Historia al azar: Alma Pirata
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Leyendo el Futuro » Capítulo 46: La Derrota
Leyendo el Futuro (ATP)
Por IrUs
Escrita el Martes 25 de Febrero de 2014, 19:32
Actualizada el Miércoles 21 de Septiembre de 2016, 12:09
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Capítulo 46: La Derrota

Capítulos
  1. Cap.1 Asqueroso Chismoso y una ¿Nota?
  2. Capítulo 2: “El Niño que Vivió”
  3. Capítulo 3: Visita al Zoológico
  4. Capítulo 4: Las Cartas de Nadie
  5. Capítulo5: El Guardián de Llaves
  6. Capítulo 6: El Callejón Diagon
  7. Capítulo 7: El viaje desde el andén nueve y tres cuartos
  8. Capítulo 8: El sombrero seleccionador
  9. Capítulo 9: El Profesor de Pociones
  10. Capítulo 10: El Pasillo del Tercer Piso
  11. Capítulo 11: Halloween
  12. Capítulo 12: Quidditch
  13. Capítulo 13: El Espejo de Oesed
  14. Capítulo 14: Nicolás Flamel
  15. Capítulo 15: Norberto, el Ridgeback Noruego
  16. Capítulo 16: El Bosque Prohibido
  17. Capítulo 17: Aclaraciones
  18. Capítulo 18: A Través de la Trampilla
  19. Capítulo 19: El Hombre Con Dos Caras
  20. Capítulo 20: El Peor Cumpleaños
  21. Capítulo 21: La Advertencia de Dobby
  22. Capítulo 22: La Madriguera
  23. Capítulo 23: En Flourish y Blotts
  24. Capítulo 24: El Sauce Boxeador
  25. Capítulo 25: Gilderoy Lockhart
  26. Capítulo 26: Los Sangre Sucia y Una Voz Misteriosa
  27. Capítulo 27: La Cámara de los Secretos
  28. Capítulo 28: La Bludger Loca
  29. Capítulo 29: El club de duelo
  30. Capítulo 30: La Poción Multijugos
  31. Capítulo 31: El Diario Secretísimo
  32. Capítulo 32: Aragog
  33. Capítulo 33: Los Aseos de Myrtle
  34. Capítulo 34: El Heredero de Slytherin
  35. Capítulo 35: Luna Llena
  36. Capítulo 36: La Recompensa de Dobby
  37. Capítulo 37: Lechuzas Mensajeras
  38. Capítulo 38: El Autobús Noctámbulo
  39. Capítulo 39: El Caldero Chorreante
  40. Capítulo 40: El Dementor
  41. Capítulo 41: Posos de Té y Garras de Hipogrifo
  42. Capítulo 42: Una infancia feliz…que al final se convirtió en una muy dolorosa
  43. Capítulo 43: El Boggart del Armario
  44. Capítulo 44: La Huida de la Señora Gorda
  45. Capítulo 45: El Secreto
  46. Capítulo 46: La Derrota

Tercer Libro: Capítulo 8

-Cedric - dijeron Narcissa y Molly sonriendo mientras desaparecían sus listas

-ok, ni modo nos toca esperar hasta el siguiente nieto Canuto - dijo James a su amigo

-puede que el siguiente sea niña - les dijo Alexis dando tiempo a que su hija se recupere - ya saben la parejita

-entonces esperare al siguiente - respondió con simpleza

-¿pero si le quieren poner nombre de estrella? - añadió Narcissa

-ya tienen el Sirius - respondió esta vez Sirius - mi nombre es el de una estrella, la más brillante por si lo olvidaron

-ven y yo puedo ponerle mi nombre a una estrella - dijo James cruzándose de brazos - ya veré la manera de conseguirlo - respondió a la pregunta no hecha de Remus

-y si dejamos la idea de los nombres de los hijos que Harry y yo aún NO tenemos para después - pidió Anto, Harry se acerco más para susurrarle:

-"creo que tienes razón, a nuestros padres no les gustara saber que otro nombre para niño me está empezando a gustar, ¿Qué te parece "Albus Severus"? a mí me gusta, representa a dos grandes directores de Hogwarts"

-¿qué tienes tú con tener dos nombres? - le "reclamo" divertida

-¿Qué pasa? - pregunto Sirius

-que tu ahijado está pensando en ponerle un segundo nombre al frijol - respondió Anto

-no es mala idea - dijo Narcissa - podría ser el nombre de una estrella, aparte de Sirius claro - añadió rápidamente al ver a su primo abrir la boca

-la señora Malfoy tiene razón, además si es el nombre de una estrella respetaríamos la tradición Black - Antares lo miro no tan convencida - además así sería justo, tu escogiste el primer nombre, deja que yo escoja el segundo, que soy el padre y también cuento - dijo haciendo un pequeño berrinche

-está bien… solo asegúrate de que convine bien con "Cedric"

-hecho - dijo Harry, y rápidamente hizo aparecer unos pergaminos, pluma y tinta

-bien ¿Quién leerá ahora? - pregunto Dumbledore sonriente

-Lucius - dijo Narcissa entregándole el libro en la pagina correspondiente a su marido, Lucius acepto, su esposa le lanzo la mirada de que no iba a aceptar negativas

-bien el capitulo es "La Derrota"

-¿la derrota? - pregunto James - no sé porque pero mi intuición de capitán de quidditch me dice que… - miro a Harry , pero este solo miro a sus pergaminos con más interés, fingiendo no haberlo escuchado - olvídenlo

El profesor Dumbledore mandó que los estudiantes de Gryffindor volvieran al Gran Comedor; donde se les unieron, diez minutos después, los de Ravenclaw, Hufflepuff y Slytherin. Todos parecían confusos.

De inmediato los rostros de todos se descompusieron, habían olvidado el asunto de que el "Asesino Sirius Black" había entrado a Hogwarts, disimuladamente James le dio un zape a Sirius, susurrándole: "pulgoso impulsivo"

-Los demás profesores y yo tenemos que llevar a cabo un rastreo por todo el castillo - explicó el profesor Dumbledore, mientras McGonagall y Flitwick cerraban todas las puertas del Gran Comedor - Me temo que, por vuestra propia seguridad, tendrán que pasar aquí la noche. Quiero que los prefectos monten guardia en las puertas del Gran Comedor y dejo de encargados a los dos Premios Anuales. Comuníquenme cualquier novedad - añadió, dirigiéndose a Percy, que se sentía inmensamente orgulloso - Avísenme por medio de algún fantasma - El profesor Dumbledore se detuvo antes de salir del Gran Comedor y añadió - Bueno, necesitareis...

Con un movimiento de la varita, envió volando las largas mesas hacia las paredes del Gran Comedor. Con otro movimiento, el suelo quedó cubierto con cientos de mullidos sacos de dormir rojos.

-Felices sueños - dijo el profesor Dumbledore, cerrando la puerta.

El Gran Comedor empezó a bullir de excitación. Los de Gryffindor contaban al resto del colegio lo que acababa de suceder.

-¡Todos a los sacos! - gritó Percy - ¡Ahora mismo, se acabó la charla! ¡Apagaré las luces dentro de diez minutos!

-Vamos - dijo Ron a Hermione, Anto y Harry. Cogieron cuatro sacos de dormir y se los llevaron a un rincón.

-¿Creen que Black sigua en el castillo? - susurró Hermione con preocupación.

-Evidentemente, Dumbledore piensa que es posible - dijo Ron.

-Es una suerte que haya elegido esta noche, ¿se dan cuenta? - dijo Hermione, mientras se metían vestidos en los sacos de dormir y se apoyaban en el codo para hablar - La única noche que no estábamos en la torre...

-Supongo que con la huida no sabrá en qué día vive - dijo Ron - No se ha dado cuenta de que es Halloween. De lo contrario, habría entrado aquí a saco.

Hermione se estremeció.

A su alrededor todos se hacían la misma pregunta:

-¿Cómo ha podido entrar?

-A lo mejor sabe cómo aparecerse - dijo un alumno de Ravenclaw que estaba cerca de ellos - Cómo salir de la nada.

-A lo mejor se ha disfrazado - dijo uno de Hufflepuff, de quinto curso.

-Podría haber entrado volando - sugirió Dean Thomas.

-Hay que ver; ¿es que soy la única persona que ha leído Historia de Hogwarts? - preguntó Hermione a Harry y a Ron, perdiendo la paciencia.

-Casi seguro - dijo Ron - ¿Por qué lo dices?

-Porque el castillo no está protegido sólo por muros - indicó Hermione - sino también por todo tipo de encantamientos para evitar que nadie entre furtivamente. No es tan fácil aparecerse aquí. Y quisiera ver el disfraz capaz de engañar a los dementores. Vigilan cada una de las entradas a los terrenos del colegio. Si hubiera entrado volando, también lo habrían visto. Filch conoce todos los pasadizos secretos y estarán vigilados.

-Entonces solo queda una opción - añadió una Ravenclaw de espalda a ellos - Alguien de adentro lo ayudo a entrar

-Eso es imposible - dijo Hermione rápidamente, suponiendo a donde quería llegar

Sirius y Alexis tenían los puños muy apretados, hacían un gran esfuerzo por controlarse, ellos también sabían por donde iba la Ravenclaw esa, y por su bien era mejor que dejara las cosas ahí, o si no se enfrentaría a la furia Black-Betancourt

-¿Por qué? Solo piénsenlo, Black entro al castillo justo el día en que muy pocos estaríamos en él, alguien debió decírselo; y por ultimo Black trato de entrar justo en la sala común del único familiar que tiene en el castillo - Todos empezaron a mirar de reojo a Antares murmurando, al parecer la Ravenclaw los convenció.

-¡¿QUIÉN SE CREE QUE ES PARA HABLAR ASI DE MI CANUTITA?! - grito Sirius molesto - ¡¿CÓMO PUEDE ATREVERSE A HABLAR ASI DE MI HIJA?!

-¡ESA MOCOSA, DE SEGURO POR SU CULPA MUCHOS DUDARON Y TRATARON MAL A MI HIJA! - Alexis estaba igual de fúrica que Sirius

-se pueden calmar están asustando a Teddy y Jo - pidió Antares tranquilamente

-¡PERO HIJA…

-Cálmense, no le den mucha importancia - miro a su tía Cissy que estaba igual de molesta pero ella se controlaba - es como tía Cissy dice: "nadie puede alterar a un Black, mucho menos un ser tan insignificante"

Todos miraban atónitos a Antares, era raro verla con esa actitud tan arrogante, tan…Black. Sirius en cambio empezaba a entenderla, él había aprendido que ser arrogante, soberbio, altivo y engreído estaba en los genes Black, sobre todo cuando querían lastimarte, él mismo había tenido que ser así para mostrarse fuerte ante "esos" y así al ver que no podían con él simplemente lo dejaban en paz (eso cuando era pequeño e indefenso, ahora que ya era grande simplemente se enfrentaba a ellos, y siempre terminaba mandándolos a la enfermería)

Antares con la poca paciencia que parecía tener, se giró dándoles la espalda a todos, Harry escucho como bufaba y murmuraba, trato de acercase a ella pero en ese momento…

-¡Voy a apagar las luces ya! - gritó Percy

-vaya manera de interrumpir - suspiro Lily

-a que hubiera sido muy romántico - dijo Alice suspirando - mientras todos dudan de la pobre princesa, el apuesto y joven príncipe de gafas confía y trata de hacerle sentir mejor, pero debido a que la noche oscura pide que las personas caigan en los brazos de Morfeo, nuestros jóvenes príncipes caen en el, con el agradecimiento de tenerse el uno al otro, como ultimo pensamiento - lanza un largo suspiro, mientras todos (en especial Ron y Moody) la miran como si estuviera loca

-creo que alguien dejara de leer novelas románticas - dijo Frank escondiendo una risa, siempre le divertía ver el lado romántico de su novia - sobre todo si se trata de príncipes

- Quiero que todo el mundo esté metido en el saco y callado.

Todas las velas se apagaron a la vez. La única luz venía de los fantasmas de color de plata, que se movían por todas partes, hablando con gravedad con los prefectos, y del techo encantado, tan cuajado de estrellas como el mismo cielo exterior. Entre aquello y el cuchicheo ininterrumpido de sus compañeros, Harry se sintió como durmiendo a la intemperie, arrullado por la brisa.

Cada hora aparecía por el salón un profesor para comprobar que todo se hallaba en orden. Hacia las tres de la mañana, cuando por fin se habían quedado dormidos muchos alumnos, entró el profesor Dumbledore. Harry vio que iba buscando a Percy, que rondaba por entre los sacos de dormir amonestando a los que hablaban. Percy estaba a corta distancia de Harry, Ron, Anto y Hermione, que fingieron estar dormidos cuando se acercaron los pasos de Dumbledore.

-¿Han encontrado algún rastro de él, profesor? - le preguntó Percy en un susurro.

-No. ¿Por aquí todo bien?

-Todo bajo control, señor.

-Bien. No vale la pena moverlos a todos ahora. He encontrado a un guarda provisional para el agujero del retrato de Gryffindor. Mañana podrás llevarlos a todos.

-¿Y la señora gorda, señor?

-Se había escondido en un mapa de Argyllshire del segundo piso. Parece que se negó a dejar entrar a Black sin la contraseña, y por eso la atacó. Sigue muy consternada, pero en cuanto se tranquilice le diré al señor Filch que restaure el lienzo.

Todos los Gryffindor's miraron mal a Sirius, James estaba por darle un zape, pero Sirius lo esquivo, pero eso no lo salvo de que Remus le diera uno "pulgoso impulsivo" le dijeron ambos

Harry oyó crujir la puerta del salón cuando volvió a abrirse, y más pasos.

-¿Señor director? - Era Snape. Harry se quedó completamente inmóvil, aguzando el oído - Hemos registrado todo el primer piso. No estaba allí. Y Filch ha examinado las mazmorras. Tampoco ha encontrado rastro de él.

-¿Y la torre de astronomía? ¿Y el aula de la profesora Trelawney? ¿Y la pajarera de las lechuzas?

-Lo hemos registrado todo...

-Muy bien, Severus. La verdad es que no creía que Black prolongara su estancia aquí.

-¿Tiene alguna idea de cómo pudo entrar; profesor? - preguntó Snape.

Harry alzó la cabeza ligeramente, para desobstruirse el otro oído.

-Muchas, Severus, pero todas igual de improbables.

Harry abrió un poco los ojos y miró hacia donde se encontraban ellos. Dumbledore estaba de espaldas a él, pero pudo ver el rostro de Percy, muy atento, y el perfil de Snape, que parecía enfadado.

-¿Se acuerda, señor director; de la conversación que tuvimos poco antes de... comenzar el curso? - preguntó Snape, abriendo apenas los labios, como para que Percy no se enterara.

-Me acuerdo, Severus - dijo Dumbledore. En su voz había como un dejo de reconvención.

-Parece... casi imposible... que Black haya podido entrar en el colegio sin ayuda del interior. Expresé mi preocupación cuando usted señaló...

-No creo que nadie de este castillo ayudara a Black a entrar - dijo Dumbledore en un tono que dejaba bien claro que daba el asunto por zanjado. Snape no contestó

De inmediato James y Sirius miraron mal a Severus

-no creo que dudes de Anto, ella es tu sobrina seria como dudar de Alexis - dijo Sirius mirándolo enfadado

-es obvio que tu solo le echarías la culpa a Remus - continuo James cada vez más molesto

-lo cual tuene mucha lógica - dijo Remus pensativo haciendo callar a sus amigos… y a todos - piénsenlo, todos sabemos que Sirius y yo somos grandes amigos por no decir hermanos, si hay alguien que podría ayudar a Sirius a escapar y esconderse seria yo - tanto Sirius como James lo pensaron mejor, y la verdad era que la idea no parecía tan loca - aún así gracias por su confianza señor - añadió mirando a Dumbledore

- Tengo que bajar a ver a los dementores. Les dije que les informaría cuando hubiéramos terminado el registro.

-¿No quisieron ayudarnos, señor? - preguntó Percy.

-Sí, desde luego - respondió Dumbledore fríamente - Pero me temo que mientras yo sea director; ningún dementor cruzará el umbral de este castillo.

Percy se quedó un poco avergonzado. Dumbledore salió del salón con rapidez y silenciosamente. Snape aguardó allí un momento, mirando al director con una expresión de profundo resentimiento. Luego también él se marchó.

Harry miró a ambos lados; Anto seguía de espaldas a él, parecía completamente dormida, Harry no quiso molestarla temía que se enfadara más; pero Ron y Hermione, tanto uno como otro tenían los ojos abiertos, reflejando el techo estrellado.

Durante los días que siguieron, en el colegio no se habló de otra cosa que de Sirius Black. Las especulaciones acerca de cómo había logrado penetrar en el castillo fueron cada vez más fantásticas; Hannah Abbott, de Hufflepuff, se pasó la mayor parte de la clase de Herbología contando que Black podía transformarse en un arbusto florido. Pero el mayor rumor que crecía en el castillo era que una estudiante de Gryffindor (Antares) lo había ayudado, y de inmediato todos se pusieron en su contra.

Todos los de la primera generación bufaron molestos, era increíble que todo Hogwarts pensara así de mal de Antares, ¿acaso no contaba los dos años en los que había arriesgado su vida ayudando a Harry para que Voldemort no volviera?

-tonta Ravenclaw - susurro Alexis molesta

Habían quitado de la pared el lienzo rasgado de la señora gorda y lo habían reemplazado con el retrato de sir Cadogan y su pequeño y robusto caballo gris.

-gran elección - susurro Frank sarcástico, todos estaban de acuerdo en que Sir Cadogan no era la mejor opción

-lo siento por ustedes - dijo Lily, ella sabía que Sir Cadogan era un buen cuadro, pero también era muy latoso

Esto no le hacía a nadie mucha gracia. Sir Cadogan se pasaba la mitad del tiempo retando a duelo a todo el mundo, y la otra mitad inventando contraseñas ridículamente complicadas que cambiaba al menos dos veces al día.

-Está loco de remate - le dijo Seamus Finnigan a Percy, enfadado - ¿No hay otro disponible?

-Ninguno de los demás retratos quería el trabajo - dijo Percy - Estaban asustados por lo que le ha ocurrido a la señora gorda. Sir Cadogan fue el único lo bastante valiente para ofrecerse voluntario.

Lo que menos preocupaba a Harry era sir Cadogan. Lo vigilaban muy de cerca. Los profesores buscaban disculpas para acompañarlo por los corredores, y Percy Weasley (obrando, según sospechaba Harry, por instigación de su madre) le seguía los pasos por todas partes, como un perro guardián extremadamente pomposo. Para colmo, la profesora McGonagall lo llamó a su despacho y lo recibió con una expresión tan sombría que Harry pensó que se había muerto alguien.

-No hay razón para que te lo ocultemos por más tiempo, Potter - dijo muy seriamente - Sé que esto te va a afectar; pero Sirius Black...

-es el mejor amigo de tus padres, es tu padrino y te quiere mucho - dijo Sirius interrumpiendo la lectura - es que nadie puede decirle eso - añadió molesto

-al parecer no - dijo Lucius dando un vistazo rápido a las demás líneas

-Ya sé que va detrás de mí - dijo Harry, un poco cansado - Oí al padre de Ron cuando se lo contaba a su mujer. El señor Weasley trabaja para el Ministerio de Magia. 

La profesora McGonagall se sorprendió mucho. Miró a Harry durante un instante y dijo:

-Ya veo. Bien, en ese caso comprenderás por qué creo que no debes ir por las tardes a los entrenamientos de quidditch. Es muy arriesgado estar ahí fuera, en el campo, sin más compañía que los miembros del equipo...

-¡El sábado tenemos nuestro primer partido! - dijo Harry, indignado - ¡Tengo que entrenar; profesora!

La profesora McGonagall meditó un instante. Harry sabía que ella deseaba que ganara el equipo de Gryffindor; al fin y al cabo, había sido ella la primera que había propuesto a Harry como buscador. Harry aguardó conteniendo el aliento. 

-Mm... - la profesora McGonagall se puso en pie y observó desde la ventana el campo de quidditch, muy poco visible entre la lluvia - Bien, te aseguro que me gustaría que por fin ganáramos la copa... De todas formas, Potter; estaría más tranquila si un profesor estuviera presente. Pediré a madame Hooch que supervise tus sesiones de entrenamiento.

-bueno… por lo menos es madame Hooch y no…otro - dijo James mirando de reojo a Severus, como capitán de quidditch, no le agradaba la idea de que el jefe de la casa de Slytherin vigilara a su hijo; aunque cada vez que pensaba en Harry y Quidditch, solo recordaba lo que Snape hizo para salvar a su hijo de Quirrell-Voldemort

El tiempo empeoró conforme se acercaba el primer partido de quidditch. Impertérrito, el equipo de Gryffindor entrenaba cada vez más, bajo la mirada de madame Hooch. Luego, en la sesión final de entrenamiento que precedió al partido del sábado, Oliver Wood comunicó a su equipo una noticia no muy buena:

-¡No vamos a jugar contra Slytherin! - les dijo muy enfadado - Flint acaba de venir a verme. Vamos a jugar contra Hufflepuff.

-¿Por qué? - preguntaron todos.

-La excusa de Flint es que su buscador aún tiene el brazo lesionado - dijo Wood, rechinando con furia los dientes - Pero está claro el verdadero motivo: no quieren jugar con este tiempo, porque piensan que tendrán menos posibilidades...

Durante todo el día había soplado un ventarrón y caído un aguacero, y mientras hablaba Wood se oía retumbar a los truenos.

-¡No le pasa nada al brazo de Malfoy! - dijo Harry furioso - Está fingiendo.

-Lo sé, pero no lo podemos demostrar - dijo Wood con acritud - Y hemos practicado todos estos movimientos suponiendo que íbamos a jugar contra Slytherin, y en su lugar tenemos a Hufflepuff, y su estilo de juego es muy diferente. Tienen un nuevo capitán buscador; Cedric Diggory...

-¡¿Qué?! - gritaron James y Sirius

-¡el nombre de mi futuro nieto será el del capitán y buscador de Hufflepuff! - inclusa para Sirius era difícil de creer lo que decía

-y por lo que parece, es nada más y nada menos que el hijo de Amos Diggory - añadió James entre dientes, para nadie era un secreto (tal vez para los del futuro) que Diggory no era de su completo agrado, sobre todo porque muchos aseguraban que él era el único que podría ganarle - esto es alta traición

-¡lo que llevo en mi vientre es mío! ¡Es mi frijol! ¡Así que yo decido como llamarlo! - James y Sirius la miraron indignados - que ustedes no se lleven bien con Amos Diggory es su problema, a mi no me importa ni me interesa, el único que podría negarse era Harry, pero como vieron el acepto, así que vayan haciéndose a la idea de que mi bebe se llamara Cedric

De repente, Angelina y Katie soltaron una carcajada.

-¿Qué? - preguntó Wood, frunciendo la frente anta aquella actitud.

-Es ese chico alto y guapo, ¿verdad? - preguntó Angelina.

-¡Y tan fuerte y callado! - añadió Katie, y volvieron a reírse.

-Es callado porque no es lo bastante inteligente para juntar dos palabras - dijo Fred

-¡No es cierto! - gruño Anto molesta - Cedric es un chico inteligente, amable y muy caballeroso, no por nada es el prefecto de Hufflepuff

-¿enserio vas a permitir que tu hijo se llame como tu rival? - le susurro James a Harry

-y no solo nos referimos al Quidditch - añadió Sirius igual susurrando - las palabras "inteligente, amable y muy caballeroso" nunca deben salir de los labios de tu novia a menos, claro, que sean para ti - Harry solo rio, es cierto que había tenido ciertos roces con Cedric, sobre todo cuando Anto estaba de por medio, pero aun así lo respetaba y no podía negar que fue un gran hombre, un gran hombre que no merecía ese final

-Pues vaya prefectito que se consiguieron - se burló Fred enfadando más a Anto - No sé qué te preocupa, Oliver. Los de Hufflepuff son pan comido. La última vez que jugamos con ellos, Harry cogió la snitch al cabo de unos cinco minutos, ¿no lo recuerdan?

-¡Jugábamos en condiciones muy distintas! - gritó Wood, con los ojos muy abiertos

-Además Cedric hizo un gran trabajo con Hufflepuff - añadió Anto rápidamente -Los cazadores tienen buenos movimientos, y Cedric atrapa la snitch muy rápido…

-¿Los viste jugar? - pregunto Oliver con un brillo en los ojos

-Sí, Cedric tuvo la cortesía de invitarme a muchos de sus entrenamientos - respondió sonriente

Eso sí que tomo por sorpresa a James y Sirius, pues Amos ni en sueños invitaría a alguien de Gryffindor, o de otra casa (por más que sean los mejores amigos) a uno de sus entrenamientos, tal vez Merlín se apiado del mundo mágico y decidió que el chico sea como la madre

-Ves Oliver no tienes de que preocuparte - dijo Fred - Antares ya sabe sus movimientos, será pan comido

-¡Yo no soy una traidora! - grito Anto realmente molesta, asustando a todos - Cedric deposito su confianza en mí cuando me invito a sus entrenamientos, y a diferencia de otros… yo no traiciono a mis amigos - se fue volando dejando a todos con la vista baja. Harry sabia el porqué del comentario de Anto; después del asunto de Black, muchos desconfiaban de ella, entre ellos algunos Gryffindor's como Angelina y Katie

-Ya escucharon a Antares - dijo Oliver tratando de llamar la atención de todos -Diggory ha mejorado mucho el equipo. ¡Es un buscador excelente! ¡No debemos confiarnos! ¡Hay que tener bien claro el objetivo! ¡Slytherin intenta pillarnos desprevenidos! ¡Hay que ganar!

-Tranquilízate, Oliver - dijo George alarmado - Nos tomamos muy en serio a Hufflepuff. Muy en serio.

El día anterior al partido, el viento se convirtió en un huracán y la lluvia cayó con más fuerza que nunca. Estaba tan oscuro dentro de los corredores y las aulas que se encendieron más antorchas y faroles. El equipo de Slytherin se daba aires, especialmente Malfoy

-¡Ah, si mi brazo estuviera mejor! - suspiraba mientras el viento golpeaba las ventanas.

Harry no tenía sitio en la cabeza para preocuparse por otra cosa que el partido del día siguiente. Entre clase y clase, Oliver Wood se le acercaba a toda prisa para darle consejos. La tercera vez que sucedió, Wood habló tanto que Harry se dio cuenta de pronto de que llegaba diez minutos tarde a la clase de Defensa Contra las Artes Oscuras, y echó a correr mientras Wood le gritaba:

-¡Diggory tiene un regate muy rápido, Harry! Tendrás que hacerle una vaselina...

Harry frenó al llegar a la puerta del aula de Defensa Contra las Artes Oscuras, la abrió y entró apresuradamente.

-Lamento llegar tarde, profesor Lupin. Yo...

Pero no era Lupin quien lo miraba desde la mesa del profesor; era Snape.

-¡¿Qué?! - gritaron esta vez todos los Gryffindor de la primera generación

-¿Por qué Snape me reemplazaría? - pregunto Remus, Hermione le respondió solo moviendo los labios "Luna Llena", de inmediato Remus lo entendió, como él no estaría disponible Dumbledore debió pedirle a Snape que lo reemplazara

-La clase ha comenzado hace diez minutos, Potter. Así que creo que descontaremos a Gryffindor diez puntos. Siéntate.

Pero Harry no se movió.

-¿Dónde está el profesor Lupin? - preguntó.

-No se encuentra bien para dar clase hoy - dijo Snape con una sonrisa contrahecha - Creo que te he dicho que te sientes.

Pero Harry permaneció donde estaba.

-¿Qué le ocurre?

A Snape le brillaron sus ojos negros.

-Nada que ponga en peligro su vida - dijo como si deseara lo contrario - Cinco puntos menos para Gryffindor y si te tengo que volver a decir que te sientes serán cincuenta.

Harry se fue despacio hacia su sitio y se sentó. Snape miró a la clase.

-Como decía antes de que nos interrumpiera Potter, el profesor Lupin no ha dejado ninguna información acerca de los temas que habéis estudiado hasta ahora...

-Hemos estudiado los boggarts, los gorros rojos, los kappas y los grindylows - informó Hermione rápidamente - y estábamos a punto de comenzar... 

-Cállate - dijo Snape fríamente - No te he preguntado. Sólo comentaba la falta de organización del profesor Lupin.

-Es el mejor profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras que hemos tenido - dijo Dean Thomas con atrevimiento, y la clase expresó su conformidad con murmullos. Snape puso el gesto más amenazador que le habían visto.

-solo estas celoso - le dijo James a Severus sacándole la lengua, Severus solo rodo los ojos.

Remus solo miraba sonriente a sus amigos, estaba feliz de que fuera maestro y de que los estudiantes lo quisieran, sabía a quién le debía eso, obviamente a Dumbledore por la oportunidad, pero especialmente a sus amigos que lo habían preparado para eso en todos sus años de estudiante, como dijo antes, si podía lidiar con James y Sirius, podría lidiar con cualquier estudiante

-Sois fáciles de complacer. Lupin apenas os exige esfuerzo... Yo daría por hecho que los de primer curso son ya capaces de manejarse con los gorros rojos y los grindylows… Hoy veremos...

Harry lo vio hojear el libro de texto hasta llegar al último capítulo, que debía de imaginarse que no habían visto.

-... los hombres lobo - concluyó Snape.

-¡hijo de… - James y Sirius fueron callados por Remus que les cubrió la boca con sus manos

-dije que sin groserías muggle - de inmediato sus amigos empezaron a balbucear en sus manos, queriendo soltarse - nada de peros, ya todos se cansaron de sus quejas, ahora cálmense o se van a sus camas a hacer una redacción de 3 metros sobre lo "buenos y geniales" que son los libros de Gilderoy Lockhart

-Pero profesor - dijo Hermione, que parecía incapaz de contenerse - Hoy debíamos comenzar con los hinkypunks...

-Señorita Granger - dijo Snape con voz calmada - creía que era yo y no tú quien daba la clase. Ahora, abran todos el libro en la página 394 - Miró a la clase - Todos. Ya.

Con miradas de soslayo y un murmullo de descontento, abrieron los libros. Excepto...

-Profesor no podemos saltarnos los temas - dijo Antares de manera desafiante - Estaría perjudicando el temario del profesor Lupin; además sería totalmente imprudente ver ese tema ahora que el profesor Lupin no se encuentra bien

-No recuerdo haber pedido su opinión señorita Black - respondió Snape - Página 394 - con su varita hizo que el libro de Anto se abriera por si solo - ¿Quién de ustedes puede decirme cómo podemos distinguir entre el hombre lobo y el lobo auténtico?

Todos se quedaron en completo silencio. Todos excepto Hermione, cuya mano, como de costumbre, estaba levantada.

-¿Nadie? - preguntó Snape, sin prestar atención a Hermione. La sonrisa contrahecha había vuelto a su rostro - Que decepcionante

-Ya se lo hemos dicho - dijo de repente Parvati - No hemos llegado a los hombres lobo. Estamos todavía por... 

-¡Silencio! - gruñó Snape - Bueno, bueno, bueno... Nunca creí que encontraría una clase de tercero que ni siquiera fuera capaz de reconocer a un hombre lobo. Me encargaré de informar al profesor Dumbledore de lo atrasados que están todos... 

-Por favor, profesor - dijo Hermione, que seguía con la mano levantada - El hombre lobo difiere del verdadero lobo en varios detalles: el hocico del hombre lobo...

-Es la segunda vez que hablas sin que te corresponda, señorita Granger - dijo Snape con frialdad - Cinco puntos menos para Gryffindor por ser una sabelotodo insufrible.

-¡seras idiota! - le gritaron Lily y Alexis, todos miraban mal a Severus

-señor Snape desde ya le digo que no tolerare esa clase de comportamiento con sus estudiantes - le dijo McGonagall molesta - usted será su maestro, no puede ir por ahí insultando a todo alumno que pase delante de usted, espero que le haya quedado claro, señor Snape

-si profesora - murmuro Severus

Hermione se puso muy colorada, bajó la mano y miró al suelo, con los ojos llenos de lágrimas. Un indicio de hasta qué punto odiaban todos a Snape era que lo estaban fulminando con la mirada. Todos, en alguna ocasión, habían llamado sabelotodo a Hermione, y Ron, que lo hacía por lo menos dos veces a la semana, dijo en voz alta:

-Usted nos ha hecho una pregunta y ella le ha respondido. ¿Por qué pregunta si no quiere que se le responda?

Sus compañeros comprendieron al instante que había ido demasiado lejos.

-Te quedarás castigado, Weasley - dijo Snape con voz suave y acercando el rostro al de Ron - Y si vuelvo a oírte criticar mi manera de dar clase, te arrepentirás.

Nadie se movió durante el resto de la clase. Siguió cada uno en su sitio, tomando notas sobre los hombres lobo del libro de texto, mientras Snape rondaba entré las filas de pupitres examinando el trabajo que habían estado haciendo con el profesor Lupin.

-Muy pobremente explicado... Esto es incorrecto... El kappa se encuentra sobre todo en Mongolia... ¿El profesor Lupin te puso un ocho? Yo no te habría puesto más de un tres.

Cuando el timbre sonó por fin, Snape los retuvo:

-Escribirán una redacción de dos pergaminos sobre las maneras de como reconocer y matar a un hombre lobo. Para el lunes por la mañana. Ya es horade que alguien meta en cintura a esta clase. Weasley y Black quédense.

-¿y mi hija porque? - pregunto Sirius mirando mal a Severus - ¿te molesta que haya defendido a Remus?

Harry y Hermione abandonaron el aula con los demás alumnos, que esperaron a encontrarse fuera del alcance de los oídos de Snape para estallar en críticas contra él.

-Snape nunca ha actuado así con ninguno de los otros profesores de Defensa Contra las Artes Oscuras, aunque quisiera el puesto - comentó Harry a Hermione - ¿Por qué la tiene tomada con Lupin? ¿Será por lo del boggart?

-No sé - dijo Hermione pensativamente - Pero espero que el profesor Lupin se recupere pronto.

Ron los alcanzó cinco minutos más tarde, muy enfadado.

-¿Saben lo que ese... (Llamó a Snape algo que escandalizó a Hermione) me ha mandado? Tengo que lavar los orinales de la enfermería. ¡Sin magia! - dijo con la respiración alterada.

-¿Y Anto? - pregunto Hermione

-Snape le pidió que se quedara que tenían que hablar en privado, prácticamente me echo del aula

-¿de qué quería hablar esa serpiente contigo? - le pregunto Sirius temiendo de que Severus igual haya castigado a su hija

-no me castigo ni quito puntos si eso es lo que te preocupa - le dijo Antares sonriendo - solo me dijo que me vaya con cuidado, que no porque sea su sobrina quiere decir que me voy a librar de sus castigos, así que mejor empezara a comportarme como una dama e hiciera honor al apellido Betancourt - conto sin darle mucha importancia - ya saben lo de siempre

Tenía los puños fuertemente cerrados - ¿Por qué no podía haberse ocultado Black en el despacho de Snape, eh? ¡Podía haber acabado con él!

-esa no es tan mala idea - dijo Sirius

-¡Sirius! - le gritaron Alexis, Lily, Anto y Hermione

Al día siguiente, Harry se despertó muy temprano. Tan temprano que todavía estaba oscuro. Por un instante creyó que lo había despertado el ruido del viento. Luego sintió una brisa fría en la nuca y se incorporó en la cama. Peeves flotaba a su lado, soplándole en la oreja.

-¿Por qué has hecho eso? - le preguntó Harry enfadado.

Peeves hinchó los carrillos, sopló muy fuerte y salió del dormitorio hacia atrás, a toda prisa, riéndose.

Harry tanteó en busca de su despertador y lo miró: eran las cuatro y media. Echando pestes de Peeves, se dio la vuelta y procuró volver a dormirse. Pero una vez despierto fue difícil olvidar el ruido de los truenos que retumbaban por encima de su cabeza, los embates del viento contra los muros del castillo y el lejano crujir de los árboles en el bosque prohibido. Unas horas después se hallaría allí fuera, en el campo de quidditch, batallando en medio del temporal. Finalmente, renunció a su propósito de volver a dormirse, se levantó, se vistió, cogió su Nimbus 2.000 y salió silenciosamente del dormitorio.

Cuando Harry abrió la puerta, algo le rozó la pierna. Se agachó con el tiempo justo de coger a Crookshanks por el extremo de la cola peluda y sacarlo a rastras.

-¿Sabes? Creo que Ron tiene razón sobre ti - le dijo Harry receloso - Hay muchos ratones por aquí. Ve a cazarlos. Vamos - añadió, echando a Crookshanks con el pie, para que bajara por la escalera de caracol - Deja en paz a Scabbers.

Moody empezó a analizar la situación, era muy raro que el gato ¿Crookshanks? Se hubiera encaprichado con la rata, tal vez la rata escondía algo sobre su naturaleza (la misma dependienta de la tienda de animales había dicho que era raro que una rata como ¿Scabbers? Viviera tanto tiempo), y había sido descubierto por el gato; no sería la primera vez que veía esa actitud en un animal, aunque la mayoría de los casos era por tratarse de un animago

El ruido de la tormenta era más fuerte en la sala común. Harry tenía demasiada experiencia para creer que se cancelaría el partido. Los partidos de quidditch no se cancelaban por nimiedades como una tormenta. Sin embargo, empezaba a preocuparse. Wood le había indicado quién era Cedric Diggory en el corredor; Diggory estaba en sexto y era mucho mayor que Harry. Los buscadores solían ser ligeros y veloces, pero el peso de Diggory sería una ventaja con aquel tiempo, porque tendría muchas menos posibilidades de que el viento le desviara el rumbo.

James de inmediato recordó a Amos, que al igual que su hijo, era mucho más alto y pesado que él, lo que le daba una ventaja en climas con mucho viento

Harry pasó ante la chimenea las horas que quedaban hasta el amanecer. De vez en cuando se levantaba para evitar que Crookshanks volviera a escabullirse por la escalera que llevaba al dormitorio de los chicos. Al cabo de un tiempo le pareció a Harry que ya era la hora del desayuno y se dirigió él solo hacia el retrato.

-¡En guardia, malandrín! - lo retó sir Cadogan.

-«Cállate ya» contestó Harry, bostezando.

Se reanimó algo tomando un plato grande de gachas de avena y cuando ya había empezado con las tostadas, apareció el resto del equipo.

-Va a ser difícil - dijo Wood, sin probar bocado.

-Sera difícil si nuestro guardián no tiene energías - opino Anto - Anda come un bocado

-No puedo, esto me sobrepasa - respondió

-Deja de preocuparte, Oliver - lo tranquilizó Katie - No nos asustamos por un poquito de lluvia.

-pero eso no era un poquito de lluvia - dijo Draco - parecía que en cualquier momento se caería el cielo

De inmediato Lily miro entre preocupada y molesta a su hijo, pero para suerte del elegido, Teddy empezó a jugar con el pelo pelirrojo de Lily, lo que la distrajo, y la hizo olvidar por ahora del asunto

Pero era bastante más que un poquito de lluvia. El quidditch era tan popular que todo el colegio salió a ver el partido, como de costumbre. Corrían por el césped hasta el campo de quidditch, con la cabeza agachada contra el feroz viento que arrancaba los paraguas de las manos. Poco antes de entrar en el vestuario, Harry vio a Malfoy, a Crabbe y a Goyle camino del campo de quidditch; cubiertos por un enorme paraguas, lo señalaban y se reían.

-Potter ya esta cegatón - dijo Draco - ese no era yo

-¿y quién era tu doble? - pregunto Harry sarcástico, aunque debía admitir que en realidad solo vio a Crabbe y a Goyle, como a su lado había un chico rubio, pensó que era Draco

-quiza, pero ese no fui yo - respondió Draco con tranquilidad - yo recuerdo ese día, como madame Pomfrey dijo que una de las secuelas de las pociones que me dio era que mis defensas estarían bajas por lo que podría resfriarme con mayor facilidad, así que terminando el desayuno fui a mi dormitorio por una bufanda y sweater extra, ya cuando llegue al campo de quidditch, Crabbe y Goyle ya estaban ahí

-ah - dijo Harry comprendiendo, eso de tener lentes a veces le provocaba confusiones como esa

Los miembros del equipo se pusieron la túnica escarlata y aguardaron la habitual arenga de Wood, pero ésta no se produjo. Wood intentó varias veces hablarles, tragó saliva con un ruido extraño, cabeceó desesperanzado y les indicó por señas que lo siguieran.

El viento era tan fuerte que se tambalearon al entrar en el campo. A causa del retumbar de los truenos, no podían saber si la multitud los aclamaba. La lluvia rociaba los cristales de las gafas de Harry ¿Cómo demonios iba a ver la snitch en aquellas condiciones?

-eso es muy molesto - dijo James agarrando sus gafas - pero créeme sin ellas es peor

-eso lo sé muy bien - dijo Harry sonriendo - es por eso que agradezco que hayan creado el hechizo "Impervius"

Los de Hufflepuff se aproximaron desde el otro extremo del campo, con la túnica amarillo canario. Los capitanes de ambos equipos se acercaron y se estrecharon la mano. Diggory sonrió a Wood

-estaría bien siempre y cuando la sonrisa sea sincera - comento Frank recordando las sonrisas burlonas de Amos

-créame señor Longbottom, Cedric es muy diferente a su padre - dijo Anto

Pero Wood parecía tener ahora la mandíbula encajada y se limitó a hacer un gesto con la cabeza. Harry vio que la boca de madame Hooch articulaba:

-Monten en las escobas.

Harry sacó del barro el pie derecho y pasó la pierna por encima de la Nimbus 2.000. Madame  Hooch se llevó el silbato a los labios y dio un pitido que sonó distante y estridente... Dio comienzo el partido.

Harry se elevó rápidamente, pero la Nimbus 2.000 oscilaba a causa del viento. La sostuvo tan firmemente como pudo y dio media vuelta de cara a la lluvia, con los ojos entornados.

Al cabo de cinco minutos, Harry estaba calado hasta los huesos y helado de frío. Apenas podía ver a sus compañeros de equipo y menos aún la pequeña snitch. Atravesó el campo de un lado a otro, adelantando bultos rojos y amarillos, sin idea de lo que sucedía. El viento no le permitía oír los comentarios. La multitud estaba oculta bajo un mar de capas y de paraguas maltrechos. En dos ocasiones estuvo a punto de ser derribado por una bludger. Su visión estaba tan limitada por el agua de las gafas que no las vio acercarse.

-¿estás seguro de que no quieres lentes de contacto? - pregunto Lily preocupada - podrías usarlos cuando tengas partidos de quidditch

-estoy bien mamá, la verdad es que soy alérgico a los lentes de contacto

-oh entonces eso cambia las cosas - dijo Lily

Perdió la noción del tiempo. Era cada vez más difícil sujetar la escoba con firmeza. El cielo se oscureció, como si hubiera llegado la noche en plena mañana. Dos veces estuvo a punto de chocar contra otro jugador; que no sabía si era de su equipo o del oponente. Todos estaban ahora tan calados, y la lluvia era tan densa, que apenas podía distinguirlos...

Con el primer relámpago llegó el pitido del silbato de madame Hooch. Harry sólo pudo ver a través de la densa lluvia la silueta de Wood, que le indicaba por señas que descendiera. Todo el equipo aterrizó en el barro, salpicando.

-¡He pedido tiempo muerto! - gritó a sus jugadores - Venid aquí debajo.

Se apiñaron en el borde del campo, debajo de un enorme paraguas. Harry se quitó las gafas y se las limpió con la túnica.

-¿Cuál es la puntuación?

-Cincuenta puntos a nuestro favor. Pero si no atrapamos la snitch, seguiremos jugando hasta la noche.

-Con esto me resulta imposible - respondió Harry, blandiendo las gafas.

En ese instante apareció Hermione a su lado. Se tapaba la cabeza con la capa e, inexplicablemente, estaba sonriendo.

-¡Tengo una idea, Harry! ¡Dame tus gafas, rápido!

Se las entregó, y ante la mirada de sorpresa del equipo, golpeó las gafas con su varita y dijo:

-Impervius. - Y se las devolvió a Harry diciendo: - Ahí las tienes: ¡repelerán el agua!

Wood la hubiera besado:

-¡¿Qué?! - pregunto Ron celoso - no me gusta esos comentarios Potter

-¡Magnífico! - exclamó emocionado, mientras ella se alejaba - ¡De acuerdo, vamos a ello!

El hechizo de Hermione funcionó. Harry seguía entumecido por el frío y más empapado que nunca en su vida, pero podía ver. Lleno de una renovada energía, aceleró la escoba a través del aire turbulento buscando en todas direcciones la snitch, esquivando una bludger; pasando por debajo de Diggory, que volaba en dirección contraria...

Brilló otro rayo, seguido por el retumbar de un trueno. La cosa se ponía cada vez más peligrosa. Harry tenía que atrapar la snitch cuanto antes... Se volvió, intentando regresar hacia la mitad del campo, pero en ese momento otro relámpago iluminó las gradas y Harry vio algo que lo distrajo completamente: la silueta de un enorme y lanudo perro negro, claramente perfilada contra el cielo, inmóvil en la parte superior y más vacía de las gradas.

-¿y tú que hacías ahí? - le pregunto James a Sirius en un susurro

-supongo que ver a mi hija y a mi ahijado jugar - susurro Sirius obvio, pero de inmediato Remus le dio un zape

-ves que eres un impulsivo, pudiste meterte en problemas

-ya dejen de golpearme - gruño sobando su cabeza - que me la van a romper

-y tu deja de ser tan impulsivo

Las manos entumecidas le resbalaron por el palo de la escoba y la Nimbus descendió varios metros. Retirándose de los ojos el flequillo empapado, volvió a mirar hacia las gradas: el perro había desaparecido.

-¡Harry! - gritó Wood angustiado, desde los postes de Gryffindor - ¡Harry, detrás de ti!

Harry miró hacia atrás con los ojos abiertos de par en par. Cedric Diggory atravesaba el campo a toda velocidad, y entre ellos, en el aire cuajado de lluvia, brillaba una diminuta bola dorada...

Con un sobresalto, Harry pegó el cuerpo al palo de la escoba y se lanzó hacia la snitch como una bala.

-¡Vamos! - gritó a la Nimbus, al mismo tiempo que la lluvia le azotaba la cara - ¡Más rápido!

Pero algo extraño pasaba. Un inquietante silencio caía sobre el estadio. Ya no se oía el viento, aunque soplaba tan fuerte como antes. Era como si alguien hubiera quitado el sonido, o como si Harry se hubiera vuelto sordo de repente. ¿Qué sucedía?

Tanto Lily como James empezaron a preocuparse, es que siempre tenía que pasarle algo a su hijo cuando jugaba Quidditch

Y entonces le penetró en el cuerpo una ola de frío horrible y ya conocida, exactamente en el momento en que veía algo que se movía por el campo, debajo de él. Antes de que pudiera pensar, Harry había apartado la vista de la snitch y había mirado hacia abajo. Abajo había al menos cien dementores, con el rostro tapado, y todos señalándole.

Todos ahogaron un grito, ¿cien dementores?, como es que Harry aun se encontraba entre ellos

-AHH! - Lily lanzo un grito completamente asustada, le paso a Teddy a Sirius y corrió a abrazar a su hijo. Harry se aferro con más fuerza a su madre, ahora pasaría los recuerdos que más quería borrar… las últimas palabras de su madre

Fue como si le subiera agua helada por el pecho y le cortara por dentro. Y entonces volvió a oírlo... Alguien gritaba dentro de su cabeza..., una mujer...

-A Harry no. A Harry no. A Harry no, por favor.

-Apártate, estúpida... apártate...

-A Harry no. Te lo ruego, no. Cógeme a mí. Mátame a mí en su lugar...

A Harry se le había enturbiado el cerebro con una especie de niebla blanca. ¿Qué hacía? ¿Por qué montaba una escoba voladora? Tenía que ayudarla. La mujer iba a morir; la iban a matar...

Harry caía, caía entre la niebla helada.

-A Harry no, por favor. Ten piedad, te lo ruego, ten piedad...

Alguien de voz estridente estalló en carcajadas. La mujer gritaba y Harry no se enteró de nada más.

James estaba pálido a punto de desmayarse, no podía creer lo que oía, miro a su hijo, y vio como se aferraba a Lily…es que acababan de escuchar las últimas palabras de su amada pelirroja. Harry lo miro y James no necesito nada más para ir abrazar a su familia

Todos miraban a los Potter con pena, sabían que los dementores hacían revivir tus recuerdos más dolorosos, y de seguro el recuerdo de Harry era las últimas palabras de su madre

-te prometo Harry que no permitiré que Voldemort mate a tu madre, te lo juro - le dijo James

-no James - sururro Sirius acercándose con Remus (dejaron a los niños con Alexis y Alice) - no permitiremos que Voldemort haga daño a un Potter, para eso tendrá que pasar por encima de todos nosotros - Remus asintió. James solo les miro agradecido no podía pedir mejores amigos que ellos

Decidieron darles unos cuantos minutos para calmarse

-Ha tenido suerte de que el terreno estuviera blando. 

-Creí que se había matado.

-¡Pero si ni siquiera se ha roto las gafas!

Harry oía las voces, pero no encontraba sentido a lo que decían. No tenía ni idea de dónde se hallaba, ni de por qué se encontraba en aquel lugar; ni de qué hacía antes de aquel momento. Lo único que sabía era que le dolía cada centímetro del cuerpo como si le hubieran dado una paliza.

-Es lo más pavoroso que he visto en mi vida.

Horrible... Lo más pavoroso... Figuras negras con capucha... Frío... Gritos... Harry abrió los ojos de repente. Estaba en la enfermería. El equipo de quidditch de Gryffindor, lleno de barro, rodeaba la cama. Ron y Hermione estaban allí también y parecían haber salido de la ducha.

-Luce pálido no creen - dijo Ron

-¿Pálido?... Que esperabas cayó de 40 metros, te lanzare de la Torre de Astronomía - le dijo Alexis - Para ver como luces - Anto y Ron solo ahogaron una risa

-¿Pálido?... Que esperabas cayó de 40 metros, te lanzare de la Torre de Astronomía - le dijo Anto - Para ver como luces

Todos soltaron unas leves risas por la coincidencia de madre e hija

-Tal vez igual de pálido que de costumbre - susurro Harry

-¡Harry! - exclamó Fred, que parecía exageradamente pálido bajo el barro - ¿Cómo te encuentras?

La memoria de Harry fue recuperando los acontecimientos por orden: el relámpago..., el Grim..., la snitch..., y los dementores.

-¿Qué sucedió? - dijo incorporándose en la cama, tan de repente que los demás ahogaron un grito.

-Te caíste - explicó Fred

-Pero el partido - preguntó Harry - ¿cómo acabó? ¿Se repetirá?

Nadie respondió. La horrible verdad cayó sobre Harry como una losa.

-¿No habremos... perdido?

-Diggory atrapó la snitch - respondió George - poco después de que te cayeras. No se dio cuenta de lo que pasaba. Cuando miró hacia atrás y te vio en el suelo, quiso que se anulara. Quería que se repitiera el partido.

-se nota que es un chico muy justo - dijo Alexis sonriendo - digno estudiante de Hufflepuff

-es el mejor Hufflepuff que he conocido - dijo Antares sonriendo - leal, justo y no le temía al trabajo duro, estoy segura que Helga Hufflepuff está orgullosa de que perteneciera a su casa

-Pero ganaron limpiamente. Incluso Wood lo ha admitido.

-¿Dónde está Wood? - preguntó Harry de repente, notando que no estaba allí.

-Sigue en las duchas - dijo Fred - Parece que quiere ahogarse.

Harry acercó la cara a las rodillas y se cogió el pelo con las manos. Fred le puso la mano en el hombro y lo zarandeó bruscamente.

-Vamos, Harry, es la primera vez que no atrapas la snitch.

-Tenía que ocurrir alguna vez - dijo George.

-Todavía no ha terminado - dijo Fred - Hemos perdido por cien puntos, ¿no? Si Hufflepuff pierde ante Ravenclaw y nosotros ganamos a Ravenclaw, y Slytherin...

-Hufflepuff tendrá que perder al menos por doscientos puntos - dijo George.

-Pero si ganan a Ravenclaw...

-Eso no puede ser. Los de Ravenclaw son muy buenos.

-Pero si Slytherin pierde frente a Hufflepuff…

-Todo depende de los puntos... Un margen de cien, en cualquier caso...

Harry guardaba silencio. Habían perdido. Por primera vez en su vida, había perdido un partido de quidditch.

-esto es un déjà vu - dijo Sirius, todos lo miraron sin comprender

-James se puso así, incluso diría que estuvo peor, el día que perdió por primera vez un partido

-y saben que es lo más curioso - añadió James pensativo - que al igual que Harry perdí delante de un Diggory

Después de unos diez minutos, madame Pomfrey llegó para mandarles que lo dejaran descansar.

-Luego vendremos a verte - le dijo Fred - No te tortures, Harry. Sigues siendo el mejor buscador que hemos tenido.

El equipo salió en tropel, dejando el suelo manchado de barro. Madame Pomfrey cerró la puerta detrás del último, con cara de mal humor. Ron, Anto y Hermione se acercaron un poco más a la cama de Harry.

-Los dementores no debieron entrar - dijo Hermione con voz temblorosa - Dumbledore estaba furioso… y después de salvarte los hecho

-era lo mínimo creí que teníamos un trato - dijo Dumbledore molesto, todos se sorprendieron de ver tan molesto a Dumbledore

-Entonces te puso en una camilla por arte de magia - explicó Ron - Y te llevó al colegio flotando en la camilla. Todos pensaron que estabas...

Su voz se apagó, pero Harry apenas se dio cuenta. Pensaba en lo que le habían hecho los dementores, en la voz que suplicaba. Alzó los ojos y vio a Hermione, a Anto y a Ron tan preocupados que rápidamente buscó algo que decir.

-¿Recogió alguien la Nimbus?

Ron, Anto y Hermione se miraron.

-Eh...

-¿Qué pasa? - preguntaron James y Sirius preocupados, mejor dicho alarmados por la Nimbus 2000

-¿Qué pasa? - preguntó Harry.

-Bueno, cuando te caíste... se la llevó el viento - dijo Hermione con voz vacilante. 

-¿Y?

-Y chocó... chocó... contra el sauce boxeador.

-¿Qué? - volvieron a preguntar los dos merodeadores pálidos

Harry sintió un pinchazo en el estómago. El sauce boxeador era un sauce muy violento que estaba solo en mitad del terreno del colegio.

-¿Y? - preguntó, temiendo la respuesta.

-Bueno, ya sabes que al sauce boxeador - dijo Ron - no le gusta que lo golpeen.

-El profesor Flitwick la trajo poco antes de que recuperaras el conocimiento - explicó Anto en voz muy baja.

Se agachó muy despacio para coger una bolsa que había a sus pies, le dio la vuelta y puso sobre la cama una docena de astillas de madera y ramitas, lo que quedaba de la fiel y finalmente abatida escoba de Harry.

-¡No! - gritaron ambos antes de ponerse a "llorar"

-¡porque, porque Merlín! - grito Sirius "llorando" sobre la mesa

-no somos nada, no somos nada - decía James "llorando" en los hombros de Remus

-bien, mientras ellos siguen llorando - dijo Anto pasando una caja de clínex a los merodeadores - ¿Quién continuara?

-Draco - dijo Lucius pasándole el libro a su hijo

-muy bien el capítulo es...

Hola :D les pido mil disculpas por la tardanza, pera aquí está un nuevo capítulo de la historia :), les doy mil gracias a las  359 personas que lo pusieron en favoritos (¡¡no me puedo creer que ya seamos muchos!! MIL GRACIAS POR TODO EL APOYO), pero les gracias a: alejandra-black0611Cami1999tayftswiftalbo_xavierYanorisMitzypotter7BriShalavida13 y Pebbes que comentaron el capitulo anterior.

Vi que a muchos no les convence mucho que el hijo de Anto y Harry se llame Cedric, pero poco a poco entenderán el porqué de eso, pregunta preguntona ¿Cuál creen que será el segundo nombre del pequeño Cedric? Recuerden que será el nombre de una estrella ;)

Gracias por su apoyo, les mando miles de besos merodeadores, nos vemos en el siguiente capitulo



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