Historia al azar: La tristeza de Hermione
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The magic ride » Capítulo 7
The magic ride (R15)
Por andypotter92
Escrita el Domingo 19 de Abril de 2015, 22:34
Actualizada el Domingo 10 de Febrero de 2019, 23:50
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Capítulo 7

El haz  de luz verde golpeo a Andy, lanzándola y golpeándose contra un local cercano. El grito de Dayra alerto a otro auror, quien lanzo una maldición al encapuchado, que en segundos después desapareció. Poco a poco, el alboroto se iba calmando, regresando a la tranquilidad; Dayra se encontraba a lado del cuerpo de su hermana, sabía de antemano que un rayo verde podía significar una cosa, un avada kedavra, muerte. Las lágrimas las dejo resbalar por sus mejilla, ¿Cómo había sido tan tonta para haber caído en una trampa? Jamás se lo perdonaría, todo fue su culpa. El chico se acercó a Andy bastante preocupado, poso sus dedos sobre su cuello localizando su pulso, el cual era bastante débil.

-Tenemos que ir a San Mungo- el chico con cuidado tomo a Andy en sus brazos- toma mi brazo- menciono a Dayra quien todavía seguía llorando

Aparecieron en la sala de espera, todo se encontraba tranquilo, inmediatamente el auror se acercó a una sanadora.

-Recibió una maldición desconocida- explico mientras ponía el cuerpo de Andy en una camilla-apenas tiene pulso

Los sanadores se llevaron a la chica, dejando solo al chico y a Dayra, que todavía no comprendía que hacia ahí, las lágrimas seguían cayendo sobre sus mejillas, demasiado culpable y dolida

-¿Estas bien?- pregunto

-Mi hermana…ella esta…

-Tenía pulso, no fue una maldición asesina- explico el chico

Dayra alzo la vista, por fin viendo el rostro de su salvador; era un chico alto y de cabello castaño, sus ojos eran de un color miel; le resultaba vagamente familiar. En pocos segundos la sala comenzó a llenarse de gente, al parecer todos heridos en lo que fue el ataque en el pueblo. Una chica, de cabello castaño entro apresurada en el hospital, llevaba recargado a un colega suyo, de inmediato los sanadores salieron ayudarla. Cuando la chica volteo, vio a Dayra y al chico sentados.

-Alexander- la chica se abrazó a su compañero-¿Qué paso?

-Hirieron a Andy- respondió preocupado

Desde el momento en que Andy había llegado al hospital, Dayra se encontraba muy nerviosa y bastante preocupada, ya sin mencionar asustada, pero más que eso la culpa la comía por dentro. El tiempo pasaba y ningún medimago decía nada; por fin podía recordar quienes eran los chicos que la acompañaban, eran los mejores amigos de su hermana. Después de un largo rato, llegaron sus padres que inmediatamente se abrazaron a su hija menor, esperando buenas noticias sobre Andy.

Dayra solo se encontraba sollozando sobre los brazos de su madre, jamás se perdonaría el error que había cometido. De pronto salió un joven medimago, atraído con su bata blanca, un chico bastante guapo y simpático.

-Familiares de la Srita. Green.

-Somos nosotros

-¿Cómo se encuentra mi hermana?- pregunto desesperadamente Dayra

-Está fuera de peligro, recibió una maldición desconocida, tuvo suerte, apenas le llego y aunque fue muy potente no causara daños considerables pero tendrá que quedarse algunos días.

-¿Puedo verla?

-Si

Entraron sus padres junto con su hermana, mientras que sus dos amigos esperaban afuera de la habitación. Estuvieron un largo rato adentro, Dayra no quiso separarse en ningún momento de su hermana, solo tomo asiento en el sillón cerca de la cama mientras que Andy se encontraba inconsciente; pasaron algunas y sus padres no fueron capaces de apartarla de su lado. Después de un rato, Dayra se acurruco en el sillón, tratando de que el sueño no la venciera. Alexander se acercó a ella e hizo aparecer una manta para taparla.

-¿Por qué no te vas a descansar?- pregunto

-No quiero dejar sola a mi hermana- tenía los ojos hinchados de tanto llorar, el chico solo suspiro

-Lo necesitas, te vi batiéndote a duelo con un hombre mayor que tú, eres muy pequeña para soportar esto.

-Si yo no…-Dayra se enjuago una lagrima

-Enserio me preocupas, ve a descansar tanto Keisi como yo la cuidaremos

De pronto Andy se removió en su cama de hospital. Abrió los ojos despacio, somnolienta y algo herida, se notaba que estaba débil.

-Andy- Dayra no lo soporto más y se lanzó a su regazo pese a que el peso producía un profundo dolor. Como pudo giro el rostro y vio a su amigo Alex que mostraba una sonrisa

-Hola hermanita- saludo la chica pero inmediatamente su sonrisa se contrajo en un gesto de dolor, demasiado como para querer gritar, sentía una enorme punzada en su hombro derecho, le resultaba difícil mover su cuerpo como si lo tuviera agarrotado.

-Tranquila- susurro el chico- Keisi ha ido por un medimago, y a avisarle a tus padres, te han sedado un poco con pociones.

En esos momentos el medimago irrumpió en la estancia seguido de los padres de la chica

-Por favor, esperen afuera- pidió

Paso un rato, en el que el joven medimago le aplico algunas pociones más para calmar el dolor, permitió que entraran sus padres y su hermana, al igual que sus dos amigos. Dayra se acurruco en la cama de su hermana, mientras que la chica la abrazaba con su brazo izquierdo, el otro lo traía en cabestrillo.

-Tienes que ir a descansar- le dijo finalmente

-No quiero alejarme de ti- repuso

-Has estado aquí por mucho tiempo

-Tu hermana tiene razón- corroboro su padre- necesitas dormir un poco

-Pero no quiero- decía Dayra haciendo pucheros

-Lo menos que quiero, es que te enfermes

-Pero…

-Pero nada, quiero que te vayas a descansar- declaro Andy sin permitir un no por respuesta- No me iré a ningún lado

Sin otra opción Dayra tuvo que irse a descansar, afortunadamente la profesora McGonagall estaba enterada de todo, por lo que tenía permiso de ir a casa, en lugar del colegio, así descansaría un poco sin tantos chismes y preguntas. Antes de irse le dio un beso a su hermana cruzando por sus ojos la culpa algo que pudo notar Andy. Al salir, sus padres junto con Dayra, Keisi no tardo en salir también alegando que iría a la cafetería, teniendo en su rostro una enorme sonrisa pícara.

Alexander se encontraba recargado en el alfeizar de la ventana, observando muy atentamente a la chica, había pasado momentos muy angustiosos.

-Me tenías demasiado preocupado

-No tenías por qué- respondió

-¿Es tu arrogancia?

-Me alegra que estés bien- la chica le regalo una sonrisa- aunque me agrada más tu compañía- esto último ya no pudo evitar un gesto de dolor

-Ya no soporto esto, me canse de estar tan cerca y tan lejos de ti- Alex se acercó a la chica y sin otra y ninguna objeción la beso- No quiero ser solo tu amigo, déjame demostrarte…-pero no pudo terminar la frase porque la chica lo atrajo para poderle dar otro beso.

-Te necesito

Alexander se sentó en su cama, mientras que ella se recostaba en su regazo, el chico rodeo sus hombros con su brazo, abrazándola tierna y protectoramente, ambos se sentía tan bien estando juntos, que inmediatamente se fundieron en un beso.

-Pensé que te perdía- dijo el chico

-Estoy bien y estoy aquí- respondió Andy haciendo otro gesto de dolor

-A medias

-Deberías de preocuparte menos

-y tu deberías de ser menos temeraria- contra ataco él- supongo que eso enseñan en la Academia de Francia

-No- respondió ella- de hecho son muy aburridos

-¿Por qué te fuiste?- pregunto Alex

-Porque tenía que hacerlo

-Pero…

El chico no pudo terminar porque alguien entro en la habitación, nada más y nada menos que el señor Harry Potter, o mejor dicho su jefe.

-¿Cómo te encuentras Andy?- pregunto el azabache amablemente

-Algo molida pero bien

-¿Ocurrió algo más?- pregunto Alex separándose un poco de la chica

-No, todo quedo controlado solo venía a ver el estado de mis aurores

-¿Tan mal fue?

-Te quiero ver lo más pronto posible en mi oficina Alex, y también a Keisi que intuyo que estará en la cafetería- menciono observando a la pareja

-Sí señor, iré cuanto pueda.

Dicho esto, Harry salió de la habitación, no sin antes desearle pronta recuperación a Andy, dejando solos de nuevo a los chicos.

-Supongo que me tendré que ir- dijo Alex con voz cansada

-¿Me dejaras sola?

-Tenemos muchas cosas de que hablar

-Lo se

-Duerme, lo necesitas

-Tú también- la chica acaricio su rostro, tocando las grandes ojeras que tenía debajo de sus ojos miel-¿te quedaras un rato más?

-El tiempo que necesites

Andy se acurruco en los brazos del chico, cerrando de nuevo sus ojos y dejando que el sueño la invadiera. Esperando que todo fuera verdad, que Alexander siguiera a su lado cuando despertara.

 



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