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Como una noche sin luna » Podría haber vivido sin saber lo que es un avión
Historia terminada Como una noche sin luna (R13)
Por Hazel Heffer
Escrita el Sábado 28 de Septiembre de 2013, 12:40
Actualizada el Jueves 23 de Enero de 2014, 18:00
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Podría haber vivido sin saber lo que es un avión

Los días pasaban rápido en la casa de Aryah, sus padres eran muy cariñosos y amables conmigo, por lo que me sentía muy cómodo con ellos. Había hecho amistad con sus hermanos, que tenían un sentido del humor parecido al de los merodeadores.
Aryah había aprovechado para enseñarme las maravillas del mudo muggle, como el cine, las pistas de patinaje, las piscinas municipales...
Resumiendo, descubrí un mundo nuevo.
Aryah iba casi todas las tardes a visitar a Lily Evans, que no vivía muy lejos de allí. La muchacha pelirroja tenía una hermana muy boba y antipática, con un novio igual de estúpido que ella.
Kurt y Parker me enseñaban a montar en bici mientras ella hacía su visita diaria, me metí un gran número de trastazos, pero al final aprendí.
Mi madre me mando innumerables howlers, pero no me importaba, porque yo estaba muy feliz en casa de mi novia, y si ese era el precio que tenía que pagar que así fuera.
En el coche viajábamos el señor Redbird, Parker, Kurt y yo. Las chicas iban en el otro coche con el equipaje. El coche del señor Redbird era negro y muy elegante, con tapicería de cuero marrón claro y una radio de última generación incorporada.
Kurt iba conduciendo, se había sacado el carnet hace poco, pero aún no podía conducir sin la supervisión de un adulto, Parker no paraba de hacer bromas con que nos estrellaríamos antes de llegar.
Al fin llegamos al aeropuerto, y contra pronóstico del hermano mediano de Aryah, llegamos sin que el coche quedase empotrado contra una farola.
Estaba emocionado por viajar en avión, al fin sabría lo que era.
Nos reunimos con las chicas y entramos a un lugar abarrotado de gente, que iba de un lado para otro, con mucho ruido.
Nos pusimos en una fila que avanzaba lentamente, hasta llegar ante una mesa alta tras la que se encontraba una mujer muy hermosa.
-A Escocia- dijo el padre de Aryah.
-¿Cuántas maletas?- preguntó con acento Italiano.
-Cinco- contestó el señor Redbird.
Las pusimos sobre una cinta que se las llevó, yo miraba sorprendido como se las tragaba una a una.
Después pasamos por un "detector de metales".
Cuando yo pasé pitó, y yo me paré asustado. El de seguridad soltó una carcajada al ver mi cara, y me pidió que me quitase el cinturón. Lo hice, volví a pasar pero esta vez no sonó, y yo suspiré aliviado.
Nos sentamos a esperar a que saliera nuestro avión.
-¿Estas nervioso?- preguntó Aryah.
-No- mentí, ella se dio cuenta y soltó una carcajada.
Me apretó la mano para darme ánimos, y apoyó su cabeza en mi hombro.
-Yo también, aunque imagino que mis motivos son distintos.
La abracé.
-No tienes de que preocuparte.
-¿Y si no me quiere? ¿Y si se arrepiente de haberme dado una oportunidad?
-Tienes una familia que te quiere y te acepta como eres- la animé.
Sonrió débilmente.
-El vuela 634 con destino a Escocia despegará en veinte minutos, último aviso para los pasajeros.
-¿Vuelo?- pregunté tragando saliva.
-Claro- dijo ella apartándose para mirarme a los ojos- espera ¿realmente no sabías lo que es un avión?
Me puse rojo como un tomate.
-No- admití.
-Bueno, tranquilo, ya has volado antes.
-Sí- dije no muy convencido, y nos dirigimos a una señorita que estaba al lado de una puerta, cogiendo pasaportes.
Le dí el mío muggle, y me miró extrañada, pero no puso pegas.
Pasamos por un estrecho camino hasta llegar a una puerta que me recordaba a la de la nevera, con un picaporte muy extraño.
Dentro había parejas de asientos a derecha e izquierda.
Aryah y yo ocupamos los nuestros, y ella insistió en que yo me sentase en el de al lado de la ventana.
Cuando miré casi me da algo.
Había otro avión al lado.
Eran enormes máquinas de metal con alas hacia la mitad. Era imposible que eso se levantase del suelo sin magia.
Nuestro avión empezó a avanzar por la pista, y yo me puse rígido.
-Tranquilo Sirius, no pasa nada- intentó calmarme Aryah.
Noté como el avión empezaba a coger velocidad.
-¿Que no pasa nada? Aryah, este trasto no va a poder despegarse del suelo sin magia, nos la vamos a dar con este maldito cacharro muggle- casi grité. 
Las personas que teníamos al lado me miraron extrañadas, probablemente pensaban que estaba loco.
-Sirius, los aviones son aerodinámicos, no nos la vamos a pegar, vuelan- me dijo Aryah.
En ese momento el trasto despegó, y yo solté un grito ahogado, y luego me relaje al ver que era verdad que volaba.
-¿Cómo?
-Magia no- aseguró ella.
No era un viaje muy largo, y Aryah estaba más nerviosa a medida que nos acercábamos a nuestro destino.
-Desean algo- preguntó una mujer muy guapa, con acento escocés.
-Una cerveza de mantequilla, por favor- pedí.
-Esta de broma- dijo Aryah al ver que la "azafata" no sabía qué decir- un zumo de manzana y unos cacahuetes, por favor.
La azafata nos dio lo que pidió Aryah, sin dejar de mirarme, yo le sonreí. Se sonrojó y se marchó pasillo atrás.
Pese a estar saliendo con Aryah, era agradable ver no perdía facultades como rompe corazones.
Al fin aterrizamos, cogimos dos taxis hacia una casita que habían alquilado los señores Redbird, cerca del lago.
Deshicimos las maletas y cenamos comida precocinada que había traído la madre de Aryah.
Sobre las once de la noche, ella se preparaba para salir.
-¿Por qué no vas mañana? ya es muy tarde- le dije.
Ella rió.
-Sirius, son ninfas de la luna, ¿cuándo sale la luna?
-Por la noche- dije al darme cuenta de la tontería que había dicho.
-¿Estoy mejor con el pelo suelto o recogido?- me preguntó.
Se había hecho una coleta que le llegaba por la mitad de la espalda, e iba con un vestido blanco de tirantes por las rodillas, que tenía un aro dorado bajo el pecho que marcaba su cintura. Estaba preciosa.
-Tranquila, estas perfecta- de dije dándole un abrazo.
-No puedo evitar preguntarme si...
-Te va a aceptar- le aseguré.
Nos dirigimos hacia el bosque. 
Sabía que yo ralentizaba su paso, pero no parecía importarle.
Al fin llegamos a un gran claro, en el que daba directamente la luna, y en el había una especie de edificio hecho de luz, oro y cristal, tal vez diamantes, que se erguía orgulloso intentando alcanzar el cielo. Era realmente bello. Puede que la descripción más adecuada para aquel magnífico edificio fuese "palacios de cristal".
Ante él había lo que parecían focos de luz banca, pero si te fijabas bien podías intuir que eran mujeres, aunque no se distinguían bien sus figuras, parecían etéreas y cambiantes. 
Tenían unas voces hermosas, dulces, que parecían entonar un cántico.
-Sirius- susurró Aryah.
-Tranquila- le contesté.
Las ninfas se giraron todas a una, mirando hacia nosotros. Aryah suspiró, y salió a la luz, y lentamente empezó a brillar, aunque ella no tenía ese aspecto etéreo de las otras, se veía perfectamente su figura, y se distinguía su expresión, de profunda preocupación.
Las demás ni se movieron, miraban a Aryah con cautela, estaba claro que la habían reconocido, y estaban evaluándola, para decidir su reacción.
-Aryah...- susurró una voz, que sonó como un melodioso suspiro.

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Holaa!
Bueno, este capitulo no es muy interesante, pero da paso al siguiente, en el que ya estoy trabajando.
No sé muy bien que va a pasar, así que si alguien tiene algún consejo o idea que me la comunique, no me vendría nada mal. 
Gracias por leer, espero sus comentarios :)



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