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¿Por qué tú? » El expreso a Hogwarts
¿Por qué tú? (ATP)
Por Aleai_Mival
Escrita el Viernes 14 de Octubre de 2005, 13:56
Actualizada el Sábado 7 de Enero de 2006, 06:27
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El expreso a Hogwarts

Hermione se levantó a las 9, ya que ella así tendría tiempo suficiente para desayunar, ducharse, vestirse y mirar si tenía todo con tranquilidad.

Después de esto, Hermione metió a Crookshanks en su trasportín y bajó a la puerta donde su padre la esperaba para ayudarla con el baúl y llevarlo al coche.

Al llegar a la estación se despidió de sus padres, pasó la barrera y llegó al andén 9 y ¾.

Como era de esperar, no encontró a sus amigos, ya que ellos casi siempre llegaban con prisas pero puntuales, así que no se preocupó y se fue a buscar un compartimiento vacío.

Cuando lo encontró se puso a mirar por la ventana por si veía a Harry, Ron y Ginny.

Al cabo de un rato, a las 11:55 para ser exactos, los vio, les saludo y les llamó para que la vieran. Ellos subieron en seguida la tren, ya que estaba a punto de partir.

Cuando acabaron de despedirse y el tren partió hacia Hogwarts, Harry le preguntó a Hermione:
– ¿Qué tal has pasado la noche?
– Muy bien... sin ningún sueño extraño con personas a las que no conozco –dijo guiñándole un ojo a Ginny.
– ¿Qué quieres decir con eso? –preguntó Ron.
– Nada Ron, no quería decir nada –dijo Hermione.
– ¿Seguro? –inquirió Ron.
– Sólo soñó una noche con alguien que no sabe quien es, eso quería decir –dijo Ginny.
– ¿Cómo era? –le preguntó Harry a Hermione.
– Pues no. No le vi la cara –respondió Hermione.
– ¿Y te hizo algo? –volvió a preguntar Harry.
– Venga chicos, ¡qué sólo fue un sueño! –dijo Hermione. No sabia porque hacían tantas preguntas por un simple sueño, el cual no les iba a contar– Ahora, Ron, vamos, al compartimiento de los prefectos –añadió saliendo del compartimiento.
– Sí, vamos –dijo Ron– Luego vendremos, no creo que nos hagan quedarnos allí si no queremos –continuó Ron mirando a Harry y Ginny.
– Está bien, pero Hermione ya se ha ido –le dijo Ginny a Ron.

Ron salió corriendo detrás de Hermione.
– ¡Hermione! –la llamó– ¡Espérame!
Hermione se giró y vio a Ron.
– De acuerdo pero date prisa –dijo Hermione, ya que vio que Ron aminoraba el paso.

Al cabo de unos minutos llegaron al compartimiento de prefectos. Entraron y vieron que estaban todos los prefectos. No, no estaban todos, faltaban los Slytherins. En ese momento se abrió la puerta y aparecieron Pansy Parkinson y Draco Malfoy, como siempre muy orgullosos de su casa y de ellos mismos.

Hermione se quedó abobada mirando a Draco, por eso no oyó lo que le decía Ron. Cuando “despertó” de su trance, ella no sabía que le había pasado. Mientras se estaban repartiendo los horarios de guardia por el tren, ella, aunque también estaba atenta a lo que se decía, pensaba: “¿por qué me he quedado mirando a Malfoy?” (N/A yo si que lo sabría, ¡está buenísimo!).

Cuando acabaron Hermione se fue al compartimiento con Harry y Ginny mientras Ron se iba a hacer su ronda, ya que a él le tocaba ahora y después de comer. A Hermione le tocaban antes de comer y ya casi llegando a Hogwarts.

Abrió la puerta del compartimiento y vio, junto con Harry y Ginny, a Luna.
– Hola, Luna –la saludó algo sorprendida no por verla ahí, sino porque estaba muy cambiada.
– Hola, Hermione –la saludó Luna– ¡Vaya, estás muy cambiada, Hermione!
– ¡Tú también! –dijo Hermione con una sonrisa– Me he quedado sorprendida al verte.
– No será para tanto... –dijo Luna algo roja– Y, ¿dónde está Ron?
– Está haciendo su ronda –contestó Hermione.
– ¡Ah! Bien –dijo Luna.
– Y, ¿cuándo te tocan a ti? –preguntó Ginny.
– A mí, me toca, antes de comer y casi llegando a Hogwarts –contestó Hermione.
– ¿Y a Ron? –preguntó, esta vez, Harry.
– Pues a él le toca una, ahora, y otra, después de comer –contestó Hermione.
– Se lo tendremos que recordar, porque si no, no se acuerda –dijo Harry.
– No se acuerda, o no se quiere acordar –dijo Ginny.
– Más bien, será eso –dijo Hermione. Y todos rieron.
Luego de esto estuvieron hablando un rato más hasta que llegó Ron. Luna le saludó y él dijo:
– Me suenas mucho, pero no sé quien eres.

Al oír esto todos empezaron a reírse. Ron supo que habia dicho una tontería. Y, entonces, la reconoció.
– ¡Vaya, Luna! ¡No te había conocido! –dijo Ron muy rojo.
– Ya lo habíamos notado, Ron –dijo Ginny entre risas.
– ¡No es para tanto! ¡Es que esta muy cambiada y guapa y no la había conocido! –después de decir esto Ron se puso más rojo aún, si cabía la posibilidad.
– No te preocupes Ron, no pasa nada –dijo Luna, dándole dos besos.

Estuvieron hablando todos juntos hasta que Hermione se tuvo que ir a su ronda. Esta transcurrió sin ningún incidente. Todos estaban en sus respectivos compartimientos hablando con sus amigos o haciendo amigos, en el caso de los que iban a entrar a primero.

Cuando acabó su ronda, volvió al compartimiento donde estaban con sus amigos, que le esperaban para comer todos juntos. Cuando acabaron, Hermione le dijo a Ron:
– Venga, Ron, te tienes que ir a tu otra ronda.
– ¿Ya? –preguntó Ron, sin muchas ganas de ir a hacer su ronda.
– Sí, Ron, ya –dijo Hermione– Así que ya puedes ir levantándote y saliendo del compartimiento.
– Pero es que me aburro mucho haciendo las rondas yo solo –se quejó Ron.
– Si quieres te acompaño –dijo Luna.
– Si no te importa... –dijo Ron algo más contento.
– Claro que no, vamos –dijo Luna levantándose y saliendo del compartimiento.

Cuando los dos salieron, Ginny dijo:
– Creo que a Luna le gusta mi hermano.
– Y parece que a Ron le gusta Luna –añadió Harry.
– Me parece que este año vamos a tener una parejita en el grupo –dijo Hemrione riendo.
– Sí, parece que voy a tener futura cuñada o, al menos, eso espero porque Luna me cae muy bien y me encantaría que fuera la novia de mi hermano –añadió Ginny.

Luego de esta pequeña charla, empezaron a hablar de otras cosas.

Al cabo de un rato, llegaron Ron y Luna riendo muy animadamente.
– ¿De qué os reís? –preguntó Harry.
– No, de nada importante –dijo Ron.
– ¿Cómo ha ido la ronda? –preguntó Ginny.
– Muy bien –dijo Ron.
– Ves como las rondas no son para tanto –dijo Hermione, frunciendo el entrecejo.
– Sí, claro, ha ido muy bien porque estaba Luna conmigo –dijo Ron– Y lo único malo de la ronda ha sido que nos hemos encontrado con Malfoy a los cinco minutos de empezar.
– ¿Ah, si? ¿Y que ha pasado? –preguntó Hermione.
– Pues nada. Él salía de un compartimiento y me ha dicho que el tren no era para pasear con la novia. Que lo debería de saber porque era prefecto –dijo Ron algo rojo.
– ¿Y tú que le has dicho? –preguntó Ginny.
– Pues nada. Hemos pasado sin decirle nada –dijo Luna.
– Así se hace –dijo Harry.
– Lo mejor, es que eso le molesta más que le insultemos –dijo Ron riendo.
– Bueno, cambiando de tema, ¿qué habéis hecho vosotros? –preguntó Luna.
– Hemos estado hablando –dijo Ginny.
– ¿De algo interesante? –preguntó Ron.
– No, nada interesante. Ahora estábamos intentando convencer a Hermione de que no se pusiera a leer –dijo Harry.
– De la cual cosa no me han convencido. Y con vuestro permiso voy a leer antes de tener que empezar mi ronda –dijo Hermione cogiendo uno de sus libros.

Hermione se puso a leer, mientras sus amigos hablaban. No sabia de lo que estaban hablando ya que cuando leía, si era interesante el libro, no se enteraba de nada más.

Cuando miró su reloj, vio que ya casi tenia que ir a hacer su ronda. Dejó el libro en su sitio. Se fue a cambiarse para ponerse el uniforme. Cuando volvió al compartimiento, le dijo a sus amigos desde la puerta:
– Bueno, yo me voy a hacer mi ronda.
– Está bien, Hermione –dijo Ron.
– ¿Quieres que te acompañe? –preguntó Ginny.
– No, no hace falta que me acompañes, Ginny, gracias –le respondió Hemrione.
– ¿Seguro, no? –volvió a preguntar Ginny.
– Sí, totalmente seguro –dijo Hermione.

Cerró la puerta y empezó su ronda. Todo estaba tranquilo. Pero cuando estaba por el final del tren, se chocó con alguien y cayó al suelo. Cuando se levantó y miró con quien se había chocado no pudo decir nada, aunque era lo que más deseaba, decir algo.
– Lo siento... no estaba mirando por donde iba –dijo Malfoy, sin mirar a Hermione. Cuando la vio, añadió– ¡Ah! Eres tu... Entonces olvida lo que te he dicho antes y ¡mira por donde vas!
– Sí, Malfoy, lo que tú digas –dijo Hermione que iba a seguir con su ronda.

Pero cuando pasó por el lado de Draco, este la cogió del brazo y la hizo retroceder hasta que quedó enfrente de él. Y entonces le dijo:
– ¡No eres nadie para pasar de mí de esa manera!
– Si siempre dices lo mismo, ¡para que voy a perder el tiempo contigo! –dijo Hermione y añadió– ¡Y ¿qué haces por aquí?!
– Para tu información, estaba haciendo mi ronda –le contestó Draco muy tranquilo.
– Pues tienes que haberte equivocado porque ahora me toca a mi la ronda –le contestó Hermione.
– Claro, pero lo que pasa es que yo la he terminado ahora e iba hacia mi compartimiento, cuando tuve que llamarle la atención a unos de primero –dijo Draco– Además, no se porque te doy explicaciones –añadió.

Pero cuando se iba a girar para irse de allí el tren frenó de golpe, haciendo que Hermione cayera encima de Draco. Y se apagó la luz.

Cuando volvió la luz y vio encima de quien estaba, se levantó rápidamente preparándose para contestarle a Draco cualquier insulto. Pero él, en vez de insultarle, le preguntó:
– ¿Estás bien?
– Sí, muy bien. ¿Y tú? –le preguntó Hermione, aunque estaba sorprendida por el comportamiento de Draco.
– Sí, estoy bien –le dijo Draco– ¡Vaya! ¿Qué ha pasado? Todavía no hemos llegado a Hogsmeade –dijo Draco de nuevo.
– No tengo ni idea –dijo Hermione.
– Habrá sido algún fallo, porque ya estamos otra vez en marcha –dijo Draco.
– Sí, habrá sido eso –dijo Hermione. Tras unos segundos, muy incómodos, de silencio, añadió– Bueno, voy a continuar con mi ronda.
– Está bien, yo volveré a mi compartimiento –dijo Draco, pero antes de irse, añadió– No le digas nada de mi “amabilidad” a nadie.
– Está bien, no se lo diré a nadie –dijo Hermione.
– Ni siquiera al pobretón de Weasley ni al Cara-Cortada de Potter, ¿vale? –dijo, de nuevo, Draco.
– Está bien –dijo Hermione, y añadió– Y ellos tiene un nombre...

Antes de que Hermione continuara, Draco intervino diciéndole:
– Para mi no tienen otro nombre

Y se fue, dejando a Hermione pensando: “Será creído. Ya decía yo que era demasiada amabilidad”. Y continuó con su ronda hasta que casi estaban en Hogsmeade y regresó a su compartimiento para coger su baúl.

Cuando llegó vio que sus amigos ya estaban listos. Cuando el tren aminoró cogieron sus baúles, salieron del tren y se dispusieron a ir en busca de un carruaje vacío que los llevara a Hogwarts. Encontraron uno y subieron todos en el, durante el viaje a Hogwarts todos estuvieron hablando aunque Hermione tenía a otra persona en la cabeza, y eso no le gustaba. “Tienes que olvidarte de él, Hermione”, se dijo a si misma.


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