Historia al azar: La Princesa Samurai
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AZAZEL; LAS DOS CORONAS » 10.- OFERTA DE TRABAJO
AZAZEL; LAS DOS CORONAS (R13)
Por FelixDaniel
Escrita el Jueves 26 de Diciembre de 2013, 05:30
Actualizada el Miércoles 12 de Febrero de 2014, 22:16
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10.- OFERTA DE TRABAJO

Un fuerte golpe lo hizo despertar.
         Todos sus compañeros del salón le miraban fijamente al igual que la alta mujer que le lanzaba un vistazo enfurecido, Duncan apretaba los labios fuertemente evitando reír a carcajadas, mientras que, a unas cuantas hileras Jirly giraba su cabeza de un lado a otro en modo desaprobatorio, Breginen se mantenía agachado tratando de desviar su atención de aquello, aunque… algo bueno había en todo eso, la mirada tierna y preocupada de Evolet era evidente, los hermosos ojos celestes de la chica brillaban con ciertos nervios.
         La adulta aún tenía la mano sobre el mesa banco de Azazel y en su rostro un gesto de molestia parecía esperar una respuesta, el rizado por su parte no decía nada, parecía petrificado.

 

-¿Estaba usted agusto, señor Azazel? - Cuestiono la mujer.
         El grupito de Gibran se burlaba entre susurros sin despegar su vista de aquel momento; El rizado, un tanto confundido, miraba de un lado a otro tratando de recordar que había pasado.
-Hm…
-Responda - Ordeno tajantemente
-Perdón… no entendí la pregunta - Confesó el otro. Al momento Jirly golpeo su frente con una de sus manos, y, junto a él, justo detrás de la profesora, Duncan se tapaba la boca con ambas manos
-¿Qué si usted estaba agusto, señor Azazel? - Volvió a decir la mujer de ojos pardos mientras que en sus pupilas parecían formarse un par de llamas producidas por la furia - Digo, porque pues estaba durmiendo tranquilamente
         Entonces Azazel se dio cuenta de que hablaba.
-Perdón, señorita Oderai - Se disculpó el chico apenado sin atreverse a mirarla a los ojos mientras que la mujer de cabello canoso le observaba
-Que no vuelva a suceder - Intercepto la anciana.

         Enseguida se alejó de aquel lugar para volver frente al pizarrón donde había muchas cosas escritas sobre organismos, partes del cuerpo humano, teorías sobre los seres, y, muchas otras cosas que tenían que ver con la biología que ella enseñaba. El rizado divagaba por todo el paisaje que se lograba visualizar a través de la ventana, la escuela nevada y extrañas figuras formadas por el hielo. Por más que trataba de poner atención no podía concentrarse, a su mente venía todo lo que ocurría, la noche anterior había estado con Obed, pero, en su casa había muchos problemas, aquella nevada había congelada las cosechas y todo se había perdido, habría que esperar la primavera para volver a sembrar, y… esperar, era solamente lo que les quedaba, esperar.

 

-…entonces así quedamos, muchachos - Terminó la mujer.
-¿Qué? - Exclamo el rizado.

         La anciana salió del salón mientras algunos cuantos alumnos, que eran de su agrado, le acompañaban a los lados hacía su siguiente estancia. Todos los jóvenes comenzaron a ponerse de pie mientras Azazel les miraba desconcertado.

 

-¿Qué dijo la profesora Oderai? - Pregunto confundido
-Que regresando de vacaciones nos hará un examen - Contesto Evolet con esa amabilidad que le caracterizaba.
         Todos comenzaron a tomar sus cosas para salir.

-Este día se me fue muy rápido… - Comento Azazel sonriendo discretamente

-A todos se les da rapidísimo cuando te la pasas dormido - Correspondió Duncan dándole la espalda
-Es que estoy algo cansado, no pude dormir - Conto el muchacho mientras que sus amigos le miraban sonriendo
-¿No piensan salir? - Cuestiono Jirly de pie frente a la puerta mirándolos con cierta agresividad
-Sí, vamos…

         Los cinco chicos salieron de aquella estancia y afuera, parado junto a las escaleras Obed les esperaba tapando su cabellera con la capucha de su túnica, pues hacía mucho frio. Todos bajaron las escaleras teniendo mucho cuidado pues pequeñas capas de hielo se habían formado haciendo el descenso muy peligroso.
         Aquella tarde era muy diferente a las otras, los grupos de jóvenes no estaban formados como siempre, aquella vez todos habían decidido marcharse a su casa, todos esperaban ansiosamente que terminara la semana, tres días más y las vacaciones comenzarían ¡Cuánto ansiaban ese día! Y, también el último día de clases, pues, a todos aquellos que les dieran permiso podrían ir a la excursión, Azazel debía avisarle a su madre.

 

-¿Irán? - Rompió el silencio la voz de Duncan
-¡Claro! - Manifestó Breginen efusivo, sus ojos brillaban por la emoción de ir a conocer aquellas ruinas de oeste
-¿Para qué ir a un lugar donde… literalmente no hay nada? - Continuó diciendo el gordito con su mirada perdida en el cielo, parecía tratar de imaginar lo que verían, pero, no lograba pensar en nada, solamente eran ruinas.
-¡Conocimiento Duncan, conocimiento! - Contesto Jirly enseguida indignada por la falta de interés del otro
-A parte es SALIR - Añadió Breginen entre risas
-¿Tu irás, Ev? - Pregunto la inteligente chica a la rubia que pensaba mientras miraba las huellas en la nieve
-Pues… tal vez
-¡Cómo que tal vez! - Intercepto Jirly asombrada
-Pues, es que no le he dicho a mis padres - Explicó con una fingida sonrisa
-¿Tu irás ojo gris? - Interrogo Duncan
-Sí, ya me han dado permiso - Respondió Obed con una majestuosa sonrisa
-¿Y tú chinos? - Se dirigió a Azazel
-Tampoco le he dicho a mi madre aún - Contesto fríamente

-¿Qué tienes tipo? - Atajo Jirly mirándolo fijamente a los ojos.
         Aquel gesto fue muy incómodo para el rizado que evadió la mirada de la otra ¡Al fin alguien había hecho la pregunta que todos querían hacer! Obed, por su parte, miro un tanto nervioso, pues él sabía que la noche anterior no había sido del todo buena para su amigo, miles de recuerdos habían venido a su mente.
-Nada…
-A mí no me vas a venir con eso, Azazel - Interrumpió la chica molesta, aunque aquel comportamiento era solamente muestra de su preocupación
-Hoy has andado muy extraño, Azazel - Le dijo Breginen mirándolo con una mueca de compasión

-¿Qué es lo que pasa, Azazel? - Pregunto Evolet tiernamente poniéndole la mano sobre el brazo
-Estoy… preocupado - Dijo con la cabeza baja
-¿Qué es lo que pasa? - Se escuchó de nuevo pero esta vez fue Duncan quien cuestiono al chico, su voz había adquirido un toque serio que prácticamente nunca se escuchaba
-Son muchas cosas…

-Somos tus amigos, puedes confiar en nosotros - Aseguró Breginen poniendo su mano sobre el otro hombro del muchacho que sonrió discretamente ante aquellas pequeñas muestras de afecto de sus amigos.

         Obed miraba y se mantenía en silencio.

-Las cosechas se congelaron - Contesto mirándolos a todos. Ni uno solo se atrevía a interrumpirlo, todos le observaban y escuchaban detenidamente - Debemos esperar para sembrar nuevamente, pero… durante todo este tiempo ¿De qué vamos a vivir? ¿Qué comeremos?...

 

         El chico, sin temor a ser juzgado comenzó a contarles todo lo que sentía en su interior, las inquietudes de su corazón y la preocupación que se albergaba en su alma, todos le escuchaban y de pronto algunos le daban palabras de ánimo, otros, solamente se mantenían en silencio.

 

-…ocupo un trabajo - Termino.

         Para aquel momento ya estaban a las afueras de la escuela, el señor Nolac les despidió moderadamente al darse cuenta que iban hablando de algo que era muy relevante para todos.

-Tal vez mis padres podrían prestarles dinero - Se ofreció Duncan sonriendo con entusiasmo
-Claro que no, Duncan - Atajo Azazel con una mezcla de vergüenza y coraje por aquel comentario - Eso no hace falta…
-Sabes que sí hace falta - Interrumpió Jirly mirándolo
-Lo que sí me hace falta es un trabajo - Aseguro enérgicamente. Todos se mantuvieron en silencio ante aquella respuesta, pues, con su actitud había quedado muy claro que no quería su ayuda.
-Entonces…
-Tengo que buscar un trabajo - Añadió

-Cerca de mi casa hay una mansión enorme - Comento Breginen con seriedad mientras reflexionaba todo el asunto - Escuche decir de algunas personas que la señora de la casa estaba solicitando trabajadores ¿Por qué no vas? - Manifestó.

         Ante aquella información los ojos del muchacho brillaron como un par de estrellas en medio de la oscuridad, su corazón parecía haber recibido un aliento de esperanza entre tanta incredulidad.

-¿Cerca de tu casa? - Cuestiono sin poder ocultar su alegría

-Sí - Argumento sonriente - Si quieres puedo llevarte ahorita para allá - Se ofreció
-¡Ves chinos! - Exclamo Duncan tomándolo por ambos brazos - Todo se arreglara
-Pues vamos - Dijo entusiasmado
-Yo te acompaño - Pregono Obed feliz por la felicidad del otro

-Bueno, nos vemos mañana - Se despidió Jirly sonriendo.

         Definitivamente Azazel había contagiado a todos su alegría.

-Todo estará mejor - Termino Jirly dándole un pequeño beso en la mejilla al rizado que con una grata sonrisa se lo agradeció



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