Historia al azar: Conociendo una Argentina
Regístrate | Recupera tu contraseña
     
     
Menú




 
¿Quién ha añadido esta historia a sus Favoritos?
The magic ride » Capítulo 21
The magic ride (R15)
Por andypotter92
Escrita el Domingo 19 de Abril de 2015, 22:34
Actualizada el Domingo 10 de Febrero de 2019, 23:50
[ Más información ]

Capítulo 21

Poco a poco el frío de Enero fue cediendo ante el calor que comenzaba a acercar la primavera, a pesar de que faltara un mes para ello. Cada estudiante de Hogwarts se mantenía atento en sus respectivos estudios, y después de todo lo sucedido, Dayra se encontraba en mejores ánimos, las pesadillas que sufría como consecuencia de lo ocurrido en los meses pasados, iban desapareciendo poco a poco, sin embargo, no podía seguir evitando preocuparse por su hermana, sin mencionar que le intrigaba la actitud de Randal.

Ese chico cada vez que podía, la fastidiaba con comentarios sumamente desagradables, y en ocasiones, ardía en deseos de hechizarlo, pero en estas veces, era diferente. Sentía que su amigo Mark y Charlize le estaban ocultando algo.

-Tengo la ligera sospecha de que saben algo sobre la actitud de Randal

-Creo que deliras

-Ammm......no. No tenemos idea de nada- respondió la pelinegra nerviosa

-Simplemente porque no me dicen que ocurre

-Porque no hay nada de lo que tengas que saber- la chica vio a su amigo con los ojos entrecerrados, los conocía como la palma de su mano

-Como quieran- terminó por responder mientras seguía su camino hacía la biblioteca

Debía terminar un trabajo para Herbología, todavía su mente estaba puesta en lo que le estaban ocultando sus amigos, quería saber el por qué de esa actitud de un tipo que aborrecía, y estaba más que dispuesta a descubrir que era. Seguía tan sumida en sus pensamientos que no se percato de nada y terminó estrellándose con cierto chico pelirrojo.

-Lo siento, ¿te encuentras bien?

-Si, estoy bien. La que iba distraída era yo- se apresuró a ayudarlo a recoger los libros que se le cayeron del brazo al momento de chocar

-Supongo que ibas a hacer tu trabajo de Herbología

-¿Cómo lo sabes?

-Será porque vamos al mismo curso y compartimos clase juntos- obviamente Dayra sabía quien era ese chico, moría por él desde un cierto tiempo, claro que debía disimular un poco.

Era Shane Harlow, un guapo pelirrojo con ojos azules muy claros, y pertenecía a la casa de los leones, por lo que no podía evitar pensar que eso le agradaría a su hermana. Era un chico bastante estudioso pero lo poco que lo conocía, también era divertido.

-Si, tienes razón, a eso iba

-Podríamos hacer el trabajo juntos, si no te molesta

-Claro que no- en su interior bailaba de alegría ante esa propuesta. Buscaron una mesa disponible y comenzaron a buscar la información necesaria entre los libros.

-Me entere de lo que ocurrió hace un par de meses

-¿Y quién no?

-Si, es verdad- sonrió, lo que hizo que se quedara un rato observándolo- Que bueno que estás bien, en verdad me preocupé por ti- “De acuerdo, hasta resulto ser tierno” pensó

-Gracias por tu preocupación

Estuvieron sumergidos entre tanta información de hongos y hierbas, pero en momentos charlaban de cosas tan normales. Estuvieron así por unas cuantas horas más, hasta que terminaron. Después de eso, cada uno fue a su respectiva sala común, al final se la habían pasado muy bien juntos.

-¿Dónde estabas?- preguntó Matt apenas entró en las mazmorras

-En la biblioteca- respondió con una sonrisa

-¿Y esa sonrisa?

-Nada en particular

-¿Ese nada en particular tiene un nombre?- Charlize tenía una sonrisa picara

-Puede que si, pero ya que me ocultan ciertas cosas....

-Dea, no te ocultamos nada

-Matt, eres mi mejor amigo y te conozco como la palma de mi mano

-Hice lo que tenía que hacer- el chico no quería seguir ahí, por lo que salió de la sala común dejando solas a ambas chicas

-¿Ahora que le pasa?

-Yo no quiero seguir ocultándote las cosas

-Cuéntame

-Matt sospechaba que Randal sabía algo sobre tu secuestro. No paraba de hacer comentarios que terminaron con su paciencia- explicó Charlize ante el gesto de su amiga

-¿Y lo sabía?- preguntó Dayra apretando los puños

-Él no, pero si su padre

-¿Qué hizo Mattie?

-Acorralo a Randal, lo amenazó. Bueno terminó por hechizarlo y torturarlo un poco, realizó un especie de hechizo que jamás permitiría olvidar lo que le hizo.

>>Claro que todo los recuerdos los recuerdos que le puso en su cabeza son más reales, aunque Randal no sabe quien fue. Puede que sospeche un poco, pero no se atrevería a levantar falsos testimonios

-¿Y por que no me querían contar?

-No lo sé

-Agradezco esto, y hablaré con Matt al respecto

-Y ahora, ¿Con quién estuviste en todo el día?

-Con Shane Harlow- suspiró con una sonrisa

Apenas Dayra vio a su amigo Matt, lo abrazó con cariño sin evitar susurrarle un “Gracias”, después de eso, las cosas volvieron a ser normal entre ellos. Por que la normalidad tal cual no existía en Hogwarts.

****

La prioridad del Departamento de Aurores era encontrar y atrapar a Connor Reed, por supuesto que lo preferían vivo, pero sólo uno quería ser el responsable de atraparlo y hacerlo pagar por cada cosa que hizo; Alexander ardía en deseos de hacerlo sufrir, quería asegurarse de que nunca volviera a hacerle daño a nadie, en especial a su novia.

Las cosas en el cuartel estaban tranquilas, pero los mismos Aurores estaban en alerta constante, en especial porque tanto silencio de posibles mortífagos preocupaba. Eran pocos los magos que salían de misión, estaba siendo totalmente aburrido, hasta que un posible problema en otro lado les cambiaría eso. Una hermosa lechuza entró en la oficina del Ministro, quien de inmediato llamó a uno de sus jefes de Departamento.

-Potter,  te quiero en mi oficina. Necesito hablar contigo

-¿Qué sucede, señor?

-El ministro de Alemania requiere de ayuda. Algunos de sus aurores han tenido algunos problemas con ciertos magos. No tienen idea de si son mortífagos

-¿Qué tantas posibilidades hay de que sean los mismos que buscamos?

-Muchas, por eso mandaré a un grupo para allá.

-¿A quiénes?

-Los necesarios, Harry. Pero tampoco quiero dejar desprotegido el país. Y prefiero que te quedes,  si las cosas están tan mal, tendrás que ir.

-De acuerdo Kingsley

-Muy bien, avísame quienes se irán.

Harry salió de la oficina del ministro bastante pensativo, tratando de decidir quienes se irían y quienes se quedarían. Él preferiría mandar a sus mejores hombres, pero Kingsley tenía razón, no podía dejar Londres desprotegido.

-¿Que quería?- preguntó de inmediato su amigo pelirrojo

-Reúne a todos, por favor

-¿Tan mal las cosas?

-No, quizás sea falsa alarma

-Entonces, ¿Qué pasa?

-Reúnelos a todos, por favor Ron.

El chico hizo caso y llamó a todos, cada uno dejó lo que estaba haciendo para acudir al llamado de su jefe, donde los estaba esperando en la sala de reuniones; un lugar bastante amplio, contaba con una mesa larga con sillas para cada uno, y con un enorme pizarrón. Cada uno fue tomando asiento, esperando a que iniciara esa junta. Harry se puso enfrente de todos callando los murmullos de todos.

-Al parecer el ministerio de Alemania está sufriendo algunos problemas, no tienen la certeza de que sean  mortifagos o sean las personas que nosotros buscamos

-¿Qué pasará entonces?- preguntó uno de los chicos

-Mandaré a un grupo de mis hombres para allá, sí algo malo sucede de inmediato tomaré un traslador. Por lo pronto, el encargado de la misión será Ron- explicó observando a su amigo, el cual sólo asintió- En unos minutos asignaré sus lugares, quien se va y quien se queda

Tanto Harry como Ron salieron de la sala de juntas para definir quienes irían a esa misión mientras que los demás se mostraban un poco emocionados, después de todo, llevaban días sin tener mucha acción y era normal mostrar ese tipo de entusiasmo.

-Por fin algo de acción- exclamó Kissy con una sonrisa- empezaba a volverme loca estando encerrada en estas cuatro paredes

-Loca, ya estas

Unos minutos después aparecieron Harry y Ron, el azabache con un pergamino en su mano, al parecer ya habían decidido a quienes mandarían a Alemania.

-Turner, Williams, Thamer, Douglas, Kyle, Rogers, Heather, Thompson, Anders y Mason- los mencionados se pusieron de pie- Ustedes irán con Ron, alístense que saldrán mañana apenas salga el so

Dicho esto, cada uno fue saliendo de la sala, los últimos en salir fueron Kissy, Alexander, Andy y Keisi, que honestamente ninguno estaba de acuerdo con la asignación.

-Los odio, esperaba poder salud de aquí

-Y esperaba quedarme

-Son ordenes directas, más vale que obedezcamos

-Si, supongo. Pero no me agrada la idea

A la hora de la salida, cada uno se fue a su respectiva casa, la castaña se despidió de su amiga, ya que no tendría tiempo de despedirse de ella al siguiente día. Mientras que Alexander, como siempre, la acompañó hasta su hogar.

-¿Por qué tengo que ir?- mencionó el chico algo molesto, estando afuera de la puerta

-Porque eres de los mejores, y Harry te necesita

-Hay otros mejores que yo

-Pienso que supo equilibrar bien los grupos. La mitad de sus mejores hombres estarán en Alemania y la otra mitad aquí, en Londres.

-No quiero dejarte

-Ni yo- llegado a este punto, ninguno de los dos pudo evitar enfrascarse en un beso- Prométeme que te cuidaras- susurró Andy

-Lo mismo te digo. Mantente al margen

-Siempre tan sobre protector

-Y tú siempre tan temeraria

-Te voy a extrañar

-Igual yo, pero por favor. Aléjate de los problemas

-Alex.....

-Lo sé, pero quiero regresar y encontrarte sana y salva.

-Te amo

-Yo igual- volvieron a juntar sus labios en un dulce beso de despedida. El chico antes de partir, la besó en la frente y se marchó, desapareciendo para preparar sus cosas e irse de misión.

Apenas salió el sol, todos los aurores tomaron un traslador que los llevó a Alemania, en donde, el jefe correspondiente al Departamento de Seguridad Mágica los recibió, poniéndolos a todos al orden con lo que sabían acerca de los supuestos mortifagos.

Mientras tanto en Londres, la mitad de los Aurores que se quedaron estaban en sus respectivos escritorios, haciendo informes atrasados. Kissy se encontraba en extremo aburrida, jugaba con su varita, la castaña prefería estar ahí sentada, a encontrarse a Reed.

Pasaron algunos días, y cada día Ron se reportaba avisando que las cosas estaban tranquilas y que no habían visto nada, de ser así pronto regresarían, mientras tanto en el cuartel, pesaba mucho no tener nada que hacer.

-¡Ya me harté!- explotó un día la pelirroja

-Tengo entendido que tienes trabajo

-Yo no soy alguien que deba estar atrás de un escritorio.

-Haz algo para entretenerte

-¿Cómo....?

-No lo sé, Kissy

-Quisiera hechizar algo- apenas dijo eso cuando Harry apareció ante ellas

-Ataque en el Callejón Diagon. Apresúrense

-Excelente, a patear traseros- sin más ambas tomaron sus respectivas varitas, saliendo detrás de sus compañeros.

****

Era un día demasiado tranquilo, muy poca gente se encontraba en esos momentos en el Callejón Diagon, los colores de las tiendas siempre se dejaban ver con los rayos del sol reflejando la alegría, después de cierto tiempo estando en la oscuridad.

Como lo hacía unas cuantas veces, Gustav aprovechó un pequeño descanso para estar en la tienda de su abuelo. El local de las varitas, en esos momentos estaba siendo atendida por su hermano Georgus.

Atendieron a unos cuantos clientes, y estaban con otros par de magos que requerían una varita.

-Como dice mi abuelo, la varita escoge al mago

-Si, gracias

Apenas pasaron unos minutos cuando la campanita de la puerta volvió a escucharse. Un par de magos entraron en la tienda, lo que parecía normal

-¿Puedo ayudarles en algo?

-¿Eres Gustav Flitwick?- preguntó uno de ellos

-Si, soy yo. ¿Se te ofrece algo?- respondió ante esa sospecha y apretando fuertemente su varita por debajo del mostrador

-Esto será sencillo

Gus como lo presentía, logró desviar la maldición que iba directo hacía él. El rayo de luz chocó contra varios estantes de varitas, lo cual produjo una pequeña explosión. Debido a tanto ruido, su hermano también salió con varita en mano, ayudándolo a defender, lo que no se esperaban es que aparecieran más "mortífagos" al lugar.

Varias varitas salían despedidas de sus cajas, llevando el duelo hacía la calle, donde varios más atacaban otros locales, produciendo un caos.

Las personas corrían atemorizadas mientras que algunos encapuchados de túnicas negras lanzaban hechizos a diestra y siniestra.

Defendían y aturdían a los que podían, apenas el chico había aturdido a uno de ellos cuando varios aurores aparecieron, entre ellos sus amigas Andy y Kissy.

-¿Otra vez metiendote en problemas, Gus?- bromeó la castaña

-Sólo los problemas vienen contigo

-Que gracioso

Ambos se enfrascaron en un duelo con dos a la vez, evitaban las maldiciones y los hechizos como podían; la habilidad adquirida en el club les había servido bastante y con el paso de los años lograron mejorar.

Andy se deshizo de sus contrincantes, pensaba ayudar a su amigo cuando un mortífago la atacó por la espalda, sosteniéndola con fuerza entre sus brazos. Hacía todo lo que estaba para zafarse del agarre al que estaba sometida.

-Con que no estás muerta- esa voz hizo que se enchinara la piel- Y como siempre tan hermosa- pudo sentir como, una vez más su cuerpo era inspeccionado por una mano que no era la de su novio

-¿Qué quieres, Reed?

-Ya sabes-comenzaba a sentir su respiración en su oído, con algo de agilidad, la castaña logró propinarle una patada, sin embargo todavía estaba sujeta con fuerza

-Conoces mi respuesta

-Quizás sea en otro momento- antes de que Connor desapareciera, apunto la varita hacía la chica- ¡Sectumsempra!

-¡Andy!- Gustav se percató de que la castaña estaba en problemas, lanzó un hechizo pero Connor ya no estaba- ¿Estás bien?

-Si- respondió apretando los dientes y apretándose el brazo- Esto no está bien- dijo mientras escurría sangre

-Hay que llevarte a San Mungo, no puedo detener la hemorragia

-No puede pasar. Es escena del crimen- alcanzaron a escuchar a Harry a unos cuantos pasos de donde se encontraban ellos. Parecía que estaba ileso

-Esto es noticia

-Ustedes los Skeeter tiene una particular forma de hacer noticia

-El mundo mágico quiere saber lo que ocurre

-¿Por que no te vas antes de que termine metiendote mi varita en tu trasero?- expresó tajantemente Kissy

-No hagas caso Weasley, ayuda a tus compañeros heridos- dicho esto no tuvo opción más que hacer caso a las ordenes de su jefe.

-¿Se encuentran bien?

-¿Con quién discutían?

-Con ese tipo Rush Skeeter. Anda metiendo sus narices. ¿Qué fue lo que te paso, Green?

-Un hechizo a quemarropa- explicó Gustav preocupado- Necesita ir al hospital

Entre sus dos amigos, llevaron a la castaña para que pudieran curarle la herida, mientras que la atendía un sanador, Harry apareció con algunos cuantos más de sus aurores heridos. Al verlos, no tardo en preguntar sobre lo ocurrido.

-Lo siento señor Potter, pero al parecer me buscaban a mí

-¿Cómo es eso?

-Un par de mortífagos entraron en la tienda de mi abuelo, preguntaron por mí y de inmediato me atacaron

-Fue Connor- Andy salió de uno de los cubículos con el brazo en cabestrillo- Él....él me hirió

-Parece que es más listo de lo que esperaba. Weasley reúne a todos tus compañeros, los quiero ver en el cuartel general, tendrás que ir también para poder hacer un informe de lo ocurrido- esto último se lo dijo a Gustav, el cual asintió- Y tú Green, quiero que te vayas a casa a descansar

-Pero....

-Pero nada, Green. Es una orden

-De acuerdo señor- Andy no tuvo otra opción más que obedecer, por lo que llegó a casa muy temprano.

Las noticias corrían muy rápido, y su padre ya estaba enterado de lo ocurrido, claro que se preocuparon al saber de la herida que sufrió, pero por lo demás estaba bien. Subió a su habitación, se sentía demasiado ausente, de alguna manera le seguía afectando lo ocurrido con Connor. No podía sentir miedo, y menos siendo un Auror, trató de alejar esos pensamientos, pero cada vez que pensaba en él, sentía como la sangre se le helaba. Sabía que los chismes correrían rápido, sacó un trozo de pergamino y le escribió a su hermana, aclarándole que estaba bien y evitando mencionar lo de su herida y el hecho del temor que le tenía a Connor, lo menos que quería era preocuparla.

Justo esa tarde, el grupo que había viajado a Alemania llegó. El ministerio había más gente de lo normal, en especial en la Oficina de Aurores, ninguno preguntó exactamente que ocurría, la mayoría se encontraba cansado por el viaje, y Harry se encontraba bastante preocupado que no tuvo inconveniente en que se fueran a descansar, ya que los necesitaría para arreglar el desastre que dejó Reed. Alexander quería y necesitaba ver a su novia pero ya era muy tarde, le hubiera encantado ir a dar un paseo en escoba, pero él también necesitaba dormir un poco.

A la mañana siguiente, después de haber descansado lo suficiente y mientras tomaba algo para el desayuno, una lechuza le llevó el periódico mágico. La primera pagina hizo que tirara su taza de café, ensuciando la mesa.

-Esto no puede ser- mencionó mientras que terminaba de leer la nota. Tomó su chaqueta y salió hacía la casa de los Green

Al despertar, Andy se sentía algo mejor a comparación del día anterior, al parecer la herida ya había cerrado, pero tendría que tener cuidado para que pudiera sanar por completo. Odiaba ese hechizo, dejó de pensar tanto en el asunto, así que bajó a desayunar. Su padre ya se había ido a trabajar, mientras que ingería un plato de avena, se disponía a leer el periódico que llegó.

-¡Maldita sea!- exclamó la auror mientras terminaba de leer el Profeta, esperaba que las cosas no se complicaran aún más de lo que ya estaban. No podía creer la sarta de mentiras que leyó, hasta a su amiga Mena le había tocado una ración de todo eso, ni siquiera ella estuvo en el ataque.

-¿Qué sucede hija?

-Nada, mentiras sobre lo que ocurrió ayer- cuando su madre iba a decir algo, el timbre de la casa sonó

-Hace cuanto tiempo que no te veíamos ¿Seguro que no quieres algo?

-No, gracias señora Green.

-¿Alexander? ¿Qué haces aquí? ¿Cuándo llegaste?- si no hubiera sido por su brazo, seguramente la chica se abalanzaría sobre el para abrazarlo y besarlo por todos los días que estuvieron separados.

-Llegué anoche- respondió un poco distante- ¿Crees que podríamos hablar en privado?

-Claro- fueron al estudio de su padre, Andy no tenía idea de lo que quería hablar- Bueno, de que quieres hablar

-¿Qué es esto?- preguntó sacando de entre su túnica el periódico

-Es el Profeta- trato de decirlo con total serenidad posible fingiendo cierta inocencia

-No juegues conmigo- Alex se mostraba demasiado molesto- Me prometiste que te mantendrías al margen

-Yo recuerdo una promesa similar

-No es lo mismo

-¡Ah, claro! ¿Acaso no me dejaste en claro que tenias una insignia?

-No es justo lo que haces- suspiró tratando de calmarse y acercándose a ella- Acabo de volver y lo menos que quiero es pelear

-Entonces no lo hagas, quiero que te olvides de Connor

-Sé manejar esto- replicó a la defensiva- Sólo preocúpate por tus cosas, ¿Quieres?

¿Pero cómo haría algo así, cuando ella misma había sido testigo de la tortura física, y de la emocional? ¿Cuándo sentía miedo al acordarse de él?

-Muy bien, pero no olvides que eres lo más importante para mí- replicó la castaña, Alex no pudo evitarlo y la abrazó con fuerza, no permitiría que Connor terminara por arruinar su vida,  aún más de lo que ya lo había hecho.

-El Profeta dice que te hirieron, ¿Es verdad?

-Fue un rasguño, nada más. No te preocupes, estoy bien- respondió ante la mueca que hizo

-Supongo que te dieron el día

-Así es

-Bueno, entonces te veré en la noche ¿De acuerdo?

-Si- el chico depositó un beso en su frente antes de irse, dejando a la castaña bastante confundida

Como lo prometió, Alexander apareció en la noche pero con su escoba, quería pasar al menos un rato más con su novia. Seguía enfadado lógicamente por lo ocurrido el día anterior, pero necesitaba tener a la castaña entre sus brazos.

-¿Sigues enojado?

-No

-Claro que sí- ella acortó la distancia que había entre ellos, él no pudo contenerse más , por lo que la besó.

Fue un beso lleno de desesperación, con cierta ternura y amor. Las manos de Alexander se aferraron a la cintura de la chica, sólo se separaron por la falta de aire, sin embargo, sus labios se volvieron a juntar. La pasión ardía entre ambos, de la ternura pasó a ser un beso lleno de deseo, las manos del ojimiel fueron subiendo lentamente, acariciando por sobre la ropa, el abdomen de la castaña.

Extrañaba cada roce de su novio, cada beso suyo, comenzaba a sentir cierta calidez entre todo eso , cuando su mente fue invadida por el recuerdo de él. De aquel chico que estaba obsesionada por ella, aquel que la torturo y le hizo daño. No podía olvidar sus labios puestos en los suyos, sus manos recorriendo cada pedazo de piel expuesta, no podía olvidar el deseo en sus ojos, esa lujuria demente; de inmediato se separó de Alexander, sus ojos se llenaron de agua tratando de contener las lágrimas.

-¿Qué pasa?

-Quiero que te vayas

-Pero....

-Por favor, Alexander. Quiero estas sola

-De acuerdo- cedió desconcertado y confundido- Te veré mañana- pensaba despedirse de ella con un beso en los labios, pero ella lo rechazó.

Andy no pudo evitar sentirse mal por lo ocurrido con su novio, y era estúpido compararlo con alguien que le causo un daño a su hermana y a ella, pero cada vez que recibía un beso o una caricia, le era imposible no acordarse de lo sucedido aquel día.

Las cosas entre ambos no habían mejorado para nada, cuando Alexander se enteró de que el mismo Connor había sido el que hirió a su novia enfureció más, sin mencionar que las cosas entre ellos estaban bastante tensas; cada vez que él la acariciaba o sus besos dejaban de ser tiernos, ella lo rechazaba, lo que provocaba que Alex pensará mal.

Eran discusiones tras discusiones que los envolvían a ambos, incluso sus amigos lo notaron y cada vez que podía peguntaban si las cosas estaban en orden, a lo que cada uno respondía con un rotundo si. Andy se negaba a hablar con alguien de lo que le pasaba, prefería mil veces mantener ocupada su mente en otras cosas, y afortunadamente se le concedió.

Su jefe Harry iría a Hogwarts para dar una conferencia acerca de las Artes Oscuras y como defenderse de ellas, después de todo él había enseñado a varios de sus compañeros a defenderse. Necesitaría un poco de ayuda, por lo que Andy y Alexander lo acompañarían junto con otros cuanto más de sus hombres. Cada uno lo ayudó a preparar el material que utilizaría, y quizás harían una pequeña práctica con los alumnos.

Todo estaba listo, tenían la intención de llegar después del almuerzo pero Harry prefirió llegar muy temprano con tal de que todos los alumnos fueran parte de la conferencia. Aparecieron en el pueblo de Hogsmeade, una diligencia fue enviada para llevarlos al castillo. Al atravesar la seguridad mágica, caminaron tranquilamente hasta las grandes puertas de roble donde ya los estaban esperando.

-Bienvenidos- la profesora Minerva los había recibido con una enorme sonrisa

-Gracias profesora, es un placer estar de nuevo en el castillo

-Los alumnos no tardarán en bajar a desayunar. Honestamente no los esperábamos tan temprano

-No se preocupe

-¿Qué les parece si pasan al Gran Comedor?

-Eso suena genial- exclamó uno de los aurores, después de todo se habían levantado muy temprano y no tuvieron oportunidad de comer algo 

-Entonces pasen

Pusieron algunas sillas extras en la mesa de profesores, los cuales eran pocos los que estaban ahí. Poco a poco los alumnos fueron llegando, algunos se sorprendía por las reciente visitas, ya que la directora en ningún momento les avisó que las tendrían, y esperaban que nada malo estuviera ocurriendo. Cuando la mayoría del colegio estuvo en su respectivo lugar, la directora tomó la palabra para informar de las actividades que tendrían.

-Como pueden ver tenemos visitas. El jefe de Aurores, Harry Potter estará impartiendo algunas conferencias junto con algunos de sus hombres- se escucharon algunos murmullos de emoción entre los alumnos

Dayra se mantuvo un rato observando hacía la mesa de profesores, se llevó una sorpresa al ver a su hermana sentada ahí. No le había dicho que estaría ahí. Captó por unos segundos su mirada, no dudo en saludarla, a lo cual sólo recibió una sonrisa

>>Les pido a todos que se comporten. Esto les puede servir de gran ayuda, así que ahora todos a sus clases

Los alumnos fueron levantándose de sus asientos para dirigirse a sus primeras clases del día, mientras que Harry y sus hombres terminaban de desayunar. La primera conferencia que daría, sería justamente después del almuerzo.

-¡Qué gusto verlos!- exclamó Mena abrazándolos con cierta efusividad

-Lo mismo digo, después de que no me dejas venir- trato de bromear Andy con una sonrisa bastante forzada

-¿Sucede algo?- preguntó observando a ambos

-No, nada- respondió Alexander

-Todo en orden

-Si ustedes lo dice. Me tengo que ir, tengo clase. Los veo después- Mena volvió abrazarlos y después salió del Gran Comedor para ir a su despacho, mientras que ellos esperaban ordenes de su jefe.

La profesora McGonagall los condujo a un aula vacía, donde empezaron a preparar el material necesario para la conferencia que daría Harry. Después del almuerzo, llegó el primer grupo de alumnos, eran de cuarto curso, por lo que el azabache trataría de ir más lento para que pudieran entender todo lo que hablaría  Entre esos alumnos se encontraba la hermana de Andy, quien antes de que empezara la conferencia la saludó

-¿Por qué no me dijiste que vendrías?- preguntó con el ceño fruncido y los brazos cruzados

-Porque no sabía que vendría, apenas me lo informaron

-¿Hay mucho trabajo?

-No, de hecho no

-¿Entonces, por que casi tus cartas son muy cortas?

-No hay mucho que decir, honestamente

-¿Siguen mal las cosas con Alexander?

-¿Cómo sabes eso?

-Fácil, él está al otro lado del aula. Y la última vez que hablamos, pelearon. Sigues empeñada a no decirme exactamente que ocurrió con ese tal Connor

-Ya te dije que no paso nada

-¿Él se sobrepaso contigo?- pero justo cuando pensaba responder, el profesor Flitwick hizo callar a sus alumnos, por lo que Dea tuvo que ir a tomar asiento.

Luego de la teoría y todos los datos que dio Harry, se dispuso a hacer una pequeña práctica entre los alumnos, donde los demás aurores los ayudarían en caso de que surgiera un problema o alguna duda. Andy trabajaría cerca con uno de sus compañeros, en todo momento estuvieron muy juntos, lo que enojaba a Alexander. No soportó mucho, apenas terminó la conferencia, la tomó de la mano y la llevó a un aula vacía.

-¿Qué te pasa?

-No sé de que me hablas

-¿No sabes? Cada vez que te quiero besar me rechazas

-Lo siento Alexander pero ni yo sé....

-¿Acaso me engañas? ¿Hay otro?- preguntó el chico entre molesto y dolido

-¿Es enserio? ¿Cómo podría estar con alguien más si estoy contigo?

-Pues demuestras todo lo contrario. Digo, si estuviste con Connor- dijo fuera de sí, celoso- Igual esperas acostarte con él y por eso te lo topas siempre....-¡PLAF! Andy le había propinado una bofetada en la mejilla

-¡Eres un imbécil!- pensaba salir del lugar pero Alexander la tomó del brazo- ¡Suéltame!

-No quise decir eso, yo...

-Pero lo dijiste- respondió también ella bastante dolida- Ahora, déjame en paz

-Mi hermana te dijo que la sueltes

-Créeme Dayra que no le estoy haciendo nada, sólo quiero hablar con ella

-Creo qué, a estas alturas ya te dijo lo que te tenía que decir

-Deberías de dejarnos solos, por favor.

-No- se negó la chica

-Andy, hablemos

-Ya no tenemos nada de que hablar, ya todo lo dijiste. Soy como una de tus “amiguitas” zorras ¿No?

-Jamás diría algo así, por favor hablemos- seguía rogando el chico

-No Alexander, creo que no confías en mi- los ojos de Andy se le llenaron de agua, sin embargo, no dejó caer las lágrimas

-¡¡¿¿Le dijiste qué, a mi hermana??!!- De inmediato Dayra sacó su varita apuntándolo- Déjala en paz, no tienes idea de lo ha pasado, han sido tiempos bastantes difíciles, así que ten un poco de respeto

-Hermanita, baja la varita

-No voy a permitir que...

-No quiero que te metas en problemas. Por favor, bájala. No lo vale- lentamente fue bajando la varita pero seguía observándolo muy atentamente

-Espero que te alejes de mi hermana- dicho esto salió del aula, esperando a Andy en la puerta

-Lo siento- susurró el

Ambas chicas iban caminando en silencio, una enfadada y la otra bastante dolida como para querer entablar conversación. Ninguna dijo nada, hasta que llegaron a las mazmorras

-¿Quieres pasar?- preguntó Dea más tranquila

-No, tengo que volver- respondió con un nudo en la garganta

-Perdóname, no debí....

-No te preocupes mi pequeña serpiente, es lindo cuando me defiendes- sonrió al menos un poquito

-Tú siempre lo haces

-Es mi trabajo- ante eso, la abrazó con cariño

-¿Se irán hoy?

-No, hasta donde sé. Harry dará otra conferencia mañana

-¡Genial! ¿Entonces te quedaras?

-Si

-Tengo deberes que hacer, te veré en la cena, supongo

-De acuerdo, pórtate bien

El resto del día, la castaña trató de evitar a Alexander, pero no podía dado que debían trabajar juntos. Trató de pasar el tiempo en la biblioteca, pero le era imposible concentrarse, releía una y otra vez la misma línea sin lograr comprender nada. A la hora de cena, apenas probó bocado, en ocasiones cruzaba miradas con él, aún así le seguían doliendo todas sus palabras.

No soportó seguir sentada en la mesa de los profesores, por lo que se levantó saliendo al patio para tratar, al menos de tranquilizarse un poco. Antes de que todos se fueran a dormir, regreso al Gran Salón, de nuevo acompañó a su hermana a las mazmorras; lograron hablar de cosas tan normales, que realmente por unos instantes, lo ocurrido quedó en el olvido.

-Trata de descansar

-No te preocupes, estoy bien

-Te conozco y no lo estas

-Mejor entra ya antes de que un prefecto te castigue

-Eres una mandona- eso la hizo sonreír

-A veces. Ahora si, entra ya. No quiero que te castiguen por mi culpa

-De acuerdo, que descanses. Buenas noches

-Buenas noches- esperó hasta que entrará a la sal común, después dio media vuelta.

No quería regresar a las habitaciones en donde les habían asignado, por lo que siguió caminando, hasta que llego a a torre de Astronomía. Era una esplendida noche, las estrellas estaban bastante brillantes, y el soplo del viento le ayudaba un poco. Andy podía ser muy orgullosa y esa vez no sería la excepcion, las lágrimas prefería seguir conteniendo las por un rato más.

-¿Sigues siendo tan fatalista, Green?- su amiga Mena se acercó a ella, iba vestida todavía con su túnica

-No, hoy no

-Se supone que deberías estar en la cama ya

-Necesitaba algo de aire fresco

-¿Qué pasa entre ustedes?

-Creo que terminamos

-¿Por que?- preguntó sorprendida- Estaban tan bien

-Me afectó lo de Connor, no sé. No he sido la misma desde entonces

-Sabes que a veces ayuda hablarlo

-Esta vez no, Mena. Si Al e ander desconfía de mi, yo no puedo hacer nada

-Deberias de tratar de ser más paciente con él. No la paso para nada bien cuando desapareciste

-Dejemos las cosas como están. Ya no quiero seguir hablando del tema

-De acuerdo, pero al menos no caigas en lo mismo de siempre

-¿Qué me quieres decir?

-Qué actúes con madurez en este tipo de cosas

-Madurar es de mandrágoras

-Ay Green- suspiró la pelirroja pero con una sonrisa- Animate, no me gusta verte mal

-Trataré

Estuvieron unos minutos más en la torre, admirando el hermoso paisaje hasta que comenzaron a sentir algo de frío; cada una tomó un camino diferente, al menos Andy esperaba que el siguiente día fuera mejor a lo que habia sido ese. Porque de algo ha estado segura desde siempre, Alexander era el hombre de su vida, lo supo desde el primer momento en que la ayudó en una broma, y estaba permitiendo que alguien como Connor arruinara su vida.

 



« Capítulo 20 Comenta este capítulo | Ir arriba Capítulo 22 »


Potterfics - Harrylatino
Potterfics es parte de la Red HarryLatino

contacto@potterfics.com

Todos los derechos reservados. Los personajes, nombres de HARRY POTTER, así como otras marcas de identificación relacionadas, son marcas registradas de Warner Bros. TM & © 2003. Derechos de publicación de Harry Potter © J.K.R.