Historia al azar: Mi gran amor
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Altea » Capítulo 14
Historia terminada Altea (ATP)
Por adillita27
Escrita el Domingo 1 de Febrero de 2015, 09:37
Actualizada el Domingo 8 de Marzo de 2015, 14:56
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Capítulo 14

−Draco, si sigues aquí montaras tal aglomeración que al final llamaran a los de seguridad.

El chico que estaba apoyado en una farola le sonrió. −Aunque sea viejo y tenga arrugas pasara, así que ya no me preocupa lo he dado por imposible. -Separándose de la farola se acerco. −¿Qué tal tu primer día?

−Muy bien. −Le agarro del brazo y miro a las chicas. −Es mi marido, así que ya os podéis ir olvidando de él, esta agarrado.

Al escuchar eso, Draco se rio. −Y luego dices de mi que soy el celoso y posesivo.

La leona lo miro inocentemente. −Se dice que se pega todo menos lo bonito, así que me lo has pegado.

−Anda vamos, no quiero llegar tarde a recoger a Altea.

Hermione se miro su reloj y vio que eran las 12 y 10. −Quedan 20 minutos y la guardería no está muy lejos.

−Igual no quiero llegar tarde, vamos.

Y los dos se fueron a recoger a la princesa de la casa, mientras las chicas que habían estado mirando a Draco, se quedaban mirando cómo se iban, no podían entender como un chico tan guapo como el que habían visto, estuviera casado.

Cuando Draco y Hermione llegaron a la guardería enseñaron la identificación que el centro les había dado, para que nadie que no la tuviera pudiera sacar a los niños, y se fueron a la sala de espera donde había otros padres de su edad, estudiantes del centro.

Las profesoras no tardaron mucho en salir y fueron trayendo a los niños, cuando trajeron a Altea, los adultos se acercaron y miraron a la profesora.

−¿Qué tal su primera día? −Pregunto Draco cogiendo a su hija en brazos.

−Muy bien, se ha portado bien y se ha comido toda la comida que le hemos puesto en el plato.

−Bien. −Y la miro. −Ahora a casa.

La niña lo abrazo.

−Nos vemos mañana. −Hermione se despidió de la profesora de su hija y se fueron.

Por la noche, cuando Altea ya estaba durmiendo, la leona miro a su marido. −¿Qué te ha parecido el primer día de Altea en la guardería?

−Me ha parecido bien. −El chico que estaba terminando sus deberes la miro. −Pero no puedo decir mucho porque ha sido su primer día, ya veremos como sigue.

−Sí, ¿te quedan muchos deberes?

−No, solo terminar una cosa, ves a dormir, seguro que estas cansada.

−Un poco, no tardes.

−No tardare.

Hermione lo beso y se fue a su cuarto a ponerse el pijama y descansar.

Unas semanas más tarde, tanto como Draco como Hermione, estaban muy contentos, la verdad es que su vida en Houston iba muy bien, las universidades eran muy buenas y la guardería de Altea no solo era segura sino que las profesoras eran muy amables.

Ese día, cuando la leona salía de clase, se encontró con alguien que no tendría que estar allí junto a su marido.

−¿Sirius no estás un poco lejos de Londres? −Pregunto Hermione abrazándolo.

El hombre la abrazo. −He venido a ver a Harry y no podía irme sin veros a vosotros. ¿Qué tal estas primeras semanas de clase?

−Muy bien, la verdad es que estoy muy contenta, no solo los profesores son muy buenos, sino que se respira un buen ambiente.

−Podemos hablar mientras vamos a buscar a Altea, ya no tardara mucho en salir. −Les dijo Draco.

−Sí. −Y los tres se fueron a buscar a la pequeña.

−¿Tú sabías algo? −Pregunto Hermione a su marido.

El chico la miro. −¿Yo? Que va, ya sabes como es mi tío, que le encanta hacer todo sin avisar.

−Es que quería daros una sorpresa. −Dijo Sirius sonriéndoles.

−Sí que ha sido una sorpresa, ¿y cuando vuelves a casa?

Al escuchar eso, el hombre la miro. −Acabo de llegar y ya me quieres echar, que mala que eres.

Draco se rio, al escuchar que su tío la llamaba mala.

−Oye. −Protesto Hermione mirando a los dos hombres. −No es eso, sabes que me gusta tenerte por aquí, pero seguro que Nora y los niños te echan de menos.

−Lo sé, solo era una broma. −Y le sonrió. −Me iré el lunes por la mañana, quiero aprovechar el fin de semana aquí, y ver qué hacéis.

−Pues no mucho. −Draco lo miro. −Estudiamos mucho, y los fines de semana aprovechamos para ir al parque a pasear y cosas así.

−¿Dónde te vas a quedar? −Pregunto de pronto Hermione.

Sirius le sonrió. −En un hotel, que no está muy lejos de aquí.

La leona asintió y vio que ya habían llegado a la guardería de Altea.

Antes de entrar Sirius miro un momento el edificio y entro con los chicos.

En la sala de espera, no tardaron mucho en empezar a salir los profesoras y repartiendo a los niños.

Cuando la profesora salió con Altea, la niña al ver a su tío, se fue corriendo con sus pequeñas piernecitas y lo abrazo.

−Se alegra de verte. −Dijo Hermione sonriéndole.

−Yo también. −Sirius la cogió en brazos y le dio un beso. −¿Te has portado bien?

−Sí. −Y lo abrazo por el cuello.

−Me gustaría llevármela mañana a pasear. −Dijo Sirius a su sobrino.

−Sabes que no hay problemas, con que te la lleves pero se lo tengo que decir a su profesora, para que mañana no la espere. −Draco se acerco a la profesora de su hija y le dijo que mañana Altea no iría que pasaría el día con un familiar, al volver les sonrió. −Ya está arreglado, la profesora ha dicho que no hay problemas, así que te la puedes llevar tranquilo.

−Bien.

Despidiéndose de la profesora y de los demás padres, se fueron a su piso y se lo enseñaron a Sirius, al hombre le gusto, no era muy grande pero para ellos tres, estaba muy bien.

Al día siguiente, cuando Hermione termino sus clases salió al jardín y se encontró con Sirius y con Altea que estaba sentada en un banco comiendo unos palitos de pan.

−¿Qué tal las clases? −Le pregunto Sirius.

−Bien, me gusta mucho estudiar medicina.

−Eso está muy bien, ¿vamos a por Draco?

−Nunca he ido, siempre me viene a buscar el, pero podemos ir, quiero saber donde estudia.

−Pues vamos.

Hermione miro a su hija. −¿Quieres ir a buscar a papa?

Altea estiro sus bracitos, la chica la dejo en el suelo y los tres se fueron al centro de Draco

−¿Qué tal esta mañana? −Pregunto Hermione.

−Bien, hemos ido al parque a jugar un rato, y luego hemos ido a pasear.

La leona le sonrió, mientras caminaban iban hablando, Sirius quería saber cómo iban las cosas, Draco era más reservado en ese aspecto y para sacarle una palabra a veces tenían que estar encima de él, pero con Hermione no había problemas.

No tardaron mucho en llegar al edificio donde estudiaba Draco y lo encontraron en la puerta.

−Papi. −Altea se fue corriendo a buscar a su padre que estaba hablando con unos compañeros.

Al escuchar que lo llamaban se giro y al ver a su princesa sonrió y cuando se acerco la abrazo. −¿Y esta sorpresa?

−Ya lo ves, tu tío que ha querido venir a ver donde estudias. −Le sonrió Hermione.

−Pues aquí estudio. −Dijo Draco mirando a su tío. −¿Qué te parece?

Sirius miro el edificio y miro a su sobrino. −Me gusta.

−Bien. −Y miro a su hija. −¿Te has portado bien?

La niña le dijo que si y le dio uno de sus palitos de pan.

−Gracias guapa.

Draco le sonrió y miro a sus compañeros de clase que estaban con la boca abierta. −No pongáis esa cara, ya os dije que tenía una hija no se a que esa sorpresa.

−Creí que lo decías para que las chicas te dejaran en paz.

−Pues ya veis que no. −E hizo las presentaciones. −Ella es mi mujer, Hermione y el es mi tío Sirius que ha venido de Londres a visitarnos unos días. −Y sonrió a su hija. −Y esta princesa es Altea.

Hermione les sonrió. −Un placer. −Y miro a su marido. −¿Qué tal tu día?

−Muy bien, ¿tienes hambre?

−Un poco.

−Pues a comer. −Draco se despidió de sus compañeros y se fueron a comer.

El fin de semana paso rápido y pronto Sirius se subía en un avión para volver a casa, el fin de semana había sido divertido y muy entretenido pero no debían olvidar de que ellos estaban allí para estudiar y si Hermione no sacaba las notas que le habían puesto, le quitarían la beca y tendrá que volver a Londres sin ese año terminado.

Pero con la leona no había problema, era una gran estudiante y aunque ya no aspiraba a tener notas perfectas si lo suficientemente altas para que nadie le dijera nada.

El tiempo fue pasando y pronto Hermione estaba estudiando para sus exámenes finales.

Un día estaba estudiando cuando sintió que le daban una patada, la leona sonriendo dejo los libros y puso mano en su barriga, estaba embarazada de seis meses, cuando lo supo y se lo dijo a Draco, se emociono mucho, y aunque tuviera esa fachada de hombre súper duro, y que no le importaba nada, en el fondo era todo un sentimental, y un padre estupendo.

Cuando el bebe se calmo, siguió estudiando, ya eran los exámenes finales, en verano volverían a Londres para en septiembre empezar 5 año, el año en Houston había pasado muy rápido, y se lo había pasado bien, pero ya tenía ganas de volver a Londres con su familia.

Un rato más tarde sin más pataditas de su bebe, escucho como la puerta se abría y entraban Draco y Altea.

−Ya estamos aquí. −Dijo el rubio que llevaba varias bolsas.

La leona se levanto y fue a ayudarle.

−¿Qué tal?

−Hemos comprado todo. −Y le sonrió. −¿Has podido estudiar todo lo que querías?

−Y más. −Dijo Hermione entrando en la cocina, para dejar la compra.

−Mami. -Le saludo Altea.

La leona miro a su princesa, que ya tenía 3 años y pico y era la alegría de la casa.

−¿Te has portado bien?

Altea asintió con la cabeza.

−Ha sido una niña muy buena, por eso le he comprado unos caramelos. −Dijo Draco y miro a su princesa. −Es hora de bañarse, mientras mama sigue estudiando.

−Sí.



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