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La hija del Caos » ¿Quién es Caroline Moon?
La hija del Caos (R13)
Por darkelve16
Escrita el Miércoles 4 de Mayo de 2005, 09:29
Actualizada el Miércoles 11 de Mayo de 2011, 09:34
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¿Quién es Caroline Moon?

"¿Quién es Caroline Moon?"


Ya había anochecido por completo en los terrenos de Hogwarts, y únicamente el castillo era lo que parecía tener más vida, junto con el lago, donde los alumnos de primer año, acompañados por el semigigante, Hagrid, acababan de llegar a la otra orilla, algunos calados hasta los huesos, por culpa de la humedad y del calamar gigante, que había tirado una barca para divertirse. Dentro del castillo, los alumnos se dirigían al Gran Comedor para empezar el Nuevo Curso y la ceremonia de Selección de las Casas.

No se hablaba de otra cosa, más de lo que había ocurrido cuando iban en los carruajes. Incluso empezaban ya a imaginarse cosas sobre aquel extraño personaje, como que era un asesino enviado por el Ministerio de Magia, o incluso algunos se aventuraban a decir que sería el nuevo profesor de DCAO, ya que siempre solían ser muy raros, y esta no iba a ser la excepción.

-Pues yo creo que va a ser el nuevo profesor de DCAO. Dijo Hermione, mientras miraba a Draco Malfoy. Este le devolvió una mirada de profundo desprecio a la chica, mientras se sentaba al lado de Pansy Parkinson, Crabbe, Goyle… y comentaban el extraño suceso del carruaje al igual que los demás.

-Por las pintas que traía… no me extrañaría… otro profesor extraño... Dumbledore los sabe elegir a la perfección... Dijo Ron irónicamente, mientras otros tres compañeros de Gryffindor se sentaban a su lado.

-No digas tonterías Ron, a lo mejor es que va de incógnito… Ya sabes, por eso de que el puesto está gafado y de que los "alumnos" somos unos cotillas redomados. Apuntó Hermione, mirando hacia la mesa de los profesores, que estaba casi llena a excepción de Dumbledore, Mcgonaggal, Snape y el nuevo profesor de DCAO.

-Pero no pensáis que es un poco raro que pararan los carruajes en mitad de un camino de mala muerte. Además iba acompañado de un montón de aurores del Ministerio. Dijo Harry, que estaba todavía algo dolido por lo que había dicho Hermione sobre Sirius.

-No se… quizás le protegían. Dijo Hermione.

-Eso no puede ser, no oísteis a uno de los aurores, "con ella, nadie os tocará". Dijo Harry.

-Entonces es una mujer, como sea como una Umbrigde, os juro que… ¿Porqué nunca podremos tener una profesora decente? Es que fijaros... Trelawney, Mcgonaggall... un ramillete genial... Dijo Ron mientras Lee Jordan asentía con un gesto. 

-Vale ya Ron. No creo que sean tan estúpidos de traer a alguien así  otra vez. Tu estás todo el día pensando en lo mismo... está claro que todos los hombres os limitáis al mismo patrón... Dijo Hermione, un poco harta de que Ron se repitiera tanto con lo de aquella mujer de cara de sapo, que tan mal les hizo pasar el año anterior.

-Tienes razón. Apuntó Harry.

-¿No creéis que tarda mucho Dumbledore ?¿Y Mcgonagall? Este año me parece a mí que no va a haber profesor de DCAO.Y mucho menos lo que Ron quiere... Dijo Lee Jordan de repente mientras sonreía.

-Espero que no sea Snape. Dijo Neville, con un ligero tono de terror, mientras miraba hacia la mesa de los profesores sin cesar.

-Como sea Snape, ya nos podemos despedir de que sea divertido… por cierto ¿Qué tal vuestros TIMOS? Dijo Seamus Finnigan al cual le había crecido bastante el pelo, y le daba un aire un tanto desgarbado.

-Bueno, yo he sacado un "Supera las expectativas" en Historia de la Magia, y creo que todo lo demás "Extraordinario". Dijo Hermione, queriendo quedar en una posición humilde.

-Pues yo, si te contara… Dijo Lee.

Y así, mientras estos Gryffindors especulaban sobre el nuevo profesor de  DCAO sobre sus TIMOS y demás cosas, Mcgonagall conducía al extraño hacia el estudio de Dumbledore por los pasillos del castillo, que ahora estaban bastante desiertos debido a que todos los alumnos estaban ya en el Gran Comedor dispuestos a otro inicio de año.


Macgonaggall caminaba  con cierta prisa pese a su "avanzada edad", seguida de la extraña figura que tanto furor había causado entre los alumnos.Mientras recorrían los pasillos a toda prisa  los muros fríos parecían rezumar humedad a pesar de estar a finales del verano, lo que hacía que el ambiente se pareciese más al de una mazmorra y ahogase más a cualquiera que estuviese por ellos.

-Perdone la indiscreción, Señorita Moon, pero ¿Qué le ha ocurrido que no ha podido llegar ayer, como se acordó? Dijo Minerva, alzando la cabeza, ya que el extraño era mucho más alto que ella.

-No es ninguna indiscreción, un grupo de mortífagos me atacó mientras venía hacía el castillo y no me quedó más remedio. Los aurores siempre están pendientes de mí, aunque sea su Jefa y me pidieron por favor que fuese con los alumnos ya que así nadie podría tocarme. Ahora por favor, le ruego que vaya a buscar a Dumbledore, no quiero llegar tarde el primer día de Clase. Estoy ansiosa por conocer a mis nuevos alumnos. Dijo Moon con un tono de autoridad, que hasta Mcgonaggall se sorprendió para provenir de una persona de apariencia tan dulce y delicada.

-Iré a buscarle ahora mismo. Parece que ha causado una gran impresión a los alumnos. Dijo Mcgonaggall.

- Espero impresionarlos aún más. Dijo la Señorita Moon, con un aire de inocencia, mientras la profesora de transformaciones se alejaba de ella con su majestuoso y elegante traje esmeralda que ondeaba tras su paso.

Allí se quedo Caroline Moon sola, en esos grandes pasillos, escuchando los gritos de los niños , que estaban ansiosos por empezar un nuevo curso. Empezó a observar su alrededor, cada detalle del pasillo, hasta que detuvo la vista en una vitrina de cristal, que contenía un montón de trofeos y copas, con distintos nombres en cada uno de ellos. Se puso a buscar el nombre de su madre, ya que ella como era una bruja, había estudiado en Hogwarts, hace unos… cuantos años. Y allí estaba, tan reluciente, que parecía que no tenía todos aquellos años. Catherine Carter, así se llamaba su madre, una bruja de "sangre limpia", que había logrado quitarse de encima todos aquellos prejuicios gracias a su padre que es uno de los mortífagos mas crueles que Voldemort haya tenido nunca y que aún así supo amar a su madre.

 Pero lo que nadie sabía es que su padre no era un mago normal y corriente, no, pertenecía a la élite de los demonios que los magos ya creían desaparecidos hacia milenios y que ahora más que nunca estaban surgiendo gracias a Voldemort. Y si los mortífagos se preocupaban tanto en buscarla era por su afán a que volviera una mestiza a sus filas, y su padre, no se cansaba de buscarla junto a ellos y de insistirla en que se uniera a ellos.

"Si supieran quien es mi padre… " Pensaba Caroline mientras no dejaba de observar los trofeos uno a uno. De pronto, una sombra se deslizó rápidamente tras de ella. Inmediatamente desenvainó un pequeño cuchillo que llevaba escondido en una de sus botas, y apuntó directamente al corazón del extraño.

-Veo señorita Moon que ya ha conocido a nuestro profesor de DCAO ,Severus Snape, que antes impartía Pociones, y que ahora será impartida por el profesor Slughorn. Dijo Dumbledore, que acababa de venir junto con Mcgonaggall.

No podía ser lo que estaba pasando... su puesto de profesora de DCAO le había sido arrebatado por ese y ni tan siquiera se habían molestado en decirle absolutamente nada... entonces ¿Qué demonios hacia allí? .Se guardó nuevamente el pequeño cuchillo en una de sus botas, y miró atentamente a quién tenía delante. Se trataba de un extraño individuo, vestido completamente de negro de pies a cabeza. Tenía el cabello muy negro y grasiento, y los ojos muy negros que la miraban con un aire de mordacidad, intentado vislumbrar quién había bajo la capa de viaje.

-No creo que sea costumbre de ir asaltando a los profesores en los pasillos, menos espiándolos y muchísimo menos quitándoles el puesto como profesora de DCAO. Y usted Profesor Dumbledore ¿Porqué no me avisó?. Dijo Caroline con cierto tono de enfado y con ganas de arracar "algo" a ese ser.

-Oh no se preocupe, es que Severus debe de estar atento de cualquier movimiento anormal en el castillo, y como no sabía de quién se trataba, tenía que averiguarlo. Y con respecto a su puesto, ha sido sustituida debido a un cambio de últimísima hora. Ya se lo explicaré. Dijo Dumbledore, mientras miraba a Snape con una tranquilidad que estaba sacando de quicio a Caroline.

-Tampoco creo que sea de lo más normal ir merodeando por los pasillos, totalmente tapada con una capa y apuntado con armas muggle a los profesores del colegio, y mucho menos al profesor de DCAO que puede fulminarla de un solo toque; también le ruego Señorita Moon, que cuide un poquito más su vestuario, porque quizás la próxima vez la confunda con algo mucho peor. Dijo Snape socarronamente mientras se alejaba hacia el Gran Comedor. Su figura se asemejaba más a un murciélago grande y odioso que a otra cosa, pensó Caroline

-Encantador este profesor... tan agradable él. Y otra cosa ¿Y mi puesto qué? Dijo Caroline mirando a Dumbledore con cara de pocos amigos.

-No se preocupe tanto Señorita Moon,ya verá la sorpresa que le tengo reservada con respecto a su puesto. Dijo Dumbledore, mientras caminaba junto con Mcgonaggall hacia en Gran Comedor.- Puede dejar sus cosas aquí mismo, un elfo doméstico las subirá.

Caroline dejó su pequeña maleta al lado de la vitrina de trofeos, junto con la capa que la había cubierto todo el tiempo, y se puso a andar junto con Dumbledore y Mcgonaggall.

-Realmente señorita Moon, es usted mucho más bella de lo que se pueda hablar. Con razón la han elegido diez veces en la revista Corazón de Bruja, a la más bella de Inglaterra. Dijo Mcgonaggall, contemplando a Caroline muy sorprendida.

-Profesora, todo eso me trae sin cuidado y me parecen verdaderas tonterías... esas revistas sensacionalistas, ñoñas y sin ninguna gracia...Todos los años igual, no les he hecho ni el mínimo caso... siempre buscando entrevistas... hasta esa tal Rita me estuvo persiguiendo durante algún tiempo... que mujer más pesada. Además, hay brujas mucho más bellas e inteligentes, yo solo soy alguien que simplemente intenta pasar desapercibida y nada más,  no me dejan trabajar en paz. Dijo Caroline todavía malhumorada por todo lo que estaba pasando.

-P-ues querida, si me permite decirlo, no pasa nada desapercibida. Dijo Mcgonaggall mientras ya estaban frente a las puertas del Gran Comedor.

Y realmente la profesora de Transformaciones tenía razón. Caroline poseía una belleza e inteligencia que no se podían comparar con ningún mago. Físicamente era una mujer alta, bien formada y proporcionada, con la tez morena, los ojos verdes rojizos y el cabello muy largo, liso y tan negro que tenía reflejos azulados. Nunca pasaba desapercibida por su extraña belleza, ni por su extraordinaria inteligencia con la que había conseguido muchos logros a lo largo de su vida .Todos esos méritos que había conseguido, Caroline los veía como algo normal, cuando la mayoría de los mortales, no lo podría haber conseguido. Además de todo eso, era medio inmortal, debido a la mezcla de sangre de sus padres, lo que la confería si ella quisiese una vida mortal o inmortal, dependiendo de lo que eligiera en el futuro, cosa que absolutamente nadie sabia.

Ya estaban frente a la puerta del Gran Comedor, y se oían los murmullos de los alumnos, que se estaban empezando a poner nerviosos debido a la tardanza de Dumbledore.

Pero al fin, entraron a la gran sala. Todos los ojos curiosos se posaron sobre Caroline, sorprendidos de su apariencia y extraña aparición. Todo El Gran Comedor, se quedó en silencio, contemplando como los tres profesores se dirigían hacía la mesa de profesores, donde también estaban absortos mirando a la extraña. Sobre todo Snape, se había quedado paralizado, escudriñando con sus ojos negros a la joven que había estado a punto de matarle. Se sentaron en la mesa, y empezó la ceremonia de selección. Todo comenzó con la canción del Sombrero Seleccionador:

Una luz oscura,

sobre ti se cierne,

pero algo brilla reluciente,

no te engañes,

mucho tiempo ha pasado,

a la soledad te has acostumbrado,

pero pronto todo lo cambiarás...

Oh Hogwarts, lugar de pasiones

Oh Hogwarts, lugar de penas

Oh Hogwarts, lugar de amores

Por tus paredes cuantos han pasado,

tantos años en pie, y aquí sigues, firme frente al paso del tiempo que ha pasado...

Y después comenzó la selección de los nuevos alumnos de primero, que atemorizados subían a la tarima.

-Terry Mark… Slytherin

-Yumi Good… Gryffindor

-Camilla Parker… Ravenclaw….

Mientras tanto, Caroline que se hallaba sentada entre Slughorn y Trelawney no podía dejar de pensar en lo que el "vejete" la tenía deparado en el colegio... y mucho menos dejaba de pensar en ese hombre que le había robado el puesto "pero si con las pintas que me lleva pasaría perfectamente por un murciélago..." pensaba Caroline mientras se reía sola con esos pensamientos.

-¿De que te ríes preciosidad? Dijo de repente Slughorn, un señor ya entrandito tanto en años como en carnes, mientras no dejaba de mirarla con un aire de ensimismamiento.

- De nada, solamente recuerdo cosas peculiares. Dijo Caroline.

-Esas cosas peculiares auguran la muerte al que las piensa, no piense tanto oh... oh Dios mío, el ojo tuerto en mi zumo de calabaza... el agua es la única solución para salvarme de la muerte... Decía Trelawney, una profesora estrambótica que impartía Adivinación y que se había echado un vaso de agua en el zumo de calabaza.

Mientras todo esto ocurría ante los ojos atónitos de Caroline, el profesor Slughorn volvía la mirada hacia Caroline.

- Podrías venir a las reuniones que celebraré con unos cuantos invitados de honor en mi sala privada. Solo los más exclusivos y mejores, porque se que tú eres de las mejores...Pronto te llegará una carta con la invitación. También vendrá el famoso Harry Potter, seguro que querrás conocerle como todo el mundo. Dijo Slughorn mientras intentaba echarse zumo de calabaza.

Mientras Slughorn terminaba de querer invitar a Caroline, Dumbledore se levantó de su asiento e hizo una señal Caroline para que se levantara.

-La señorita Caroline Moon, será vuestra nueva profesora de DCAO junto con el profesor Severus Snape, esto es necesario debido a que necesitamos reforzar vuestros conocimientos en la materia para enfrentarnos a lo que nos acontece. Buena suerte Profesora y Profesor, espero que acuerden en como impartir la clase en los próximos días. Dijo Dumbledore mientras Snape lanzaba una mirada envenenada a su contrincante y ahora compañera. Después de todo esto por fin dio inicio el banquete, y los murmullos cesaron de una vez por todas ya que todos los alumnos estaban hambrientos.

Caroline se sentía extraña comiendo con todos aquellos magos a su alrededor, algo que a ella no le hacía ninguna falta. Además Slughorn, Trelawney y sobre todo Snape con sus miradas "amables" no dejaban que se concentrara en otros asuntos que tenía pendientes en su mente. "¿Y como diablos me voy a enteder yo con ese mentecato? Sin duda, le pediré una explicación a Dumbledore sobre todo esto."

Una vez terminado el banquete, Dumbledore pronunció un discurso que dejo a todos sin respiración, en el que el mensaje principal era que deberían de estar todos unidos contra la amenaza que les esperaba ahora que Voldemort había renacido. Terminado este "agotador" ,como pensó Caroline, todos los alumnos comenzaron a abandonar el comedor hacia los aposentos.

- Señorita Moon, ya que no tengo más remedio que tratar con usted he de advertirla que mis conocimientos en esta materia son bastante avanzados y que quizás tendrá que acostumbrarse a algo que usted no tiene. De la práctica me encargaré yo, usted ordenará todo después de las clases y así aprenderá como se hace. Ya queda todo claro, ahora acompañeme, ya que tampoco me queda otro remedio que llevarla a su despacho ya que usted por si sola no podría. Soy su niñera señorita Moon. Dijo Snape relamiéndose del gusto que le estaba dando burlarse de esa mequetreze que le había robado la mitad de su puesto. "Se creerá que va a poder conmigo como lo ha hecho con otros idiotas... Severus Snape no es tan débil ni tan tonto... la voy a superar y a Dumbledore no le quedará otro remedio que despedirla"

-En primer lugar Señor Snape, usted no sabe cuales son mis conocimientos sobre las Artes Oscuras. Y de ninguna manera voy a ser su criada, nos repartiremos las clases, usted las teóricas y yo las prácticas o mitad y mitad... creo que es mas equitativo y más acorde con "sus expectativas". Y no hace falta que me acompañe a mi despacho, ya se llegar por mi propio pie. Gracias por su amabilidad tan cordial Señor Snape. Dijo Caroline en tono cortante. " Pero que se ha creido el murciélago este..."

-No le queda más remedio que acompañarme Señorita Moon, ya que su despacho, para mi desgracia, está junto al mio en las mazmorras. A si que sígame...Dijo Snape echando a andar.

A Caroline no le quedó más remedio que seguir al murciélago, a si que le siguió hacia las mazmorras. "¿Por qué a mi?Qué he hecho para merecerme estar en las mazmorras, con este hombre de "buen carácter" todo el día y molestándome en la clase que supuestamente iba a dar yo... Dumbledore se ha pasado"

Y mientras tanto, siguieron andando a paso acelerado, Snape delante y por supuesto ondeando la negra capa como siempre con eses aire de "soy malo, oscuro y raro ¿Y qué te importa?". Por fin llegaron hasta las mazmorras.

-La contraseña es "Sangre Limpia". Ahí esta su despacho, espero que no se pierda. Dijo Snape secamente mientras daba un portazo y se encerraba en su despacho que estaba justamente al lado del de Caroline.

Y efectivamente, dijo esas palabras y se abrió la gran puerta de madera. La decoración era típica Slytherin, cosa que tenía pensado cambiar. Entro al dormitorio aún pensando en lo que le iba a decir al "murciélago" como ella le llamaba, sobre un par de asuntos sobre SU CLASE... "¿Insinúa que no tengo ni idea de las Artes Oscuras...? Este no tiene ni idea de quién soy yo, mas vale que se lo demuestre... quería llevarme bien con él, pero es imposible, es peor que un demonio".

 Se echó en la cama que estaba muy mullida, y se quedó dormida mientras pensaba lo que la aguardaba en los primero días de clase, y lo más importante, debía pensar lo que tenía que hacer con cierto demonio llamado Malhans que no dejaba de atormentarla, dado su roce con el lado oscuro durante los años en los que aún vivía su padre, un demonio malvado y sin corazón que sin embargo se enamoró de su madre, Catherine, como ningún otro ser lo hubiera hecho nunca …



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