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Una vida sin magia, la vida continua (2ª parte) » Capítulo 18
Historia terminada Una vida sin magia, la vida continua (2ª parte) (ATP)
Por adillita27
Escrita el Viernes 1 de Mayo de 2015, 08:22
Actualizada el Viernes 24 de Julio de 2015, 07:22
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Capítulo 18

En la habitación principal, Draco se estaba terminando de poner su pajarita, cuando Hermione salió del cuarto de baño con un vestido de color verde.

El hombre al ver a su mujer, dejo de ponerse la pajarita y la miro. −Estas hermosa.

Hermione le sonrió. −Gracias, tu también estas muy guapo. −Acercándose le ayudo a ponerse la pajarita. −Ya estas.

−Pues vamos, los invitados no tardaran ya mucho en llegar. −Draco cogió a su mujer de la mano y bajaron a la planta principal, donde ya todos los miembros de su familia estaban esperándolos.

−Guapísimos los dos. −Les dijo Casi.

−Gracias. −Draco le sonrió y miro a Oliver. −Abre las puertas, que los invitados empiecen a entrar.

−Lo hare. −Oliver haciendo caso a su jefe, fue a abrir las puertas de la verja para que los coches pudieran entrar en la propiedad.

Un rato más tarde, mientras Draco y Hermione daban la bienvenida personalmente a los invitados, y dejaban los regalos que le traían al cumpleañero, el resto de la familia, hablaban entre ellos.

Sirius miro a su sobrino. −Se que tu padre no ha invitado a Ronald, y ha dejado claro a Harry que no quería que estuviera aquí.

Scorpius lo miro. −Mi padre lo llamo el jueves por la mañana, diciéndole que él, su mujer y sus hijos estaban invitados a la fiesta, pero ni Ronald ni su familia lo estaban, que no iban a entrar a la propiedad.

−Después de tantos años, no entiendo porque vienen a cada fiesta que preparara Draco, si Ronald nunca ha podido soportarlo.

−Yo tampoco lo entiendo. −Scorpius lo miro. −Pero bueno no hablemos de ellos, es la fiesta de cumpleaños de mi padre, y esta noche va a venir mucha gente.

Sirius miro a su sobrino, Scorpius era como ellos, como Draco, Dora y el mismo cuando no le interesaba algo, no perdían el tiempo en hablar de eso, es como si no existiera y Ronald y su familia no les interesaba para nada.

−Papa. −Draco se acerco corriendo, donde estaban los adultos. −El abuelo está recibiendo muchos regalos.

Scorpius sonrío a su hijo, le habían pedido permiso al profesor Dumbledore para que Draco pasara el fin de semana con ellos, para que no se perdiera el cumpleaños del patriarca de los Malfoy y se lo habían dado.

−Es que el abuelo, es un hombre muy querido es normal que todos quieran hacerle regalos.

El niño asintió y se fue de nuevo corriendo.

−Tu hijo nunca se cansa. −Dijo Sirius.

Scorpius le sonrío. −Y que lo jures, y desde que está en Londres, tiene más energías.

−Eso quiere decir que le gusta vivir allí.

−Sí, aunque le echo mucho de menos y sé que Ariadna también, pero no queremos obligarlo a hacer algo que no quiera.

Sirius lo miro. −Eso es difícil, dejar ir a los hijos.

−Sí y mucho.

−Buenas noches a todos. −Al escuchar la voz de Draco todos lo miraron. −Gracias a todos por venir esta noche, aunque mi cumpleaños fue hace dos días, lo quería celebrar con todos vosotros, familia, amigos, socios profesionales, todos sois bien venidos en mi casa, gracias por venir y espero que os lo paséis muy bien, que empiece la fiesta.

Los invitados aplaudieron y volvieron a sus cosas.

Hermione se acerco a su marido y le sonrío. −Un hermoso discurso, pero como siempre, siempre sabes decir las palabras indicadas en el momento indicado.

Draco le sonrío. −Es sencillo pensar las palabras, lo difícil es decirlas, a veces me estreso y no me puedo concentrar y entonces me pongo nervioso, pero esta noche no es una de ellas.

Hermione le sonrío y lo beso.

−Abuelo. −Sus nietas se le acercaron corriendo, la pequeña Hermione de 7 años, Elena de 6 y Juliana de 5.

−Esto me recuerda a algo. −Dijo Hermione mirando a sus hermosas nietas. −¿Queréis pastel?

−Si abuela.

−Pues a por pastel, pero después de comer otra cosa.

−Abuela. −Protesto la mayor de las niñas. −Queríamos pastel ahora.

−Lo sé, pero eso será más tarde.

−Está bien.

Hermione miro a su marido. −Me las llevo para que no coman el pastel antes de tiempo.

Draco le sonrío. −Entonces nos vemos al rato.

−Sí.

El hombre vio como Hermione se llevaba a sus nietas, y él se acerco a su tío y a su hijo mayor.

−¿Dónde se ha llevado mama a las niñas? -Le pregunto Scorpius.

−¿No lo adivinas? A por pastel, a esta familia les vuelve locos el pastel.

−Normal, esta buenísimos. −Sirius miro a su sobrino. −Me he enterado, de que Snape va a dejar Hogwarts.

−Lo va a hacer. -Le dijo Draco. −Ya se ha cansado de ser profesor, lleva más de 40 años siéndolo ahora quiere hacer otras cosas, y sobre todo quiere estar con sus nietas y sus hijos.

−Es normal, yo hace tiempo me hubiera cansado de ser profesor.

−Pero es que tú no tienes paciencia. −Le dijo Draco.

−Y Snape tampoco, solo que a él le gusta mandar a todos.

−¿Quién dices que manda a todos? −Pregunto Severus que se acercaba con su mujer.

Sirius lo miro. −Tú.

−Y lo dice alguien que se pasaba todo el tiempo haciendo bromitas.

−Es normal era un crio, los niños acostumbran a hacer esas cosas.

Después de esas palabras el ambiente se volvió un poco tenso, pero siempre pasaba cuando Severus y Sirius pasaban más de 10 minutos juntos en la misma habitación, nunca se habían llevado bien y si se comportaban era por respeto a Draco.

−Abuelo. −Susan se acerco corriendo y abrazo las piernas de su abuelo.

−Mi princesa. −Sirius la cogió en brazos y le sonrío. −¿Todo bien?

−Abuelito quiero pastel, ¿puedo comer?

Sirius le sonrío. −Aun no, eso será luego, ahora tienes que comer otras cosas.

Draco miro a su sobrina. −Susan hay esos pastelitos que te gusta tantos, los salados.

Susan cogió las mejillas de Draco y le dio un beso. −Gracias.

−De nada hermosa. −Draco le sonrío.

−Me la llevo para que coma algo. −Sirius se despidió y se fue a la mesa del buffet libre.

−No entiendo como Black, tiene una nieta tan encantadora con lo antipático que es. −Protesto Severus.

Draco miro a su padrino. −Lo dice alguien al que la mitad o más bien el 95% de los estudiantes de la escuela le tenían miedo. -Riéndose y antes de que Severus pudiera decir nada se fue.

−Yo me voy. −Dijo Scorpius escapándose, sabía que su padre había tocado un tema sensible, así que era mejor huir ahora.

Juliana se quedo riendo y miro a su marido. -No cambiáis aunque pasen mil años, anda vamos a bailar. −Cogiendo la mano de Severus se fueron a la pista de baile.

Unas horas más tarde, la fiesta se terminaba, los invitados dando las gracias a los Malfoy por haberles invitado se fueron contentos, y los familiares y amigos cercanos subían al segundo piso para meterse en las camas, había sido una noche divertida pero ahora estaban cansados y solo querían dormir.

Unas semanas más tarde en el callejón diagon, Harry estaba disfrutando de un día de sol, mientras disfrutaba de un helado en una de las tantas terrazas que había allí.

Pasaran los años que pasaran, el callejón diagon seguía igual, que cuando el entro por primera vez acompañado de su fiel amigo Hagrid.

En esos años, había aprendido muchas cosas, algunas buenas y otras no tanto, como no haber estado del lado de su mejor amiga, cuando esta le confesó que estaba embarazada de Draco, también el tiempo que estuvo distanciado con su padrino por haberle mentido sobre la desaparición de Hermione, y el enfrentamiento que tuvo con Malfoy, cuando su hijo James sin querer golpeo a Casiopea y estuvo a punto de morir junto a su bebe, todo esto le había enseñado a ser mejor persona y gracias a ello ahora podía decir que era un mejor hombre.

−Harry. −Ginny le sonrió. −¿Por qué tan pensativo?

El hombre le sonrió. −Es que estoy pensando en que el callejón diagon no ha cambiado en todos estos años, está casi igual de cómo cuando yo entre por primera vez acompañado de Hagrid.

−La verdad es que si, casi no ha cambiado. −Y se puso a mirar el callejón, las calles y los callejones seguían en el mismo lugar, muchas tiendas como Ollivander que era llevado por su hijo igual, el emporio de las lechuzas y otras muchas tiendas, seguían en el mismo lugar, desde hacía más de 50 años.

−Las calles no cambian somos nosotros. −Dijo Sirius sonriéndoles y sentándose a su lado. −El callejón sigue igual a como estaba cuando yo entre por primera vez a comprar las cosas.

Susan lo miro. −Tampoco eres tan mayor.

Sirius le sonrió. −67 años. −Y suspiro. −A veces el tiempo ha pasado muy deprisa, como cuando estuve en hogwarts, y otras veces ha pasado muy despacio como cuando estuve en Azkaban.

Harry lo miro. −Si pudieras cambiar algo, ¿Qué cambiarias?

El hombre miro a su ahijado. −Eso es sencillo, cambiaria la muerte de tus padres, también la muerte de mi hermano, y la de muchos de mis amigos, pero aparte de eso, no cambiaría nada. −Y sonrió a Susan. −Hay cosas que si me faltaran sería horrible. −Y sonriendo miro a Harry. −¿No tendrías que estar trabajando?

Al escuchar eso, Harry se rio. −Vaya manera de cambiar de tema, y si que lo tendría que hacer, pero he pedido a los aurores que me avisaran si pasara algo, pero después de los mortifagos no ha pasado nada tan grave, incluso el ministro me ha pedido que reduzca de nuevo el equipo.

Sirius lo miro. −¿Cómo que lo reduzcas? Pero si Londres solo cuenta con 200 aurores, si sigue así no va a quedar nadie protegiendo las calles.

−Es lo que yo le he dicho, pero parece ser que no me quiere escuchar. −Y cogió la mano de Ginny. −He decidido retirarme de los aurores, llevo mucho tiempo peleando, y ya es hora de que me relaje y me jubile.

−¿Y qué harás?

−Nada, por una vez no hare nada, como un día me aconsejo Malfoy tantos años atrás, me comprare una casa en una playa hermosa y disfrutare del sol, la playa y mi familia.

Sirius le sonrió. −Eso está muy bien.

−Lo está, he escuchado que Snape también se va a jubilar.

−Sí, el se va a Nueva York, para estar con su familia, Aura ha conseguido un trabajo en la ciudad, y Alex lleva muchos años viviendo con Casi, así que aquí ya no les queda nada.

−Eso está bien, la familia es lo más importante. -Le dijo Harry. −¿Y tú? ¿No quieres jubilarte?

−Ya estoy jubilado. −Sirius le sonrió. −Solo me dedico a ver que Tedd y Leo llevan bien la empresa familiar, el resto del tiempo me dedico a pasar tiempo con Susan o estar con los niños.

−Es un buen niñero. −Dijo Susan sonriendo al ahijado de su marido.

−Es que tiene su mentalidad. −Harry se rio ante la cara indignada de Sirius.

−Cuánta razón tienes, a veces lo tengo que reñir a él más que a los propios niños.



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