Historia al azar: Mia Y Sam
Regístrate | Recupera tu contraseña
     
     
Menú




 
¿Quién ha añadido esta historia a sus Favoritos?
Bajo el amparo de Dumbledore » El génesis
Bajo el amparo de Dumbledore (ATP)
Por Daisy Golding
Escrita el Viernes 13 de Mayo de 2005, 09:48
Actualizada el Lunes 16 de Mayo de 2005, 13:29
[ Más información ]

El génesis

“El pájaro rompe el cascarón. El huevo es el mundo. El que quiere nacer tiene que romper el mundo...”

Demian, Herman Hesse.


El Génesis

Llevaba ya un par de semanas cuestionándose sobre aquella tarde, sobre aquella muchacha peculiar, sobre el extraño acontecimiento que presenció. Un espectáculo al cual no fue invitado, mas considerado a la hora de hacerlo conciente de la verdad, una realidad que muchos desconocían su verdadero alcance... Una verdad que, tarde o temprano lo envolvería en una especie de juego macabro, donde él no sería más que una pieza más.

Sentado tras el viejo escritorio en su oficina, desviando la vista de tanto en tanto del pergamino que descansaba sobre la superficie del mueble, el ya envejecido profesor debatía en una razón que lo detuviera de hacer lo que creía lo conveniente. Aquella joven, que vaticinó el destino de un aún no nacido y un poderoso mago, esa muchacha de mirada taciturna y ademanes hiperquinéticos debía estar bajo su amparo... bajo su vigilancia.

Cogió la pluma del tintero y comenzó a desplazarla con suavidad por el papel, con tranquilidad guiaba cada movimiento, mas la presión ejercida lo delataba. Estaba nervioso y angustiado. La brecha temporal se acortaba... Sólo faltaban unos días para que comenzara el mes de julio... Sólo eran diez días, diez días. Dejó nuevamente la pluma en el tintero y sopló la escritura. La tinta se secó y dobló el pergamino. Una vela roja se hallaba encendida sobre el escritorio del anciano, quien la volteó ligeramente sobre la carta para sellarla. Un anillo con la inscripción del escudo de la escuela fijó la cera al papel hasta que se hubo endurecido, retiró la mano.

Volteó el escrito revisando su perfecta caligrafía relucir en el nombre del receptor de aquella carta. Sonrió de lado... Quizás si la acercaba a él la lograría alejar del centro de todo esto, ella estaría segura... él estaría seguro. Seguía concentrado en sus pensamientos cuando un crujido del entreabrir de la puerta llamó su atención. Una cabeza castaña oscura se asomó por el espacio y el director de la escuela se puso de pie para recibir la visita.

-Profesor Dumbledore... –murmuró el joven adulto realizando una pequeña venia al ingresar completamente a la sala.

-Sirius... –saludó el director con un asentimiento e indicando un asiento volvió al propio, pronto Sirius Black estuvo sentado frente a su antiguo profesor. –Grata sorpresa... –sonrió el anciano y abrió una cajita plateada sobre el escritorio. -¿Un caramelo?

-No, gracias –Sirius se echó hacia atrás en el asiento, apoyando la espalda en el respaldo de la silla al tiempo que Dumbledore se llevaba un caramelo a la boca y cerraba la caja. –Profesor... la situación al interior de la Orden es una locura... –soltó el joven finalmente. -¡Si la situación sigue así seremos vencidos en un simple ataque de esos sanguinarios!

Dumbledore soltó un suspiro y perdió su vista por la ventana de la oficina. Los ataques de Lord Vodermort y los mortífagos se volvían cada día más específicos, más certeros y más exitosos. Un brillo casi irreconocible se vislumbró en sus ojos por una fracción de segundo. Parpadeó.

-Calma, Sirius, calma...

Black se quedó observándolo un segundo en silencio. ¿¡Calma!? ¿¡Calma!? Si estaban asesinando a familias completas, las torturas eran olvidadas en sus ansias del baño de sangre, del bálsamo dulce de la muerte bajo sus manos. Y cómo si estuvieran protegidos por un ser sobrenatural, aquellos inhumanos seguían con su masacre... con ese holocausto sin ser siquiera detenidos ni, a lo menos, haber hecho el esfuerzo por salvar las vidas de los inocentes. ¿¡Y ahora le pedía calma!? No, no era sólo Lupin, era también Remus, Lily, James, Caradoc, Benjy, Edgard y su mujer... La calma se les estaba agotando.

Dumbledore notó cierta tensión mal disimulada en el rostro de su antiguo alumno y sonrió con comprensión, mas no podía más que guiar a sus pupilos a la tranquilidad y a pensar las cosas. Necesitaban tiempo para preparar un plan que los llevara a una solución... a una transición.

-Pronto terminará, Sirius, pronto...

-¿Pronto? ¿Y mientras tanto tenemos que seguir viendo con calma como nuestros amigos, conocidos e inocentes mueren en manos de esos malnacidos? –gritó alterado Black logrando que Dumbledore pareciera molesto. –No, señor no me ponga esa cara, porque será el que lidera la alianza, pero hace días que su actitud pasiva ha comenzado a exasperarnos...

-Ya veo... –murmuró el director sin que un solo músculo de su cara se notara afectado por la iracunda reacción de Sirius. –¿Y mandaron al diplomáticamente correcto, Sirius Black, para que hablara conmigo? Me parece casi... pueril.

-Pueril o no, el asunto es sencillo... O llegamos a un punto de acción o...

El joven calló como si algo lo hubiese congelado de pronto, Dumbledore se mantuvo quieto como si la sensación que había tenido Sirius hubiera repercutido también en él. Pronto, ni unos segundos después un rostro apareció por la chimenea. Era Remus Lupin.

-Han asesinado a los Bones... –murmuró casi sin voz. –No... no pudimos llegar a tiempo...

El viejo director guardó silencio, sabía que parte de todo esto era su culpa, por esperar... por aguardar un vaticinio, por creer que algo sucedería que lograra terminar esta situación... Que le diera el fin que estaba escrito, pero no un fin eterno.

-Remus... Reúne a la Orden esta noche, tendremos un invitado especial que ha solicitado participar. Debido a la circunstancias, creo que debemos creer en él.

-¿Un as bajo la manga? –preguntó Sirius intrigado rompiendo su mutismo. “Podría haberlo sacado antes que mataran a Edgar...” pensó. -¿Y quién sería ese personaje?

-Severus Snape...

El rostro de Sirius se descompuso visiblemente justo cuando Dumbledore le quitaba la vista para posarla nuevamente en algún punto lejano del horizonte.


Comenta este capítulo | Ir arriba Razones y un porqué »


Potterfics - Harrylatino
Potterfics es parte de la Red HarryLatino

contacto@potterfics.com

Todos los derechos reservados. Los personajes, nombres de HARRY POTTER, así como otras marcas de identificación relacionadas, son marcas registradas de Warner Bros. TM & © 2003. Derechos de publicación de Harry Potter © J.K.R.