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¿Por qué tú? » Imperión Malfoy
¿Por qué tú? (ATP)
Por Aleai_Mival
Escrita el Viernes 14 de Octubre de 2005, 13:56
Actualizada el Sábado 7 de Enero de 2006, 06:27
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Imperión Malfoy

Hermione llegó a la Sala Común de Gryffindor muy acalorada, ya que había ido corriendo desde las mazmorras. Cuando paro y cogió aire pudo ver como Harry le miraba sorprendido y le pregunto:
– ¿Qué te pasa?
– Nada, es que he venido corriendo –dijo Hermione, dirigiéndose hacia un sillón para sentarse.
– ¿Y dónde estabas? –preguntó Harry sentándose en el sillón de al lado.
– Dando una vuelta. Me he vuelto a levantar pronto y me apetecía salir de aquí –dijo Hermione mientras miraba toda la Sala Común.
– ¿Segura? –insistió Harry.
– Sí, totalmente segura –dijo Hermione. No quería decirle nada, porque sabia que Harry se podía meter en un problema.
– No quiero que me mientas, Hermione –dijo Harry de repente.
– ¡¿Por qué me dices que te estoy mintiendo?! ¡¡¡No te estoy mintiendo, Harry!!! –le gritó Hermione, saliendo de la Sala Común.

No faltaba mucho para que sus amigos bajaran a desayunar, así que decidió esperarles en el Gran Comedor.

Cuando estaba casi en la entrada, recordó que llevaba en el bolsillo de su túnica la carta para su anónimo. Decidió ir a dejarla, pero con mucho cuidado, ya que no quería encontrarse otra vez con Draco y, si pasaba, lo único que aria, seria, salir de allí sin dirigirle la palabra. Bajó a las mazmorras y para su suerte, no había nadie en el pasillo.

“O eso parece”, pensó, haciendo que dejara la carta más deprisa de lo que iba y se fuera a paso acelerado hacia el Gran Comedor.

Cuando atravesó la puerta no pudo evitar girarse hacia la mesa de Slytherin. Vio que Draco estaba hablando de lo más normal con sus amigos, como si no hubiera pasado nada.

Hermione se dirigió hacia la mesa de Gryffindor y se sentó. Unos minutos después llegaron todos sus amigos.

Cuando acabaron de desayunar, decidieron ir pronto a su primera clase de defensa contra las artes oscuras. Hermione y Harry se retrasaron un poco ya que ambos sabían que debían hablar. Empezó Hermione:
– Sé que no te tenia que haber chillado, pero...
– Pero yo no tenia que haber dudado de ti –acabo Harry.
– No. Si, la verdad, es que... te mentí, pero solo porque no quería que te metieras en ningún lío –dijo Hermione, al ver la cara de Harry.
– ¿Y, si te juro, que no me meteré en ningún lío? –preguntó Harry, de manera inocente para que Hermione le contara la verdad.
– No me fío de ti, pero te lo contaré. Además si no lo hago ahora, lo haré dentro de unos días –decía Hermione.

Al cabo de un rato de silencio, Harry dijo:
– ¿Y bien? ¿Me lo vas a contar?
– Está bien, lo que pasó es que mientras daba una vuelta me encontré con un chico y... y intentó... intentó... besarme –dijo Hermione algo preocupada.
– ¿Qué chico? –preguntó Harry, empezando a enfurecer.
– No se si decírtelo –dijo Hermione bajando la mirada.
– Venga. Confía en mí –dijo Harry, de una manera que su amiga no puedo resistir decidir decírselo.
– Está bien, pero, recuerda, me lo prometiste. –dijo Hermione, mirando a Harry a los ojos. Cuando este asintió con la cabeza, la Gryffindor, dijo– Fue... fue... Malfoy.
– ¡Se va a enterar! –dijo Harry enfadado.
– ¡Harry! Me prometiste que no te meterías en ningún lío –dijo Hermione, cogiendo a Harry del brazo.
– ¡El que se va a meter en un lío no soy yo, sino él! –dijo Harry.
– Ni que se fuera a quedar quieto cuando le pegues –dijo Hermione, y continuó, poniendo cara de niña buena– Por favor, no hagas nada.
– Está bien, no haré nada –dijo Harry, mientras llegaban a la puerta de la clase.

Ron intentó abrir la puerta, para ver si el profesor estaba ya en clase, pero la puerta estaba cerrada.

A los pocos minutos llegaron los Slytherins. Hermione notó que Harry estaba tensó, por eso le cogió del brazo. Draco parecía no acordarse de lo que había intentado hacer esa mañana.

“¿Cómo puede estar tan tranquilo? ¿Y encima tú, Hermione, estás como estás? Se lo habrá pasado más bien contándoselo a sus amigos”, pensó Hermione, algo furiosa consigo misma por no afrentar ese pequeño problema, como una buena Gryffindor.

En ese momento llegó el nuevo profesor de defensa contra las artes oscuras, Imperión Malfoy. Era un hombre bastante joven y guapo.

“Hay que admitirlo: todos los Malfoys son guapos (N/A: opinión de la autora, quiero decir, yo), aunque luego sean como son de creídos y de todo (N/A: esto ya no es mi opinión, sino la de Hermione)”, pensaba Hermione mientras entraban a clase.

El profesor pidió silencio y dijo:
– Ante todo quiero que sepáis que no vengo aquí ha hacer la estancia de este año en Hogwarts un infierno a ningun alumno. Con esto quiero decir que podéis, perfectamente decirme algo como, por ejemplo, “no me gusta como da la clase” o “creo que pone demasiado deberes” o, incluso, “no me gusta ni su ropa, ni su pelo, ni nada suyo”. ¿Entendéis lo que quiero decir? –hubo un sí muy sonoro que provenía de bocas en las cuales había una sonrisa dibujada– La cuestión es que yo estoy aquí para enseñaros, pero también para pasarlo bien. Yo elegí coger este empleo, porque, dicen, que el mejor trabajo, es trabajar con niños –continuó el Sr. Malfoy. Y, al ver las caras de sus alumnos, al haber dicho “niños”, añadió– o adolescentes. Por eso, no quiero que me llaméis ni Sr. Malfoy, ni Prof. Malfoy, ni me tratéis de usted. Sino que me tratareis de tú y me llamareis Imperión, al igual que yo os llamare a vosotros por vuestro nombre y no vuestro apellido. Seguramente, algunos nombres tardarán un poco más en entrar a mi mente, pero os juro que antes de que os jubiléis me los habré aprendido –dijo Imperión, lo cual ocasionó algunas risas y muchas sonrisas– Algunos ya os conozco, como, por ejemplo, Draco, Pansy, Blaise, Gregory, Vincent, Theodore...
– Theo o Nott, pero no me llames así –dijo Nott, frunciendo el entrecejo.
– Jajaja. Está bien. Entonces, ¿cómo? ¿Theo o Nott? –preguntó, divertido, Imperión.
– Pues, por preferir, prefiero que me llames Nott –dijo él muy seguro.
– Está bien, Nott –le dijo al Slytherin y continuó para toda la clase– Veis. Eso es lo que tenéis que hacer. Está bien, en esta clase, como primera de esta asignatura que es, no haremos nada. Solamente os pediré una cosa, sentaros de dos en dos. Tener en cuenta que iréis con esa persona todo el año. Y no os dejare cambiaros de pareja a no ser que sea algo, como, “venga, Imperión, si me dejas cambiar de pareja, te doy 100.000 galeones” o “por favor, no aguanto más a mi compañero. Aré lo que sea”. Lo entendéis, ¿no?

Hubo otro sí como el anterior. Hermione y Harry se sentaron juntos ya que Ron y Neville irían juntos. Las parejas quedaron así: Harry y Hermione, irían juntos; Ron y Neville, formarían otra pareja; Draco y Blaise, se sentarían juntos; Pansy y Nott, compartirían pupitre; Gregory y Vincent; se sentarían juntos; Lavander y Parvati, irían juntas; y, Seamus y Dean, también irían juntos (N/A: no conozco a más alumnos).

Estuvieron toda la clase hablando entre ellos. Y con Imperión. A Hermione le había parecido muy simpático, y Ron no paraba de decir, que no entendía como podían ser familia, Imperión y Malfoy.


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