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Luz y oscuridad, amor y odio » problemas, secuestros y verdades
Luz y oscuridad, amor y odio (ATP)
Por andrilu
Escrita el Miércoles 13 de Noviembre de 2013, 00:29
Actualizada el Lunes 9 de Diciembre de 2013, 16:10
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problemas, secuestros y verdades

-¡salve Kiday, hija de Nix!  

lo se, es horrible, soy pésima dibujando. y si esperaban otra cosa, ¿por que lo hacían? no soy viria, soy solo andrilu.

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Un consejito para aquellos que tengan hermanas menores: no las hagan enojar.

 Digamos que Hazel estaba solo un poquito preocupada, un poquito, y aparecí justo detrás de ella. No fue buena idea. Empezó a arrojarme un montón de piedras preciosas por todo la cabaña mientras me gritaba que en donde había estado, que estuvo todo el día preocupada y que no vuelva a asustarla de ese modo. Nunca subestimes el poder de una esmeralda, créeme, duele mucho cuando va dirigida a tu cabeza.

Luego de nuestra charla, le explique en donde había estado, evadiendo la parte en que estuve con Kiday, pero por supuesto, ella no es tan despistada

-¿entonces cuando te encontraste con Kiday?- ¡demonios!

-pues… yo… em…

-Nico

-¡ok! Estuve con ella toda la tarde

-¡lo sabía! Y ¿qué paso? ¿Ya aceptas que te gusta?

-no, y no lo hare

-eso ya lo veremos

-eso ya lo veremos- oh no, si Hazel y lo dichosa voz piensan igual, estoy frito

-¿Por qué no vamos a cenar?

-está bien, pero ni creas que te salvas de esta hermano

-los dioses me libren- susurre

-¿Qué dijiste?

-nada-por alguna razón no pude evitar reírme, de alguna forma me resultaba gracioso, tanto, que contagie a Hazel.

La cena transcurrió bastante tranquila. Podía ver a Kiday en sola en la mesa de Nix, comiendo de a poco; a veces cruzábamos miradas y yo trataba de inspirarle ánimos, sabía lo que se sentía estar solo tan repentinamente. Finalmente terminamos de comer y empezamos nuestro camino a la cabaña, pero al pasar por donde estaba Kiday, le dije al oído

-¿nos vemos mañana? Creo que aun te debo un tour por el campamento.

-nos vemos, zombie

-nos vemos, lucero- pésimo apodo ¿verdad? Fue lo primero que se me ocurrió.

Mañana sería un día extraño, así que necesitaría dormir. Primero tendría que darle el tour a Kiday por el campamento, lo que sería una excusa para llevarla a la cabaña quince, si es que logro despertar a alguno de esos dormilones. También tendría que tratar de hacer cooperar a la voz de mi cabeza para que me dijera lo que supiera sobre lo que paso con Kiday.

-buena suerte wayward, por que no diré nada todavía, no estás listo

-¿wayward? ¿Qué quieres decir con eso?

-guarda caminos, protector, brújula humana, llámalo como quieras. Yo fui un wayward, y tú lo eres también

 

Los siguientes días fueron normales. La voz no volvió a hablarme. Hazel y los otros se fueron tres días después, los voy a extrañar.

Kiday estaba aprendiendo artes bélicas con facilidad. Cuando la lleve a la cabaña quince, los dormilones dijeron que su memoria volvería de a poco, que no debían forzar el regreso o podrían dañarle. Mejor esperar. En fin, Kiday se había vuelto mí mejor amiga, nos pasábamos juntos todo el tiempo, yo la ayudaba con la espada y ella me contaba todo lo que recordaba: una gata llamada canela, una amiga de la infancia llamada Dalla, una nana llamada Carmen. Todos eran buenos recuerdos.

Pero fue la paz antes de la tormenta, pues al séptimo día, todo se vino abajo.

 

Malditos sueños.

-¡esa niña tenía que haber muerto hace años! ¡Es una amenaza! -dijo una voz

-no es mi culpa se haya enamorado de uno de mis bendecidos

-¡no me importa de quien sea la culpa! ¡Debe morir!

-conmigo no cuentes, ella sigue siendo una de mis súbditos, si le tocas un pelo, sabrás lo bien que alumbran mis antorchas. -bueno, ya sé quién es ella. Hécate.

-¡maldita bruja! ¿Es que no lo ves? ¡Ella causara un caos! Ya lo ha hecho una vez, y lo hará de nuevo, a menos que muera. Su sangre es demasiado especial, si ellos la capturan, será nuestro fin.

-debe haber una forma de que eso no pase y ella pueda vivir, ya le robamos su vida una vez, ese muchacho caster la salvo, y ahora regresaron ambos de la muerte.

-más bien su wayward regreso de la muerte, ella nunca murió. Y el regreso hace casi setenta años, como la muerte misma

-¡ya lo sé! Pero si él no sabe guiarla, ambos tendrán que morir.

-mira, Su decimosexta luna es en quince días, si resulta ser oscura, entonces decidiremos como proceder. Entre tanto, notificare a Zeus sobre esto.

-no, no lo harás- se escuchó un golpe sordo y algo que caía- tu vienes conmigo. La visión cambio y se centró en un callejón, podía ver dos sombras en la penumbra- tu señora me ha enviado, tengo un pequeño encargo para ti.

 

-Nico*- valla, escuchaba la voz de Kiday en sueños- ¡ayuda! ¡Nico ayúdame, por favor!

-¿Kiday?

-¡ven a la cabaña! ¡Te lo suplico, ayuda! ¡Me matara!- abrí los ojos, eso había sido demasiado realista para ser un sueño -¡ayuda!- ahora definitivamente estaba despierto. Tome mi espada y fui directamente a la cabaña de Nix mediante viaje sombra. La puerta estaba abierta, y se escuchaban ruidos de forcejeo adentro; no dude, entre inmediatamente.

 Kiday estaba peleando con otro chico. Él estaba armando con una espada, y Kiday, con un escudo que antes había visto en la pared. Ella estaba perdiendo la batalla. Ataque al joven y conseguí que distrajera de atención de Kiday a mí. Peleamos durante un par de minutos hasta que nos dimos cuenta de que éramos igual de buenos. Pero algo paso. Extendió su mano hacia mí, y salí disparado contra la pared. Estaba inmóvil, y vulnerable. Pude ver el rostro del chico, tenía el cabella castaño y ojos dorados.

Una sonrisa se dibujó en su rostro y acerco su espada a mi garganta. Estuvo a punto de asestar el golpe fatal hasta que

-¡no! -como si algo lo hubiera golpeado, el muchacho salió despedido de la cabaña. Pude divisar como un grupo de arpías patrulleras se lo llevaban. No volveríamos a verlo.

La fuerza que me mantenía contra la pared desapareció, por lo que me fije en Kiday. Ella había gritado; estaba de pie con la mano extendida hacia donde antes estuvo el chico. Un corte recorría todo su antebrazo escurriendo un líquido negro, que estaba seguro no era sangre. Me acerque rápidamente a ella, y se desplomo en mis brazos.

 -creo que estamos a mano- escuchaba su voz en mi mente, pero sus labios no se movían

-¿Cómo es que puedo escucharte?

-créeme, no tengo idea, al igual que no tengo idea de cómo hice eso, si te lo preguntas

-necesito llevarte con Quirón, hay que curar tu brazo, no sé qué cosa es ese veneno.

-¡no! No podrá hacer nada, necesito que tú lo hagas.

-¿yo? ¡Yo no puedo hacer nada!

-inténtalo, tu puedes, no sé como pero lo sé, lo presiento -decidí hacerle caso, aunque no sabía cómo podría ayudar. Fije mi atención en la herida, inspeccionándola; y como por arte de magia, las palabras vinieron a mi

-Να τηρείτε και να σταματήσει, γιατί σήμερα δεν θα προκαλέσει το θάνατο! *-como si hubiera cobrado vida, el veneno estallo en luz negra y desapareció, la herida también se cerró, dejando solo una cicatriz rosácea.

-y vuelvo a deberte favores- la situación era tan ridícula para hacer bromas, que me reí por ambas cosas. Ella también rio; escuchar esa melodiosa risa de nuevo, despertó algo en mí, algo que sentía había estado enterrado toda mi vida. Sentí que la conocía, sentí…

-no me importa hacerte favores, siempre y cuando estés a salvo- respondí

-si tu no estas a salvo, prefiero que no los hagas

-ya demostraste de que no solo yo puedo ser el que proteja al otro

-entonces seremos un quipo, luchando contra todo el que se cruce en nuestro camino

-hasta el fin de los días- volvió a reír, y entonces lo supe; supe que todos tuvieron razón desde el principio, que yo había estado equivocado.

Siempre pensé que la ayudaba porque me causaba lastima su situación, pero ahora sabia la verdad, esa no había sido la razón.

Lentamente, empecé a inclinarme hacia ella, hasta que solo había centímetros de distancia entre nosotros. Ambos mirábamos los ojos del otro, yo estaba absolutamente perdido en los suyos, como en un océano salvaje, del que no podría escapar sin su permiso.

Finalmente, ella acorto la distancia. No puedo describir la sensación de besar sus labios, fue como si besara fuego y hielo, al mismo tiempo, fue una sensación que jamás había sentido en mi vida, y al mismo tiempo tenía la sensación de haberla experimentado alguna vez.

Y fue en ese momento; en que ambos; lo recordamos todo.

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* Para los que no lo sepan, en las crónicas caster, algunos pueden comunicarse con otros a través de sus pensamientos. Esta lengua se llama kelting, si, ya sé que es un tipo de tejido, pero así se llama en el libro. Para que no se confundan las partes en kelting y las partes en que habla la voz con Nico, lo pondré en negritas

 * significa:

¡Obedece y detente, pues hoy no causarás la muerte! (ya se, ya se, muy tonto, pero estaba falta de inspiración)

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Bueno, ¡capitulo extra largo como celebración de que aprobé todo en la secu!, ¡ya no vuelvo más! Ok no, tengo que ir el lunes por unos trámites que olvide hacer hoy así que tendré que volver.

Bueno, ¿Qué les pareció? ¿Pésimo? ¿Terrible? ¿Espantoso? ¿Quieren matar a Kiday y a mí? ¡su opinión me interesa!

Besos

Andilú 



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