Historia al azar: ¿Qué le pasa a Hermione?
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Una vida sin magia, la vida continua (2ª parte) » Capítulo 16
Historia terminada Una vida sin magia, la vida continua (2ª parte) (ATP)
Por adillita27
Escrita el Viernes 1 de Mayo de 2015, 08:22
Actualizada el Viernes 24 de Julio de 2015, 07:22
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Capítulo 16

−Gracias y si que iré.

−Estupendo, la fiesta es el día 7 de junio, aunque mi cumpleaños es el cinco, este año hay otros planes. −Y miro a Taylor. −Hermione me ha dicho que no haga planes el sábado 1 de junio que me tiene que llevar a un lugar. ¿Sabes algo?

−¿Yo? Nada.

−No me lo creo, tú eres el principal sospechoso, siempre estás en medio.

−Tendrás que esperar.

−Ya no queda mucho así que lo podre hacer.

−Seguro que sí. −Y siguieron hablando de cosas, hasta que Peter volvió y les entrego el formulario pasado a limpio.

Chris lo cogió y lo reviso todo bien. −Está todo bien, el precio final es de 725.000 dólares, en otra distribuidora nos hubiera costado casi el doble.

−Estupendo, has conseguido todo lo que buscabas y encima nos ahorramos dinero.

−Sí.

−Pues entonces nos vamos. −Los hombres se levantaron, y Taylor miro a los señores Richardson. −Pásense mañana por la mañana por la oficina y hablaremos del contrato y les terminaremos de pagar lo que hoy les hemos comprado.

−Lo haremos gracias.

−De nada. −Y se fueron.

En la biblioteca de la universidad, Casi estaba terminando de estudiar, aunque tenía la biblioteca de su casa que tenía más de mil libros, y el ordenador, a ella le gustaba ir a la pública, donde nadie la molestaba y podía estudiar tranquilamente.

Aunque estaba en las vacaciones de pascua, no podía descansar, cuando volviera a clases, tenía ya exámenes, los profesores les habían dicho que eso de curar a gente era muy serio y no podían tomárselo a broma y si eran necesarios mil exámenes para ver la capacidad de aprendizaje de cada estudiante los harían.

Ella nunca había tenía problemas de notas, era muy buena, había heredado el cerebro de sus padres que eran muy inteligentes, pero ese día ya no le cabía nada mas, así que guardando todo bien en su bolsa, se levanto e iba a salir del edificio cuando fue interceptada.

−Casi, gracias.

La chica la miro sin entender. −¿Por qué me das las gracias?

−Mi padre me ha llamado, y me ha dicho que tu padre ha ido a nuestra pequeña empresa y le ha hecho un pedido de más de 700.000 dólares y encima nos ha invitado a su fiesta de cumpleaños.

Casi le sonrió. −Como te dije hable con él, pero si ha hecho ese pedido es porque a él le interesa, si lo conocieras verías que no es un hombre al que le puedan obligar a nada, solo mi madre pero bueno, y enhorabuena por el pedido, seguro que a partir de ahora vendrán muchos más.

−Todo gracias a ti.

−No, me las tienes que dar, para eso estamos las amigas, ahora me voy llevo estudiando más de 5 horas y mi cerebro ya no da a mas.

−Yo ya no tardare mucho en irme, como tú llevo mucho rato estudiando, de nuevo gracias.

−De nada. −Despidiendo de su amiga Tami, se fue a buscar al coche, antes de llegar vio a un hombre apoyado en su coche. −Papi. −La chica se acerco corriendo. −¿Has venido a buscarme?

Draco le sonrió. −Sí, ¿quieres ir a comer conmigo?

−Sí. −Y le paso las llaves de su coche.

Cuando los dos se subieron al coche, y mientras Draco conducía, Casi lo miro. −Ya mi amiga Tami me ha dicho que le has hecho un gran pedido a su empresa.

Su padre le sonrió. −Sí, teníamos que pedir cosas para el casco y para otras cosas, así que aprovechando que estábamos allí lo hemos hecho, los precios son realmente buenos.

−Gracias por ayudarla.

−De nada princesa, sabes que siempre que puedo os ayudo. ¿Qué quieres comer?

−Sushi.

−Pues sushi, ahora que ya sabemos dónde vamos a comer y hemos hablado de la nueva empresa, quiero saber cómo van tus estudios. −Y le sonrió. −Me estoy dejando un dineral, espero que te vaya bien.

Casi lo miro ofendida. −Que mentiroso que eres, ¿mama sabe que mientes tanto? Sí que es cara la universidad, porque es la mejor de la ciudad pero sabes que mis notas son de las mejores de la clase.

−Lo sé era broma. −Y se rio. −Cuando te ofendes frunces el ceño como tu madre, y se te notan las pequitas que tienes esparcida por toda la nariz y las mejillas, es muy divertido.

−Se lo voy a decir a mama.

−Vale ya no digo nada mas, ¿Qué tal Alex con sus estudios?

Casi le sonrió. −Muy bien, aunque está terminando sus estudios mágicos, quiere estudiar medicina muggle, aunque es su primer año y el solo tiene que hacer tres años, está muy contento.

−Estupendo, está bien que el chico quiera aprender cosas nuevas.

−Sí. −Y siguieron hablando mientras iban al restaurante, al llegar un camarero los llevo a una mesa para dos comensales.

Y mientras comían dos hombres se acercaron.

−Buenas tardes señor Malfoy.

Draco dejo de comer y los miro. −Buenas tardes, ¿han venido a comer?

−Más bien una comida de negocios.

−De esas siempre hay. −Sonriendo miro a su hija. −Ella es mi hija Casiopea.

Los dos hombres la miraron. −Señorita Malfoy, que aproveche.

−Gracias.

−Ya nos vamos, solo veníamos a saludar, disfruten de su comida.

−Gracias.

Cuando los dos hombres se fueron, Casi miro a su padre. −No creo que se hayan creído que soy tu hija, son unos pervertidos.

−Lo son. −Draco se rio. −No necesito usar legeremancia para saberlo, pero no te preocupes, siempre hay de esa gente ahora seguiremos disfrutando de nuestra comida.

−Sí. −Y sin más contratiempos siguieron comiendo, mientras disfrutaban de una agradable charla.

Cuando terminaron de comer, Draco estaba pagando cuando sonó el móvil de su hija.

Casi lo cogió y se lo puso en la oreja. −Hola mami.

Hola mi amor, ¿Dónde estás? Creí que vendrías a comer.

−Me ha secuestrado el hombre más guapo de todos. −Al escuchar eso, Hermione se rio y Draco le sonrió.

Pásamelo.

−Sí. −Y le paso el teléfono a su padre. −Mama.

Draco lo cogió y se lo puso en la oreja. −Hola guapa, ¿Qué tal todo?

Bien, ya me preguntaba porque Casi no venía a comer, cuando me dijo ayer que si que vendría.

−Le quería agradecer por presentarme a mi nuevo suministrador de componentes.

Qué bien que ya lo hayas encontrado. ¿Dónde habéis ido a comer?

−Sushi, y nos hemos encontrado con unos tipos, que creen que Casi es mi amante y eso que la he presentado como mi hija.

No te preocupes, esos están ciegos, no ven que tiene la misma sonrisa que tú, ¿Qué vais a hacer esta tarde?

−Pues no lo sé, puede que me la lleve de compras. −Casi al escuchar eso sonrió.

Pues si vais, mírame unos zapatos nuevos, son para el trabajo que no sean muy llamativos.

−Pues dicho iremos de compras y así te compro esos zapatos que necesitas, nos vemos luego, te quiero.

Yo también, nos vemos. −Y colgó.

Draco le devolvió el teléfono a su hija y salieron a la calle, hacía una hermosa tarde de primavera y era un desperdicio encerrarse en una oficina.

Casi que iba agarrada del brazo de su padre lo miro. −¿Dónde vamos a comprar?

−Iremos al time warner center. −Draco le sonrió. −Se cuanto te gustan esas tiendas.

−Y me gustan, no es mi culpa, que tú tengas tanto dinero y seas tan generoso.

Al escuchar eso, Draco se rio y la abrazo. −No, no es tu culpa, pues decidido, vamos a comprar al time. −Y se subió en el coche de su hija y cuando pudo se engancho al tráfico.

Casi iba mirando las calles mientras su padre conducía, no es que fuera una chica que se pasara todo el tiempo de compras, más bien se pasaba todo el tiempo que podía con sus hermosass hijas pero también le gustaba comprar, y nunca había tenido problemas de dinero con su padre, Draco era un hombre muy generoso, que le gustaba compartir el dinero que tenia.

Unas horas más tarde, Draco y Casiopea entraban cargados con más de 10 bolsas en su casa.

Hermione que estaba mirando la tele con sus nietas, al ver las bolsas los miro. −¿Os habéis llevado todo el centro comercial?

−Algo así, hemos comprado cosas para todos. −Casi dejo las bolsas a un lado y cogiendo una se la paso a su madre. −Espero que te sirvan, te hemos traído dos pares.

−Gracias. −Hermione cogió la bolsa que su hija le ofrecía y miro dentro, como jueza no le gustaba llamar la atención sus zapatos para el trabajo eran con poco tacón y cómodos, mientras se los probaba, Casi fue entregando bolsas a los otros miembros de su familia.

−Ya no voy más de compras. −Se quejo Draco sentándose en un sofá. −Hemos parado en todas las tiendas y de cada una se ha llevado algo.

−No es para tanto. −Se rio Hermione poniéndose de pie para caminar un poco con sus nuevos zapatos.

−¿Te quedan bien? -Le pregunto Draco.

−Sí. −La mujer le sonrió. −Gracias.

−De nada guapa.

Hermione se sentó y se puso las zapatillas que llevaba puestas antes de que Draco y Casi entraran, para ir por casa le gustaba ponerse unas zapatillas además así podía jugar bien con sus nietas.

−Casi cuando termines de enseñar todo lo que has comprado, súbelo a las habitaciones, pronto cenaremos. −Le dijo su abuela.

−Si abuela. −Y miro a sus hijas. −¿Os ha gustado?

−Si mami. −Su madre les había comprado unos vestidos de primavera y unas muñecas nuevas.

Casi les sonrió, y cogiendo las bolsas las subió a su habitación para ordenarlas y no tenerlas por el medio, si algo disgustaba a todos los Malfoy, era tener cosas en medio cuando habían suficientes armarios para guardar todo bien.

El uno de junio amaneció con un hermoso sol, Draco estaba durmiendo en su cama, cuando Hermione lo despertó.

−Despierta dormilón, hoy hay muchas cosas que hacer.

El hombre medio dormido la miro. −Aun tengo sueño, despiértame más tarde.

−No, recuerda que hoy tenemos cosas que hacer.



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