Historia al azar: El verano de Hermione.
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Porque estaba prohibido » Capítulo II
Porque estaba prohibido (ATP)
Por AlexahOliveraa
Escrita el Miércoles 10 de Septiembre de 2014, 02:28
Actualizada el Sábado 20 de Septiembre de 2014, 03:05
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Capítulo II

Julia observó a María marcharse, y sonrió para sí misma. Tendría un buen rato para hacerle la vida imposible a esa.
Jannis le dio su almuerzo y ella le dedicó una sonrisa coqueta. El chico no estaba mal, pero no era su tipo; y probablemente tampoco la aceptaría como era.
La castaña sabía mucho de sí misma gracias a sus compañeras animadoras, en especial a las que tenían gustos diferentes. A Julia no le gustaban solo los chicos o las chicas, sino, ambos.
Podía utilizar eso a su favor y joderle la vida a Adams. Quizás podría hacerla dudar de qué era lo que le gustaba.
Una sonrisa maliciosa se extendió en su rostro. Le gustaba mucho molestar a las personas, en especial a cierta pelinegro de ojos castaños oscuros.
Se pasó el cabello hacia detrás del hombro y miró a Jannis.
-¿Crees que enserio pagará la tintorería? -preguntó, intentando lucir inocente-.
-Probablemente sí -respondió el chico, sin poder quitarle los ojos de encima-. Si quieres, después podemos hacer otras cosas, como...
-Hoy no tengo tiempo -lo cortó-. Quizás otro día, Jannis.
Él suspiró. Esa chica era imposible. Un momento se le insinuaba y un segundo más tarde se comportaba como una reina de hielo. Y eso lo frustraba.
Estaba un poco enojado consigo mismo por haber sido tan estúpido de ceder ante los coqueteos de Julia, en lugar de haber pensando en su novia. Se sentía un imbécil, pero sabía que ya no podría arreglar lo que había hecho; María no iba a cambiar de opinión ni aunque apareciera un pegaso frente a ella.
La pelinegra estaba furiosa. ¿Cómo podía atreverse Jannis a coquetear tan abiertamente con esa cuando acababan de terminar? ¡Habían salido por casi un año entero! Y, ni hablemos del tiempo en que habían sido "amigos", porque eso nos lleva a casi dos años.
María vio como él se volteaba a verla y dirigió su mirada a otro lugar de la habitación, mientras intentaba concentrarse en otra cosa.
El almuerzo terminó y se dirigió a su clase de literatura. Se dejó caer en uno de los asientos de atrás y Julia fue a sentarse junto a ella.
-Lárgate, Edwards -dijo María, como advertencia-.
-Lárgate tú, Adams -respondió la otra-.
-¡Yo llegué primero!
-No me importa.
-Creo que ese uniforme tan ajustado no deja que llegue oxígeno a tu cerebro.
-Así que, me has estado viendo, ¿no, Adams? ¿Te gusta lo que ves?
La pelinegra se sonrojó. Jamás habría pensado que su comentario podría haber sido interpretado de ese modo. ¡Nunca miraría a una chica de ese modo!
-Si me gustaran las chicas, tendría mejores cosas para ver que tú -contraatacó-.
-Já, eso dices tú. La mayoría no piensa eso -comentó Julia, como al pasar-.
El profesor entró y dejaron su discusión para otro momento. En la clase casi se podía palpar la tensión existente entre las dos chicas del fondo; el ambiente se podría cortar con un cuchillo, si así se quisiera.
Julia estaba ensimismada en sus pensamientos, intentado descubrir la forma de confundir a Adams. Tenía que haber un forma.
Mientras tanto, María se esforzaba en no pegarle un puñetazo a Edwards. ¿Cómo se atrevía a insinuar eso? De todas formas, si hubiera sido cierto, habría sido su problema. Esa pobre chica era hueca, totalmente hueca; y demasiado superficial. Apostaría a que no podría vivir ni un día sin el dinero de papi, y que sería una mantenida el resto de su vida. De todas formas, eso salía de su competencia.
La hora pasó con una lentitud que casi le hizo explotar la cabeza a todos en el aula -el profesor incluido-. Con cada minuto que pasaba, las chicas estaban más tensas, y eso derivó a que al primer roce accidental de parte de Julia, María reaccionó mal.
-¡Quédate de tu lado, Edwards! -espetó-.
-¡Ni que quisiera tocarte, Adams! -dijo la animadora, mirando mal a la otra-.
-JA, ni que fuera tu cuerpo usado por todos. Ya lo conocen todos y nadie quiere tocarte -se mofó-.
-Por lo menos no soy una virgencita.
-Mejor virgen que puta.
-No es lo que los chicos piensan... O, dime, ¿tu novio aún te quiere? Ay, es cierto, ya no tienes.
Mar ya no aguantó y le dio una cachetada. Julia no se quedó quieta y le devolvió la bofetada. Antes de que todos pudieron detenerlas, estaban peleando a puñetazo limpio en el suelo del aula.
-Adams, Edwards, ¡A LA OFICINA DEL DIRECTOR! ¡EN ESTE MOMENTO! -ordenó el profesor-.
Ellas se miraron mal, pero salieron rumbo a donde les habían dicho. A mitad de camino, la castaña jaló a la pelinegra del brazo.
-¿No estarás creyendo que iremos, verdad? -cuestionó-.
-Eso es lo que dijo el profesor -dijo la otra, confundida-.
-Yo no iré, no quiero que me suspendad. Sígueme.
Caminaron hacia el baño, para arreglar el desastre que tenían en el cabello y salieron rumbo al estacionamiento. Mar estaba realmente confundida, ¿cómo podía comportarse así? Jamás habría pensando que Miss Perfecta sería una chica mala en el fondo.

¡Hola! Ya, por fin empezamos a conocer un poco más a los personajes. Le agradezco a las personas que pusieron la historia entre sus favoritos c: Me dan inspiración para seguir c:
¡Espero les guste! ¡Nos leemos!


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