Historia al azar: Una Navidad de 2
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Porque Victoire y Teddy siempre estuvieron destinados a estar juntos. » XIV: Siempre ahí.
Historia terminada Porque Victoire y Teddy siempre estuvieron destinados a estar juntos. (ATP)
Por LittleWarriorNorth
Escrita el Viernes 12 de Septiembre de 2014, 23:29
Actualizada el Martes 24 de Noviembre de 2015, 19:00
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XIV: Siempre ahí.

Capítulos
  1. I: El cumpleaños número 2
  2. II:El nacimiento de Victoire Weasley
  3. III: Tu beso también.
  4. IV: Azul eléctrico.
  5. V: Despedidas. Solo serán dos años.
  6. VI: El primer año de Teddy.
  7. VII: La selección de Victoire.
  8. VIII: Las pruebas de Quidditch
  9. IX: Extendiendo las alas.
  10. X: La propuesta de Victoire.
  11. XI: Saltarse las normas.
  12. XII: Mi rubia favorita
  13. XIII: Cambios.
  14. XIV: Siempre ahí.
  15. XV: Una Navidad en Hogwarts.
  16. XVI: Mentiras y ocultamientos.
  17. XVII: En el Bosque Prohibido.
  18. XVIII: A escondidas.
  19. XIX: Verdades a la cara (parte 1)
  20. XX: Verdades a la cara (parte 2)
  21. XXI: Desesperación.
  22. XXII: Vamos, despierta.
  23. XXIII: Feliz Cumpleaños.
  24. XXIV: Fin de una etapa.
  25. XXV: Ausencia
  26. XXVI: Especial. Encerrados.
  27. XXVII: Recuerdos.
  28. XXVIII: Y todo por...
  29. XXIX: Locura.
  30. XXX: Corazoncitos y una carta.
  31. XXXI: Maldición.
  32. XXXII: Especial. Mariposas.
  33. XXXIII: Juntos.
 -¡Victoire Weasley!- se escuchó el grito por toda mi habitación. Un gemido salió de los labios de la rubia y apretó las sábanas a su alrededor. Se giró de cara a la pared- Como no te despiertes, Vicotoire...- dejó la frase inclusa.
Ante la falta de reacción por parte de Victoire, soltó un gruñido de frustración y de un tiró le quitó las sabanas dejándola al descubierto.
 -¡Annie!- exclamó abriendo los ojos. La fulminó con la mirada. 
Una sonrisa de orgullo y suficiencia estaba en sus labios, destacando con su pijama de rayas y su pelo algo despeinado.
 -Vamos, arriba- canturreó la morena. 
Con un suspiro, Victoire cerró los ojos.
 -Déjame descansar algo más, por favor. Sabes que esta noche no he dormido mucho- murmuró haciendo un puchero.
 -Lo siento, amiga, pero tu madre me ha pedido que te despierte. Además, te recuerdo que hoy es el cumpleaños del señor Potter, o Harry como quiere que lo llame.
 -¡Eso es por la noche!- le reprochó la rubia. Hoy era 31 de julio, por lo que como todos los años se iba a celebrar en La Madriguera. Y ese año coincidía con la estancia de Annie. 
 -Lo sé- dijo Annie felizmente- Pero tenemos cosas que hacer antes de eso- se sentó a su lado.
 -¿Y cuáles son esas cosas, las cuales no tenía ni idea?- preguntó Victoire abriendo los ojos y mirándola con la ceja alzada.
 -¡Nos vamos a de compras!
 -¿Qué? ¡Hoy no tengo ganas!- exclamó frustrada.
 -Sí, sí, Victoire. Tenemos que ir para buscar algún vestido para esta noche- argumentó con una sonrisa ladeada y sus ojos brillando con diversión.
 -Tengo muchos vestidos, Ann. No necesito más- respondió pensando en los cuatro vestidos que le esperaban en el armario.
 -Sí, claro, pero esos no valen. Él ya te ha visto vistiéndolos- dijo como si no fuera gran cosa. Rápidamente Victoire se incorporó hasta quedarse sentada y la miró con los ojos como plato.
 -¡ANNIE VIOLET! ¡¿Pero que dices?!- exclamó avergonzada. ¿A qué venía con esto?
Annie soltó unas carcajadas por la reacción.
 -Oh, vamos, las dos sabemos a qué me refiero. No quieres que lo diga aquí en voz alta, ¿verdad?- alzó una ceja con burla. Victoire apretó fuertemente los labios y su ceño se frunció.
 -Maldita la hora en la que te lo conté- masculló la rubia con enfado.
 -¡Ja! Buena suerte si creías que me habían engañado- dijo Annie con altivez- Querida amiga, lo supe antes que tú.
Un gran suspiro salió de los labios de Victoire y después de frotarse los ojos con desazón, se levantó de la cama.
 -Dile a mi madre que ahora bajo. Primero voy a ducharme- y con portazo se metió en el baño.
Rápidamente se quitó la ropa y entró en la bañera. Con el agua cayendo por su cabeza, Victoire soltó un profundo suspiro.
¿Por qué a ella? Mira que había chicos en el mundo... ¿por qué había tenido que fijarse en su mejor amigo? ¡Era imposible! 
¿Cómo podría mirarla Teddy Lupin como si fuera... su novia? Es decir, desde pequeños habían estado juntos, lo habían compartido todo... prácticamente como hermanos. ¡Teddy jamás se fijaría en ella! 
Y eso lo tenía mas que seguro, Victoire, por lo que no hacía mas que repetírselo. Ya sea en su mente o en voz alta: Solo es mi amigo, solo es mi amigo, solo es mi amigo... Pero ya no había nada que hacer. 
Había pasado y no había vuelta atrás.
¿Cómo había podido pasar de querer a Aberty a su mejor amigo? No lo sabía. Pero... por un momento llegó a pensar que todo lo relacionado con Teddy siempre había estado ahí, solo que no quería darse cuenta. Por supuesto que había querido a Thomas, ¡habían estado casi un año juntos!, pero cuando se enteró de su infidelidad... ese amor, poco a poco, había ido derivando en decepción y enfado. Decepción por haber estado en alguien como él y enfado por haberla hecho perder el tiempo.
Pero por otro lado, Teddy. Siempre había estado ahí, aún estado ella con ese idiota. Sí, habían peleado... pero Victoire sabía que si le pasara algo, el estaría ahí. Y se lo demostró el día que descubrió la verdad.
¿Cómo no enamorarse de tu mejor amigo? Podía sonar muy cliché, típico de las historias de las jóvenes de muggles... pero a Victoire le daba igual. Ella quería a Teddy y nadie iba a menospreciar su sentimientos. 
Otra cosa era que se lo dijera a Teddy. Oh, no. Eso sí que no. ¿Para qué? ¿Para que no albergara los mismo sentimientos y su amistad se perdiera? Imposible. Victoire prefería quedarse callada a decirlo.
 -¡Vamos, hermana! ¡Tengo que ducharme también!- se escuchó el grito de Dominique al otro lado de la puerta.
Intentando alejar los pensamientos de su cabeza, rápidamente se lavó y anudando una toalla a su alrededor, salió del baño.
 -Ya estoy, ya estoy- masculló dirigiéndose a su habitación para vestirse.
Dominique le sacó la lengua y se adentró en el baño.
Se vistió con lo primero que pilló: unos shorts y una camiseta junto con unas manoletinas, y bajó a desayunar.
En la cocina se encontraba su madre terminando de prepararle el desayuno y su amiga Annie, ya vestida con una falda y una blusa. 
 -Buenos días- murmuró cuando entró teniendo una contestación de parte de la mujer y la joven.
 -¿Quiges un zumo, cagiño?- le preguntó su madre.
 -Sí, gracias. Me vendrá bien- le respondió sentándose junto a su amiga. 
 -¿Sabeis ya a dónde ig?
 -Sí- dijo Victoire empezando a desayunar- Iremos a Londres.
 -Después de eso, tu tía Ginny me dijo que nos invitaba a comer- comentó, de pronto, Annie a mi lado indiferente. 
La miré asombrada. ¿Desde cuando hacía ella planes con mi tía?
 -¿Qué?- pregunté.
Me miró y una sonrisa inocente se formó en sus labios.
 -Estuve hablando con ella ayer cuando estuvimos en la tienda de Sortilegios Weasley. Le dije lo que teníamos pensado hacer hoy, y, bueno, nos invitó- me explicó encogiéndose de hombros. Solo Annie hace planes con tu familia como si fuera la suya. 
Solté un suspiro.
 -Bueno, en ese caso, nos vegemos ya en La Madriguera, ¿no?- se despidió Fleur de su hija y su amiga. 
Ambas asintieron, aunque Victoire con desazón. 
No es que no quisiera ir a comer a casa de sus tíos y estar con sus primos... pero resulta que esa era la segunda casa de Teddy. ¿Y si estaba allí? ¿Y si se había adelantado antes la llegada y se lo encontraba? A principio del mes de Julio, Andrómeda, la abuela de Teddy, había decido que los dos irían de viaje por Italia para celebrar que el chico entraba en séptimo. Por supuesto, la vuelta estaba decidida para este día, puesto que no se podían perder la fiesta, pero Victoire no sabía exactamente la hora. 
Durante el mes del viaje, los dos se habían escritos y Victoire no podía evitar sonreír con felicidad al ver la fascinación y la emoción que tenía Teddy viendo todo en ese lugar.
Y esa noche sería la primera vez que lo tendría delante y, quiera o no, Victoire estaba que se moría de los nervios. ¿Cómo podía ser eso? ¡Solo era Teddy! ¡Su mejor amigo! Pero no importaba lo que se dijera, la rubia no podía dejar de sentir emoción y nerviosismo ante la perspectiva de esa noche.
¿Cuándo había empezado esa locura? Ni si quiera lo sabía.
A Victoire y Annie les llevó toda la mañana encontrar el vestido adecuado, que tuviera a aceptación de ambas. Pasaron por montones de tiendas, pero no había ninguno que les gustara. Ya, las dos cansadas y hambrientas de todo el día dando vuelta, decidieron sentarse en una placita que tenía unos bancos rodeándola. A allí, justo enfrente, Victoire advirtió una pequeña tienda. 
Y en el escaparate, el vestido mas hermoso que jamás había visto. Como si éste lo estuviera llamando, lentamente se levantó y se fue acercando hacia el lugar.
 -¡Eh, ¿qué te pasa?!- le preguntó Annie mirándola confusa.
Victoire como respuesta señaló el vestido. 
La prenda era de color azul oscuro con un escote de palabra de honor con forma redondeada. Mas o menos llegaba a la mitad del muslo y en la cintura había como cinturón (o adorno), una rosa rosa hecha de tela de igual color. Bajo eso, la falda colgaba suelta. 
 -¡Guau, es precioso!- exclamó Annie sonriendo feliz- ¡Vamos a probártelo! ¡Además, te lo puedes poner con esos zapatos azules tuyos!
Y Victoire no pudo mas que asentir encantada. Ese fue el elegido.
Una hora mas tarde, las dos amigas se encontraban en la puerta de la casa de la residencia de los Potter. Victoire, con la bolsa y el vestido en una mano, llamó al timbre. Su pequeña prima Lily fue la que les abrió la puerta. 
Una Lily de nueve años corrió a abrazar a su prima.
 -¿Lo habéis encontrado?- preguntó entusiasmada intentando mirar dentro de la bolsa.
Victoire la apartó con las cejas alzadas. 
 -¿Tú también? ¿Qué pasa? ¿Todo el mundo lo sabía menos yo?- cuestionó la rubia mirando a su amiga que en ese momento se estaba riendo. 
 -¡Oh, vamos, enséñamelo!- le rogó a su prima haciendo un puchero. Sabía que no le diría que no. Al igual que le pasaba con sus hermanos mayores y Teddy. 
Un suspiro salió de sus labios.
 -Vamos dentro y lo hago- respondió finalmente.
Un gritito de emoción salió de los labios de la niña cuando lo observó.
 -¡Es muy bonito! ¡Me encanta!- exclamó saltando- Mamá, ven mira, ven a verlo- llamó a Ginny, que en ese momento estaba en la cocina. 
Ginny, secándose las manos en el delantal que llevaba, salió de la sala y una sonrisa surcó sus labios cuando lo vio.
 -Es hermos, Victoire- opinó y le guiñó un ojo a su sobrina como si supera algo mas.
Confundida, y algo mosqueada, Victoire se preguntó si Annie habría sido capaz de contarle... eso. No, imposible.
 -Te quedará genial, Victoire- la alabó su amiga desde el sofá, lugar donde estaba sentada.
Guardando de nuevo el vestido en la bolsa, la rubia se sentó a su lado.
Cuando James llegó de la calle, Ginny los llamó a todos para que bajaran a comer y los siete se sentaron a comer en el comedor.
 -Mamá- comentó James con la boca llena. Ante la mirada de reproche de su madre, James tragó lo que tenía en la boca rápidamente- ¿Sabes cuando vendrá Teddy?- preguntó casual.
Nadie en la mesa se dio cuenta de como el cuerpo de la rubia se tensaba levemente.
 -Esta mañana me llamó Andrómeda. Dijo que llegarían un poco tarde de la hora acordada, por lo que los veremos en La Madriguera- respondió Ginny mientras se vertía en su vaso un poco de agua. 
El corazón de Victoire pegó vuelco y una sonrisa se plató en sus labios.
Estuvo durante toda la tarde como si estuviera en otro mundo. No era capaz de concentrarse por completo en lo que hacía: si hablaba con Lily, si jugaba a la consola con sus primos, si ayudaba a su tía Ginny, si estaba con Annie... Solamente tenía en la cabeza el pensamiento de que vería a su Teddy. Y mejor que fuera tarde, mas tiempo para ella para mentalizarse. 
Sobre las 8 mas o menos, las tres jóvenes de la casa se encerraron en la habitación de la mas pequeña para cambiarse. Ya las tres vestidas, peinadas y maquilladas (Lily en menos medida), salieron y se dirigieron al salón. Allí ya estaban vestidos Albus, James, Ginny y Harry, que había llegado hace poco.
 -¡Felicidades, tío Harry!- exclamó Victoire cuando lo vio, abrazándolo. Harry rió correspondiendo el abrazo.
 -Muchas gracias, Victoire. Por cierto, estás muy guapa con ese vestido- le dijo mientras que la chica se alejaba. Sus mejillas se sonrojaron mientas soltaba una risilla.
Annie también felicitó a Harry y, después de eso, todo se dirigieron al la chimenea para ir hacia la Madriguera. 
Cuando llegaron, fueron unos de los primeros. 
La abuela Molly los saludó con un efusivo abrazo a cada uno y Harry se llevó también en beso en la mejilla por ser el cumpleañeros. Menos mal que no estaban los demás Weasley, se decía Harry mientras frotaba el lugar donde le había dado el beso. 
Poco a poco fueron llegando todos y el pequeño Louis nada mas ver a su hermanita mayor se fue a abrazarla. Victoire rió enternecida, adoraba a su hermano.
Después de todos los saludos, los mayores se metieron dentro de la casa para charlar y Victoire y Annie se quedaron fuera con todos los primos para vgilarlos mientas jugaban (como Louise, Lily y Hugo) o charlar entre ellos. 
Dejó a su amiga Annie hablando con James y Fred II sobre Hogwarts y se fue a la chica que estaba más alejada del grupo.
 -¿Qué ocurre, Rose?- preguntó cuando llegó a su altura. Rose estaba apoyada en árbol y parecía muy metida en sus pensamientos. 
Rose se sorprendió al escucharla.
 -Oh, Victoire, eres tú- sonrió- No me pasa nada, no te preocupes.
Victoire la inspeccionó con la mirada y supo que mentía.
 -Te pasa algo... Vamos, Rosie, puedes confiar en mi- la abrazó por los hombros con una sonrisa.
Sintió como su prima se reía.
 -Rosie... como me llama él- le explicó entre risas. Victoire agrandó los ojos y miró con sorpresa a su prima. ¿Un chico?- No vayas por ahí, primita- le frunció el ceño cuando vio la mirada de la rubia. Se alejó de ella y cruzó los brazos mirándola- No hay nadie que me guste...- hizo una mueca- Es solo que...- se quedó callada no sabiendo muy bien cómo decirlo- Es Scorpius Malfoy- soltó finalmente y con ello un suspiro.
Victoire la miró fijamente primero con sorpresa y después con confusión.
 -¿Qué pasa con él? ¿Te ha hecho algo malo?
Rose soltó un gruñido.
 -¿No te das cuenta?- preguntó molesta- ¡Ni si quiera tenía que mencionarlo en casa del abuelo! ¡Estamos hablando de los Malfoy! ¡Papá me dijo que no me juntara con él, que intentara superarle en todo!- Rose, frustrada, cerró los ojos y se los tapó con ambas manos.
Una pequeña sonrisa se instaló en los labios de la rubia y se acercó a su prima para cogerla de los hombros y así esta la mirara.
 -¿Qué ocurre?- le dijo con una sonrisa tranquilizante.
Rose apretó los labios firmemente y apartó la mirada para posarla en la oscuridad de alrededor.
 - Es solo... que por una vez no quiero hacer caso a lo que dice papá- murmuró en voz baja. A Victoire le costó oír aquello- El año pasado, antes de empezar Hogwarts, papá me dijo que me alejara de los Malfoy, que ellos solo traían problemas... pero... Victoire, yo no lo veo así. Scorpius es un buen chico, es amable, divertido, tierno cuando quiere... aunque sí, hay veces que puede ser muy cerrado y serio... pero a mi me trata bien. Socorpius es mi amigo- le explicó murmurando y con forma lo iba haciendo, sus mejillas de iban sonrojando.
Victoire se quedó por unos segundos reflexionando.
 -¿Sabes lo que pienso? Como dices, no le hagas caso a tío Ron. Sabes lo terco y testarudo que puede llegar a ser y seguro que si se lo explicas llegará a entender- le dijo intentando ayudarla- Además, tía Hermione seguro que es mas compresiva y lo aceptará. Tu solo dales tiempo. No tienes que dejarte llevar por lo que dicen los demás, tú solo haz lo sientes que es correcto y si crees que Malfoy es un buen chico, no deberías dejarlo. 
Rose meditó lo que decía su prima y finalmente una pequeña sonrisa se formó en sus labios mientas asentía.
 -Tienes razón... Debo disculparme- dijo decidida.
 -¿Disculparte?
Rose hizo una mueca.
 -No... terminamos muy bien el curso. El quería enviarme cartas durante las vacaciones, pero yo le dije que no lo hiciera, por si se enteraban mis padres. Sé que hice mal.
 -Entonces... ¿por qué no vas a enviarle una ahora?- propuso la mayor.
La pelirroja asintió.
 -Sí. Muchas gusta, Victoire- y tras darle un rápido abrazo, se marchó corriendo a dentro de la casa. 
Los ojos azules de la rubia siguieron a su prima hasta que se perdió en la puerta con una sonrisa alegre. Que bien que Rose ya no estaba mal.
 -Un buen discurso, Vic- escuchó una voz a su espalda. El corazón del chica pegó un vuelco y un hormigueo se instaló en su estómago. Con una enorme sonrisa, se dio la vuelta. Ahí estaba. Teddy Lupin.
La rubia no pudo evitar que sus ojos pegaran un repaso a su mejor amigo. Jeans, camisa blanca y zapatos. Hermoso.
 -¡Teddy!- exclamó mientras se tiraba a sus brazos. El peliazul rió divertido mientras la atrapaba en sus brazos y la apretaba contra él.
 -Vaya, que saludo- comentó con una sonrisa abrazándola por la cintura.
Victoire sentía como su corazón palpitaba como el vuelo de un colibrí, pero intentó no hacerle caso y con las manos rodeando el cuello del chico apoyó su cabeza en el hombro de éste.
 -Bueno, quería verte ya- murmuró Victoire avergonzada, para el gusto de Teddy. 
 -Yo también te he echado mucho de menos- le respondió Teddy susurrándole las palabras al oído de la chica.
Victoire estaba en el cielo. Le encantaba sentir como Teddy le rodeaba con sus brazos tonificados por el Quidditch. La hacía sentir la segura... 
Pero un pensamiento pasó por su mente, barriendo todo lo anterior.
¿Cómo sería... cómo sería besar a Teddy?, se preguntó.
Rápidamente, nada mas pensarlo, se sacudió la cabeza mentalmente. ¡¿Cómo podía pensar eso?! ¡Estaba hablando de Teddy! 
 -¡TEDDY!- un grito agudo hizo que Victoire salieron de sus maldiciones mentales.
Ambos chicos se separaron un poco, pero lo tuvieron que hacer del todo cuando una melena pelirroja se acercó a Teddy con una ancha sonrisa.
 -¡Por fin has llegado!- dijo alegre. Saltó hacia el chico, el cual la cogió en el aire riendo.
 -Hola a ti también, Lily- rió Teddy abrazándola. Las dos chicas le acompañaron, aunque algo perdida Victoire, todavía pensamiento en es pregunta que había pasado por su mente.
 -¡Tienes que contarme todo, Teddy! ¿Cómo es Roma? ¿Es muy grande? ¿Está mas buena la pizza allí?- le iba preguntado con sus brillando.
 -Hey, hey, espera, Lily. Todo a la vez no puedo responderte- le cortó la larga lista de preguntas. 
La niña rió un poco avergonzada.
 -¡Lily!- se escuchó de fondo el grito de Ginny.
 -Oh, me llaman- comentó Lily mirando a la casa. Observó a Teddy seria- No te vayas, tienes muchas cosas que contarme- le ordenó y se metió rápidamente en la casa.
Teddy rió al ver a Lily irse, e inmediatamente pasó su mirada hacia su mejor amiga. Una sonrisa se posó en sus labios. Que hermosa... Un hormigueo le recorrió entero cuando la observó con ese vestido que tan bien le quedaba.
 -¿Te has metido en tu mundo?- le preguntó abrazándola por los hombros con una ceja alzada. Parecía muy concentrada en un pensamiento. 
Con un parpadeo, Victoire volvió a la realidad. Sus mejillas se colorearon con rapidez y apartó la mirada avergonzada.
 -N-no... no es nada- murmuró entre diente. 
Teddy la escaneó con la mirada, intentado descubrir lo que había pasado por su mente, pero al no conseguir nada, con un encogimiento de hombros lo dejó pasar. 
 -¿Sabes? Los vi juntos una vez- comentó Teddy mirando al interior de la casa.
 -¿Eh?- preguntó Victoire confundida. ¿A quién se refería?
 -Me refiero a Rose y a Malfoy- aclaró pasado su mirada a ella con una sonrisa.
Como siempre que pasaba, Victoire sintió como si pudiera ver a través de ella con solo mirarla. Y de nuevo, se preguntó: cómo de ser así, no se había enterado de sus sentimientos. 
 -Fue dos días antes de empezar los exámenes finales- explicó Teddy- Sabes como es Rose, ha salido a tía Hermione, siempre queriéndolo hacer bien todo- comentó con una sonrisa- Estaba muy nerviosa en el Gran Comedor, todo el tiempo mirando el libro de Transformaciones que se había llevado para estudiar mientras comía. La observaba un poco lejos, esperando para poder acercarme luego por si necesitaba ayuda. Con tantas cosas en la mente, no le salía nada. Que si decía mal las palabras para memorizar, que si se pinchaba con el tenedor al llevárselo a la boca, que si se le caía el jugo de calabaza... Frustrada y enfadada se marchó de la sala.
 -Se exige mucho- dijo Victoire con ternura al pensar en su prima pequeña. Teddy asintió dándole la razón y continuó con la explicación.
 -Con preocupación, salí tras ella rápidamente para alcanzarla. Mientras la buscaba entre los pasillos me choqué con un chico que iba en mi misma dirección, pero no le di importancia- dijo, y una suave risa se escapó de sus labios al decir esto último- La encontré cerca de la escalera para ir a la torre de Gryffindor. Y no estaba sola. 
 -¿Malfoy?- aventuró con una sonrisa guiñándole un ojos a Teddy.
El chico se rió y, dándole un divertido toque en la nariz, asintió.
 -Rose estaba llorando en los brazos de Malfoy- siguió diciendo. Victoire no pudo evitar morderse el labio- Durante un tiempo estuvieron así, y luego me di cuenta de que Malfoy le estaba diciendo cosas para tranquilizarla. Al final resultó y Rose terminó riendo.
Un silencio se instaló entre ambos con las últimas palabras resonando a su alrededor. 
Victoire sonrió.
 -Tengo la sensación de que esos chicos pasarán muchas cosas juntos- comentó y dos rostros se le vinieron a la mente, haciendo que se sonrojara.
Teddy la miró con una elevación en sus labios.
 -Sí, yo también lo pienso. Creo que junto con Albus, se formará un nuevo trío dorado, ¿qué dices?- rió mientras lo pensaba.
 -Por supuesto- lo acompañó Victoire- Y también tenemos a los dos gamberros. James y Fred se parecen mucho a tío Fred y George, según nos contrarios sus años de enseñanza.
 -Aunque...-objetó Teddy poniendo el rostro serio. La rubia lo miró con una ceja alzada- Digo desde ya, que no se le ocurra hacerle nada malo a Rose o sino se las tendrá que ver conmigo
 -No te preocupes. Te digo yo que esos dos se hacen mejores amigos y no habrá nadie que los separe- afirmó Victoire segura como nunca lo había estado antes.
En ese momento, Victoire sintió como Teddy apartaba su brazo y seguidamente, sentía los dos a su alrededor en un abrazo. Por un segundo se quedó paralizada, sintiendo el hormigueo en su estómago y su corazón palpitando muy rápido. De los dos, la que empezaba casi siempre estos tipos de abrazos era ella. Finalmente, con el rostro rojo, le correspondió pasando sus brazos por sus hombros. 
 -¿Cómo tu y yo?- le preguntó Teddy al oído. 
Los ojos de Victoire se cerraron y una sonrisa bobalicona se formó en sus labios. 
 -Claro- fue lo único que pudo articular. 
Y ese momento, justo en ese momento, para los dos chicos fue como si su mundo hubiera desaparecido. Nada importaba en los brazos del otro, todo tenía sentido y una felicidad los embargaba.
Sabían que nada ni nadie iba a cambiar eso. Sabían que siempre estarían juntos de una forma u otra. Sabían la otra persona era lo mas importante que tenían. 
Sí, sabían eso. 
Pero lo que no sabían era que el otro estaba pensado exactamente lo mismo. 
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¡Aquí traigo el capítulo 14! ¿Qué tal? ¿Le ha gustado? De reconocer que me fue imposible no poner un poco de Scorly ¡Ellos dos son perfectos el uno para el otro! ¡Un Malfoy y una Weasley! <3
Ehhh... bueno, chic@s me siento algo rara... ¿por qué nadie comentó el cap anterior? (Excepto DominiqueLovegood. ¡Muchas gracias por el comentario!) ¿Qué pasa? ¿Ya no os gusta? >:
Ya solo queda decir que para el próximo cap hay una sorpresita en la pareja ¿Alguien lo adivina? ;)
Prox cap: Una navidad en Hogwarts


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