Historia al azar: " Amor de Familia "
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La hija del Caos » Planes y secretos
La hija del Caos (R13)
Por darkelve16
Escrita el Miércoles 4 de Mayo de 2005, 09:29
Actualizada el Miércoles 11 de Mayo de 2011, 09:34
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Planes y secretos


   PLANES Y SECRETOS


-Mi Señor…Señor…Amo… Decía un pequeño hombrecillo, casi sin pelo, gordo y con la piel medio grisácea.

-¿Qué es lo quieres Colagusano? No vuelvas a interrumpir a tu señor de esta manera, o te ganarás un castigo. Dijo una voz,  fría y vacía de todo sentimiento.Se trataba nada más y nada menos que de Lord Voldemort, el mago más temido de todos los tiempos.

-Mi señor, ya tienen nuevos profesores de DCAO en Hogwarts. Dijo Colagusano.

- ¿Cómo que dos profesores? A que viene esto Colagusano...conmigo no se juega.... !CRUCIO¡ Chilló Voldemort mientras un chorro de luz salia de su varita directamente hacia Colagusano. Este se retorcía de dolor en el suelo.

-Por fav....por favor Amo escúcheme... 

TOC TOC…

-¿Quién se atreve a molestarme, mientras castigo a este inútil? Dijo Voldemort, con una voz muy cruel, mientras se divertía torturando a Colagusano.

-Mi señor, ¿Puedo pasar?. Ya he conseguido la información que me pidió. Dijo el individuo que se encontraba tras la puerta.

-Lucius, mi escurridizo amigo, pasa. Dijo Voldemort.

Un hombre de aspecto muy distinguido cruzó el umbral de la puerta. Se trataba de Lucius Malfoy, padre de Draco Malfoy, que al igual que su hijo tenía esa mirada fría y altiva de superioridad acompañada de una mueca de asco, que ahora era inexistente al estar ante la presencia de El Señor Tenebroso. Se arrodilló ante Voldemort con una gran devoción y fervor.. además de con un gran terror por si le castigaba.

-Levanta Lucius, dime, ¿Qué nuevas traes a tu Señor?

Lucius se levantó del suelo, mientras evitaba tener contacto visual con su señor. Sus fríos ojos azules, se movían de un lado para otro de la estancia.Colagusano seguía en el suelo, aunque ya no se retorcía de dolor, solo soltaba quejidos de malestar.

-He intentado averiguar por todos los medios, quien es esa extraña profesora que Dumbledore ha contratado, pero lo único que he podido averiguar es que su madre, murió al darla a luz y que era de sangre limpia. De su padre no se sabe absolutamente nada. Caroline Moon, que es como se llama, se mudó a Inglaterra hace ocho años, a una casita a las afueras de Londres donde vive como muggle. No se sabe donde vivía antes. Dijo Lucius, mientras observaba a Colagusano.

-¿Y no has podido averiguar nada más? . Dijo Voldemort enfadado.

- Si, me he informado a través de mi hijo, Draco, que este año no va a estar ella sola en el cargo de profesora de DCAO, sino que también lo ostentará Severus... Dijo Lucius algo nervioso.

-¿Cómo? ¿Y porqué diablos Severus no me ha informado? Esto cambia completamente los planes, y los hace jugosamente más sencillos... Dijo Voldemort relamiéndose por la noticia que le acababan de dar.

-Si me permite Señor, ¿de que forma se hacen más sencillos? Dijo Lucius atrevidamente.

-De momento eso no te incumbe, ya veo que tú tampoco me sirves para nada... !CRUCIO¡ Exclamó Voldemort, mientras ahora también Lucius se revolvía de dolor en el suelo.

De pronto alguien irrumpió en la habitación donde los dos hombres eran torturados por Voldemort. Se trataba de Bellatrix Lestrange, la pupila del Señor Tenebroso. Esta entró con aires de júbilo arrodillándose ante su señor con gran devoción y admiración.

- Ves Bellatrix, así pagan los estúpidos aquí... no tengo nada más que una panda de ineptos que lo único que hacen es fallar siempre. !CRUCIO¡ Volvió a chillar Voldemort.

Bellatrix no dijo nada,  se limitó a reír de la desgracia de los dos hombres que eran torturados delante de sus narices. Simplemente hizo aquello que siempre hacía, admirar a su Amo por encima de todo. Ella era así.

-Creo mi querida Bellatrix, que estamos cada día más cerca, y ahora aún más. Convoca a todos los mortífagos, y en especial a Severus.... quiero hablar con él. Dijo Voldemort asintiendo Bellatrix a su cometido y marchándose rápidamente por el umbral de la lujosa puerta.


A unos cien kilómetros de allí, Caroline Moon, la nueva profesora de DCAO, paseaba tranquilamente por los pasillos del colegio, esperando a que todo el mundo se fuese a dormir. Mientras, pensaba como iba a planear sus clases, y sobre todo en que iba a hacer con "el murciélago ese". "Dumbledore me ha mentido descaradamente, dijo que la asignatura la impartiría yo sola, y no, me pone al gran murciélago como "compi"... si al menos fuese agradable, pero no, he debido de dar con el tío más huraño, raro y malote de todo el Castillo... pero tengo que serenarme, porque sino podemos salir perjudicados" meditaba Caroline para sus adentros, recorriendo grandes y angostos pasillos cercanos a las mazmorras.  

Por fin, después de un largo paseo por el castillo, todas las luces se apagaron, y los ruidos cesaron, todos los alumnos estaban ya en sus dormitorios. Solo se topó  con el celador, Filch, que gruñendo sin motivo aparente hacía la guardia de noche para que ningún alumno travieso se escapara de sus dormitorios. Serían cerca de las doce de la noche.

Decidió irse a su cuarto, antes de que nadie se preguntara que qué hacía una profesora, caminando en la oscuridad, sola  y a la media noche. Pero realmente ella no necesitaba dormir, pues al ser medio demonio no necesitaba ciertas cosas que los humanos si necesitaban para vivir, como dormir, comer o beber... lo podía hacer si, pero únicamente por placer y nada más.

Pero de pronto, cuando ya se encontraba a escasos metros de la puerta de su alcoba, una sombra se movió en la oscuridad, aprensándola junto con la pared.

-¿Qué hace una joven e inofensiva profesora, merodeando por el castillo a estas horas de la noche…? ¿Te sientes sola? Dijo una fría pero atractiva y atrayente voz.

-No te ha sido suficiente venir acompañada de todos esos aurores del Ministerio de Magia, como una muchachita inocente… No estás harta ya de tratar con humanos. Dijo Malhans, un demonio bastante malvado, de aspecto muy atractivo, fibroso y varonil. Este tenía el cabello largo y negro como Caroline, cogido en una especie de coleta, los ojos verdes oscuros y la tez de color canela. Realmente era atractivo.

- De lo que estoy harta es de que me estés acechando a cada instante... hazme un favor y piérdete ya de una vez... Dijo Caroline de mala gana.

- Con que con esas estamos... siempre me han gustado las chicas rebeldes como tú... es por eso que siempre te quise, y te quiero. Si te hubieras casado conmigo todo sería muy distinto, podríamos estar a nuestras anchas y nuestros hijos serían los más poderosos..., además te deseo tanto...Dijo Malhans, intentando acercarse demasiado a Caroline.

- No creo que tu seas capaz de amar, eres un demonio y solamente lo haces por egoísmo. Dijo Caroline zafándose de Malhans.

-No me hagas reír, tu eres tan demonio como yo... te gusta matar, y sobre todo te encanta matar humanos...son tan débiles y a la vez se creen tan poderosos... Si quisieras con mover un solo dedo tendrías a todos en este castillo a tus ordenes y atemorizados. Dijo Malhans enseñando sus perfectos dientes con una sonrisa un tanto macabra.

-Creo recordarte que tengo un lado humano que quizás desconozcas... Dijo Caroline intentándose alejar de él.

-Son tan débiles, el amor lo es todo para ellos, y sin él... mueren sumiéndose en sí mismos. Mira, allá tenemos un claro ejemplo.... que fácil sería eliminarlo... Dijo Malhans.

De pronto, Severus Snape apareció doblando la esquina. Iba rápido, y aunque la oscuridad no dejaba ver nada, se atisbaba preocupación en su rostro. Como siempre, su capa ondeaba con su paso ajetreado y rápido mientras se tocaba el brazo de forma extraña. Caroline y Malhans se hicieron invisibles al instantes para no ser descubiertos. 

Snape pasó rozando a Caroline, y por un instante pensó que la había descubierto, pero era imposible pues era invisible a sus ojos.

Al tiempo, Malhans comenzó a perseguir al murciélago en su invisibilidad, pues quería divertirse con algún humano, torturándole y asustándole pero claro estaba que Caroline no  iba a permitir que lo llevara a cabo, pese a que Snape no la caía nada bien.

Atravesaron dos o tres pasillos, hasta que llegaron a una puerta de madera enorme que se abrió con el susurro de unas extrañas palabras por parte de Snape. Malhans le perseguía y pretendía lanzar una de sus maldiciones, que aunque no le matarían si le harían pasar mucho dolor, confusión o incluso deformaciones extrañas.

Se alejaron cada vez más del castillo, hasta pasar las verjas y adentrarse en el Bosque Prohibido. La oscuridad era total y realmente no era necesario utilizar la invisibilidad, pero por si acaso, la usaría. 

Snape se paró en un sitio fijo, como queriéndose concentrar en algo. "Que extraño, que hará un profesor a estas horas y aquí, realmente este hombre si que es raro... al final creeré que realmente es un murciélago y se convertirá de un momento a otro" pensaba Caroline.

Caroline aceleró el paso, y consiguió parar a Malhans que torturaría a Snape con algún tipo de maldición. Pero Malhans sacó al tiempo una pequeña daga e hizo un corte pequeño pero profundo a Caroline en el brazo, a la altura de la muñeca.

-No olvides que algún día serás mía... Dijo Malhans.

Y así sin más, Caroline se encontró sin invisibilidad, sin Malhans a su lado y con Snape observándola fijamente en la oscuridad del bosque....

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Hola¡ Siento dejaros así con la historia pero me parecía que se alargaba demasiado el capítulo. Espero que os halla gustado, porque cada vez os aseguro se va a poner más y más y más interesante. ;)




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