Historia al azar: CLAYMORE 1.7
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The magic ride » Capítulo 25
The magic ride (R15)
Por andypotter92
Escrita el Domingo 19 de Abril de 2015, 22:34
Actualizada el Domingo 10 de Febrero de 2019, 23:50
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Capítulo 25

El hospital San Mungo. Hospital de enfermedades y heridas mágicas que atiende a magos heridos o enfermos, oculto a vista de los muggles en unos viejos almacenes. Dicho lugar estaba abarrotado de gente, algo demasiado inusual. La noticia de que un supuesto custodio hizo destrozos en el ministerio de magia mientras trataba de huir, había corrido como pólvora, en especial por los heridos que dejó cierta situación. Andy estaba en la sala de espera, había dejado pasar a un sin fin de personas peores que ella, sin embargo, cada momento que pasaba sentía que se iba a desmayar de nuevo. El hombro le dolía y el brazo le punzaba. Le recordaba a su última vez como jugadora, cuando detuvo aquella bludger que terminó lesionandola e imposibilitando de seguir la temporada y presentando su renuncia. Se sentía igual de mal o peor.


— ¿Te encuentras bien? — preguntó Mariana preocupada, después de un rato en silencio y quizás al notar de nuevo su palidez.


— ¿Tú qué crees? — respondió apretando los dientes


— Si dejarás de ser tan temeraria…


— No te aproveches de que en estos momentos no se me ocurre algo coherente que responder


Antes de que pudiera decirle lo que pensaba, una sanadora se acercó a ellas para indicarle que ya podían atenderla. Entraron por las puertas mientras que Mariana esperó afuera. Tenía en mente que debía avisarle a su familia pero sabía cómo era su amiga, no quería preocupar a nadie, así que tendría que esperar a saber a ciencia cierta del estado de su hombro. Algo le decía que pronto sus compañeros se harían presente en el momento en que el ministerio estuviera en orden después de lo ocurrido.


A la sanadora no le hizo gracia que la joven auror hubiera estado esperando demasiado, en especial se sorprendió por haber soportado el dolor que le causaba la lesión, sin embargo, comprendió el motivo.


—¡Tendrías  que haber entrado de inmediato!  —dijo molesta mientras revisaba su brazo en un pequeño cubículo  


—Están demasiados ocupados —siseó de dolor al sentir como los dedos de la mujer inspeccionaba


— Ustedes los aurores no toman en cuenta su vida


— Los gajes del oficio


— ¿Qué hechizo te hizo esto?


Contracturo — rogaba a Merlín no desvanecerse —¿Podrá sanarme? Hace mucho tiempo, una bludger me lesionó


— Claro que podré,  pero será doloroso —dijo la sanadora en tono grave  —Tendrás que pasar aquí la noche.


— No, por favor…


— Lo siento — salieron del cubículo para tomar el ascensor que las llevó a la cuarta planta: Daños provocados por hechizo.


Entraron en una habitación solitaria, donde sólo había dos camas. Andy seguía sintiéndose muy mal, pero por fortuna logró llegar hasta una de las camas. La sanadora le entregó una pijama, que de inmediato la ayudó a vestirse. Se quitó la túnica llena de polvo y un poco rasgada. La sanadora fue por una botella grande, la castaña intuía que era "Crecehuesos" a pesar de haberla probado un par de veces por las lesiones de quidditch, nunca se acostumbraria a su horrible sabor.


—Vas a  pasar una  mala noche  —dijo ella, vertiendo un líquido humeante en un vaso y entregandoselo.


Sin duda era bastante desagradable. Al  pasar, le abrasaba la boca y la garganta,  haciéndole toser y resoplar. Hizo aparecer unas cuantas vendas que utilizó para inmovilizar su brazo. Luego le dió un poco de poción para las náuseas que le producía el dolor.


— Le avisaré a tu amiga. Vuelvo enseguida — La  senadora se retiró, dejándola sola mientras se acomodaba en  las almohadas preguntándose qué habría sido de ella si no hubiera intervenido Somender.  


Unos minutos después entró Mariana a la habitación, se había relajado considerablemente al hablar con la sanadora y al ver a Andy en perfectas condiciones, exceptuando por su brazo.


— ¿Cómo te sientes?


— Las he tenido peores —quiso restarle importancia al asunto pero el dolor que sentía se lo impedía


— Tendré que avisar a tu familia qué estás aquí.


— Si no hay de otra… — respondió con un suspiro — Por cierto, creo que te debo una disculpa por la manera en que te hable el otro día. No es la primera vez que admito que eres muy buena bruja, es sólo que a veces…


— Está bien. Ya pasó, olvidemoslo


— Vale, porque sigo sin tener un argumento coherente para debatir contigo — bostezo.


Quizás había sido la poción o sólo que había sido un día sumamente complicado. En su mente seguían esos pensamientos sobre lo que quería hacer el ministerio de Bélgica con la extradición de Shadow, y sobre sus intenciones de fuga. Lentamente el sueño la invadió por completo hasta quedarse dormida. Mariana la dejó descansar, cuando la sanadora le avisó que Andy tenía que pasar la noche en el hospital, de inmediato mandó un par de Patronus. Primero a la familia Green y luego al jefe del departamento de aurores.


Apenas salió del ascensor cuando vio a la familia de su amiga, junto con su amigo Charlie, sumamente preocupado. Y también logró percatarse de Alexander, aunque él mantenía su distancia. No sabía qué tal estaban las cosas entre la castaña y el auror.


— ¡Mariana! ¿Cómo está Andrea?


— Está bien, fuera de peligro pero tendrá que pasar la noche aquí.


— ¿Qué ocurrió? ¿Qué le pasó a mi hija? — preguntó Robert Green, que al parecer toda la familia ya estaba acostumbrada a recibir ese tipo de noticias, aunque sin duda nunca olvidarán la vez en la que creyeron que había muerto.


— Resultó herida en un duelo mientras trataba de detener a un fugitivo — respondió Mariana sin decir algo de más, tenía en mente para variar, todos los protocolos que debía seguir.


Esperaba el momento en poder hablar con Potter y con Miranda, sin duda, la intención de Shadow de escapar podía ser una ventaja para evitar la posible extradición. A ella tampoco le había agradado la orden que venía desde Bélgica. Aunque el plan fue de su amiga Andy, por ella lo capturaron, de igual modo parte del mérito le pertenecía, por eso comprendía la frustración del equipo de aurores, pero como en incontables veces había dicho, las cosas no se hacían de esa manera. Estaba pensando en todos los posibles escenarios en los que realmente tanto la Oficina de aurores como el Departamento de Cooperación Mágica Internacional resultaran beneficiados, cuando por el ascensor aparecieron Harry y Miranda, ambos bastante serios, que por unos instantes creyó que algo malo  había ocurrido en el tiempo que llevaba en el hospital; sin duda, la paranoia que llegan a vivir los aurores ya la estaba padeciendo.


—¿Cómo está Andy? — preguntó el pelinegro


— Bien, se quedará esta noche


—Eso es bueno — respiró tranquilo, sin duda había sido un día bastante agotador para todos.


—¿Cómo están las cosas en el ministerio?


—El intento fallido de escape hace que Shadow ya no tenga tantas posibilidades de salirse con la suya — respondió Miranda con cierto triunfo — Por fin dejarán de fastidiarme con que el Ministerio de Londres no hace su trabajo


—Ya viste que si lo hacemos, Cavanaugh


—Lo sé, pero no tienes idea con lo que yo tengo que enfrentarme


—¿Hablas de la burocracia? porque yo también tengo que lidiar con ella


—Ojala vieras lo que hago, Potter —en esos momentos los roces entre ambos departamentos estaban comenzando a salir a flote


—Igual tú, Miranda


—Creo que yo ya lo comprobé — interrumpió Mariana la pequeña discusión, aunque una parte de ella, quizás su lado Slytherin quería seguir viendo cómo defendían cada uno su propio ego — Es mejor que sigan tratando este tipo de temas en la privacidad del ministerio — había logrado detectar una vuela pluma


Ambos captaron la indirecta, en especial Harry, quien buscó entre el gentío de la sala de espera y pudo saber a lo que se refería la chica. Lo menos que deseaba en esos momentos era otro escándalo escrito por Mush Skeeter.


—Tienes razón, será mejor que vayas a descansar — sugirió — A menos que la señorita Cavanaugh quiera que realices algo más


—No, está bien. Ve a casa a descansar Somender, has hecho un buen trabajo


— Sin duda. No dudo en que llegues lejos — halagó el oji-verde


—Gracias, permiso  — respondió sonrojándose levemente


Antes de salir de ahí, se acercó a los padres de su amiga para despedirse de ellos, quizás al siguiente día pasaría a visitarla, siempre y cuando se lo permitiera el trabajo, después de todo era posible que por fin se cerrará el caso en el que llevaban trabajando los último meses. Salió del hospital y se perdió entre la multitud de muggles, discretamente se metió en un lugar vacío y sin la vista de nadie se desapareció para aparecer en su departamento.


Entró al baño, abrió la llave del agua caliente y dejó que se llenara la tina; deseaba tomar un largo baño y relajarse un poco antes de meterse a su cama para sumergirse en un sueño profundo, al final se merecía ese pequeño descanso después del gran trabajo que realizó.


[***]


Apenas despertó Andy, la sanadora ya se encontraba en su habitación para abrir las ventanas y permitir que los rayos del sol entraran. Se sentó enseguida, la sanadora se puso a flexionarle y estirarle el brazo y los dedos a pesar de que los sentía rígidos, al menos ya no dolía tanto como el día anterior.


—Todo  va bien  —le dijo — Podrás irte esta mañana, quizás sea mejor que esperes a que te recogan. No es conveniente que te aparescas esta semana — ella asintió por lo que comenzó a vestirse con la ropa que la noche anterior su madre le había llevado.


Sus padres no tardaron en ir por ella y para su comodidad, decidieron llevar el auto. La sanadora antes de salir había decidido que Andy llevará su brazo en cabestrillo, hasta que dejara de doler por completo.  Apenas llegaron a casa cuando su mamá ya estaba sirviendo el desayuno con un gesto de frustración, siempre era lo mismo cada que se enteraba que su hija había salido herida a causa de una misión.


—¿Y Dayra? No la he visto


— Pasó unos días con Charlize


— Ah… realmente ahora que lo pienso, hace mucho que ni siquiera la he saludado


— La vida adulta no es fácil — respondió su padre


—Lo sé, créeme que lo sé  — pero ya no pudo decir nada más, ya que Hermes entró por la ventana para dejarle el Profeta, que de inmediato abrió para saber que habían dicho de lo sucedido el día anterior..


El ministerio ¿Es seguro?

La fama sin duda no lo es todo en esta vida, en especial cuando es utilizada como tapadera de una red de mentiras que pasan desapercibidas para todos. Cuando hablamos de fama es inevitable mencionar a nuestro gran querido jefe de la Oficina de Aurores del Ministerio de Magia: Harry Potter. El cual algunos afirman que está perdiendo el toque y ya no sabe cómo actuar, dejando todo en manos de sus novatos aurores. Sabemos que hace unos meses dejó a cargo de la academia a dos de sus jóvenes aurores, Alexander Mason y Andrea Green, de quién últimamente reconocemos más ese apellido que el del mismo Potter.


Hace cerca de un mes, el Departamento de Seguridad Mágica decidió ayudar al ministro muggle belga con la intención de erradicar el narcotráfico, siendo enviados los mejores hombres que tenía Potter, ya que por alguna razón desconocida, él decidió no viajar y apoyar a su equipo, sin embargo, informamos que las cosas resultaron de maravilla atrapando al líder: Bastian Shadow. No sabemos con exactitud lo que ocurrió en dicho pueblo, lo que sí podemos informar es que Bélgica quería llevarse el crédito pidiendo la extradición de dicho mortifago, porque hasta donde nuestras investigaciones nos condujeron, sabemos que la familia Shadow estaba en favor de Quien Ustedes Saben, y por alguna turbulenta razón no acabaron en Azkaban.


Por supuesto que Potter y sus compinches no deseaban que alguien más se llevara el reconocimiento ya que por fin estaban haciendo bien su trabajo, aunque existe la ligera sospecha de que si hicieron lo correcto,  porque entre sus filas estaba la asistente de Miranda Cavanaugh, jefa del Departamento de Cooperación Mágica Internacional, Mariana Somender. Imagino que no es fácil limpiar todo el tiradero que deja la Oficina de Aurores, destrozos por aquí y destrozos por allá, como acaba de suceder recientemente.


Ayer por la tarde se suscitó un enfrentamiento en el atrio del Ministerio de Magia. Al parecer Bastian Shadow resultó ser más listo que todos, ya que trató de escapar de la sala de detenciones. Mis fuentes fidedignas aseguran que encontró la forma de inmovilizar al guardia para poder robarle la varita e imposibilitar al resto de los aurores, y evitar que pudieran aparecerse y  atraparlo, pero justo al llegar a las chimeneas se topó con Andrea Green y Mariana Somender. Casualmente fueron las primeras en llegar; no sabemos con exactitud cómo es que pasó eso, pero el fugitivo no tardó en hacer de las suyas, ya que hubo una gran explosión en donde varios magos y brujas visitantes resultaron heridas, incluida la misma auror, que por lo que nos cuentan no pudo ni siquiera levantar la varita. Su amiga fue quien le salvó el trasero sino ahora mismo probablemente estarían leyendo la nota sobre su funeral, aunque recordemos que esto ya pasó cuando todo el mundo creyó que estaba muerta y todo por causa del desaparecido Connor Reeed.


Los pocos testigos a los que pudimos recurrir, afirman que no fue un gran duelo, pero que sin duda la asistente de Miranda Cavanaugh tiene bien escondidas sus habilidades, ya que mostró ser más capaz que todo el departamento de aurores juntos, de detener a un mago a punto de escapar; debemos mencionar que la peor parte se la llevó su amiga Green, que recibió la maldición "Contracturo." Su familia no está para nada contenta de que cada dos por tres asista al hospital, supongo que ya tienen reservada una habitación especial para ella, aunque si yo estuviera en su lugar, pediría un aumento de sueldo por tantos daños. Reitero que Harry Potter no nos ha traído paz, no olvidemos la incursión que tuvo hace más de un año, cuando algunos secuaces de Reed quisieron entrar en el ministerio, ya ni siquiera mencionemos la prisión en la que suponíamos, trataba de liberar a varios mortifagos que yacen ahí. Es un hecho que la seguridad del mundo mágico no está en buenas manos, no sabemos a qué juega el gran ministro de magia, Kingsley Shacklebolt, al dejar algo tan importante en manos de personas que han demostrado ser muy incompetentes.


Merlin nos apiade con los jóvenes proezas que están siendo entrenados para este trabajo, porque es obvio que los instructores apenas tienen idea de diferenciar lo que es una varita de regaliz que a una auténtica. No nos vayan a dar la sorpresa de que Mariana Somender, por lo que hemos indagado, tiene como padrino a Han Moody, que a su vez es tío del gran y paranoico auror Alastor Moody, ha sido el encargado de instruirla, termine dando un golpe de estado y acabemos todos a los pies de una slytherin y tratando como mascotas a las serpientes. Quizás todo eso sea una trampa de dicha jovencita…


— ¿Quién escribió esto? — preguntó Andy mientras observaba el periódico fastidiada — ¡Claro! ese idiota de Mush Skeeter


—¿Ahora qué escribió? — su padre también estaba interesado en el tema


— Léelo por ti mismo — respondió mientras le entregaba la nota y se acercaba su plato de cereal. Le costaba un poco tener que realizar las cosas básicas, como desayunar, con una sola mano.


— Es normal que se susciten este tipo de rumores  — mencionó mientras leía la nota


—¿Rumores? Claro que no, ese tipo siempre anda metiendo sus narices donde no debe


—Lo sé, hija.


—¿No leiste la ultima nota en la que insinuaba que Mariana era una infiltrada en el ministerio?


—Supongo que iba a ser mal visto eso — respondió su padre tranquilamente mientras hojeaba el resto del periódico


—No tienes idea lo que me costó convencer a Miranda


—Me sorprende mucho eso


—¿Por qué? — su madre había desaparecido momentáneamente para abrir la puerta al escuchar que alguien tocaba


—Porque siempre terminas cediendo en todo


—¿Y eso a qué viene? — preguntó la castaña indignada


—Qué quizás Miranda tenía que ganar algo para que me dejara ir de misión — respondió Mariana; había decidido ir a visitar a su amiga, la cual encontró casi en perfecto estado.


—¿Qué haces aquí? — Andy no esperaba que fuera a visitarla


—Si quieres me voy…


—No seas grosera — la madre de la chica golpeó discretamente el brazo de su hija


—No lo soy, sólo pregunto. Usualmente a estas horas estaría camino al Ministerio


—No hagas caso... pasa Mariana. ¿Te sirvo algo?


—Sólo una taza de café, gracias


—Vuelvo aparecer en primera plana — mencionó dándole el periódico mientras terminaba de desayunar


— Me gusta lo que dice sobre salvarte el trasero — respondió la slytherin con una sonrisa al leer la nota rápidamente

—¿Y también piensas en lograr un golpe de estado?


—Si fuera cierto… — mencionó dando un sorbo al café que le sirvió la señora Green— es obvio que no te diría. Tu impulsividad puede arruinar mis planes — Andy no sabía qué era lo que le causaba demasiada gracia al señor Green, el cual se estaba riendo.


Andy pensaba replicar pero siendo muy honestos, no tenía palabras para defenderse. Probablemente Mariana tenía razón, si supiera su plan para conquistar al mundo, encontraría la forma de arruinar las cosas. Decidió mejor terminar de desayunar antes de comenzar una nueva discusión, la cual no quería comenzar ahora que ya se habían reconciliado por todo el asunto que ocurrido en Bélgica.


Los tres lograron encontrar un tema de conversación que no tuviera nada que ver con política, lo que fue muy placentero para la castaña. Pensaba que al menos se merecía un día de descanso después de todo lo ocurrido en el ministerio. No quería imaginarse la cantidad de trabajo e informes que le esperaban a su regreso, sin mencionar que le molestaba cada nota que salía del Profeta. Mientras seguían charlando, en la sala de estar se escuchó un pequeño ¡Pluff! saliendo de entre las llamas verdes una persona.


— Ya vine, mamá — Dayra entró por la puerta de la cocina. Tardó unos minutos en darse cuenta quienes se encontraban ahí — ¡Por los calzones de Salazar!


— ¿Qué? — preguntó Andy curiosa por su reacción


—¿Hace cuánto no te veo? — cruzó los brazos molesta.


—Desde enero, creo. Cuando fui a las conferencias


—Veo que sabes contar — respondió fríamente — Hola, Mariana. Hace mucho que no te vemos por acá — saludó al notar la presencia de la chica


—Hola, Dayra. Ya sabes, bastante trabajo. ¿Cómo estás?


—Bien, viendo a que todavía existe mi hermana


— ¡Oye!


—Es la verdad


—He estado ocupada…


—Lo de siempre ¿Ahora qué hiciste?  — preguntó al observala mejor y notando su brazo en cabestrillo


— Me lo dices como si todo lo que me ocurre fuera mi culpa


—¿Y no?  —respondió en esta ocasión Mariana enarcando un ceja, lo que produjo un risa de Dayra


—¿De qué lado estás?— Andy hubiera cruzado los brazos si pudiera


—¿Tu impulsividad, hermanita?


—Sin duda, entre Slytherins se entienden —bufó


—Es que nosotros siempre tendremos la razón


—Mamá…


—Ya, basta. Dayra deja en paz a tu hermana —Mary salió en defensa de su hija, aunque ella en el fondo sabía que las chicas tenían razón. A veces su hija mayor podía ser demasiado impulsiva


[***]


Al parecer los problemas en el ministerio de magia no se habían acabado como ellos esperaban, sin embargo, con ayuda de Miranda y su asistente se logró que Bélgica cediera sobre el asunto de Shadow. Dejarían de insistir sobre la extradición y permitiría que fuera juzgado por todo el Winzegamot, dejarían que fuera a Azkaban a purgar sus penas; tampoco les había agradado para nada que el gobierno inglés insinuara de que tenían un traidor entre sus filas, por lo que también acordaron en enviar a un representante para el juicio.


Mariana era una de las brujas que llegaba temprano a su oficina y la última que abandonaba el lugar, al igual que algunos miembros del departamento de aurores. No paraban de asistir a junta tras junta para discutir el estado en que se encontraba la relación de ambos países, y la forma de seguir manteniendo la cordialidad. Sin duda, los aurores no estaban tranquilos y querían llegar hasta el final y averiguar quién era ese mago o bruja que protegía a Bastian. Tanto Vince como Charlie estaban muy cómodos trabajando en Londres pero sabían que podían hacer más si regresaban.


—Entonces… ¿Te irás? —Andy y Charlie no habían podido hablar desde que Shadow había tratado de escapar. Cada uno estuvo ocupado, sin mencionar que la castaña debía dividir su tiempo entre fingir que era buena con la política y entrenando a los chicos en la academia.


—No lo sé, la verdad es que estoy muy a gusto aquí


—Quédate, Mariana no es tan fastidiosa como parece —rió de su propio chiste


—Lo sé, recuerda que fui su compañero, y debo agregar que también quien pasó un largo año en África con ella y su muy particular personalidad —respondió de igual manera con una sonrisa


—No te vayas


—Creo que haría mejor si me voy, así puedo investigar quién protegía a Bastian


—¿Y si es temporal? — Andy se sorprendió por lo que acaba de decir, su amigo había tomado mucha relevancia en su vida y le costaba mucho hacerse de la idea que tuviera que irse y no verlo dentro de un tiempo desconocido


—¿A qué te refieres? — el chico sentía cierta curiosidad por lo que estaba escuchando


—Haz un traslado. Estoy casi segura que a Harry le gustaría tenerte en nuestro equipo


—No sé…


—¿A qué le temes, Charlie?


—A nada, es sólo que no es fácil dejar todo


—¿Tus misiones las haces desde un escritorio?


—Pensaré la idea, ¿Te parece? —respondió no muy convencido


—No, no del todo pero tú sabrás.


—¿Me vas a contar lo que sucede entre Alexander y tú? — preguntó de pronto cambiando de tema


—No pasa nada ¿Por qué preguntas?


—Me debes esa charla.


—Si prometes quedarte te cuento


—Eres una tramposa


—A eso se le llama ser astuto — dijo guiñandole un ojo

Andy todavía tenía algunos pendientes que terminar, por lo que el resto de la jornada laboral, Charlie le estuvo haciendo compañía. En ocasiones rompía el silencio haciéndole preguntas muy casuales, otras recordando momentos divertidos que vivieron, específicamente cuando se enfrentaron en el torneo de duelos. El tiempo se pasó muy rápido y logrando terminar los informes que debía entregar, ya después prepararía las siguientes clases para la Academia.


Su amigo fue muy paciente en todo el rato, incluso un par de veces le dió algunas ideas para los novatos. La chica recogió algunos papeles y se encaminaron hacia el atrio del ministerio donde la mayoría de los trabajadores comenzaban a irse. Andy tomó la mano del chico para realizar  una aparición conjunta, llegando justo en los límites de su casa; no demoraron demasiado platicando y aunque el chico la acompañó hasta la puerta sólo pasaron un par de minutos intercambiando un par de palabras. Cuando Charlie tomó cierta distancia y desapareció, ella entró para toparse de cara a su hermana.


—¿Quién es él? —preguntó observándola atentamente


—Charlie  — respondió sonrojándose un poco, ni siquiera sabía por qué estaba reaccionando así ante la pregunta de su hermana


—¡Oh vaya! Sin duda, tiene cara de un Charlie


—A todo esto, ¿Me estabas espiando?


—No, sólo ví cuando llegaron. Saqué a Kirlly al jardín. ¿Quién es Charlie?


—Es…


—¿Tu nuevo novio?


—¡¿Qué?! ¡No! Claro que no  — negó rotundamente con la cabeza


—¿Por qué te pones así? —cada vez le intrigaba más la situación — A ver, hermanita ¿Qué pasa entre ustedes dos? — cruzó los brazos esperando una respuesta


—Nada, somos amigos


—Ay ajá…


— Lo somos… es un ex compañero de Mariana


—Con que te andas tirando a los ex de tu amiga, eh. Interesante…


—Ya pareces a los Skeeter  — puso los ojos en blanco fastidiada por su comentario  — Cuando estaba en mi quinto curso hice una fiesta que se salió de control.  — Dayra sin poderlo evitar comenzó a reír a carcajada limpia — ¿Qué?


—No creo que tú hayas organizado eso


—¿Por qué?  — preguntó indignada


—Porque no te gustan las fiestas —respondió con simpleza


—Si no me crees, puedes preguntarles a mis papás.


—Creeme que lo haré. Continua con tu historia


—Bueno, el asunto es que casi medio castillo terminó castigado por ello. Pero a todos, la directora envío lechuzas a sus familias. Al padre de Mariana no le agradaba la idea de que tuviera amistades que no fueran... mmm…


—¿Sangre pura?


—Algo así. Quería que fueran Slytherin y de familias de renombre. El asunto es que no le agradó la lechuza que recibió, y los comentarios que había escuchado de las amistades de su hija, menos. Por lo que decidió cambiarla de escuela. La mandó a Uagadou


—Guau, ¿Enserio?


—Si, ahí conoció a Charlie aunque técnicamente lo conocimos unos cursos antes. En el torneo inter escolar de Quidditch  — respondió ante el gesto interrogativo de su hermana — Ese curso que dejó de estudiar en Hogwarts se conocieron, y cuando fue el torneo de Duelos nos hicimos amigos. Hace unos meses lo asignaron a la misión con nosotros, así que básicamente…


—Ya te lo cogiste


—¡Qué no!


—No está mal, yo lo haría.


—¿Qué te pasa? — la castaña se sentía indignada por los pensamientos de su hermana — Acabo de terminar mi relación con Alexander


—¿Y qué? Él te estaba poniendo los cuernos con su alumna ¿No? Además tú lo has dicho, ya no son nada


—Somos amigos ¿Sí? no pasará nada


—Sí tú lo dices…


—Me puedes creer o no — dicho esto subió a su habitación bastante pensativa.


Se cuestionaba a sí misma de por qué se había sonrojado por la simple mención de Charlie. Son amigos, nada más y se lo repetía para convencerse a sí misma. Además cómo le mencionó a su hermana, tenía apenas unos cuantos meses de que terminó con Alexander y si no tuvo ese famosísimo tiempo de duelo era porque no tuvo la oportunidad de llevarlo acabo debido a la misión que le asignaron.


Pensó en todas las posibilidades que tenía con su amigo y llegó a la conclusión de que eran pocas, aunque también recordó que Alexander fue su mejor amigo hasta que decidieron dar el siguiente paso. No. No sentía nada por Charlie, sólo amistad, ese bonito sentimiento fraternal y nada romántico. Todavía seguía pendiente el tema de Connor, que tanto silencio de su parte le inquietaba, aún así sus sentimientos estaban claros. Repulsión por un tipo loco que la secuestró y le causó demasiado daño, amistad por un chico dulce y comprensivo, y todavía amor mezclado con decepción por una persona con la que le había dejado muy buenos recuerdos. Estaba lejos de tener una relación con alguien justo cuando culminó otra, no era el momento. Charlie Blackwood y Andrea Green nunca serían nada.


[***]


Aunque todavía le quedaba casi un mes de vacaciones, Dayra ya comenzaba a pensar muy seriamente sobre su futuro. Estaba por comenzar su quinto curso por lo que sentía demasiada presión y eso que sus padres o su hermana no le habían dicho algo para que se sintiera de esa forma. Repasaba una y mil veces sus opciones, lo que le gustaba o para lo que era buena. Tomaba en consideración el hecho de que su padre tenía una editorial,  que su madre era una diseñadora pero de lo que sí estaba segura era de que no quería ser auror. Bastaba con ver a Andy y sus miles de golpes recibidos en cada misión a la que iba.


Quizás no todos lo sabían pero amaba el teatro, amaba las películas muggles, le encantaba bastante ir al cine, era algo que sin duda disfrutaba. A lo mejor era eso a lo que se podía dedicar, ir a una escuela de actuación mágica o igual podría formar una banda. La música de igual manera era parte de su vida. Tenía que pensarlo muy bien y tomar en consideración las asignaturas a las que debía esforzarse si es que de plano quiere dedicarse a otra cosa.


Envidiaba demasiado a su amigo Matt, él desde que tenía uso de razón quería entrar al ministerio aunque ya no estaba del todo convencido a qué departamento en específico quería pertenecer. Le gustaba bastante hacer investigaciones, igual podría decidirse por ser un inefable, trabajar en el departamento de misterios. Por otro lado, su amiga Charlize le encantaba demasiado las criaturas, aunque no lo pareciera y sólo los más cercanos a ella, sabrían que tanto le gusta todo eso. La zoomagia es algo que le llama la atención, dedica demasiado tiempo a saber sobre cada criatura existente, estaba demasiado convencida en que una de sus asignaturas preferidas era Cuidado de Criaturas mágicas. sin embargo, ella no tenía idea de nada, ya pensaría más a fondo en todo eso, por lo pronto tenía otros asuntos en que reflexionar como el hecho de que estaba convencida de que su hermana estaba saliendo con ese tal Charlie.


Una parte de ella estaba feliz por ese acontecimiento, pero todavía tenía esa pequeña inquietud de que Andy no había superado lo ocurrido con Reed, o eso que le estaba ocultando y que hasta la fecha no le ha podido contar. Sin mencionar su última misión en Bélgica; le intrigaba algo que le dijo Mariana: en todo ese tiempo nunca fue a la acción, toda la misión la llevó acabo desde un escritorio, nada propio de Andrea Green. Estaba convencida de que sufría ese transtorno de estres post traumatico pero era obvio que su hermana no lo aceptaría. A veces podía ser sumamente orgullosa, era capaz de fingir que todo estaba bien aunque su mundo se estuviera derrumbando, era algo que odiaba de ella y de su sangre Gryffindor. No entendía cómo es que podía vivir de esa manera, pero no mal gastaría tiempo tratando de descubrir una respuesta a ese tipo de interrogantes.


Buscaría la forma de hablar con ella para evitar que se auto engañe, porque tenía muy presente que todavía amaba a Alexander, y estaba bien de cierta manera pero en su particular forma de ver las cosas, no le había agradado para nada todo lo que le había dicho en aquella pelea; todavía recordaba su última carta cuando le contó lo ocurrido en aquel bar. Mientras él se estaba besando con su alumna, su hermana estaba sufriendo y tratando de superar todo. Minimizaba las cosas con tal de no sufrir, afirmaba mil veces que eso no era sano.


Mientras analizaba la situación, Dayra entró a navegar un poco en la red con su computadora, hacia mucho que había dejado de sorprenderse por el ingenio muggle. Tenía ganas de salir a dar una vuelta, a veces se aburría demasiado en su casa; antes no era así ya que su hermana, por lo general estaba en casa, pero últimamente tenía mucho trabajo y tenía suerte si la veía a la hora de la cena. Quizás podrían ir al teatro o al cine, aunque era probable que rechazaría la idea de ver una película, estaba casi segura que todavía no olvidaba la broma que le hizo sobre las arañas. Buscó en la cartelera teatral y encontró una que probablemente le gustaría, así ambas pasarían un rato agradable. No tardó en comprar las entradas, rogando para que su hermana estuviera disponible en el momento.


Durante la cena, su fortuna estaba de su lado ya que Andy llegó. Se veía menos tensa que en otras ocasiones, sin embargo, se veía un poco preocupada y es que por lo que les había contado, estaba cerca el juicio de Bastian Shadow, ese criminal que atraparon en su última misión.


— Acabo de comprar unos boletos —dijo interrumpiendo en su habitación justo después de cenar


—¿Para qué? —la castaña estaba tumbada en su cama tratando de leer un libro


—Para el teatro


—¿Y luego?


—Es la forma que encontré para que me compenses el hecho de que no te he visto en todas mi vacaciones — argumentó Dayra


—Sabes que no es a propósito…

—Ahora imagina que así sea


—Bien… ¿Cuándo es?


—Dentro de una semana. Ya gaste parte de mi mesada muggle, más te vale que vayas…


—Trataré, sabes que ahora tengo bastante trabajo


—Pues me la debes


—Esta bien, prometo que iremos.


—Voy a confiar en ti  —dicho esto salió de su habitación bastante confiada. Tenía cierta esperanza de que pasaran un buen día en el que por fin, su hermana dejara de ser tan cerrada y pudiera hablar de todo eso que le provocaba cierto daño.


Durante el resto de la semana, Dayra estuvo mandando demasiadas cartas a sus amigos, Charlieze después de haber pasado algunos días en su casa, sus padres y ella habían decidido irse de viaje antes del regreso a clases. Matt por otro lado, a como lo conocía, estaba casi segura que se la pasaba la mayor parte de su tiempo encerrado de su habitación estudiando los misterios del mundo mágico. Y ella… bueno, pasaba las manecillas del reloj leyendo o jugando con Kirlly, que cada día que pasaba estaba más grande y hermoso. Sin duda, era su adoración y trataba de enseñarle algunos trucos.


Andy iba y venía de su casa al ministerio, de prácticas en prácticas en la academia, de junta tras junta ultimando detalles en el caso de Shadow. Estaba segura que en algún punto explotaría, aunque no era la única que estaba de esa manera. Su amiga Mariana quizás estaba peor, no sabía cuál era la intención que tenía Miranda, pero ella aseguraba que estaba "explotando su talento," o eso le gustaba pensar. Apenas habían podido cruzar palabra y eso sólo cuando se reunían para repasar los asuntos del caso del narcotráfico muggle.


—¿Se puede? —a la castaña casi no le gustaba encerrarse en su oficina, sólo cuando necesitaba cierta soledad. Su puerta siempre estaba abierta y en esos momentos se encontraba Mariana esperando su respuesta, llevaba cargando varios pergaminos.


—Adelante — hizo un gesto con su mano para que tomara asiento — Es un milagro que te veo


—Creeme que igual pienso lo mismo, pero ya sabes…


—El trabajo, lo sé —suspiró — Dime… ¿A qué se debe la fortuna de que pases por mi oficina?


—Necesitaba un respiro


—¿Y mi oficina es para que te relajes?— preguntó algo contrariada


—Venía a darte un aviso pero vi la pequeña oportunidad de tomarme al menos cinco minutos antes de que Miranda me mande a hacer otra cosa — respondió soltando un suspiro de cansancio


—Oh está bien. ¿Quieres algo de beber?


—Sería tan genial un trago de tequila


—Podría dártelo pero como eres una controladora y maniática con las reglas … dudo que lo aceptes


—No soy así


—¿Apostamos?— Andy estaba muy convencida de cada palabra que decía, así que sacó su varita e hizo aparecer un "caballito" de dicha bebida — Todo tuyo — dijo poniéndoselo enfrente de Mariana


— Sabes que no puedo… Estoy trabajando — por el rostro de la castaña se asomaba una sonrisa de triunfo, algo que no le gustó a su amiga


— Te lo dije


—Borra esa sonrisa — sin más se bebió el tequila. Podía sentir como le abrasaba la garganta y su cuerpo le agradecía ese trago, ya que hacia mucho que no salía a divertirse


—Impresionante — Andy tuvo admitir que estaba sorprendida. Después de su pelea había comprendido que tenía parte de razón sobre las reglas, pero no pensó que algo así como lo que acababa de hacer pudiera pasar — ¿Mejor?


—Si, creo que lo necesitaba. Pero igual deseo salir, una noche como la que tuvimos


—Oh sí, cómo olvidar


—Lo siento, no pretendía…

—Quizás cuando acabe todo esto de Bastian podramos tomarnos un tiempo y salir — sugirió no muy convencida


—De hecho, de eso venía hablar. Mañana será su juicio.


—¿Ante todo el wizengamot? — asintió —Bien, ahí estaré. No me quiero perder la oportunidad de ver la cara que pone al saber su condena


Esa tarde y precisamente para ultimar detalles sobre el juicio que se llevaría acabo tenía que entregar algunos informes pendientes, por lo que trabajo tan tarde en el ministerio. Cuando llegó a su casa, lo único que deseaba era tumbarse en su cama y dormir lo suficiente para estar en perfectas condiciones en el juicio.


—¿Lista para mañana? — su hermana la interceptó justo cuando iba a entrar a su habitación


—Lista ¿Para qué? — preguntó Andy confundida


—¿Cómo para qué? Para ir al teatro. Lo olvidaste, ¿cierto? — cruzó sus brazos, esos significaba que comenzaba a enfadarse


—¿Es mañana? — quería desaparecer en esos momentos. Claro que lo había olvidado


—Si, es mañana. Prometiste que saldrias conmigo


—Lo sé, pero tengo…—comenzó a revolverse el cabello, su gesto de nerviosismo — Mañana es el juicio de Shadow y quiero estar presente

—Siempre tus excusas — expresó bastante molesta


—Perdón, sólo mañana. Te prometo que después paso el día contigo


—Haz lo que quieras


—Dayra… — sin esperar una respuesta se encerró en su habitación dando un portazo


[***]


Andy se levanto bastante temprano para ir al ministerio, no podía creer que ese día se cerraría el caso que tanto les había generado bastantes problemas a todos. Podría considerar tomarse todo con más calma y tratar enfocarse en la academia. Al salir de su habitación pasó discretamente por la de su hermana, sabía que tenía que realizar demasiados méritos para que la perdonara, se sentía culpable pero no podía desconcentrarse en esos momentos hasta que finalizara todo. Lo pensó mejor y antes de bajar a tomar una taza de café, regresó a su habitación para tomar un pedazo de pergamino en el que escribió una pequeña disculpa. La guardó en un sobre y adentro metió algo de dinero muggle y mágico para pasarlo por debajo de la puerta de la habitación de su hermana. No sería suficiente pero las cosas no se podían quedar así.


Se tomó rápidamente una taza de café antes de salir hacia el jardín para aparecerse e irse al ministerio. Cuando llegó, todo estaba en calma o eso parecía. Era imposible no enterarse de lo que estaba por suceder, en especial después del intento de fuga que dejó bastantes heridos y el atrio casi destrozado. Subió al elevador para pasar primero por su oficina y trabajar un poco antes del juicio.


Cerca de la hora en que debía bajar, Mariana pasó por ella. Llevaba algunos pergaminos en sus brazos y una pequeña libreta donde pensaba tomar algunas notas, eso le intrigaba a Andya, no entendía para qué pero suponía que era parte de su trabajo. Sin duda ella no tendría idea alguna sobre la política.


Bajaron a lo más profundo del ministerio. Caminaron por enormes y solitarios pasillos. Habían llegado a la enorme sala que apenas estaba iluminada. No tenía ventanas, sólo antorchas sujetas en argollas como las que iluminaban los muros de Hogwarts. Delante de cada pared había varias filas de bancos, tanto más elevados y cercanos a la pared, en los que se encontraban sentados muchos magos y brujas. En el centro exacto de la sala había una silla vacía. Algo en Andy le producía inquietud. En los brazos de la silla había unas cadenas que suponía era para evitar que el prisionero escapase.


La atmósfera del lugar era sórdida e intimidatoria. No había ningún tipo de decoración, sólo aquellas apretadas filas de bancos que se elevaban escalonadamente hacia las paredes, colocados para que todo el mundo tuviera una clara visión de la silla de las cadenas. Tomaron asiento a lado de Charlie, quien había decidido quedarse para el juicio, luego de eso regresaría un tiempo a Bélgica. Los tres estuvieron esperando a que diera inicio el juicio pero no tardaron mucho cuando se abrió la puerta del rincón, y entraron tres personas. Dos aurores flaqueados por otros tres más, se dirigieron lentamente hacia el centro de la sala, donde estaba la silla, agarrando cada uno al prisionero. Colocaron al hombre en la silla con las cadenas para luego salir de la sala. La puerta se cerró tras ellos, las cadenas de los brazos de la silla emitieron un destello dorado y solas se enroscaron como serpientes en torno a sus brazos, sujetándolo a la silla.


— Bastian Shadow. Se le ha traído ante la Junta de la Ley Mágica —dijo un mago, Babajide Akingbade pronunciando con claridad— Para que podamos juzgarlos por crímenes que atentan contra la salud de los muggles y por actividades relacionadas con los mortifagos


—Así es, señor —dijo con voz arrogante y una sonrisa. Lo que irritaba considerablemente a Andy, era imposible olvidar cuando habló con él.


—¿Qué tiene que decir en su favor?


— Nada


—Bien. Entonces…


—Tengo algo que agregar —Interrumpió con una sonrisa triunfal — Se arrepentirán. Cada uno caerá. Mientras ustedes pierden tiempo aquí, alguien más está afuera esperando su momento —volvió a sonreír con arrogancia


Tanto Harry como el resto de sus aurores se pusieron en alerta, Andy se tensó en su asiento. Por primera vez en mucho tiempo, el recuerdo de Connor apareció en su mente. Sin previo aviso bajo de su asiento y salió precipitadamente de la sala mientras el juicio seguía en curso. Mariana y Charlie cruzaron miradas confusas, este último salió tras de ella.


—¿Qué pasa, Andy? ¿Estás bien? —preguntó el chico bastante preocupado


—Necesitaba algo de aire — respondió pero no muy segura


—¿Segura? — no estaba muy convencido pero no creía que fuera el mejor momento para tratar de hablar con ella —¿Quieres regresar?


—Si, entremos


—Tranquila. Todo va a estar bien — consoló Charlie abrazándola. Juntos entraron de nuevo a la sala, sin despegarse ni un momento. No se perdieron de tanto, apenas estaban por definir una sentencia.


—Bastian Shadow, usted fue sorprendido realizando magia frente a muggles y cometiendo crímenes en contra de su salud — dijo Babajide Akingbade — Por este motivo pido para usted un período de prisión en Azkaban de no menos de quince años. Ahora llevenselo  


 —¡¡Se arrepentirán!!  — comenzó a reírse mientras los aurores se lo llevaban pasando justo a un lado de donde se encontraba Andy, Mariana y Charlie  — Cuida a tu bella amiga, no vaya a ser que ahora si no se pueda salvar — Su mano buscó su varita pero sus amigos se lo impidieron tratando de calmarla.


La sala comenzó a vaciarse, necesitaba salir de ahí. Quería la soledad de su oficina para pensar en todo. No le gustaba para nada la advertencia que le hizo Shadow, no sabía si era un presentimiento o algo, pero estaba preocupada. No se sentía para nada bien. No supo cómo pero se deshizo de sus amigos, o eso creyó. Mariana la siguió, la conocía y sabía que algo había pasado para que estuviera nerviosa. Estuvo demasiado ausente en el elevador, parecía que estaba en un estado automatico.


—¿Por qué no me dices qué te pasa? — preguntó de pronto ya estando en su oficina


—¿Y si Connor tiene algo que ver en esto?


—¿En qué?


—En este asunto de Bastian Shadow — respondió con obviedad


—¿Cómo?

—No sé


—No creo que tenga algo que ver. Quiere intimidar con sus amenazas, sabes que todavía no sabemos cómo es que hacía sus negocios sin que el ministerio de Bélgica supiera

—Me preocupa


—Dime qué es lo que te angustia — Andy tomó asiento detrás de su escritorio todavía preocupada


—Tanto silencio de su parte


—Creo que te estás mortificando de más...


—¿Y si no?


—Connor debe estar por ahí, pronto tu departamento lo atrapara y no pasará nada.


—No lo entiendes…


—¿Tiene que ver con lo que pasó con él? ¿Por qué no me cuentas?


—Necesito… necesito estar sola, por favor.


Mariana sabía que no le iba a decir nada hasta que estuviera lista. Tenía en mente que algo ocurrió, algo verdaderamente malo que le afectó lo suficiente para que tuviera que estar pensando en que algo malo puede pasar. Sin duda, Connor Reed se apoderaba de su mente y eso no era para nada bueno. Lo único que tenía que hacer era esperar, estar atentos y actuar en el momento adecuado.











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