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La hija del Caos » Encuentros en la oscuridad
La hija del Caos (R13)
Por darkelve16
Escrita el Miércoles 4 de Mayo de 2005, 09:29
Actualizada el Miércoles 11 de Mayo de 2011, 09:34
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Encuentros en la oscuridad


ENCUENTROS EN LA OSCURIDAD

Y allí se encontraba Caroline, en la oscuridad de la noche, pobremente vestida, con el brazo borboteando sangre,  en los límites del Bosque Prohibido y con Snape mirándola fijamente mientras los ruidos de la noche hacían acto de presencia y la luz de la Luna daba a todo un aspecto mucho más siniestro, si es que se podía.

-Puedo saber si es tan amable "Señorita", por qué me ha perseguido y por qué diablos se abalanza sobre mí sin motivo aparente y con el brazo lleno de sangre... Dijo Snape, mientras no se dejaba de agarrar el antebrazo de una forma un tanto extraña mientras escudriñaba a Caroline, como si quisiese fulminarla con la mirada.

-Emmm... el caso es que... pensé que era sonámbulo y claro, le vi salir de esa forma y temí porque se fuera lejos del castillo en sueños... Dijo Caroline mientas se incorporaba y quedaba a la altura de Snape. "Menuda excusa más mala..."

- Es la peor excusa que he escuchado en años... si lo que intenta es acobardarme o intimidarme, sepa que no tiene nada que hacer, como ya le he dicho poseo amplios conocimientos en la defensa y las artes mágicas que usted seguro ni imagina. Si quería darme una lección, un susto o simplemente chantajearme, no era necesario que me persiguiera... Tenga cuidado señorita, la próxima vez no seré tan clemente. Dijo Snape, torciendo la boca en un gesto de dolor, o eso le pareció a Caroline, mientras se agarraba el antebrazo.

-Mire "Señor Snape", si es lo que desea pensar, hágalo. Yo estaba muy bien hasta que llegué a Hogwarts, y me enteré de que tenía que compartir un puesto, que supuestamente era mío, con usted y muchísimo menos tener que aguantar su presencia a mi lado en las mazmorras. No crea que a mí me agrada ni lo más mínimo, pero, si cree que le quiero chantajear está muy equivocado.... "Encima de que salvo al murciélago este y así me lo paga...." pensaba Caroline mientras intentaba cubrirse un poco más con el pobre camisón que llevaba puesto y a la vez intentaba taponarse la herida que le había proporcionado Malhans, ya que al haber sido propinada con una daga demoníaca, la herida no cicatrizaba como lo haría normalmente en su cuerpo, que era casi instantáneamente.

-Lo que yo crea es asunto mío. Ahora si me disculpa, y me deja en paz, podré continuar con mi paseo. Por favor, no se moleste en perseguirme más o la próxima vez no seré tan clemente. Si piensa, que por que todo el mundo la alaba y la vanagloria yo voy a hacer lo mismo, está muy equivocada... conozco a los de su calaña....Harry Potter... tal para cual historia...  Por cierto, la próxima vez, vigile más su vestuario o la confundiré, como ya la he dicho... con algo peor. Buenas noches. 

Y así sin más, Snape dio media vuelta y con su típico gesto de "soy malo, oscuro y raro y a ti qué te importa" se alejó ondeando su capa al compás de sus movimientos, mientras se adentraba hacia el Bosque Prohibido. Pronto Caroline, le perdió de vista. 

"Esto era lo último que me faltaba por escuchar, que ese murciélago me insulte después de haberle salvado de una tortura segura, y encima me insulte insinuando que soy algo peor… voy a tener que controlarme o si que le pueda soltar un maleficio…además, hay algo extraño en él, su odio y su dolor son demasiado intensos, y eso alimenta mi parte demoníaca, debo de evitarle cuanto más pueda..." 

Con todos esos pensamientos arremolinándose en su cabeza, Caroline puso marcha otra vez hacia el Castillo. No sin antes hacerse invisible para pasar desapercibida y evitar mayores malentendidos. No dejaba de dar vueltas al asunto de Malhans, otra vez había vuelto a su vida después de todo el tiempo que había pasado... y en cierto modo, le daba temor pensar lo que podría llegar a cometer en un lugar así, con tantos humanos indefensos a doquier. "A veces no entiendo porqué Dumbledore ha querido que venga a impartir clase, compartirla con el murciélago y aún así estar contenta por ello..."

Pronto llegó al Castillo, bajó hacia las mazmorras esquivando por poco a Filch que seguía gruñendo sin motivo aparente y hablando con su gata, la señora Norris, mientras parecía rogar por encontrarse con algún alumno despierto para así poder quedarse más tranquilo e irse también a dormir. Serían cerca de la una de la madrugada, y a medida que se adentraba en las mazmorras, el frío se iba haciéndose más palpable en el ambiente, y la humedad se hacía casi insoportable. 

- "Sangre Limpia" dijo Caroline, y la puerta hacia sus aposentos se abrió tras sus palabras. Entró hacia sus aposentos y se tumbó en la cama, a meditar todo lo que había sucedido. 

"En cierta forma, siento lástima de ese humano,  se notaba odio, temor y resentimiento en su alma... y eso me alimenta, me hace más fuerte y saca el peor lado de mí cuando estoy con él... debo de moderarme, porqué pese a todo, y según dijo mi querido Malhans que por desgracia, tiene un don para leer mentes humanas, en un ser atormentado... intentaré sobre llevarle... total, solo le veré en las clases y nada más..." Pensaba Caroline, mientras dejaba volar su pensamiento, e intentaba dormir para poder olvidar todo lo que había sucedido pese a que no lo necesitaba en realidad. 

La noche se hizo la dueña absoluta del colegio, mientras, el ulular las lechuzas que iban y venían era lo único que se escuchaba en muchos kilómetros a la redonda. La noche era tranquila, agradable y con el cielo plagado de miles de estrellas que brillaban como si de pequeños candiles se tratasen. Caroline descansaba, en una gran cama adornada de los típicos colores Slytherin… o eso quería hacer, necesitaba olvidar… necesitaba pensar.

 

-Si lo haces, te aseguro que serás libre del castigo que te atormenta. El viejo estúpido no se dará ni cuenta. Siseaba una voz, extrañamente fría.

-Pero mi Señor, y no podría ser otro…. Susurraba acongojada otra voz, pero esta vez mucho más cálida y agradable, aunque se notaba en ella, cierto rictus de terror.

-No, tú eres el indicado, nadie más puede hacerlo… La profecía así lo pronostica, lo que surja de ello, será el elemento de la destrucción del mundo mágico tal y como lo conocemos… será su perdición.

-Pero Señor, se me hace insoportable esa misión… no seré capaz…  quizás la Profecía se refería a… Titubeaba la voz cálida.

-Silencio. Aquí se hará lo que yo diga si no quieres servir de cena… ¿verdad Nagini? ¡Crucio!  Chilló la voz fría. Un grito salió de la garganta de aquella voz de tono cálido y agradable, mientras todo se volvía borroso y se alejaba más y más en la distancia…

 

Eran las 7 de la mañana y los rayos del Sol  comenzaban a atravesar tímidamente los doseles de las cortinas, mientras todo volvía de nuevo poco a poco a la calidad del día. Caroline despertó sobresaltada por el grito que aún escuchaba en su cabeza. "Solo las voces, el grito y nada más… que extraño sueño" "Debo de estar perdiendo el juicio en este Colegio" pensaba Caroline mientras se incorporaba e iba directa hacia el baño, para darse una ducha y despejar la mente.

Tras ello, se vistió como habitualmente lo hacía, de un tono bastante desenfadado si  tenemos en cuenta que se encontraba en el colegio Hogwarts, y bajó rápidamente a desayunar al Gran Comedor con los demás profesores. Debería de ver otra vez a su querido compañero de oficio. "Que agradable encuentro"

Subió las escaleras que la conducían de las Mazmorras hacia los pisos superiores y se dirigió hacia la puerta común a todos los Slytherin no antes sin  toparse con un par de alumnos de esa casa, que la miraron de una forma un tanto extraña mientras reían disimuladamente a su paso.

Caroline hizo caso omiso a ello, pues no le apetecía enfadarse con ningún alumno el primer día de clase y más después de lo sucedido de la noche anterior, y prosiguió hacia el Gran Comedor. Allí, la mayoría de los alumnos se encontraban ya desayunando ingentes cantidades de comida de todo tipo, zumo de calabaza, tortitas, huevos, bacon… todo para empezar con buen pié el primer día de clase.

Nada más entrar en el Gran Comedor, todos los alumnos se la quedaron mirando y cuchicheando a su paso. Llegó hacia la mesa de los profesores, y se acomodó junto a la profesora Sprout y Slughorn, no sin antes percatarse de que Snape tenía una expresión extraña mientras removía sin ningún sentido el tazón de cereales que se había preparado. Resultaba curioso ver a un ser de tal calibre, haciendo algo más propio de un niño pequeño. Además, se veía muy preocupado.

Caroline estuvo a lo suyo, desayunando y charlando animadamente con sus compañeros, haciendo caso omiso de las miradas envenenadas que le propiciaba Snape desde el otro extremo de la mesa. "No quiero inmiscuirme más, me lo tomaré con calma".

Mientras tanto, los alumnos comentaban y cuchicheaban sobre la nueva profesora de defensa contra las artes oscuras.

-      -  Pobre profesora Moon, estando con Snape… a eso sí que se le llama tener mala suerte, espero que ella sea más comprensiva… Comentaba Neville, un alumno que vivía atemorizado con la sola idea de pensar en el antiguo profesor de pociones.

-       - Ni que lo digas, si al menos hubiese estado Lupin y no ese grasiento, todos los tontos tienen suerte, porque en nada se parece esta profesora a Umbrigde… además no sé como Dumbledore aún confía en él. Decía Ron con la boca llena de tortitas y jamón.

-      - Ron, si confía en él debemos de fiarnos de Dumbledore. No por nada es el mago más poderoso… Ah, cambiando de tema… El imbécil de Draco está mirando hacia aquí… Dijo Hermione.

-      - Déjalo Hermione, no vale la pena mirarle. Hablemos de cosas más interesantes…Emm.. Ron tienes razón, la nueva profesora no se parece en ningún sentido a Umbrigde… Dijo Harry queriendo evadir el tema.

Mientras tanto, Draco, Pansy, Crabe, Goyle y unos cuantos alumnos más de Slytherin comentaban lo bueno que iba a ser tener a Snape en DCAO, y lo imposible que le iba a hacer la vida a los Gryffindors.

-     -   Y esa nueva profesora, ¿Habéis visto las fachas que lleva? Parece una asquerosa muggle. Siendo Sangre Limpia, no debería de comportarse como una asquerosa muggle… Hablando de asquerosas muggles, Granger no para de mirar hacia aquí, maldita sangre sucia… Harry Potter, ha tenido lo que se merece en el tren, lástima que no regresara de vuelta a Londres… Decía Draco, mientras giraba la cabeza para mirar hacia la mesa de Gryffindor.

-     -   Este año tendrán su merecido. Snape y esa nueva profesora, que por muy muggle que vista es de las nuestras y dará su merecido a esos traidores a la sangre. Por cierto, que bonito tiene el pelo… es alucinante… Decía Pansy con un tono bastante soñador, mientras no dejaba de mirar hacia la mesa de los profesores.

Poco a poco, el desayuno fue llegando a su fin. La primera clase que tenía hoy era a primera hora con los alumnos de sexto curso de las casas Gryfindor y Slytherin, una combinación explosiva.

-       Querida, si necesita cualquier cosa, puede contar conmigo, Si necesita una mujer con la que hablar, aquí estoy. Una taza de té, unas pastas y una buena compañía. Es usted la profesora más joven que pisa este castillo en años, es una satisfacción que esté aquí con nosotros. Decía la señora Sprout, la vívida y alegre profesora de Herbología.

-      -  Muchas gracias, lo tendré en cuenta. Lo mismo le digo, si necesita cualquier cosa, de mujer a mujer, cuente conmigo. Decía Caroline mientras apuraba su zumo de calabaza.

-     -   Ay, gracias querida, no sabes la alegría que me das… Uy, se me hace tarde, debo de irme a mi primera clase, alumnos de primer año…ya sabe… antes de que exploten cualquier cosa que no pueda explotarse… Dijo Sprout, mientras se levantaba rápidamente de la silla y desaparecía pasillo adelante.

Caroline terminó su desayuno, y se dispuso a partir hacia su primera clase. No sin antes cruzar la mirada con el murciélago, que la miraba sin pestañear y cómo queriendo escudriñar cada uno de sus movimientos. Se acercó hacia ella con su típico aire de hombre siniestro.

Una fría mirada, penetrante y negra como la noche anterior, se topó con los ojos de Caroline, que derrochaban vitalidad. Ese enfrentamiento de miradas, se tornó casi eléctrico pues los ojos de Snape, no era como la del día pasado, tenían un toque distinto. La agarró del brazo, de una forma casi posesiva.

-       - Señorita Moon, sígame si es tan amable. La guiaré hacia donde impartiremos clase usted y yo. Por favor, si me permite. Dejo Snape, con un tono neutral, lo cual era muy extraño proviniendo de su persona, parecía como si quisiese ser amable en cierto modo.

-      - Gracias Señor Snape, pero se guiarme por mí misma. Dijo Caroline en tono frio y neutral, intentando zafarse del brazo que la aprisionaba. " Y ahora me viene de buenas"

-      -  Insisto Señorita. Por favor, sígame. Dijo Snape, pareciendo no dejar alternativa.

-      - Está bien, profesor. Dijo Caroline. "Lo único que quiero es que me deje en paz de una vez. Solo tendré que verle aquí y nada mas… sus comentarios, me entran por un oído y me salen por el otro…tututu…"

Cruzaron el Gran Comedor, siempre Snape por delante de Caroline, sin ni siquiera mirarla ni preguntarla qué tal su primer día en Hogwarts. Obvio, era Snape, y él no hacia ese tipo de cosas. Era un tipo frio, siniestro y sin corazón. Y no necesitaba ni la compresión ni la compañía de nadie, y mucho menos de una niñata de tal calibre. Se acercaron hacia la puerta de la clase, y claro, Snape pasó primero como era de esperar. Por poco, no le tiró la puerta encima a Caroline.

-      -  Como le comenté Señorita Moon, usted se encargará de ayudarme en las clases, puesto que yo soy el más experimentado en la cuestión. Cualquier cosa que necesite, usted me la proporcionará. Se limitará a observarme y a estar calladita. Si después no decide perseguirme por los terrenos del castillo en plena noche, medio desnuda y cubierta de sangre por no sé qué motivos extraños. Ah, como veo, ya ha sanado su herida.... Dijo Snape mientras abría un armario lleno libros.

-       - ¿Qué está insinuando? Señor Snape, no quedamos en eso. Ese reparto no me parece nada equitativo por su parte. Esperaba que después de haber insistido tanto en acompañarme, al menos, tuviera otro tipo de intención, pero veo que es usted vil, egoísta y cínico, además de ser un amargado. Yo ayer, solo pretendía ayudarle... Dijo Caroline. "Mierda, lo he dicho…"

-       - ¿Perdone? Cómo se atreve a dirigirse a un superior de ese modo…? ¿Y de que me iba a ayudar? ¿Cómo se atreve a hablarme así? Dijo Snape, notoriamente enfadado y a punto de lanzarle una maldición a Caroline.

De pronto, empezaron a entrar algunos alumnos, entre ellos Harry Potter y todos sus amigos así como Draco Malfoy y algunos Slytherins más. Tomaron asiento cerca de donde estaban Caroline y Snape visiblemente acalorados al son de la discusión.

-      -  Bien, cuando lleguen sus compañeros. Procederemos a una demostración gráfica y real de cómo debe de ser un duelo entre magos profesionales, es decir, intentando no pronunciar el hechizo. Dijo Snape socarronamente mientras miraba a Caroline con aire de desprecio...


 



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