Historia al azar: Y ahora...¿Qué?
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The magic ride » Capítulo 23
The magic ride (R15)
Por andypotter92
Escrita el Domingo 19 de Abril de 2015, 22:34
Actualizada el Domingo 10 de Febrero de 2019, 23:50
[ Mαs informaciσn ]

Capítulo 23

—    De nuevo Wood tiene la quaffle, va disparado hacía los aros, hace un bonito quiebre… ¡CUIDADO! Casi lo golpea una bludger, pero es impresionante la habilidad de este muchacho. No se detiene, el guardián se lanza a la desesperada y… ¡ANOTA! ¡GOOOOOOOL DE CRISTIAN WOOD! El Puddlemere United va ganando y se perfila a la gran final…

Gritos de felicidad se escucharon cuando el buscador del Puddlemere United logró atrapar la snitch, cohetes, porras y rimas graciosas estallaron, estaban en la final y buscando ser campeones de la liga inglesa. Cristian con una sonrisa en su rostro bajó de la escoba, triunfante mientras que su equipo lo iba llenando de felicitaciones por los goles anotados, a la par que alzaban a su buscador entre todos.

El chico logró salir de entre sus compañeros, tenía la frente llena de sudor, pero al percatarse de una cabellera castaña y antes de que tuviera tiempo de pensar en algo, sintió esos labios que tanto adoraba besarlos con ahínco.

—    Felicidades, amor.

—    Vendrás a la final, ¿cierto?

—    ¿Podré traer a mis amigos?

—    Por supuesto, entre más vean lo genial que soy, mejor — respondió con demasiada arrogancia

—    E igual podría hacer una prueba a tu saeta — el chico soltó una carcajada ante la insinuación de su novia, la besó de nuevo y la abrazó. Solo cuando volvió a besarla y acariciarla, se dio cuenta de que tan ansiosamente la había necesitado

—    Se me ocurren muchas cosas que quiero hacerte — susurró en el oído.

—    Creo que tenemos unos minutos a solas — acaricio sus brazos y lo besó con más lentitud

—    Vamos a los vestuarios, todavía tendremos algo de privacidad — Mariana asintió y se dejó guiar

Sin decir una palabra, ella empezó a besarlo con ganas, mientras que él entre besos murmuró un hechizo silenciador y trabó la puerta.

—    Te extrañaba — gruñó acorralandola contra un locker mientras la chica le quitaba la túnica, seguido de la camisa de su uniforme.

—    ¿Por qué usas tanta ropa? — gruñó

—    Para que sea más entretenido — Le besó el cuello y lentamente fue quitandole el abrigo y luego la blusa, desprendiendo el sostén con una mano. Mariana pensaba decirle algo sobre la experiencia pero era bastante más entretenido quitarle el pantalón.

Suspiró contra su piel cuando por fin la tuvo desnuda, realmente había extrañado ese cuerpo pequeño y delicado contra el suyo. Estuvo unos minutos disfrutando de aquella paz, solo besándose y recuperando la respiración.

—    Me quedan unos minutos para ducharme antes de que vengan los demás — susurró sin ganas de separarse de ella.

—    Podremos esperar unos minutos — consoló Mariana intentando sonar convencida

—    Te tengo una sorpresa.

—    ¿Qué es?

—    Bastaría con decirte que muero por estar a solas contigo y siendo honesto este no es un buen lugar

—    Es irónico que lo digas — comentó con algo de humor

—    Es que no me apetecería ver fotos de nosotros haciendo el amor como primera plana del Profeta. No quiero que nadie más te vea, solo yo puedo gozar de esta maravillosa vista — respondió con un beso, la chica solo rió

—    Eres muy posesivo

—    Pues eres mía — dijo mientras se vestían con rapidez

—    Te espero afuera — se despidió con una sonrisa pícara

Cristian sonrió mientras sus compañeros entraban al vestidor para ducharse, fingiendo toda la normalidad posible. Cerca de 10 minutos después cada uno de los jugadores fueron saliendo, todo era felicidad, a ambos les esperaba una gran celebración, un parte aguas de lo que sería ganar la copa, y algún tipo de preocupación era nada para ellos. Cuando salió él, vio a su novia y la tomó de la mano pero antes de que pudiera decir o hacer algo una bola de luz blanquecina apareció ante ellos. "Mensaje urgente del ministerio" se escuchó, era la voz de su jefa que salía de aquel patronus.

—    Espérame aquí, necesito responder esto — mencionó ante la mueca de fastidio que había puesto Cristian dándole un beso en los labios

Mariana se alejó un poco hacía uno de los pasillos, para tener un poco de privacidad y escuchar el mensaje de su jefa. Al parecer necesitaba con urgencia unos papeles, que por suerte llevaba consigo en su portafolio, que bastó un sencillo hechizo reductor para poderlo guardar en su abrigo; cuando se estaba preguntando cómo enviaría esos informes apareció Tarrant, su fénix.

—    ¡Vaya! Parece que Miranda quería asegurarse de tener estos papeles en sus manos — rio mientras acariciaba a su ave y le ataba con mucho cuidado los pergaminos, de inmediato Tarrant retomó el vuelo y salió por una de las ventanas.

Cuando lo perdió de vista regresó hacía los vestidores aunque realmente no esperaba toparse con la escena que estaba presenciando. Una fan se encontraba besando a su novio de una manera tan entusiasta, y que al parecer él no parecía tener algún tipo de intención de evitar nada; correspondía el beso y las caricias hasta que notó la mirada molesta y decepcionada de su novia, lo cual fue suficiente para apartarse de esa chica.

Mariana no pretendía hacer una escena mayor de lo que ya había visto, por lo que solo dio media vuelta, pero el chico fue demasiado rápido para tomarla del brazo y tratar de que no se fuera con una mala impresión de él.

—    Déjame explicarte

—    ¿Explicarme? ¿Explicarme, qué? ¿Cuantos años crees que tengo? Lo que acabo de ver no necesita explicación alguna

—    Pues si necesita una explicación, porque no pasó nada. Estas exagerando, solo estuve con una seguidora y ya.

—    ¡Ah! ¿Entonces lo que acaba de pasar no es lo que parece?

—    No, por supuesto que no es lo que parece. No es lo que estas imaginando

—    ¿No? Entonces ¿Qué fue lo que vi? ¿Un unicornio? — preguntó con cierto sarcasmo en su voz — Esa chica, literal te estaba comiendo — exclamó con enfado pero sin alzar la voz

—    No, es que no pasó nada

—    ¿Sabes qué? Mejor ya, déjalo así, me voy

—    No, espera. No te vayas por favor. Enserio que no pasó nada. No entiendo por qué te portas así

La castaña salió del estadio mientras que Cristian trataba de alcanzarla; varios aficionados se encontraban ahí, esperando a ver a los jugadores, en su totalidad eran chicas que esperaban tener la oportunidad de ver a sus jugadores favoritos, sin embargo, también los estaban esperando varios reporteros, que al verlo de inmediato comenzaron a tomarle fotos.

—    No te vayas, la prensa está ahí y de todo se enteran. A ninguno nos conviene un escándalo reportado especialmente por los Skeeter

Mariana pensó seriamente en irse y dejarlo ahí, pero vino a su mente el rostro de Miranda Cavanaugh y la imagen que debía cuidar, tanto de ella, su jefa como de su departamento, no podía permitirse que se manchara por un escándalo tan tonto como ese, por lo que respiró hondamente tratando de controlar sus emociones.

Tomó la mano que le ofrecía el chico y se enfrentaron a la muchedumbre, caminando con cierta normalidad hasta que uno de los reporteros detuvo a la pareja en medio de tantas personas que se aventaban con tal de ver a su estrella de quidditch.

—    Wood… El Puddlemere United llegó a la final de la copa, ¿Cómo te sientes al respecto?

—    Bastante feliz, por supuesto, esa copa ya tiene nuestro nombre desde el inicio de la temporada

—    Se rumorea que la final sería el último partido que jugarías con ellos ¿Es verdad?

—    El Puddlemere United no es nada sin mí, pero si me llega una oferta no dudaría en irme. Soy el mejor de la liga — respondió con una sonrisa arrogante

—    Se acerca la copa mundial, ¿Esperas que te llamen para representar a Inglaterra? —Cristian solo sonrió ante esto

—    He dicho que la copa no sería nada sin mí, así que si, espero estar ahí jugando solo con los mejores, quiero ser el mejor jugador…

—    Tú eres Mariana Somender ¿Cierto? — preguntó de pronto uno de los reporteros fijándose en la castaña, quién se mantuvo en silencio durante toda la entrevista

—    Eh sí, pero…

—    ¿Es cierto que el Ministro de Magia está preocupado por la posible ruptura de relaciones con otros países? ¿Qué tal van las pláticas con los demás ministros?

—    Bueno, me atrevería a decir que el Ministro siempre ha estado preocupado por conservar la diplomacia entre todos los países. Mantener la cordialidad ha sido prioridad — respondió viendo de reojo a Cristian

—    También sabemos que Connor Reed sigue desaparecido, y se rumorea que sobrevivió y está en otro país. ¿Cómo lo maneja tu departamento? — el quidditch había perdido interés en esos momentos, ya que todos los reporteros hicieron a un lado a Cristian para saber más sobre ese asunto

—    El departamento busca mediante los mejores acuerdos, llevar a cabo la necesaria cooperación para encontrarlo, en caso de que no se encuentre dentro de la jurisdicción territorial de nuestro país. No tenemos nada asegurado, ni concreto, sin embargo, buscamos la forma de que eso no afecte a ninguno de los países amigos ni el estatuto internacional del secreto mágico — Cristian la miraba con enfado, ya que le estaba robando toda la atención  

—    ¿Entonces es cierto que el departamento de Cooperación mágica internacional, de alguna manera limpia el desastre que deja del Departamento de aurores? — preguntó otro reportero

—    Cada auror está calificado para hacer su trabajo y con el cuidado debido para no romper ningún tipo de estatuto o jurisdicción, aunque el departamento de cooperación mágica está al tanto de sus procesos y en caso de que esa ocasión se presentara, actuarán de la mejor manera posible — dijo dándole un poco de humor al asunto pero sin desacreditar a ningún departamento

Otro reportero estaba a punto de hacer otra pregunta cuando varios aficionados lograron llegar hasta donde se encontraban. Varias chicas se acercaron a él para pedirle un autógrafo, el cual él estaba encantado de nuevo, de tener la atención mientras que solo Mariana sonreía de una manera creíble manteniendo su agarre del brazo de su novio. Los reporteros no paraban de tomarle fotos, seguía firmando algunos retratos suyos sin quitar su sonrisa arrogante hasta que una chica se paró enfrente de él y lo besó con intensidad. Algunos magos de seguridad, la quitaron de su camino, por supuesto que eso no le había agradado para nada a Mariana. Había sido suficiente.

Después del pequeño incidente con los reporteros y las fans, Cristian todavía tenía las intenciones de pasar un momento romántico pero el plan se estaba yendo por la cañería. Esperó a que estuvieran a solas en su auto, y mientras conducía, él trataba de arreglar las cosas pero se sumieron en un silencio bastante incómodo, cada uno sumido en sus respectivos pensamientos. Tenía la intención de llevar a su novia a comer, por lo que estacionó su auto enfrente de un restaurante muggle.

—    ¿Sigues molesta? Ya, olvídalo además que te tengo una sorpresa — rompió el silencio con cierto entusiasmo mientras ponía una mano sobre su mano  

—    Cristian, no es que esté molesta, es que esto no funciona — respondió quitándose su brazo de encima 

—    ¿A qué te refieres?

—    Siempre fui paciente. Sé que eres un jugador reconocido, que habrá chicas que quisieran meterse a la cama contigo pero…antes de que me interrumpas — aclaró mientras veía las intenciones de decir algo — quiero decirte que me he esforzado y yo también tengo una vida y te quiero pero no podemos seguir ignorando estos detalles que cada vez son más aparentes y suceden con mayor frecuencia. Yo no puedo seguir esperando y esforzándome para que tú sigas comportándote así…

—    ¿De qué me estás hablando? No entiendo

—    ¿Qué es lo que no entiendes?

—    No entiendo por qué me estás diciendo todo esto, yo no hice nada — respondió con un toque de inocencia en su voz — No es mi culpa, además que yo te quiero y no veo razón para que digas que algo anda mal.

—    Dejaste que te besaran — exclamó con molestia — no vi que lo impidieras y no podemos seguir así.

—    ¿Otra vez con lo mismo? Ya te dije que yo no hice nada, deja de hacer un drama dónde no lo hay — respondió con fastidio en su voz

—    ¿De verdad? — preguntó con sarcasmo — ¿Por quién me tomas, Cristian? ¿Te parece que soy una de esas chicas sin cerebro que solo buscan saber lo que hay en tus calzones?

—    Yo no quise decir eso, simplemente que estás haciendo un drama por algo que ya te dije que no tuve culpa. ¿Por qué simplemente no lo puedes olvidar y ya?

—    Es que siempre trato de olvidarlo y ya pero no me sirve de nada porque es cuestión de tiempo para que nos vuelva a pasar, Cristian. Ya déjalo así. — mencionó con cansancio — Estoy segura de que disfrutas que alguien más te ponga la mano.

—    ¡Claro! ¿Te quejas pero yo no puedo? — espetó furioso — en verdad que no entiendo ¿o acaso yo te reclamo cada que algún imbécil se te acerca? ¿O cuándo aprovechas mi momentáneamente distracción y hablas con cualquier tipo? No, ¿Verdad?

—    ¿Si? ¿Te parece que me estoy quejando? ¿O que me aprovecho? — preguntó ya fastidiada — además, yo no te he hecho tal bajes

—    Eso dices… — respondió con frialdad — ¿O qué? ¿Qué haces metida con tantos magos extranjeros, eh? ¿Según tú sólo son charlas, no? Porque debes estar muy ocupada con ellos para que ni siquiera te dignes en ir a los juegos de tu novio y apoyarlo y ahora te quejas. ¡Ja! Qué irónico ¿No?

—    Pues sí, estoy "metida" entre tantos magos porque es mi trabajo — rodó los ojos ante eso, ya estaba comenzando a perder la paciencia — Y a diferencia de ti señor súper campeón hay muchos temas delicados que no se pueden tratar a la ligera y no es como simplemente andar volando por ahí y anotar puntos. El mundo depende de muchos tratados diplomáticos de los que tú no tienes ni una bendita idea de cómo concretar  y yo siempre te he dado tu lugar, lo cual si es irónico.

—    Ajá — ya ambos se encontraban molestos — Bueno, cómo dices también yo estoy haciendo mi trabajo, porque no es tan fácil volar y anotar. Pero está bien si quieres creer que es fácil solo hablar y ya. Un trato cualquiera lo hace.

—    ¡Perfecto! Realmente no sé porque no me extraña que digas esto. Bien, ya que cualquiera puede hacer un trato hagamos uno, ¿Te parece? ¿Quieres trabajar? Hazlo, tú haces tu trabajo y yo hago el mío, terminamos — dicho esto Mariana salió del auto enfadada y dolida, caminó lo necesario para poderse desaparecer, necesitaba estar un rato a solas.

[***]

Era bastante tarde y Andy se encontraba detrás de su escritorio revisando algunos trabajos de los aspirantes, realmente nunca se imaginó ser profesora y ahora estaba a cargo de la academia de aurores, no se quejaba tanto, podía demostrar que tan buena hechicera era sin necesidad de formar parte de tantos problemas o escandalos, como se había encargado ultimamente Mush Skeeter.

Tanto trabajo no le permitía pensar en el asunto de Alexander, las cosas entre ellos seguían del mismo modo, ninguno mostraba las ganas de dar su brazo a torcer, eran bastantes orgullosos y testarudos, dignos Gryffindor; tampoco ayudaba de pronto las insinuaciones que hacia su amiga Kissy y el asunto de las chicas novatas, que al menos por el momento, no les daba algún tipo de problema, era eso o bien como lo mencionaba ocasionalmente la pelirroja, a veces podía ser muy ingenua.

Se encontraba tan sumida en su actividad, hacia anotaciones o tachaba otras que no se dio cuenta de que alguien la observaba hasta que escuchó un ligero carraspeo.


—     Jamás creí ver a Andrea Green dando clases


—     Te estabas tardando en venir a burlarte de eso aunque te recuerdo que fui yo quien te ayudo a aprobar Runas antiguas — respondió la castaña sin levantar la vista


—     Yo también tengo mucho trabajo, Green


—     Hablar con puros extranjeros no es gran cosa, Somender — la chica rodó los ojos como siempre lo hacia, ese gesto hizo que Andy soltara una risa — ¿A qué se debe tu visita? —Invitandola a tomar asiento


—      Tuve algo de tiempo disponible y además de que es viernes.

 

—      ¿Y?

 

—     Es viernes, hay que salir a beber y divertirnos — respondió con obviedad

 

—     No lo sé… no tengo muchos animos de salir

 

—     Pero es viernes, y estoy aquí… — insitió como si se tratara de un trato muy importante — Podemos salir, beber tequila y divertirnos y… beber tequila

 

—      ¿Tequila? — preguntó sorprendida — veo que tantas reuniones con extranjeros han dado frutos


—     No te burles Andrea… ¿Vamos?


—     ¿Por qué tengo el presentimiento de que me quieres contar algo?


—      Pues para eso es, podemos hablar de lo que te ha pasado ultimamente y de paso, divertirnos un rato y beber tequila


—      ¿Esto es una visita diplomatica? ¿O de plano las jurisdicciones quedan en el olvido?

 

—      Si quieres saber eso, salgamos. Tiene mucho que no pasamos tiempo juntas.


—     Yo no me la paso todo el tiempo en reuniones con gente desconocida  


—     Todos fuimos desconocidos en algún momento… y tus chistes son realmente malos… —respondió fastidiada, divertida y  rodando los ojos — yo tampoco te reclamo cuando te vas de misiones arriesgando muchas cosas — ahora fue el turno de la castaña de poner los ojos en blanco


—      Touché… aunque ese argumento no es del todo válido, Somender. Es mi trabajo


—     Sabes que yo no digo argumentos que no sean válidos o no estaría aquí; y bueno, pues a veces yo debo limpiar el desastre que ocasionan ustedes


—      Lo dices como si destruyeramos el mundo a cada segundo. Sólo atrapamos a los malos

 

—     ¿Y no? — respondió enarcando una ceja — los atrapan y a veces a un muy alto costo, diría yo.

 

—     En mi defensa o en la de ellos… — guardó silencio mientras pensaba — como sea, es que a veces debemos pensar rápido. No tenemos tiempo de ser amables y diplomáticos. Hacen algo malo… pues pateamos su trasero directito a Azkaban — la chica no pudo evitar rodar los ojos ante ese comentario

—     ¿Y quién ha dicho qué en la diplomacía siempre se es amable? Sin duda no me extraña que la mayoría de ustedes sean de Gryffindor

 

—     ¿Por qué los dices? — dijo recelosa — digo, no tenemos complejo de héroe

 

—     Por nada en particular… ¿Entonces? ¿Qué dices? ¿Salimos o me dejaras beber y divertirme sola?


—      Bien… ¿A dónde vamos? — Preguntó rendida guardando los pergaminos, ya los terminaría después


—      Para comenzar podríamos ir a un bar muggle…

 

—      ¿Tú, al mundo muggle? ¡Ja!  — Sonó incredula

 

—      Basta ya, Green. No es la primera vez que voy, ellos si saben divertirse además que fuiste tú quién me llevo

 

—      Solo quería que reconocieras lo útil que puedo ser — soltó una pequeña risa — ¿Entonces? ¿A qué bar?

 

—      Al bar muggle que está por el centro de Londres

 

—      De acuerdo, vamos. Espero que valga la pena


—     Oh sí, lo valdrá  

Andy tomó su abrigo y ambas salieron del ministerio, se metieron en la calle de a lado para evitar que algún fizgón muggle las viera desaparecer. Aparecieron en un callejón solitario donde al salir a la calle  pudieron mezclarse con la poca gente que iba y venía; caminaron por unas cuantas calles, hasta que llegaron a la esquina de Battersea Rise y Lavender walk. La puerta del bar era roja y con un pequeño letrero fluorescente rojo que se leía "Humble Grape" que al entrar se toparon con unas escaleras que las bajaron al sitio.

El lugar era pequeño y acogedor con un toque elegante, había pequeñas mesas de madera en cada lado del bar acompañado con su respectiva carta, y una lampara al estilo art deco, con un diseño inclinado hacia abajo con una copa lisa y sillas de un tono más oscuras. En medio, tenían un par de mesas largas de madera con bancas. Las paredes estaban decoradas con cajas de madera tipo huacales, con varios tipos de acabados desde modernos hasta con un toque antiguo. La barra era grande, de igual que todo era de madera, de fresno o pino, arriba colgaba un porta copas bastante rustico donde relucian las copas mientras que detrás se podían vislumbrar todas las botellas de vino. En el techo colgaban unas hermososa lamparas negras modernas con cierto estilo nordico.


—     Tengo que admitir que elegiste bien el lugar, Somender — comentó Andy maravillada

 

—     Quería un lugar tranquilo y discreto. Ya sabes, para poder hablar… creo que es un buen sitio para comenzar nuestro viernes por la noche— respondió alzando los hombros y tomando asiento en una de las mesas del rincón

 

—     Claro…Es bastante elegante, así que asumo que quieres decirme algo importante.¿Tendrá que ver el tratado de paz entre Gryffindor y Slytherin? — preguntó con humor


—      Pues si, algo así aunque sería más fácil un tratado de paz entre Rita Skeeter y Hermione Granger que los Gryffindor acepten que Slytherin manda — rio con arrogancia mientras que Andy la observaba mal


—      Deberías mejor buscar una solución para deshacernos de los Skeeter. Me causa más problemas que tanta diplomacía


—     Ese es un tema irritablemente delicado — pero ya no pudo decir nada más porque un mesero se acercó a ellas

 

—     Bienvenidas ¿Les puedo ofrecer algo de tomar?

 

—     Si, gracias. Una botella de vino de la casa, por favor — se adelantó Mariana a pedir dejando con la palabra en la boca a su amiga

 

—     En un momento se los traigo

 

—     ¿Sabes? Me apeteceia tomar una cerveza, no siempre tienes la oportunidad de tomar un buen licor y menos muggle

 

—     La cerveza no me gusta, además no es gran cosa

 

—     A ti no, pero a mi si

 

—     No te quejes, te va a encantar. Es tal vez uno de los mejores vinos que he probado en Londres, además que me hace falta… nos hace falta — se corrigió a si misma

 

—      De acuerdo, no pienso discutir contigo sobre esto — dijo calmadamente, apenas habia dicho eso cuando el mesero se acercó a su mesa con una botella y dos copas, sirviendoles el vino


—      ¿Les ofrezco algo más?


—      No, estamos bien por ahora. Gracias — dijo Mariana tomando su copa


—       ¿Y bien? ¿Qué quieres decirme? — Preguntó antes de darle un sorbo al vino


—      Yo solo… terminé con Cristian — respondió mientras jugaba con su copa para después beber de ella


—      ¡¿Qué?! — tosió un poco, al atrangantarse con el vino — ¿Por qué? ¿Qué pasó? ¡Dime algo!


—       ¿En verdad es necesario que te cuente?


—      Pues si, ¿Entonces para qué me trajiste a un lugar tranquilo, si no me vas a contar nada? Y tomando en cuenta todo lo que ha pasado con Alexander, de alguna manera ustedes me hacían creer en el amor y ahora eso se va a la mierda.


—     Oye sí, eso es verdad y me recuerda… ¿Qué pasó entre ustedes? Sé que no he estado tan al pendiente pero es que he tenido tanto trabajo y en verdad me es muy dificil… pero ahora estoy aquí — respondió antes de recibir los reclamos de su amiga


—     No me cambies el tema — interrumpió Andy lo que sería un buen discurso — Primero platicame cómo es eso de que terminaste con Cristian y después hablamos de mí. Anda, que no quiero ninguna evasiva


—      Bien — suspiró, bebió un poco de vino antes de comenzar a explicarle lo ocurrido — Como no he tenido mucho tiempo hice algo de espacio y fui a apoyarlo en su último juego


—      ¡Sorprendente! Eso de que no te gusta el quidditch debió ser un gran logró pero si supe que llegaron a la final. Dime por favor que me conseguiste un par de entradas... — pero se calló al ver el gesto de Mariana — ¿Por qué no continuas?


—       Todo iba bien, hasta que una tipa resbalosa se besó con él. Se lo estaba comiendo, Andy.


—      Supongo que la apartó… ¿No? — Mariana guardó silencio ante su comentario — ¡¿No?!


—     No quise hacer un escándalo, pensaba irme y dejarlo pero la prensa ya estaba enfrente nuestro. Realmente pensé que podíamos superarlo pero… de nuevo lo hizo


—     ¡Vaya idiota! ¿Dos veces en un rato? — ella solo asintió


—     Discutimos después, me echa en cara las reuniones que hay en el departamento y con todos esos magos extranjeros.


—      No sé que decirte, enserio lo siento. Sé que va a sonar estúpido pero ¿Cómo estás?


—     Bien, creo que ya estabamos mal desde hace mucho tiempo y no lo quisimos aceptar. Creo que fue lo mejor


—     Creeme que no pensé que fuera demasiado idiota para dejarte ir


—     Pues ya pasó, ahora cuentáme tú. ¿Qué hay entre Alexander y tú? — ahora fue el turno de Andy de dar un largo suspiro antes de responder


—     No se si hemos terminado. Fuimos a Hogwarts a dar unas conferencias de Defensa


—     Eso si escuché


—     Ahí todo empeoró, ya que insinua que disfruto cada encuentro que tengo con Connor. No tiene idea de lo que viví y…


—     ¿Pasó algo en esa casa qué deba saber? — preguntó con demasiada seriedad en su voz


—     No Mariana, no pasó nada. Deberían dejar de insistir en la misma pregunta — respondió ligeramente irritada — Vi los deseos de Connor de…— suspiró — si no hubiera sido por Alexander, quizás si hubiera pasado algo del que lamentarme, es solo que… no es algo que me gusta contar y mucho menos recordar


—      Puedo comprender que fue traumatizante lo que viviste, pero ¿por qué no hablas con él? No tienes porque cargar todo tu sola, es más ¿Por qué no hablaste conmigo? Pude ayudarte un poco en todo esto

Ya no pudo responder porque justo por las escalaras iba bajando sus amigas, Kissy acompañada de Keisi. No sabía cómo es que habían dado con ella, y más aún qué era lo que planeaban al estar ahí. Quizás nada bueno se podía esperar de ello.


—     ¿Qué hacen aquí? — preguntó sorprendida al verlas

 

—     Te vimos entrar hace rato — respondió Kissy con una sonrisa malévola — Venimos a llevarte a otro lugar, esto es… deprimente

 

—     Mariana escogió el sitio…

 

—     Lo que tú necesitas es divertirte — la castaña volteó a ver a su amiga pidiendo algo de apoyo a lo que ella solo asintió levemente con una sonrisa casi imperceptible, después de todo ese también era su plan. Irse a divertir

 

—      ¿Qué planeas?


—     Llevarte a otro sitio con más ambiente — respondió con simpleza

 

—     Pero…

 

—     Sin peros, es noche de chicas

Kissy no aceptó ningún tipo de replica por parte de nadie, aunque de cierta manera Keisi se sentía emocionada de ir a un club muggle después de tanto tiempo de estár en la oficina con miles de reportes que acomodar. Sin objección alguna, las cuatro salieron de aquel bar hacía la noche de diversión que las aguardaba.

[***]

Las practicas en la Academía habían sido demasado duras, en especial porque tanto Alexander como Andy se empeñaban en exigir lo máximo a los nuevos. Realmente cuando ambos les pedían resistencia física era porque estaban hablando enserio, y cada novato se esforzaba, ya que se rumoraba que quizás en la próxima misión que hubiera los llevarían para que comenzaran a practicar en el campo.

Por eso, cada que tenían tiempo libre lo aprovechaban,  además de que necesitaban un poco de aire; la convivencia entre los novatos era bastante buena y aquel viernes, tenían las intenciones de salir a divertirse un rato después de la academia.


—     ¿Vienen a tomar unas cervezas ? — preguntó Logan a las chicas saliendo de la sala de prácticas

 

—     ¡Si! ¿Se apuntan? — Secundo Ben, otro novato que de inmediato comenzó a llevarse bien con ellos


—     Claro — Lauren aceptó con gusto la invitación


—     Creo que igual, yo también voy — dijo Anne, debía admitir que nunca había salido tanto como ahora, pero era agradable salir con sus compañeros


—     ¿Qué me dices tú, Violetta?


—     Sin duda no me perdería nada de eso — respondió observando a lo lejos a Alexander


—     No pensaras…


—     ¿Por qué no?

La pelinegra se separó de sus amigos para ir a donde se encontraba su instructor que se había entretenido con algunos pergaminos de la clase. Caminó con un andar sensual que a pesar de haber tenido una práctica de hechizos, todavía mantenía un toque bastante femenino.


—      Hola Alexander


—     Señorita Parker — regresó el saludo de una forma educada y sin mirarla


—     Iremos a un bar varios de nosotros ¿Vienes? — tuteo sin importarle que estuvieran todavía en la sala de prácticas del ministerio de magia y que de alguna manera, estaban siendo observados, muy al pendiente


—     Se lo agradezco, pero…


—      Solo un par de cervezas como compañeros de trabajo, nada más — dijo con una sonrisa inocente

Los demás la observaban atentamente sorprendidos por el atrevimiento de invitarlo y cuando pensaban que su instructor se negaría, quedaron anodadados cuando regresó Violetta  con una enorme sonrísa triunfal en su rostro.


—      ¿Y bien? ¿Lo invitaste? — preguntó Logan con asombro


—      ¿Qué te dijo? — fue la ocasión de Lauren de emocionarse


—      Nos ve allá


—      Pero todavía no sabemos a dónde iremos…


—      Yo sí — sin decir nada más la pelinegra salió de la sala de prácticas con su andar provocativo que no impidió que el resto de los chicos la vieran.

Aunque la idea de salir a tomar un par de cervezas había sido de Logan, Violetta fue la que encontró un buen lugar para divertirse. Cada uno saliendo de la academia, había optado por irse a su casa para cambiarse e ir más adecuado a la ocasión; casi de inmediato cuando llegaron al lugar, se podía respirar un buen ambiente. Buscaron un sitio en donde pudieran sentarse, casi ligeramente apartada de la pista dónde ya se encontraba gente bailando, mientras que Logan y Ben de inmediato desaparecieron para después regresar por las bebidas.

El bar era estruendoso pero no molestó, Alexander no sabía por qué había aceptado la invitación y no tenía la menor duda de cómo encontraría a los demás, aunque sabía que no sería complicado y en lo que seguía pensando que hacer,  fue a sentarse en la barra y mientras bebía una cerveza muggle esperando encontrarse a Violetta; no esperó demasiado, ya que la pelinegra iba hacía él con ese andar tan característico de ella.


—      ¿Qué haces aquí solito? — saludó con un beso en la mejilla


—      Yo… — no sabía por qué pero comenzaba a ponerse nervioso


—      ¿Quieres bailar? — preguntó coquetamente tomandole de la mano


—      No creo que sea conveniente, soy tu instructor


—      Lo eres, pero ahora mismo no estamos en el ministerio — respondió guiñandole un ojo, el chico dejó su cerveza de lado y se dejó guíar para ir con ella hacía la pista.

Kissy las llevó a un lugar bastante reconocido en todo Londres, no sabían cómo pero había conseguido entrar en un evento muggle, donde el club estaba al tope con tantos invitados disfrutando del ambiente. El lugar era increíble, contaba con cuatro bares, cinco salas y tres pistas de baile; varias mesas estaban dispersas por la planta baja, en ellas ya había varios muggles disfrutando de una cerveza refrescante u otros tragos. También había varias pantallas de plasma dispersas por el lugar que enseñaban videos de música y luces que ambientaban. La música estaba en un volumen considerablemente alto, cada pista había gente bailando y disfrutando de la noche.

—     Esto es… increíble — murmuró Keisi admirando todo a su alrededor. 

—     Lo es — corroboró Mariana con sorpresa. 

—     Muy bien, allí hay una mesa. Vamos, vamos — señaló Kissy para luego acercarse a la mesa que contaba con dos cómodos sillones y dos mesas. — Bien, creo que podríamos pedir unas cervezas como para empezar. Después unos tragos y vemos. 

—     ¿Ya estás pensando en emborracharte Weasley? — preguntó Andy

—     Puede ser, podríamos saber que tanto aguante tienes

—     Oh créeme que no lo quieres intentar

—     Eres una aburrida  — acusó la pelirroja para luego hacer el pedido a una camarera

—     Van a tomar alcohol muggle, y no es lo mismo que el mágico. Así que yo aconsejaría a que lo tomaran con calma

—       La noche recién empieza…

Como había propuesto Kissy, comenzaron con la cerveza, para Kesi era la primera vez que probaba dicha bebida, y aunque le supo amarga la disfrutó mientras que Mariana, solo le dio un par de sorbos, realmente no le gustaba. Habían comenzado a buscar chicos guapos entre los que se encontraban en la pista de baile, al final cómo lo habían dicho, era una noche de chicas. Después de un rato, pidieron otra ronda pero esta vez…

 

—     Te apuesto lo que quieras a que no aguantas tomar tequila. El que se emborrache primero, pierde — apostó la pelirroja a las demás, pero en especial con la castaña estirando su mano para cerrar el trato. 

—     ¿Solo tequila? — preguntó Mariana con una sonrisa de lado, hacía tiempo que había probado dicha bebida y le encantaba

—      A menos que quieras terminar vomitando por toda la mezcla de alcohol, sí, solo tequila. Aunque si quieres Whisky de fuego… — apuntó Andy

—     El Whisky me tienta más — estrecharon su mano — Brindo por eso. 

—     Ya tomas un trago y te hace mal — rio — pero de acuerdo. Brindo por eso — estiró su cerveza para chocarla con la de su amiga

—     ¡Fondo! — gritó Kissy  con una sonrisa. 

—       A la cuenta de tres —sonrió la castaña  — Uno, dos, tres… ¡ya! — Tanto Andy como Kissy comenzaron a tomar cerveza lo más rápido que podían en una "sana" competencia

—       ¡LISTO! — soltó la castaña alzando sus manos al cielo, segundos después terminó la pelirroja — ¡Te gané! Es mejor que no me subestimes Weasley

Después de un rato comenzaron a pedir más, rápidamente Kissy al ver que la camarera se acercaba le pidió un séptimo regimiento. La castaña la miró con las cejas alzadas, ella tenía conocimiento de las bebidas alcohólicas gracias a su padre, no estaba de más saber de todo eso.

 

—     ¡RONDA DE TEQUILA! — gritó Mariana después de un rato y con cierta cantidad de alcohol aunque no tanto como las demás 

—     Bien — comenzó Andy mirando a sus amigas que no sabían tomar tequila, ya sabía que Mariana no podría explicar cómo beberlo porque se reiría al momento — Lo que tienen que hacer es ponerse un poco de sal en la mano, la chupan, toman el tequila de un trago y de inmediato se comen el limón. ¿Entienden? Orden, sal, tequila y limón. 

—      Sí, sí Green ya entendieron. A la cuenta de tres, todas juntas — propuso la chica con una gran sonrisa — uno, dos, tres ¡va! 

De inmediato los tres lamieron la sal, tomaron el tequila y luego se pusieron el limón en la boca. Andy al contrario tomó el tequila y luego comió limón, sin sal. Para las chicas haber tomado el tequila fue como algo que le comenzara a quemar la garganta de inmediato, pero al comer el limón y tomar su jugo sentía como esa sensación de alivio.

El lugar daba vueltas, no más bien su cabeza daba vueltas. Al intentar dar unos pasos Keisi sentía como si el suelo estuviese moviéndose porque no podía mantener un buen equilibrio. ¡Estaba entonadísima! Habían pedido otra ronda de tequila y mientras todos lo esperaban solo se oían puras risas. Keisi y Kissy se encontraban tentadas, riendo de algo de lo que ni ellas mismas sabían. Mariana también reía, contagiada por la risa de las demás. Andy, en cambio, era la única casi sobria de las cuatro.

[***]

Al otro lado del club, Alex pesionaba el cuerpo de Violetta contra el suyo al compás de la música;  de alguna manera la pelinegra quería aprovechar esa oportunidad que se le estaba presentando. En el cuartel corría ciertos rumores de que Andy y él habían terminado su relación, por lo tanto tenía vía libre, porque ciertamente su instructor de la academia de aurores, le atraía y mucho, moría de ganas de probar sus labios, de probarlo en otras areas.

Andy miraba la escena con sorpresa y una mueca de asco, conocía bien esa cabellera pelinegra, esa misma que se estaba acerecando a su ¿Novio? Él la tomaba de la cintura, un poco timido, eran las intenciones de ella de querer hacerlo bailar mientras se reía e intentaba besarlo, era claro. Por un arranque y cansada de ver la situación, se acercó a ellos y colocó una mano en el hombro de la pelinegra.


—     ¿Disculpa? ¿Qué estás haciendo? — preguntó en tono amenazador y dolido


—     ¡Andy! ¿Qué haces aquí? — preguntó sorprendido y nervioso


—      Nunca me imaginé que fueras capaz de hacer esto, Alexander


—     Andy… — comenzó Violetta, de cierta manera su instructora irradiaba algo que le hacía estremecer


—     ¿Enserio Mason? ¿Y con una estudiante?


—     Déjame explicarte, nonosotros… yo… solo bailaba


—     No necesito explicaciones de nada, para ti yo era ¿Qué? ¿Una cualquiera? Alguien que disfrutaba de lo que me hacia Connor ¿No?


—     Andrea… hablemos de esto en otro lado, por favor — pidió el chico, el resto de los muggles eran ajenos a esa discusión


—     No… tienes razón. Esto se terminó definitivamente


—     Andy… por favor


—      Disfruta de la noche, espero que no hagas algo de lo que luego te puedas arrepentir — dio media vuelta para alejarse de ellos e ir en busca de sus amigas, quería irse pero no podía dejarlas solas y menos cuando habían bebido bastante; encontró a dos en la mesa bebiendo otra ronda de tequila y a Keisi bailando.


—      ¿Dónde estabas, Green? —Espetó Kissy con una sonrisa


—      ¿Por qué esa cara? — Preguntó Mariana, quién no estaba tan bebida como las demás


—      Me quiero ir


—      ¿Por? La estamos pasando bien


—      Alexander esta aquí


—      ¿Y? deberían aprovechar para reconciliarse — respondió la pelirroja con una sonrisa

Andy con un suspiro le giró la cabeza para que mirara en la dirección donde había visto a Alexander, pero fue ella quien se quedó boquiabierta viendo la escena. El chico le estaba metiendo mano debajo de la blusa de Violetta. Era suficiente, no pretendía derramar una lágrima por él pero estaba a punto de que su poca fortaleza que tenía se corrompiera por completo.


—      Me largo de aquí — tomó su abrigo y salió rumbo al baño para desaparecer. Mariana un poco más consciente comenzó a empujar a las dos chicas borrachas hacia la salida del club. Ese no era el final que esperaba para un viernes por la noche.

Casi todo el fin de semana, Andy había desaparecido del radar de todos, solo había optado por avisarle a sus padres que estaría fuera, pero por lo demás ni sus amigas sabían nada de ella. Incluso el propio Alexander quería explicarle y aclarar las cosas, pero no tuvo esa oportunidad. Tanto Kissy y Keisi habían amanecido con una monumental resaca y juraban que nunca volverían a tomar de esa manera, sin embargo, Mariana se encontraba preocupada por su amiga, sabía que no la estaba pasando nada bien y estaba convencida que su auto exhilio era porque estaba muy dolida por lo ocurrido.

No tuvo otra opción más que esperar hasta el lunes a que acudiera al ministerio a trabajar para poder hablar con ella y saber cómo se encontraba y cómo lo estaba tomando. Y así fue cuando llegó puntual a la oficina de aurores, tomó asiento en su escritorio ignorando por completo a sus compañeros.

 

—     ¿En dónde te metiste todo el fin de semana, Green? —Exclamó Kissy apenas la vio


—     Por ahí…


—     Por ahí… ¿dónde?


—     No fastidies, hoy no — sin duda sus amigas se habían preocupado por ella porque apenas tomó asiento en su silla cuando apareció Mariana


—     ¿Estas bien, Andy? ¿dónde estuviste?


—     Quería algo de tiempo a solas, es todo


—     Pudiste avisarnos


—     No tengo por qué, no realmente


—     Entonces no te costará decirnos en dónde estabas


—     Ya dije que por ahí


—     Por ahí… ¿dónde?


—     ¿Enserio? Conformate con esa respuesta y ya


—     Es que mirate, eres un desastre  — dijo Kissy observándola mejor


—     Lo sé — suspiró frustrada


—      No sé que te sorprende lo ocurrido, muchas veces te dije las cosas como son, Green


—      Debiste hablar con Alexander — intervino Mariana más paciente que la pelirroja


—      ¿Acaso están en modo "detector de sentimientos"?

—     No precisamente, pero eres muy obvia

—     Perdón por sentir — exclamó resentida

—     Deberías mandar a la mierda a las personas

—     ¡Uy! perdón por preocuparme por ustedes, te juro que ya no lo haré más, Weasley

—     Ese es tu problema, eres demasiado estúpida e inocente

—     Kissy… son de esas veces que quiero romperte la cara — refunfuño molesta a sabiendas que tenía razón

—      Creo que Kissy tiene razón — intervino Mariana calmando los ánimos — Andy, deja de darle tantas vueltas a las cosas, deberías decir lo que piensas, lo que sientes

—     No importa, lo hecho, hecho está.

 [***]

Por alguna extraña razón, el departamento de Cooperación magica internacional tenía demasiado trabajo, ni siquiera era que estuvieran organizando un evento de tal magnitud que tuvieran que  juntar a tantos magos y brujas extranjeros, pero aunque a veces sonara a burla, tenía algo de cierto: ellos solían limpiar el desastre que ocasionaba de pronto la seguridad mágica y más especificamente a los aurores.

Si bien, no podían detenerse a tener diplomacia en estos casos pero también era cierto que debían apegarse a un protocolo y no actuar y destruir todo lo que se les topara en camino. El asunto de Connor traía a ambos departamentos trabajando horas extras, ¿Y por qué el departamento de Cooperación también? Bueno, el jefe de Aurores no había dado por muerto a dicho criminal y estaban más que alerta, las investigaciones serguían en curso y por lo tanto habían surgido ciertos rumores de que posiblemente hubiera escapado y huido del país. No exisitía nada seguro pero debían considerar esa posibilidad.

Amaba su trabajo y agradecía mantener ocupada su mente en esos momentos pero a Mariana tampoco se le hacía para nada justo tener que hacerse cargo de un desastre que ni siquiera ella había ocasionado. Y no, ahora no tenían nada que ver los aurores; su reciente compañero, un chico novato que no tenía la menor idea de como clasificar y archivar cada informe que llegaba y por lo tanto, dado que Miranda Cavanaugh, la jefa del departamento le tenía confianza no podía negarse, en especial si quería seguir mejorando de puesto.

Suspiró, no veía para cuando terminar de ordenar cada informe; sentía que a cada minuto transcurrido su escritorio no dejaba de tener pergaminos. Se enfrascó en un expediente, que al parecer y por fortuna no tenían tantos informes cuando Miranda la mandó a llamar.

—     ¿Me llamaste? — entrando en su oficina

—    Si, pasa y toma asiento — Mariana tomó asiento enfrente de su escritorio, no se imaginaba de qué era lo que quería hablar con ella

—    Claro Miranda

—    Visitaré al ministro muggle de Bélgica y tú vendrás conmigo

—    ¿Puedo preguntar el motivo?

—    Necesito a alguien de confianza que me acompañe a esa reunión — Respondió mientras revisaba unos papeles que Brooks, su secretaría le acababa de pasar — No me agrada mucho dejar el departamento solo pero…

—    ¿Es algo importante?

—    El ministro Kingsley me pidió que fuera. Espero que no sea tener que limpiar otro supongo, desastre que ocasionan Potter y su grupo de "héroes" — mencionó con cierta irritabilidad más en la voz, aunque para Mariana le resultó divertido, en especial por Andy, que sabía que no le agradaba que pensaran así de los aurores

—    Supongo que debe ser importante para que Potter tenga que asistir

—    No lo sabremos hasta estar ahí. Las personas que asistiremos son exclusivamente las necesarias aunque está de más que te lo diga — explicó — solo irán los jefes de los departamentos involucrados pero tú vendrás porque tengo bastantes asuntos que atender y no puedo decirle al ministro que iría en su lugar, por lo tanto si la reunión se alargara… que Merlín mismo sabe que así será… me retiraré y tengo que confiar en que serás prudente, audaz y sabrás como controlar la situación tal como yo lo haría — dijo Miranda más exigiendo que explicando, cómo solía ser su costumbre

—    Y… ¿Cuándo es la reunión? — contestó Mariana tratando de sonar neutral aunque por supuesto que no sabía si agradecer o ceder ante un colapso nervioso

—    Mañana por la mañana

—    Bien — en ese momento la puerta de la oficina se abrió dando por terminada la conversación y claramente invitandi a la joven asistente a abandonar el lugar, quién después de decir un modesto "entiendo, con permiso" dio media vuelta para marcharse

—    Aprovecha esta oportunidad, Somender — dijo Miranda apartando por primera vez la mirada del escritorio haciendo que Mariana girara de nuevo.

Mariana regresó a su escritorio con cierto orgullo, haría su mejor esfuerzo, sin embargo se estaba preguntando qué era eso que tanto les preocupaba al ministro, porque estaba segura que así había sido. Ya no pensó demasiado, decidió terminar lo que estaba haciendo para después organizar lo que llevaría a la esa reunión, así tendría menos trabajo después.

A la mañana siguiente llegó demasiado temprano, imaginaba que usarían la red flú para ello, y no se equivocó cuando Miranda la estaba esperando en su oficina. Las llamas verdes cobraron vida en la chimenea, para desaparecer en ellas y segundos después salieron a una fina alfombra antigua mientras se sacudían las cenizas.

—    Primer Ministro — dijo Miranda avanzando hacia él con su mano extendida. — Miranda Cavanaugh, es un placer verlo. — El Primer Ministro no podía devolverle el cumplido honestamente, por lo general las apariciones de esas personas generalmente significaban que estaba a punto de oír noticias muy malas. — Permítame presentarle a mi asistente, la señorita Mariana Somender — la chica se sorprendió ligeramente al saber que era su asistente, aunque de igual forma extendió su mano al primer ministro

—    Un placer conocerlo, señor — agregó con una ligera sonrisa

—    ¿En qué puedo ayudarlas? - dijo, estrechando muy brevemente la mano de ambas y yendo hacia la más dura de las sillas delante del escritorio.

—    El ministro Shacklebolt se disculpa por no haber venido personalmente, tiene otros asuntos que atender

—    Espero que no haya tenido una terrible semana como la mía

—    No del todo…

—    Entonces es posible que me ayuden. Tengo entendido que saben mucho sobre conflictos

—    Por supuesto, pero sería muy importante que nos explicara cuál es el problema por el cuál solicito nuestra ayuda

—    Estamos en guerra, señorita Cavanaugh.

—    ¿En guerra? - repitió extrañada — Seguramente eso es un poco exagerado.

—     No lo entiende… Desde que tomé el cargo juré que erradicaría el narcotráfico, pero fue al contrario, la violencia ha aumentado, las victimas que mueren por el consumo de drogas o por el fuego cruzado. He estado lidiando con el ajuste de cuentas… no hemos podido atrapar al líder del cártel. La ciudadanía está cansada y temerosa

—    ¿Sugiere que nosotros intervengamos? — preguntó en esta ocasión Mariana

—    Si… bueno, si su gente… puede hacerlo

—    Podríamos hablarlo con nuestro jefe de aurores  — respondió Miranda observándolo atentamente

—    ¿Aurores?

—    Miembros de la seguridad mágica

—    Entonces… ¿Podrían ayudarme?

—    Es posible. Tendría que ponerme en contacto con el Ministro belga para ver cómo podemos proceder

—    Dudo que se oponga…

—    Me pondré en contacto con él lo más pronto posible. — respondió Miranda mientras se levantaba de su asiento — Hablaré también con el ministro Kingsley para ver la mejor forma de proceder y brindarles el apoyo requerido

—    Se los agradecería mucho

—    Bueno primer ministros… no le quitamos más tiempo. Fue un gusto conocerlo — estrechó su mano, lo mismo hizo Mariana y ambas se metieron en las llamas verdes de la chimenea.

Apenas llegaron al ministerio, Miranda no tardó en comunicarle lo ocurrido a Kingsley, que de la misma forma pidió que el jefe de Aurores, Harry Potter estuviera presente para saber si podían ayudar y saber el motuivo por el cual el ministro mágico belga no había intervenido ya. Tanto Miranda como Mariana estuvieron reuniéndose con los ministros de las ciudades cercanas a Bélgica, quienes también solicitaban su ayuda en esos momentos tan difíciles. Creían que la mejor forma para fortalecer los lazos de unión sería cooperar, así que Kingsley autorizo la ayuda para el primer ministro belga.

Aunque Harry podía hacerse cargo de la situación, él también tenía demasiado trabajo y no le agradaba la idea de dejar desprotegido el país, por mucho que su amigo Ronald se hiciera cargo del departamento. Tenía bastantes muy buenos aurores y sabía que había tomado una buena elección en quienes formaran a los nuevos, pero por experiencia propia sabía lo que causaban las misiones, todas esas batallas dejaban marcas de por vida. No quería pensarlo tanto, así que había tomado la decisión de planear y comenzar la misión el mismo para después dejar a cargo de ella a Andy, en especial, por sus conocimientos sobre el mundo muggle, algo que la mayoría no tenía y que consideraban aburrido de estudiar.

Cuando el jefe del departamento de aurores le notificó a Andy que sería parte importante de una misión, y en cierto momento estaría por completo a cargo de ella, no lo podía creer, le había tomado por sorpresa la situación aunque también se preguntaba qué pasaría con sus alumnos, porque por alguna razón le habían encomendado también esa responsabilidad, sin embargo, todo dependía de lo que ella decidiera. La misión implicaba irse un tiempo a Bélgica, lo necesario hasta que lograran cerrar el caso.

Sería la primera misión en donde los magos ayudaban directamente a los muggles. Jamás se había hecho tal cosa, pero tanto el ministro de Bélgica, Alemania y Francia pidieron ayuda al ministerio mágico, en especial al Británico al no poder más con la situación de contrabando de drogas entre sus países. Todo ya se encontraba fuera de control, el tráfico de drogas, de armas, perdida de orden, secuestros, realmente la situación estaba grave.

Andy apenas había salido de la oficina de su jefe cuando en su cabeza pasaba los posibles miembros que los acompañarían a Potter y ella, realmente esperaba llevarse a los de confianza pero tampoco quería que pensaran que no era objetiva y que nada más pensaba en sus amigos. Por su mente pasó la genial idea de tener a Vladimir en su equipo hasta que recordó que él estaba en otra misión y que por ende no estaba disponible. Kissy la mataría si no la llevaba, de igual manera pensaba en Keisi pero pensó que ella sería más prudente que se encargara en su ausencia de la academia junto con Alexander… y él, no creía que fuera conveniente estar demasiado tiempo juntos, bastaban con las horas que compartían ya. Aun así seguía faltándole personal, pensó en repasar sus expedientes y tomar la mejor decisión.

El primer pasó por el momento era que tenían que entrenarse como policías muggles y utilizar la magia cuando fue realmente necesario, debían de ser discretos y saber cómo luchar a la manera no mágica. Era por eso que iniciaban un entrenamiento  con armas de fuego, defensa y más acondicionamiento físico.

Bélgica también quería participar, así que habían acordado que dos de sus aurores iban a unirse al equipo de Andy una vez concluido el entrenamiento muggle. A Harry le había provisto de una oficina para que pudiera llevar a cabo con mayor facilidad la investigación sin que nadie más interfiriera, o molestara. Aquel día, Andy llegó a la oficina que tenían asignada para la misión, era la primera vez, después de varios días que iba al cuartel, casi la mayor parte de tiempo estaba en el entrenamiento. Por el momento, la academia seguía en manos de Alexander, aunque debes en cuando se presentaba para ver el progreso de los novatos, ciertamente prefería mantenerse alejada. Había ido por unos expedientes, dado que todavía no elegía quien más sería parte de su equipo, Harry y ella habían  pensado en incluir a los estudiantes ya que les serviría de experiencia. Se quedó absorta en los pergaminos dejando la puerta abierta cuando alguien carraspeo que hizo que levantara su vista.

—    Perdón, mi nombre es Vince Wells vengo de Bélgica y… — de pronto se presentó un chico alto y desgarbado. Su cabello era negro azabache y sus ojos cafés.

—    Ah sí, pase — respondió Andy — ¿Y su compañero?

—    Se quedó en la oficina del señor Potter, me pidió que me adelantara

—    Tome asiento, señor Wells —dijo la castaña todavía revisando sus pergaminos — Mi nombre es Andrea Green

—    Mucho gusto. Debo decir que para mí es todo un placer poder trabajar con ustedes — pero ya no pudo seguir diciendo nada más porque alguien llamó su atención.

—    Lamento interrumpir — Mariana estaba parada en la puerta — pero necesito hablar contigo

—    Claro pero… ¿Podría ser después? Tengo que revisar algunos datos con el señor Wells sobre la misión

—    De eso quiero hablarte, de tu misión

—    Bien…

—    Perdón por la tardanza — interrumpió alguien más en su oficina. Andy se enderezó en su asiento, ambas chicas intercambiaron una mirada de asombro, no creían lo que estaba pasando

—    ¿Charlie? — se levantó para abrazarlo sin seguir creyendo lo ocurrido. El joven al verla, su sonrisa y ojos brillaron besándola en la mejilla.

—    ¿Qué haces aquí? — preguntó Mariana cruzando los brazos por haber sido ignorada por su amigo

—    ¡Mariana! — al notar que estaba ahí la abrazó con tanta efusividad que incluso la alzó del suelo — ¿Cómo estás? ¿Por qué dejaste de responder mis cartas, eh? — ella rodó los ojos divertida

—    Tengo trabajo, por eso estoy algo ocupada

—    ¿Qué haces aquí, Charlie? — no podía dejar de mirarlo. Estaba igual a como lo recordaba, con su cabello rubio castaño, y ahora con una barba bien recortada y sus ojos, grises lluvia

—    Me enviaron a la misión del narcotráfico muggle

—    No puedo creerlo — mencionó Andy todavía sorprendida

—    Lamento llegar tarde, creo que ya comenzaron…

—    Solo estaba conociendo a tu compañero. Realizaré una reunión con el equipo

—    Me parece bien — comentó Vince

—    Considero que lo mejor es que se vayan a descansar. Supongo que tuvieron un largo viaje

—    Si, así es

—    Nos organizaremos para partir de inmediato. Eso sería todo por hoy

—    Gracias — agradeció el auror belga, cruzó una mirada con su compañero y luego salió dejando solo a Charlie con las chicas

—    ¿Te ofrezco algo?

—    No, estoy bien. Gracias

—    Y a todo esto… ¿De qué quieres hablar, Somender?

—    Quiero estar en la misión — dijo sin preámbulos y tomando asiento

—    ¿Disculpa? — preguntó sorprendida e incrédula

—    Me oíste

—    Yo no tengo autoridad…

—    ¡Oh claro que la tienes! falta personal y puedo demostrarte si es necesario que soy capaz

—    Créeme que sé que eres capaz, conozco muy bien tus habilidades — respondió haciendo un gesto tranquilizador — pero… ¿Por qué? Y ¿tu trabajo?

—    En esta vida, la diplomacia tiene varias facetas que deberías conocer — dijo enarcando una ceja

—    Jamás pensé escuchar eso y menos de ti — sonrió burlonamente

—    ¿Entonces?

—    Estás dentro si… — levantó el índice — vences a todos mis novatos. Han mejorado bastante…

—    Bien, dalo por hecho — dicho eso salió de la oficina convencida

—    Sabes que lo lograra, ¿cierto? — preguntó Charlie con una sonrisa

—    Lo sé, pero realmente quiero que les dé una paliza a los novatos.

[***]

A Andy todavía le faltaba un miembro más para su equipo, ya había tomado la decisión de incluir a Mariana, aunque, una parte de ella, la no profesional y el ego herido le pedía a gritos que dejara que les diera una "clase" a sus estudiantes. Quería desahogar esa frustración y decepción que sentía por la ruptura con Alexander.  La idea que le había surgido en mente era realizar un pequeño torneo de duelos, después de todo, tenía cierta experiencia con su amigo Gustav y podía medir mucho mejor las habilidades de cada uno, y cuando lo sugirió,  todos estuvieron de acuerdo en ello, aunque claro que no sabían a ciencia cierta el propósito de dicho torneo, solo que lo verían con la posibilidad de mejorar y llegar a ser buenos aurores en un futuro.

Todos estaban en la sala de entrenamientos, practicando hechizos defensivos y cómo desviarlos, la castaña los observaba atentamente; por supuesto que no querían perderse la oportunidad de ver los duelos así que se encontraban Kissy y Keisi, y Alexander que había visto con buenos ojos la idea y trataba de aconsejarlos; a Charlie también le había llamado la atención y por lo tanto se encontraba ahí, porque estaría loco si se perdía la oportunidad de ver ganar a su amiga. La castaña había mencionado que los tres últimos vencedores se enfrentarían a Mariana y que tendrían la oportunidad de irse a una real misión, por lo que todos estaban preocupados y a la vez entusiasmados.

Cada uno hacía lo propio, lanzando hechizos o desarmando a sus oponentes. Los tres finalistas lograron ser Logan, Lauren y Anne, cada uno comenzaba a ponerse nervioso ante la idea de enfrentarse a una bruja del ministerio con conocimientos que superaban los suyos. Y como era de esperarse, sin dificultad Mariana venció a cada uno, aunque Logan si le dio batalla.

Andy miró su reloj, tenía que admitir que su amiga era bastante buena y sería de gran ayuda en la misión, aunque eso no era lo que le hacía tener una enorme sonrisa en su rostro, si no el hecho de que sin duda, indirectamente había humillado a Violetta y demostraba que se necesitaba mucho más que solo ser una "cara bonita y cuerpo perfecto" para ser un auror.  Se hizo tarde por lo que hizo aparecer chispas rojas de su varita y permitió dejar salir a todos a tomar un descanso;  tanto Andy, como Charlie y Mariana, esta última con una sonrisa triunfal en su rostro, iban hacía la oficina de la auror, había decidido que incluiría a dos novatos a pesar de que hubieran perdido en el torneo.

—    ¡Cristián! — se detuvo de pronto al percatarse que alguien estaba esperándola afuera de su oficina

—    Yo… ¿Puedo hablar contigo?

—    Disculpa, te veo más tarde — dijo de pronto Mariana sin siquiera mirarlo, Charlie no tenía idea de lo ocurrido, intercambió una mirada con la castaña, que asintió y luego solo siguió a su amiga.

—    ¿Qué hace él aquí? — preguntó de pronto irritado

—    Charlie está aquí porque fue asignado a una misión

—    ¿Pero qué hace cerca de Mariana?

—    Son compañeros y amigos — respondió entrando a su oficina

—    ¿Compañeros? Ella no es auror, ella no puede…

—    Puede y lo hará. — interrumpió con cierto tono autoritario — Ahora dime, ¿en qué puedo ayudarte? — dijo invitándolo a tomar asiento mientras ella lo hacía tras su escritorio 

—    No sé si te contó pero terminé con ella

—    Oh sí, supe de ello

—    Ayúdame

—    ¿A qué?

—    A recuperarla. La extraño y sé que la cagué pero la quiero

—    Cris… no creo que yo pueda ayudarte

—    Son amigas, igual puedes hablar con ella

—    ¿Y qué quieres qué le diga? — preguntó enarcando la ceja — Así no funcionan las cosas. Si quieres recuperarla tienes que dejar de actuar con un idiota y hacer las cosas bien, como se deben

—    Lo sé — respondió dando un suspiro

—    Entonces ya sabes lo que tienes que hacer

—    ¿Crees que me perdone?

—    Perdonarte si, pero que regrese contigo… tendrás que esforzarte si quieres eso

—    Lo haré

—    Me parece bien, ahora si me disculpas. Tengo que ir a una reunión

—    Gracias, Andy.

[***]

El equipo de aurores que iría de misión estaba completo, Kissy Weasley, Mariana Somender, Logan Stevens, Lauren Sullivan, Charlie Blackwood, Vince Wells y todos ellos liderados por Andy, Harry Potter solo había podido supervisar el plan que ejecutaría en la misión y no los acompañaría como el mismo había predicho; cada uno con ciertas habilidades que sin duda les ayudaría a resolver el caso. La misión se llevaría a cabo en Brujas, una ciudad medieval y atracción turística y como no deseaban llamar la atención de nadie, en especial porque iban de incógnito decidieron usar un traslador hasta Bélgica y luego de ese punto llegar en tren.

La estación de Brugge no estaba abarrotada como solía estarlo en Londres, por lo que anduvieron caminando con tranquilidad. El gobierno belga les puso a su disposición una casa por el río Zwyn que usarían como un cuartel general, y donde vivirían por quizás algunos cuantos meses.

—    Esto es hermoso — Andy estaba maravillada por el lugar

—    Brujas esta comunicada por canales al río Zwyn y por esto lo conocen como la Venecia del Norte — respondió Charlie con una sonrisa

—    Sin duda es muy bello

—    Quizás podríamos ir a dar una vuelta. La vista realmente es maravillosa

—    ¡Sí! Sería genial — exclamó en esta ocasión Kissy

—    Bien, instalémonos primero y después salgamos

Todos estaban entusiasmados con la idea de salir y conocer el lugar, de alguna manera para todos era la primera vez que visitaban Brujas, y por ende ansiaban tener esa oportunidad de no solo estar ahí para trabajar.

—    ¿Qué me dicen? — Preguntó Charlie cuando todos estuvieron listos para salir — ¿A dónde vamos?

—    Podemos ir a un bar — sugirió Logan, poco a poco empezaba a adaptarse a los demás

—    Sí, es buena idea.— Secundó Mariana entusiasmada  — Vayamos a beber

—    Conozco de un sitio donde tienen todo tipo de cerveza

—    ¡Uy! ahí si habrá un problema — respondió Andy mirando burlonamente a su amiga

—    ¿Por qué?

—    Porque a Mariana no les gusta la cerveza, prefiere otras cosas

—    ¿Cómo cuáles? — Charlie seguía sin entender

—    Tequila, wiskey, ron, vino…

—    En especial después de lo último que pasó — instintivamente, su mirada se posó en Logan y Lauren, estaba casi segura que ellos sabían de lo ocurrido esa noche en el club  

—    ¡Es cierto! Deberíamos de repetir

—    Venimos a trabajar, Weasley

—    ¡Hey! tranquilas chicas, una noche de diversión no vendría mal — intervino Charlie con voz calmada — además te prometo mi estimada Mary — dijo pasando un brazo por su hombro, sabía que odiaba que le dijeran así y que por ende se enojara. Ella le miró con esa característica mirada de basilisco — te encantara esta cerveza. Es lo mejor que te puedes encontrar aquí

—    Bien, vayamos aunque espero mucho

Caminaron por la ciudad, como les había mencionado Charlie, podían guiarse mediante los canales, y en verdad que era un hermoso lugar y cada uno disfrutaba, y no podían entender cómo es que en ese sitio pudieran tener problemas de narcotráfico. El chico los llevó a un bar llamado Le trappiste, donde era una sala cripta subterránea y extremadamente antigua que estaba iluminado con velas y que te hace sentir como en un recuerdo medieval.

El lugar era reconocido por tener diferentes tipos de cerveza y siendo honestos, eso fue lo que les encantó a los chicos, incluso a Mariana le encantó. El ambiente era tranquilo y brindaban para que la misión fuera un éxito y pudieran culminar pronto.

—    Y platícame ¿Qué ha sido de ti? — Preguntó Charlie a Andy después de un rato  

—    No gran cosa, solo trabajo

—    Por lo que supe anduviste muy ocupada ¿Metiéndote en problemas, Green?

—    Yo no busco los problemas…

—    Ellos te encuentran a ti… lo sé — interrumpió con un suspiro — ¿Alguien especial en tu vida?

—    ¿Por qué tenemos que hablar de eso?

—     Porque casi no sé mucho de ti desde que me informaste que te ibas a Francia a estudiar — lo vio directo a los ojos. Esos ojos que la cautivaban

—    Si, hubo alguien — respondió con un suspiro

—    Hablas en pasado

—    Ya no hay vuelta atrás. Se terminó — respondió mientras observaba a sus compañeros Vince y Logan hacían una competencia de quien bebía más —¿Y tú? ¿Alguien en tu vida?

—    Nadie… Bueno sí — se sonrojó — pero quizás nunca me haga caso, aunque lo niegue está enamorada de alguien más

—     Tipico, te roban  el corazón y luego te lo rompen  en mil pedazos ¿Trágico, no crees? — sonrió nostálgica

—    Un poco

—    No es gran cosa, todos sobrevivimos a los corazones rotos aunque creamos que no — solo sonrio y alzó su copa y le dio un sorbo a su cerveza.

Por fortuna ninguno bebió demasiado esa noche, sin embargo, Andy tenía que comenzar a asignar responsabilidades, no querían que nadie sospechara ni mucho menos que se les fuera el tiempo, desperdiciandolo en tonterías.

—    Según tu expediente, eres muy bueno en legeremancia — Vince asintió — tenemos información de que hay infiltrados en la policía muggle, gente del crimen organizado esta dentro de la ley. Ese es trabajo para ti, es indispensable que detecten a esos traidores, así ustedes podrán trabajar con más libertad.

—    Por supuesto  

—    Mañana mismo empezamos cada quien con sus responsabilidades ¿alguna pregunta?

—    ¿Nos vamos a presentar todos al mismo tiempo en la policía o por separado? — preguntó Lauren  

—    Weasley y Blackwood —dijo inmediatamente Andy — Wells entra tú solo, Somender,  Stevens y Sullivan lo harán pasado mañana. No quiero que sospechen que desde antes son un equipo, quiero que el personal de ahí mismo los reúna y les ponga esa misión.

—    De acuerdo.

—    Vayan a descansar

[***]

Con el paso de los días cada uno hacía lo propio, haciendo sus investigaciones y tratando de infiltrarse y mezclarse con los muggles para poder averiguar más acerca del líder de la banda que estaba causando tanto daño. Kissy revisaba con unas fotografías y unos expedientes de los narcotraficantes más buscados, pero por más que le daban vuelta no podían encontrar al que suponía era el líder del tráfico de armas y drogas que tanto estaba afectando a Bélgica, aunque ya habían podido capturar a muchos, pero sabía que la cabeza principal todavía no tenían rastro de él.

Comenzaba a frustrarse cuando entraron Charlie y Vince apresurados; tenían que interrogar a unos tipos que habían sido detenidos por vender drogas en una escuela, era posiblemente la mejor pista que tenían hasta el momento.

—    Hola Kissy — saludó Charlie

—    Hola chicos — Vince solo le hizo un gesto, lo cual la pelirroja volteo a ver a su compañero extrañada por su actitud, con el ceño fruncido

—    Discúlpalo, no está muy contento que digamos

—    Te espero en la sala de interrogatorios — mencionó Vince con voz gélida saliendo de la oficina en donde se encontraba Kissy

—    No entiendo… ¿Qué pasó?

—    Olvidó su varita — la pelirroja comenzó a reírse.

—    No puedo creerlo

—    Pues créelo porque pasó — respondió Charlie con una sonrisa — Debe estar distraído, ayer conoció a una muggle

—    Uy el amor… y dime ¿Tú no estás enamorado? — Preguntó con cierta picardía

—    Eh… — comenzó a poner rojo — mejor voy a la sala de interrogatorios

—    ¿Quieren ayuda para eso? — comenzó a reírse de nuevo

—    No, todo bien. Si no te llamaremos

Durante la semana, el trabajo se había intensificado para todos, tenían una pista clave para poder atrapar al líder del contrabando de drogas y armas. Vince por medio de la poción de la verdad que le dio a un sospecho en el interrogatorio descubrió que se llevaría a cabo una fiesta la importante en un castillo por la catedral. Al parecer se verían varias personas involucradas en el crimen organizado, era la oportunidad perfecta para obtener más información.

—    Usaremos poción multijugos, usaremos a los detenidos que estoy segura que nadie se ha dado cuenta de que los tenemos — mencionó Andy dándole instrucciones a su equipo — No tenemos invitación así que usaremos un confundus para poder entrar

—    ¿Quién irá? — Preguntó Mariana viendo las anotaciones

—    Todos ustedes

—    ¿Tomaremos la poción nosotras? — Fue el turno de Lauren preguntar

—    No, solo los chicos. A ustedes nadie las conoce

—    Muy bien

—    Charlie irá con Mariana, Vince con Kissy y finalmente Logan con Lauren. ¿Alguna pregunta?

—    No

—    Bien. Solo irán a sacar información, no quiero que detengan a nadie ni vayan hacer un escándalo — miró fijamente a cada uno

—    De acuerdo

El día de la fiesta, Andy reunió a su equipo en el cuartel provisional que habían instalado, ella les daba instrucciones precisas a su equipo, como lo mencionó antes, el propósito de todo solo era recaudar la mayor información posible. Al terminar la junta, indicó a todos de que estuvieran listos a las ocho de la noche para llevar a cabo la misión al pie de la letra.

—    Sean puntuales, por favor — concluyó la castaña mientras que todos asintieron — yo rondaré cerca por si las dudas — cada uno salió de la sala para alistarse pero Charlie se quedó un momento

—    Hay algo que me he estado preguntando

—    ¿Qué cosa?

—    ¿Por qué no entras con nosotros? Digo, no reniego de mi pareja, sabes que adoro a Mariana pero…

—    ¿Hay un pero, señor Blackwood? — Preguntó con humor

—    Me hubiera gustado que fueras mi acompañante a esa fiesta — soltó con algo de vergüenza —Toda la misión te has mantenido detrás del escritorio, tú no eres así

—    Será porque llevo el mando y si algo sale mal será mi responsabilidad…

—    ¿Hay algo que no me has contado?

—    ¿Por qué me preguntas eso?

—    Mariana me contó que has tenido unos meses complicados y… — suspiró mientras tomaba su mano entre las suyas — soy tu amigo y sé que hay algo que te está afectando

—    No es momento para hablar de mi vida personal, ¿sí? Mejor alístate para esta noche

—    Bien… jefa — sonrió levemente al decir eso

—    Charlie… — dijo la castaña antes de que saliera de la sala

—    ¿Sí?

—    Cuídate y mucha suerte — él solo asintió y luego salió dejando a la chica bastante pensativa

[***]

Llegó la hora de la fiesta, todos se trasladaron en auto al castillo donde sería el evento, Andy conducía mientras todos repasaban mentalmente el plan y las chicas se daban un retoque. El equipo pudo entrar a la fiesta sin ningún contratiempo, la pareja de Charlie y Marian habían sido los primeros en entrar, ya que la simpatía del chico le funcionó a la perfección, así que se encargó de confundir a los guardias y poder entrar sin ningún percance. Los siguientes fueron Kissy y Vince, este último siendo un hombre de negocios ilegales, prepotente y presumido mientras que la pelirroja solo sonreía de una manera sensual a quien se le acercaba a él. Por último llegaron Logan y Lauren, quienes intercambiaron conversación con personas provenientes de otros países.

Vince le hizo señas a Charlie para que salieran al jardín, al parecer el auror había encontrado algo importante, Kissy había optado por dar una vuelta para ver si podía descubrir algo por sus propios méritos mientras que Marina se quedó sola en la barra de bebidas. Ponía atención a las personas que estaban a su alrededor, estaba tan concentrada analizando a cada uno que no se percató que un hombre bien vestido de cabello negro y sonrisa perfecta se encontraba a un lado de ella ofreciéndole una bebida.

—    Me gustaría saber en qué estás pensando  — Aceptó la bebida simulando que daba un trago, quizás su padrino no era tan paranoico como su sobrino pero recordaba perfectamente su tan característica frase "Alerta permanente". Le interesaba ese hombre porque lo había estado observando desde mucho tiempo. Se veía relajado y conocía a la mayoría de las personas.

—    Solo estoy esperando a mi pareja — respondió naturalmente

—    ¿Cómo fue capaz de dejar a una mujer tan hermosa sola? — Preguntó con una sonrisa — yo jamás lo haría

—    Sabes lo que quieres — le correspondió la sonrisa

—    Siempre sé lo que quiero y lo obtengo

—    Eso te hace sumamente interesante

—    Lo soy — le mostró otra sonrisa pero en esta ocasión de arrogancia — ¿Te gusta la fiesta? La organizo y vienen personas de todo el mundo

—    ¿Así qué es tu fiesta en casa…? — Preguntó sorprendida

—    Bastian Shadow — ofreció su mano, ella le correspondió el saludo y vio por encima del hombro del tipo como Charlie fruncía el ceño preocupado — ¿Y tú eres…?

—    Ma…— reaccionó de inmediato — Kelly Wood — se maldijo internamente por haber pensado en ellos dos justo en ese momento

—    ¿Quieres salir a pasear por el jardín? — Propuso — supongo que tu pareja debe estar ocupado por ahí

—    Me encantaría — sonrió coquetamente — disculpa, primero debo ir al tocador

—    No necesitas ir, te ves realmente hermosa

—    Gracias pero insisto. Te alcanzo en la puerta

—    Estaré esperando ansiosamente — Mariana le sonrió y caminó directo al baño, Charlie disimuladamente la siguió, así que se desvió un poco para hablar con él

—    ¿Qué te dijo?

—    Es el dueño de la casa, es él que organizó la fiesta. Se llama Bastian Shadow

—    Sí, Vince se acaba de enterar, trató de hacerle legeramancia y no pudo

—    ¿Enserio? No decía en su expediente que era bueno

—    Lo es pero… — Charlie la vio directo a los ojos — Creemos que este tipo es mago

—    ¿Qué?

—    Lo que escuchaste. Vince anda investigando con otras personas, pero por lo que nos pudimos dar cuenta es que ese tipo, ese tal Bastian Shadow como por arte de magia hace excelentes negocios. Nada, absolutamente nada le sale mal y todos lo admiran

—    ¿Piensas que sea el líder?

—    Es probable, así que aléjate de él

—    ¿No hablas enserio, verdad?

—    Debo buscar una oportunidad para informarle como sea a Andy…

—    ¿No te dio un aparato muggle? ¿Un radio?

—    Sí, pero hay mucha interferencia y eso me hace pensar que este castillo está protegido mediante magia. Necesito un lugar a solas para poder al menos mandarle un patronus

—    Tengo que aprovechar que Shadow me invitó…

—    Ni lo pienses Mariana, espera a que Andy de la orden

—    No, voy a salir al jardín con él para ver que puedo averiguar

Mariana salió decidida hacia el jardín donde ya se encontraba Bastian esperándola, justo al inicio de las escaleras; él sonrió de lado llevándose una copa a la boca, le dio un pequeño sorbo a su bebida y con un movimiento de cabeza le indicó que bajaran las escaleras juntos. Le iba enseñando las diferentes esculturas que adornaban el lugar, contándole en donde había conseguido cada una de ellas, ella solo escuchaba y sonreía de una manera coqueta.

—    Tu casa es muy hermosa

—    Gracias, es mi favorita

—    ¿Tienes otra?

—    Sí, tengo varias más

—    Supongo que trabajas muy duro o ¿Recibiste algún tipo de herencia? — preguntó interesada

—    Puede que ambas

—    ¡vaya! Entonces debes ser un hombre con demasiada suerte

—    Nunca me he quejado, podré tener muchas cosas pero no te tengo a ti

—    Eso es imposible, estoy segura que alguien como tú debe tener muchas chicas hermosas

—    Pero ninguna como tú — comentó de una forma muy provocativa y un cierto brillo en sus ojos azules

—    ¿Qué tengo de diferente?

—    No lo sé… irradias cierta magia

—    ¿Magia? ¿Acaso crees en ella? — levantó la ceja, comenzaba a ponerse nerviosa de tener a ese hombre tan cerca en un jardín inmenso y solos

—    ¿Por qué no? — Mariana soltó una risita burlona — ¿Acaso no te gustaría tener todo lo que tu quisieras por arte de magia?

—    ¿Un conejo? Eso aparecen los magos. Utilizan una varita y dicen unas palabras algo como abracadabra — hizo énfasis en la última palabra recordando la explicación que una vez le había dado Andy sobre los supuestos magos en el mundo muggle — patas de cabra — continuo mientras lo observaba — y… aparece un conejo ¿No crees que eso es muy infantil?

Bastian sonrió de lado acercándose más a Mariana para besarla, pero ella se hizo a un lado y siguió caminando por el jardín. Eso hizo que él sonriera aún más; le encantaban las mujeres difíciles, le encantaban los retos. La chica escuchó un ruido cerca de un árbol, cuando se acercó a ver que era se sorprendió de inmediato

—    ¿Lechuzas?

—   

—    Son hermosas ¿Dónde las conseguiste?

—    En un lugar conocido como el Callejon Diagon — respondió despreocupado

Mariana se quedó paralizada, Charlie y Vince tenían razón. Bastian Shadow era un mago trabajando en el mundo muggle pero ¿Cómo es que el ministerio no había dicho nada acerca de este hombre que realizaba magia frente a los muggles? Algo no encajaba en todo esto

—    Un lugar de Norte América… seguro no lo conoces

—    No, jamás había escuchado de ese sitio

—    Lo supuse

—    Me siento algo mal, será mejor que regresemos

—    Te puedo llevar a una habitación para que puedas descansar

—    No… no creo que a mi pareja le agrade la idea — se acercó a él para susurrarle al oído — él es un hombre muy poderoso

—    Nadie es más poderoso que yo, todas estas personas que ves trabajan para mí

—    Aun así no quiero tener problemas

—    Tengo el presentimiento de que nos volveremos a ver

—    ¿Ah sí?

—    Si — respondió con arrogancia

Vince llegó de inmediato actuando con Kissy, secundados por Logan y Lauren, Charlie se mantenía un poco alejado, se había preocupado mucho buscándola por todo el jardín. No quería que su amiga estuviera sola sin ser vigilada.

— Señor Shadow — saludó Charlie disfrazado de un narcotraficante conocido por Bastian

— Hola ¿Disfrutando de la fiesta?

— Si, salimos estos caballeros y yo a fumar unos puros — respondió el chico señalando a Vince y Logan. Bastian asintió y enfocó su mirada en Kissy y Lauren

— Ustedes sí que saben escoger a sus acompañantes — Lauren sonrió tímidamente mientras que la pelirroja con un poco de arrogancia — tengo que regresar

—    Increíble fiesta, por cierto — dijo de pronto Vince mirándolo

—    Ya saben que a mí me gusta la diversión — Bastian sonrió y de nuevo regresó a la casa dejando a todo el equipo solo en el jardín. Kissy sacó su varita e hizo un hechizo para no ser vistos ni escuchados

—    Ya sé lo que me vas a decir — empezó Mariana a Charlie quien se veía muy serio — tenía que aprovechar la oportunidad. Bastian Shadow si es un mago, ahora tenemos que enfocarnos en eso…

—    Te arriesgaste demasiado

—    Si no hubiera salido al jardín con él, jamás hubiéramos corroborado esa información, valió la pena la arriesgada que me di. — Charlie se acercó a ella viéndola directamente a los ojos, ella sin inmutarse ante la mirada penetrante de su amigo permaneció con su mirada en alto. Una vez que estuvo a centímetros de ella, solo le dijo

—    Suerte con Andy — Mariana abrió la boca sorprendida… la conocía, conocía su carácter, conocía cada faceta suya y más cuando se trataba de su trabajo. En ello podía ser muy dura y ahora ella, bueno, era su jefa. Quizás sí tendría un problema.

[***]

—    ¿Cómo les fue? — preguntó al verlos — disculpen que no haya estado del todo al pendiente de ustedes y más cuando les dije que lo haría pero tuve que ir a revisar una pista — dijo como si nada mirándolos a todos — ¿y bien…?

—    Andy… — la interrumpió Mariana — ¿Podemos hablar?

—    Claro — respondió extrañada — ¿Qué pasa? — preguntó de inmediato al entrar en su oficina

—    Supongo que Charlie te va a dar toda la información acerca de lo que pasó hoy

—    Sí, ¿por qué me lo dices? ¿Pasó algo que deba saber antes?

—    El líder del narcotráfico muggle es un mago — dijo mirándola

—    ¿Enserio? ¿Están seguros? — Ella asintió —bueno, entonces hablaré con más calma con Charlie después. Tengo que ver cómo vamos a proceder con esto

—    Se llama Bastian Shadow — Andy abrió los ojos sorprendida — ¿lo conoces?

—    Algo así… — mencionó medio dudosa — Sé quiénes son los Shadow, hace mucho que no escuchaba el apellido pero es una familia un poco peligrosa, tenemos que trabajar con cuidado

—    Hay algo raro en esto

—    ¿Qué cosa?

—    El ministerio se supone que lleva un control de cuando un mago hace magia enfrente de un muggle

—    Sí, al final tú sabes más de eso que yo ¿a qué viene todo esto?

—    A nada en particular, es solo que me sorprende que no hayan hecho algo ya y tener que venir nosotros a resolver esto

—    Bueno, tendremos que andarnos con cuidado. No conozco a ciencia cierta el pasado de esa familia pero puede que estén manejando de cierta manera el ministerio

—    Es una posibilidad

—    ¿Algo más?

—    No, nada

—    Bien, entonces ve a descansar

La mañana siguiente no sabía que esperar, y así fue como llegó al cuartel, se suponía que debía ir directo a la policía muggle para revisar los expedientes de cada uno de los nuevos nombres que habían recolectado en la fiesta. Eran varios que no los conocían y tenían que revisar los antecedentes, pero estaba algo intranquila, sabía que Charlie estaba por preparar el reporte que le entregaría a Andy. Sin embargo, había llegado tarde, Logan se encontraba ahí revisando unas cosas cuando le informó que la estaban esperando dentro de la oficina. Se armó de valor y tocó la puerta, sinceramente no se arrepentía de nada.

—    Adelante — entró cuidadosamente, conocía a su amiga enojada

—    Mariana — sonrió Charlie — pasa

—    Hola

—    Qué bueno que viniste — la chica vio a su amigo con los ojos entrecerrados mientras que la castaña permanecía seria, leyendo el reporte

—    Pensé que te vería en la estación

—    No, me urgía entregar mi reporte a mi jefe

—    Empiecen a investigar sobre Bastian Shadow — dijo de pronto Andy

—    Lauren ya empezó y al parecer no hay mucho de información

—    Algo ha de haber — contesto molesta — y tú — apuntó a Mariana — te quiero lejos de ese tipo ¿entendiste?

—    Andy, supimos que él era el líder y que además es un mago…

—    Porque le gustaste — a este punto esta roja de coraje — ¿sabes lo peligroso que puede llegar a ser Bastian Shadow? ¿Cómo se te ocurrió irte sola con él? ese tipo es poderoso, puede buscarte

—    No creo que me encuentre

—    ¿Por qué?

—    Porque me presenté como Kelly Wood — por su rostro pasó una sonrisa casi imperceptible al escuchar eso — Fue lo primero que se me ocurrió — mencionó con cierto fastidio a sabiendas de que si no se burlaba de ella era porque estaba manteniendo su compostura de líder

—    Charlie, déjame a solas con ella por favor — el chico asintió y salió mientras Andy se quedó terminando de leer el reporte

—    Ahórrate el sermón que me vas a dar porque tienes que admitir que valió la pena la…

—    Tenías que esperar a Chalie ¡A tu equipo! — la regañó

—    No hubiéramos logrado nada. Pude saber que era mago porque me dijo que las lechuzas las había comprado en el callejón Diagon.

—    Vince ya lo había sospechado.

—    Pero yo lo confirme.

—    No puedes arriesgarte de esa manera. Pensé que lo sabias

—    ¿Qué insinúas?

—    No insinúo nada, es solo que pensé que sabía cómo se lleva a cabo estas cosas  — rodó los ojos

—    Sé cómo son las cosas, muchas gracias Green  

—    No se te olvide a quién te estas dirigiendo, Somender. Con un auror a cargo de la misión — respondió con tono autoritario — Debes entender que aunque quisieras ser diplomático no dudarían en ningún momento liquidarte

—    Yo siempre hago lo necesario — respondió más calmada

—    No lo hagas, Mariana — dijo observándola atentamente

—    ¿Hacer qué? — preguntó confundida

—    Lo mismo que Alexander — comentó con cierta tristeza en la voz — restregarme la placa. Recuerda que yo también tengo una — dijo mientras se quitaba la suya del cinto de su pantalón y la dejaba encima de su escritorio — Sé que eres capaz de defenderte por ti misma, conozco tus habilidades. Recuerda que me me he enfrentado a ti pero no cometas los mismos errores que he cometido yo.

—    Estoy haciendo mi trabajo…

—    Entre tantos aspirantes te hubiera elegido a ti — respondió suspirando — Tienes conocimiento que ninguno de nosotros tiene, cuentas con una gran astucia como ningún otro Slytherin que yo haya visto y eso es decir mucho, es por eso que quiero que pienses de una manera fría y calculadora. No puedes ponerte en riesgo

—    Lo hice, vi esa oportunidad y la aproveché

—    Lo sé… pero recuerda que a veces por esas oportunidades sacrificas mucho  — respondió observándola — para eso está tu equipo, para respaldarte y cuidarte en caso de ser necesario, así que espero que esta situación no se vuelva a repetir

—    Entendido

—    Buen trabajo, después de todo

Andy no estaba muy tranquila con lo ocurrido, sentía que el nombre de ese mago lo había escuchado de alguna parte, pero no sabía en dónde y no estaba tan convencida de que hubieran estado del lado del Señor Tenebroso en sus momentos de gloria, sin embargo le preocupaba que en verdad tuvieran algo que ver con las artes oscuras; los únicos que podían ayudarla en esos momentos eran sus padres, así que decidió contactarlos al estilo muggle, mediante una computadora.

—    Hola hija

—    Hola mamá — saludó al ver a la señora Green por la cámra de su computadora portátil

—    ¿Cómo va todo por allá?

—    Bien ¿y papá?

—    En su estudio

—    ¿Podrías hablarle? necesito hablar con ambos

—    Claro — esperó unos minutos mientras observaba la sala de su casa, estaba repasando mentalmente lo que quería preguntarles cuando escuchó sus pisadas

—    Hola Andy — saludó su padre — ¿Todo bien? ¿qué tal van las cosas en Bélgica?

—    Hemos avanzado en la investigación, si tenemos suerte muy pronto estaremos de regreso

—    Qué bueno, tu hermana ha estado preguntando por ti

—    Imagino, pero por lo pronto no puedo responderle de esa manera

—    Ya le diremos que saludaste

—    ¿De qué quieres hablarnos, hija? — preguntó el señor Green

—    ¿Qué me pueden decir sobre los Shadow? Sé que habré escuchado ese apellido

—    ¿Los Shadow? — se extrañó su papá — bueno, Ryan Shadow fue un compañero del colegio, tres cursos mayor que yo y cuando estaba en mi cuarto curso, quiso pretender a tu madre, era un tipo de lo más desagradable.

—    Fiel seguidor de la sangre limpia  — agregó Mary rodando los ojos por el comentario de su marido

—    Si, el tipo tenía aires de grandeza y de poder, nunca se pudo comprobar que fuera partidario  de Voldemort ¿Por qué me lo preguntas?

—    ¿Sabes si se casó? ¿Si tuvo hijos?

—    Creo que si se casó y tuvo dos hijos. Solo recuerdo el nombre del varón… Sebastián

—    Bastian

—    Sí, eso.

—    ¿No lo conoces?

—    No, estando en la orden supimos que varias familias para ocultarse se fueron del país. Se rumoraba que ellos eran uno de ellos. Por eso mismo creímos que era partidarios de Voldemort, sospechábamos que habían metido la pata y estaban huyendo

—    ¿Puedes ayudarme a saber algo de los Shadow?

—    ¿Qué pasa, Andy? — le preguntó  su madre

—    Mariana estaba en una misión y se encontró cara a cara con Bastian Shadow.

—    Dile que tenga cuidado.

—    Eso no es todo, el tipo se interesó en ella - ambos se vieron preocupados

—    Los Shadow son peligrosos.

Tanto Charlie como Vince junto con Lauren buscaban información acerca de Bastian Shadow pero no había nada, era como si no existiera en el mundo mágico. Los Green no tenían demasiada información al respecto así que esa ayuda que esperaba no llegó. Charlie veía el piso sentado frente al escritorio de Andy, se sentía frustrada al saber que es el culpable y no poderlo demostrar.

—    Logan lo ha estado vigilando pero no sale mucho, lo más seguro es que aparezca y desaparezca y no se den cuenta nadie — comentó el chico

—    Debe haber una manera de saber más — aventó su pluma en su escritorio. Tanto Charlie como ella se quedaron viéndose a los ojos, comunicándose de alguna forma. Ambos estaban pensando exactamente lo mismo, aunque no querían aceptarlo

—    Es arriesgado. Shadow es peligroso

—    Lo sé, pero Mariana no me ha dejado de insistir que es la única manera — se hizo de nuevo un silencio — debo tomar una decisión y si no lo hago pronto podremos dejar inconcluso el caso

—    Bueno, yo voy con ella. No la dejaré sola

—    Sabes que no querrá

—    ¿Y no eres tú, la jefa?

—    Pues sí, pero…

—    Pero nada, debes de hacer lo mejor para la misión sin poner en riesgo a nadie

—    Podemos hacerlo a lo muggle

—    ¿Qué quieres decir?

—    Existe tecnología que podemos usar. Micro cámaras y micrófonos que pueden ir escondidos entre la ropa sin ser vistos, podremos monitorear a la persona siempre. Sin problema

—    ¿Hablas enserio?

—    Muy enserio

—    Pero estarías arriesgándola…

—    Es Mariana, una gran bruja y si no fuera por sus conocimientos y su objetividad y frialdad, estaría pateando traseros con nosotros en lugar de ser diplomática en todos los sentidos.

—    No me convence la idea

—    Tenemos la ventaja de que ese tipo no sabe que ha sido descubierto y que Mariana también puede usar magia

—    ¿Y si no funciona?

—    Funcionará, yo también estaré presente

—    ¿No quieres mejor pensarlo con calma? — a ese punto Charlie estaba enojado consigo mismo por dejar que la situación se saliera de sus manos

—    No, es buena idea. Yo estaré con ella en todo momento…

—    No, iré yo. Tú… — suspiró rendido — solo dirige la misión

[***]

Tenían todo preparado para la misión, como habían previsto Mariana aceptó correr el riesgo, si algo la caracterizaba era que si hacia algo, lo haría bien. El plan era que regresaría al castillo con la excusa de que había dejado su bolso y encontrarse con Bastian Shadow. Logan la ayudaban a colocarse todo el equipo muugle puesto que el chico era de sangre mestiza y tenía conocimientos al respecto mientras que la castaña revisaba que las cámaras y micrófonos funcionaran a la perfección, tanto el que llevaba su amiga en su ropa como el que llevaría en su bolso. Lauren estaban en la camioneta que habían transformado en cabina, que a simple vista parecía normal pero por dentro era todo un cuarto de control donde estaban viendo los monitores y escuchando el audio.

—    ¿Están listos? — preguntó la chica observando a su equipo

—    Sí — respondió Logan poniéndose su saco de chofer

—    ¿Vince?

—    Ya se encuentra dentro del castillo, se está haciendo pasar por un jardinero — respondió Charlie

—    Bien, Kissy y yo estaremos por los alrededores por cualquier cosa y yo estaré siempre con ella

Cuando Mariana llegó al cuartel de control, parecía una mujer muy elegante y sensual. Andy le dio las últimas instrucciones y antes de salir le deseo suerte.

Charlie caminaba detrás de la chica, Vince le había hecho un hechizo para cambiarle su apariencia y así Bastian no sospechara absolutamente nada. Segura de sí misma y con la personalidad de un auror, llegó hasta la puerta del castillo, después de haber engañado a toda la seguridad. Al entrar, esperaron unos minutos antes de que Bastian Shadow hiciera presencia.

—    Te dije que te volvería a ver — sonrió con arrogancia tomando su mano y depositando un beso

—    Olvidé mi bolso — comentó con cierta inocencia

—    Suelo tener suerte con ese tipo de detalles.

—    ¿Podrías regresármelo?

—    ¿Tienes prisa?

—    No — sonrió Mariana

—    Ven, vamos a mi despacho… solos — dijo al ver que Charlie caminaba detrás de ella.

—    Espérame aquí — susurró sin voltear a verlo

—    No te preocupes, ella está conmigo — sonrió Bastian viendo lujuriosamente a Mariana

Andy que estaba escuchando todo por su auricular se tensó, pensaba movilizar a todos cuando escuchó un "no" tan despacio, como un susurro. Mariana les decía a todo el equipo que todo estaba bien, que nadie hiciera nada, sin embargo se las arregló para informarle a Charlie que los siguiera discretamente, mientras ella se movilizaba para apoyarla en caso de ser necesario. Estaba en alerta, si veía que ese tipo pretendía hacerle algún daño, sin pensarlo, entraría a salvarla.

Mariana en todo momento seguía con su papel, no dejaba de coquetearle a Bastian para que la mantuviera en esa casa y así obtener la mayor información posible.

—    Qué pinturas tan hermosas — comentó al entrar al despacho

—    Todas originales  — presumió con esa arrogancia que se estaba haciendo tan característica en él

—    ¿Dónde las conseguiste?

—    Regalos — sonrió de lado — aunque ellos no lo supieron — dijo por lo bajo

—    ¿Cómo?

—    Nada, olvídalo… ¿champagne? — Preguntó mientras servía un par de copas

—    Por favor.

—    Así que… ¿viniste por tu bolso? — Mariana sonrió y se sentó en un lujoso sillón cruzándose de piernas — ¿Dónde está el tipo que acompañabas aquella noche en la fiesta?

—    No lo sé, a veces salgo con él y a veces… no — levantó la ceja viendo directamente a Bastian y recibiendo la copa de champagne.

—    ¿Escapas de él?

—    Siempre tiene trabajo.

—    Idiotas — negó con la cabeza burlándose.

—    ¿Tú no trabajas tanto? — Cuestionó interesada — Tienes muchas cosas, supongo que así has de trabajar.

—    Obtengo lo que quiero cuando quiero — respondió alzando los hombros indiferente

—    ¿Todo?

—    Todo.

—    Y… ¿Tienes mi bolso? — preguntó Marian después de un largo tiempo escuchando sobre sus logros

—    ¿Ya quieres irte? ¿Tanto te aburrí?

—    Claro que no, de hecho, me encantaría volverte a ver… si quieres

—    Por supuesto.

—    Tu casa es maravillosa, me encantaría conocer tus otras casas.

—    Cuando quieras. Te podría llevar a conocer cualquier lugar, conocer el mundo

—    ¿Quién vive en ellas? — Preguntó ignorando su propuesta

—    Nadie, empleados. Muggles. — Al escuchar eso todo el equipo se puso alerta, Andy había logrado permanecer a fuera de la ventana del despacho, y los observaba mientras Charlie se encontraba fuera del mismo.

—    ¿Muggles? — preparó su varita discretamente

—    Sí, suelo llamarlos así - respondió Bastian sin darle demasiada importancia

—    ¿Por qué? ¿Qué significa?

—    Nada, solo son unos tontos. Hacen lo que les pido y me tratan como deben y como lo merezco

—    ¿Qué te hace especial? — Mantenía fuertemente apretada la varita por si tenía que sacarla

—    Todo.

—    ¿Tú manera de trabajar? He visto a muchos trabajar igual que tú.

—    No, preciosa. No conoces a nadie como yo. — en esos momentos su voz se había endurecido

—    Traficar armas… drogas… secuestros… nada nuevo — mencionó enumerando con los dedos

—    Mi forma de operar es diferente

—    Eso dicen todos.

—    ¡Yo no soy como los demás! — se exaltó Bastian, odiaba que lo compararan

—    Mariana, sal de ahí — decía Andy llevándose la mano hacía su cinturón, justo donde portaba un arma muggle, su pistola. Charlie había logrado abrir la puerta sin que nadie se diera cuenta mientras que Logan, Vince y Kissy comenzaron a acercarse a la casa de inmediato

—    He escuchado lo mismo varias veces aunque  recuerda que yo he salido con hombres muy poderosos, tal vez más que tú.

—    ¡Somender! ¡Sal de ahí! — volvió a gritar Andy, pero hacia caso omiso al audio que llevaba en su oído escondido.

—    Jamás — respondió acercándose a ella — óyelo bien, preciosa… jamás vas a encontrar a un hombre como yo. — Dijo tomando un mechón de cabello suyo — Todos esos estúpidos muggles… creen que pueden controlar al mundo con sus negocios — bufó — piensan que son listos sin imaginar que hay personas superiores a ellos.

—    ¿Superiores? ¿Personas que pueden hacer mejores negocios?

—    Personas con poderes.

—    Voy a entrar

—    ¡No! Espera Blackwood, no quiero precipitar las cosas

—    ¿Poderes? ¿Qué tipo de poderes? — continuaba Mariana mientras analizaba la situación, presentía que en cualquier momento se desataría una pelea

—    Poderes que jamás podrías imaginarte — Bastian se acercó a ella y la tomó por la cintura fuertemente — te puedo demostrar lo poderoso que soy — susurró juntando sus labios con los de ella — me gustas, me gustas mucho y no pienso dejarte ir. Te mostré todo lo que puedes tener con un simple sí.

—    ¿Y qué pasa si digo que no? Lo que me mostraste es exactamente lo que otros pueden ofrecerme.

—    ¡Jamás!, ¡yo soy único, soy el dueño de todo! Soy quien maneja todos los negocios, todos se rinden ante mí

—      ¿Será que te obedecen por que llevas una varita contigo? — Charlie había decidido interrumpir por lo que entró con varita en alto apuntándolo al corazón, Mariana se mantuvo sin embargo estaba preparada para actuar —  Eres un idiota… Bastian Shadow, tu arrogancia te arruinó

—    ¿Quién eres? — preguntó sorprendido caminando hacia atrás.

Ambos estaban atentos a que Bastian sacara su varita, la cual ya la había detectado sobre un estuche en el librero, pero jamás se imaginó lo que iba a ocurrir después. Andy al ver las intenciones del mago, sacó su arma y disparó desde afuera de la ventana y sin importarle los restos de vidrio entró justo cuando el hombre respondía a sus disparos. Mariana logró reaccionar y con su varita y sin mucho esfuerzo lo aturdió dejándolo inconsciente. La castaña había escuchado el disparo antes de que ella entrara, y su mente había quedado en blanco presa del pánico.

—    ¿Estás bien? — preguntó al ver a su amiga

—    Charlie… — susurró impresionada; el chico se encontraba tirado en el piso sangrando por montón. Tomó su cabeza, miró la herida en su estómago que no paraba de sangrar

—    Lo… siento — tosió, respiraba con dificultad

—    Calma… quédate conmigo — le temblaban las manos, apretó la herida mientras lágrimas corrían por su rostro.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



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