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Una vida sin magia » Capítulo 30
Historia terminada Una vida sin magia (ATP)
Por adillita27
Escrita el Lunes 21 de Julio de 2014, 08:16
Actualizada el Viernes 21 de Abril de 2017, 08:29
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Capítulo 30

−Sí. −Draco colgó y suspirando se levanto, se fue al despacho de Taylor, pico y cuando le dio permiso para entrar, lo hizo. −¿Podemos hablar?

El hombre dejo de trabajar y miro a su amigo. −¿Qué pasa?

Draco se fue al sofá que había y se acostó en el. −Mi tío me ha llamado, quiere que vaya a una estúpida fiesta que hará el ministro de magia, para celebrar el decimo aniversario del fin de la guerra.

−Pero si tú no estuviste allí.

−Y yo se lo he dicho, pero me ha dicho que quiere que todos vean que no he salido como mis padres.

Taylor se levanto de su silla, se acerco a su amigo y se sentó en la mesilla que había al lado. −Ves, y demuéstrales a todos esos estirados que tu no los necesitas, que puedes vivir sin magia y que eres feliz con Hermione.

Draco lo miro. −Creí que me dirías que no.

−Soy la voz de tu conciencia, ¿Qué no te acuerdas?

El hombre se rio. −Más bien eres la voz de las locuras, pero bueno, está bien iré a esa estúpida fiesta, Hermione ira hermosa y dejaremos a todos sin habla. −Y lo miro. −Ahora tengo que hablar con Theo y Blaise, para que se queden con los niños, ellos no irán. −Draco cogió su teléfono y llamo a sus amigos, y como él había previsto no irían, aparte de que habían estado en el bando equivocado, su vida en New York les gustaba demasiado para que una noche les volviera a estropear la vida.

−Se lo vas a tener que decir a la princesa.

Draco lo miro. −Como sigas llamándola princesa, te golpeara y no podrás tener más hijos.

Taylor le sonrió, todo había ido estupendamente con la agencia y la madre de alquiler resulto ser una mujer estupenda, cuando supieron que en vez de un niño tendrían dos, tanto él como Jack decidieron pagarle a la madre el doble en vez de 50.000 dólares, 100.000 aunque según la agencia no lo tenían porque hacer ellos decidieron hacerlo así, los mellizos nacieron perfectos y resultaron ser una niña Elizabeth y un niño Adrian así que allí se plantaron con su pareja de bebes estaban encantados y encima todos les habían ayudado así que eso les hacía doblemente felices.

−Ya no quiero más, tengo a mis mellizos. −Y le sonrió. −Te acompañare a comprar un traje muy elegante.

El hombre lo miro. −Eres peor que Herms con las compras. −Y se levanto. −Paso de seguir trabajando, me voy a casa, cuando sepa que me ha dicho Hermione te aviso.

−Sí. −Taylor le sonrió y volvió a su trabajo.

Draco miro una última vez a su amigo y fue a ver a Ana. −Me voy a casa, no quiero ver a nadie.

−¿Ha pasado algo? −Pregunto su secretaria.

−Mi tío que quiere que vaya a una fiesta, y no tengo ganas de ir.

Ana lo miro. −Si Sirius te lo ha pedido, será por algo.

−Si lo sé. −Y le sonrió. −Me voy a casa, nos vemos mañana, vete pronto.

−Lo hare, hasta mañana.

El hombre se despidió y se fue a coger su descapotable, y se fue conduciendo tranquilamente, cuando llego a su casa, vio a Hermione leyendo un libro.

La castaña al ver a su marido tan pronto se quedo extrañada. −¿Cómo es que estas aquí?

Draco la beso y se acostó apoyando la cabeza en sus piernas.

−Mi tío Sirius quiere que vayamos a la fiesta del decimo aniversario del final de la guerra.

−Pero si nosotros no estuvimos.

−Lo sé, pero es lo que él quiere. −Y la miro. −¿Qué dices tú?

−Yo no quiero ir. −Y lo miro. −Pero si tu tío te lo ha dicho es por algo, así que si vamos.

−Bien. −Draco cogió su teléfono y busco el número de teléfono de su tío.

Draco.

−Vamos a ir a esa fiesta, dos horas no más.

Sirius se rio.

−Dos horas, no mas, Blaise y Pansy se quedaran con los niños, no los quiero allí, son demasiado pequeños para entrarse de todo lo relacionado con la guerra.

Lo sé no te preocupes, nos vemos en unas semanas.

−Nos vemos, no me vuelvas a llamar si es para fiestas de magia, si es en tu casa sí, pero nada de magia.

Nada de magia, chao.

−Chao. −Colgó y miro a su mujer. −Este tío mío me está llevando por la perdición.

Hermione se rio. −Que te parece ahora que estas aquí, vamos a disfrutar de un baño relajante con burbujitas.

El hombre asintió, se levanto y la cogió en brazos. −Vamos princesa.

−Vamos mi rey. −Y entre risas los dos subieron al cuarto.

Unas semanas más tarde, en la fiesta del decimo aniversario del fin de la guerra, que se celebraba en el ministerio, todos estaban allí, llevaban un rato hablando, cuando Draco y Hermione hicieron su aparición, al verlos allí todos los miraron.

Sirius con una sonrisa se acerco a su sobrino y a su mujer.

−Os habéis hecho esperar.

Draco lo miro. −Aunque te dije que vendríamos, hasta el último momento tuvimos dudas, no entiendo qué pintamos aquí, y mucho menos yo, que sabes que mis padres estuvieron en el otro lado.

−Es muy pronto para estar quejándote ven vamos a tomar un refrigerio.

−Si esto termina mal, te diré que ya te avise.

−Sí, sí, lo que tu digas. −Y los llevo a una zona donde estaban sirviendo bebidas.

Dora que estaba sentada junto a su marido, se levanto y se acerco a su primo. −¿Por qué esa cara tan larga?

Sirius la miro. −Tu primo que no quería venir, lo he obligado.

La mujer le sonrió. −Pero si va a ser divertido, no pongas esa cara.

Hermione le sonrió a su marido. −Solo será un rato, luego volveremos a nuestra casa y te podrás olvidar de todo.

Draco la miro. −Está bien, lo hago por vosotros.

−Lo sé.

−¿Eso quiere decir que dejaras de refunfuñar? −Pregunto Sirius.

−Lo hare, ahora me voy a sentar un rato, haber de que cosas interesantes me entero. −Cogió un vaso, un plato de comida y se fue a sentar a una de las mesas que habían colocado.

Llevaban ya un rato allí, y los grandes héroes habían hablado, cuando Ronald se acerco y los miro.

−¿Qué haces aquí? Eres hijo de mortifagos.

Draco suspiro y lo miro. −Ya sé lo que soy, no hace falta que me lo digas en todo momento. −Se levanto y miro a Hermione. −Voy al baño, espero que cuando vuelva, este tipo ya se haya ido.

−No tardes.

−No tranquila. −La beso y se fue, al llegar a los baños se metió en un cubículo y al salir para lavarse las manos vio que su tío Sirius estaba allí mirándolo.

−No hagas caso a Ronald, el siempre está igual, lo mejor es ignorarlo.

−Lo sé, ya hasta hago oídos sordos. −Draco se quito la chaqueta, se arremango las mangas de la camisa y se lavo la cara y las manos. −No me gusta este lugar, y nunca me gustara.

−¿Qué quieres decir?

El hombre miro a su tío. −¿Nunca te he contado de mi vida?

Sirius negó. −No.

−Tenía cinco años, y estaba durmiendo en mi cama, cuando una gran tormenta eléctrica se despertó, tenía mucho miedo, solo quería que mis padres cuidaran de mi, pero mi padre tenía otros planes, me dijo que los miembros de la familia Malfoy, teníamos que ser fuertes y no ser unos inútiles, no podíamos temerle a nada, me lanzo dos crucius y me encerró en las celdas de la mansión, estuve allí no sé cuantos días, hasta que mi padrino llego y me saco, me pase dos semanas en cama, no solo por los crucius si no que mientras estuve allí abajo no me dieron ni agua ni comida. −Y lo miro. −Sigo vivo por Severus, el controlaba que mis queridos padres no me terminaran por matar.

−Los Malfoy nunca han sido conocidos por su piedad, y por el amor que les daban a sus hijos. −Y lo miro. −Eso ya lo has dejado atrás, y tienes una hermosa familia, he visto como tratas a tus hijos, te aman y no te temen.

Draco lo miro y se puso la chaqueta del esmoquin. −Es porque tengo a Hermione conmigo, si tuviera a otra mujer y hubiera estado más tiempo con mi padre, sería como él o peor aun.

−Has tenido suerte, supiste cuando escapar. −Y le sonrió. −Ahora volvamos a la fiesta.

−Sí.

Los dos hombres volvieron, Draco se sentó al lado de su mujer y le sonrió.

−¿Todo bien? −Pregunto la castaña.

−Todo perfecto.

−Bien.

Susan que pasaba de todo eso de la guerra, y solo había ido a acompañar a su marido para que ninguna lagarta se lo quitara, se puso a hablar de negocios con Draco.

El hombre miro a Sirius. −Tío.

−Draco.

−Quiero que tires la mansión Malfoy abajo.

Al escuchar eso, todos lo miraron.

Sirius ignorando a todos los curiosos miro a su sobrino. −Por mi está bien, ¿pero para que la quieres tirar?

−Este verano, vendremos a pasar las vacaciones aquí, aunque los niños han nacido en Nueva York, quiero que conozcan el país donde nosotros nacimos, y no vamos a vivir todos en tu casa, que aunque es grande terminaríamos todos locos.

−Me parece bien. −Y lo miro. −¿Qué quieres que haga?

−Quiero que construyas una casa muggle, con magia no se tardara mucho, aparte de nosotros, vendrán mis amigos y mis sobrinos.

Sirius miro a Hermione. −¿Qué dices tú?

−No tengo problemas, Londres solo es una ciudad, y como dice Draco los niños tienen que conocer sus raíces.

−Iré a la mansión, guardare las cosas importantes y lo demás lo tirare.

−Sí. −Draco lo miro. −Aparte de eso, quiero que mires cuantas hectáreas tiene exactamente la propiedad, y vayas vendiendo tanto a muggles como magos, solo me quiero quedar con el jardín que hay alrededor.

−Lo haré, y es una buena idea eso de vender las hectáreas que te sobren. ¿Quieres vender algo más?

El hombre lo miro. −Si te soy sincero nunca me he puesto a comprobar lo que tengo y lo que no tengo.



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