Historia al azar: ¿Quién sabe?
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El árbol del ahorcado. » Capítulo 73: Viaje
El árbol del ahorcado. (R15)
Por dominaatrix
Escrita el Lunes 9 de Diciembre de 2013, 15:53
Actualizada el Lunes 19 de Septiembre de 2016, 20:16
[ Más información ]

Capítulo 73: Viaje

Capítulos
  1. Capítulo 1: Plumas incendiadas.
  2. Capítulo 2: Llamas pasadas.
  3. Capítulo 3: Pesadillas.
  4. Capítulo 4: Despertar
  5. Capítulo 5: ¿Mentor?
  6. Capítulo 6: "No es suficiente, preciosa"
  7. Capítulo 7: Deudas
  8. Capítulo 8: Mentiras
  9. Capítulo 9: Silencio
  10. Capítulo 10: Falsa correspondencia
  11. Capítulo 11: "Quiero estar solo"
  12. Capítulo 12: Ojos miel
  13. Capítulo 13: Comadreja
  14. Capítulo 14: Aceptación
  15. Capítulo 15: Naranja
  16. Capítulo 16: Catnip
  17. Capítulo 17: Sobre la alfombra
  18. Capítulo 18: ¿Ya está?
  19. Capítulo 19: Protección
  20. Capítulo 20: Sorpresa
  21. Capítulo 21: Orgullo
  22. Capítulo 22: Un último invierno
  23. Capítulo 23: "Sigue viviendo"
  24. Capítulo 24: Lucha
  25. Capítulo 25: Búsqueda
  26. Capítulo 26: Muerta
  27. Capítulo 27: Muerto
  28. Capítulo 28: La vieja Katniss
  29. Capítulo 29: Reglas
  30. Capítulo 30: Rencor
  31. Capítulo 31: Palabras
  32. Capítulo 32: ¿Rivales?
  33. Capítulo 33: ¿Por qué mientes?
  34. Capítulo 34: Encierro
  35. Capítulo 35: Solo por esta noche
  36. Capítulo 36: Liberación
  37. Capítulo 37: Sinceridad
  38. Capítulo 38: Piano
  39. Capítulo 39: Dos años
  40. Capítulo 40: Engañada
  41. Capítulo 41: Cartas
  42. Capítulo 42: Quédate esta noche
  43. Capítulo 43: Sin recuerdos
  44. Capítulo 44: ¿No te acuerdas?
  45. Capítulo 45: Ya no
  46. Capítulo 46: Cuestión de prioridades
  47. Capitulo 47: Lienzo vacío
  48. Capítulo 48: Poco a poco
  49. Capítulo 49: Reflejo
  50. Capítulo 50: Esta noche...
  51. Capítulo 51: Una cama demasiado grande
  52. Capítulo 52: Inexperiencia
  53. Capítulo 53: Un paso adelante
  54. Capítulo 54: Bésame
  55. Capítulo 55: Control
  56. Capítulo 56: Mi amor por ti aquí perdurará
  57. Capítulo 57: Atracción
  58. Capítulo 58: Real
  59. Capítulo 59: Entre sus brazos
  60. Capítulo 60: Mi familia
  61. Capítulo 61: Disconformidad silenciada
  62. Capítulo 62: Mala señal
  63. Capítulo 63: Secuelas
  64. Capítulo 64: Malentendidos
  65. Capítulo 65: Lo siento
  66. Capítulo 66: ¿Cómo hemos empezado a bailar?
  67. Capítulo 67: Sí
  68. Capítulo 68: El árbol del ahorcado
  69. Capítulo 69: La noche
  70. Capítulo 70: Tiritando entre sus brazos
  71. Capítulo 71: Vas a llevarme por el camino de la amargura...
  72. Capítulo 72: Una tarde ardiente de verano
  73. Capítulo 73: Viaje
  74. Capítulo 74: Cicatrices
  75. Capítulo 75: Amanecer
  76. Capítulo 76: Náuseas
  77. Capítulo 77: Limón
  78. Capítulo 78: Vínculo
  79. Capítulo 79: Inmortal
  80. Capítulo 80: Nueva etapa
  81. Capítulo 81: Provocaciones
  82. Capítulo 82: La chica en llamas
  83. Capítulo 83: Caricias
  84. Capítulo 84: Gracias
  85. Capítulo 85: Sangre
  86. Capítulo 86: Ojalá
  87. Capítulo 87: Despierta
  88. Capítulo 88: Desaparición
  89. Capítulo 89: ¿Hablas mi idioma?
  90. Capítulo 90: El corazón nunca miente
  91. Capítulo 91: Lo demás es silencio
  92. Capítulo 92: Conflictos
  93. Capítulo 93: Lo único que importa
  94. Capítulo 94: La cereza de tus labios
  95. Capítulo 95: Mi mejor amigo
  96. Capítulo 96: Besos salados
  97. Capítulo 97: Solo se llega por ti
  98. Capítulo 98: Amar, sin más
  99. Capítulo 99: Gale
  100. Capítulo 100: El hogar
  101. Capítulo 101: Esperanza
  102. Capítulo 102: Regreso
  103. Capítulo 103: Distrito 12
  104. Capítulo 104: Trenzas
  105. Capítulo 105: Primrose
  106. Capítulo 106: Enfermedad
  107. Capítulo 107: No
  108. Capítulo 108: Ultimátum
  109. Capítulo 109: Vas a vivir
  110. Capítulo 110: Roturas
  111. Capítulo 111: Mátate
  112. Capítulo 112: Sigo apostando por ti
  113. Capítulo 113: ¿Juntos?
  114. Capítulo 114: Señor que estás en los cielos
  115. Capítulo 115: Mi regalo
  116. Capítulo 116: Vida
  117. Capítulo 117: Diente de león
  118. Capítulo 118: Un nuevo invierno
  119. Capítulo 119: Lazos
  120. Capítulo 120: ¿Me creerías?
  121. Capítulo 121: Sombras
  122. Capítulo 122: Ayúdame
  123. Capítulo 123: Refuerzos
  124. Capítulo 124: Recuerda quien es el verdadero enemigo
  125. Capítulo 125: Conocer es recordar
  126. Capítulo 126: Eternamente
  127. Capítulo 127: La antigua Katniss
  128. Capítulo 128: El frío
  129. Capítulo 129: ¿Cuál es el límite del afecto?
  130. Capítulo 130: Quien lo probó lo sabe
  131. Capítulo 131: Mi respuesta
  132. Capítulo 132: Un nuevo viaje
  133. Capítulo 133: Apóyame
  134. Capítulo 134: Ruinas de odio
  135. Capítulo 135: Déjalo entrar
  136. Capítulo 136: Finnick Odair
  137. Capítulo 137: Gracias, Rue
  138. Capítulo 138: Un último reencuentro
  139. Capítulo 139: Sangre de mi sangre
  140. Capítulo 140: La última pieza
  141. Capítulo 141: Mamá
  142. Capítulo 142: Inolvidable
  143. Capítulo 143: Cuatro años
  144. Capítulo 144: Mentora
  145. Capítulo 145: Effie
  146. Capítulo 146: El equipo
  147. Capítulo 147: Dame tu mano
  148. Capítulo 148: Seguir siendo yo
  149. Capítulo 149: Monstruos en la noche
  150. Capítulo 150: Voces del ayer
  151. Capítulo 151: El juicio
  152. Capítulo 152: Ven conmigo
  153. Capítulo 153: Necesito saber
  154. Capítulo 154: Futuro
  155. Capítulo 155: Estabas fría
  156. Capítulo 156: Hola
  157. Capítulo 157: Y regresarte
  158. Capítulo 158: El sol
  159. Capítulo 159: Mi pequeña
  160. Capítulo 160: La primera mentira
  161. Capítulo 161: El panadero
  162. Capítulo 162: Incondicional
  163. Capítulo 163: Mantente con vida
  164. Capítulo 164: Superviviente
  165. Capítulo 165: Al otro lado
  166. Capítulo 166: ¿Eso es un reproche?
  167. Capítulo 167: Flechas en el bosque
  168. Capítulo 168: Allí, bajo el sauce
  169. Capítulo 169: Nathaniel Everdeen
  170. Capítulo 170: Entre ataúdes y lágrimas
  171. Capítulo 171: Miserias
  172. Capítulo 172: Una pieza más de su juego
  173. Capítulo 173: Payaso
  174. Capítulo 174: Condenadamente libres
  175. Capítulo 175: Instantes
  176. Capítulo 176: Uno solo sobre el centro de la tierra
  177. Capítulo 177: Por un Panem libre
  178. Capítulo 178: Con la fuerza de mil soles espléndidos
  179. Capítulo 179: Castillos de arena
  180. Capítulo 180: Hija del hambre
  181. Capítulo 181: Máscaras
  182. Capítulo 182: Estrella dorada
  183. Capítulo 183: El porvenir de una verja
  184. Capítulo 184: Feliz cumpleaños

73

Antes de que el sol salga e interrumpa nuestro sueño, Peeta me despierta, susurrándome que tenemos que darnos prisa, nuestro tren sale en una hora. Romper mi sueño de golpe me deja un poco aturdida, esta noche he soñado con Gale, pero no tengo tiempo para intentar averiguar por qué. Me levanto con rapidez y me doy cuenta que Peeta ya está arreglado y ha sacado todo el equipaje al pasillo. Me ha dicho que nos vamos un mes, pero aún no sé a dónde, dice que es una sorpresa. Me obsesiona bastante desconocer nuestro destino, pero confío en su criterio.

-          Voy a preparar algo por si nos entra hambre en el tren.- me da un beso de buenos días antes de bajar y dejarme sola en la habitación.

Sin perder ni un solo segundo, me doy una ducha y me visto. Tengo que comprarme ropa, casi estoy en mi cuarto mes de embarazo y mi anatomía está ensanchándose. Me trenzo el pelo (me ha crecido bastante) e introduzco mis utensilios de aseo en una de las maletas. Por último, hago la cama y cierro las ventanas. Echaré de menos esta casa durante un mes, pero tengo muchas ganas de cambiar de aires. Nunca tuve la oportunidad de viajar cuando era niña, lo más que vi fue lo que me proporcionó la Gira de la Victoria y el primer viaje hasta el Capitolio, y no son recuerdos muy gratos, así que este viaje supone una gran emoción.

Peeta corre a ayudarme cuando oye mis intentos de bajar las maletas por la escalera. Me aparta con delicadeza y las baja él. Me siento muy inútil y el bebé no para de moverse, aunque agradezco no tener náuseas.

-          No puedes manejar peso, Katniss.- me repite esa advertencia todos los días.

-          Me siento inútil, no pesaba tanto.- me quejo, bajando a la primera planta.

-          Solo es por unos meses.- me sonríe.- ¿Preparada para el viaje?

-          Me gustaría saber a dónde vamos…- me río.

-          Sorpresa.- me guiña un ojo.- No estés nerviosa.

-          ¿Tengo que dejar el arco aquí?

La pregunta parece resultarle estúpida, porque estalla en una carcajada y me mira con cariño.

-          ¿Tan rara ha sido la pregunta?

-          No creo que a donde vamos necesites un arco.- me toma de las manos con candor.- Estaremos a salvo, Katniss.

Lo miro a los ojos y entiendo lo que está intentando decirme. Vamos a tomar un tren, aunque no sepamos a dónde nos va a llevar, pero no importa, no importa porque estamos juntos.

-          Me siento rara si no lo cojo…

-          No pasarás muy desapercibida si vas con un arco.- se ríe.- Además, estoy yo para protegerte.

Finalmente lo dejo, y siento que una parte de mí se queda junto al arco de mi padre, aunque supongo que será un recordatorio de que volveremos. Es tan temprano que solo nos cruzamos con los trabajadores de la estación. ¡Cómo ha cambiado todo desde que cesaron los Juegos! Introducirse en un tren ya no parece un viaje al matadero. La gente nos observa, porque reconocen a los trágicos amantes del distrito 12, y porque Peeta ha perdido el equilibrio varias veces por empeñarse en llevar él todo el equipaje. Es una estampa extraña. Intento disuadirle entre risas, pero sigue en sus trece. Me indica con la barbilla (tiene las dos manos ocupadas) que tengo que subir al único tren cuyas compuertas están abiertas, pero sigue sin decirme a dónde nos dirigimos. Entro, está prácticamente vacío, y una señora entrada en años, acompañada por dos chiquillas que parecen sus nietas, me saluda alegremente por mi nombre, aunque no sé decirle dónde vamos a apearnos.

-          Por aquí, Katniss.- sigue indicándome.

Me despido de la amable señora y le sigo por el largo pasillo. Después de varios minutos de recorrido, se para en seco frente a una amplia puerta corredera. Alzo la vista y leo: "Zona C. Compartimentos privados".

-          ¿Es aquí?

-          Sí, pasaremos aquí varios días.- abre la puerta con una tarjeta digital (no sé cómo demonios puede hacer tantas cosas a la vez) y le dejo pasar primero.

Me quedo varios segundos en blanco al ver una especie de camarote bastante amplio, como los que teníamos durante nuestros viajes al Capitolio, con una gran cama, una pequeña mesa repleta de comida y un baño demasiado elegante para lo que estoy acostumbrada. ¿Peeta ha organizado todo esto?

-          ¿Te gusta? Es un sitio algo estrecho y no pararemos de movernos durante días, pero pensé que sería mejor para el bebé y para ti que tomar un avión.- se seca el sudor de la frente y empieza a introducir nuestras prendas de ropa en el armario.

-          Me recuerda a Effie.- pienso en voz alta.

-          El armario es de caoba.- sonríe.

-          ¡Eso es caoba!- ambos nos reímos recordando las excentricidades de nuestra querida Effie.- Claro que me gusta, Peeta, es perfecto.

Como no he dormido demasiado, me tumbo sobre la cama cuando deshacemos todo el equipaje y reposo durante largo rato; el embarazo me fatiga en gran medida y me duele muchísimo la espalda. Peeta se sienta a escasos metros mientras pela una naranja.

-          Hoy he soñado con Gale.- digo de pronto, sobresaltándole. Se queda en silencio, probablemente porque no entiende muy bien por qué he dicho eso.- Creo que debería hablar con él cuando volvamos. Llevo varios días dándole vueltas…, sé que ha intentado ponerse en contacto conmigo cuando se corrió la voz de que estaba embarazada, supongo que quería darme la enhorabuena, y…, no sé…, quizá haya sido demasiado dura.

-          ¿Quieres saber mi opinión?- asiento.- Creo que deberíais de hablar.

-          ¿Tú hablaste con él cuando volviste?

-          Sí, claro que hablé con él. Le dije claramente que no me pareció bien que no te diera mis cartas, pero que tenía sus razones para no hacerlo, yo fui el que me marché. Yo no hubiera actuado así, pero no todo el mundo es como yo.

-          Él sabía que yo necesitaba saber que estabas bien, que no todo se había ido al traste…, y le importó más su orgullo que lo que yo necesitaba. Le pregunté muchas veces si sabía dónde estabas, y lo supo en todo momento y no me lo dijo. Las cosas hubieran sido diferentes.

-          No pongo en duda eso, no soy quién para juzgar, pero piénsalo ahora: ¿realmente quieres seguir culpándole? Yo creo que lo echas de menos pero que no sabes cómo romper el hielo después de lo que ocurrió. Él también puede que esté dolido, quién sabe, y sigue intentando retomar el contacto. No somos perfectos, Katniss.

Tiene razón: lo echo de menos, era el mejor confidente que he podido tener. ¿Realmente merece la pena seguir con este rencor?

-          Tienes razón.- suspiro.- ¿Qué cara crees que pondría cuando se enteró de que estaba embarazada?

-          Ya sabes qué preguntarle cuando lo veas.- Peeta es demasiado dulce. Poso mi intensa mirada sobre sus ojos azulados y él me mira sin entender.- ¿Tengo algo en la cara?- se ríe.

-          ¿Vienes?- le indico con la mano que quiero que se tumbe junto a mí. Termina de pelar la naranja con rapidez y se lava las manos. Me siento como en casa cuando se tumba a mi lado y me abraza.

-          ¿Quieres?- me ofrece un trozo de naranja y dejo que me lo introduzca en la boca.- Duerme un poco, dentro de unas horas podremos salir al exterior un rato.

Es raro. Nadie va a venir a matarme, nadie depende de mí, no tengo que luchar, la supervivencia ya no se gana. Supongo que esto es lo más parecido a ser feliz.

-          Despiértame cuando lleguemos.- le susurro, aunque mis párpados ya están cerrándose.

-          Descansa.- me besa la frente.- Buenas noches a ti también.- me acaricia el vientre.

Yo también le doy las buenas noches a esa criatura indefinida que llevo dentro y lo último que recuerdo estar pensando antes de caer dormida es que nuestro bebé será feliz, tendrá todo lo que nosotros no tuvimos, pero jamás le contaré que su madre enfundaba su cuerpo adolescente en trajes que ardían en llamas, que su padre vio morir a más de veintena de jóvenes que tenían toda la vida por delante, que nuestro amor fue una de las mentiras que más entretuvo a los habitantes de Panem…, porque eso forma parte del pasado y nunca permitiré que oiga cómo me dicen "chica en llamas".




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