Historia al azar: El regreso del mal
Regístrate | Recupera tu contraseña
     
     
Menú




 
¿Quién ha añadido esta historia a sus Favoritos?
Me enamoré » Capítulo 1: Trato.
Me enamoré (R15)
Por pmalfoygranger23
Escrita el Sábado 29 de Marzo de 2014, 22:43
Actualizada el Martes 10 de Febrero de 2015, 21:30
[ Más información ]

Capítulo 1: Trato.

Respirando dos veces, me aproximé al pomo de la puerta de mi despacho. Giré el pomo, y me adentré en mi lugar de trabajo. Malfoy, ni se giró a verme, la verdad no se que esperaba que le dijera. Pero sin pensármelo mucho, saludé:
- Buenos días Malfoy. ¿A qué debo tu visita?
- Siéntate por favor, Granger.- contestó.
- Voy a hacer lo que me plazca, Malfoy. Para eso estoy en mi despacho.- respondí enfurecida. Me cabreaba su actitud de dar órdenes a todo el mundo. No se podía ser así de perfecto. Los años no lo habían cambiado mucho, estaba igual de sexy que en nuestro último curso. Me reprimí a mi misma, por estar pensando en eso. Y me concentré en lo que me estaba por decir.
- Veo que la leona hoy se ha levantado guerrera.- dijo divertido.
- Te importaría evitar los comentarios hacia mi persona cuando no sabes nada de mí. Te lo agradezco.
- ¿Y quién ha dicho que no te conozco, leona?.- como me cabreaba que me dijera leona, quién se cree para decirme así. 
- Malfoy, responde mi primera pregunta o sino tendré que echarte amablemente de mi despacho.- comenté sentándome en frente de él, en mi cómoda silla.
- Vale vale, lo siento Granger. No quería ofenderte.- respiró y pareció que iba a continuar hablando.- Lo que tengo que pedirte es muy difícil para mí, pero si no lo hago ella morirá y eso no puedo permitírmelo. Hermione.- me llamó y no se me ocurrió otra cosa que pensar lo bien que sonaba mi nombre en sus labios.- Necesito que me ayudes, pero tienes que aceptar sin conocer nada, primero te llevaré a un sitio. Pero tienes que decirme que cuando lo sepas no saldrás corriendo. Es decir, que puedo confiar en ti y que no me dejarás colgado después de saberlo.- creó que nunca había oído unas palabras tan sinceras que salieran por sus labios.
Daba miedo, como iba a aceptar un caso o lo que me pidiera Malfoy sin saber nada, eso iba en contra de mis pensamientos. Tenía que conocer aunque fuera un simple detalle para poder ayudarlo. No sabía en que estaba metido, pero había una mujer que moriría sino la ayudaba, y eso me pesaba en mi conciencia por aquel momento.
- Granger, nunca pido nada. Es como un trato, tú haces esto por mí y yo te ayudo a crear la empresa que ayudará a los elfos.- Mis ojos en aquel instante brillaron como nunca, hacía mucho tiempo que había perdido la esperanza de poder cumplir mi sueño de poder ayudar a esas pobres criaturas mágicas.
Totalmente desconcertada pregunté:
- ¿Cómo sabes eso?
- Cuando quiero conseguir algo, hago todo lo posible, incluso buscar las preferencias de mis enemigos.- respondió con una mirada fría. 
- Bien, pero necesito saber solo una cosa.- pedí con voz de niña buena.- Solo una.
- A ver di la cosa y te diré, si puedes saber o no.- contestó con aires cansados.
- ¿Tiene que ver con alguna de las chicas con las que te acuestas?.- interrogué.- Porque si es así, no pienso ayudarte.... Iba a continuar hablando cuando el me interrumpió:
- No tiene que ver con nada de eso, es algo más grave. Intentaré dejar de salir en revistas muggles y mágicas para no darte problemas.
- Más te vale, si a partir de esto momento que empiezo ayudarte, sales en alguna. Olvídate de Hermione Granger y de su ayuda. ¿Queda claro?.- pregunté irónicamente.
- Más que claro, leona.- respondió con sarcasmo.
- Y exijo que si quieres mi ayuda, me llames señorita Granger o Hermione. No ninguno de tus estúpidos apodos.- iba a hablar, pero no lo deje.- Tranquilo, para mí serás el señor Malfoy. Por cierto, la próxima vez no hace falta que asustes a mi secretaría para entrar. Ahora mueve tu trasero y vamos a ese sitio.- me levanté de mi silla y le tendí mi mano en son de paz. 
Así lo entendió, se levantó del sillón en el que estaba, y alargó la mano. Cuando nuestras manos se tocaron, una corriente eléctrica recorrió todo mi cuerpo. Mis mejillas se enrojecieron al máximo, así que baje la cabeza y la mirada. Él hizo que nuestras manos se separan, y me miró con su sonrisa característica.
- Los años te han sentando de maravilla, señorita Granger.- mis mejillas que habían cambiado un poco de color, volvieron a sonrojarse y me sentí un poco avergonzada, él hizo una sonora carcajada. Y yo no pude evitar sonreír con mi más sincera sonrisa.
- Vamos señorita, que se nos hace tarde, y tengo unos asuntos que atender antes del medio día.
Así que a prisa salimos de mi despacho, yo me paré frente a la mesa de Elle. Malfoy fue a hacer una llamada y se adelantó un poco. Ella se levantó y me preguntó:
- ¿Todo bien, señorita?.
- Sí, no te preocupes. A partir de ahora el señor Malfoy, es uno de mis clientes.- comenté.- Elle, cancela todas mis citas de la mañana, voy a centrar toda mi atención en este caso, hoy.
- Sí, lo haré, no lo dudes. ¿Recuerda que este medio día tenía una comida con McLaggen?.- sonrió examinando mi rostro.
- Cancelé eso también, por favor. La señorita Granger comerá conmigo.- contestó Malfoy por mí. Me pregunté en que momento había llegado, seguía siendo una serpiente que no hace ningún ruido. Me acordé de que Malfoy, había dicho que quería atender unos asuntos antes del medio día, así que ese gesto me dejo bastante desconcertada.
- De acuerdo señor. Recuerda que es la tercera vez que lo plantas, Hermione.- me recordó Elle con una mirada que no entendí. Malfoy volvió a hablar por teléfono.
- Ya lo sé, Elle. Pero es Ginny, la que esta empeñada en que vaya a comer con él. Sabes que por mí, no iría a ningún sitio.- respondí con una sonrisa. Esperaba que Malfoy no hubiera escuchado eso, pero era demasiado tarde si que lo había oído, porque estaba a mi lado, sujetándome por la cintura con la mano izquierda.- Tómate la tarde libre Elle, lo necesitas. Nos vemos mañana.
Empezamos a caminar hacia los ascensores del Ministerio.
- Puedes soltarme, Malfoy.- dije un poco enfadada. Mientras entrábamos al ascensor y él se situaba detrás mío. Así que no le quedó otra que hablarme en susurró en mi oreja.
- Sé que puedo, el problema es que no quiero soltarte.- contestó con una seguridad que me puso la piel de gallina.- Me veo demasiado bien con una leona a mi lado.- y puso una de sus cínicas sonrisas. 
- He dicho que nada de leona, Malfoy.- me ponía histérica que me dijera así.
- Lo siento leona, pero es el mejor apodo que he encontrado para tí.- contestó con una mirada desconocida.
Por suerte, llegamos rápido a la entrada, bajamos del ascensor y me giré a verlo para decirle:
- Bien, voy a buscar mi coche y te sigo. ¿Me esperas a fuera?
- Nada de eso leona.- le miré con una de mis peores miradas y él me devolvió la mirada y pude ver sus hermosos ojos plateados. Eran tan únicos, me quedé embobada. Hasta que volvió a hablar y centré mi atención en lo que decía.- Vamos mi chófer nos espera.- Volvió a cogerme de la cintura y avanzamos hasta el coche. Me abrió la puerta y me adentré hasta el otro lado, dónde miré por la ventana. Él también entró, se sentó bien alejado de mí, y le murmuró al chófer algo en alemán que no entendí, supongo que sería la dirección. En seguida arrancó, y empezamos el camino a quién sabe dónde. 


« Prólogo Comenta este capítulo | Ir arriba Capítulo 2: Institución Timore »


Potterfics - Harrylatino
Potterfics es parte de la Red HarryLatino

contacto@potterfics.com

Todos los derechos reservados. Los personajes, nombres de HARRY POTTER, así como otras marcas de identificación relacionadas, son marcas registradas de Warner Bros. TM & © 2003. Derechos de publicación de Harry Potter © J.K.R.