Historia al azar: Rosa Chicle
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Una vida sin magia, la vida continua (2ª parte) » Capítulo 09
Historia terminada Una vida sin magia, la vida continua (2ª parte) (ATP)
Por adillita27
Escrita el Viernes 1 de Mayo de 2015, 08:22
Actualizada el Viernes 24 de Julio de 2015, 07:22
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Capítulo 09

−El de un chico de instituto que ha dejado a su novia embarazada, pero ahora han cortado y él se quiere quedar con el niño para criarlo con la chica que sus padres han escogido para él.

−O sea una familia rica, que piensa que con dinero puede hacer lo que quiere.

−Sí, pero tranquilo. −Hermione le sonrió. −Está controlado, no ha llegado a mayores.

−Yo me ocupare de ir a verlos, para que entiendan que no deben de molestarte.

−Siempre pendiente de mí, como tu padre, y tu hermano.

−Eres mi madre, y no dejo que nadie te moleste. −Y le sonrió. −Pero he venido a verte por otra cosa más agradable. −Y le enseño la carpeta que llevaba con él. −Estas son las islas que he visto que estaban en venta en las Bahamas y otros sitios donde la mayoría de las veces hace bien tiempo.

−Estupendo. −Hermione cogió la carpeta y empezó a mirar las fotos, aunque algunas eran muy bellas a ella no le terminaban de gustar, quería algo especial para su marido, no algo del montón.

−¿Has encontrado algo? −Pregunto su hijo, al ver qué pasaba las hojas sin casi ver las fotos.

−Ninguna.

−Hay algo que puede que te guste. −Scorpius le sonrió y fue pasando las hojas, hasta que llego a una. −No es muy grande, apenas 5 hectáreas, pero tiene bosque, playas de arena blanca y no se tarda mucho en llegar en barco a un pueblo turístico.

Hermione miro bien la isla que su hijo le enseñaba y le gusto, era lo que ella quería para Draco. −Esta es perfecta.

−Bien. −Scorpius cogió un boli y puso una X, para saber cual tenía que comprar. −La iré a ver para saber qué es lo que buscamos.

−Sí, gracias.

−De nada, y ahora me voy, que tengo que terminar lo del casco.

−¿Cómo va?

−Muy bien, hablamos en casa.

Hermione le dio un beso y vio como su hijo se iba, contenta de tener ya el regalo de su marido volvió a sus papeles.

Scorpius volvió a la empresa y se fue a ver a su padre que como siempre Taylor estaba allí.

−¿No tenéis trabajo?

Draco le sonrió. −Y lo dice alguien que se ha ido a no ser que hacer, y acababa de volver.

Scorpius le sonrió. −No era nada importante, tenía algunas cosas de las que ocuparme. −Se sentó en una de las sillas y lo miro. −Como pasaba cerca de juzgado he ido a ver a mama, me ha dicho que uno de sus casos le está dando problemas.

Al escuchar eso, los dos hombres miraron a Scorpius.

−¿Quién? -Le preguntaron.

−No me ha dicho el nombre, sabes que mama nunca nos dice los nombres de los casos de los que se ocupa, pero es de un chico que tiene dinero y se quiere quedar con el hijo que va a tener con su ex novia.

−Sé quién es. −Taylor los miro. −Veo que no han cambiado.

Draco miro a su amigo. −¿Los conoces?

−Si los Bishop, era en la empresa que trabajaba antes de conocernos, los que me despidieron, aunque han pasado muchos años, aun tengo contacto con algunos antiguos compañeros, parece ser que el viejo ha amenazado a su nieto con desheredarlo, sino se ocupa del problema que tiene.

−¿Y cómo es que se sabe tanto? Se supone que en estos casos la discreción es lo mejor de todo.

−Ya, pero algunos no dejan de gritarlo a los cuatro vientos y al final todos terminan por enterarse.

−Yo me ocupare de todo, nunca me meto en los casos de tu madre, pero no dejare que nadie la moleste. −Draco se levanto y los miro. −Voy a terminar con esto, cuanto antes, nos vemos.

−Nos vemos.

Scorpius vio como su padre se iba, y miro a su padrino. −¿Me acompañas?

El hombre lo miro. −¿Dónde?

−Mi madre le quiere comprar una isla a mi padre por su cumpleaños, y ya la hemos escogido, pero quiero ir a verla personalmente para saber que es una venta verdadera y hablar con el de bienes raíces del país.

−¿Y donde es? −Pregunto interesando.

−Cerca de las Bahamas.

−Me apunto.

Scorpius se rio, sabía que a su padrino le encantaban los viajes y mas cuanto iban a la playa y a otros lados donde el sol brillaba.

−Pues vamos, pero no quiero que nadie se entere así que será un secreto.

−Secreto. −Taylor y Scorpius salieron del despacho de Draco y miraron a Anna. −Llama al aeropuerto y compra dos billetes en primera clase a las Bahamas.

−¿Dónde vais? −Pregunto la secretaria mirando a los dos hombres.

−A comprobar el regalo de mi padre.

−¿En las Bahamas?

Scorpius le sonrió. −Sí, cuando veas a mi padre, le metes alguna excusa, no queremos que se entere.

−Soy una tumba. −Les dijo.

−Lo sabemos, eres la mejor. −Scorpius le dio un beso en la mejilla y se fue con su padrino.

Mientras los dos hombres iban a comprobar que la isla que había escogido Hermione, fuera verdadera y tuviera lo que ella quería para su marido, Draco llego a la empresa del antiguo jefe de Taylor.

Al llegar muchos se quedaron parados al verlo por allí, Draco era un hombre muy conocido en la ciudad, sin contar que siempre llevaba a sus guardaespaldas con él.

Sin hacerles caso, fue a recepción donde la recepcionista le dijo donde se encontraba su jefe, el hombre subió en el ascensor y no tardo mucho en llegar a la última planta.

−Buenos días señor Malfoy.

Draco miro al señor Bishop. −Buenos días.

−No sabía que le interesaba hacer negocios con mi empresa.

−Y no me interesan, ya tengo más que suficiente con los míos, he venido a verlo por un asunto personal, ¿entramos en su despacho o quiere que todos se enteren?

Draco tenía razón, nada más pisar el suelo de esa planta, los que estaban allí habían dejado de trabajar y los miraban.

−Mejor pasemos a mi despacho, sus guardaespaldas se pueden quedar aquí.

Draco miro a su gente, la verdad es que intimidaban, Oliver siempre se ocupaba de buscarle a los más competentes. −Esperar aquí, no tardare mucho.

−Sí señor. −Dijo uno de ellos.

Los dos hombres entraron en el despacho del dueño de la empresa y se sentó detrás de su mesa. −¿Y bien que quería?

−Se del pequeño problema que tiene. −Draco lo miro, no le gustaba perder el tiempo y menos con alguien como ese hombre que había tratado tan mal a Taylor. −Lo de su nieto que ha dejado a una chica embarazada, y no trate de decirme que no es verdad, todos lo saben.

−Es un problema que no tiene nada que ver con usted.

−Al contrario, mi mujer es la jueza de su caso y me he enterado de que la están molestando para que hagan lo que ustedes quieren, no permito que nadie la moleste, así que mejor se queda quieto y no haga nada, sino las consecuencias no serán nada buenas y tendrá que preocuparse de algo más que de un bisnieto no deseado. −Y levantándose lo miro una última vez. −No me gusta repetir las cosas dos veces, así que hágame caso. −Saliendo del despacho del hombre miro a su gente. −Ya nos podemos ir, ya hemos terminado lo que teníamos que hacer aquí.

−Sí señor. −Y se fueron a buscar el ascensor, para ir a coger el coche y volver a su oficina.

Por la noche, Draco entraba en el despacho de su mujer, que como siempre estaba terminando unas últimas cosas, para el día siguiente.

−Ya he hablado con tu pequeño problema, no te volverá a molestar.

Hermione dejo de trabajar y lo miro. −Siempre tan protector, igual ya había avisado a la policía del juzgado.

−Siempre va bien avisar dos veces, ¿tienes mucho trabajo?

−Lo que falta lo hare mañana, ahora me quiero relajar.

−Pues vamos.

Hermione dejo de trabajar y levantándose le sonrió. −¿Me vas a dar un masaje?

−Sí. −Y mientras subían las escaleras, Draco la miro. −¿Sabes donde se ha ido tu hijo?

−¿Scorpius o Orión?

−Scorpius, cuando he vuelto de mi pequeña visita, Anna me ha dicho que él y Taylor se habían ido de viaje dos días, que tenían algunas cosas de las que ocuparse, no sabía que tenía que ocuparse de nada.

La mujer le sonrió. −Bueno ya sabes cómo es Taylor, seguro que se lo ha llevado para enseñarle algo.

−Seguramente. −Draco entro en su habitación y después de quitarse la ropa, se fueron al cuarto de baño a meterse en el jacuzzi y relajarse, mientras en la planta de abajo, niños y no tan niños no dejaban de jugar.

Dos días más tarde, Scorpius y Taylor regresaban contentos de las Bahamas, los hombres habían comprobado bien la isla que Hermione quería comprarle a Draco y todo estaba en orden, incluso ya habían dado una paga y señal, ahora solo faltaba que la mujer pagara y firmara los papeles para que la compra se realizara.

La mujer al enterarse de que todo estaba bien, firmo los papeles que su hijo le decía y le daba el numero de su cuenta para que hiciera el pago, ya solo tenían que pasar los meses para darle a Draco su regalo.

Unas semanas más tarde, esa mañana, Draco sabía que Hermione tenía su juicio contra los molestos Bishop, así que se fue a la sala donde su mujer trabajaba, al llegar vio que Orión y Scorpius estaban allí.

Draco se acerco a sus hijos. −¿Vosotros también?

−Sí, no me gusta esa gente.

−A nadie, por eso estamos aquí. −Dijo Orión.

−Sí.

Las puertas de las sala se abrieron y empezaron a entrar, Draco y sus hijos se sentaron casi al final de la sala, ellos solo habían ido a ver y no querían molestar a nadie.

El señor Bishop que estaba hablando con el abogado de su nieto, cuando vio a Draco se disculpo un momento y se le acerco.

−Buenos días.

−Buenos días.

−¿Ha venido a ver el juicio?

−Más bien a ver a mi mujer. −Draco le sonrió. −Me gusta ver cómo trabaja, es realmente sexy.

Al escuchar eso, los hermanos Malfoy se rieron, Draco los miro. −¿Qué? Es la verdad, vuestra madre es muy sexy.

Los chicos pusieron los ojos en blanco y se siguieron riendo.



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