Historia al azar: Todo he perdido
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The magic ride » Capítulo 19
The magic ride (R15)
Por andypotter92
Escrita el Domingo 19 de Abril de 2015, 22:34
Actualizada el Domingo 10 de Febrero de 2019, 23:50
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Capítulo 19

A pesar de que estaba en cama, y con demasiadas pociones que la mantenían sin dolor alguno, Andy no podía evitar sentir algo de confusión por la repentina aparición de sus amigos, y por supuesto de su novio.

Es cierto que le alegraba tener la oportunidad de verlos a todos, justo cuando prácticamente había abrazado la idea de morir, pero tenía la extraña sensación de que se estaba perdiendo algo importante.

-¿Cómo supieron que estaba aquí?- preguntó Andy a su hermana una vez que estuvieron solas

-Son tus amigos no míos, ¿por qué me lo preguntas a mí?

-No sabían que había aparecido aquí ¿O si?

-De hecho nadie. Papá prefiere mantener esto oculto al menos hasta que te recuperes

-No debería

-Es por tu seguridad

-¿Y la tuya qué?. Por mi culpa.....

-No paso nada. Solo me importa que estas bien, viva.

-¿Qué ocurrió después de la explosión?

-Me aferré a la idea de que estabas con vida. Vi el momento en que la casa se derrumbaba por las llamas

-Lo siento, pequeña- Dayra no espero el momento a que su hermana la invitara para recibir un abrazo, simplemente se acercó a ella.

-Van dos veces que me haces lo mismo- reprochó

-Lo sé. Lo siento

-¿Y si te sugiero que cambies de profesión?

-Puedes intentarlo, pero igual sabes cual es mi respuesta- su hermana dejó escapar un suspiro

-Debería dejarte descansar

-No. Quiero que te quedes conmigo.

-Estás molida

-Claro que no. Por favor

-De acuerdo. Si mamá me regaña es tu culpa

-Asumiré las consecuencias

Dea se acomodo en su regazo, hasta que el cansancio y las emociones de ese día la vencieron. Sin embargo, Andy se quedó despierta por un largo rato, simplemente pensando.

A pesar de que sus sentidos estaban más que activos, sus recientes heridas eran un impedimento para calmar esa curiosidad.

Esperaba que en cualquier momento apareciera su madre para asegurarse de que estuviera dormida, pero no tenía ni pizca de sueño ya que había dormido bastante; su mente seguía divagando hacía esas cuestiones, de como sus amigos habían ido a verla. ¿Cómo sabían que estaba viva?  Si apareció en la habitación de su hermana, que ni siquiera su jefe sabía ¿Por qué ellos si?

Todo el mundo creía que Andy Green estaba muerta, simplemente se había dado la noticia de eso. Quizás podría preguntarle a su novio, pero de inmediato desechó la idea, ya que sabía que no le diría nada, y más cuando estaba empeñado en atrapar a Connor.

El nombre de todos sus amigos transcurrieron en su mente, uno por uno. Pensó en Mena y Keisi pero sabía que ninguna de ellas le dirían algo. Incluso en Kissy, y aunque solían molestarse mutuamente, conocía su carácter, por lo que no olvidaría tan fácil, el hecho de que casi muere, y por ende meterse en más problemas.

-Que tonta- susurró de pronto. Se reprochó internamente por haber tardado tanto en dar con la persona adecuada para saber la verdad.

Los primeros rayos de luz que se colaban despertaron a la castaña, aunque pudo haber sido una punzada de dolor, aunque prefirió ignorar.

Su hermana estaba acurrucada a lado de ella, durmiendo plácidamente. Se veía tan adorable y tierna, recordaba todas esas veces que la cuidó de pequeña, y como aquellas ocasiones, le depósito un beso en su frente logrando que se removiera en la cama.

-Buenos días

-Déjame dormir- se tapo su rostro con las cobijas

-Te dejaré dormir pero si me haces un favor- recibió como respuesta un gruñido- Necesito hablar con un amigo, y no quiero que nadie me interrumpa, ni siquiera Alexander.

-Te cubriré, pero ahora quiero dormir

La chica soltó una risita, tenía que aprovechar el tiempo. Tomó la varita que reposaba en la mesita de noche, era algo extraño dado que no era la suya, pero al menos le había funcionado.

Esperaba tener la fuerza necesaria para poder hacer magia. Se concentró lo suficiente, basto con el simple recuerdo de la noche anterior, ver a sus amigos, tener a su hermana cerca, y sobretodo a su novio a su lado, disfrutando del roce de sus labios.

-Expecto Patronum-  susurró, un humo blanquecino salió de la varita, lentamente tomando forma de un oso

Como suponía, Mary Green no pretendía dejar sola ni un minuto a su hija. Hizo beber todas las pociones que le habían mandado los sanadores, ignorando las muecas de asco que hacía la chica.

-Alguien vino a verte- informó no muy segura

-¿Quién?

-Gustav

-Hazlo pasar mamá, por favor.

-Hola Andy- saludó el chico muy cortésmente

-Hola

-¿Cómo sigues?

-Adolorida- su mamá los dejó solos no muy convencida

-¿Qué pasa Andy? ¿Por qué me enviaste ese Patronus?

-Espera- apuntó con la varita al pomo de la puerta- Ahora si podemos hablar

-¿Qué es tan importante que debes poner un hechizo silenciador?

-No quiero que mi mamá se entere.

-Entonces....

-Quiero saber como supieron que estaba aquí. Mi hermana me ha dicho que nadie lo sabe, por mi propia seguridad

-Fue Mortz.

-No entiendo

-Todo fue por tu varita

"Alexander se encontraba desconsolado, le dolía haberla perdido, haberle fallado a ella y a su familia. Quería sacar de su sistema todo ese dolor, recurrió a esa bebida fuerte, aquella botella de whiskey de fuego que tenía en la alacena. La que bebía después de una exitosa misión.

El primer trago quemó su garganta, pero no tenía la suerte de que apagara ese ardor en su corazón. Sus pensamientos y ese dolor fue interrumpido por un toquido de la puerta

-¿Qué haces aquí, Gustav?

-Necesitaba hablar contigo

-Estoy ocupado- quiso cerrarle la puerta, pero el chico puso su pie para trabar la puerta

-Algo me dice que Andy no está muerta

-¡Ya déjenla en paz! Ella....murió

-Alexander.....piénsalo bien- habló Gustav con paciencia- Honestamente yo no me creo que esos restos sean de ella.

-Encontraron su varita, y ese coldige suyo

-Tengo una teoría. Necesito tener en mis manos esa varita

-No la tengo. La tienen en el cuartel para las investigaciones

-Entonces, es hora de romper las reglas

-¿Qué quieres decir?

-Necesito entrar furtivamente en el Ministerio. Es hora de que Plumas de Fénix entre en acción.

-Haz lo que tengas que hacer no me importa

-Alexander, te necesito. Tú puedes ayudarme a robar esa varita

-Lo siento Gustav, pero....no puedo- una lágrima solitaria se escapo de sus ojos mieles- Todo está perdido

Gustav salió decepcionado, y a su vez preocupado por el estado de su amigo, pero no podía hacer nada más que probar su teoría.

Tenía en mente a una sola persona que sería capaz de ayudarlo, o quizás a dos.  No tardo mucho en enviarles un mensaje, que de inmediato respondieron.

-¿Qué quieres Gustav?

-Que antipática

-Sabes que no estoy de humor

-Tengo una teoría y quiero comprobarla.

-¿Qué clase de teoría?- preguntó el otro mago presente

-Iré al grano. Necesito la varita de Andy. Con ella podemos comprobar si en verdad murió

-Ahora si te volviste loco- expreso Kissy

-Realmente ¿Qué quieres que hagamos?

-Kissy, eres auror. Puedes entrar fácilmente al Ministerio sin ser detectada. Y tú Vladimir, eres bueno en duelos y bastante discreto. Puedes cubrirla

-De acuerdo- acepto Vladimir sin pensarlo mucho

-Muy bien Gustav, te traeré esa varita.

Entre los tres planearon todo, aunque realmente la idea era de Gustav, quien les provisionaría de varios artilugios que les serviría para distracción.

Acordaron llevar a cabo su plan a la maña siguiente, no podían esperar mucho tiempo.

Como todos los días, Kissy apareció en el Atrio del Ministerio, pero en esta ocasión era acompañada por Vladimir.

-Tengo una idea

-¿Cuál?- preguntó

Pero no respondió al instante, subieron al ascensor, la voz de una mujer se escuchaba cada vez que paraban en un nivel, pero en lugar de bajar en la oficina de Aurores, esperaron.

-¿No tenemos que bajar aquí?

-Espera

Vladimir frunció el ceño ante la mención del nivel que estaban. Justo en el nueve, Departamento de Misterios.

-¿Qué hacemos aquí?

-Esperamos a alguien- Kissy se recargo en la pared, mientras jugaba con su varita bajo cierta mirada de reproche de su compañero.

-Tranquilo Vlad.

-Pueden descubrirnos- pero cuando la pelirroja pensaba responder, alguien salió del ascensor.

-Buen día amor

Gerard se paro en seco, no se imaginaba ver a su novia ahí, y no después de que le había contado su plan sobre matar a Connor.

 

-¿Qué haces aquí?

-Necesito tu ayuda

-¿Mi ayuda? ¿Para qué?

-Necesitamos robar una varita- explico tranquilamente

-Nosotros.....

-No aquí, sino en mi Departamento

-Mas específicamente en el Departamento de Investigación- mencionó Vladimir todavía sin estar convencido de nada

-Pero yo soy un inefable

-Puedes fingir que la necesitas para algo- Gerard se quedó unos segundos pensativo

-De acuerdo

Los tres iban tranquilamente rumbo al nivel dos, justo hacía la oficina de Aurores. Para no levantar sospechas, Gerard se quito su túnica tan característica del departamento.

Pasaron por una serie de cubículos abiertos, donde ya se encontraban algunos aurores en sus respectivos escritorios.

Llegaron a uno de los pasillos en donde la oficina se dividía en otra sección. Kissy los guiaba, había sido parte de varias investigaciones, por lo que conocía muy bien el lugar.

-Aquí es- dijo de pronto enfrente de una puerta enorme.

-¿Alguien esta a cargo de este lugar?

-Si, por lo general hay un par de magos vigilando

-Bien, entonces entraré- Vladimir sacó su varita- Quédense aquí, y no lo olviden. Discreción- y sin más entró.

Pasaron varios minutos, esperando a que todo saliera bien, cuando comenzaban a preocuparse, apareció Vladimir algo agitado.

-La tengo- le mostró la varita a Kissy, la cual la tomó y la guardo entre su túnica- Hay que movernos, creo que sospechan que hay un intruso.

-Y sabrán del robo

-Dupliqué la varita- apenas pronunció eso cuando un mago algo molesto salió de entre la puerta.

-Disculpa ¿Quién le autorizó a entrar?

-Tranquilo Burn- hablo el chico inefable, vienen conmigo

-¿Qué haces por estos lados, Gerard?

-Solo andaba de paso.

-Ellos no pueden estar aquí

-Si, lo siento. Ya nos vamos- el mago los miro ceñudo y luego volvió a perderse entre la puerta.

-¿Lo conoces?- preguntó Kissy observando atentamente a su novio

-Si, un poco. Vamos, apresurémonos

Trataban de caminar con total normalidad, esperando no toparse con nadie más. Algunos pasos retumbaron produciendo eco en el vacío pasillo, Kissy insistivamente oculto aún más ese objeto que llevaba y agarrando su varita, dispuesta a hechizar aquel que evitara que esa misión fuera un éxito.

Vladimir se ocultó entre un hueco que había en uno de los muros, la chica repasaba mentalmente un hechizo aturdidor, y a punto de lanzarlo cuando Gerard la tomó por la muñeca, y sin previo aviso, la besó.

La pelirroja correspondió el beso, sorprendida mientras que el chico la pegaba más a su cuerpo, acorralándola contra el frío muro.

-¿Ya se fue?- preguntó Gerard sin despegar sus labios de los de ella.

-¿Por qué fue eso?

-Pensabas atacar a ese hombre- respondió con obviedad- Nos descubrirían, y para que todo esto salga bien, se necesita discreción.

-Ah- sonó un poco decepcionada- Tienes razón

-Y además- volvió a besarla con cierta fiereza y a su vez con ternura- Moría por probar tus labios

-Yo también te necesitaba- volvieron a enfrascarse en otro beso, que apenas se separaban por la falta de oxígeno.

-No quiero interrumpir, pero tenemos que salir de aquí

-Será en otra ocasión- susurró el chico en su oído- ¿Qué te parecería esta noche?- produciendo cierto sonrojo en ella.

Traspasaron todas las medidas de seguridad sin ninguna objeción u obstáculo. Gerard regresó a su oficina, no sin antes despedirse de su novia de una forma tan apasionada. Apenas salieron Kissy y Vladimir del Ministerio, se aparecieron en una vieja casa, a las afueras de Londres, la que usualmente usaban para las reuniones de Plumas de Fénix.

-¿La consiguieron?- Gustav llevaba varias horas esperando noticias suyas

-Si- la pelirroja saco de entre su túnica la varita.- ¿Ahora que vas a hacer?

-Abrirla

-¿Abrirla?- pero no respondió. Sus compañeros observaron como hacía un pequeño corte en la varita, dejando al descubierto el núcleo, un pelo de unicornio.

-¡No puede ser!

-¿Qué?- preguntaron ambos

-¡Está viva!"

-O sea que abriste mi varita como a una rana- reprochó Andy

-¿Una rana?

-Olvídalo. Pero que tiene que ver precisamente mi varita en todo esto

-Verás. El núcleo de tu varita era un pelo de unicornio. Esto quiere decir que son muy apegados a sus dueños. Por lo general, cuando muere el mago o la bruja, el pelo literalmente también. Deja de servir

-Que interesante, aunque eso sigue sin aclarar mis dudas

-¿Y cuales son esas?

-¿Cómo supieron que estaba aquí, en mi casa?

-Bueno, justo cuando me di cuenta que estabas viva. Mena nos envió un patronus, diciéndonos que nos quería ver.

-¿Para qué?

-Mortz quería una reunión con nosotros. Y avisarnos que estabas viva.

-¿Mortz? Sigo sin entender

-Él es tu sanador. Él te reviso junto con uno de sus colegas. Al asegurarse de que estabas bien, avisó a Mena y ella a su vez, a nosotros.

-Tengo que admitir que me quedé impresionada. Gracias por lo que hiciste Gustav

-Eres nuestra amiga

-Aunque me debes una varita nueva- mencionó viéndolo con cierto reproche

-Te haré una nueva, lo prometo

-Pues mas te vale. Esta que tengo no me gusta- Gustav iba a replicar y darle los motivos por los cuales no le funcionaba si no fuera por que su Dayra entró en la habitación.

-Ya hice lo que pude por mantener a mamá ocupada, pero ya se esta enojando

-Tranquila, ya terminamos de charlar

-Será mejor que vaya, entonces

-Gracias por todo Gustav

-De nada, Andy.

-Espero que haya valido la pena, el hecho de que mamá este cabreada

- Oh si, créeme que si

***

Matt había estado intranquilo desde que su amiga y su hermana estuvieron desaparecidas. Quería estar a lado de Dayra, para apoyarla al recibir la terrible noticia de la muerte de Andy, pero todavía no podía salir del colegio, por lo que  solo mandaba cartas.

El último día de clases, y antes de partir a casa para las festividades navideñas, Matt recibió una excelente noticia.

Matt:

¡Ella está bien! Espero verte pronto para contarte todo, por seguridad no puedo decírtelo por aquí. Pero está bien. Gracias por haberme apoyado en todo, eres un gran amigo.

Te quiero. Dayra

Ya oficialmente en vacaciones, el chico le pidió permiso a su madre para visitar a los Green. Usó la chimenea, llegando a la sala de la familia y siendo recibido por un gran abrazo de su amiga.

-¡Mattie!

-Me da gusto verte

-Igual a mí. Vayamos arriba

-¿Cómo te encuentras?- preguntó el chico, mientras ambos se encontraban en la habitación de la joven.

-Estoy bien

-Claro que no. Te conozco a la perfección- dijo mientras la observaba fijamente

-Pues.....¿Qué quieres que te diga?- Dea tomo asiento en su cama-¿Qué estoy preocupada por mi hermana? ¿Qué cada noche que pasa, tengo pesadillas? ¿Qué tengo miedo?

-No pasara nada- respondió Matt acercándose a ella para abrazarla protectoramente.

-La conozco. Sé que está mal.

-¿Tan mal fue?

-Jamás en mi vida me imaginé vivir algo así.

-Pues deja de pensar en ello- sugirió

-¿Pasaron demasiadas cosas?- preguntó soltando un suspiro

-Estuvieron desaparecidas cerca de un mes.

-Al menos dime que no cometiste alguna estupidez

-Ninguna- lo observó por unos instantes, algo le ocultaba

-Te quiero mucho, Mattie

-Y yo igual, por eso soy tu mejor amigo

-Sabes que te quiero como mi hermano

-Creo que me han sustituido- dijo una voz, y es que Andy estaba en la puerta de la habitación, apoyándose en unas muletas debido a que su pierna todavía no sanaba.

-¿Qué haces aquí?

-Ya me harté de estar encerrada- se quejó la chica haciendo algunas muecas de fastidio- Y.....¿Cómo es eso de que has cambiado?

-Yo no dije eso- le contestó mientras las ayudaba a sentarse en la cama

-Eso escuché. Me estás cambiando

-Acaso ¿Son celos?

-¡¡¡Yo no soy celosa!!!- exclamó Andy

-Entonces....¿Me quieres demasiado hermana?- el tono de Matt era divertido, siguiéndole el juego a su amiga, con tal de romper esa tensión. La chica los miro mal, frunciendo el ceño a lo cual ambos jóvenes se soltaron a reír.

-Nunca te cambiaría- Dayra abrazó a su hermana con cariño

-Entonces déjense de estar riendo  a costa mía

-Ya no te enojes- pero el chico no podía para de reír

-¡Ustedes juntos son imposibles!

-Ya, tranquila. ¿Cómo te estás?

-Bien, los típicos gajes del oficio

-Supongo, que uno se acostumbra.

-Si, claro. Sobretodo si te atemorizan los hospitales y te la vives ahí

-Te ha dicho Matt que tiene talento para ser un Auror- dijo sin más Andy

-¿Por qué lo dices?- preguntó Dea con cierto interés

-Sabe persuadir bastante bien.

-¿De que habla?

-Yo....es que....-trató de explicarse pero estaba bastante nervioso- Tenía que encontrarlas

-Le tienes que contarle- mencionó naturalmente- Puedes decirme la verdad, ¿Mi hermana y tú......

-¡¿QUÉ!?- ambos exclamaron al mismo tiempo, sorprendidos por la insinuación de la chica

-Díganme la verdad

-Claro que no- volvieron hablar los dos al unísono. En aquella ocasión, la que comenzó a reír, fue Andy.

-Yo también se jugar- respondió con una sonrisa- Aunque sigo teniendo mis dudas

-Muy graciosa- refunfuño Dayra con el ceño fruncido- No somos nada, Matt y yo somos mejores amigos

-Alexander y yo éramos mejores amigos, y míranos ahora

-No es lo mismo, yo....

-Mueres por una chica- interrumpió la joven a su amigo

-Claro que no- respondió Matt sonrojándose

-¡Claro que sí!- exclamaron ambas chicas

-Te conozco muy bien

-Estas enamorado, lo delatan tus ojos- explicó la castaña- ¿Quién es?- pero antes de que el chico pudiera responder, la Señora Green entró en la habitación.

-Tu madre llegó, Matt.

-Ya voy- respiró aliviado pero antes de irse- Y Dayra muere por un chico que no es de su casa- soltó antes de irse, dejando en un lío a su amiga y sonriendo burlonamente.

-¿Qué chico?

-Muchas gracias- gritó. Sabía que la oiría- Yo....

-Quiero hablar contigo- interrumpió los tartamudeos de su hermana

-Matt exagera

-No de eso, aunque me gustaría saber quien es ese chico.

-Bueno, entonces hablemos

-No pude evitar escuchar tu conversación con él

-Y dirás que soy una débil. Y que precisamente por eso rompí la tradición de estar en Gryffindor.

-Claro que no ¿Por qué te diría eso?- cuestionó extrañada

-Porque lo fui, él.....

-Connor es el cobarde. El maldito te torturó con tus peores miedos

-¿Cómo lo sabes?

-Él.....-cerró los puños con fuerza con tal de controlar esos temblores- Él me lo dijo; alardeó  sobre eso

-Por mi culpa te hizo daño- mencionó evitando ver a los ojos a su hermana

-Mírame- pidió Andy acercándose a ella cojeando- Estoy orgullosa de ti. Te mantuviste fuerte en ese lugar

-Y sin embargo te torturaron a ti

-Lo hubiera hecho de todas formas. Eres una verdadera leona, aunque por alguna razón perteneces a Slytherin

-¿Quiero saber con exactitud que te hizo?- preguntó preocupada

-Ya lo sabes

-No me mientas, Andrea. Te conozco a la perfección. Algo malo pasó

-Nada

-¿Por qué no confías en mí?

-Lo hago, pero no hay nada que contar. Has pasado por mucho como para que te preocupes por mi

-Eso siempre lo haré, al igual que lo haces conmigo

-No quiero seguir metiendote en problemas. Esta vez hazme caso, por favor- pidió Andy

-De acuerdo

-Connor sigue vivo y no quiero que te haga daño.

-Ni yo a ti

-Sé manejar esto- replicó a la defensiva- Solo preocúpate por tus cosas, ¿Quieres?

¿Pero cómo haría algo así, cuando ella misma había sido testigo de la tortura física, y de la emocional?

-Muy bien

-No olvides que eres lo más importante para mí- la castaña la abrazó con fuerza, no permitiría que Connor terminara por arruinar su vida,  aun más de lo que ya lo había hecho.



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