Historia al azar: La fuerza del destino
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Bad reputation » Don´t you remember I am your baby girl?
Bad reputation (R15)
Por isaWM
Escrita el Sábado 18 de Mayo de 2013, 18:00
Actualizada el Martes 9 de Diciembre de 2014, 18:03
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Don´t you remember I am your baby girl?

Amber Collingwood

 

         ¿No ha venido a buscarte? - cuestionó Frida acercándose a mí, con su madre pisándole los talones.

         ¿Esperabas que lo hiciera?

Cuestioné con burla, ignorando olímpicamente a Christian, que acababa de salir de la estación, dedicándome una furtiva mirada de preocupación.

         Es un hijo de puta —me confió mi amiga y su madre pareció alarmada, pero no dijo nada en lo absoluto.

         No importa, ya me las arreglaré—aseguré y ella me miró casi con compasión sentí un ligero asco hacia mi misma—como siempre

         Ya lo se, Amber—dijo y me abrazó, antes de ponerse a caminar sobre los pasos de su madre.

Tomé aire y salí del andén sin muchos miramientos y me atreví a caminar por el Londres muggle, arrastrando mi baúl y sin mirar a los lados. A cada paso sentía mi corazón hacerse más duro y lento. Mis pasos también eran duros de dar.

Al llegar al envejecido edificio, tomé aire y el dolor en mis piernas, sumado al cansancio del viaje y a lo que -muy probablemente- me esperaba, me hacía querer quedarme en la calle. Aún así subí las escaleras, arrastrando mi baúl y camino al tercer piso.

Al posicionarme en frente de la puerta al final del pasillo de roídas alfombras, empujé la puerta.

         ¿Quién es? - cuestionó una ronca voz desde dentro. Me hizo querer salir corriendo, pero me mantuve firme.

         Soy yo - dije, con la firmeza esperada y escuché la cadena ser retirada, y al abrirse la puerta, se encontraba ahí un hombre con apenas unos bóxers llenos de agujeros, una sucia camisa llena de manchas y una cerveza en manos. Sentí arcadas al ver sus ojos enrojecidos.

Se hizo a un lado, dejándome pasar con una socarrona sonrisa en sus labios. El sólo sentir su mirada sobre mi cuerpo me hizo querer llorar, y yo ya luchaba por no pensar en Christian.

         Es bueno tenerte en casa, nena - dijo y tomé aire al obtener la cara de Christian en mis párpados.

Sentí la sangre hervir cuando una súbita nalgada llego por sobre la ropa de invierno. Sólo me aferre con más fuerza a mi baúl.

         ¿Quieres un trago, Amber? - rió y yo no me moví - luces tensa

         ¿Puedo ir a mi cuarto? - cuestioné mirando la sucia alfombra bajo mis pies

         Si, será mejor que tomes un baño para esta noche - dijo entre risas y sus pupilas dilatadas me indicaron lo intoxicado que estaba. Vi la inyectadora sobre la mesita de café de la sala.

         Tengo un novio, papá --  informé y tosió, dejando una de sus manos reposar sobre su prominente viente

         ¿Cambia algo, Amber? - cuestionó como si de verdad no lo supiera.

         Por supuesto que no - bufé y me dio otra nalgada, ante lo que no pude evitar gruñir, y él estalló en una carcajada a la vez en que yo me metía en la primera puerta junto a la cocina.

Era pequeño y no estaba en las mejores condiciones, pero no había otra opción.

El papel de las paredes se caía a pedazos y la cama se veía deshecha.

Ciertamente todo esto me daba asco.

Vi cajas de cigarros sobre la mesilla de noche y no las toqué siquiera.

         ¡Rápido, Amber, la noche no es eterna! - chilló detrás de la puerta

         Gracias a Merlín - murmuré y entré al baño, dando un portazo.

 

*   *   *

 

Alzó la mirada y me observó de pies a cabeza.

         Sueltate el pelo, Amber, de esa forma no atraerás a ningún hombre rico - espetó y obedecí en silencio - acercate, nena

Christian, otra vez

Di un par de dudosos pasos hacia él y me tomó el brazo, revelando su cara interna hacia él.

         ¿Qué estás haciendo? - cuestioné al verlo sacar un viejo trapo, amarrado a su antebrazo y atarlo al mío, demasiado apretado.

         Será mejor que colabores con esto, Amber - espetó mientras sacaba la inyectadora, llena.

         Papá, no… -- pedí aterrada y al sentir la punta de la inyectadora tocar mi brazo comencé a gritar a más no poder y pude notar que mis gritos lograron alterarlo.

 

Alguien comenzó a golpear la puerta con insistencia y agradecí a mi suerte.

Mi padre dejó su mano estampar con todas sus fuerzas contra mi cara y el golpe me tiró al suelo, e hizo que mi boca comenzara a sangrar.

Escupí sangre sobre la alfombra y mi cuerpo temblaba con violencia.

 

         No se preocupe, señora Carter, son sólo adolescentes, usted ya sabe como son, no pueden controlar su rebeldía - le escuché decir, seguidamente de los susurros temerosos de una mujer.

 

A penas la señora se hubo ido cerró la puerta y lo miré desde mi lugar en el suelo.

 

         No te quedes ahí, maldita perra, ya te lo dije, la noche no es eterna - dijo tomándome por el brazo y obligándome a levantarme, para luego echarme fuera del apartamento - y no vuelvas sin… --  frotó sus dedos pulgar e índice y me cerró la puerta en la cara.

Tomé aire y me entregué a la precaria Londres nocturna, donde muchos autos me lanzaban silbidos y me gritaban obscenidades. Luché por contonearme o provocar de alguna manera al ambiente, pero todo me ponía tremendamente triste.

Sobre todo pensar en Chris y en lo atada a él que estaba.

Luego de un rato caminando me sentí completamente incapaz y me dejé caer en un callejón, y mi maquillaje se dejó caer con las lágrimas que huían de mis ojos.

 

         ¿Más vidrio molido, chica? - cuestionó un hombre poniéndose de cunclillas en frente de mi

         ¡Vete!-chillé estirando una mano hacia su rostro, él, como era de esperarse, se apartó, temiendo que lo arañara o algo por el estilo.

 

Yo, y ya lo he dicho muchas veces, no suelo llorar. O no solía hacerlo, hasta que llegó Christian y fue como un gran golpe de moral. Yo no podía seguir dejando que me hicieran esto. No por mi, no lo estaba pensando de una manera egoísta. Yo quería hacer el bien para no decepcionar a Christian, para merecerlo. Merlín, yo lo amo tanto.

En un ataque de valentía y reconocimiento hacia mis propias emociones me levanté y volví a la calle.

 

*   *   *

 

         ¿Estás bien? Por amor a Merlín, Amber - dijo al verme en la puerta.

 

Sólo me lancé a sus brazos, estallando en llanto.

 

         Lo siento, Christian - lloré y él me rodeó con sus brazos y hundí mi rostro en su cuello, en busca de su perfume y de algo familiar que fuese bueno.

         Está todo bien, nena - dijo y tomé aire ante su suave pronunciación de ese apodo que hace unas horas mi padre había usado en mi de esa manera tan vulgar y burda- pasa - me indicó haciéndome entrar en la gran mansión. Sabía que Chris tenía una gran mansión gracias a quienes eran sus padres, pero nunca había estado aquí y temía que las precarias situaciones de mi primera visita dejaran en mi psique una marca.

 

Acarició mi espalda y se apartó para luego tomarme en brazos.

 

         Vamos a mi habitación, ¿si? - me abracé más a él y cerré los ojos, dejando que me llevara.

 

Lo sentí dejarme sobre su cama y su olor invadirme, logrando infundirme cierta calma.

 

         No puedo seguir haciendo esto - me dije a mi misma en voz alta.

         Tranquila, está todo bien, déjame sacarte esa ropa - pidió alzándome como a una muñeca y bajando el cierre del ajustado y corto vestido.

 

Noté como veía mi ropa interior por fugaces segundos, para luego apartar la vista, mientras yo recogía mi cabello detrás de mi cabeza.

 

         ¿Estamos solos? - cuestioné sonrojándome ante lo ronca que estaba mi propia voz, lo vi asentir y noté que sólo llevaba un par de jeans, y me estaba tendiendo la camisa que llevaba puesta hace segundos.

         ¿Qué pasó? - cuestionó sentándose a mi lado y acariciándome el rostro, yo sólo me froté los brazos - me prometiste que estarías bien - dijo frotándose la sien.

         Ya no puedo  hacer eso, Chris - murmuré señalando el vestido tirado en el suelo - él intentó inyectarme—confesé y cerró los ojos, como si mi confesión le provocara profundo dolor.

         Dime que te resististe - rogó y asentí y miré mis manos, él se levantó -- ¿heroína? ¿Qué clase de bastardo enfermo…?—

         No quiero hablar de eso realmente, Chris -

         Claro-dijo y tomó aire. Estaba molesto - vamos a dormir, ¿si? - cuestionó acercándose para tumbarnos juntos en la cama, pero le detuve.

         No me tengas asco, ¿si?-pedí y él suspiró y me besó en los labios ligeramente, para luego dejarme caer en sus brazos.

 

*   *   *

 

         Buenos días - dijo besando mi mejilla y mirando el reloj en su mesilla de noche

         Será mejor que me vaya - avisé y le oí suspirar.

         ¿Quieres que te acompañe a casa? - preguntó levantándose y me levanté detrás de él, y recogí el vestido del suelo.

         Será mejor que no lo hagas - dije y asintió.

         Está esperando que le lleves dinero ¿no? -

 

Hice silencio, completamente avergonzada ante la situación.

Christian abrió la gaveta en su escritorio y revolvió hasta sacar un fajo de billetes. Era demasiado dinero.

 

         No valgo tanto - informé cuando me tendió el fajo entero.

         Tómalo, nunca usamos dinero muggle, y tú lo necesitas -

         Sigue siendo demasiado - dije y se encogió de hombros

         Pues ya no tendrás que hacer eso - señaló el vestido - sólo puedes venir conmigo y usar algo de ese dinero cada vez -

 

 

Miré sus ojos antes de tomar el dinero y abrazarme a su pecho.

 

         No te mereces esto, Christian - dije y él acarició mi espalda

         Tampoco tú - dijo y besó mis labios ligeramente

         Te amo - confesé y una sonrisa surcó sus labios

         Lo se, nena

 

 


+++

Quiero pedir disculpas por entregar este regalo de navidad tan agridulce. A decir verdad esperaba que el capítulo de Frida- que es muchísimo más alegre que eesto- estuviera listo, pero se me hizo más fácil escribir sobre Amber esta vez


Estos próximos capítulos son al estilo ¨Un día en la vida de ´´  comenzando por este mismo



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