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The magic ride » Capítulo 2
The magic ride (R15)
Por andypotter92
Escrita el Domingo 19 de Abril de 2015, 22:34
Actualizada el Domingo 10 de Febrero de 2019, 23:50
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Capítulo 2

Dayra despertó temprano aquella mañana soleada. Hoy por fin irían al callejón Diagon a comprar sus cosas para Hogwarts. Comenzaba a sentir los nervios y la emoción mezcladas entres sí. Inmediatamente se levantó, se ducho y termino de arreglarse mientras que su madre le avisaba que el desayuno ya estaba listo.

Antes de bajar, paso por la habitación de Andy. Abrió la puerta lentamente y sin hacer demasiado ruido. Su hermana dormía plácidamente, se acercó a ella y grito a todo pulmón

-¡¡LLEGAS TARDE!!-ocasionando que la chica se levantara sobresaltada de la cama, confundida, con cara de sueño, y cogiendo la varita de la mesita de noche.

-Merlín- refunfuño la chica, al ver a su hermana riéndose y regresando a dormir

-Tienes que levantarte

-Es sábado- dijo Andy tapándose con las sabanas hasta la cabeza

-Iremos al callejón Diagon

-Podemos ir más tarde

-Mamá quiere ir temprano para evitar tanta gente- respondió Dayra mientras le jalaba las sabanas

-¿Es que acaso no puedo dormir?- refunfuño de nuevo

-No- dijo su hermana todavía con una sonrisa, amaba molestarla- el desayuno está listo- dicho esto salió de su habitación.

Mientras Dayra tomaba su cereal, Andy bajo ya arreglada, simplemente con unos jeans y una blusa de color azul y sus tennis, mostrando todavía una cara de sueño. Su madre le puso un plato de huevos revueltos con tocino, el cual engullo lentamente y con mucho pesar.

-Ya despabílate

-Es sábado, el único día libre que tengo

-Eres una dormilona

-Grrrr- fue lo único que dijo la chica mientras se metía una cucharada a la boca

Al término del desayuno, la familia Green ya estaba lista en el auto para ir a Londres. Dayra nunca había asistido al Caldero Chorreante, debido a que sus padres opinaban que era mejor cuando recibiera su carta, dado que la primera impresión es única.

El trayecto fue corto, había pocos autos circulando por el centro de Londres, hasta que se detuvieron en un viejo bar.

Era un bar diminuto, cuando entraron estaba lleno de muchos magos y brujas, en especial de niños, que entraban por sus cosas. Los cuatro caminaron a través del local hasta un pequeño patio. Su padre saco la varita y golpeo uno de los ladrillos.

Un segundo más tarde estaban contemplando un gran paisaje abovedado, un paso que llevaba a una calle con adoquines. La niña no podía creer lo que sus ojos veían, el callejón era demasiado colorido y ya estaba demasiado lleno de gente, de seguro varios estudiantes que acudieron a comprar su material escolar. El sol brillaba iluminando la tienda más cercana.

-¿A dónde vamos primero?- pregunto el señor Green

-Quizás debería ir primero a Madame Malkin, por el uniforme

-Quiero ir Flourish y Blots- dijo Andy de pronto- quiero comprar unos libros, además necesito comprarle comida a Hermes.

-Yo quiero ir con Andy, mamá- Dayra puso su mejor cara tierna posible para convencer a su madre

-Creo que primero sería ir a Gringotts

-Tienes razón

Los cuatro se dirigieron al enorme edificio blanco, se encontraba cerca de una intersección, donde claramente se leía Callejón Knockturn. La torres estaban elevadas sobre todos los comercios vecinos. Atravesaron unas puertas de bronce y luego unas de plata antes de entrar al pasillo, donde claramente Dayra pudo leer una inscripción:


Entre, extraño, pero preste atención.

Alos que tiene el pecado de la codicia

para aquellos que toman pero no ganan,

deberán pagar en su vuelta.

 

Si busca bajo nuestros suelos

un tesoro que nunca fue suyo,

Ladrón, está advertido. Tenga cuidado con

encontrar algo más que un tesoro allí. 

 

-¿Es cierto?- susurró a su hermana

-¿Qué?- preguntó algo distraída

-Eso- dijo señalando con la cabeza, aquella inscripción que leyó La chica solo soltó una risita

-Nah, la verdad es que ya han entrado furtivamente en este lugar, y se han robado cosas. Y no pudieron hacer nada

-¿Quién fue?- preguntó discretamente mientras observaba a los duendes cercanos

-Harry Potter

Siguieron caminando por el pasillo principal, el cual era de mármol y con varios mostradores que se extendían a lo largo. Uno de los duendes los atendió, llevándolos a la cámara 152, y abriendo la bóveda con la llave que saco el señor Green entre los pliegues de su túnica.

La bóveda estaba repleta de montones de monedas de oro, y algunos otros montones de monedas de plata y bronce. Los adultos se acercaron para guardar galeones en un par de costales, al menos lo suficiente para no regresar tan pronto al banco.

-Creo que ahora si, podemos ir a comprar las cosas

-Primero el uniforme

Se dirigieron hacía una tienda que se encontraba junto a Flourish y Blotts, las tres entraron, mientras que su padre iba a comprar el material para pociones. Madame Malkin era una bruja, sonriente y regordeta.

-¿Hogwarts?- dijo mientras que Dayra asentía.

La bruja puso a la chica en un banquito, le deslizo por la cabeza una larga túnica y comenzó a marcarle el largo apropiado. En unos minutos, salieron del local. Andy y Dayra se dirigieron a la tienda de a lado.

Todos los estantes estaban llenos de libros hasta el techo. Había unos grandiosos forrados en piel, con tapas de seda, otros llenos de símbolos raros. Andy se fue directo hacia la sección de Defensa contra las Artes Oscuras, dejando a su hermana pidiendo los libros que necesitaba. Cuando ambas chicas salieron, sus padres ya las estaban esperando, cada quien cargaba demasiados paquetes.

-Lo único que falta es la varita- observo su padre mientras revisaba la lista

-Eso no me lo quiero perder- exclamó la chica

-Que les parece si las esperamos en el caldero- opinó

-Que bien

-No quiero nada de bombas fétidas ni artículos de Sortilegios Weasley- declaro su madre seriamente

-¡Pero mamá!- empezó Andy

-Pero nada, no quiero que se anden haciendo bromas entre ustedes

-Si nosotras somos unos angelitos- dijo Dayra con cara inocente

-Sí, claro- respondió su madre- No quiero que tarden demasiado

-Está bien- contesto Andy mientras iban a Ollivander

El loca de varitas, era angosto y de mal aspecto; sobre la puerta tenía escritas en dorado: Ollivander Fabricante de excelentes varitas desde 382 a.C. Cuando entraron, una campanilla resonó en el fondo de la tienda. Era un lugar pequeño y vacío. Dayra miro las miles de estrechas cajas, amontonadas cuidadosamente hasta el techo.

-Buenas tardes- dijo una voz amable. Un anciano de pelo blanco y ojos grandes y pálidos, ya se encontraba detrás del mostrador.

-Hola- dijo la chica tímidamente

-Buenas tardes señor- saludo amablemente Andy

-Srita. Green- dijo el hombre- parecer que fue ayer el día en que vino a comprar su primera varita. Veinticuatro centímetros de largo, Elástica de Sicómoro, con centro de Pluma de Fénix, excelente para aventuras- recitó

-Sí, así es

-Bueno, ahora… Déjame ver- saco de su bolsillo una cinta métrica, con marcas plateadas- ¿Con que brazo coges la varita?

-Con la derecha- respondió Dayra nerviosa

-Extiende tu brazo. Eso es- midió a la niña del hombro al suelo, de la rodilla a la axila y alrededor de su cabeza. -Esto ya está- dijo, y la cinta métrica se enrollo en el suelo- Bien, prueba esta. Madera de acebo, cola de unicornio, veinte centímetros. Bonita y flexible.

Dayra cogió la varita y la agito a su alrededor, pero el señor Ollivander se la quitó. Dayra probó unas cinco más, cuando le puso otra en la mano

-Manzano, nervios de dragón, treinta y un centímetros, bonita y flexible-tocó la varita, sintiendo un súbito calor en los dedos, una corriente de chispas verdes estallaron en la punta como fuegos artificiales. Pagaron la varita y salieron del local rumbo al emporio de lechuzas.

-Las fibras de dragón son poderosas- mencionó Andy

-¿Y?

-Que honestamente no me sorprende que te haya elegido

-¿Qué quieres decir?- pregunto confusa

-Ollivander dice que la varita elige al mago, no al revés. Los dragones son...especiales

-Poderosos

-Si, pero tú tienes cierto carácter

-¿Qué me quieres decir?- pregunto entrecerrando los ojos

-Oh nada, simplemente que tienes un carácter del demonio- dicho esto salió corriendo hasta el emporio de lechuzas, para evitar ciertos percances en su persona.

Siguieron caminando un rato, pasando por la tienda de Calidad de artículos para Quidditch rumbo a sortilegios Weasley. Estuvieron un rato en la colorida tienda, viendo todos los productos y comprando algunos otros, aunque sabían ambas chicas que les iría mal si su madre se enteraba. Después de tener los bolsillos llenos de puras bromas, regresaron al caldero chorreante, para regresar a casa y desear que pronto llegara el 1 de Septiembre.

 

 

 



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