Historia al azar: El regalo para James
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The magic ride » Capitulo 13
The magic ride (R15)
Por andypotter92
Escrita el Domingo 19 de Abril de 2015, 22:34
Actualizada el Domingo 10 de Febrero de 2019, 23:50
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Capitulo 13

Definitivamente no había sido el mejor de los días para todos, en especial para ciertos chicos, que sus únicas preocupaciones debían haber sido pasar las vacaciones tranquilamente, y no para pensar en que algo malo pudiera ocurrir a la familia. Andy estaba preocupada, seguía repasando cada hecho ocurrido, desde el ataque en Azkaban hasta el más reciente del callejón Diagon.

No podía dormir, y aunque se sintiera cansada, se encontraba dando vueltas en su cama; con sumo cuidado salió de su habitación para ir a la de a lado, donde se encontraba su novio. Sin hacer mucho ruido, se recostó tratando de no despertarlo.

-¿Qué haces aquí?- susurró un poco adormilado

-Lo siento, no pretendía despertarte

-Descuida, ¿Pasa algo?- pregunto el chico incorporándose y encendiendo la luz de la mesita de noche

-No puedo dormir, además quería saber como estas.

-Estoy bien- respondió mientras le regalaba una sonrisa tranquilizadora- tú mamá es muy buena sanadora

-Pudo haberlo sido, sino se hubiera dedicado a diseñar

-Estas preocupada ¿verdad?

-Si, demasiado

-Pronto estaré de vuelta y resolveremos esto

La chica no pudo evitarlo, se acercó a él mientras que la estrechaba en sus brazos, dándole la protección que necesitaba, y ese cariño sobretodo ese amor que los unía.

Mientras tanto, en la habitación de enfrente,.Matt trataba de tranquilizar a su amiga, esperando no despertar a nadie, dado que Dayra se encontraba muy inquieta por todo lo que había escuchado.

-Debes tranquilizarte- susurró el chico

 

-¡No puedo!

-Despertaras a todos

-Matt, mi hermana está en peligro- dijo en voz baja

-Lo oí, pero lo menos que podemos hacer es evitar meternos en problemas

-¿Y rogar a Merlín?- pregunto no muy convencida

-Confiar en los aurores, en especial en Andy

Aunque no le agradaba mucho la idea, Dayra tenía que admitir que Matt tenía razón, pero si tendría la oportunidad de ayudar a su hermana, lo haría. Sencillamente no estaba dispuesta a perderla, no después de la última vez que estuvo en el hospital por culpa de magos oscuros, lucharía si fuera necesario. Alexander se pudo recuperar pronto, por lo que solo paso una noche en la casa de los Green antes de regresar a la suya, y estar más activo en el cuartel de Aurores, buscando junto con los demás una solución para atrapar a todos responsables de los ataques y descartar un posible resurgimiento del Señor Oscuro.

Las últimas semanas, todo se encontraba tranquilo, pero a pesar de esa extraña tranquilidad, la casa de los Green se encontraba más reforzada con hechizos de protección, al igual que en otros lados, en especial de aquellos que participaron en la guerra mágica, y los miembros de la Orden del Fénix estaba alerta por si se necesitaba intervenir. Tanto Dayra como Matt acordaron no meter sus narices en asuntos del Ministerio, aunque cierta información les seguía inquietando, lo único que restaba era confiar que todo saldría bien.

El día para regresar al colegio había llegado, en aquella ocasión no fue tanto el ajetreo; Matt había llegado a la casa de su amiga con todas sus cosas, debido a que sus padres no podían llevarlo a la estación; el viaje hasta King´s Cross fue sumamente tranquilo, llegando con media hora de antelación. Consiguieron un carrito para poder descargar los baúles y con bastante discreción atravesaron la barrera topándose con el expreso de Hogwarts, donde habían magos y brujas que acompañaban al tren a sus hijos.

Los chicos se abrían paso por el tren, la mayoría de los compartimientos estaban llenos; encontraron un vagón en medio, que estaba vacío. Subieron los baúles, pusieron en la rejilla portaequipajes a Kirlly, y volvieron a salir para despedirse. La señora Green beso a su hija y luego a Matt, quien se sentía agradecido por el gesto.

-Pórtense bien- dijo observándolos muy seriamente

-Si mamá, lo haré

-Que tengan un buen curso- dijo su padre

En esa ocasión, Andy había acompañado a su hermana a la estación, sentía cierta nostalgia y quizás se debía a que era la primera vez que estaba con ella, tal como se debía. La abrazó con fuerza y con demasiada ternura

-Prométeme que no te meterás en problemas

-¿Quieres que sea niña buena?- preguntó con una mueca

-No espero eso, pero sabes a lo que me refiero

-Lo sé- volvió a abrazarla

-Cuídate, Dayra. ¿Lo harás?- dijo separándose

-Tú también, por favor- pidió

Se oyó un potente silbido, tanto Dayra como Matt subieron mientras que los guardias pasaban cerrando las puertas del tren. Este había comenzado a moverse, se asomaron por la ventanilla y dijeron adiós con la mano hasta que el tren doblo una curva y se perdieron de vista. Tomaron asiento, esperando encontrarse con su amiga Charlize, y no esperaron mucho cuando distinguieron su característica melena negra.

-Los extrañé

-Nosotros igual

-¿Qué tal las vacaciones?- mientras hablaba, Dayra enredaba sus manos en la correa de la cesta en que iba su perro

-Bien- respondía la chica- Por cierto, ¿qué tal le fue a tu hermana, con Kirlly?

-Lo que esperaba, estuvo castigada- contestó con una leve sonrisa

El perro salto con ligereza de la cesta, se desperezó y bostezo subiendo de un brinco a las rodillas de la pelinegra, la cual le acarició las orejas. El expreso seguía su curso hacia el norte, mientras que charlaban de cosas tan triviales; poco a poco el cielo se fue oscureciendo, Kirlly ya se había instalado en un asiento vacío, todo estaba casi normal hasta que apareció Randal.

-¿Qué tenemos aquí? A los traidores y perdedores

-Vete a fastidiar a otro lado- espetó Dayra levantándose de su asiento

-Sabes, en verdad me das lastima

-Dame un motivo- Matt también estaba de pie, listo para lanzar el primer golpe

-Dudo mucho que esta vez, tu hermana se libre

Matt estaba dispuesto a partirle la cara a Randal, pero una vez más fue detenido por sus amigas, aún así forcejeaba con ellas para librarse, lo hubiera logrado sino hubiera sido por que Kirlly se lanzó al chico, mordiéndolo y sin otra opción tuvo que salir del vagón.

-¡Bien hecho!- las chicas acariciaron al perro

-No pienso tolerarle nada este curso

-Tranquilo Matt

Apenas hablaron durante el resto del viaje. Finalmente el tren se detuvo en la estación de Hogsmeade, formándose mucho barullo para salir, solo se escuchaban como las lechuzas ululaban, el maullido de algunos gatos y el ladrido del perro blanco de Dayra.

-¡Por aquí los de primer curso!- gritaba una voz familiar. Hagrid se encontraba en el otro extremo del andén, indicando por señas a los nuevos estudiantes, para que se adelantaran e iniciar el tradicional recorrido por el lago.

Los chicos siguieron al resto de los alumnos, saliendo hacía un camino embarrado y desigual, donde aguardaban el resto de sus compañeros, esperando las diligencias para llevarlos hacía el castillo. Dio inicio la selección de los alumnos, después el tradicional discurso de la directora, en donde anunciaba que estaban prohibidos los objetos de Sortilegios Weasley, y por fin el comienzo del exquisito banquete.

Matt y Charlize iban charlando mientras bajaban hacía las mazmorras, la comida los había dejado cansados, su amiga solo estaba un poco de mal humor por lo de Randal, su instinto le decía que algo sabía. Ambas chicas entraron a su dormitorio, esperando que fue una gran comienzo de curso

Los dos primeros meses habían pasado algo tranquilos, pero aún así las clases se comenzaron a tornar más difíciles, apenas una semana después del banquete de Halloween, tanto Charlize como Dayra se encontraban repasando sus deberes de Transformaciones, mientras que almorzaban y claro que con la ayuda de su amigo Matt, hasta que los interrumpió tanto ruido de algunos de sus compañeros cercanos.

-¿Qué pasa?- pregunto la pelinegra

-Hay visita a Hogsmeade- respondió sin levantar la vista de su libro

-¿Cómo lo sabes?

-Por que vi el anuncio en la mañana

-Genial, no vendría nada mal salir- menciono Dayra y a penas dijo eso, cuando una hermosa lechuza marrón se poso encima de sus libros- Hola, Hermes- acarició al animal ofreciéndole un pedazo de tostada.

Estaré los próximos días en el pueblo, mándame la fecha de cuando tendrás visita. Envíame la respuesta inmediatamente con Hermes. Te quiero, Andy.

-Es el próximo fin de semana, el quince- respondió el chico quien leyó la nota

-Gracias Mattie.

-¿Estás segura que si es tu hermana?- pregunto recelosa Charlize

-Si. Digamos que tenemos nuestros códigos secretos- respondió con una sonrisa

Unos días antes de que fuera la visita al pueblo, la chica recibió la respuesta de su hermana, bastante emocionada

Nos vemos en la entrada del pueblo. NO TE MUEVAS DE AHÍ HASTA QUE YO LLEGUE.

Aquel sábado, la chica se despertó un poco temprano, pero decidió quedarse un rato más en cama, ya que en su sala común se sentía el frío invernal. Se puso a leer un rato, hasta que varias de sus compañeras comenzaron a levantarse, por lo que ella también lo hizo. Entró al baño para ducharse, y luego se cambió, poniéndose algo de ropa cómoda y abrigándose un poco.

Se mantuvo un rato disfrutando de las llamas verdes, esperando a que sus dos mejores amigos bajaran, así para poder ir a desayunar juntos e ir al pueblo. No se demoraron mucho tiempo, fueron al gran Salón, hasta que salieron por las enormes puertas de roble.

Andy ya los estaba esperando justo en donde comenzaba el pueblo de Hogsmeade, se encontraba recargada y totalmente relajada, y su cabello volaba por el viento que soplaba, al verlos sonrió.

-Hola chicos- saludo

-Ves Matt, te dije que si era ella- la chica abrazo a su hermana

-Solo decía

-¿De que hablan?- preguntó

-Teníamos nuestras dudas- respondió esta vez Charlize- ya sabes, por lo de la última vez

-Que bueno que se mantengan en alerta. Vamos a las Tres Escobas

Fueron al pub, adentrándose en esa calidez y refugiándose del frío viento que comenzaba a soplar. Encontraron  una mesa hasta el fondo, e inmediatamente pidieron unas cuantas cervezas de mantequilla.

-¿Qué haces aquí?- pregunto Dayra- ¿Estas de guardia?

-No, no necesariamente.

-Entonces...

-¿Qué tal la escuela?- interrumpió a su hermana

-Lo normal- respondió Matt, mientras daba un sorbo a su bebida

-Lo dices por que eres un sabelotodo

La platica fue muy amena, reían y disfrutaban de todo, en ningún momento se sentía algo raro por estar con una persona mayor que ellos. Estuvieron un rato más hasta que, quisieron salir a dar otra vuelta. Como siempre entraron en la tienda de golosinas de Honeydukes, llenándose los bolsillos de todo tipo de caramelos.

-Te pasa algo- acusó Dayra a su hermana mientras veía un nuevo sabor de dulce

-¿Cómo que?

-Tú dímelo

-¿Por qué no se adelantan?- preguntó Andy cuando tenían las intenciones de ir a Zonko, justo después de haber salido de la tienda de golosinas- Los alcanzamos en unos minutos.

La chica tomo del brazo a su  hermana, llevándola hacía al final del pueblo; caminaban tranquilamente

-¿Para que venimos aquí?

-¿No puedo dar un paseo con mi hermana?

-No, al menos que me tengas que decir algo

-Pues....-la chica comenzó a ponerse algo nerviosa. Exhalo varios varias veces- Si hay un motivo por el cual estoy aquí, en el pueblo

-¿Y cual es?- pregunto

-Varios de mis compañeros y yo seguimos una pista- comenzó a explicar algo rápido- Me voy de misión- soltó de pronto. Eso tomo por desprevenida a Dayra

-Que bien- fue lo único que se le ocurrió decir- ¿Cuánto tiempo?

-Lo más probable es que me pierda Navidad

-¡No me puedes hacer esto!

-Es trabajo

-A la mierda con eso. Pretendes encontrar al maldito que te esta buscando

-¿Cómo sabes eso?- pregunto sorprendida- ¿Me espiaron?

-Un poco- admitió- pero te oí aquella vez en el hospital ¿Cuándo planeabas decírmelo? ¿Cuándo te mataran?

-Sabes que así no funcionan las cosas

-Entonces...¿cómo?

Andy no sabía que responderle a su hermana, muy en el fondo sabía que tenía razón, lo único que deseaba era que ella estuviera bien. Un estruendosa explosión interrumpió sus pensamientos, sacó su varita al igual que Dayra; iban corriendo de regreso hacía el pueblo, cuando se vieron acorraladas por varios hombres. Sin dudarlo empezaron a pelar, lanzando chorros de luz, y acabando con algunos de ellos, hasta que alguien más fuerte y poderoso, las aturdió. La chica no tenía certeza de lo que sucedía, entre abrió sus ojos, al parecer todavía estaba en Hogmeade; pudo sentir como una manos registraban su túnica y quitándole su varita, pero de nuevo se vio envuelta en la oscuridad.

Despertaron en una habitación pequeña y en total penumbra, trataban de que sus ojos se ajustaran a la oscuridad, la mayor de las chicas buscaba una forma de salir de ahí, pero todo estaba sellado de alguna manera, estaban rodeadas con puros muros.

-¿Estas bien?- preguntó acercándose a su hermana

-Si ¿Dónde estamos?

-No lo sé

-Tienen nuestras varitas- menciono mientras se revisaba

Sus voces hacían eco, rompiendo el silencio en el que estaban sumidas; cada una repasaba con sus manos, las frías paredes tratando de encontrar una salida. Al no encontrar nada, se sentaron en el duro suelo esperando tener la oportunidad de saber lo que ocurría. Después de un rato, Andy pudo distinguir algunos sonidos por detrás de la puerta, por la que las habían metido, uno de ellos se le hacia totalmente familiar.

-Esa voz

-¿Qué voz?

-La que se escucha, suena a la de Connor- respondió algo dudosa

-¿Quien es?

-Un compañero que conocí en Hogwarts

-¿Lo habrán capturado?- pregunto Dayra temerosa, sabía que debía de tranquilizarse un poco

-Sinceramente no lo creo. Me tiene cierto rencor.

-¿Por qué?

-Te contaré en otro momento, es mejor enfocarnos en salir de aquí.

No pudieron seguir hablando, ya que dos hombres, abrieron la puerta, entrando. Uno de ellos se abalanzó sobre Dayra, para sostenerla pero Andy no lo permitió; lanzó un par de golpes antes de que otro hombre la sostuviera por la espalda. Las condujeron hacía lo que parecía una sala, en donde habían muebles en un muy mal estado, y la chimenea tenía rastros de cenizas.

-¿Te gusta mi casa?- pregunto una voz masculina, totalmente conocida para Andy

-Connor- susurró

-Sigues igual de hermosa-mascullo el chico saliendo de la penumbra

Era un joven alto, su cabello rubio lo tenía algo largo, y sus ojos grises totalmente inexpresivos, con algunas cuantas cicatrices que cruzaban su rostro. A pesar de todo eso, era un chico muy atractivo.

-Jamás me imagine que fueras capaz de esto- respondió la chica con odio en su voz

-Esto no hubiera sucedido si tu no me hubieras rechazado- mencionó mientras acariciaba su rostro, el cual la chica volteó con tal de evitar esos roces.

-Eres un imbécil

-Debería de darte un castigo- Connor hizo una seña a sus hombres, la cual tomaron a Dayra por los brazos- Ya saben que deben de hacer

-¡No! ¡Por favor!-forcejaba Andy con sus opresores-ella no tiene nada que ver, déjala ir- El rubio solo se rió ante la reacción de la chica

-¿Quien es?- pregunto

-Su hermana- respondió uno de sus hombres

-También es hermosa- se acerco tocando su rostro con sus dedos, mientras que Dayra se encontraba paralizada.

-¡Aléjate de ella!- grito Andy tratando de zafarse de sus agresores

-Veo que estas dispuesta a todo

-Solo déjala ir, el problema es conmigo no con ella

-Esto se pondrá interesante- sin decir nada mas, los hombres que tenían sujeto a Dayra se la llevaron mientras que su hermana se quedaba en aquella sala.

Cada hombre llevaba sujeta por los brazos a la chica; oponía cierta fuerza con tal e librarse, por primera vez estaba consciente de lo que ocurría. Tenia miedo de lo que pudieran hacerle a su hermana, no sabía realmente que querían de ambas. Los hombres la condujeron hacia una diferente habitación un poco más pequeña, en donde solo se encontraba una pequeña cama, la ventana apenas se lograba colar algunos rayos de luz. La dejaron, sellando mágicamente la puerta.

Dayra se acurrucó en la cama, abrazó sus piernas con sus brazos y comenzó a sollozar, respiraba agitadamente, necesitaba tranquilizarse y no  pensar en los que estaba sucediendo afuera

Mientras tanto, algunos de los hombres de Connor tomaron a la chica que con cierta brusquedad, le retiraron la túnica y parte de su ropa, dejando al descubierto su espala; la acercaron a uno de los muros, en donde un par de cadenas salieron mágicamente, tomando sus muñecas con fuerza.

-Esto será divertido- advirtió el chico sin dejar de sonreír

-Eres un maldito- Andy se encontraba asustada por lo que pretendían

-Quizás

Sus sentidos estaban más que alertas, escucho como algo rasgaba el aire, hasta que sintió un dolor tremendo en la espalda. Volvió a sentir lo mismo en repetidas ocasiones, solo apretando los dientes y tratando de ahogar los gritos en su garganta, no quería darle la satisfacción a Connor.

Eran dos hombres los que empuñaban un látigo, se turnaban para azotar a la chica, que en cuestiones de minutos, ya tenía la espalda bastante lastimada. Comenzaba a dejar un charco de sangre, lo que agradaba al rubio.

-Puedo detenerme- sugirió acercándose a ella

-¿Qué quieres?- susurró

-Poder, pero en especial te deseo a ti

-No tendrás ninguno de los dos

Volvió a sentir un latigazo más, aunque en está ocasión no pudo reprimir los gritos, ya no sabía cuantos más estaba recibiendo ni mucho menos tenía la certeza hasta que punto la dejarían, sus muñecas comenzaba a lastimarse por la fuerza que ejercía para tratar de mitigar el dolor que sentía.

Después de un par de horas, los mismos hombres, entraron en la habitación llevando a una persona semi-inconsciente, arrojándola contra el suelo; Dayra la reconoció como su hermana sorprendiéndose por la mancha roja que tenia su túnica.

-Andy- se arrodilló a su lado, moviéndola suavemente

-¿Estas bien?- preguntó débilmente

-Si. ¿qué te hicieron?

-Tenemos que salir de aquí- quiso ponerse de pie pero estaba muy mal

-Tranquila- la chica tomo uno de sus brazos para ayudarla a ponerla sobre la cama, dejando tras de sí, un rastro de sangre.

Con mucho cuidado, le retiró la túnica y con suavidad la blusa para poder tratar de limpiar sus heridas, pero no pudo reprimir un grito. Toda la espalda de la chica estaba llena de sangre, que salían de esos profundos cortes que tenía.

-Te azotaron

-No es nada

Justo cuando dijo eso, un hombre diferente, entró dejándoles un balde de agua; Dayra se apresuro a tomarlo, recordó que tenía una pañoleta, así que la remojo en el agua.

-Tengo que limpiarte las heridas-apenas le paso la tela, Andy siseo de dolor, reprimiendo un grito-Lo siento

-No se si pueda soportar esto- en unos minutos la chica ya no pudo evitarlo más, se desmayo mientras que su hermana seguía tratando de curarle las heridas

Tenia en mente que no seria suficiente, solo acariciaba con ternura el cabello de su hermana, esperaba que alguien las estuviera buscando, que lograran encontrarlas pronto.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



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