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Leyendo el Futuro » Capítulo 38: El Autobús Noctámbulo
Leyendo el Futuro (ATP)
Por IrUs
Escrita el Martes 25 de Febrero de 2014, 19:32
Actualizada el Miércoles 21 de Septiembre de 2016, 12:09
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Capítulo 38: El Autobús Noctámbulo

Capítulos
  1. Cap.1 Asqueroso Chismoso y una ¿Nota?
  2. Capítulo 2: “El Niño que Vivió”
  3. Capítulo 3: Visita al Zoológico
  4. Capítulo 4: Las Cartas de Nadie
  5. Capítulo5: El Guardián de Llaves
  6. Capítulo 6: El Callejón Diagon
  7. Capítulo 7: El viaje desde el andén nueve y tres cuartos
  8. Capítulo 8: El sombrero seleccionador
  9. Capítulo 9: El Profesor de Pociones
  10. Capítulo 10: El Pasillo del Tercer Piso
  11. Capítulo 11: Halloween
  12. Capítulo 12: Quidditch
  13. Capítulo 13: El Espejo de Oesed
  14. Capítulo 14: Nicolás Flamel
  15. Capítulo 15: Norberto, el Ridgeback Noruego
  16. Capítulo 16: El Bosque Prohibido
  17. Capítulo 17: Aclaraciones
  18. Capítulo 18: A Través de la Trampilla
  19. Capítulo 19: El Hombre Con Dos Caras
  20. Capítulo 20: El Peor Cumpleaños
  21. Capítulo 21: La Advertencia de Dobby
  22. Capítulo 22: La Madriguera
  23. Capítulo 23: En Flourish y Blotts
  24. Capítulo 24: El Sauce Boxeador
  25. Capítulo 25: Gilderoy Lockhart
  26. Capítulo 26: Los Sangre Sucia y Una Voz Misteriosa
  27. Capítulo 27: La Cámara de los Secretos
  28. Capítulo 28: La Bludger Loca
  29. Capítulo 29: El club de duelo
  30. Capítulo 30: La Poción Multijugos
  31. Capítulo 31: El Diario Secretísimo
  32. Capítulo 32: Aragog
  33. Capítulo 33: Los Aseos de Myrtle
  34. Capítulo 34: El Heredero de Slytherin
  35. Capítulo 35: Luna Llena
  36. Capítulo 36: La Recompensa de Dobby
  37. Capítulo 37: Lechuzas Mensajeras
  38. Capítulo 38: El Autobús Noctámbulo
  39. Capítulo 39: El Caldero Chorreante
  40. Capítulo 40: El Dementor
  41. Capítulo 41: Posos de Té y Garras de Hipogrifo
  42. Capítulo 42: Una infancia feliz…que al final se convirtió en una muy dolorosa
  43. Capítulo 43: El Boggart del Armario
  44. Capítulo 44: La Huida de la Señora Gorda
  45. Capítulo 45: El Secreto
  46. Capítulo 46: La Derrota

Tercer Libro: Capitulo 3

- ¿Qué tal si leemos el siguiente capítulo?

-yo lo voy a leer - dijo Moody - el Capitulo titula "El Autobús Noctámbulo"

-¿autobús noctambulo? - pregunto Lily

-es un autobús que recoge a los magos abandonados - dijo Sirius, pues él se había ido en ese autobús a la casa de los Potter - la pregunta de aquí es ¿Por qué Harry conoció ese autobús?

-qué tal si leemos - dijo Harry sin darles tiempo a sus padres de hablar

Cuando Harry bajó a desayunar a la mañana siguiente, se encontró a los tres Dursley ya sentados a la mesa de la cocina. Veían la televisión en un aparato nuevo, un regalo que le habían hecho a Dudley al volver a casa después de terminar el curso, porque se había quejado a gritos del largo camino que tenía que recorrer desde el frigorífico a la tele de la salita. Dudley se había pasado la mayor parte del verano en la cocina, con los ojos de cerdito fijos en la pantalla y sus  cinco papadas temblando mientras engullía sin parar.

Harry se sentó entre Dudley y tío Vernon, un hombre corpulento, robusto, que tenía el cuello corto y un enorme bigote. Lejos de desearle a Harry un felizcumpleaños, ninguno de los Dursley dio muestra alguna de haberse percatadode que Harry acababa de entrar en la cocina, pero él es taba demasiado acostumbrado para ofenderse. Se sirvió una tostada y miró al presentador detelevisión, que informaba sobre un recluso fugado.

«Tenemos que advertir a los telespectadores de que Black va armado y es muy peligroso.

-¿Black? - pregunto James

-debe ser un Black muggle - dijo Lily sin darle importancia

-no lo creo Evans - le dijo Narcissa - la familia Black jamás permitiría que unos muggles lleven su apellido

-es cierto - dijeron Anto y Sirius al mismo tiempo. La primera estaba triste y el segundo preocupado por su hija

Se ha puesto a disposición del público un teléfono con línea directa para que cualquiera que lo vea pueda denunciarlo.»

-No hace falta que nos digan que no es un buen tipo - resopló tío Vernon echando un vistazo al fugitivo por encima del periódico - ¡Fijaos qué pinta,vago asqueroso! ¡Fijaos qué pelo! 

Lanzó una mirada de asco hacia donde estaba Harry, cuyo pelo desordenado había sido motivo de muchos enfados de tío Vernon. Sin embargo, comparado con el hombre de la televisión, cuya cara demacrada aparecía circundada por una revuelta cabellera que le llegaba hasta los codos, Harry parecía muy bien arreglado. 

Volvió a aparecer el presentador.

«El ministro de Agricultura y Pesca anunciará hoy

-¡Un momento! - ladró tío Vernon, mirando furioso a] presentador - ¡No nos has dicho de dónde se ha escapado ese enfermo! ¿Qué podemos hacer?¡Ese lunático podría estar acercándose ahora mismo por la calle!

Tía Petunia, que era huesuda y tenía cara de caballo, se dio la vuelta yescudriñó atentamente por la ventana de la cocina. Harry sabía que a tíaPetunia le habría encantado llamar a aquel teléfono directo. Era la mujer más entrometida del mundo, y pasaba la mayor parte del tiempo espiando a susvecinos, que eran aburridísimos y muy respetuosos con las normas.

-¡Cuándo aprenderán - dijo tío Vernon, golpeando la mesa con su puño grande y amoratado - que la horca es la única manera de tratar a esa gente!

-Muy cierto - dijo tía Petunia, que seguía espiando las judías  verdes del vecino.

Tío Vernon apuró la taza de té, miró el reloj y añadió:

-Tengo que marcharme. El tren de Marge llega a las diez.

Harry, cuya cabeza seguía en la habitación con el equipo de mantenimiento de escobas voladoras, volvió de golpe a la realidad.

-¿Tía Marge? - barbotó - No... No vendrá aquí, ¿verdad?

Tía Marge era la hermana de tío Vernon. Aunque no era pariente consanguíneo de Harry (cuya madre era hermana de tía Petunia), desdesiempre lo habían obligado a llamarla «tía». Tía Marge vivía en el campo, en una casa con un gran jardín donde criaba bulldogs. No iba con frecuencia aPrivet Drive porque no soportaba estar lejos de sus queridos perros, pero sus visitas habían quedado vívidamente grabadas en la mente de Harry.

En la fiesta que celebró Dudley al cumplir cinco años, tía Marge golpeó a Harry en las espinillas con el bastón para impedir que ganara a Dudley en eljuego de las estatuas musicales. Unos años después, por Navidad, apareció con un robot automático para Dudley y una caja de galletas de perro paraHarry. En su última visita, el año anterior a su ingreso en Hogwarts, Harry le había pisado una pata sin querer a su perro favorito. Ripper persiguió a Harry,obligándole a salir al jardín y a subirse a un árbol, y tía Marge no había queridollamar al perro hasta pasada la medianoche. El recuerdo de aquel incidentetodavía hacía llorar a Dudley de la risa.

-esa vieja horrorosa va a quedarse en Privet Drive!!! - grito James enfadado

-cómo es posible de que Petunia haya aceptado la actitud der esa…esa…mujer!!! - grito Lily igual de enfadada

-papa, mama….

-déjalos Harry - le interrumpió Anto - deben desahogarse

-voy a matar a los Dursley!! - gritaron James y Lily

-y si antes de eso, continuamos con la lectura - sugirió Ron

-estoy de acuerdo - dijo Moody

-Marge pasará aquí una semana - gruñó tío Vernon - Y ya que hablamos de esto - y señaló a Harry con un dedo amenazador - quiero dejar claras algunas cosas antes de ir a recogerla.

Dudley sonrió y apartó la vista de la tele. Su entretenimiento favorito era contemplar a Harry cuando tío Vernon lo reprendía.

-Primero - gruñó tío Vernon - usarás un lenguaje educado cuando te dirijas a tía Marge.

-De acuerdo - contestó Harry con resentimiento - si ella lo usa también conmigo. 

-Segundo - prosiguió el tío Vernon, como si no hubiera oído la puntualización de Harry - como Marge no sabe nada de tu anormalidad, no quiero ninguna exhibición extraña mientras esté aquí. Compórtate, ¿entendido?

-Me comportaré si ella se comporta - contestó Harry apretando los dientes.

-Y tercero - siguió tío Vernon, casi cerrando los ojos pequeños y mezquinos, en medio de su rostro colorado - le hemos dicho a Marge que acudes al Centro de Seguridad San Bruto para Delincuentes Juveniles Incurables.

-¡¿Qué?! - gritaron todos

-¡¿Centro para delincuentes incurables?! - gritaron los merodeadores

-aunque ese centro estaría bien para ustedes - dijo Severus mirándolos con burla

-¡Cállate Quejicus!

-¿Qué? - gritó Harry.

-Y eso es lo que dirás tú también, si no quieres tener problemas - soltó tío Vernon.

Harry permaneció sentado en su sitio, con la cara blanca de ira, mirando a tío Vernon, casi incapaz de creer lo que oía. Que tía Marge se presentase parapasar toda una semana era el peor regalo de cumpleaños que los Dursley lehabían hecho nunca, incluido el par de calcetines viejos de tío Vernon.

-Bueno, Petunia - dijo tío Vernon, levantándose con dificultad - me marcho a la estación. ¿Quieres venir; Dudders?

-No - respondió Dudley, que había vuelto a fijarse en la tele en cuanto tío Vernon acabó de reprender a Harry

-Duddy tiene que ponerse elegante para recibir a su tía - dijo tía Petunia alisando el espeso pelo rubio de Dudley - Mamá le ha comprado una preciosa pajarita nueva.

Tío Vernon dio a Dudley una palmadita en su hombro porcino.

-Vuelvo enseguida - dijo, y salió de la cocina. Harry, que había quedado en una especie de trance causado por el terror; tuvo de repente una idea. Dejó la tostada, se puso de pie rápidamente y siguió a tío Vernon hasta la puerta. 

Tío Vernon se ponía la chaqueta que usaba para conducir:

-No te voy a llevar - gruñó, volviéndose hacia Harry; que lo estaba mirando.

-Como si yo quisiera ir - repuso Harry - Quiero pedirte algo - Tío Vernon lo miró con suspicacia - A los de tercero, en Hog... en mi colegio, aveces los dejan ir al pueblo.

-¿Y qué? - le soltó tío Vernon, cogiendo las llaves de un gancho que había junto a la puerta.

-Necesito que me firmes la autorización - dijo Harry apresuradamente.

-¿Y por qué habría de hacerlo? - preguntó tío Vernon con desdén.

-Bueno - repuso Harry, eligiendo cuidadosamente las palabras - será difícil simular ante tía Marge que voy a ese Centro... ¿cómo se llamaba?

Centro de Seguridad San Bruto para Delincuentes Juveniles Incurables! - bramó tío Vernon. Y a Harry le encantó percibir una nota de terror en la voz de tío Vernon.

-Ajá - dijo Harry mirando a tío Vernon a la cara, tranquilo - Es demasiado largo para recordarlo. Tendré que decirlo de manera convincente,¿no? ¿Qué pasaría si me equivocara?

-Te lo haría recordar a golpes - rugió tío Vernon, abalanzándose contra Harry con el puño en alto. Pero Harry no retrocedió.

-Eso no le hará olvidar a tía Marge lo que yo le haya dicho - dijo Harry en tono serio. Tío Vernon se detuvo con el puño aún levantado y el rostro desagradablemente amoratado - Pero si firmas la autorización, te juro que recordaré el colegio al que se supone que voy, y que actuaré como un mug... como una persona normal, y todo eso.

-ese es mi hijo!!! - dijo James orgulloso por la manera en que amenazo a Vernon Dursley - aunque hubiera preferido que lo hechizaras

-James! - le grito Lily - es menor de edad

-ay ya está bien… pero estoy seguro de que los merodeadores le hubiéramos lanzado miles de hechizos

-eso me recuerda  ¿por qué Remus y yo aún no aparecemos? - pregunto Sirius - van dos libros y ni rastro de nosotros - Remus que también se preguntaba eso los miro interrogante

-ya lo sabrán - dijo Hermione

Harry vio que tío Vernon meditaba lo que le acababa de decir; aunque enseñaba los dientes, y le palpitaba la vena de la sien.

-De acuerdo - atajó de manera brusca -  te vigilaré muy atentamente durante la estancia de Marge. Si al final te has sabido comportar y no hasdesmentido la historia, firmaré esa cochina autorización.

Dio media vuelta, abrió la puerta de la casa y la cerró con un golpe tan fuerte que se cayó uno de los cristales de arriba. Harry no volvió a la cocina. Regresó por las escaleras a su habitación. Si tenía que obrar como un auténtico muggle, mejor empezar en aquel momento.

Muy despacio y con tristeza, fue recogiendo todos los regalos y tarjetas de cumpleaños y los escondió debajo de la tabla suelta, junto con sus deberes. Se dirigió a la jaula de Hedwig. Parecía que Errol se había recuperado. Hedwig, Snowflake y él estaban dormidos, con la cabeza bajo el ala. Suspiró. Los despertó con un golpecito.

-Hedwig - dijo un poco triste - tendrás que desaparecer una semana. Vete con Errol. Ron cuidará de ti. Voy a escribirle una nota para darle unaexplicación. Y no me mires así - Hedwig lo miraba con sus grandes ojos ambarinos, con reproche - No es culpa mía. No hay otra manera de que me permitan visitar Hogsmeade con Ron, Anto y Hermione. Snowflake también te mandare con una nota para Anto, creo que ya no podremos escribirnos más.

Diez minutos más tarde, Errol, Snowflake y Hedwig (éstas dos últimas con una nota para sus respectivos dueños atada a la pata) salieron por la ventana y volaron hasta perderse de vista. Harry, muytriste, cogió la jaula y la escondió en el armario.

Pero no tuvo mucho tiempo para entristecerse. Enseguida tía Petunia le empezó a gritar para que bajara y se preparase para recibir a la invitada.

-¡Péinate bien!

-como si eso fuera posible - dijo Remus mirando a James, ya que gracias a él Harry tenía un cabello rebelde

-Harry es un mago pero no creo que pueda a hacer milagros - dijo Sirius, igual mirando a James

-cállense - dijo James mientras se aplastaba el cabello. Todos empezaron a reírse

-a mí me gusta tu cabello - le dijo Lily despeinándolo mas

Le dijo imperiosamente tía Petunia en cuanto llegó al vestíbulo. 

Harry no entendía por qué tenía que aplastarse el pelo contra el cuero cabelludo. A tía Marge le encantaba criticarle, así que cuanto menos se arreglara, más contenta estaría ella.

Oyó crujir la gravilla bajo las ruedas del coche de tío Vernon. Luego, los golpes de las puertas del coche y pasos por el camino del jardín.

-¡Abre la puerta! - susurró tía Petunia a Harry

Harry abrió la puerta con un sentimiento de pesadumbre. En el umbral de la puerta estaba tía Marge. Se parecía mucho a tío Vernon: era grande, robusta y tenía la cara colorada. Incluso tenía bigote, aunque no tan poblado como el de tío Vernon.

-que belleza - dijo Alexis con sarcasmo

-estoy enamorado - dijeron los merodeadores

En una mano llevaba una maleta enorme; y debajo de la otra se hallaba un perro viejo y con malas pulgas.

-¿Dónde está mi Dudders? - rugió tía Marge - ¿Dónde está mi sobrinito querido?

Dudley se acercó andando como un pato, con el pelo rubio totalmente pegado al gordo cráneo y una pajarita que apenas se veía debajo de las múltiples papadas. Tía Marge tiró la maleta contra el estómago de Harry (y le cortó la respiración), estrechó a Dudley fuertemente con un solo brazo, y le plantó en la mejilla un beso sonoro.

Harry sabía bien que Dudley soportaba los abrazos de tía Marge sólo porque le pagaba muy bien por ello, y con toda seguridad, al separarse después del abrazo, Dudley encontraría un billete de veinte libras en el interior de su manaza.

-si es así yo también la abrazaría - dijo Sirius

-así? - dijo Alexis - y si te quiere besar?

-correría ese riesgo… entregándole a James

-¿Qué? - grito James asustado - se supone que eres mi mejor amigo, mi hermano

-y sé qué harías ese sacrificio por mí - dijo Sirius

-Remus dile algo - dijo James - me quiere entregar a una vieja morsa para salvarse

-pues… gracias por no entregarme a mi Sirius

-Remus!! - grito James - traicionado por mis propios amigos ¿Qué podría ser peor?

-que te robe a tu pelirroja - dijo Sirius. James lo miro asustado

-ahí sí que te mato Black

-no te preocupes cornamenta a mí me gustan las pelinegras - dijo abrazando a Alexis - y si tienen ojos negros y se llaman Alexis Betancourt mucho mejor

-voy a continuar - dijo Moody, no le gustaban tantas muestras de afecto

-¡Petunia! - gritó tía Marge pasando junto a Harry sin mirarlo, como si fuera un perchero.

Tía Marge y tía Petunia se dieron un beso, o más bien tía Marge golpeó con su prominente mandíbula el huesudo pómulo de tía Petunia. Entró tío Vernon sonriendo jovialmente mientras cerraba la puerta.

-¿Un té, Marge? - preguntó - ¿Y qué tomará Ripper?

-Ripper sorberá el té que se me derrame en el plato - dijo tía Marge mientras entraban todos en tropel en la cocina, dejando a Harry solo en el vestíbulo con la maleta. Pero Harry no lo lamentó; cualquier cosa era mejor que estar con tía Marge. Subió la maleta por las escaleras hasta la habitación de invitados lo más despacio que pudo.

Cuando regresó a la cocina, a tía Marge le habían servido té y pastel de frutas, y Ripper lamía té en un rincón, haciendo mucho ruido. Harry notó que tía Petunia se estremecía al ver a Ripper manchando el suelo de té y babas. TíaPetunia odiaba a los animales.

-¿Has dejado a alguien al cuidado de los otros perros, Marge? - inquirió tío Vernon.

-El coronel Fubster los cuida - dijo tía Marge con voz de trueno - Está jubilado. Le viene bien tener algo que hacer. Pero no podría dejar al viejo y pobre Ripper. ¡Sufre tanto si no está conmigo...!

Ripper volvió a gruñir cuando se sentó Harry. Tía Marge se fijó en él por primera vez.

-Conque todavía estás por aquí, ¿eh? - bramó.

-Sí - respondió Harry

-No digas sí en ese tono maleducado - gruñó tía Marge - Demasiado bien te tratan Vernon y Petunia teniéndote aquí con ellos. Yo en su lugar no lo hubiera hecho. Si te hubieran abandonado a la puerta de mi casa te habría enviado directamente al orfanato.

Harry estuvo a punto de decir que hubiera preferido un orfanato a vivir con los Dursley, pero se contuvo al recordar la autorización para ir a Hogsmeade. Se le dibujó en la cara una triste sonrisa.

-¡No pongas esa cara! - rugió tía Marge - Ya veo que no has mejorado desde la última vez que te vi. Esperaba que el colegio te hubiera enseñadomodales - Tomó un largo sorbo de té, se limpió el bigote y preguntó - ¿Adónde me has dicho que lo enviáis, Vernon?

-Al colegioSan Bruto - dijo con prontitud tío Vernon - Es una institución de primera categoría para casos desesperados.

-Bien - dijo tía Marge - ¿Utilizan la vara en San Bruto, chico? - dijo, orientando la boca hacia el otro lado de la mesa.

-Bueeenooo... - Tío Vernon asentía detrás de tía Marge - Sí - dijo Harry, y luego, pensando que era mejor hacer las cosas bien, añadió - Todo el tiempo.

-Excelente - dijo tía Marge - No comprendo esas ñoñerías de no pegar a los que se lo merecen. Una buena paliza es lo que haría falta en el noventa ynueve por ciento de los casos. ¿Te han sacudido con frecuencia?

-Ya lo creo - respondió Harry - muchísimas veces.

Tía Marge arrugó el entrecejo

-Sigue sin gustarme tu tono, muchacho. Si puedes hablar tan tranquilamente de los azotes que te dan, es que no te sacuden bastante fuerte. Petunia, yo en tu lugar escribiría. Explica con claridad que con este chico admites la utilización de los métodos más enérgicos.

Tal vez a tío Vernon le preocupara que Harry pudiera olvidar el trato que acababan de hacer; de cualquier forma, cambió abruptamente de tema:

-¿Has oído las noticias esta mañana, Marge? ¿Qué te parece lo de ese preso que ha escapado?

Sirius se puso serio de inmediato aún seguía pensando en eso. No creía que su familia permitiera que una familia muggle tuviera el apellido Black. Además en las noticias no habían dicho de donde se había escapado el preso. Por lo tanto ese preso debía ser un mago que se había escapado de Azkaban y de seguro era algún miembro de su familia, la única pregunta era…. ¿qué Black?

Con tía Marge en casa, Harry empezaba a echar de menos la vida en el número 4 de Privet Drive tal como era antes de su aparición. Tío Vernon y tíaPetunia solían preferir que Harry se perdiera de vista, cosa que ponía a Harry la mar de contento. Tía Marge, por el contrario, quería tener a Harrycontinuamente vigilado, para poder lanzar sugerencias encaminadas a mejorar su comportamiento. A ella le encantaba comparar a Harry con Dudley, y leproducía un placer especial entregarle a éste regalos caros mientras fulminaba a Harry con la mirada, como si quisiera que Harry se atreviera a preguntar porqué no le daba nada a él. No dejaba de lanzar indirectas sobre los defectos de Harry.

-No debes culparte por cómo ha salido el chico, Vernon - dijo el tercer día, a la hora de la comida - Si está podrido por dentro, no hay nada quehacer.

Harry intentaba pensar en la comida, pero le temblaban las manos y el rostro le ardía de ira.

«Tengo que recordar la autorización, tengo que pensar en Hogsmeade, no debo decir nada, no debo levantarme.»

Tía Marge alargó el brazo para coger la copa de vino.

-Es una de las normas básicas de la crianza, se ve claramente en los perros: si algo malo tiene la perra, algo malo tienen los cachorritos.

-hija de…. - grito Sirius pero Remus le tapó la boca

-sin groserías muggles

-¿aunque se lo merezca? - pregunto James

-aunque se lo merezca

En aquel momento estalló la copa de vino que tía Marge tenía en la mano. En todas direcciones salieron volando fragmentos de cristal, y tía Margeparpadeó y farfulló algo. De su cara grande y encarnada caían gotas de vino.

-¡Marge! - chilló tía Petunia - ¡Marge!, ¿te encuentras bien?

-No te preocupes - gruñó tía Marge secándose la cara con la servilleta - Debo de haber apretado la copa demasiado fuerte. Me pasó lo mismo el otrodía, en casa del coronel Fubster. No tiene importancia, Petunia, es que cojo las cosas con demasiada fuerza...

Pero tanto tía Petunia como tío Vernon miraban a Harry suspicazmente, deforma que éste decidió quedarse sin tomar el pudín y levantarse de la mesa loantes posible. Se apoyó en la pared del vestíbulo, respirando hondo. Hacía mucho tiempoque no perdía el control de aquella manera, haciendo estallar algo. No podíapermitirse que aquello se repitiera. La autorización para ir a Hogsmeade no era lo único que estaba en juego... Si continuaba así, tendría problemas con elMinisterio de Magia. 

Harry era todavía un brujo menor de edad y tenía prohibido por la legislación del mundo mágico hacer magia fuera del colegio. Su expediente no estaba completamente limpio. El verano anterior le habían enviado una amonestación oficial en la que se decía claramente que si el Ministerio volvía a tener constancia de que se empleaba la magia en Privet Drive, expulsarían a Harry del colegio.

Oyó a los Dursley levantarse de la mesa y se apresuró a desaparecer escaleras arriba.

Harry soportó los tres días siguientes obligándose a pensar en el Manual de mantenimiento de la escoba voladoracada vez que tía Marge se metía con él.El truco funcionó bastante bien, aunque debía de darle aspecto de atontado ytía Marge había empezado a decir que era subnormal.

-sabia de que era un buen regalo - dijo Hermione orgullosa de sí misma - aunque no imagine que lo usarías con ese fin

-no importa en que lo utilizo - dijo Draco - lo que importa es que le sirvió

-punto a favor de Draco - dijo Neville

Por fin llegó la última noche que había de pasar tía Marge en la casa. Tía Petunia preparó una cena por todo lo alto y tío Vernon descorchó varias botellas de vino. Tomaron la sopa y el salmón sin hacer ninguna referencia a los defectos de Harry; durante el pastel de merengue de limón, tío Vernon aburrió a todos con un largo discurso sobre Grunnings, la empresa de taladros para la que trabajaba; luego tía Petunia preparó café y tío Vernon sacó una botella de brandy.

-¿Puedo tentarte, Marge?

Tía Marge había bebido ya bastante vino. Su rostro grande estaba muy colorado.

-Sólo un poquito - dijo con una sonrisita - Bueno, un poquito más... un poco más... ya vale.

Dudley se comía su cuarta ración de pastel. Tía Petunia sorbía el café con el dedo meñique estirado. Harry habría querido subir a su habitación, perotropezó con los ojos pequeños e iracundos de tío Vernon y supo que debía quedarse allí.

-¡Aaah! - dijo tía Marge lamiéndose los labios y dejando la copa vacía en la mesa - Una comilona estupenda, Petunia. Por las noches me contento con cualquier frito. Con doce perros que cuidar... - Eructó a sus anchas y se diouna palmada en la voluminosa barriga - Perdón. Pero me gusta ver a un buenmozo - prosiguió guiñándole el ojo a Dudley - Serás un hombre de buen tamaño, Dudders, como tu padre. Sí, tomaré una gota más de brandy,Vernon... En cuanto a éste...

Señaló a Harry con la cabeza. El muchacho sintió que se le encogía el estómago.

«El manual», pensó con rapidez.

-Éste no tiene buena planta, ha salido pequeñajo.

-igual que el padre - dijo Sirius

-te acuerdas canuto - dijo Remus - como Cornamenta siempre fue el más pequeño de los tres, cada vez que íbamos al callejón Diagon creían que era el hermano menor de uno de los dos

-jajaja aún me acuerdo de lo que paso en Flourish y Blotts jajaja

-ya basta - dijo James enfadado - dejen que la lectura continúe

-eres un amargado - le dijo Sirius sacándole la lengua

-Pasa también con los perros. El año pasado tuve que pedirle al coronel Fubster que asfixiara a uno,porque era raquítico. Débil. De mala raza.

Harry intentó recordar la página 12 de su libro: «Encantamiento para los que van al revés.»

-Como decía el otro día, todo se hereda. La mala sangre prevalece. No digo nada contra tu familia, Petunia - Con su mano de pala dio una palmadita sobre la mano huesuda de tía Petunia - Pero tu hermana era la oveja negra. Siempre hay alguna, hasta en las mejores familias. Y se escapó con un gandul. Aquí tenemos el resultado.

-¡¿Cuál oveja negra?! - grito James enfadado

-¡¿Cuál gandul?! - grito Lily enfadada

Harry miraba su plato, sintiendo un extraño zumbido en los oídos.

«Sujétese la escoba por el palo.»No podía recordar cómo seguía. La voz de tía Marge parecía perforar su cabeza como un taladro de tío Vernon.

-Ese Potter - dijo tía Marge en voz alta, cogiendo la botella de brandy y vertiendo más en su copa y en el mantel - nunca me dijisteis a qué se dedicaba.

Tío Vernon y tía Petunia estaban completamente tensos. Incluso Dudley había retirado los ojos del pastel y miraba a sus padres boquiabierto.

-No... No trabajaba - dijo tío Vernon, mirando a Harry de reojo - Era Desempleado.

-¿Yo desempleado? - dijo James - ni que estuviera loco, eso déjenselo a Sirius

-¡eh! - dijo Sirius indignado - cornamenta yo seré un hombre de familia y por lo tanto tengo que mantener y proteger a mi familia - McGonagall, Alexis y Narcissa miraban con orgullo a Sirius - así que eso de desempleado déjaselo a Peter

-¡Lo que me imaginaba! - comentó tía Marge echándose un buen trago de brandy y limpiándose la barbilla con la manga - Un inútil, un vago y un...

-¡no era nada de eso! - gritaron Lily, Sirius, Remus, Frank, Alice y McGonagall

-No era nada de eso - interrumpió Harry de repente. Todos se callaron. Harry temblaba de arriba abajo. Nunca había estado tan enfadado.

-¡MÁS BRANDY! - gritó tío Vernon, que se había puesto pálido. Vació la botella en la copa de tía Marge - Tú, chico - gruñó a Harry - vete a la cama.

-No, Vernon - dijo entre hipidos tía Marge, levantando una mano. Fijó en los de Harry sus ojos pequeños y enrojecidos - Sigue, muchacho, sigue. Conque estás orgulloso de tus padres, ¿eh? Van y se matan en un accidente de coche... borrachos, me imagino...

-No murieron en ningún accidente de coche - repuso Harry, que sin darse cuenta se había levantado.

-¡Murieron en un accidente de coche, sucio embustero, y te dejaron para que fueras una carga para tus decentes y trabajadores tíos! - gritó tía Marge, inflándose de ira - Eres un niño insolente, desagradecido y...

-¡Harry no es nada de eso! - gritaron todos.

Harry solo se limitó a decir: Gracias

Pero tía Marge se cortó en seco. Por un momento fue como si le faltasen las palabras. Se hinchaba con una ira indescriptible... Pero la hinchazón no sedetenía. Su gran cara encarnada comenzó a aumentar de tamaño. Se leagrandaron los pequeños ojos y la boca se le estiró tanto que no podía hablar.Al cabo de un instante, saltaron varios botones de su chaqueta de mezclilla y golpearon en las paredes... Se inflaba como un globo monstruoso. El estómago se expandió y reventó la cintura de la falda de mezclilla. Los dedos se le pusieroncomo morcillas...

 -¡MARGE! - gritaron a la vez tío Vernon y tía Petunia, cuando el cuerpode tía Marge comenzó a elevarse de la silla hacia el techo. Estaba completamente redonda, como un inmenso globo con ojos de cerdito. Ascendíaemitiendo leves ruidos como de estallidos. Ripper entró en la habitación ladrando sin parar.

-¡NOOOOOOO!

Tío Vernon cogió a Marge por un pie y trató de bajarla, pero faltó poco para que se elevara también con ella. Un instante después, Ripper dio un salto y hundió los colmillos en la pierna de tío Vernon. 

Harry salió corriendo del comedor, antes de que nadie lo pudiera detener; y se dirigió al armario que había debajo de las escaleras. Por arte de magia, la puerta del armario se abrió de golpe cuando llegó ante ella.

-¡SIIII! ¡LA VOLVIO GLOBO! - gritaron los merodeadores

-una impresionante muestra de magia - dijo Moody - a pesar de estar en colegio y "supuestamente" controlar su magia - añadió con complicidad

-dejen de celebrar - dijo Lily - acaso no se dieron cuenta del peligro de este situación

-¿Qué peligro pelirroja? - pregunto Remus

-el peligro de expulsión - y en seguida los tres se quedaron callados

-tiene razón la señorita Evans - dijo Dumbledore - haber hecho magia (aunque sea accidental) está completamente prohibido, y su castigo seria la expulsión

-acaban de quitar todo lo divertido - dijo Frank

En unos segundos arrastró el baúl hasta la puerta de la casa. Subió las escaleras rápidamente, se echó bajo la cama, levantó la tabla suelta y sacó la funda de almohada llena de libros y regalos de cumpleaños. Salió de debajo de la cama, cogió la jaula vacía de Hedwig, bajó las escaleras corriendo y llegó al baúl en el instante en que tío Vernon salía del comedor con la pernera del pantalón hecha jirones.

-¡VEN AQUÍ! - bramó - ¡REGRESA Y ARREGLA LO QUE HAS HECHO!

Pero una rabia imprudente se había apoderado de Harry. Abrió el baúl de una patada, sacó la varita y apuntó con ella a tío Vernon. 

-Tía Marge se lo merecía - dijo Harry jadeando - Se merecía lo que le ha pasado. No te acerques.

-¡No puedes hacer magia aquí! - rugió tío Vernon, acercándose lentamente a la cocina - ¡Te expulsaran de Hogwarts y tú no vivirás aquí!

-No me importa - le dijo abriendo la puerta de la casa - Prefiero la calle

Momentos después arrastraba el pesado baúl, con la jaula de Hedwig debajo del brazo, por la oscura y silenciosa calle. 

-¡TE FUISTE DE LA CASA! - grito Lily

-ya no podía quedarme más ahí - se excusó Harry

-ahora veo porque conoces el autobús noctambulo - dijo James - ¿es lindo?

-James! - le gritaron las mujeres

-¿Qué? Solo quiero saber, Sirius no me conto nada -  todos miraron a Sirius, pero este solo se encogió de hombros

-ya sabrás como es el autobús papá

Después de alejarse varias calles, se dejó caer sobre un muro bajo de la calle Magnolia, jadeando a causa del esfuerzo. Se quedó sentado, inmóvil, todavía furioso, escuchando los latidos acelerados del corazón. Pero después de estar diez minutos solo en la oscura calle, le sobrecogió una nueva emoción: el pánico. De cualquier manera que lo mirara, nunca se había encontrado en peor apuro. Estaba abandonado a su suerte y totalmente solo en el sombrío mundo muggle, sin ningún lugar al que ir. Y lo peor de todo era que acababa de utilizar la magia de forma seria, lo que implicaba, con toda seguridad, que sería expulsado de Hogwarts. Había infringido tan gravemente el Decreto para la moderada limitación de la brujería en menores de edad que estaba sorprendido de que los representantes del Ministerio de Magia no se hubieran presentado ya para llevárselo.

Le dio un escalofrío. Miró a ambos lados de la calle Magnolia. ¿Qué le sucedería? ¿Lo detendrían o lo expulsarían del mundo mágico? Pensó en Ron, Anto y Hermione, y aún se entristeció más. Harry estaba seguro de que, delincuente o no, Ron, Anto y Hermione querrían ayudarlo, pero no sabía dónde era la casa de Anto y, Ron y Hermione estaban en el extranjero, y como Hedwig se había ido, no tenía forma de comunicarse con ellos.

Tampoco tenía dinero muggle. Le quedaba algo de oro mágico en el monedero, en el fondo del baúl, pero el resto de la fortuna que le habían dejado sus padres estaba en una cámara acorazada del banco mágico Gringotts, en Londres. Nunca podría llevar el baúl a rastras hasta Londres. A menos que...

Miró la varita mágica, que todavía tenía en la mano. Si ya lo habían expulsado (el corazón le latía con dolorosa rapidez), un poco más de magia noempeoraría las cosas. Tenía la capa invisible que había heredado de su padre.

¿Qué pasaría si hechizaba el baúl para hacerlo ligero como una pluma, lo ataba a la escoba, se cubría con la capa y se iba a Londres volando? Podría sacar el resto del dinero de la cámara y... comenzar su vida de marginado. Era un horrible panorama, pero no podía quedarse allí sentado o tendría que explicarle a la policía muggle por qué se hallaba allí a las tantas de la noche con una escoba y un baúl lleno de libros de encantamientos.

Harry volvió a abrir el baúl y lo fue vaciando en busca de la capa para hacerse invisible. Pero antes de que la encontrara se incorporó y volvió a mirar a su alrededor. Un extraño cosquilleo en la nuca le provocaba la sensación de que lo estaban vigilando, pero la calle parecía desierta y no brillaba luz en ninguna casa.

Volvió a inclinarse sobre el baúl y casi inmediatamente se incorporó de nuevo, todavía con la varita en la mano. Más que oírlo, lo intuyó: había alguiendetrás de él, en el estrecho hueco que se abría entre el garaje y la valla. Harryentornó los ojos mientras miraba el oscuro callejón. Si se moviera, sabría si setrataba de un simple gato callejero o de otra cosa.

-¡Lumos! - susurró Harry. Una luz apareció en el extremo de la varita, casi deslumbrándole. La mantuvo en alto, por encima de la cabeza, y las paredes del nº 2, recubiertas de guijarros, brillaron de repente. La puerta del garaje se iluminó y Harry vio allí, nítidamente, la silueta descomunal de algo que tenía ojos grandes y brillantes.

-eso no me ayuda mucho - dijo Sirius - ¿no podrías decir algo más sobre la persona que te observaba?

-no veía nada… además quien dice que fue una persona

-sería lo más lógico - dijo Remus

-pero no solo las personas pueden observar - dijo Hermione

Se echó hacia atrás. Tropezó con el baúl. Alargó el brazo para impedir la caída, la varita salió despedida de la mano y él aterrizó junto al bordillo de laacera. Sonó un estruendo y Harry se tapó los ojos con las manos, paraprotegerlos de una repentina luz cegadora... 

Dando un grito, se apartó rodando de la calzada justo a tiempo. Un segundo más tarde, un vehículo de ruedas enormes y grandes faros delanteros frenó con un chirrido exactamente en el lugar en que había caído Harry. Era un autobús de dos plantas, pintado de rojo vivo, que había salido de la nada. En el parabrisas llevaba la siguiente inscripción con letras doradas: AUTOBÚS NOCTÁMBULO Durante una fracción de segundo, Harry pensó si no lo habría aturdido la caída. El cobrador, de uniforme rojo salto del autobús y dijo en voz alta sin mirar a nadie:

-Bienvenido al autobús noctámbulo, transporte de emergencia para el brujo o bruja abandonado. Alargue la varita, suba a bordo y lo llevaremos a donde quiera. Me llamo Stan Shunpike. Estaré a su disposición esta no...

El cobrador se interrumpió. Acababa de ver a Harry que seguía sentado en el suelo. Harry cogió de nuevo la varita y se levantó de un brinco. Al verlo de cerca, se dio cuenta de que Stan Shunpike era tan sólo unos años mayor que él: no tendría más de dieciocho o diecinueve. Tenía las orejas grandes y salidas, y un montón de granos.

-¿Qué hacías ahí? - dijo Stan, abandonando los buenos modales.

-Me caí - contestó Harry.

-¿Y porque te caíste? - preguntó Stan con risa burlona.

-No fue a propósito - contestó Harry enfadado. Se había hecho un agujero en la rodillera de los vaqueros y le sangraba la mano con que había amortiguado la caída. De pronto recordó por qué se había caído y se volvió para mirar en el callejón, entre el garaje y la valla. Los faros delanteros del autobús noctámbulo lo iluminaban y era evidente que estaba vacío.

-¿Qué miras? - preguntó Stan.

-Había algo grande y negro - explicó Harry, señalando dubitativo - Como un perro enorme...

-ohh ya sé a qué te refinerías Mione - dijo Remus lanzando una mirada cómplice a los de la segunda generación

-¿Qué? - dijo Sirius cuando su lobo amigo y todos los chicos del futuro lo miraron - ohhh ya entendí

-¿Qué cosa? - preguntaron los demás

-cosillas que se enteraran después - dijo Draco

Se volvió hacia Stan, que tenía la boca ligeramente abierta. No le hizo gracia que se fijara en la cicatriz de su frente.

-¿Qué es lo que tienes en la frente? - preguntó Stan.

-Nada - contestó Harry, tapándose la cicatriz con el pelo. Si el Ministerio de Magia lo buscaba, no quería ponerles las cosas demasiado fáciles.

-¿Cómo te llamas? - insistió Stan.

-Neville Longbottom - respondió Harry, dando el primer nombre que le vino a la cabeza

-entonces el que estuvo en el autobús noctambulo fui yo, no tu Harry - dijo Neville en broma

-en todo el recorrido sí, pero en la parada… ya no

-¿te descubrieron?

-nunca se me dio mentir bien… además la suerte nunca está de mi lado, por lo que todo el mundo me descubre

-Así que... así que este autobús... - dijo con rapidez,esperando desviar la atención de Stan - ¿Has dicho que va a donde yo quiera?

-Sí - dijo Stan con orgullo - A donde quieras, siempre y cuando haya un camino por tierra. No podemos ir por debajo del agua. Nos has dado el alto,¿verdad?  - dijo, volviendo a ponerse suspicaz - Sacaste la varita y...¿verdad?

-Sí - respondió Harry con prontitud - Escucha, ¿cuánto costaría ir a Londres?

-Once sickles - dijo Stan - Pero por trece te damos además una taza de chocolate y por quince una bolsa de agua caliente y un cepillo de dientes del color que elijas.

Harry rebuscó otra vez en el baúl, sacó el monedero y entregó a Stan unas monedas de plata. Entre los dos cogieron el baúl, con la jaula de Hedwigencima, y lo subieron al autobús.

No había asientos; en su lugar; al lado de las ventanas con cortinas, había media docena de camas de hierro. A los lados de cada una había velas encendidas que iluminaban las paredes revestidas de madera.

-al fin lo conozco…. ¿Porque no me lo describiste Canuto?

-silencio James, deja que Moody continúe

Un brujo pequeño con gorro de dormir murmuró en la parte trasera:

-Ahora no, gracias: estoy escabechando babosas - Y se dio la vuelta, sin dejar de dormir.

-La tuya es ésta - susurró Stan, metiendo el baúl de Harry bajo la cama que había detrás del conductor; que estaba sentado ante el volante - Éste es nuestro conductor; Ernie Prang. Éste es Neville Longbottom, Ernie.

Ernie Prang, un brujo anciano que llevaba unas gafas muy gruesas, le hizo un ademán con la cabeza. Harry volvió a taparse la cicatriz con el flequillo y se sentó en la cama.

-Vámonos, Ernie - dijo Stan, sentándose en su asiento, al lado del conductor.

Se oyó otro estruendo y al momento Harry se encontró estirado en la cama, impelido hacia atrás por la aceleración del autobús noctámbulo. Alincorporarse miró por la ventana y vio, en medio de la oscuridad, que pasabana velocidad tremenda por una calle irreconocible. Stan observaba con gozo la cara de sorpresa de Harry.

-Aquí estábamos antes de que nos dieras el alto - explicó - ¿Dónde estamos, Ernie? ¿En Gales?

-Sí - respondió Ernie.

-¿Cómo es que los muggles no oyen el autobús? - preguntó Harry.

-¿Muggles? - respondió Stan con desdén - No saben escuchar; ¿a que no? Tampoco saben mirar. Nunca ven nada.

-Vete a despertar a la señora Marsh - ordenó Ernie a Stan - Llegaremos a Abergavenny en un minuto.

Stan pasó al lado de la cama de Harry y subió por una escalera estrecha de madera. Harry seguía mirando por la ventana, cada vez más nervioso. Ernieno parecía dominar el volante. El autobús noctámbulo invadía continuamente la acera, pero no chocaba contra nada. Cuando se aproximaba a ellos, losbuzones, las farolas y las papeleras se apartaban y volvían a su sitio en cuantopasaba.

Stan reapareció, seguido por una bruja ligeramente verde arropada en una capa de viaje.

-Hemos llegado, señora Marsh - dijo Stan con alegría, al mismo tiempo que Ernie pisaba a fondo el freno, haciendo que las camas se deslizaran medio metro hacia delante. La señora Marsh se tapó la boca con un pañuelo y se bajó del autobús tambaleándose. Stan le arrojó el equipaje y cerró las portezuelas con fuerza. Hubo otro estruendo y volvieron a encontrarse viajando a la velocidad del rayo, por un camino rural, entre árboles que se apartaban.

Harry no habría podido dormir aunque viajara en un autobús que no hiciera aquellos ruidos ni fuera a tal velocidad. Se le revolvía el estómago al pensar enlo que podía ocurrirle, y en si los Dursley habrían conseguido bajar del techo a tía Marge.

Stan había abierto un ejemplar de El Profeta y lo leía con la lengua entre los dientes. En la primera página, una gran fotografía de un hombre con rostro triste y pelo largo y enmarañado le guiñaba a Harry un ojo, lentamente. A Harry le resultaba extrañamente familiar.

-¡Ese hombre! - dijo Harry, olvidando por unos momentos sus problemas - ¡Salió en el telediario de los muggles!

Stan volvió a la primera página y rió entre dientes.

-Es Sirius Black

Todos se quedaron en shock sobre todo James, Remus, Lily y Alexis que se apegaron más a Sirius. Ellos lo conocían y no creían posible de que su amigo hiciera algo malo…. Bueno… no tan malo como para ir a Azkaban

Lo único que Sirius tenía en la mente era: Yo… Yo en Azkaban?... ¿por eso deje a mi hija y a mi ahijado solos? ¿Por Azkaban? Aquí hay un error… un gravísimo error… yo…yo soy muy, MUY diferente a mi familia… yo nunca iría a Azkaban ¿o sí?... Sé que soy impulsivo pero ¿Azkaban?... eso es de locos… ¿que se fumó Harry en el tercer año?

Harry se quedó mudo y lo primero que vino a su mente fue su amiga Antares Black - Por supuesto que ha salido en el telediario muggle, Neville. ¿Dónde has estado este tiempo?

Volvió a sonreír con aire de superioridad al ver la perplejidad de Harry. Desprendió la primera página del diario y se la entregó a Harry.

-Deberías leer más el periódico, Neville.

Harry acercó la página a la vela y leyó:

BLACK SIGUE SUELTO

El Ministerio de Magia confirmó ayer que Sirius Black, tal vez el más malvado recluso que haya albergado la fortaleza de Azkaban

Aún noha sido capturado.

«Estamos haciendo todo lo que está en nuestra mano para volver a apresarlo, y rogamos a la comunidad mágica que mantenga la calma», ha declarado esta misma mañana el ministro de Magia Cornelius Fudge. Fudge ha sido criticado por miembros de la Federación Internacional de Brujos por haber informado del problema al Primer Ministro muggle. «No he tenido más remedio que hacerlo», ha replicado Fudge, visiblemente enojado. «Black está loco, y supone un serio peligro para cualquiera que se tropiece con él, ya sea mago o muggle. He obtenido del Primer Ministro la promesa de que no revelará a nadie la verdadera identidad de Black. Y seamos realistas, ¿quién lo creería si lo hiciera?»

Mientras que a los muggles se les ha dicho que Black va armado con un revólver (una especie de varita de metal que los muggles utilizan para matarse entre ellos), la comunidad mágica vive con miedo de que se repita la matanza que se produjo hace doce años, cuando Black mató a trece personas con un solo hechizo.

-¡ESO NO ES CIERTO! - grito James, poniéndose de pie furioso, junto a Remus

-¡MENTIRAS ES LO UNICO QUE HAY AHÍ! - grito Remus un poco más calmado pero igual de enfadado que James

-¡ESO ES IMPOSIBLE! - grito Alexis con los ojos llorosos - SIRIUS NUNCA HARIA ESO

-HUBO UN ERROR, UNA GRAN EQUIVOCACIÓN - dijo Lily - SIRIUS ES INCAPAZ DE HACER ALGO ASÍ

-es obvio que hay una confucion, no es Sirius - dijo Alice convencida de lo que decía

-nosotros lo conocemos, hemos sido amigos por más de 5 años - dijo Frank 

Harry observó los ojos ensombrecidos de Black, la única parte de su cara demacrada que parecía poseer algo de vida. Y la única parte que le hacía recuerdo a su amiga Antares, cada vez que ella discutía con Draco Malfoy tenía esa mirada de tristeza.

-Da miedo mirarlo, ¿verdad? - dijo Stan, que mientras leía el artículo se había estado fijando en Harry.

-¿Mató a trece personas - preguntó Harry, devolviéndole a Stan la página - con un hechizo?

-Sí - respondió Stan - Delante de testigos y a plena luz del día. Causó conmoción, ¿no es verdad, Ernie?

-Sí - confirmó Ernie sombríamente.

Para ver mejor a Harry, Stan se volvió en el asiento, con las manos en el respaldo.

-Black era un gran partidario de Quien Tú Sabes - dijo.

-¿Quién? ¿Voldemort? - dijo Harry sin pensar.

Stan palideció hasta los granos. Ernie dio un giro tan brusco con el volante que tuvo que quitarse del camino una granja entera para esquivar el autobús.

-¿Te has vuelto loco? - gritó Stan - ¿Por qué has mencionado su nombre?

-Lo siento - dijo Harry con prontitud - Lo siento, se... se me olvidó.

-¡Que se te olvidó! - exclamó Stan con voz exánime - ¡Caramba, el corazón me late a cien por hora! 

-Entonces... entonces, ¿Black era seguidor de Quien Tú Sabes? - soltó Harry como disculpa.

-Sí - confirmó Stan, frotándose todavía el pecho - Sí, exactamente. Muy próximo a Quien Tú Sabes, según dicen... De cualquier manera, cuando el pequeño Harry Potter acabó con Quien Tú Sabes (Harry volvió a aplastarse el pelo contra la cicatriz), todos los seguidores de Quien Tú Sabes fueron descubiertos, ¿verdad, Ernie? Casi todos sabían que la historia había terminado una vez vencido Quien Tú Sabes, y se volvieron muy prudentes. Pero no Sirius Black. Según he oído, pensaba ser el lugarteniente de Quien Tú Sabes cuando llegara al poder. El caso es que arrinconaron a Black en una calle llena de muggles, Black sacó la varita y de esa manera hizo saltar por los aires la mitad de la calle. Pilló a un mago y a doce muggles que pasaban por allí. Horrible, ¿no? ¿Y sabes lo que hizo Black entonces? - prosiguió Stan con un susurro teatral.

-¿Qué? - preguntó Harry

-Reírse - explicó Stan - Se quedó allí riéndose. Y cuando llegaron los refuerzos del Ministerio de Magia, dejó que se lo llevaran como si tal cosa, sin parar de reír a mandíbula batiente. Porque está loco, ¿verdad, Ernie? ¿Verdad que está loco?

-Si no lo estaba cuando lo llevaron a Azkaban, lo estará ahora - dijo Ernie con voz pausada - Yo me maldeciría a mí mismo si tuviera que pisar ese lugar, pero después de lo que hizo le estuvo bien empleado.

-¡NOOO! - grito James con algunas lágrimas - ¡ESTE NO PUEDE SER EL FUTURO DE SIRIUS!

-por favor Harry dime que todo eso es mentira - dijo Remus igual llorando. Pero Harry, al igual que todos los demás chicos del futuro, estaba con la cabeza gacha incapaces de ver el dolor de los merodeadores

-Yo… en Azkaban… - Balbuceaba Sirius aun sin creer si futuro, pero lo que más le dolía era ver el dolor de sus amigos

Harry y Anto que notaron el estado catatónico de Sirius se acercaron a él y lo abrazaron con toda su fuerza

-esta es una de las razones por las que vinimos - dijo Ron - queremos evitarlo

-¿Qué quieren evitar? - pregunto Severus - ¿Qué se concierta en un asesino? si él ya lo es, siempre mostro que tenía una actitud de criminal

-Severus tiene razón - dijo Lucius

-cállate Lucius - dijo Narcissa con voz rota - no sabes lo que dices, tu no conoces a Sirius

-no me callo porque yo sé de los que hablo…. Cuantas veces vi como Sirius actuaba de forma violenta e impulsiva… de seguro es culpable de todo de lo que se lo acusa… vaya Sirius con que asesinaste a trece personas…. vamos Moody arresta a Sirius, que el si es culpa…. - pero no pudo continuar debido a que Harry lo había golpeado

-¡NO VUELVA A HABLAR ASI DE MI PADRINO!

-cálmate Harry - le dijo Ron, que junto a Neville lo sostenían para que no se abalanzara hacia Lucius

-porque te molestas si Lucius tiene razón - dijo Severus - Black desde hace tiempo mostro sus dotes de asesino

-¡CALLATE QUEJICUS! - gritaron James y Remus, se hubieran lanzado hacia Severus de no ser por Frank y Arthur que los sostenían

-¡cállense que ninguno de ustedes me conoce lo suficiente para hablar así de mí! Yo estoy muy seguro de mi inocencia, yo me conozco!!! - grito Sirius abrazado por Alexis

-basta jóvenes - dijo McGonagall - debemos calmarnos… y continuar con la lectura

-tranquilo papa - le susurro Anto - te prometo que voy a cambiar tu futuro y no dejare que vayas a Azkaban

-no prometas cosas que no puedes cumplir - dijo Severus

-cállate Severus - gruño Alexis

-BASTA - grito Anto, que inconscientemente se había puesto delante de Sirius como un escudo, levanto su varita en forma amenaza -y si alguien se atreve a insinuar de que mi padre es culpable… espero que recuerde que yo soy muy buena en hechizos… y le aseguro de que no me haría problemas de enviarlo a San Mungo

De pronto los niños empezaron a llorar… pues los gritos los habían levantado

-Sirius… Alexis… vayan por los niños - dijo Ron

-estas seguro de que es seguro de que él vaya - dijo Lucius. Los merodeadores se le hubieran lanzado encima de él de no ser por Frank, Arthur, Lily y Alexis. Anto estaba a punto de Lanzarle un hechizo… pero Draco se lo impidió sosteniéndola

-Papa, Severus… ya basta - pidió Draco con voz firme y seria - dejen de hablar mal de Sirius - luego miro a los demás - tranquilos las cosas ya se van a explicar… ahora por favor todos calmémonos y continuemos con la lectura

Todos se volvieron a sentar (aun molestos, tristes, etc.) después de unos minutos en los que Sirius y Alexis regresaron con los niños, Dumbledore miro a Moody dándole a entender que continúe

-Les dio mucho trabajo encubrirlo todo, ¿verdad, Ernie? - dijo Stan - Toda la calle destruida y todos aquellos muggles muertos. ¿Cuál fue la versión oficial, Ernie?

-Una explosión de gas - gruñó Ernie.

-Y ahora está libre - dijo Stan volviendo a examinar la cara demacrada de Black, en la fotografía del periódico - Es la primera vez que alguien se fugade Azkaban, ¿verdad, Ernie? No entiendo cómo lo ha hecho. Da miedo, ¿no? No creo que los guardias de Azkaban se lo pusieran fácil, ¿verdad, Ernie?

Ernie se estremeció de repente.

-Sé buen chico y cambia de conversación. Los guardias de Azkaban me ponen los pelos de punta.

Stan retiró el periódico a regañadientes, y Harry se reclinó contra la ventana del autobús noctámbulo, sintiéndose peor que nunca. No podía dejar de imaginarse lo que Stan contaría a los pasajeros noches más tarde: «¿Has oído lo de ese Harry Potter? Hinchó a su tía como si fuera un globo. Lo tuvimos aquí, en el autobús noctámbulo, ¿verdad, Ernie? Trataba de huir...»

Harry había infringido las leyes mágicas, exactamente igual que Sirius Black. ¿Inflar a tía Marge sería considerado lo bastante grave para ir a Azkaban? Harry no sabía nada acerca de la prisión de los magos, aunque todos a cuantos había oído hablar sobre ella empleaban el mismo tono aterrador. Hagrid, el guardabosques de Hogwarts, había pasado allí dos meses el curso anterior. Tardaría en olvidar la expresión de terror que puso cuando le dijeron adónde lo llevaban, y Hagrid era una de las personas más valientes que conocía.

El autobús noctámbulo circulaba en la oscuridad echando a un lado los arbustos, las balizas, las cabinas de teléfono, los árboles, mientras Harry permanecía acostado en el colchón de plumas, deprimido. Después de un rato, Stan recordó que Harry había pagado una taza de chocolate caliente, pero lo derramó todo sobre la almohada de Harry con el brusco movimiento del autobús entre Anglesea y Aberdeen. Brujos y brujas en camisón y zapatillas descendieron uno por uno del piso superior; para abandonar el autobús. Todos parecían encantados de bajarse. Al final sólo quedó Harry.

-Bien, Neville - dijo Stan, dando palmadas - ¿a que parte de Londres?

-Al callejón Diagon - respondió Harry.

-De acuerdo - dijo Stan - agárrate fuerte...

PRUMMMMBBB.

Circularon por Charing Cross como un rayo. Harry se incorporó en la cama, y vio edificios y bancos apretujándose para evitar al autobús. El cielo aclaraba. Reposaría un par de horas, llegaría a Gringotts a la hora de abrir y se iría, no sabía dónde.

Ernie pisó el freno, y el autobús noctámbulo derrapó hasta detenerse delante de una taberna vieja y algo sucia, el Caldero Chorreante, tras la cualestaba la entrada mágica al callejón Diagon.

-Gracias - le dijo a Ernie. Bajó de un salto y con la ayuda de Stan dejó en la acera el baúl y la jaula de Hedwig - Bueno - dijo Harry - entonces, ¡adiós!

Pero Stan no le prestaba atención. Todavía en la puerta del autobús, miraba con los ojos abiertos de par en par la entrada enigmática del Caldero Chorreante.

-Conque estás aquí, Harry - dijo una voz.

Antes de que Harry se pudiera dar la vuelta, notó una mano en el hombro. Al mismo tiempo, Stan gritó:

-¡Caray! ¡Ernie, ven aquí! ¡Ven aquí!

Harry miró hacia arriba para ver quién le había puesto la mano en el hombro y sintió como si le echaran un caldero de agua helada en el estómago.Estaba delante del mismísimo Cornelius Fudge, el ministro de Magia. Stan saltó a la acera, tras ellos.

-¿Cómo ha llamado a Neville, señor ministro? - dijo nervioso.

Fudge, un hombre pequeño y corpulento vestido con una capa larga de rayas, parecía distante y cansado. 

-¿Neville? - repitió frunciendo el entrecejo - Es Harry Potter.

-¡Lo sabía! -gritó Stan con alegría - ¡Ernie! ¡Ernie! ¡Adivina quién es Neville! ¡Es Harry Potter! ¡Veo su cicatriz!

-Sí - dijo Fudge irritado - Bien, estoy muy orgulloso de que el autobús noctámbulo haya transportado a Harry Potter; pero ahora él y yo tenemos queentrar en el Caldero Chorreante...

Fudge apretó más fuerte el hombro de Harry, y Harry se vio conducido al interior de la taberna. Una figura encorvada, que portaba un farol, apareció por la puerta de detrás de la barra. Era Tom, el dueño desdentado y lleno de arrugas.

-¡Lo ha atrapado, señor ministro! - dijo Tom - ¿Querrá tomar algo? ¿Cerveza? ¿Brandy?

-Tal vez un té - contestó Fudge, que aún no había soltado a Harry.

Detrás de ellos se oyó un ruido de arrastre y un jadeo, y aparecieron Stan y Ernie acarreando el baúl de Harry y la jaula de Hedwig, y mirando emocionados a su alrededor.

-¿Por qué no nos has dicho quién eras, Neville? - le preguntó Stan sonriendo, mientras Ernie, con su cara de búho, miraba por encima del hombrode Stan con mucho interés.

-Y un salón privado, Tom, por favor - pidió Fudge lanzándoles una clara indirecta.

-Adiós - dijo Harry con tristeza a Stan y Ernie, mientras Tom indicaba a Fudge un pasadizo que salía del bar. 

-¡Adiós, Neville! - dijo Stan.

Fudge llevó a Harry por el estrecho pasadizo, tras el farol de Tom, hasta que llegaron a una pequeña estancia. Tom chascó los dedos, y se encendió unfuego en la chimenea. Tras hacer una reverencia, se fue.

-Siéntate, Harry - dijo Fudge, señalando una silla que había al lado del fuego. Harry se sentó. Se le había puesto carne de gallina en los brazos, a pesar del fuego. Fudge se quitó la capa de rayas y la dejó a un lado. Luego se subió un poco los pantalones del traje verde botella y se sentó enfrente de Harry - Soy Cornelius Fudge, ministro de Magia - Por supuesto, Harry ya lo sabía. Había visto a Fudge en una ocasión anterior, pero como entonces llevaba la capa invisible que le había dejado su padre en herencia, Fudge no podía saberlo.

Tom, el propietario, volvió con un delantal puesto sobre el camisón y llevando una bandeja con té y bollos. Colocó la bandeja sobre la mesa que había entre Fudge y Harry, y salió de la estancia cerrando la puerta tras de sí.

-Bueno, Harry - dijo Fudge, sirviendo el té - no me importa confesarte que nos has traído a todos de cabeza. ¡Huir de esa manera de casa de tus tíos! Había empezado a pensar... Pero estás a salvo y eso es lo importante.

Fudge se untó un bollo con mantequilla y le acercó el plato a Harry.

-Come, Harry, pareces desfallecido. Ahora... te agradará oír que hemos solucionado la hinchazón de la señorita Marjorie Dursley Hace unas horas que enviamos a Privet Drive a dos miembros del departamento encargado de deshacer magia accidental. Han desinflado a la señorita Dursley y le han modificado la memoria. No guarda ningún recuerdo del incidente. Así que asunto concluido y no hay que lamentar daños.

Fudge sonrió a Harry por encima del borde de la taza. Parecía un tío contemplando a su sobrino favorito. Harry, que no podía creer lo que oía, abrió la boca para hablar; pero no se le ocurrió nada que decir; así que la volvió a cerrar.

-¡Ah! ¿Te preocupas por la reacción de tus tíos? - añadió Fudge - Bueno, no te negaré que están muy enfadados, Harry, pero están dispuestos avolver a recibirte el próximo verano, con tal de que te quedes en Hogwarts durante las vacaciones de Navidad y de Semana Santa.

Harry carraspeó.

-Siempre me quedo en Hogwarts durante la Navidad y la Semana Santa - observó - Y no quiero volver nunca a Privet Drive.

-Vamos, vamos. Estoy seguro de que no pensarás así cuando te hayas tranquilizado - dijo Fudge en tono de preocupación - Después de todo, son tu familia, y estoy seguro de que sentís un aprecio mutuo... eh... muy en el fondo.

No se le ocurrió a Harry desmentir a Fudge. Quería oír cuál sería su destino.

-Así que todo cuanto queda por hacer - añadió Fudge untando de mantequilla otro bollo - es decidir dónde vas a pasar las dos últimas semanasde vacaciones. Sugiero que cojas una habitación aquí, en el Caldero Chorreante, y...

-Un momento - interrumpió Harry - ¿Y mi castigo?

Fudge parpadeó.

-¿Castigo?

-¡He infringido la ley! ¡El Decreto para la moderada limitación de la brujería en menores de edad!

-¡No te vamos a castigar por una tontería como ésa! - gritó Fudge, agitando con impaciencia la mano que sostenía el bollo - ¡Fue un accidente!¡No se envía a nadie a Azkaban sólo por inflar a su tía!

-vaya - dijo Draco tratando de romper la horrible tensión que había - te libraste de semejante castigo

-la suerte de  ser Harry Potter - dijo Ron

-saben me voy a cambiar de nombre - dijo Neville - ahora seré Harry Neville Potter…. Tal vez así tenga una mejor suerte - con eso todos empezaron a reír

-créeme - dijo Harry con una sonrisa - no querrás tener mi suerte

Pero aquello no cuadraba del todo con el trato que el Ministerio de Magia había dispensado a Harry anteriormente.

-¡El año pasado me enviaron una amonestación oficial sólo porque un elfo doméstico tiró un pastel en la casa de mi tío! - exclamó Harry arrugando el  entrecejo - ¡El Ministerio de Magia me comunicó que me expulsarían de Hogwarts si volvía a utilizarse magia en aquella casa! - Si a Harry no le engañaban los ojos, Fudge parecía embarazado.

-Las circunstancias cambian, Harry... Tenemos que tener en cuenta... Tal como están las cosas actualmente... No querrás que te expulsemos, ¿verdad?

-Por supuesto que no - dijo Harry.

-Bueno, entonces, ¿por qué protestas? - dijo Fudge riéndose, sin darle importancia - Ahora cómete un bollo, Harry, mientras voy a ver si Tom tiene una habitación libre para ti.

Fudge salió de la estancia con paso firme, y Harry lo siguió con la mirada. Estaba sucediendo algo muy raro. ¿Por qué lo había esperado Fudge en elCaldero Chorreante si no era para castigarlo por lo que había hecho? Y pensandoen ello, seguro que no era normal que el mismísimo ministro de Magia se encargara de problemas como la utilización de la magia por menores deedad.

Fudge regresó acompañado por Tom, el tabernero.

-La habitación 11 está libre, Harry - le comunicó Fudge - Creo que te encontrarás muy cómodo. Sólo una petición (y estoy seguro de que loentenderás): no quiero que vayas al Londres muggle, ¿de acuerdo? No salgas del callejón Diagon. Y tienes que estar de vuelta cada tarde antes de queoscurezca. Supongo que lo entiendes. Tom te vigilará en mi nombre.

-De acuerdo - respondió Harry - Pero ¿por qué...?

-No queremos que te vuelvas a perder - explicó Fudge, riéndose con ganas - No, no... Mejor saber dónde estás... Lo que quiero decir...

Fudge se aclaró ruidosamente la garganta y recogió su capa.

-Me voy. Ya sabes, tengo mucho que hacer.

-¿Han atrapado a Black? - preguntó Harry.

Y en ese instante varias de las sonrisas desaparecieron. Aunque Sirius no le daba importancia a la lectura ya que se dedicaba a jugar con los pequeños (estaban sentados en sus piernas)

Los dedos de Fudge resbalaron por los broches de plata de la capa.

-¿Qué? ¿Has oído algo? Bueno, no. Aún no, pero es cuestión de tiempo. Los guardias de Azkaban no han fallado nunca, hasta ahora... Y están más irritados que nunca - Fudge se estremeció ligeramente - Bueno, adiós.

Alargó la mano y Harry, al estrecharla, tuvo una idea repentina.

-¡Señor ministro! ¿Puedo pedirle algo?

-Por supuesto - sonrió Fudge.

-Los de tercer curso, en Hogwarts, tienen permiso para visitar Hogsmeade, pero mis tíos no han firmado la autorización. ¿Podría hacerlo usted? - Fudge parecía incómodo.

-Ah - exclamó - No, no, lo siento mucho, Harry. Pero como no soy ni tu padre ni tu tutor...

-Pero usted es el ministro de Magia - repuso Harry - Si me diera permiso...

-No. Lo siento, Harry, pero las normas son las normas - dijo Fudge rotundamente - Quizá puedas visitar Hogsmeade el próximo curso. De hecho,creo que es mejor que no... Sí. Bueno, me voy. Espero que tengas unaestancia agradable aquí, Harry.

Y con una última sonrisa, salió de la estancia. Tom se acercó a Harry sonriendo.

-Si quiere seguirme, señor Potter... Ya he subido sus cosas...

Harry siguió a Tom por una escalera de madera muy elegante hasta una puerta con un número 11 de metal colgado en ella. Tom la abrió con la llavepara que Harry pasara.

Dentro había una cama de aspecto muy cómodo, algunos muebles de roble con mucho barniz, un fuego que crepitaba alegremente y, encaramada sobre el armario...

-¡Hedwig! - exclamó Harry.

La blanca lechuza dio un picotazo al aire y se fue volando hasta el brazo de Harry.

-Tiene una lechuza muy lista - dijo Tom con una risita - Ha llegado unos cinco minutos después de usted. Si necesita algo, señor Potter; no dude en pedirlo.

Volvió a hacer una inclinación, y abandonó la habitación.

Harry se sentó en su cama durante un rato, acariciando a Hedwig y pensando en otras cosas. El cielo que veía por la ventana cambió rápidamentedel azul intenso y aterciopelado a un gris frío y metálico, y luego, lentamente, aun rosa con franjas doradas. Apenas podía creer que acabara de abandonar Privet Drive hacía sólo unas horas, que no hubiera sido expulsado y que tuviera por delante la perspectiva de pasar dos semanas sin los Dursley.

-Ha sido una noche muy rara, Hedwig - dijo bostezando.

Y sin siquiera quitarse las gafas, se desplomó sobre la almohada y se quedó dormido.

-Fin del capítulo - pero luego de ver el título del siguiente capítulo añadió - creo que deberíamos continuar ya con el siguiente capitulo

-¿Por qué Alastor? - pregunto Dumbledore

-porque creo que puede cambiar esas caras - señalo a los Gryffindors

-está bien… pero seré yo el que lea - Moody le paso el libro - bien el capítulo titula…



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