Historia al azar: La Marca Del Corazon
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Luz y oscuridad, amor y odio » recuerdos y nombres
Luz y oscuridad, amor y odio (ATP)
Por andrilu
Escrita el Miércoles 13 de Noviembre de 2013, 00:29
Actualizada el Lunes 9 de Diciembre de 2013, 16:10
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recuerdos y nombres

Estaba nervioso, de pie frente a su casa. Sabía que ella no estaba allí. Ella estaba en casa de su abuela, Alice.  En cierto modo, estaba aterrado; su padre no era conocido por su amabilidad; y el solo tenía a su hija para hacerle compañía, pues su madre desapareció el mismo día que ella nació.

La puerta se abre para revelar a un hombre alto y corpulento, de cabello negro entrecano y ojos de oro. Jamás podrías adivinar su edad, pues está muy bien conservado.

-buenos días señor Smith- por su expresión puedo ver que le sorprende verme

-¿Qué hace aquí, joven James? Mi hija no está aquí, ¿no te lo dijo?

-no estoy aquí para ver a su hija, señor. Vine porque deseo hablar con usted.- sus ojos me analizan, prediciendo ya la razón por la que he venido

-pasa Edward. (NA: no es Edward Cullen, es Edward James xD)

 

-estas consciente de que su decimosexta luna será en un año, ¿no es así?

-si señor

-y aun sin saber qué es lo que va a elegir, ¿quieres estar con ella?

-sin duda alguna, señor

-eres un gran joven Edward. Educado, decente, y con una buena casta familiar. Acepto tu propuesta, ahora resta esperar que ella lo acepte también.

 

-creo que no debería estar nerviosa, después de todo, aún falta mucho. ¿Estarás ahí conmigo, verdad?

-por supuesto, no podría perdérmelo. ¿Ya sabes que es lo que vas a elegir?

-aun no. Quiero ser como tú, pero ¿y si eso decepciona a mi padre?

-yo estaré feliz con lo que decidas tú.

-gracias- seguimos caminando en silencio, hasta que decido que ya es hora de hacer lo que tanto he esperado hacer.

-amor mío, eh de hacerte una pregunta- me arrodillo frente a ella y saco la pequeña caja negra. En sus verdes ojos puedo ver la comprensión de lo que voy a hacer- Katherine Smith, me has dado más de una razón por la cual vivir en este mundo lleno de maldad y muerte, nunca podre recompensarlo. Pero dame la oportunidad, para hacerte feliz en lo que resta de mis días; ¿te casarías conmigo?

-¡si!- responde, con ojos llorosos. Deslizo el anillo en su dedo, para luego besar su mano. Al ponerme de pie ella me abraza como nunca lo hizo, y solo se separa de mí para besarme. No creo que haya persona más feliz en el universo que nosotros dos.

Pero todo momento feliz tiene su final.

Los humanos nos descubrieron. Mataron a su abuela, y luego fueron a por su padre.

Cuando volvimos, su hogar se estaba incendiando, los criados corrían, tratando de huir, pero eran alcanzados rápidamente, para luego asesinarlos. A lo lejos podía divisar como otro hogar se consumía de la misma forma, mi hogar. Era una masacre.

Katherine gritaba para que la dejara ir, pero no podía. Si lo hacia la matarían.

-¡Katherine! ¡Katherine! ¡Escúchame! ¡Debemos irnos de aquí!- le dije, hablando en kelting. Se tranquilizó por un momento. Tenía la vista clavada en algo. Su padre. Los humanos lo tenían sujeto; luego un hombre le disparo en la cabeza, justo entre los ojos. Eso fue la gota que colmó el vaso.

Salí despedido hacia atrás, mientras veía como ella avanzaba hacia la multitud. Al verla todos se abalanzaron a ella, pero no llegaron. El suelo exploto a sus pies,  y el fuego empezó a danzar sobre sus cabezas, destruyendo sus insignificantes vidas. Es cuestión de segundos, solo quedaban restos carbonizados, de los que una vez fueron nuestros vecinos y amigos.

Empezó a caminar en dirección al pueblo; las casan se derrumbaban a su paso, y la gente corría despavorida, hasta que veían su fin. Todo el pueblo fue destruido, solo quedamos nosotros.

-Katherine, vámonos de aquí.- huimos, de pueblo en pueblo, pero nada volvió a ser igual.

En donde quiera que estuviéramos, pasaba algo que nos obligaba a partir nuevamente; hasta que, un día, no corrimos más.

Estábamos dando un paseo nocturno en los alrededores de Nueva York, cuando aparecieron.

Una mujer cubierta con un manto, se acercaba a nosotros; a su lado, había otra mujer sosteniendo una antorcha.

-hija, ¿Por qué has hecho todo eso? -Hablo la mujer del manto- te has sentenciado a ti misma

-¿tú eres mi madre?

-entiende que es por el bien de todos. Eres peligrosa hija mía, jamás quise que esto pasara

-¿a qué se refiere?- pregunto

-apártate muchacho- dijo la mujer de la antorcha- esto no es contigo

-no me iré a ningún lado

-entonces, muere con ella- una muro de energía negra se extendió frente a nosotros. Hice lo único que mi mente pudo pensar: proteger a Katherine. La envolví con mi propia magia, protegiéndola. La negrura cayó sobre nosotros, aplastándonos. Sepultándonos. Matándome.

 

 

Desperté en la casa grande, con Quirón a mi lado. Estaba conmocionado. Ahora todo tenía sentido. Palabras como: caster o wayward ya no eran desconocidas. Katherine, era Kiday; y yo era Edward. Aun podía ver mi reflejo en uno de los espejos de la casa de Edward, había solo una diferencia entre nosotros: los ojos. Él los tenía verdes.

-supongo que debería contarte que pasa- dije

-si fueras tan amable- respondió. Se lo dije todo; mi sueño, lo que paso en la cabaña de Nix (omitiendo el beso) y todo lo demás.- yo soy la reencarnación de Edward james, volví para protegerla, y evitar que esto suceda otra vez. Soy su wayward. Mi trabajo es protegerla y evitar que esas catástrofes sucedan de nuevo.

-dioses Nico. Todo lo que me has contado es perturbador,  pero, ¿Cómo es que puedes recordarlo?, las almas deben pasar por el leteo para poder reencarnar.

-no lo sé, todo es muy confuso. Aún hay información a la que no logro acceder, a mí también me sumergieron en el leteo cuando niño.

-bueno, creo que mientras tanto deberíamos darle prioridad al asunto del secuestro de Hécate, hablare con Rachel para ver si tiene alguna profecía para nosotros. ¿Quieres hablar con ella?- supe de inmediato que no se refería a Rachel, si no a Katherine, digo Kiday, digo Katherine, agh es muy confuso ahora.

-sí, tengo que hablar con ella sobre un par de cosas.

 

Estaba sentada en el porche, observando el horizonte. Me recordó a esa visión, cuando mataron a su padre.

-los dejare solos- dijo Quirón, para luego irse. Ella ni siquiera desvió la mirada, como si no hubiera notado nuestra presencia.

-hola- le dije en kelting

-ya no sé cómo llamarte- dijo aun sin mirarme

-tenemos el mismo problema entonces. Llámame Nico, si quieres.

-ni siquiera sé cómo llamarme a mí misma. Katherine Smith es un monstruo, y Kiday es solo una ilusión sin pasado.- camino hasta ponerme en frente de ella y me arrodillo.

-no eres un monstruo, y tampoco eres una ilusión. Ya han pasado muchísimos años desde ese día, puedes empezar de nuevo. Podemos empezar de nuevo.

-eh estado dormida todos esos años, esperando, aun sin saberlo. Creí que estaba muerta, y que el castigo por mis acciones había sido no verte nunca más.

-no vas a perderme de nuevo

-Nico, mate a Edward, moriste por mi culpa, porque no supe contralar mi ira. No quiero que te suceda lo mismo otra vez.- sus ojos comienzan a humedecerse por las lágrimas, así que la abrazo, acunando su cabeza en mi pecho.

-tranquila. No importa que seas Katherine Smith o tan solo Kiday, eso es solo un nombre. Importa quién eres en tu interior. Para mí siempre serás la pequeña que hacia crecer flores a espaldas de su padre, aquella que adoraba cantar con las aves, la chica a la que aquel día le propuse matrimonio hace tantos años, a la que cuide días enteros luego de encontrarla, a la que le confié mis secretos sin siquiera conocerla. Aquella de la que me enamore, dos veces.- se soltó de mi agarre para darme un beso en los labios, que se prolongó hasta que tuvimos la necesidad de respirar.

-te quiero Nico- dijo en voz alta

-y yo a ti- respondo

-tienes razón, no importa el nombre que elija, importa que uso le dé. Aún no he cristalizado, por lo que todavía puedo usar el nombre que me plazca.*

-¿y cual vas a elegir?

-Katherine, Katherine Smith.

 

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*los caster tienen dos nombres: el verdadero y el falso. El falso lo usan durante su infancia, pues no pueden usar el verdadero hasta que cristalizan a los dieciséis. Al cristalizar, eligen si van a ser oscuros o luminosos, con los años pueden llegar a cambiar esta decisión, pero es muy difícil. Lena Duchane es la única caster que es oscura y luminosa a la vez.

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Hola, hola, hola.

Perdón por la tardanza, pero es que tuve un bloqueo FATAL. Sin contar que estoy con resaca literaria por "la caída de cinco" y "el juego de Ender" (ni siquiera consigo terminarlo :/ ) ¿Me ayudan a organizar los primeros juegos del hambre con todos los escritores? Tengo una fuerte necesidad de matar en este momento.

Bueno, espero que les haya gustado y nos leemos pronto

Besos.

Andilú.



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