despierta, ya es hora de que te levantes te tienes que vestir para ir a la escuela.

El niño abrió los ojos y la miro. −¿Ya han vuelto papa y el abuelo?

−Aun no.

Al escuchar eso, a Draco le cambio la cara, levantándose se fue al cuarto de baño, cuando estuvo vestido con su uniforme, cogió su mochila y bajo al comedor donde ya estaban sentados todos para ponerse a desayunar, aparte de su madre, estaba su abuela, sus tíos, su hermana y sus primas.

−Draco. −Hermione le sonrió. −Pronto volverán, ya llevan fuera casi dos semanas, pero es que tienen muchas cosas que hacer.

−Lo sé. −Y se puso a desayunar, sabía que su padre y su abuelo eran dos hombres muy ocupados, pero él quería que ya regresaran, sobre todo su abuelo que era su mejor amigo.

Cuando los niños terminaron de desayunar, los llevaron a la escuela, Draco como era el mayor iba a una diferente y su madre le llevaba como cada día.

Unas horas más tarde, Draco salía de la escuela, cuando lo llamaron, el niño sin mucho interés miro haber quien le llamaba cuando vio a su padre y a su abuelo allí.

−Papa, abuelo. −Draco se acerco corriendo y los abrazo.

Scorpius sonrió a su hijo mayor. −Ya estamos aquí.

−Sí. −Y miro a su abuelo. −Habéis tardado mucho en regresar.

−Lo sé, lo sentimos, ¿te has portado bien?

Draco asintió. −Yo siempre me porto bien, ¿podemos ir a merendar?

−Podemos ir. −Y subiéndose al coche, se fueron a merendar.

Unas horas más tarde, Draco estaba en su cama leyendo un libro, cuando entro su abuelo y se sentó a su lado.

−Ya me han dicho que has estado un poco ausente.

El niño lo miro. −Es que no me gusta que viajéis tanto.

−Lo sé, pero solo viajamos cuando es muy necesario, hay que ocuparse de muchas cosas.

−Lo sé, ¿pero no se puede ocupar otro?

Draco le sonrió. −Cuando seas mayor, lo entenderás, ¿Qué estás leyendo?

El niño le mostro la portada del libro. −Historia de Hogwarts.

−¿Cuántas veces lo has leído?

−Es que me gusta mucho, ya quiero ver fantasmas y hacer magia.

−Cuando vayas a Hogwarts, podrás hacer todo eso, pero ahora tienes que dormir, que mañana tienes escuela.

−Si abuelo. −Dejando el libro encima de su mesita de noche, se acostó y espero a que su abuelo lo arropara y le diera las buenas noches.

−Buenas noches, que descanses.

−Si abuelo.

Draco lo tapo bien y apagando la luz se fue a su cuarto, donde Hermione lo esperaba.

Unos días más tarde, Draco estaba en su despacho trabajando, aunque habían pasado 29 años desde que abrió su empresa, era la número uno del mundo, y tenía más dinero del que se podía imaginar, le gustaba ir a trabajar y controlar que las cosas fueran bien.

Malfoy enterprises no solo daba trabajo a mucha gente, sino que también era el sustento de su familia, ya no estaban él y Hermione, ahora tenían hijos y nietos, tenía que pensar en ellos y aunque tenía 47 años y se había pasado toda la vida trabajando no se arrepentía de nada, era feliz con lo que hacía.

Mientras él se ocupaba de su empresa, con la ayuda de sus socios y amigos, Hermione se había postulado para jueza y lo había conseguido, así que ahora su mujer era una importante juez de familia, y aunque tenía más trabajo que antes, seguía cuidando de la familia que habían creado.

Y sus hijos se habían convertido en personas de provecho, Scorpius trabajaba con él en la empresa, su hijo mayor ya tenía 31 años, su mujer Ariadna era una gran doctora, que se notaba que amaba a su marido, Scorpius no había podido escoger mejor, y tenían dos hermosos hijos, Draco y la pequeña Elena y allí se habían parado, no querían más hijos, y los cuatro vivían en la gran mansión familiar.

Luego estaba Orión de 26 años, que también trabajaba con él en la empresa, y se había casado con Violeta, la hija de Blaise y Pansy, una chica hermosa que quería tener su propia empresa de modas, y habían tenido un niño, Blaise un hermoso niño y pronto tendrían otro, Violeta estaba de cinco meses, la joven familia había decidido vivir a su aire, aunque adoraban a sus familias, no querían que nadie se molestara por la casa en que vivían.

Y por ultimo su princesa, Casiopea tenía 25 años y aunque estudiaba duro para ser doctora ya había tenido dos niñas, Hermione y Juliana con su marido Alex Snape el hijo de su padrino, que estudiaba para ser medimago y que también vivían en la gran mansión familiar.

Mientras trabajaba, su vista se fue a las foto que tenía encima de su escritorio, no solo tenía fotos de su familia, también tenía de sus amigos, Taylor y Jack que aunque ya tenían casi 60 años no cambiaban, sobre todo Taylor no solo era su socio sino su mejor amigo muggle, seguía tan loco como siempre, pero no lo cambiaría por nada del mundo.

Luego estaban los demás, Chris, Tabi y Kristine, los tres llevaban toda la vida en la empresa, habían pasado de ser chicos con sueños a adultos con una vida plena.

Luego estaba su tío Sirius que aunque ya tenía más de 60 años seguía igual, un rompecorazones y un niño eterno, que amaba a su familia sobre todas las cosas, siempre le decía que Susan y sus hijos eran lo mejor que le había pasado en la vida.

Remus y Dora, mientras el licántropo trabajaba en la empresa familiar, su prima había empezado a trabajar duro para ayudar a su marido con su enfermedad y a muchos otros, habían creado un gran laboratorio de pociones y bueno aunque aun no la habían erradicado del todo, el gran presupuesto que tenían hacía que las investigaciones no se detuvieran y trabajaran duro para ayudar a la gente que verdaderamente lo necesitaban.

Y por ultimo Blaise, Pansy, Theo y Luna, sus únicos amigos mágicos, más que amigos se habían convertido en su familia, sus hermanos y hermanas y sus hijos en sus sobrinos.

Nunca creyó que una vez el, que fue el príncipe de las serpientes en Hogwarts, un gran sangre pura que odiaba todo lo que no fuera mágico, amara tanto su vida fuera de la magia que no pensara regresar a ella, nunca cambiaría nada de su vida ni por toda la magia del mundo, amaba a su familia y estaba muy orgulloso de ella.

Estaba tan metido en sus pensamientos, que no escucho que tocaban a la puerta, hasta que picaron de nuevo.

−Adelante.

−Papa. −Scorpius entro con una sonrisa. −¿Pensando en tus cosas de nuevo?

Draco le sonrió. −Más bien pensando en la hermosa vida que tengo aquí, que no la cambiaría por nada del mundo.

El hombre sonrió. -Y no la tienes que cambiar, has conseguido algo hermoso, mucha gente nunca llega a lo que tú has hecho.

−Lo sé, ¿querías algo?

−Mi tío me ha llamado, parece ser que ha recibido la carta de Hogwarts para Draco.

−¿Lo vas a llevar?

Scorpius se sentó en una silla y lo miro. −Quiero que vea todo lo que le ofrece Hogwarts, pero no sé si estoy preparado para verlo partir.

−Es normal. −Draco le sonrió. −Pero sabes bien que en Londres estará bien, además a tu hijo le encanta la historia mágica, se que se ha leído el libro de Hogwarts como cien veces o más, dale esa oportunidad.

−Se la daré, pero será difícil tenerlo lejos.

−Lo sé, pero sabes que tienes la chimenea mágica en casa así que puedes ir a verlo cuando quieras.

−Sí. −Levantándose le dijo: −Me voy a hablar con Ariadna haber que dice ella.

−Entonces nos vemos a la noche para la cena.

−Sí, no trabajes mucho.

−Lo intentare. −Y viendo como su hijo se iba, volvió a trabajar, tenía que ocuparse de algunas cosas y las tenía que terminar cuanto antes, así que dejando de pensar en lo maravillosa que era su vida volvió al trabajo.

Tras hablarlo, Ariadna y Scorpius decidieron enviar a su hijo a hogwarts, no querían negarle la oportunidad de que viviera lo que ellos habían vivido, así que pocas semanas antes de que fuera uno de septiembre lo llevaron al callejón diagon para que comprara todo lo que necesitara.

Draco no dejaba de mirar todo bien, era la primera vez que estaba en el callejón y le había enamorado, aunque en casa también tenían un callejón nunca lo habían llevado, así que era la primera vez que se encontraba tanta magia junta.

Estaba tan pendiente de todo lo que estaba viendo, que no se fijo que se separaba de su familia, los iba a ir a buscar cuando vio los escaparates de la tienda de escobas mágicas, maravillado se fue a mirar, llevaba un rato allí cuando se dio cuenta de que lo miraban, dándose la vuelta miro haber quien eran y vio a gente que no conocía.

En casa, siempre le pasaba lo mismo, todos los miraban y muchos de sus compañeros de escuela querían ser sus amigos solo por el apellido que tenia, Malfoy, su abuelo era un hombre muy importante, pero a él no le interesaba ese tipo de amistad, él quería amigos de verdad, como los que sus padres y tíos tenían.

Los adultos se le iban a acercar cuando le llamaron, el niño al ver a su abuelo, se le acerco.

−Draco no te vuelvas a separar.

−No abuelo, es que estaba tan pendiente de todo que no me he fijado que me separaba de vosotros.

−Entonces mejor ir de la mano para que no vuelva a pasar.

−Mejor.

−Malfoy, ha pasado mucho tiempo.

Su abuelo lo dejo de mirar y miro a los adultos que se le habían querido acercar antes.

−Mucho, no pensé que en mi primera visita al callejón diagon después de siete largos años os volvería a encontrar.

−Pues así ha sido.

Draco le iba a decir algo cuando su familia se acerco, Scorpius muy preocupado se acerco a su hijo.

−¿Estás bien?

−Sí, es que me he perdido.

Al escuchar que estaba bien, pudo respirar, Ariadna se le acerco y lo abrazo. −Menos mal que estas bien.

−Sí. −Draco la abrazo y cuando se separo la miro. −¿Me compras una escoba?

−¿Quieres volar?

−Sí.

Scorpius sonrió a su mujer. −Cómprasela.

−Lo hare. −Y los dos se fueron.

Hermione se acerco a su marido y le dijo: −Me he preocupado mucho.

Draco la abrazo. −Lo sé, pero como ves está bien. −Y miro a los ex amigos de su mujer, Potter seguía igual, y su mujer lo mismo, pero el comadreja Weasley había subido bastante de peso. −Creo haberte dicho que tuvieras cuidado con la comida, que sino tu mujer tendría que llevarte rodando, pero creo que no me hiciste caso.

Ron al escuchar eso, se puso rojo como su cabello y se iba a acercar cuando Harry le paro. −Ya no estamos en la escuela, no somos niños somos adultos hechos y derechos y Malfoy tiene razón, es hora de que dejes de comer y hagas un poco de ejercicio. −Y sonrió a Hermione. −Nosotros nos vamos, tenemos cosas que hacer, tienes un hermoso nieto. −Y antes de que nadie pudiera decir nada se fue, y los demás lo siguieron.

Hermione miro a su marido sin entender. −¿Qué ha sido eso?

−Ni idea, pero déjalo, vamos a comprar las cosas que necesitara Draco para la escuela.



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