Historia al azar: Feliz Navidad Padres.
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The magic ride » Capítulo 22
The magic ride (R15)
Por andypotter92
Escrita el Domingo 19 de Abril de 2015, 22:34
Actualizada el Domingo 10 de Febrero de 2019, 23:50
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Capítulo 22

Por más que deseaba no pensar era inevitable, cada paso que daba Andy en los oscuros pasillos era como recibir un golpe tras otro en su corazón, era algo raro estando en un lugar que le producía felicidad y que se estaba mezclando con nostalgia. Cada aventura y cada broma vivida a lo largo de los años como estudiante y ahora, lo único que quedaba eran atisbos de resentimientos y venganzas.

Tantas culpas y tantos errores cometidos le pesaban en esos momentos, no era para nada fácil dar vuelta a la página, y menos cuando sabía de antemano que también le estaba afectando a los que más quería. Llegó hasta la habitación asignada por la profesora McGonagall, un sitio bastante acogedor como su antigua sala común, con algunos sillones enfrente de la chimenea que apenas tenía una leve llama y como en los viejos tiempos, un chico quizás esperándola. Alexander se encontraba durmiendo de una manera tan incomoda que al amanecer tendría un tremendo dolor de espalda, era probable que también él necesitaba estar a solas y pensar o deseaba tener la oportunidad de arreglar las cosas y hablar con ella.

Se acercó a él tan sigilosamente posible, observando atentamente cada rasgo suyo, su cabello, sus mejillas, sus labios, siempre han sido tan dulces para ella; lo amaba esa era la realidad pero no podía estar con él y mucho menos cuando dudaba de su amor. Esa discusión había sido de las peores que jamás en su vida se hubiera imaginado, todo lo que Alexander le dijo le dolió, odiaba hasta cierto punto que Connor estuviera fastidiando sin siquiera estar tan cerca pero estando las cosas como estaban, prefería no encontrárselo nunca más. Se preguntaba una y mil veces ¿Qué era exactamente lo que le había hecho? ¿Qué tantos errores estaba pagando? Igual todas esas bromas hechas a Kissy y Lesma estaban pasando factura y el universo se lo estaba cobrando, a veces deseaba tener exactamente una pócima para curar el dolor, pero lo sabía; la magia no lo resolvía todo y de seguro tendría más problemas que soluciones, mejor dejarlo así.

Siguió observando a ese chico que supo ser paciente con ella, alguien que nunca imaginó que sería su amigo y que la ayudaría en una de sus travesuras. Muchas veces se preguntó del cómo se lograron enamorar, a lo mejor fue tanto tiempo en el que pasaron juntos pero a decir verdad, Alexander siempre ha sido la persona más tierna y dulce, el único con quien se ha sentido segura estando en sus brazos. Ya no podía seguir ahí parada, observándolo dormir, dejó escapar una lágrima silenciosa mientras se iba a su habitación para descansar. Se quitó la túnica y se puso la pijama recostándose en su cama, tratando de no pensar en absolutamente nada pero los recientes acontecimientos llegaban a su mente como un torbellino.

"No quería que su hermana sufriera, si era necesario ella aguantaría todo el castigo que quería causarle Connor, no le importaba podría soportar lo que sea, y al final podría hacerle miles de cosas, torturarla con lo que quisiera, para eso estaba entrenada y aún así ella había estado en una batalla a tan poca edad, por lo que algo peor no podría pasar. Sin embargo él sabía sus puntos débiles, siempre los supo y sabía exactamente en donde darle; era una gryffindor y como en su mayoría tenía ese complejo de héroe, la forma perfecta de vencerlos, debilitándolos usando como carnada a los seres queridos. Era increíble pensar que también él lo era, por esa misma razón tenía la ventaja aunque tarde o temprano cometería un error y ella buscaría la forma de aprovecharlo mientras tanto ahora estaba cediendo.

Nadie más debía pagar por sus errores, el simple hecho de escuchar los gritos de su hermana era la peor de las torturas, ni siquiera las heridas de la espalda que le recriminaban el esfuerzo le impedían buscar la forma de salir de ahí, de luchar con tal de salvarla, desde una primera instancia sabía la salida de cautiverio, conocía la solución ante eso. Ya no quería que nadie más sufriera por su culpa, su familia y amigos lo eran todo, no. Era momento de darle lo que quería, era el momento de dejar de fingir que era un héroe y que todo lo podía.

Al verla no pudo evitar sonreír tal cual un niño que le dieron un caramelo, y esos ojos que en antaño eran diferentes, ahora mostraban un brillo de triunfo y ambición. Connor Reed nunca en su vida se hubiera imaginado ver rogar ni suplicar a Andrea Green, y quizás con algo de suerte terminaría humillándose de la misma forma que lo hizo con él. Y no siendo suficiente con eso, quería destruir su corazón, quería que sufriera para así ser él mismo quien la terminara de consolar a su modo, así que llamó a que trajeran a su hermana, que viera lo que planeaba hacer. Romper la fortaleza de cada una, hacer añicos la esperanza y destruir por completo su voluntad.

No podía dejar de observarla mientras yacía ahí, suspendida entre las cadenas esperando de algún modo su sentencia, deseando que todo terminara y que pudieran escapar de ahí, salir con bien y sin ningún daño alguno pero lo sabía, eso no sucedería. Habría demasiado daño, un dolor que nunca pudiera olvidar.

 Esto no hubiera sucedido si te hubieras entregado a mí

 Me engañaste, ¿Qué querías que hiciera?

 Amarme como yo lo hice

Ese intercambio de palabras fue interrumpido por sus hombre quienes llevaban de los brazos a su prisionera, se pondría todo muy interesante y divertido. Andy masculló una disculpa mientras que veía en los ojos de su hermana el reflejo de su terror, aunque suplicante pedía que no lo hiciera, apenas con ese atisbo de esperanza. Ansiaba desplomarse, desmayarse para no contemplar aquello, si pensó que su mundo se derrumbaría ya estaba llegando a ese punto. Podía sentir el cuerpo de él apretujado contra el suyo mientras se rendía a su suerte. Su túnica quedó desgarrada, había sido así de un modo tan brusco y tosco. Sentía de cierta manera una pena y si fueran las cosas diferentes, sus mejillas se tornarían de rojo sin embargo, ahora tenía miedo.

Esos labios desconocidos los besó, rozándolos tan asquerosamente; ansiaba que su hermana no la viera de esa forma, no quería que presenciara lo que parecía ser lo inevitable y así fue, se la llevaron a su celda, dejándola en completa soledad con cierta incertidumbre de lo que estaba a punto de suceder.

Connor seguía besándola, pero no eran esos besos de antaño, de aquellos de su juventud eran más fieros; sus labios saboreaban su cuello mordisqueando la piel y como de nuevo sus labios eran inspeccionados por otros que nunca desearía.

 Eres preciosa ― era repugnante oírlo mientras la besaba, produciéndole nauseas.

Se obligó a no pensar pero la imagen de Alexander besándola de una manera diferente a él, de una forma dulce y tratándola con ternura inundo su alma, deseaba que estuviera a su lado para protegerla. Lo sentía tan pegado a su cuerpo, extasiado de un placer demente. Sus manos recorrían su cuerpo tembloroso, rogaba a Merlín que se detuviera que la dejara en paz pero cada vez estaba más cerca...."

Despertó sobresaltada, su frente estaba perlada de gotas de sudor y mientras trataba de calmar su respiración; Andy se encontraba muy agitada por aquel sueño, sus ojos le escocían por las lágrimas contenidas y se preguntaba si era mejor dejarlas escapar. Hacía mucho tiempo que no tenía ese tipo de pesadillas, había logrado superar las de Dave o la de sus amigos y ahora de nuevo comenzaba a asecharla este tipo de sueños. Todavía estaba oscuro pero suponía que en cualquier momento amanecería, no quería molestar a nadie así que se quedó un rato en su respectiva cama, pensando.

Apenas esos rayos del sol que se colaron por la ventana y dándole de lleno en el rostro, se levantó para comenzar a arreglarse y bajar a desayunar antes que todos. Se sentía cansada, y sus ojos estaban algo rojizos e hinchados, para ella había sido difícil contenerse en el llanto y esperaba que nadie lo notara o peor aún, que comenzaran a cuestionarla.

El gran comedor estaba casi vacío cuando entró, eran muy pocos alumnos que se encontraban ahí y deducía que la mayoría de ellos eran ya mayores y que necesitaban aprovechar el tiempo para estudiar. Tomó asiento en la mesa de profesores y se sirvió un plato de avena aunque realmente no tenía demasiada hambre, sólo se quedó observando su desayuno sin probar bocado alguno mientras comenzaban a escuchar las voces de los estudiantes que comenzaban a llegar, no deseaba que la vieran sus compañeros ni tampoco quería ver a Alexander, así que se levantó y salió a tomar un poco de aire antes de que comenzarán las clases.

Estuvo un rato cerca del lago negro, oculta entre algunos arbustos no tenía intención de que la encontraran y necesitaba estar en soledad al menos por un rato. Sus pensamientos fueron interrumpidos por un ciervo plateado, era el patronus de Harry, que le informaba en donde sería la primera conferencia del día. Salió de su escondite para llegar a tiempo y antes que todos los demás, y así fue solo se encontraba su jefe.

― Buenos días Harry ― saludó la castaña de inmediato

― Buenos días Andy ― por unos instantes se quedó observándola muy atentamente ― ¿Todo en orden?

― Si, muy bien

― Te ves cansada

― Estoy bien

Antes de que Harry pudiera decirle algo más, el resto de sus compañeros entraron en el aula, tenían algunos minutos antes de que la clase comenzara a llegar. De inmediato su jefe comenzó a darles las instrucciones necesarias y a asignarles a cada uno sus actividades correspondientes, y como el día anterior, empezarían con algo de teoría después pasarían a la practica. Por unos instantes las miradas de Andy y Alexander se cruzaron pero ese momento fue interrumpido cuando los alumnos entraron en el aula.

El barullo de lo alumnos calló cuando vieron a todos los aurores, se encontraban demasiado emocionados por tener una clase con el mismo Harry Potter, esperaron unos minutos cuando su profesora llegó, Andy no sabía si eso debía tomarse como mala suerte que la clase fuera precisamente Runas Antiguas, y que tarde o temprano su amiga preguntaría como se encontraba después de la noche anterior, dado que no le había dado detalle alguno sobre su discusión.

― Buenos días chicos, como ya lo notaron hoy el Jefe del departamento de Aurores les impartirá una conferencia, así que espero que se comporten. ¿Escuchaste Brooks? ― Mena observaba atentamente tal como lo hacía su abuela, a uno de sus alumnos, quien calló de inmediato.

― Si, profesora

― Bien, señor Potter son todo suyos

― Gracias profesora

El azabache comenzó a hablar acerca de los hechizos de defensa, cada estudiante prestaba atención en cada una de sus palabras, a veces haciendo algunas demostraciones con sus hombres; cada alumno ansiaba poner en práctica lo que estaban aprendiendo. Alexander no dejaba de mirar a Andy, pero no tenía el valor para acercarse a ella y tratar de hablar, aclarar las cosas y resolver de una buena vez todo eso, porque realmente no quería tenerla lejos.

Mena tampoco podía despegar la vista de ambos chicos, pero en especial de la castaña y le intrigaba su estado, la conocía a la perfección y sabía que realmente algo malo estaba ocurriendo para que Andy cediera ante sus emociones, tendría que ser un caso muy extremo para que llorara. Era claro que su aspecto no había podido pasar por alto y era precisamente eso lo que le preocupaba demasiado. La parte teórica concluyo siendo así que cada estudiante eligiera a su pareja para practicar lo aprendido mientras que cada auror pasaba entre ellos para aconsejarlos, enseñarles algo nuevo, o en un caso extremo, ayudarlos. La pelirroja aprovecho todo el alboroto y el ruido de sus alumnos para poder hablar con su amiga de lo que le pasaba.

― ¿Qué pasa entre ustedes? ― preguntó sin tantos preámbulos

― Entre nosotros ¿Quiénes?

― Entre Alexander y tú

― No mucho, ya sabes somos compañeros y debemos de trabajar juntos, lo normal

― Ajá, lo normal. Dime que pasa

― No pasa nada

― ¿Quieres que me crea que no pasa nada?

― ¿Por qué habría de pasar algo?

― Hay muchas razones para pensar eso, como número uno: están en diferentes lados de la habitación tratando de no sorprenderse de que se observan mutuamente. Número dos: ayer me dijiste que discutieron y número tres: lloraste ― hasta ese punto Andy no sabía como replicar cada argumento dado por su amiga

― ¿Tomaste algo de mandrágora? ― sabía que eso la haría enojar pero mientras no le hiciera más preguntas se conformaba con eso

― No, no he tomado nada.

― Pues parece que sí

― Tú nunca lloras, eres demasiado dura en ello. ¿Qué pasa?

― ¿Cómo sabes todo eso? ― preguntó con un suspiro dándose por vencida

― Porque te conozco pedazo de troll, y porque enserio tienes una mala pinta y espero equivocarme en esto, pero cuando te pones así no duermes ni comes. Quiero pensar que eso ya no sucede, ¿cierto?

― Ammmm......

― ¡Andy!

― ¡De acuerdo! No pude dormir bien

― Casi eso no se nota

― Tuve pesadillas

― ¿De nuevo? Pensé que ya no las tenías

― No fueron sobre Dave, son diferentes.

― ¿Sobre qué son? ¿Acaso es lo último que pasó con Connor? ― la castaña iba a responder pero al parecer la conferencia había dado por finalizada por lo que todos los alumnos comenzaron a salir ― Hablaremos de esto después, eh

― De acuerdo ― albergaba la esperanza de que se fueran antes del castillo y que su amiga tuviera clases para no tener tiempo de charlar, no se creía capaz de contar exactamente sobre sus pesadillas

― Y come algo por favor

― Sí, sí lo haré

― Más te vale Green

Resopló ante la insistencia de su amiga, y antes de que siguiera dándole tantas vueltas al asunto, se reunió con sus compañeros para recibir más indicaciones, al parecer todavía les quedaban otras dos conferencias más antes de partir. La última sería después de la comida, y luego se irían del castillo.

Los alumnos eran bastante inteligentes aunque todavía les faltaba desarrollar más sus habilidades, en las prácticas, la mayoría eran algo lentos y reaccionaban tarde ante su contrincante. Andy paseaba entre ellos para observarlos, en un par de ocasiones coincidió con Alexander pero ninguno daba muestra de interés de disculparse o algo, por lo que cada uno siguió con su camino. Al término salieron para tomar un descanso antes de la comida; la castaña no sabía a dónde ir y no tenía intenciones de toparse con su amiga así que decidió irse a su escondite cerca del lago negro.

— ¡Andy!

― Hola chicos — saludó, era su hermana junto con sus amigos Matt y Charlize — ¿No deberían estar en clase?

― Venimos de allá

― Ah, no tenía idea

― Y tú ¿no deberías estar dando conferencias?

― Necesitaba un respiro — respondió Andy evitando la mirada de Dayra

― Tengo que admitir que han sido interesantes — comenzó Matt fascinado

― Si, han sido geniales

Se sentaron debajo de un árbol todavía charlando animadamente sobre las conferencias, la castaña no pudo zafarse de ellos por lo que fingía prestarles atención hasta que decidieron regresar al castillo para comer.

Matt y Charlize se adelantaron mientras que Dayra iba con su hermana, ella también la conocía perfectamente y sabía que algo le pasaba.

― ¿Cuándo se van? — preguntó rompiendo el silencio

― Hay otra conferencia después de la hora de comida, luego nos iremos

― Oh, esperaba tenerte más tiempo aquí

― Ya será en otra ocasión — Andy trató de sonreír pero lo único qur consiguió fue una mueca

― ¿Seguirás empeñada en no contarme que pasó aquel día?

― No pasó nada

― Te ves cansada, ¿Alexander ya no te ha molestado?

― No, ya no hemos hablado

― Estupendo, que se mantenga alejado de ti por su bien

― Apuesto que por tu cabeza surgieron miles de ideas para torturarlo, exactamente tu esencia Slytherin

― Puede ser — respondió Dayra con una sonrisa — ¿Te sientas con nosotros a comer?

― Claro

Era raro tomar asiento en la mesa de las serpientes peri en aquella ocasión no le importaba en lo absoluto, no tenía hambre de nuevo, pero decidió comer algo porque sentía que estaba siendo vigilada. De reojo pudo notar como Mena desde su lugar en la mesa de profesores la observaba, así que no tenía otra opción más que engullir algo de guisantes y carne.

Trago con dificultad y sin muchos ánimos, sólo quería irse a casa y por primera vez en toda su vida no sentía el castillo como su hogar, no cuando tantos recuerdos le traían tanta melancolía. Como sea, Andy logró dejar su plato vacío y esperaba a que su jefe terminara de igual forma para impartir la última conferencia y no tardo mucho cuando se levantó de su asiento al igual que el resto de sus compañeros.

Tenían unos minutos antes de que los alumnos hicieran acto de presencia en el aula, eran las mismas indicaciones recibidas, cada uno apoyaría en lo que pudiera. Al finalizar, todos salieron con un buen ánimo y listos para partir

― Gran trabajo de todos — expresó Harry con una sonrisa dirigiéndose a sus aurores

― ¿A que horas partiremos?

― Bueno, la profesora Mcgonagall me ha sugerido que nos vayamos mañana por la mañana, así podríamos disfrutar de un banquete en nuestro honor

― ¡Excelente! — el entusiasmo de todos le confirmaron al azabache de que estaban de acuerdo por la idea

― Entonces le confirmaré a la directora de que nos quedaremos una noche más — dicho esto salió del aula mientras cada uno salía rumbos a los jardines o a su habitación asignada.

"Genial" pensó Andy con frustración, tenía demasiada mala suerte como para que esto pasara justo cuando ya se supone que se iban. Como tenían la tarde libre y era probable de que la buscarían en los jardines, se fue a la biblioteca a tratar de matar el tiempo libre; si las cosas hubieran estado bien ella precisamente ahora estaría con Alexander hablando de algo o simplemente estando juntos, su compañía era lo que necesitaba pero la realidad le caía encima. 

― Aquí estas — suspiró las castaña, a veces seguía sorprendiéndole lo tanto que la llegaban a conocer

― Si, aquí estoy

― Mi abuela me informó que se quedan esta noche

― Si, como siempre informándonos hasta el último minuto

― Así podremos platicar, tú y yo tenemos una charla pendiente

― ¿Es necesaria?

― Sí, vamos — Mena la condujo por los pasillos, hasta que se detuvo en una puerta. Entró en ella siguiéndola.

― Tu oficina — respondió con sorpresa.

― Si, ¿Nunca habías venido? — preguntó pensativa

Era una pequeña habitación que tenía una chimenea en la que ardía un fuego abundante y acogedor, había un gran estante con libros, las paredes estaban decoradas con algunas fotografías.

― No, además que no me gustan mucho las Runas Antiguas, sin ofender

― Ya sé, dices que se te hacen aburridas, en fin ¿Una taza de té?

― La costumbre de los profesores

― ¿A qué te refieres?

Es que cuando te ofrecen té es porque o te darán un sermón muy largo o porque se sienten mal de regañarte. Así siento que estoy en problemas — la pelirroja no pudo evitar reír ante esto

― ¿Y estás en problemas, Green?

― No lo sé, dímelo tú — Mena negó con la cabeza mientras le daba un golpecito con la varita a la tetera, saliendo un chorro de vapor — Sólo hablaremos troll

Andy tomó asiento mientras que su amiga destapaba una caja de té de bolsitas y pasándole una taza mientras ella miraba las fotografías. Se quedó observando muy atentamente una de ellas.

― ¿El día de nuestra graduación? — preguntó la castaña. En esa foto se encontraba Mena, Gustav y ella abrazados y sonrientes

― Si, a pesar de que nos separaríamos es una de mis favoritas.

― Que buenos tiempos, las cosas eran más fáciles

― Tomando en cuenta que cada dos por tres querías saber lo que hacíamos Gus y yo, y todos los problemas en que nos metimos... si, era más sencillo.

― Los problemas no pesaban tanto

― No quiero ser metiche, pero ¿Qué fue lo que pasó entre Alex y tú? ¿Tan mal fuero las cosas?

― Alexander piensa que lo engaño o engañaba, ya ni sé que somos ahora

― Pero ¿Por qué?

― Porque las últimas veces, yo lo he rechazado y....— dejó escapar otro suspiro mientras daba un sorbo a su té — Me dio a entender de que disfruto estar con Connor, que ansío demasiado en topármelo

― ¿Cómo puede pensar eso? — preguntó Mena algo exaltada

― Porque Connor.... nada, Alexander no se da cuenta que eso quedó en el pasado y que yo lo elegí a él. Me restriega su insignia, como si yo no tuviera una y estuviera haciendo mi trabajo.

― Si soy honesta, Connor nunca me agradó, lo toleraba y me alegró mucho que hubieras terminado con él aunque cuando Gus me contó que lo hechizo esperé que realmente lo superara, pero ya veo que me equivoqué

― Nunca pensé en tomar muy enserio sus amenazas y ahora esta jodiendo mi vida

― Habla con Alex, arregla las cosas con él

― Yo no hice nada

― ¡Ay Andy! ¿Por qué siempre debes ser tan orgullosa?

― No lo sé, pero en esto yo no tuve culpa alguna

― Falta mucho para el banquete, y tengo algunos pendientes que terminar

― ¿Me estás corriendo?

― No — su mirada mostraba desaprobación — Tengo que calificar algunas redacciones

― Tampoco te voy a ayudar en eso

― Realmente no esperaba eso, pero a lo que iba...

― Me tumbaré mejor en tu sillón hasta que termines — interrumpió de nuevo, la pelirroja suspiro cansada

― Si, haz eso mejor

Y eso hizo, se tumbó en el sillón mientras que Mena sacaba los pergaminos, y comenzaba a leer las redacciones de sus alumnos; en esos momentos sólo se escuchaba el repiqueteo de la pluma y en ocasiones, la castaña rompía e silencio con algunas preguntas sobre sus clases, y con las antiguas bromas sobre aterrorizar a los alumnos aunque carecían de humor, después de todo su estado de ánimo no era muy bueno que digamos. Pasadas ya unas horas, Mena terminó de revisar las redacciones y era hora de ir al banquete, así que salieron juntas.

El gran comedor ya se encontraba repleto, las risas y el murmullo de todos era lo único que pasaba en esos momentos a la espera de que diera por fin inicio la cena. Mena de algún modo se las ingenio para sentarse en medio de sus amigos con la intención de que cruzaran alguna que otra palabra, Andy se encontraba a su lado derecho mientras que Alexander a su lado izquierdo, y pensaba decir algo cuando su abuela se levantó de su asiento pidiendo silencio a todos.

― Antes de que el banquete los deje aturdidos quisiera agradecer al Jefe del departamento de Aurores, al señor Harry Potter y a sus hombres por haber venido a compartir sus conocimientos sobre defensa. Esperamos tenerlos de vuelta muy pronto

Todos comenzaron a aplaudir con entusiasmo ya que los que tuvieron la oportunidad de haber presenciado las conferencias quedaron muy impresionados y opinaban que había sido muy buena idea ese tipo de clases. Como ya nadie se levantó con intención de dar un discurso, los platos se llenaron de comida con todo tipo de guisantes, papas fritas y asadas, pollo y carne.

― ¿Es todo lo que te servirás? — preguntó Mena al ver la poca comida que se servía Andy

― Ehhh si

― Te quejabas de que querías venir al castillo para comer y ahora que tienes la oportunidad, la desperdicias

― No empieces, es que no tengo mucha hambre — Alexander se mantuvo observándola un rato, parecía que quería decir algo pero se contuvo y al igual que la chica se sirvió muy poco en su plato.

Los guisantes desaparecieron, para dar paso a los postres. Al menos en esa ocasión regresó un poco de glotonería a la castaña, ya que se sirvió una gran rebanada de pastel de chocolate. Al finalizar el banquete, los alumnos comenzaron a levantarse de sus asientos para ir a sus dormitorios, Andy no pudo evitar observar hacia la mesa de Slytherin, donde su hermana estaba todavía sentada.

― ¿Vienes? — preguntó Mena sosteniendo del brazo a Alexander para que no se fuera solo

― Voy a hablar con mi hermana

― De acuerdo, no tarden mucho. No creo verte mañana así que, espero que todo salga bien. — dicho esto la abrazó y luego se marchó junto con el chico por los pasillos.

― ¿Dónde estuviste toda la tarde? — Le recriminó Dayra apenas estuvo cerca de ella — Pensé que te habías ido sin despedirte

― Claro que no me iría de esa manera, estuve con Mena toda la tarde — las dos comenzaron a caminar hacía las mazmorras

― Ohh, de acuerdo ya pensaba hechizarte. ¿A qué hora se van mañana?

― Apenas salga el sol

― ¿Ni siquiera desayunaran?

― No, y es mejor. Ya me quiero ir

― ¿Por qué? Pensé que te gustaba tanto Hogwarts

― Así es, pero prefiero mantenerme alejada de un lugar donde me trae demasiados recuerdos

― ¿Sabes qué pienso? — preguntó su hermana llegando a la sala común

― No, no es ético usar la legeremancia

― Creo que sufres síndrome de estrés postraumático

― ¿Y eso a que viene? — preguntó extrañada por su respuesta — ¿Has estado leyendo esos libros de medicina? porque ya sabes lo que opino sobre los médicos

― Piénsalo bien, tantas misiones...algo pasó con Connor que estas negando y no me quieres contar. Sufres pesadillas — Andy abrió la boca para decir algo pero de nuevo la cerró cuando su hermana respondió a su duda — Una vez me lo comentaste, y te ves cansada, más de lo normal por lo que intuyo eso

― No sé que decir

― Debes hablarlo con alguien, superarlo

― ¿Un psicólogo? porque imagina al pobre si le cuento que soy una bruja y todo lo que hago.

― No te va a llevar a ningún lado si te sigues encerrando en tu dolor

― ¿Desde cuándo tú me sermoneas?

― Madures, hermanita — dijo palmeándole el brazo — Piénsalo, aunque Alexander sea un idiota, él te ama y tú a él, no veo el por que deben estar separados, así que considera las cosas, ¿De acuerdo?

― Pensaré todo lo que me acabas de decir

― Te quiero — Dayra la abrazó con fuerza por unos instantes — No dejes de escribirme

― Te escribiré seguido, pórtate bien.

― Más bien tú ya no te metas en tantos problemas

― No prometo mucho, los problemas siempre me encuentran

― Buenas noches — respondió con una sonrisa entrando a su sala común

― Buenas noches

Apenas salió el sol, los primeros estudiantes salían de la cama para comenzar arreglarse para las clases, los aurores ya estaban listos para partir. La profesora Mcgonagall les facilitó su traslado ya que, conectaron su chimenea con el ministerio, así uno a uno fue tomando algo de polvos flú hasta que el último fue Harry, no sin antes agradecer la oportunidad de haber dado las conferencias.

Cada auror fue apareciendo en el departamento, dejando sus cosas en sus respectivos escritorios. Algunos otros de sus compañeros apenas iban llegando para iniciar la jornada del día. Andy estaba más que tranquila de regresar, o eso esperaba, quería dejar de preocuparse de tantas cosas pero no todo en esta vida se puede tener.

― ¡Ey Green!

― Hola Kissy

― Me alegra que hayas regresado, me estaba comenzando a aburrir.

― ¿Acaso no tenías trabajo?

― No, porque mi trabajo consiste en joderte un rato la vida

― Créeme que mi vida esta muy jodida — respondió con un largo suspiro cuando vio pasar de largo a Alexander

― ¿Qué me perdí?

― Connor

― ¿Ahora que hizo ese imbécil? — preguntó cruzándose de brazos, eso era señal de que trataba de contener toda su furia. La castaña respiró hondo y le contó todo lo ocurrido en el castillo.

Con el paso de los días, tanto Keisi como Kissy no veían la posibilidad de que sus amigos se arreglaran, ambos de alguna forma habían decidido que su relación sería única y exclusivamente profesional, era muy rara la ocasión en la que cruzaban palabra o si quiera un saludo, y habían pasado a hablar más formal, estaban en la etapa de llamarse por su apellido, y era eso lo que preocupaba a sus amigos, nunca en su vida había pasado algo similar.

Las pesadillas comenzaron a acechar de nuevo a la auror, noche tras noche revivía angustiosos momentos en los cuales le costaba mucho poder reconciliar de nuevo el sueño y cada vez llegaba más cansada al trabajo, algo que comenzaban a notar sus amigos.

Su aspecto tanto el de ella como el de Alexander eran diferentes a como los conocían, ni siquiera cuando salían de misión regresaban tan mal. Ambos lucían muy cansados y con esas pronunciadas ojeras debajo de sus ojos, la sonrisa que les caracterizaba había desaparecido y en ocasiones los dos estaban de irritables. Andy le daba muchas vueltas al asunto y en especial lo que le había dicho su hermana, después de tantas batallas vividas era normal que pesara todo eso en un futuro.

Eran pocas veces en la que lograba pegar ojo por las noches y esperaba cada mañana no tener demasiado trabajo en el ministerio, e incluso ya estaba considerando preparar algo de poción para dormir sin soñar, quizás eso le ayudaría bastante. Aquel día en particular, no sabía lo que le aguardaba. Casi de inmediato al llegar a la oficina, le informaron que su jefe quería verla preguntándose si había pasado algo malo.

― ¿Se puede? — preguntó al tocar la puerta

― Claro, pasa Andy

― ¿Querías verme?

― Si, de hecho — pero el azabache fue interrumpido por unos golpes a su puerta — Adelante

Alexander entró a la oficina, parecía que él también recién acababa de llegar y todavía no notaba la presencia de la chica

― ¿Pasa algo?

― Bien, ya que están los dos aquí — comenzó Harry tomando algunos papeles, Alexander por fin reparó en la presencia de la chica — como sabrán, estamos en tiempos de reclutar gente nueva y resulta que hay demasiados aspirantes para la Academia

― ¿Y eso que tiene que ver con nosotros? — preguntó el chico de lo más respetuosamente posible

― Ambos me han demostrado tener la capacidad necesaria para la enseñanza, por lo que he decidió ponerlos a cargo de su entrenamiento.

― ¿Nosotros? ¿A cargo de novatos?

― Si, Mason. Tanto Green como tú son unos de mis mejores hombres, al igual que Weasley y Anders, pero digamos que confío más en su paciencia para enseñarles

― Me halaga señor, pero no sé si pueda estar a la altura — respondió Andy todavía impresionada por la gran responsabilidad que le estaban poniendo en sus manos

― Lo están y ya he tomado mi decisión, por lo que mañana mismo empiezan el entrenamiento con los nuevos

― De acuerdo señor — respondieron ambos, no estaban del todo seguros

― Les recomiendo que se organicen como trabajaran

― Si señor

― Pueden retirarse

Los dos salieron de la oficina algo conmocionados por la decisión de su jefe, por la cabeza de Andy pasaban demasiadas cosas entre ellas es que pensaba que el "elegido" sabía lo que pasaba con Alexander y su inminente rompimiento por lo que quería hacer la buena obra del día y tratar de que de nuevo regresaran al romance poniéndolos a trabajar más de cerca. Aunque bien podrían ser imaginaciones suyas mientras tanto ya tomaba más enserio tomar esa poción y descansar lo suficiente para tomar el cargo de "profesor"

― ¿Qué quería Harry? — preguntó Keisi apenas vio a sus amigos

― Entrenaremos a los nuevos

― Que divertido sería patear traseros de novatos — se mofó Kissy con una sonrisa, mientras como siempre jugaba con su varita.

[****]

Eran varios novatos formados en fila que se mostraban ansiosos y nerviosos esperando a que les dieran instrucciones.

― Son veinte, los quiero en grupo de cinco — pidió Alex mientras ordenaba las listas, eran pocos los que se conocían entre sí, agrupandose sin prestar atención. Entre ellos había una chica pelinegra que no paraba de mirar a Alexander.

― Tómale una foto, te durara más de lo que imaginas — se burlo un chico a su lado que pareció notar esta situación — Soy Logan

― Lauren

― No creo que tengas oportunidad

― Y menos tú — contraatacó Lauren al ver como el chico observaba de reojo a Andy, quién se encontraba atrás de Alexander.

― Quién sabe, no me rindo ante nada

Aunque preferían no estar en la misma habitación, ambos aurores debían trabajar juntos por lo que optaron y estuvieron de acuerdo en lo que les harían a los aspirantes. Fue bastante difícil sentarse en la sala de reuniones y hablar del programa que les enseñarían a los aspirantes, estar solos y enfrentarse a los recuerdos y a la añoranza mientras cada uno proponía ideas.

Hicieron que estiraran un poco los músculos, y algunos calentamientos básicos como abdominales y flexiones, y a su vez repasaron hechizos de defensa básicos.

― Esta semana será de diagnóstico para saber en que nivel se encuentra cada uno — Alexander tenía una expresión dura mientras observaba a cada uno — Tendrán diez secciones y como son novatos, cursarán una semana de diagnóstico en cada una durante tres meses. Mi sección es tan importante para muchos, yo los entrenaré físicamente y les daré las bases para defensa contra las artes oscuras.

En el grupo habían tres chicas en total, Lauren que era pelinegra bastante hermosa, una castaña con un semblante inteligente y tierno a la vez cuyo nombre era Anne, mientras que la otra era una chica a lo todos los hombres no dejaban de mirar sus atributos, pelinegra y ojiazul con una expresión demasiado arrogante y astuto, se llamaba Violetta. Una de ellas, para ser exacto Anne alzó la mano.

― El spa está a unas cuantas calles de aquí, por si querías saberlo — se burló un chico del cual desconocían el nombre. Algunos sofocaron risitas pero ella sólo endureció la expresión.

― Una mujer puede ser una gran auror — la voz de otro chico cortó el ambiente

― Una mujer no pelea igual que un hombre — desestimó Jhon, un tipo que estaba a lado de Logan y que ya comenzaba a resultarles molesto.

― ¿Qué les parece si se enfrentan conmigo? — Habló por primera vez Andy, que al igual que Alex mostraba un semblante duro — ¿o podríamos hablar a Bellatrix Lestrange, o bien a la misma Hermione Granger? Bastarían con ellas para ponerte en un sitio pero créeme que me conformo con ser yo quien te patee tu trasero antes de que pudieses agarrar tu varita.

― No tengo por qué presentarles a la señorita dado que todo el mundo la conoce, pero por si tienen duda es Andrea Green. Una excelente aurora y hechicera — ese halago hizo que se sonrojada levemente.

Jhon quedó mudo y humillado por lo que acababa de pasar, no esperaba que algo así le sucediera y menos enfrente de todos los demás novatos.

― Esos minutos que desperdiciaron siendo machistas podrían ser fatales si subestiman al enemigo. Puede que una mujer no tenga tanta fuerza física pero son más astutas. Así que es la última vez que paso este tipo de comentarios y que hablen sin permiso.

― Si señor Mason — mascullaron todos

― La señorita Green se encargará de entrenarlos en la defensa contra las artes oscuras. ¿Hay alguna duda?

Durante el día, les explicaron que serían educados en diversas áreas muy complejas, más aparte en otras que serían opcionales de las cuales deberían elegir.

Defensa, Ocultación y disfraces, Sigilo y rastreo, Pociones, Transfiguración, Hechizos prácticos y avanzados, Organización en equipo, Leyes mágicas y muggles al igual que Defensa muggle, después de la pequeña introducción, les dieron un tiempo.

― ¿Almuerzan conmigo? — sugirió Anne a sus demás compañeras y a Logan, que él también la había defendido

― Claro

― De hecho, quería agradecerte por defenderme — susurró algo tímida

― No tiene nada de malo, yo he tenido la experiencia de luchar con varias chicas y vaya que son rudas

― La cama no cuenta — respondió Violetta con una sonrisa.

― No veo la hora de empezar los duelos para patearle el trasero — Anne observaba de lejos a Jhon que sonería burlón

― Si me toca primero, te hare el favor — replicó Logan con fastidio, con sus comentarios terminó por caerle fatal.

Cada aspirante entregaba lo mejor de si mismo, esforzándose en cada una de las clases. Tanto Alexander como Andy no querían dejar de fuera a sus amigos, y con el permiso correspondiente de vez en cuando le permitían ayudarlos a entrenar a los novatos.

Antes de las prácticas mágicas, deberían ponerse en condición, Alexander había optado por llevarlos al estadio donde practicaban los Guerreros, el equipo al que se había unido Cris hacía ya un tiempo, y el cual Andy recurrió para pedirle permiso y así ir a entrenar ahí. Los aspirantes y ellos, junto con Kissy y Keisi se aparecieron en el lugar poniendo un par de hechizos protectores.

― Para evitar daños colaterales — explicó Alexander, ante la mirada de todos. — ¡A correr!— ordenó

No querían ser los típicos profesores que nada más ordenaba, querían guiarlos y ser el ejemplo para los novatos, por lo que habían cambiado sus túnicas por ropa cómoda para hacer ejercicio. 

Les habían advertido que sería una prueba de resistencia física pero la vuelta al campo de Quidditch se hacía interminable trotando, ni hablar de las cuatro vueltas que les habían ordenado.

― ¡Parecen chicas paseando en el parque! — grito Alexander con sus amigas corriendo a su lado 

― Nosotras somos unas chicas — Logan no pudo evitar reír ante la molestia de Anne que era la única que lograba mantener un ritmo constante.

― Entonces demuéstrales tus capacidades a estos cerdos machistas — alentó Andy haciendo que Anne los sobrepasara sin problemas.

Para cuando terminaron las cuatro vueltas, todos estaban sudados y demasiado cansados; el ambiente dentro del campo era sofocante y algunos no estaban a medio morir como otros del resto del grupo. Alexander decidió quitarse la camiseta sudada igual que muchos de los que estaban ahí, después de todo eran hombres y aunque había chicas de por medio no parecían notar en ello, sin embargo una de ellas si se encontraba atenta ante su instructor.

― ¿No lo extrañas? — preguntó Kissy a la castaña

― ¿A quién?

― ¡Vamos Green! — Respondió exasperada — tienes a Alex semi desnudo enfrente de ti

― ¿Y?

― No finjas, digo esta bueno pero sé que en casa tengo a alguien a quien gozar

― No quiero saber lo que haces con Gerard

― Sólo digo que si no quieres perderlo definitivamente dejaría claro las cosas

― ¿Por qué lo dices?

― Tienes tres chicas novatas, con eso te digo todo

La castaña quedó pensativa ante lo que le dijo la pelirroja, pero ya no tuvo demasiado tiempo para admirar y darse plena cuenta de lo que estaba perdiendo porque en ese instante Alexander ya les estaba ordenando hacer abdominales. Sin embargo él no perdía cada oportunidad de verla, no había dejado de amarla y lo sabía era un idiota por no resolver las cosas, por permitir que incluso los novatos la observarán con otros ojos que no fueran plenamente como su instructora.

Terminó los abdominales antes que los demás, y ella con esos deseos dirigió una mirada a su torso desnudo y sudado. Pensó en lo sexy que se veía, al final todo el mundo tenía razón, si no quería perderlo debía hacer a un lado su orgullo.

Andy destacó bastante en vuelo dándoles a todos una demostración arrasando con los pocos voluntarios sin hacer gran esfuerzo. Una de las chicas, Violetta tenía problemas con la escoba y como Alexander era el más cercano, la ayudo en lo necesario y realmente cuando hablaban de resistencia física hablaban enserio.

― Tienen media hora para ducharse y descansar antes de volver a la academia — anunció Alex mientras que él también se iba a los vestidores

Todos los chicos se apresuraron para darse un baño y arreglarse antes de irse, a pesar del ejercicio realizado se sentían bastante bien, era probable que al siguiente día llegaran adoloridos.

Estando ya todos duchados y vestidos regresaron a la Academia, tendrían un par de clases teóricas sobre leyes y después cada uno se iría a su casa, había sido un día productivo y a su vez la oportunidad de recuperar o perder algo a alguien, porque la pequeña exhibición del auror Alexander no sólo había cautivado a su compañera sino a una novata, quién lo veía como un propósito a cumplir.

 



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