Historia al azar: Sin tu amor
Regístrate | Recupera tu contraseña
     
     
Menú




 
¿Quién ha añadido esta historia a sus Favoritos?
Déjame darle un respiro a tu corazón » Sentimientos.
Déjame darle un respiro a tu corazón (R15)
Por DedicatedWritter
Escrita el Martes 5 de Febrero de 2013, 19:14
Actualizada el Jueves 21 de Noviembre de 2013, 05:41
[ Más información ]

Sentimientos.

 


Alexandra suspiró una vez más. Desde el techo de su casa, más específicos, desde la zona de su habitación, la vista era hermosa. El amanecer llegaba y en el cielo pintaba una vista increíble. Pajarillos sonaban a su alrededor, en los árboles. Amaba esa naturaleza y tranquilidad.

Estiró por última vez sus piernas y se metió por su balcón a su cuarto. Cerró las ventanas y tomó su mochila. Puso las cosas que utilizaría en el instituto y por supuesto, guardó su diario. Bajó a la cocina, tomó una manzana y se fue de su casa.

Suspiró otra vez, siempre era lo mismo para ella. Todo sola. Odiaba eso, pero ella tampoco se permitía que nuevas personas entraran en su vida. En cierta parte disfrutaba la soledad, pero en realidad, eran sus muros que ella misma había construido lo que no le permitían sentir algún tipo de cariño o afecto por alguien. Se lo había prometido a sí misma. El único amigo y además, persona con la que ella entablaba una conversación, era Jeremy Gilbert, amigo de ella desde la infancia.

Frenó de golpe a ver que llegó al lugar que se había propuesto ir, y entró por las grandes rejas del cementerio. Caminó y caminó, adentrándose en éste, hasta llegar a una lápida de mármol grisácea, y se agachó.

 

- Hola abuela. -una sonrisa afligida apareció en el rostro de ella mientras posaba su mano en la lápida.- Te extrañé mucho. -finalizó para depositar una rosa blanca en la hierba pegada a la lápida.

 

Contempló un momento más aquella lápida que contenía el nombre de su abuela y suspiró. Se acercó a una lápida cercana a la de su abuela y sacó su diario para comenzar a escribir.

 

Querido diario:

 

Otro día más en el que no están ellas. Otro día más en el que me encuentro completamente sola. Estoy cansada de que sea así. ¿Qué se supone que una chica de 17 años deba hacer? Perdí a mi abuela, mi madre está desaparecida, mi padre está preso por golpearme y mi hermano Dios sabe dónde pasa. La única persona que tengo es Jeremy, paso más con él y en su casa que en la mía. Si es que se le puede llamar casa a eso..

Hablando de Jer, a veces me da cólera. No puede ver que tiene a su hermana y a su tía siempre detrás de él, y vive diciendo que se encuentra solo. A veces le tengo algo de envidia, si puedo admitir, porque ya quisiera yo que una tía viniera a vivir conmigo, o que mi hermano se interesara tan sólo un segundo por mí. Me da cólera que no valore lo que tiene, y que sea agradecido por ello. No sabe lo que es estar completamente solo. Creo que es un rebelde sin causa, pero tiene cura. Es una etapa, ya se le pasará. Desearía poder decir lo mismo de mí.

Hay otra cosa que me tiene algo perdida. Ese chico nuevo.. Es raro, no entiendo por qué alguien quisiera acercarse a mí y hablar conmigo, a menos de que sea por lástima. Lo esperaría de cualquiera de la ciudad, pero de él no, no me conoce, no sabe mi historia. No lo entiendo, nadie quiere hablar con la rara chica que vive fumando y drogándose en el patio inferior del instituto, nadie quiere hablar con la chica "emo" quien su padre golpeaba. A nadie le interesa, es más, se alejan. ¿Por qué sería diferente con este chico? De todas maneras, haré lo que hago siempre que alguien me habla. Alejarme, ignorar, no dar pie. Me ha costado mucho crear esas barreras en mí, como para que alguien diferente lo cambie.

 

Alexandra miró hacia el frente. El sol ya estaba colocándose. Miró su reloj de muñeca, y se dio cuenta de que si no se apresuraba llegaría tarde. Cerró de golpe su diario y lo metió en su mochila, a lo que se ponía de pie. Un ruido de un ave la desconcertó. Miró hacia el lugar proveniente del sonido y vio a un cuervo con el plumaje tan negro como la noche. Podría jurar que el pájaro la miraba a ella. Frunció el ceño y simplemente se fue de allí.

Al cabo de unos minutos se encontraba en el instituto. "Segundo día, misma mier*da", pensó Alexandra. Suspiró y entró por las puertas del instituto.

 

- Hola. -dijo alguien colocándose a su lado. Miró hacia su lado derecho y pudo ver unos ojos verdes observándola de lado. Suspiró.

- Tú no te das por vencido, ¿eh? -preguntó quitándose sus auriculares y guardándolos.

- Claro que no. -sonrió.- ¿Cómo estás?

- En pie. -dijo sin importancia alguna.- ¿Tú? -se dirigió a su casillero, acompañada del chico.

- Que ánimos. -mencionó mientras se acomodaba a su lado observándola sacar libros.- Se podría decir que bien.

- Wow, no soy la única que no está bien del todo. -dijo sin mirarlo dejando cosas en su casillero.

- ¿Tú por qué estás mal? -preguntó viéndola cerrar el casillero. Ella le dedicó una mirada significativa y comenzó a caminar.

- Hey, aún no te he dado esa confianza. -dijo la chica caminando por los pasillos con el joven a su lado.

- ¿Eso quiere decir que me la darás en algún momento? -inquirió divertido.

- Eso quiere decir que no te contaré por qué estoy mal. -finalizó.

- Ouch. -dijo gracioso Stefan.- ¿Por qué eres tan mala conmigo? -preguntó llegando a la puerta de la clase de literatura.

- ¿Por qué tú quieres hablar conmigo? -preguntó ella irritada frenándose enfrente a la puerta.- Nadie quiere hablar con la chica rara, ¿por qué tú te empeñas?

- Porque quizás no soy como los demás. -finalizó mirándola fijamente a los ojos. Ambos se miraban, y era eso nada más. Una mirada profunda.

 

Alexandra apartó la vista y entró rápidamente a la clase, dejándolo en la puerta. Stefan entró tras ella.

 

 

Tic, tac, tic, tac.

Lo único que Alexandra escuchaba eran las manecillas del reloj. Quería salir de allí. Sentía la mirada de Stefan clavada en ella, y eso la ponía con los pelos de punta. ¿Por qué la ponía nerviosa?

Ring.

Sonó la campana del instituto y Alexandra salió disparada por la puerta. Caminando a paso apresurado, pasando por los pasillos y abriéndose paso entre los alumnos, al fin llegó a su casillero. Sacó su libro de literatura de la mochila y lo puso en él, mientras de éste sacaba otro libro.

 

- ¿Huyendo de alguien? -preguntó la persona a su lado.

- Si, de ti. -contestó sin siquiera mirarlo.

- ¿Por qué no quieres que te hable? -inquirió frunciendo el ceño. Alexandra cerró el casillero de un portazo y se quedó mirando al frente en silencio. Se giró hacia él.

- Stefan, no es algo personal, ¿okey?  -Alexandra lo miró fijo.

- Está bien, lo entiendo. -dijo no muy convencido Stefan.- De todas maneras, venía a hablarte de algo.

- ¿Qué? -preguntó ella mientras ambos caminaban al salón de historia.

- He oído que habrá una fogata hoy por la noche, por la bienvenida a las clases. Me preguntaba si vas a ir. -dijo él mientras caminaban a paso lento por los pasillos.

- Stefan, lo estás haciendo otra vez. -lo miró con una ceja levantada.

- ¿Qué? -preguntó desentendido.

- Eso, el acosamiento extraño. -dijo Alexandra. Stefan rió.

- Lo siento. ¿Eso es un sí? -preguntó de todas maneras. Alexandra esbozó una leve sonrisa dándose por vencida.

- Puede ser. -dijo entrando por la puerta del salón.

- Lo tomaré como un sí. -finalizó él sentándose en un pupitre libre.

 

Alexandra sólo negó con la cabeza y se sentó en otra fila. Se percató de que Bonnie y Elena la miraban algo extrañadas. No les prestó mucha atención y espero que el profesor Tanner llegara.

 

 

Arrojó su bolso en los pies de la cama de Jeremy y se tiró en ésta.

 

- ¿Vamos a la gran fogata hoy? -preguntó Alexandra viendo al castaño dejar su mochila en la silla de su escritorio.

- ¿Desde cuándo quieres ir, Alex? -preguntó él viéndola extraño.

- No lo sé, simplemente me llamó la atención. -dijo levantando los hombros.- ¿Vamos?

- Nunca te ha gustado ir. -continuó el joven.

- Oh vamos Jer, te quejas de Elena y a poco pareces ella con su paranoia. -ambos rieron.

- Está bien. No te preguntaré por qué, pero si quieres ir vamos. -levantó las manos en señal de rendimiento.- Y llevaré esto, por si nos aburrimos. -le mostró una bolsa con unas hierbas verdes dentro. Alexandra rió.

- Eres un idiota.

- Siempre lo dices. -dijo él y acto seguido los dos rieron.



« La realidad apesta. Comenta este capítulo | Ir arriba Hola, hermano. »


Potterfics - Harrylatino
Potterfics es parte de la Red HarryLatino

contacto@potterfics.com

Todos los derechos reservados. Los personajes, nombres de HARRY POTTER, así como otras marcas de identificación relacionadas, son marcas registradas de Warner Bros. TM & © 2003. Derechos de publicación de Harry Potter © J.K.R.