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Bad reputation » I want back my virginity, so I can feel infinity
Bad reputation (R15)
Por isaWM
Escrita el Sábado 18 de Mayo de 2013, 18:00
Actualizada el Martes 9 de Diciembre de 2014, 18:03
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I want back my virginity, so I can feel infinity

Quiero de vuelta mi virginidad, y así podría sentirme infinita


Alecia


Cerré los ojos y permití que el aroma del incienso se colara por mis fosas nasales mientras me hundía un poco más en la bañera.
Escuchaba a Victoria y a Scorpius detrás de la pared disfrutando de una noche donde ni Draco ni Astoria se encontraban en casa, y ninguno de los tres había querido ir a la fiesta de reintegración de los aurores, pero claro, Scorpius y Victoria tenían sus razones, y la mía había sido querer descansar ya que mañana volveriamos a Hogwarts.
Dejé mi cabeza descansar sobre el filo de la bañera y cerré los ojos.

Victoria

Otro grito, como una cuchillada me heló la sangre, y Scorpius se levantó con una velocidad que no sabía que podía alcanzar, y tomó su ropa para salir de la habitación.
Me levante y con una velocidad un tanto torpe salí y entré a la habitación de Alecia y posteriormente a su cuarto de baño.
Ella estaba en la tina y abrazaba sus piernas, con el rostro hundido en ellas.
-Lec-murmuró Scorpius y ella chilló y se refugió en una de las esquinas de la bañera, sin atreverse a volver sus ojos rejillas.
-Mejor sal de acá, Scorpius-pedí acercándome a mi hermana, que temblaba y lloraba en sollozos acelerados pero no muy ruidosos.
-Alecia-llamé haciendome sobre sus sollozos.
Seguí llamando a su nombre y progresivamente ella abrió los ojos.
-Estás bien-dije y ella me miró, intentando creerselo-vamos, te vestiras y dormiras-dije sin poder evitar sonar autoritaria.-Se levantó chorreando agua y temblando aún, le pasé la toalla y la acompañe fuera del cuarto de baño. 
Me senté sobre su cama.
-Lamento haberlos interrumpido-la oí murmurar con la voz pesada.
No contesté.
Alecia tomó el peine en el tocador y lo pasó  por el perfecto pelo dorado.
-¿Scorp está molesto?-
Me encogí de hombros y miré el suelo con desinteres.
-No te preocupes-dije frotandome los ojos.
-¿Estas bien, Lec?-preguntó Scorpius parado en la puerta y ya con el pecho cubierto, ahora con una botella en mano.
-Estoy bien-dijo ella y me levanté para salir de la habitación, y al pasar junto a Scorpius quite la botella de su mano. Lo oí murmurar y salí de la habitación.

Alecia

-Lo lamento-repetí y Scorpius se encogió de hombros. 
-Será mejor que duermas, yo hablare con Victoria-
-No seas duro con ella-pedí sabiendo que ella lo quería demasiado como para soportar que le gritara.
-Ella no tiene porque ser tan dura contigo-apuntó.
-Sabes que nunca le ha interesado mi bienestar-dije y seguí pasando el cepillo por mi cabello húmedo.
-No le interesa nada, Lecia, ha estado manejando una actitud horrible...-
-Desde que la conozco ha sido así-
-No se por que la defiendes...-
-Deberías hacerlo tú ¿no?-
-No estoy de acuerdo con esa actitud-se encogió de hombros.
-¿La amas?-
-Las amo por igual-
No pude evitar hacer una mueca exagerada y el rió.
-Son diferentes tipos de amor-
-Eso espero-
Volvió a reirse.
-Duerme, yo ire a recuperar mi botella-
-No tomen demasiado-pedí y el sonrió y salió de la habitación.
Me senté en mi cama e intente autoinducirme ganas de dormir por unos minutos, pero aún mantenía en mi memoria los restos frescos de aquella pequeña pesadilla que revivía a detalle aquel suceso terrible que me abrió las puertas a un mundo de sexo y descontrol. Aquel suceso que me abrió las piernas a los diez años.
Terrible, pero sin eso no sería quien soy hoy. ¿Me enorgullece?
No lo se, pero no quisiera ser otra cosa.
Sólo quiero estar limpia.
Y si soy una zorra, quisiera serlo por mi misma, como Victoria, y no porque un hombre decidió arrancarme la castidad.
Medité por varios minutos hasta que afronté el hecho de que lo más seguro era que no pudiera conciliar el sueño durante toda la noche y salí de la habitación y lo primero que vi fue a Victoria recostada en el pecho de Scorp, como si la acunara, y él hundía su cabeza sobre la de ella, y su cercanía emitía un sonido que caracterizaba un juego de labios que no implicaba castidad alguna.
Él sujetaba la botella con la misma mano que se apoyaba en una de las pálidas piernas de ella.
Scorpius advirtió mis pisadas y alzó el rostro, Victoria pareció bastante frustrada y practicamente arrancó la botella de la mano de él, que la ignoró.
-De verdad necesitas dormir-dijo frunciendo el ceño.
Vic había decidido intentar llamar la atención de Scorp deslizando su dedo por la mejilla del rubio, que no pudo ocultar una sonrisita.
-Voy por agua-prometí y él suspiró y asintió.
Me dispuse a caminar por el largo pasillo, viendo apenas como mi hermana se subía al regazo de mi hermano y comenzaban a besarse con más ferocidad.
Bajé las escaleras sin ver demasiado a mi alrededor, aterrada por la mansión a oscuras. Entré a la enorme cocina y una elfina se acercó a complacer mi pedido.
No se me antojaba subir las escaleras y ver a mis hermanos casi teniendo sexo en el pasillo, pero era la única forma de llegar a mi habitación.
Subí y no fue una sorpresa que la camiseta que llevaba Victoria estuviera a un lado de su cuerpo y ella contara con Scorpius sobre ella y besandola mientras le acariciaba las piernas, ambos parecían haber olvidado la botella.
A veces los envidiaba.
Los besos de Scorpius descendieron por el cuello de Victoria y ella se mordió el labios inferior y sus ojos se posaron en mi, y adquirieron un brillo de superioridad y orgullo.
No era sorprendente que tantos chicos andaran detrás de ella.
Su cuerpo era perfecto y de seguro la experiencia estaba a su favor.
-Podrían llegar a la cama-aporté y Scorpius alzó la vista unos segundos.
-Ve a dormir, Lecie-pidió y su rostro se volvió a perder en el cuello de Victoria, que sonreía orgullosa.
-Sólo decía que papá y mamá llegaran en cualquier momento-dije y tomé la botella abandonada antes de entrar a mi habitación y dar el primer trago.

Amber

-Lo siento-se excusó mi mejor amiga llegando y dando traspiés, era torpe y se debía a su empeño en no utilizar los anteojos y perder las lentillas.
-Está bien-aseguré y ella hizo un gesto de despedida a sus padres y ambas arrastramos los baules hasta llegar a la entrada del tren, que estaba vacía, ya que todos se depedían de los seres queridos que nosotras no tenemos.
Los débiles brazos de Frida alzaron con dificultad el baúl, y James Potter entró en escena para hacerse el caballero.
-Deja y te ayudo-dijo y Frida le cedió su baúl, y el chico lo subió al tren mientras yo lo miraba.
-Amber-saludó y se metió en el tren luego de Frida.
Tomé mi baúl y me dispuse a alzarlo.
-¿Necesitas ayuda?-cuestionó Albus Potter de una forma más modesta que James. A mi no me agradaban los niños perfectos, por más buenos que estuvieran.
-No-dije con las comisuras congeladas y sin mucha dificultad lo subí al tren. De seguro yo no llevaba tantas mierdas como Frida.
Camine por el pasillo intentando volver a localizar a mi amiga, pero encontré a Victoria, pálida y también arrastrando su baúl.
Sin decir palabra me paré a su lado y ella me miró y casi esbozó una sonrisa.
Luego de un rato hallamos un vagón y nos instalamos para esperar la partida.
La rubia estaba parada al frente de la ventana.
-¿Qué estás viendo?-cuestioné y Vic suspiró con pesar.
-Alecia y Scorpius despidiéndose de papá y mamá-
Suspiré y ella bajó la cortina y se apartó el pelo del rostro frustrada.
-Es una pequeña zorra-
-Creí que eras moralista-
Me miró con una sonrisa burlona y puso los ojos en blanco.
-Es asqueroso-
-Está justificado-recordé y ella bajó la mirada riendo.
La puerta se abrió, dejando pasar a Frida.
-¿Dónde estaban? ¡Las he estado buscando!-soltó y reí.
-¿Dónde estabas tú?-cuestionó Victoria y ella no contestó.
-Abre las cortinas, me place recordarme mi soledad-dijo cambiando el tema.
-Estás loca-recordé
-Ya lo se-dijo y Victoria mostró las despedidas ajenas-también tú-me recordó.
-¿Te han dejado traer cigarrillos éste año?-cuestionó Vic.
-Logre subirlos al tren-dijo mostrando una sonrisita.
Y éste par de zorras locas eran lo único que tenía.

Frida

Amber tenía la cabeza apoyada en la pared y Victoria también dormía.
Yo fumaba en silencio, intentando calmar las ganas de encerrarme en un compartimiento abandonado con James. En otras condiciones lo hubiese hecho,y sabía que con un par de caricias él cedería, pero no quería quedar como cualquiera en frente de él. Lo cual era gracioso, porque ya había hecho todo tipo de cosas bajo sus sábanas, pero en esos momentos era legal, y no hería a nadie.
Ahora estaba Tara, y ella es tan dulce que nadie la quiere herir.
No quería el cuerpo de nadie más, y casi me asustaba pensar que ya no tenía ganas de sexo, sino ganas de James.
Quería pedir la opinión de Amber, pero ella era demasiado directa, y no vería nada positivo. Alecia sería demasiado optimista y Victoria no diría absolutamente nada.
Las cenizas sumaron otra quemada a mis dedos, y me llevé el cigarro a los labios.
Pero no podía faltarme ninguna, porque las tres juntas conformaban a la mejor amiga que nadie tendría nunca.
Está de más llamarlas carne, al menos a Victoria y a Amber, ya que Alecia y yo somos de esas putas que prenden incienso de día y lo cambian por un cigarro de noche, a veces sentía lastima por ella. Pudo haberse ahorrado ésta vida nocturna y ahorrarsela a Victoria, pero sus desgracias no eran su culpa.
Es de esas que al verlas dices "de seguro sentara cabeza algún día" al igual que Victoria. Tienen todo el apoyo.
Amber y yo ya estamos en la carretera al infierno y ángeles de alas sangrantes nos preparan una habitación, con una cama enorme.


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